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bienvenidosalafiesta: cuaderno de notas y diccionario de autores y obras de literatura infantil y juvenil    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 11 de febrero de 2016

El juego de Christopher, de R. J. Palacio, es una nueva secuela de La lección de August. Si en la primera, La historia de Julian, se contaba el mismo relato pero desde la perspectiva del acosador de August, o Auggie, aquí el narrador es Christopher, el mejor amigo amigo de Auggie cuando ambos eran pequeños, en los años previos a que Auggie fuera al colegio, que es cuando comienza La lección de August.

El narrador habla de la amistad entre sus padres y los padres de Auggie; va poniendo de manifiesto los problemas que ve, a su alrededor, para que los demás acepten la singularidad de Auggie, y señala momentos en los que también él siente vergüenza. Todo conduce a un punto crítico, en el que Christopher tiene problemas: en clase de matemáticas; con sus compañeros de un grupo musical; y, otros, debidos a que su madre tiene un accidente cuando además, hace poco, sus padres han decidido vivir separados.

Es un relato que conviene leer después de los previos. Tiene iguales rasgos que los anteriores: redacción cuidada, personajes cercanos, conflictos personales bien planteados; propósitos educativos o, si se quiere, intenciones de hacer salir de sí mismos a los lectores, hacerles más comprensivos y bondadosos, ayudarles a ser mejores amigos de sus amigos...

R. J. Palacio El juego de Christopher (Pluto. A Wonder Story, 2015). Barcelona: Nube de tinta, 2015; 123 pp.; trad. de Diego de los Santos; ISBN: 978-84-15594-82-6. [
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LiaoVerdadMentira2.jpg
miércoles, 10 de febrero de 2016

¿Verdad o mentira?, igual que otros libros de Jimmy Liao, no tiene casi argumento y presenta escenas consecutivas, gráficamente tan sugerentes y bien compuestas como siempre, que acompañan textos de distinto tipo, unos amables, otros bromistas, otros más o menos poéticos… Sin embargo, a diferencia de otros libros, hay muchas frases paradójicas que aparecen en distintos momentos del libro —a veces una que va con una ilustración, a veces varias en una sola página—, que provocan una enorme sensación de libro espeso que merecería ser repensado. Esto no es porque se pueda confundir el lector que, a fin de cuentas, se dará cuenta del juego que propone el autor, sino porque deja la impresión de que debería haber mayor orden y jerarquía en lo que se dice.

Así, podemos encontrarnos páginas con frases como: «La hipocresía es verdad. La sinceridad, mentira»; «La rivalidad es verdad. La solidaridad, mentira»; «El caos es verdad. El orden, mentira», etc. Sin embargo, en otros momentos, las frases responden a lo que sabemos (o a lo que algunos pensamos): «Que los cocodrilos son terribles es verdad. Que son una monada es mentira»; «Que los visones llevan pieles de visón es verdad. Que los cocodrilos lleven bolsos de cocodrilo es mentira»... Pero luego hay un tema en el que no hay bromas: «La destrucción del medio ambiente es verdad. Los ideales románticos son mentira»; «Que los icebergs se derriten es verdad. El calentamiento global, también»...

Jimmy Liao. ¿Verdad o mentira? (Lie to Me?, 2013). Granada: Barbara Fiore, 2015; 115 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-15208-74-7. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 9 de febrero de 2016

Después de los álbumes mencionados ayer, otro al que se le pueden aplicar parecidas consideraciones es Ojos, de la polaca Iwona Chmielewska.

En este caso se repite varias veces el mismo esquema: una doble página con una frase en la izquierda y dos ojos con troquelados en la página derecha, y, en la siguiente doble página, un dibujo en la izquierda que se refiere a lo dicho atrás, y otro en la derecha en la que vemos el origen de los ojos. Así, en la primera doble página se dice «¡Qué regalo tan precioso son los ojos!»; en la página izquierda siguiente se ve un paquete de regalo  con un lazo y, en la derecha, dos flores, cuyos centros son los ojos. En la tercera doble página se dice «Los ojos nos guían cada día» y en la cuarta vemos unas llaves en la página izquierda y unas puertas cuyas mirillas eran los ojos que habíamos visto.

