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miércoles, 20 de agosto de 2014

Del recién fallecido Rubem Alves sólo conozco Vuelve, pájaro encantado, ilustrado por Violeta Monreal. Se puede poner como ejemplo de buen relato con buenas imágenes que merecería no una nueva edición sino una buena edición mejorada.

Habla de una niña cuyo mejor amigo es un pájaro completamente libre. El pájaro va y viene a su gusto y cuenta historias a su amiga. Ambos disfrutan de la nostalgia que provocan las separaciones y reencuentros sucesivos. Pero, un día, la niña tiene «una idea malvada»: encerrar al pájaro en una jaula para que nunca se vaya y sea suyo para siempre.

La historia trata bien, de modo poético, sobre la libertad y la amistad. Las ilustraciones, dibujos y acuarelas, son eficaces y reflejan bien los escenarios y los tonos variados de la narración. Podría ser un gran álbum si el diseño global estuviera bien pensado: hay varias ilustraciones en las que las palabras montan sobre las imágenes y no se pueden leer bien.

Violeta Monreal. Vuelve, pájaro encantado (1991). Texto de Rubem Alves. Madrid: Susaeta, 1991; 26 pp.; ISBN: 8430571329.

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martes, 19 de agosto de 2014

El soldadito Salomón, un relato de Rocío Antón y Lola Núñez ilustrado por Javier Zabala, trata sobre un soldadito sabio al que todo el mundo le va consultar sus problemas y, cuando se los exponen, siempre responde: «¡Esto sí que es un conflicto! Dejadme reflexionar, y os daré mi veredicto». Y, en efecto, a todos los que van —una bailarina, un muñeco dormilón, un coche abollado…— les da una solución que les convence. El texto es amable y la secuencia pregunta-respuesta facilita el ritmo propio de un álbum. Las ilustraciones expresionistas, con collages, son sugerentes y bien acomodadas al tono del relato. (El libro tiene también una pretensión didáctica —la de poner al niño «en contacto con actitudes y hábitos positivos, con la finalidad de conocer las emociones y aprender a gestionarlas»— pero, en mi opinión al menos, es mejor tomarlo sólo como lo que es: un relato simpático bien contado y bien ilustrado. Dejemos lo de aprender a «gestionar las emociones» para los psicólogos que acuden allí donde hay catástrofes o para cursos de management a directores de recursos humanos...).

Javier Zabala. El soldadito Salomón (2004). Texto de Rocío Antón y Lola Núñez. Madrid: SM, 2004; 29 pp.; col. Y ... érase otra vez; ISBN: 84-348-8030-X. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 18 de agosto de 2014

No eres más que una pequeña hormiga, de Judit Morales y Adrià Godià, es un álbum de hace ya unos años que sorprende por sus pictóricas ilustraciones sobre madera y que cuenta una bonita historia de amor a la naturaleza.

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domingo, 17 de agosto de 2014

E. F. Schumacher:
«La sociedad industrial moderna es tremendamente complicada, (…) y exige al hombre enormes cantidades de tiempo y de atención. Este puede considerarse, en mi opinión, el más grande de sus males. Por paradójico que pueda parecer, la sociedad industrial moderna no ha proporcionado a la gente, a pesar de la increíble proliferación de aparatos que ahorran trabajo, más tiempo para dedicarlo a sus trascendentales tareas espirituales; es más, y con la excepción de los más decididos, le ha puesto a todo el mundo muy difícil lo de hallar algún tiempo para esas tareas. En realidad, creo que no me equivocaría mucho si afirmara que la cantidad de auténtico tiempo libre de que se dispone en una sociedad es, por lo general, inversamente proporcional a la maquinaria que se emplea para ahorrar trabajo. (…) ¿Cómo se explica esta paradoja? Sencillamente porque, a menos que se hagan conscientemente esfuerzos para evitarlo, las necesidades aumentarán más de prisa que las posibilidades de satisfacerlas».

