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RELATOS PARA LECTORES DE UNOS ONCE AÑOS


1871-1877. La princesa y los trasgos y La princesa y Curdie, George MacDonald. Según Chesterton, MacDonald, amigo íntimo de Carroll, fue el iniciador de lo que hoy conocemos como Literatura infantil. Esta obra, que influyó mucho en Tolkien, es la primera de aventuras fantásticas. El primer libro, en el que Curdie, un joven minero, con ayuda de una anciana señora, ha de liberar a la princesa Irene de unos malvados trasgos, sugiere que el verdadero mundo amenazador está justo debajo de nuestra misma casa y que apunta que siempre hay quien nos protege. El segundo, en el que Curdie debe conjurar otra gran amenaza que se cierne sobre Irene y su padre, tiene algo menos de encanto debido a la mayor preponderancia de lo fantástico-inexplicable sobre lo aventurero, y debido a su coda final un tanto pesimista, pero es un buen libro.

1894. El libro de la selva y El otro libro de la selva, Ruyard Kipling. Colección de relatos de los que, los más famosos son los que componen la historia de Mogwli, el niño educado por los lobos y asesorado más tarde por un oso y una pantera. Escritos en difíciles circunstancias económicas y cuando su hija estaba recién nacida, son el más popular de los relatos de aprendizaje de Kipling. Después vendrían Tarzán y cientos de historias sobre chicos «educados» en la selva.

1910. El jardín secreto, Frances Eliza Hodgson Burnett. El mejor de los relatos de la autora. La malcriada Mary Lennox se transformará en una niña encantadora gracias a la bondad y al talante optimista de las personas del servicio de la mansión inglesa en la que aterriza, y gracias al descubrimiento de un jardín cerrado hace años. Novela trata muy bien el sueño infantil de tener un lugar privado y es una gran defensa del valor formativo que tiene el contacto con la naturaleza.

1913. Pollyanna, Eleanor Hodgman Porter. La protagonista es una niña huérfana, desbordante y parlanchina, que acaba ganándose a todos los habitantes del pueblo al que la mandan. Quizá más todavía que otras novelas semejantes, esta presenta la naturalidad y el sano sentido común del niño como lo contrario al mundo de los adultos, y como revulsivo para una transformación alrededor.

1940. Esto es coraje, Armstrong Sperry. Mafatu es el hijo del jefe de Hikueru, un atolón polinesio cuyos habitantes veneran el valor. Desde que su madre murió, Mafatu no ha sido capaz de vencer el temor hacia el mar. Todo su deseo es recobrar la estima de su padre y un día toma una canoa y, después de una dura travesía, alcanza una de las amenazadoras Islas Humeantes. Relato de autosuperación, con un buen planteamiento del interior del protagonista, descripciones ricas de la naturaleza, y excelentes ilustraciones.

1949. La puerta en la muralla, Marguerite de Angeli. Edad Media, Inglaterra. Robin, hijo de un noble, está destinado a ser caballero del rey, como su padre, pero sufre una enfermedad que le deja paralítico. Gracias a un monje, el hermano Lucas, rehace su vida:  A lo largo del relato, Robin tiene distintas ocupaciones que, de un modo u otro, le van ayudando. «Esa es la vara que mide el éxito: lo que somos capaces de hacer con lo que tenemos», sentencia el monje. 

1950-1956. CRÓNICAS DE NARNIA, C. S. Lewis. Siete libros. El sobrino del mago narra la creación de Narnia, un mundo donde conviven toda clase de seres, gobernado por el león Aslan, y cómo el mal se hace presente ya en sus comienzos; los héroes son Polly y Digory, dos chicos ingleses del siglo XIX que acceden a Narnia. El león, la bruja y el armario tiene como protagonistas a los cuatro hermanos Pevensie, chicos del siglo XX, y cuenta cómo Aslan restaura el daño causado en Narnia por la Bruja Blanca. En El príncipe Caspian los hermanos Pevensie vuelven a una Narnia donde muchos no creen ya en Aslan. Los protagonistas de La travesía del viajero del Alba, una novela de viaje, son los dos Pevensie más pequeños y Eustace, un primo suyo. El trono de plata, esta vez con Eustace y una amiga llamada Jill, se inspira en los relatos caballerescos del ciclo artúrico. El caballo y su jinete, con protagonistas narnianos, habla del regreso a la verdadera patria y a un mundo libre. La última batalla, también con Eustace y Jill como personajes humanos principales, es una descripción del inevitable final del mundo. Relatos escritos con chispa, con argumentos que atrapan y hacen pensar, con personajes atractivos, con descripciones magníficas, con una presentación muy creíble de los cambios hacia una mayor madurez de los protagonistas.