Es un libro bonito, compuesto con talento, con un empleo de los troquelados, y de los dibujos que los acompañan, que a veces son un acierto pleno y a veces parecen algo forzados. En cualquier caso, muy buen álbum.

Iwona Chmielewska. Ojos (2012). Sant Feliu de Guixols (Girona): Tramuntana, 2015; 77 pp.; trad. de Gisela Lara González; ISBN: 978-84-942842-4-3. [Vista del libro en amazon.es]

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FelixDosOjos2.jpg
lunes, 8 de febrero de 2016

¿Dos ojos?, de Lucie Félix, es un álbum de los que ayudan a mirar alrededor con más atención, en el que su autora demuestra un gran talento para la creación de sucesivas escenas mediante troquelados en las páginas. Hay tramos, como los del comienzo, en los que el protagonismo lo tiene la misma narradora y autora.

Así, en la primera doble página se dice, en la izquierda, «He dibujado ocho formas azules» y se ven esas formas; y en la derecha, se dice «he agujereado la hoja de papel…», y se ven los agujeros; luego, en la segunda doble página, en la página izquierda se ve el efecto de los recortes al montar sobre las formas azules, y en la derecha se dice «y se ha puesto a llover».

Sin embargo, los mejores momentos son aquellos en los que la narradora desaparece y tanto dibujos como recortes tienen una función narrativa y se ponen al servicio de la historia que se termina contando. Así, en una doble página del interior se dice: «Entonces me han mirado dos ojos. ¿Dos ojos?»; en la siguiente afirma: «¡Eran los huevos de una rana!»; y en la siguiente: «Han empezado a moverse». Y aparece una lechuza que amenaza a la rana…

Otro álbum parecido de la autora, Después, cuenta también una historia vistosa —una niña, su jardín, unas manzanas, unos petirrojos, una tormenta, una casita para los petirrojos…—, en la que hila muy bien los troquelados para introducir nuevos elementos y hacer aparecer formas inesperadas.

Lucie Félix. ¿Dos ojos? (2 Yeux?, 2014). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2014; 47 pp.; col. Aprender y descubrir; trad. de Palmira Freixas; ISBN: 978-84-941619-6-4. [Vsita del libro en amazon.es]
Lucie Félix. Después (Après l`été, 2013). Barcelona: Libros del zorro rojo, 2015; 52 pp.; col. Aprender y descubrir; trad. de Palmira Feixas; ISBN: 978-84-943284-6-6. [
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domingo, 7 de febrero de 2016

Uno de los aforismos reunidos en Palomas y serpientes, de Enrique García-Máiquez, el único con la palabra sonrisa, es un consejo:

—Consejo de Jean Cocteau: «No incurrir en pleonasmos, no hacer poesía poética». Por el mismo motivo: no hablar jamás de nada serio sin una sonrisa.

Un consejo que el autor sigue, como se puede ver estos ejemplos de aforismos de tipo personal, político, social, paradójico:

—Me caigo bien, lo reconozco.
(Espero levantarme.)

—Sin principios se empieza mal.

—Se buscaba la gloria; luego, la fama; luego, el éxito; ahora, los «Me gusta» y los retuits; y todavía hay quien habla de progreso.

—«Hablar» empieza con hache muda.

Otro aforismo es una resolución:

—Propósito: escribir cada día mejor, o sea, que se note menos.

Así que aquí van algunos más, de tipo literario, en los que se ve cómo lo cumple:

—El primer verso te lo dan los dioses, y el último hay que devolvérselo. Con intereses.

—La literatura es usar más palabras de las necesarias y que resulten imprescindibles.

Diferencia
El poeta dice lo que no sabe y el narrador sabe lo que no dice.

Y de propina, dos más:

Cuento de hadas
El niño, siempre que pisa un charco, pasa a través del espejo.

—El gran problema de la sociedad es la educación, sí, pero el gran problema de la educación es la sociedad.

Aquí está una muy buena reseña. Y aquí, otra.