E. F. Schumacher. El buen trabajo (Good Work, 1979). Madrid: Debate, 1980; 190 pp.; col. Debate Ensayo; trad. de Fernando Villaverde Landa; ISBN: 84-7444-030-0.


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sábado, 16 de agosto de 2014

Octavio Paz: «Lo que distingue a nuestra modernidad de la de otras épocas no es la celebración de lo nuevo y sorprendente, aunque también eso cuente, sino el ser una ruptura: crítica del pasado inmediato, interrupción de la continuidad. El arte moderno no sólo es el hijo de la edad crítica sino que también es el crítico de sí mismo». Lo paradójico es que, «nuestra época ha exaltado a la juventud y sus valores con tal frenesí que ha hecho de ese culto, ya que no una religión, una superstición; sin embargo, nunca se había envejecido tanto y tan pronto como ahora. Nuestras colecciones de arte, nuestras antologías de poesía y nuestras bibliotecas están llenas de estilos, movimientos, cuadros, esculturas, novelas y poemas prematuramente envejecidos».

Octavio Paz. Los hijos del limo: del Romanticismo a la vanguardia (1974 y 1981). Barcelona: Seix Barral, 1981, 3ª ed.; 240 pp.; col. Biblioteca breve; ISBN: 8432203890.

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viernes, 15 de agosto de 2014

Hermana muerte es otro librito corto de Thomas Wolfe, que Periférica publica después de El niño perdido, Una puerta que nunca encontré y Especulación. Con iguales acentos y rasgos estilísticos, esta vez el narrador relata cuatro muertes que presenció en la calle: una sucedió a consecuencia de un accidente de tráfico, otra fue la de un vagabundo borracho que se golpeó contra unas vigas en un edificio, la tercera ocurrió cuando un obrero cayó de un andamio desde un noveno piso, y la cuarta, en la que no hubo violencia y llegó de modo silencioso, la vio cuando un hombre sentado esperando el metro se desplomó. A quien haya leído antes al autor no hace falta indicarle que su estilo retórico por momentos es algo ampuloso y podría estar más controlado, o que sus frases y motivos sos parecidos siempre, pero tampoco es necesario recordarle que, a cada paso, logra descripciones y escenas memorables.

En cada una de las muertes hay una situación que se repite: la de los policías que acuden y despejan el lugar. Además, aparte de las consideraciones que surge acerca de distintos asuntos, en las cuatro el narrador actúa como un observador de quienes observan a la muerte de cerca, que son distintos según las circunstancias de cada caso. Así, se fija en quienes reviven lo vivido «repasándolo una y otra vez con insaciable apetito»; o en una pareja de jóvenes maleducados que «gesticulaban con una desdeñosa y repugnante falta de sensibilidad que resultaba horrible, tanto que me dieron ganas de reventarles la cara de un golpe». Pero también atiende, y de modo conmovedor, a quienes miran al cadáver «con temor reverencial, con miedo y humildad. Y con amor también, porque la muerte había irrumpido en la realidad de cada uno de ellos con su luz, que, aunque terrible, iluminaba el aire contaminado y gris. De alguna manera, aquella luz borraba la rutina, la mediocridad, y lo volvía todo, aunque fuera durante unos minutos, sólo una hora, distinto, renovado paradójicamente, y más digno al fin».

Thomas Wolfe. Hermana muerte (Death the Proud Brother, 1933). Cáceres: Periférica, 2014; 94 pp.; col. Largo recorrido; trad. de Juan Sebastián Cárdenas; ISBN: 978-84-92865-95-6. [Vista del libro en amazon.es]


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jueves, 14 de agosto de 2014

Un libro leído hace poco y con el que he aprendido mucho: Antología comentada de la poesía lírica española, de Miguel Díez R. y Paz Díez Taboada. Es una extensa selección de los mejores poemas españoles desde sus comienzos hasta bien avanzada la mitad del siglo XX. Los autores, u otros especialistas en ciertos casos, hacen un comentario a cada poema e indican sus aspectos formales más destacados y sus posibles interpretaciones. Además, algunos poemas van seguidos de textos donde se señalan precedentes poéticos, poemas posteriores que lo citan, o lo parodian, o tratan el mismo tópico, alguna crítica singular, etc.