1952. La telaraña de Carlota, E. B. White. Cuando el granjero decide matar al pequeño cerdo Wilbur, su hija Fern se rebela y su padre acepta dejarlo vivir si se compromete a cuidarlo. Wilbur crece y se hace amigo de los restantes animales, en especial de la araña Carlota, cuya inteligencia convierte a Wilbur en un cerdo famoso y lo salva de ser sacrificado. Gran historia, por la calidad de la prosa y de sus descripciones, por la verosimilitud de los diálogos, por su excelente final y por su elogio de la amistad y la lealtad.

1961. La cabina mágica, Norton Juster. Milo, un chico de diez años que se aburre, recibe un misterioso coche de juguete que, a través de una especie de cabina de peaje, lo conduce a un viaje sorprendente: pasa por lugares como Las Expectativas, La Murria, Diccionópolis, el Bosque de los Puntos de Vista, las ciudades de Ilusiones y Realidad, el Valle del Sonido, la isla de las Conclusiones, etc. Es ayudado por compañeros singulares y ha de superar enemigos de toda clase. Obra excelente que presenta el conocimiento como una gran aventura.

1966. Boris, Jaap ter Haar. Leningrado, diciembre de 1942. Boris, doce años, pierde a su padre. Su madre quiere que se vaya de la ciudad. Para evitarlo, Boris intenta conseguir comida junto con su amiga Nadia, dos años mayor que él. En su expedición entran en contacto con soldados alemanes. El sufrimiento en la situación límite que viven Boris, Nadia y sus familias, está narrado con sobriedad. El autor integra con acierto los recuerdos y los ensueños de Boris en el transcurso de la acción. El relato muestra la maduración de Boris: los sucesos que vive le conducen a superar el odio y a tener una comprensión más profunda de la vida.

1974. Cuentos para jugar, Gianni Rodari. Veinte cuentos que tienen tres posibles resoluciones, de las que, al terminar el libro, se opta por una. A la vez que hace pensar y estimula la imaginación, Rodari, un autor clave para entender la LIJ de las últimas décadas, fue autor de muchos relatos de corte fantástico. En estos mueve a la honradez, la generosidad, la cordialidad, el sentido de la justicia... Y también hace notar, a quien desee aprender a juzgar la calidad de los relatos de fantasía, la importancia de fijarse bien en la elección de los finales.

1977. Piotr. Viaje a Siberia, Jan Terlouw. Época de los zares, finales del siglo XIX o principios del XX. Sergei Andreievich es deportado a Siberia por haber matado a un hombre al que sorprendió asaltando a su hijo Piotr. Con catorce años, Piotr desea reunirse con su padre y, para eso, emprende un largo camino y encuentra en él a todo tipo de personas. Con lenguaje sencillo, el autor consigue interesar al lector por la vida revuelta de la Rusia prerrevolucionaria y por los vastos paisajes siberianos que Piotr recorre.

1980. La llave mágica, Lynne Reid Banks. Omri, nueve años, descubre que sus muñecos de plástico cobran vida cuando los mete dentro de un pequeño armario. Entabla una relación especial con el indio Toro Pequeño, con el que vive algunas sorprendentes aventuras. Pero acaba comprendiendo que sería desastroso para Toro Pequeño quedarse con él. Buena historia entre las que hablan de las relaciones afectivas entre los niños y sus juguetes y sobre los juguetes que tienen vida propia. Los personajes están bien definidos y el relato refleja verosímilmente algunos aspectos del mundo emocional infantil.