Enrique García-Máiquez. Palomas y serpientes (2015). Granada: Comares, 2015; 86 pp.; col. La Veleta; ISBN: 978-84-9045-357-5. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 6 de febrero de 2016

Cuenta Saul Steinberg en Reflejos y sombras que hizo dibujos del natural por primera vez durante un viaje de estudios a Ferrara y Roma: 

«Durante aquel viaje entendí lo difícil que es hacer un dibujo del natural, lo importante que es entender la naturaleza, la verdad de la realidad. (…) No se dibuja bien si se miente. Y al revés: si en un dibujo del natural se ha dicho la verdad, el dibujo se convierte automáticamente en un buen dibujo. Otra dificultad del dibujo al natural es que nos obliga a encontrar respuestas a preguntas que nunca nos habíamos planteado. Lo que se logra trabajando en el estudio es a menudo una respuesta a preguntas que ya se conocen». Más adelante sigue: «Lo que intento hacer es decir con la pintura algo más de lo que el ojo ve. (…) Soy más un director de orquesta (…) que un pintor que hace pintura. El mío es un trabajo que dice algo sobre otra cosa; y si es pintura, dice algo sobre la pintura, no sobre el hecho de que esto sea lo que es».

Parte de su estilo lo explica del siguiente modo: «Aprendí trabajando, y conseguí salir de ciertos callejones sin salida, de ciertas vulgaridades del dibujo humorístico y de ciertas banalidades del arte comercial, conservando siempre un poco de este elemento de mediocridad, casi diría que de vulgaridad, que no quiero abandonar porque lo considero algo necesario; como alguien que cambia de clase social y no quiere separarse de la mujer ni de los amigos de los viejos tiempos».

En otro momento se define a sí mismo diciendo: «Soy lo contrario de un expresionista. Y también, si se quiere, de un impresionista». Sin embargo, como cualquier expresionista o impresionista diría, explica que «se entiende a través de una emoción. Fue una gran felicidad cuando por primera vez entendí que había entendido. Difícil explicarlo mejor: entender que se ha entendido, entender que algo es posible y que, aunque hoy se haya perdido, no se ha perdido para siempre».

Saúl Steinberg y Aldo Buzzi. Reflejos y sombras (Riflexi e ombre, 2001). Valencia: Media Vaca, 2012; 141 pp.; col. Grandes y pequeños; trad. de María José Gil Mendoza ; ISBN: 978-84-938692-1-2. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 5 de febrero de 2016

Poco que añadir a esta buena reseña de El collar rojo, una novela corta y medida de Jean-Christopher Rufin.

La acción se desarrolla en verano de 1919 y tiene tres personajes principales: un héroe de guerra al que se acusa de una acción deshonrosa, un juez que desea averiguar los motivos y evitarle un castigo excesivo, y un perro que no deja de ladrar en las afueras de la prisión.

Es un relato que interesa por la precisión con la que está construido, porque su trama tiene tensión, y porque tienen consistencia las observaciones que se terminan haciendo sobre la fidelidad y sobre un rasgo propiamente humano del que los animales carecen por completo: el orgullo.

Jean-Christophe Rufin. El collar rojo (Le collier rouge, 2014). Barcelona: Ediciones B, 2015; 158 pp.; trad. de Rosa Alapont; ISBN: 978-84-666-5651-1. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 4 de febrero de 2016

Me llamo Bud, no Buddy, de Christopher Paul Curtis, es un premiado libro norteamericano de hace algún tiempo. Su acción comienza en Flint, Michigan, el año 1936. Bud, un chico huérfano de diez años, es el protagonista y narrador. Cuenta los problemas que tuvo en un hogar de acogida y su fuga posterior del orfanato. Dentro de su ordenadita maleta con todos sus objetos, conserva una fotografía de una orquesta de jazz que tenía su madre, y piensa que su padre es el conocido Herman E. Calloway, el jefe de la orquesta. Va en su busca y consigue llegar junto a él con ayuda, sobre todo, de un hombre muy amable que le recoge en su coche cuando le ve andando, de madrugada y solo, por la carretera.

La narración tiene interés porque refleja un poco algunos ambientes de los años de la gran Depresión. Gusta también porque, a pesar de la dureza de los ambientes en los que se mueve, Bud siempre acaba encontrando personas que le ayudan. Pero atrae principalmente por la forma de narrar de Bud, que tiene un humor inconsciente cautivador. Siempre se presenta a sí mismo como «Bud, no buddy», porque su madre siempre le había dicho que no debía dejar que nadie le llamara Buddy que es nombre de perro. Tiene algunas reglas interpretativas para descifrar lo que dicen los adultos que, a veces, son certeras como, por ejemplo, la de que «no sé por qué los mayores no pueden decir que alguien se ha muerto; se creen que es más fácil decir “se ha ido”». Otras veces, sin embargo, su interpretación es inadvertidamente cómica, como cuando habla de su incredulidad «cuando la gente dice que los armarios son el único modo en que un fantasma o un monstruo puede entrar en tu cuarto. Apuesto que tienen formas de salir de debajo de la cama o, si desean agarrarte de verdad, apuesto a que pueden salir incluso de un cajón que tú crees que está cerrado y atrancado».