Por ejemplo, después de Retrato («Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla»), de Antonio Machado, hay un comentario general, otro en el cual el mismo Machado distingue su poesía de la de Rubén Darío, otro en el que se compara ese retrato con el que hace su hermano Manuel, otro más con un poema que hace un homenaje intertextual al poema comentado, y un texto del borrador de su discurso de ingreso en la Real Academia, que nunca leyó, donde dice: «Soy muy poco sensible a los primores de la forma, a la pulcritud y pulidez del lenguaje, y a todo cuanto en literatura no se recomienda por su contenido. Lo bien dicho me seduce sólo cuando dice algo interesante, y la palabra escrita me fatiga cuando no me recuerda la espontaneidad de la palabra hablada».

Miguel Díez R. y Paz Díez Taboada. Antología comentada de la poesía lírica española (2005). Madrid: Cátedra, 2005; 663 pp.; col. Crítica y estudios literarios; ISBN: 84-376-2268-9. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 13 de agosto de 2014

Son muchos los libros que hablan de un abuelo que, de un modo u otro, es un gran contador o inspirador de historias. Uno más, un álbum atractivo sobre la cuestión, es El domador de sueños, de Nicolai Troshinsky, cuyo narrador habla de «un hombre al que se le daba bien soñar: mi abuelo». A continuación vemos cómo tiene sueños acerca del panadero, la frutera, el barrendero…, que además están encantados de oírlos.
Las ilustraciones tienen aires constructivistas y recurren a collages para mostrar bien retazos de los sueños (una pipa y otros objetos, planos, diseños de barcos, etc.), o bien escenas del abuelo y de otros personajes. La forma de componerlas va muy bien con el contenido del relato, que tiene buen humor y un desenlace simpático.

Nicolai Troshinsky. El domador de sueños (2008). Madrid: Kókinos, 2008; 30 pp.; ISBN: 978-84-96629-50-9. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 12 de agosto de 2014

Un álbum gráficamente impactante y con un contenido siempre actual: Perro azul, de Nadja.

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lunes, 11 de agosto de 2014

Un álbum considerado uno de los mejores por el público inglés, que se tradujo hace años muy bien al castellano, y que merecería una nueva edición en formato grande, es Mister Magnolia, de Quentin Blake. Es un álbum de números, pues las escenas sucesivas van señalando algo que tiene Míster Magnolia —una trompeta, dos primas flautistas, tres batracios, cuatro cotorras, etc.—. Es también un relato de nonsense, con versos rítmicos y repetitivos, apropiados para leer en voz alta. Tiene además la pequeña intriga de saber qué ocurre con el misterioso paquete que recibe al principio el héroe. Y, como es de esperar, las ilustraciones tienen la soltura y la chispa propias de Blake.

Quentin Blake. Mister Magnolia (1983). Madrid: Altea, 1983; 36 pp.: col. Altea Benjamín; trad. de Miguel Azaola; ISBN: 84-372-1805-5. Una edición en inglés está en Red Fox Mini Treasure, 2004; ISBN: 978-0099475651. [Vista de esta última edición en amazon.es]

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domingo, 10 de agosto de 2014

Robert Spaemann:
«Uno no puede perdonarse a sí mismo. A veces alguien me dice: “No me lo puedo perdonar”. Aunque sea un giro lingüístico común, se trata de una expresión insensata. Dependo del perdón de otro, pero no puedo exigirle que me perdone. Toda culpa me lleva a la situación de depender del perdón [de otro].

