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SPIRIN, Guennadi
Ilustrador ruso. 1948-. Nació en Moscú. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de Moscú. Publicó sus primeras ilustraciones de libros infantiles en 1979. Se instaló en los EE.UU. a principios de los noventa.

Cuentos de la vieja Rusia
(Märchen Samowar. Erzählungen aus dem alten Russland, 1996)
Son cuatro relatos: La feria de Sorotschinzy (1831) y La nariz (1842) de Nikolai GÓGOL; Kashtanka (1887), de Antón CHÉJOV; El zar Saltán y la princesa cisne, de Alexander PUSHKIN. Adaptaciones de Sybil Gräfin Schönfeldt. Barcelona: Lumen, 2000; 104 pp.; trad. de Humpty Dumpty; ISBN: 84-264-3734-6.
Ediciones de dos de ellos por separado:
—con el título La feria de Soróchintsi, en Madrid: Anaya, 1991; 26 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; adaptación de Nazario de Casia; ISBN: 84-207-4209-0.
La nariz, Madrid: Anaya, 1992; 26 pp.; adaptación de Nazario de Casia; ISBN: 84-207-4837-4.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Fantasía.
La feria de Sorotschinzy cuenta la historia de amor entre Paraska y un joven que, para obligar a su padre a que se la conceda en matrimonio, urde un engaño.

La nariz se ambienta en San Petersburgo. El barbero Yákovlevich encuentra, con horror, una nariz entre los panecillos que cocina su mujer. Descubre que debe ser la nariz del engreído mayor Kovaliov. Por otra parte, Kovaliov se da cuenta de que no tiene nariz a la mañana siguiente y emprende su búsqueda.

Kashtanka, palabra que significa castaña, trata sobre una perrita, propiedad de un carpintero y su hijo, que por casualidad acaba en manos de un titiritero de un circo. Éste la trata muy bien y la adiestra para que intervenga en su número. Pero cuando tiene que actuar por primera vez, el hijo del carpintero la ve y la llama...

El zar Saltán y la princesa cisne cuenta que Saltán se casa con una chica cuyas hermanas, envidiosas, traman un plan para matarla. Pero ella sobrevive con su hijo, que acaba siendo un príncipe famoso con ayuda de un cisne que tiene la capacidad de concederle los deseos que formula.
En La feria de Sorotschinzy, con un aire a las pinturas de costumbres rústicas de Brueghel el Viejo, Spirin compone un retablo del mundo rural ruso: rudos campesinos, ferias de animales y de productos, paisajes e interiores, tabernas y establos; las ilustraciones están como sobre pergamino, también para crear un aire de ensueño, de un mundo envejecido en tiempos y lugares míticos.

En La nariz, Spirin emplea colores suaves y es minucioso y detallista para recrear ambientes de gran riqueza ornamental. A la vez, carga de simbolismo las ilustraciones y emplea metáforas gráficas que abundan en lo que Gógol quiere transmitir. Las ilustraciones centrales son como cuadros de los personajes, una o dos figuras a lo sumo, en las distintas situaciones; además, el texto va enmarcado en ilustraciones que ofrecen distintas panorámicas de San Petersburgo.

Tampoco Kashtanka, como corresponde a su autor, es un relato infantil al uso: el lector se queda con un realista sabor agridulce al final, que por otra parte desmiente de un modo certero e inteligente tanta literatura sentimental sobre animales.

Sin embargo, la historia de El zar Saltán y la princesa cisne sí es un cuento de hadas super-clásico: la envidia de las hermanas y su castigo final, el remordimiento del zar y la reparación posterior, la valentía del príncipe y la generosidad de la futura princesa...

Esta edición prueba que, a veces, la categoría del trabajo de un ilustrador compensa de sobra la reticencia que pueden suscitar unas versiones adaptadas. Y es que Guennadi Spirin consigue trasladar al lector a los ambientes que describen Gógol, Chéjov y Pushkin con unas elegantes y sugerentes composiciones que, además de reflejar bien ambientes y personalidades (campesinos, cortesanos, ciudadanos), potencian los acentos de cada narración: satíricos y burlescos (La feria y La nariz), realistas y melancólicos (Kashtanka), mágicos y maravillosos (El zar Saltán).

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