Christopher Paul Curtis. Me llamo Bud, no Buddy (Bud, not Buddy, 1999). León: Everest, 2002; 247 pp.; col. Punto de encuentro; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 84-241-8638-9. [
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miércoles, 3 de febrero de 2016

Uno de los autores citados en 100 joyas de la literatura infantil ilustrada cuya contribución a la LIJ no conocía es Ben Shahn, a quien menciona también en sus memorias su amigo Leo Lionni. Además, encontré en una biblioteca local un interesante libro ilustrado por él titulado The Alphabet of Creation, que reproduce una vieja leyenda recogida en el Zohar, un libro de la cábala judía que se atribuye a Moisés de León pero que este dice que procede de Shimon bar Yojai.

El relato cuenta cómo las letras del alfabeto hebreo fueron a ver a Dios, en orden inverso, para reclamarle o pedirle que se sirviera de ellas para la creación del mundo. A todas Dios les hace ver por qué no es posible. Hasta que, finalmente, la letra Alef pensó no presentarse, dado que todas las demás lo habían hecho inútilmente y porque, como Dios había usado ya la letra Bet (Beresit = al principio; Bara = creó; Baruk = Bendito) no le parecía bien reclamar lo que ya había concedido a otro. Cuando explicó eso a Dios, este le respondió que sería la primera de todas las letras y que sería la base de todos los cálculos y los actos del mundo.

En cada paso del relato se ven la letra correspondiente, caligrafiada en grande, y una ilustración alusiva a lo que se narra. Según parece, un abuelo de Shahn fue un escriba fascinado por la caligrafía y por la Cábala, a la que pertenece El Zohar. Una versión castellana del relato en el que se basa el libro de Shahn, que se titula La letra creadora, está en la página 49 de El libro del esplendor (siglo XII) (Barcelona: Obelisco, 1996; 244 pp.; trad. de Carles Giol; ISBN: 84-7720-463-2).

Ben Shahn. The Alphabet of creation: an ancient legend from the Zohar. New York: Schocken, 1965; 48 pp. Nueva edición en 1988, ISBN: 978-0805240573. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 2 de febrero de 2016

En Caldecott & Co. Notes on books & pictures, Maurice Sendak elogia mucho Hombre Luna, un album de Tomi Ungerer. Su protagonista, Hombre Luna, ve a la gente bailar en la Tierra y decide unirse a la diversión. Logra bajar a la Tierra pero, como arma un poco de jaleo, es encarcelado. De todos modos logra escapar, disfrutar un poco, y encontrar a un científico dispuesto a meterlo en un cohete y devolverlo a la Luna.

Relato como de aventuras, con un héroe rechoncho, en el que destacan el equilibrio y la claridad compositiva de las ilustraciones. Ungerer hace fácil la lectura para sus lectores naturales: abundan los detalles cómicos y coloca las palabras del relato en blanco sobre negro, o sobre un azul oscuro, o en negro sobre blanco.

En su comentario, Sendak habla cómo Ungerer entiende las demandas técnicas propias del género: sabe condensar las ideas y dejar fuera todo lo superfluo, sabe que «un álbum logrado es un poema visual». Apunta las dotes de Ungerer para la caricatura, señala el escape de la prisión de Hombre Luna como el momento cumbre de la historia, apunta el parecido del científico con el Dr. Strangelove. (Y precisamente guiños como este son los que hacen que algunos álbumes atraigan tanto a lectores adultos y no tanto a los lectores niños).

Tomi Ungerer. Hombre Luna (Moon Man, 1966). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2012; 40 pp.; trad. de Elena del Amo; ISBN: 978-84-940336. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 1 de febrero de 2016

En bienvenidosalafiesta: notas de enero. He puesto notas de algunos libros del año pasado que no me dio tiempo a incluir en las selecciones últimas y que son excelentes, como los álbumes La memoria del elefante, Moletown, y los libros de Tania Val de Lumbre y La luz que no puedes ver.

