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MURGUÍA, Julián
Escritor uruguayo. 1930-1995. Nació en Cerro Largo. Político. Editor. Autor de relatos y de poemas. Falleció en Montevideo.

Cuentos del país de los gauchos
(1991)
Montevideo: Ediciones de la Banda Oriental, 1991; 118 pp.; ilust. de Yamandú Tabárez; ISBN: 9974101743.
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Vida diaria.
Recuerdos de la infancia del autor en el campo uruguayo fronterizo con Brasil. Una tierra de amplios horizontes, «tierra de gente arisca y bravía, con esa rebeldía que le da al hombre el ser jinete, el contar con un caballo, el poder ponerle cuatro patas a la furia, el traer los horizontes al alcance de un galope». El narrador habla de su amistad con un niño de su edad a quien llaman el Pelado, del Viejo Gaucho empecinado defensor de su libertad, de sus cabalgadas en el petizo tubiano (un caballo pequeño con manchas), del entusiasmo que le inundó cuando su padre le regaló un cuchillo...
En sucesivas escenas, el autor presenta con viveza la vida de otros tiempos y muestra con talento sus reacciones de niño. Hay, sobre todo, nostalgia hacia unos «tiempos de hospitalidad amplia y generosa», en los que «a nadie se le negaba el pernoctar, el comer y el llevarse al otro día un cuarto o un costillar de oveja “para el camino”. Y eso nunca se cobraba, era hasta ofensivo mencionarlo para aquellos hombres cuyas tradiciones resumían la nobleza gaucha y la hidalguía española. No se habían desterrado todavía las costumbres ni los hábitos de cuando el campo era de todos y el ganado del que supiese agarrarlo». Hay también descripciones formidables de gentes y oficios desconocidos para muchos, como los azuderos, «fabricantes de lagunas en los campos sin ellas», cuyo trabajo «tenía algo de mágico: ponía sobre el campo un pedazo de cielo»; y por supuesto del gaucho domador de caballos como el Viejo Santos, ágil a sus ochenta años para subirse al caballo y «cazar liebres con boleadoras, con unas boleadoras retobadas en cuero de lagarto que, según él, su padre había usado en la guerra del Paraguay, adonde lo llevó la leva». Y todo con un lenguaje rico, poderoso, entusiasta, en el que abundan modismos locales que se pueden consultar en el glosario final o que hay que ir a buscar al diccionario: y es que también nosotros sufrimos la misma «ignorancia de las cosas importantes que tienen los gurises de Montevideo. Cosas importantes como saber los nombres de los pájaros, los nombres de los árboles, los nombres de los pescados del arroyo. Cómo saber dónde buscar lombrices para pescar, dónde encontrar isocas, cómo armar una aripuca o distinguir un nido de benteveo de uno de tijereta».

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