La obra literaria de Lear es numerosa y dispersa. El se consideraba, sobre todo, pintor. Pero también tiene una gran producción escrita, entre la que hay libros de viajes, miles de cartas, y varios libros de «nonsense», que son los que le han dado fama. En especial,
A Book of nonsense, obra considerada el inicio de tal clase de relatos, que Lear escribió a petición de los nietos del conde de Derby, y que contiene una sucesión de poemas de cinco versos o «limericks». En ellos abundan las afirmaciones extravagantes y disparatadas, las «palabras-maleta», los caprichos verbales, las asociaciones de ideas e imágenes dictadas por el inconsciente. Lear es el guía idóneo para escaparse a un mundo de fantasía en el cual «introduce un nuevo elemento, el elemento de lo poético e incluso de lo emocional». Explica
CHESTERTON que por esta razón le parece superior al más intelectual
Lewis CARROLL, de quien Lear también se diferencia porque no recurre ni a la parodia ni a la sátira, porque su humor es siempre afable y bondadoso aunque sus cuentos puedan a veces ser crueles. Como es fácil imaginar, la traducción es particularmente costosa.