En medium, sólo estas cuatro notas.

En Primer cuaderno: notas de enero. Atención al blog que ha comenzado con una reseña de Miguel el travieso.

En Segundo cuaderno: notas de enero. Los Aforismos con sentido común es la nota más vista, con diferencia.

He puesto en amazon, por fin, los libros que anuncié: Una espléndida sinceridad y Funciones y tipos.

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lunes, 1 de febrero de 2016

Abro voz en el diccionario a Alejandro Magallanes, Ken Kimura y Yasunari Murakami.

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domingo, 31 de enero de 2016

Hace años leí una biografía de Lenin, firmada por David Shub, de la que recordaba pocas cosas. Hace unos dos meses seguí el consejo de un amigo historiador y busqué la biografía posterior escrita por Robert Service, que me ha parecido ordenada, clara y bien documentada.

En ella se cuentan bien los pormenores de su vida personal: padres, educación, infancia y juventud, el acontecimiento decisivo de la detención y posterior muerte de su hermano mayor, el afecto que siempre le tuvieron su madre y sus hermanas, y sus relaciones con otros revolucionarios como él, su esposa incluida, pues, desde muy joven, Lenin no dejó nunca que cualquier clase de sentimentalismo tuviera cabida en sus decisiones políticas.

El biógrafo lo describe como alguien reservado, que rara vez confió a alguien sus cálculos más íntimos, y culto, buen lector y admirador de músicos como Wagner y Beethoven, aspectos que ocultaba tras una máscara de frialdad científica. Se detiene a explicar cómo albergó una rabia profunda y creciente contra el régimen zarista hasta el punto de que, quienes le conocieron en sus primeras escaramuzas políticas, se sorprendían al ver su desconcertante dureza y que «se complacía en rechazar conceptos como conciencia, compasión y caridad». Sin embargo parece que a él «no le preocupaba la posibilidad de que su actitud horrorizase a otros».

En su vida política era tenaz, «un luchador nato», y un optimista, porque «dejaba que la imaginación y la ideología bloqueasen el juicio sereno». Tenía «una claridad de propósito que no poseía nadie más de su partido» y supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron para llegar a dirigirlo. «Su criterio de moralidad era simple: ¿Apoya u obstaculiza determinada acción la causa de la revolución? Aunque raras veces mintiese descaradamente en política, tenía una habilidad inigualable para eludir la veracidad». No tenía dudas de sus propios análisis. El Estado debía ser, según él, «como un motor de coordinación y adoctrinamiento».

Para él y sus colaboradores eran valores básicos el orden, el centralismo, la jerarquía, la unidad monolítica y la disciplina, no importaba el precio que hubiera que pagar. Abundan los documentos en los que queda constancia de que «Lenin ordenó, dirigió y aprobó la violencia, incluido el terrorismo de Estado directo». El fundamento teórico de su vehemencia colérica, y de considerarse legitimado para imponer criminalmente su régimen, lo buscó en Maquiavelo, quien explicaba que, a veces, es necesario recurrir a la brutalidad «lo más intensa posible a corto plazo para que no fuese necesario prolongarla excesivamente en el tiempo». Así que «Lenin prefería excederse en los golpes que arriesgarse a que el adversario aguantase el asalto».

El libro explica bien, pero sin detalle, las actividades y las personalidades de sus principales colaboradores —Trotski, Stalin, Bujarin, Zinóviev, Kámenev—, todos ellos hábiles y seguros de sí mismos, así como sus relaciones con ellos y entre ellos. A Stalin pasó de considerarlo «el maravilloso georgiano», cuando le conoció en 1912, a verlo como su gran enemigo en los últimos años.

Robert Service. Lenin. Una biografía (Lenin. A biography, 2000). Madrid: Siglo veintiuno de España editores, 2001; 644 pp.; trad. de José Manuel Álvarez Flórez; prólogo de Manuel Vázquez Montalbán; ISBN: 84-323-1065-4. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 30 de enero de 2016

Dos extraordinarios libros de y sobre Saúl Steinberg, uno de los dibujantes en prensa más importantes del siglo XX: Reflejos y sombras, una narración autobiográfica, y Cartas a Aldo Buzzi, 1945-1999, una epistolario que da mucha idea de las lecturas, amistades e intereses de Steinberg.

