Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Indices: autor 'AGUIRRE BELLVER, Joaquín' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
a
Filtrar por países:
AGUIRRE BELLVER, Joaquín
Escritor español. 1929-2005. Nació en Madrid. Su infancia durante la guerra civil española la cuenta el mismo autor en La mirada de un niño. Licenciado en Filología Románica y Periodismo. Periodista, escritor, dibujante, pintor. Autor de más de cincuenta libros de distintas clases, entre los que destacan sus estudios sobre escritores del siglo de oro español, que publicó al final de su vida. Falleció en Alicante.

El juglar del Cid
(1961)
León: Everest, 1989; 223 pp.; col. La Torre y la Flor; ilust. de Enrique Ibáñez Clemente; ISBN: 84-241-3215-7.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Aventura.
Gabriel recorre los caminos de Castilla con su tío Martín, un juglar para quien «nada hay en el mundo como ser juglar» pues «el juglar es más feliz que muchos reyes porque está a sus fiestas y no a sus quiebras». A Gabriel le convencen los argumentos de su tío y decide aprender a leer y escribir para contar los sucesos que ha vivido: el destierro y las hazañas del Cid. Pedro, el coplero, hace de maestro de Gabriel: con él aprende a leer, a escribir, y a poner por escrito lo que lleva en la cabeza, en «tiradas de versos con una sola rima, algo que suene lleno de armonía, solemne. Recio, muy recio, eso sí»...
El bordón y la estrella
(1962)
Novela en dos partes: El bordón y la estrella: de Roncesvalles a Nájera, y El camino de Santiago: El bordón y la estrella. Zaragoza: Edelvives, 1996, 10ª ed. y 2000, 6ª ed.; 103 y 75 pp.; col. Ala delta; ilust. de Nivio López Vigil; ISBN: 84-263-1406-6 y 84-263-1646-8.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Aventura.
Edad Media. Geraud de Saint Gilles, un escultor francés acusado de asesinato, realiza el Camino de Santiago cargado con los grilletes, como penitencia. En Roncesvalles entra en contacto con Mateo, un chico que se le ofrece como acompañante. A lo largo del camino les suceden diversos incidentes, conocen a gente variada, aprenden la historia del Camino.
El lenguaje del autor es sencillo y claro, idóneo para narrar las andanzas de los protagonistas por ciudades y pueblos llenos de historia, aunque al comienzo de El bordón y la estrella confiese que, en esos relatos, «historia y geografía han sido maltratadas». Ambas han salido mejor paradas en El juglar del Cid, en cuyo prólogo Aguirre Bellver anuncia que ha procurado «llenar con la imaginación un espacio de realidad vacío», y dejar en su narración una «pátina levísima del habla de otro tiempo», darle un «aroma de época». Y, en efecto, consigue un estilo sobrio que, a semejanza del Poema del Cid original, no exagera nunca ni el dolor ni la alegría. Esta es una de las raíces de la sensibilidad castellana y uno de los rasgos del héroe nacional que fue Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099), más conocido como El Cid, nombre que procede de «mio Cid», «esto es, “mi Señor”, expresión medio castellana, medio mora, con que el héroe era designado familiarmente por sus vasallos en las fronteras», según dice Menéndez Pidal.
Cuando coinciden realidad y ficción

El juglar del Cid puede ser una primera aproximación, para chicos muy jóvenes, al Poema del Cid, escrito hacia 1100 y refundido hacia 1140, la primera obra maestra de la literatura española, de gran influjo posterior, dentro y fuera de España. «Como ninguno de los protagonistas de la epopeya griega, germánica o francesa —dice Menéndez Pidal—, el Cid recibe, sobre la luz intuitiva de la poesía, toda la claridad intelectiva de la Historia, y por él, España, entre los pueblos de epopeya, ofrece interés único, pues nos permite observar una coincidencia entre realidad y ficción, tanto en profundas esencias como en menudos pormenores, muchísimo mayor de lo que puede esperarse dentro de las teorías modernas de la poesía épica, mirada como género que poetiza tardíamente hechos leídos en alguna historia». Además, sigue Menéndez Pidal, «en el Poema del Mio Cid, los fundamentos que el autor busca para la acción épica, esto es, la envidia que persigue al héroe, el destierro, la lealtad inalterable del vasallo, su fortuna invencible, su desmesurada ambición reconquistadora, [...] etc., todos resultan exactamente comprobados por la historia latina o musulmana». Y, quien desee ampliar conocimientos, puede acudir a la monumental biografía del historiador gallego titulada La España del Cid; tomos VI y VII de sus Obras completas; Madrid: Espasa, 1969, 7ª ed., 1021 pp.

Enviar Imprimir

publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo