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Ficha del autor 'FUNKE, Cornelia' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
FUNKE, Cornelia
Escritora e ilustradora alemana. 1958-. Nació en Dorsten. Pedagoga. Estudió Ilustración. Autora de muchos libros infantiles y juveniles.

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El jinete del dragón
(Drachenreiter, 1997)
Madrid: Siruela, 2004, 3ª impr.; 417 pp.; col. Las Tres Edades; ilust. de la autora; trad. de Rosa Pilar Blanco; ISBN: 84-7844-700-8.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Aventuras fantásticas.
Lung, un joven dragón, abandona Escocia cuando su valle se ve amenazado. Acompañado por una duende gruñona llamada Piel de Azufre, y por un chico bondadoso de nombre Ben, emprende un largo viaje hacia La orilla del cielo, un lugar seguro situado en el Himalaya. Primero consulta con Gilbert Rabogrís, un ratón cuyos contactos y dominio de la informática le hacen un experto en mapas. Luego es descubierto y perseguido por Ortiga Abrasadora, un dragón dorado que desea cazar a otros dragones. Ayudarán a Lung un catedrático de Arqueología experto en seres fabulosos y una especialista en dragones.... Y en su camino entrará en contacto con un basilisco, un djin, una serpiente marina, un ave Roc...
Igraín la valiente
(Igraine Ohnefurcht, 1998)
Barcelona: Destino, 2003; 234 pp.; col. La isla del tiempo; ilust. de la autora; trad. de Roberto Falcó; ISBN 84-08-04977-1.
9 años: lectores niños.
Narrativa: Aventuras fantásticas.
Cuando los padres magos de Igraín quedan temporalmente incapacitados para defender su castillo de Bibernel, el malvado Gilgalad y su alcaide quieren conquistarlo para conseguir sus poderosos libros de magia. Igraín debe salir en busca de los ingredientes que su hermano Alberto necesita para deshacer el hechizo que sufren sus padres.
Corazón de tinta
(Tinteherz, 2003)
Madrid: Siruela, 2004; 598 pp.; col. Las Tres Edades; ilustr. de la autora; trad. de Rosa Pilar Blanco; ISBN: 84-7844-790-3.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Aventuras fantásticas.
Meggie tiene doce años y vive sola con su padre, Mo, un experto encuadernador de libros. Cuando llega un visitante con el extraño nombre de Dedo Polvoriento, Meggie intuye peligro y, aunque su padre no le dice nada, ella obtiene algunas pistas. Viajan al día siguiente a casa de su tía Elinor, una bibliófila fanática que ha encargado a Mo unos trabajos. Aparece de nuevo Dedo Polvoriento y, enseguida, unos tipos a las órdenes de un tal Capricornio secuestran a Mo debido a un don especial que Meggie desconocía: cuando lee un libro en voz alta hace vivir literalmente a los personajes que menciona. Pero, como Mo no quiere cumplir lo que Capricornio desea, sus esbirros también secuestran a Meggie.
Cornelia Funke es una experta narradora que no deja empantanados sus relatos por más que, como es el caso de El Jinete del dragón y Corazón de tinta, tengan multitud de vueltas y revueltas. Todo en ellos sucede con orden y los episodios van bien entrelazados, las personalidades de sus héroes están bien perfiladas, en sus modos de ser y en sus conflictos interiores, con diálogos chispeantes en los que abundan los juegos de palabras y las exclamaciones retóricas, algunas realmente afortunadas.

En El jinete del dragón, como en las películas Disney de dibujos animados, se carga el peso de los comentarios y las situaciones graciosas en los secundarios: la cascarrabias Piel de Azufre, el homúnculo Pata de Mosca, el avaricioso enano Barba de Guijo, Lola Rabogrís (una dinámica ratona que resulta ser aviadora y tener cualidades semejantes a las que pondrá Michael HOEYE a Linka Perflinger en Una cuestión de tiempo). Como también se aprecia en sus otras historias, Cornelia Funke domina las costumbres de multitud de seres fantásticos, que van desfilando por la trama debido a la conocida ley de que los seres fabulosos se atraen unos a otros. Son eficaces sus ilustraciones a plumilla con cierto aire de grabados, una siempre al comienzo de cada capítulo y varias más mostrando algún pasaje del relato. En cuanto a los contenidos, el largo viaje de Lung tiene como detonante sus deseos de ayudar a los demás dragones, y las dificultades van resolviéndose gracias a su determinación y a que la bondad de Ben acaba ganando el favor de unos y otros. Se puede interpretar de distintos modos el comentario del arqueólogo que, al conducir la expedición al interior de un templo budista, les indica que aquel es un lugar alegre donde se ríe mucho, «no como nuestras iglesias».

