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CAREY, Peter
Escritor australiano. 1943-. Nació en Bacchus Marsh, Victoria. Redactor publicitario durante años, en Australia e Inglaterra. Publicó su primera novela en 1981. Desde entonces ha escrito cuentos, novelas, y guiones de películas. Autor muy premiado. Profesor de escritura creativa en Nueva York.

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El supergordo
(The Big Bazoohley, 1995)
Madrid: Siruela, 1999; 110 pp.; col. Las Tres Edades; trad. de Celia Montolío; ISBN: 84-7844-442-4. [Vista del libro en amazon.es]
9 años: lectores niños.
Narrativa: Vida diaria.
Los Kellow llegan con su hijo Sam, de nueve años, a Toronto. En espera de vender un cuadro a un extravagante millonario, se alojan en un hotel de lujo aunque no tienen dinero suficiente. Sam, que tiene un cerebro-calculadora, comprende la situación y se angustia. Cuando no encuentran al millonario, los padres de Sam se preocupan. Esa noche Sam, sonámbulo, sale del cuarto de sus padres y, ya despierto, es secuestrado para participar en un concurso que tendrá lugar al día siguiente. Sam decide colaborar porque le parece la oportunidad de, como dice su padre, ganar el Supergordo que resuelva sus problemas económicos para siempre.
Un poco al modo de Roald DAHL, el autor compone un argumento con personajes y ambientes algo desmadrados pero imaginativos y bien descritos. Abundan los toques humorísticos excelentes: desde la referencia al pijama de Sonic el Puercoespín con el que Sam sale al pasillo sonámbulo, hasta gags visuales como el vuelo dramático de unos espaguetis que van a estrellarse justo en el sitio adecuado. No faltan tampoco las frases agudas, unas descriptivas, otras aforísticas: cuando no aparece el millonario De Vere, «un tipo con pinta de topo», su padre dice a Sam que «si una puerta se cierra otra se abre». Es también positivo el mensaje final: en el concurso «El niño ideal de los champús Ideal», vencen niños normales, auténticos, a los que nadie confundiría con adultos, que se han metido en líos, que llevan salsa de espaguetis en la cara... Y aquí Carey se alinea con el modelo clásico de chico que ya en el siglo XIX impusiera en su país Ethel TURNER con Siete chicos australianos.

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