El primer libro contiene una narración, que proviene de las conversaciones de Steinberg con Aldo Buzzi, un antiguo compañero de estudios, y que tiene cuatro capítulos: «Rumanía», «Italia», «Norteamérica», «El oficio de dibujante». Hay después un álbum de ilustraciones de Steinberg y una biografía sintética suya firmada por Vicente Ferrer.

El título tiene que ver con el gran interés de Steinberg por los reflejos y las sombras, que una y otra vez aparecen en sus dibujos: los «reflejos me encantan por la extrañeza de su existencia (la extrañeza es una cualidad de los milagros)». Son muy interesantes todas sus disquisiciones sobre el valor del dibujo al natural (que citaré más adelante) y sus consideraciones acerca de su trabajo como dibujante de humor: «un oficio difícil, sobre todo porque uno debe ser su propio editor: eliminar, eliminar, eliminar».

En el epistolario del segundo libro, del que se han suprimido textos más personales y material circunstancial —de acuerdo con Steinberg, que dio el visto bueno a la publicación—, Steinberg habla de sus lecturas —algunas continuas, como Chéjov, otras que son redescubrimientos, como las novelas de Evelyn Waugh o Willa Cather—, de películas que le gustan —como Los duelistas— o no le gustan —como Blade Runner—, de su amistad con escritores como Saúl Bellow, etc.

Al leerlo es fácil entender por qué Steinberg decía de sí mismo que «era un escritor que en lugar de escribir dibujaba». En este segundo libro hay un gran comentario a la obra de Steinberg que toma la forma de un intercambio de postales entre el editor y Carlos Pérez. En él hay un interesante apartado acerca de la influencia de Steinberg en humoristas españoles como, sobre todo, Chumy Chúmez; se le describe con acierto como «un observador que se autoobserva»; y se recuerdan los elogios que le dedicó Gombrich cuando indicó que Steinberg era quien más sabía «sobre filosofía de la representación».

Saúl Steinberg y Aldo Buzzi. Reflejos y sombras (Riflexi e ombre, 2001). Valencia: Media Vaca, 2012; 141 pp.; col. Grandes y pequeños; trad. de María José Gil Mendoza ; ISBN: 978-84-938692-1-2. [
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Saul Steinberg. Cartas a Aldo Buzzi, 1945-1999 (al cuidado del destinatario) (Lettere a Aldo Buzzi 1945-1999, a cura del destinatario, ). Valencia: Media Vaca, 2012; 261 pp.; col. Grandes y pequeños; trad. de Juan Carlos Gentile Vitale; el libro contiene una parte final compuesta por 17 postales de tema steinberguiano intercambiadas entre Carlos Pérez y Vicente Ferrer; ISBN: 978-84-938692-2-9. [
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DazieriNoestasolo.JPG
viernes, 29 de enero de 2016

Esta es una reseña completa de No está solo, un buen thriller firmado por Sandrone Dazieri. En ella se resume bien su argumento: la desaparición de un niño provoca una investigación, en paralelo con las pesquisas oficiales, conducida por una joven y competente policía que está de baja, y a la que ayuda un tipo singular que había estado secuestrado varios años en el pasado. En esa reseña se indican los principales puntos de apoyo de la novela: las personalidades complejas de los protagonistas y el creciente temor que inspira el desconocido enemigo contra el que luchan. Y se menciona el gran mérito del autor: que controla en todo momento una narración larga y enredada con varios giros inesperados, así como el de que crea un oponente al que los héroes y los lectores acaban teniéndole verdadero miedo. Tiene, para mi gusto, un defecto que, realmente, tiene poca importancia —dado el género y dado que, si una novela puede atraparte mucho, acabas perdonándoselo todo—, y es que, después de una trama original, me hubiera gustado una explicación última que también lo fuera y no me recordara una famosa película de hace años...

Sandrone Dazieri. No está solo (Uccidi il padre, 2014). Madrid: Alfaguara, 2015; 552 pp.; col. Alfaguara negra; trad. de Xavier González Rovira; ISBN: 978-8420410784. [
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