Igraín la valiente busca ser eficaz con lectores pequeños y tiene aires de película de dibujos animados: buena definición del personaje principal, simpatía, paso rápido, estructura en capítulos cortos, ilustraciones apropiadas. Además, Cornelia Funke demuestra ingenio en los detalles y gran soltura para integrar elementos dispares. Así, una chica es la protagonista de un papel que, en el pasado, habitualmente desempeñaban chicos: a sus diez años, Igraín sólo desea ser «caballera» y pelear. La narración está impregnada de un humor burlón hacia los elementos característicos del género: en personajes como magos inexpertos o dragones miedosos; en acciones como los leones de piedra que hacen muecas o las «armaduras chirriantes» de los guerreros; en el lenguaje como cuando el caballero de la Triste Montaña de las Lágrimas se dirige a Igraín diciéndole «os ofrezco, noble dama en apuros, mis servicios», etc. Y no faltan toques de humor marrón, tan del gusto infantil, a propósito de las cagadas inoportunas de las palomas.

En Corazón de tinta tienen también gancho los protagonistas, realistas como la furiosa y resuelta Meggie, o extravagantes como Dedo Polvoriento y Capricornio. El resultado es una novela extensa e intrigante, contada con soltura y convicción, que usa el recurso de meter un relato dentro de otro y que no habla de personajes que van a un mundo imaginario sino de seres de fantasía que llegan a nuestro mundo y alteran nuestras vidas. Sin embargo, y quizá debido a la gran producción de Funke, no todos los aspectos de la historia están bien acabados. Así, se comienza con una narración en tercera persona pero desde la perspectiva de Meggie y, más adelante, el punto de vista cambia de uno a otro personaje según convenga para continuar avanzando la historia. Existen dos novelas más, Sangre de tinta (Tintenblut, 2005) y Muerte de Tinta (Tintentod, 2007): el lector (al menos uno como yo) tiene la sensación de que mejor hubiera sido componer una única novela bien acabada más que prolongar tanto la historia.
Énfasis apasionado en los libros

Una peculiaridad de Corazón de tinta es que incluye numerosísimas citas y referencias literarias que se integran bien en la trama y que facilitan el enganche con el público ya lector (el mejor público, por cierto, pues no deja de ser contradictorio intentar escribir libros para los que no leen). Sin embargo, las citas con que arranca cada capítulo, tomadas de libros clásicos como Peter Pan o Las aventuras de Huckleberry Finn o El Señor de los anillos, y de otros firmados por autores como Michael ENDE o Roald DAHL, no se ven del todo necesarias ni siempre parecen bien escogidas, aunque así se atrae a quienes hayan leído ya esos libros. Por otra parte, habrá quienes se plantearán si poner tanto énfasis sacralizador en los libros no será contraproducente: «Meggie acarició la tapa, como hacía siempre antes de abrir un libro. Lo había aprendido de Mo. Desde que tenía memoria recordaba ese movimiento suyo… esa forma de tomar un libro entre sus manos, acariciando casi con ternura la tapa antes de abrirlo, como si abriera una caja llena hasta el borde de tesoros nunca vistos». Para mí al menos es demasiado.
Sensibilidad ecologista

Se puede añadir una observación referente a una pincelada ecologista de Corazón de tinta. El narrador indica que, de los libros favoritos de Meggie, «ninguno tenía una encuadernación de piel. Mientras leía, Meggie no quería imaginarse que habían despellejado a un ternero o a un cerdo para sus libros. Por fortuna, su padre la comprendía perfectamente. Hacía muchos cientos de años, le había contado cierto día a su hija, los libros muy valiosos se encuadernaban con la piel de terneros nonatos: Charta virginea non nata, un nombre maravilloso para un acto nefando. —Y esos libros —le había dicho Mo— encerraban luego un torrente de palabras inteligentes sobre el amor, la bondad y la compasión». Debemos aplaudir pues es seguro que una niña educada con esa sensibilidad rechazará con energía en el futuro cualquier tipo de violencia contra seres humanos nonatos.
Otros libros: Reckless.

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