1980. Stone Fox y la carrera de trineos, John Reynolds Gardiner. Libro de los que hacen descubrir a un lector primerizo el placer de una lectura cien por cien absorbente. Cuando su abuelo enferma y Willy, diez años, averigua que deben dinero, decide competir en una carrera de trineos cuyo premio es justo el dinero que necesitan. Debe competir el mítico y silencioso indio Stone Fox que, a causa de un malentendido, un día le da una bofetada a Willy: este se enfada y le dice que correrá la carrera contra él. Inspirado en una leyenda de las Montañas Rocosas, es un relato que se mantiene dentro de los límites de lo posible, que tiene escenas magníficas y un paso narrativo perfecto. La descripción de la carrera es sobresaliente y el emotivo desenlace resulta impactante.

1982. Un tiesto lleno de lápices, Juan Farias. Un relato realista y optimista sobre una vida familiar cotidiana. Con sentido común y buen humor, con sentido poético y sencillez, el autor gallego presenta la vida de una familia en la que, por encima de todo, predomina el afecto, y cuyo centro es una encantadora chica con síndrome de Down.

1983. El signo del castor, Elizabeth George Speare. 1768, Maine, EE.UU. Mientras su padre va en busca de su madre y su hermana, Matt, trece años, se queda solo en una cabaña, en medio del territorio indio. Al poco tiempo, un hombre le roba su rifle y le deja indefenso. Sale adelante gracias a que hace amistad con Attean, un chico indio de catorce años. Ambientaciones conseguidas, diálogos bien construidos, descripciones acertadas y buen pulso narrativo. El relato habla de valor y del aprendizaje mutuo que trae consigo la amistad.

1983. Babe el cerdito valiente, Dick King-Smith. El autor inglés, que tiene un don para mostrar con verosimilitud los comportamientos animales, compuso este relato sobre un cerdo con extraordinarias cualidades para ser cerdo-pastor de ovejas. La excelente película que se basó en Babe no debería ser una dificultad para conocer este relato que habla de saber comprender y apreciar las cualidades tan diferentes de los demás.

1994. En las nubes, Ian MacEwan. Uno de los relatos que mejor dibujan la línea errática que siguen los procesos imaginativos de un chico. En él muestra, con riqueza de matices y un formidable sentido del humor, los problemas de Peter Fortune, un chaval que a menudo está en las nubes y que, en parte al menos, se refugia en su fantasía porque así está más cómodo.

1997. El vendedor de noticias, José Luis Olaizola. España, siglo XI. Sebastián, 14 años, aspira a ser «vendedor de noticias», el trabajo de llevar mensajes e informaciones de un bando a otro, muy común entre los habitantes de Naciados, un pueblo de Cáceres. Se le presenta la oportunidad cuando ha de informar a la condesa Columba y a su hermano, el conde de Lácar, del paradero de su sobrina. Pero Sebastián va conociendo las intenciones de sus nuevos amos y, aconsejado por su abuelo y una ermitaña, acude al Cid para que intervenga. Relato bien ambientado históricamente con algo de novela de maduración.

2012. El secreto del huevo azul, Catalina González Villar. Relato sobre un viaje de aprendizaje a un país misterioso. El príncipe Rolav dice, ante toda la corte, una mentira. Luego quiere arreglarlo pero sin quedar mal. Así que Noisuli, el mago, le da otra solución: viajar al País de las Mentiras, «un lugar en el que las mentiras que contamos se hacen realidad»... y donde se multiplican con consecuencias imprevisibles. Más fácilmente que Rolav, el lector encontrará en los nombres las claves de lo que va ocurriendo. Las ilustraciones mejoran la edición: son apropiadas al tono del relato, resultan vistosas y van bien entretejidas con el texto.

2014. El chico más veloz del mundo, Elizabeth Laird. Etiopía, el narrador y protagonista es Solomon, de once años. Tiene que acompañar a su abuelo, ya bastante mayor, a Adís Abeba. Ya en su destino, el abuelo no se encuentra bien y Solomon ha de volver a su pueblo y hacerlo corriendo casi cuarenta kilómetros. Excelente relato: por su contenido, por su tono divertido y un punto solemne, por lo bien que se retratan los ambientes y usos locales, por la personalidad del abuelo y la mezcla de sentimientos de temor, respeto y afecto por él que siente Solomon

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