Si he ofendido a otra persona, sería una desvergüenza explicarle que ya me he perdonado esa ofensa que le hice. Hoy está muy extendida esa desvergüenza, que suele expresarse diciendo: “Es que soy así. Has de tomarme como soy”. Esto quiere decir: me tienes que tomar como un pedazo de naturaleza, que es lo que soy. Un recurso habitual de algunos predicadores es: “Dios nos acepta como somos”. No encuentro nada de eso en el Evangelio. Jesús más bien nos exige: “¡Sed otros, convertíos, volveos de otro modo!” Jesús no dice: Dios os toma como sois y en todo caso llegaréis al Cielo».

Robert Spaemann. Sobre Dios y el mundo. Una autobiografía dialogada (Über Gott und die Welt. Eine Autobiographie in Gesprächen, 2012). Madrid: Palabra, 2014; 396 pp.; col. Biblioteca Palabra; trad. de José María Barrio Maestre y Ricardo Barrio Moreno; ISBN: 978-84-9061-034-3. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 9 de agosto de 2014

Ramón Gaya: «Todo el arte moderno es fragmentario, entrecortado, inorgánico por eso, porque se apoya siempre en la personalidad; considerado desde un punto de vista más alto, el arte moderno parece como un gran baile de máscaras, es decir, como un gran muestrario de personalidades, con lo que tiene el carnaval de absurdo, de anacrónico; y los asistentes a ese sarao parecen haber volcado todo su talento en la manía de la diferenciación. Pero la verdadera originalidad es otra cosa más interior, más secreta, y tan honda que es en realidad lo último que aparece en un artista. Desconfiemos, pues, de los originales prematuros, ya que nos traen cosas nuevas por carecer de cosas eternas; posiblemente ése fue el drama de Rimbaud».

Ramón Gaya. «Carta a un Andrés (y otros escritos)», Obra completa. Valencia: Pre-Textos y Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2010; 986 pp.; edición al cuidado de Nigel Dennis e Isabel Verdejo; prólogo de Tomás Segovia; ISBN: 978-84-8191-969-1 (Pre-Textos) y 978-84-92827-73-2 (SECC). [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 8 de agosto de 2014

Las dos señoras Abbott es el tercer libro de la serie que se inició con El libro de la señorita Buncle y continuó con El matrimonio de la señorita Buncle, de D. E. Stevenson.

Gustará a quienes disfrutaron de los dos anteriores pero ya no está tan centrado en la heroína. De hecho, se multiplican los personajes, tal vez en exceso: ocupan algunas escenas los dos hijos pequeños de Barbara Buncle, y también su vieja niñera Dorcas; otras corresponden a la segunda señora Abbott, Jerry, cuyo marido está ausente, combatiendo en la segunda Guerra Mundial, y una antigua profesora suya llamada Markie; otras tienen que ver con el coronel Melton, al frente de los soldados que ocupan el entorno, y con su hija Melanie; otras con el hermano de Jerry y su enamoramiento de una joven escritora que visita el pueblo; otras con una vieja amiga de Barbara Buncle; y más. De nuevo hay un hilo narrativo medio-literario: algunos personajes opinan sobre la calidad de unas novelas románticas de gran éxito, a veces sin saber que la escritora está delante, lo que a ella le hace caer en la cuenta de la verdad que hay en sus críticas. También existe una amenaza: la de que merodea por el pueblo un espía alemán.

La novela presenta el estado de la población en Inglaterra durante la segunda Guerra Mundial: en Wandlebury los alimentos están racionados y tienen soldados alojados en el pueblo. Los personajes son, de nuevo, amables, cordiales y singulares. Lo mejor siguen siendo las apariciones, esta vez escasas, de la señora Abbott y su homónima: «Se entendían a la perfección. Bastaban unas pocas palabras para que cada una supiera lo que la otra quería decir. Al oírlas hablar, cualquiera habría dicho que saltaban de un tema a otro sin ninguna lógica y sin venir a cuento…, pero no era así. Sencillamente, dejaban caer los comentarios. En general, las conversaciones son como los trenes regionales, que se paran en todas las estaciones y esperan unos momentos para dar tiempo a los pasajeros a subir, pero cuando las dos señoras Abbott estaban juntas, iban a toda velocidad, como un tren expreso, sin detener su carrera en los apeaderos insignificantes».

D. E. Stevenson. Las dos señoras Abbott (The Two Mrs. Abbotts, 1943). Barcelona: Alba, 2014; 342 pp.; col. Rara Avis; trad. de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera; ISBN: 978-84-8428-968-5. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 7 de agosto de 2014

He puesto datos de nuevas ediciones (no todas recientes, algunas son de hace tiempo pero he caído ahora en la cuenta de que no estaban en la página) de El rey Matías, Las manos en el agua, El mar sigue esperando, El polizón del Ulises, Paulina.

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miércoles, 6 de agosto de 2014

De un autor con un largo recorrido en la LIJ como Josep Vallverdú acabo de incluir Polvorón y El alcalde Chatarra, dos relatos con distinto registro.


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martes, 5 de agosto de 2014

El viejo pirata, de Ingrid y Dieter Schubert, es un álbum de hace veinticinco años, de los que tratan bien la relación entre un niño y un hombre mayor, y de los que pulsa con buen humor la tecla de la querencia de los niños por las aventuras de piratas. Se puede encontrar en bibliotecas y hay una edición en euskera, de hace pocos años, de la que pongo la cubierta a la derecha.


 
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lunes, 4 de agosto de 2014

Así como hay libros que, sorprendentemente, no están editados en castellano, hay otros que se comprende bien que no lo estén. Un ejemplo es Little mouses: big book of fears, de Emily Gravett, imposible de traducir y editar en otro idioma distinto del original pues, prácticamente, habría que rehacer todas las ilustraciones y repensar todos los textos.

El ratón, cuyo dibujo vemos en cada doble página y que es el único personaje dibujado por completo, nos habla de los miedos que tiene: uno en cada doble página, a las arañas, a los monstruos debajo de la cama, a los cuchillos, etc. Además, en la parte superior de cada página, se indican miedos posibles que, a veces, coinciden con el del ratón (como la aracnofobia) pero a veces no exactamente (como la panofobia, miedo de cualquier cosa). En las ilustraciones los fondos son de dibujos esbozados, hay collages, planos con anotaciones a mano, cortes reales en las páginas que a veces simulan ser de papel quemado, mucho texto a mano con tachaduras… El final del álbum es excelente: un miedo más, pero no precisamente del ratoncillo.

Se puede discutir, eso sí, si es un libro para niños o un libro para mayores: el humor y el talento de la autora, en este caso, están al servicio de un texto y de unas ilustraciones que pueden decir poco a unos y encantar sin embargo a otros, más atentos a la sofisticación de las ilustraciones o a los guiños posmodernos e irónicos del texto.

Emily Gravett. Little mouses: big book of fears (2007). Londres: Macmillan Childrens Book, 2007; 26 pp.; ISBN: 978-0-230-01619-4. [
Vista del libro en amazon.co.uk]

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domingo, 3 de agosto de 2014

Robert Spaemann:
«El espíritu de la época —todo espíritu epocal— consiste en una colección de prejuicios para los que se reclama una especie de autoevidencia. La tarea de la Filosofía consiste en reflexionar sobre esas evidencias. El poder del espíritu epocal estriba en que no formula sus evidencias sino que las acepta tácitamente. Si las formulara, eso daría lugar a controversia sobre ellas. De Goethe proviene esta observación: “Cada palabra pronunciada suscita el sentido opuesto”.

Esto significa, por así decirlo, que no hay réplica, y entonces probablemente no se expresan las convicciones fundamentales, sino acuerdos implícitos. Cuando alguien se atreve a poner en cuestión todo eso que vive de la opacidad, parece que lo obligado es caerse de la nube y mostrarse perplejo».

Robert Spaemann. Sobre Dios y el mundo. Una autobiografía dialogada (Über Gott und die Welt. Eine Autobiographie in Gesprächen, 2012). Madrid: Palabra, 2014; 396 pp.; col. Biblioteca Palabra; trad. de José María Barrio Maestre y Ricardo Barrio Moreno; ISBN: 978-84-9061-034-3. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 2 de agosto de 2014

Ramón Gaya: «Giotto no viene a sustituir un arte por otro, sino a romper con el arte, viene a señalar un cauce natural, a poner el dedo en la llaga, perenne, viva, de la realidad, eso es todo. Es lo encomendado siempre a los creadores: volver, volver a lo mismo de siempre, pero no volver a estilos ya padecidos y pasados (como sucede en el fenómeno social de la moda), sino volver a un origen desnudo, sin vestimenta alguna. [Pintores como Giotto, Van Eyck, Tiziano, Velázquez, Rembrandt], no son fundadores sino suprimidores de estilos. Claro que todos estos seres, débiles como hombres, no siempre lograrán salvarse de caer en la trampa de otro estilo; pero ese otro estilo que no han podido evitar, no puede ser nunca un valor, sino una impotencia, acaso una vergüenza. Porque el estilo es siempre una caída. Giotto quiso abrir el calabozo del arte y airearlo, y limpiarlo, y santificarlo con el soplo divino de la realidad, con el aire siempre nuevo y fresco de la realidad; sólo pudo hacerlo a medias, porque lo bizantino —con su brillo, su simbolismo, su geometría, su pedrería, su abstracción—, se había endurecido como una costra, había logrado formar una materia resistente, dura. Giotto no pudo destruirla, sino abrirle un boquete y hacer que entraran sus borregos, sus personajes, sus mismas pasiones».

Ramón Gaya. El sentimiento de la pintura, en Obra completa. Valencia: Pre-Textos y Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2010; 986 pp.; edición al cuidado de Nigel Dennis e Isabel Verdejo; prólogo de Tomás Segovia; ISBN: 978-84-8191-969-1 (Pre-Textos) y 978-84-92827-73-2 (SECC). [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 1 de agosto de 2014

En su momento hablé de El caballo de cartón, de Abel Hernández. He leído en las últimas semanas otros  libros del autor: Historias de la Alcarama, también recuerdos de la vida en Sarnago, Soria; Leyendas de la Alcarama, una historia de amor ambientada en los mismos tiempos y ambientes; y el recientemente publicado El canto del cuco: llanto por un pueblo, más recuerdos elegíacos donde se combinan sucesos y experiencias de hoy con recuerdos de la infancia y, en particular, de su madre.

Vale la pena conocerlos para disfrutar del lenguaje y de las observaciones llenas de sentido común del narrador. Ambas cualidades se pueden apreciar cuando, en El canto del cuco, comenta que la perversión actual de muchas palabras es un gran desastre cultural y, para ejemplificarlo, hace notar cuánto le sorprende «que a las putas, izas, rabizas, busconas, zorras, etcétera, se las llame trabajadoras sexuales, al maestro de escuela empleado de la enseñanza, al médico trabajador de la sanidad, y al espía de toda la vida, agente del servicio de información, o, peor aún, del servicio de inteligencia». En fin, concluye, «todo esto es hablar por no callar, o peor: hablar para engañar y camelar a la gente. Cosa de charlatanes, churrulleros, cascarrines, bocaranes y cantamañanas».

Abel Hernández. Historias de la Alcarama (2008). Madrid: Gadir, 2008; 240 pp.; col. Gadir ficción; ISBN: 978-84-96974098. [Vista del libro en amazon.es]
Abel Hernández. Leyendas de la Alcarama (2011). Madrid: Gadir, 2011; 128 pp.; col. Gadir ficción; ISBN: 978-84-96974876. [Vista del libro en amazon.es]
Abel Hernández. El canto del cuco: llanto por un pueblo (2014). Madrid: Gadir, 2014; 206 pp.; col. Gadir ficción; ISBN: 978-84-942018-2-0. [Vista del libro en amazon.es]

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