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Ficha del autor 'OZ, Amos' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
OZ, Amos
Escritor israelí. 1939-. Nació en Jerusalén, ciudad que dejó para ser educado en un kibbutz, donde vivió muchos años. Profesor de literatura hebrea en la Universidad Ben-Gurion. Novelista, ensayista, es uno de los más importantes escritores israelíes. En otro lugar de la página comento su autobiografía Una historia de amor y oscuridad.

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La bicicleta de Sumji
(Soumchi, 1978)
Madrid: Siruela, 2005; 96 pp.; col. Las Tres Edades; ilust. de Joaquín Peña Toro; trad. de Miguel Martínez Lage; ISBN: 84-7844-844-6. Nueva edición en Barcelona: Debolsillo, 2016; 128 pp.; col. Contemporánea; ISBN: 978-8483461235. [Vista del libro en amazon.es]
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Vida diaria.
Israel, hacia el año 1947. El protagonista y narrador es Sumji, once años. Su tío le regala una bicicleta de chica, él la cambia por un tren de juguete a un amigo, y luego se ve obligado a cambiar el tren por un perro a otro compañero... No se atreve a volver a casa y acaba yendo a casa de su compañera Esti.
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Una pantera en el sótano
(Panter va-martef, 1995)
Madrid: Siruela, 2004; 187 pp.; col. Siruela Bolsillo; trad. de Marta Lapides, Sonia de Pedro y Raquel García Lozano; ISBN: 84-7844-771-7. Nueva edición en Barcelona: Debolsillo, 2008; 240 pp.; col. Contemporánea; ISBN: 978-8483463741. [Vista del libro en amazon.es]
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Vida diaria.
1947, año anterior a la independencia de Israel, cuando se producen actuaciones de hostigamiento —políticas, sociales, militares y terroristas—, contra la potencia colonial inglesa. El narrador es Profi, doce años, hijo único de un padre bibliófilo e historiador y de una madre profesora de inmigrantes. Con intención de sonsacarle información, acepta la propuesta del sargento inglés Dunlop: intercambiar conocimientos de inglés y hebreo. «Desde ahora soy un espía. Un topo. Agente secreto disfrazado de niño amante de la lengua inglesa. A partir de este momento actuaré como en una partida de ajedrez». Pero a sus amigos Ben Hur y Chita Reznik no les parece bien: «Ellos ven en mí un cuchillo en la espalda en lugar de una pantera en el sótano». Según cuenta los sucesos, Profi reflexiona en torno a ellos e introduce paréntesis para señalar cosas de las que se dio cuenta más adelante.
Relatos simpáticos con acentos autobiográficos. Aunque sus protagonistas no se llaman igual sin duda son el mismo, pues tienen igual talante, ocupan el mismo escenario, ambos son amigos del sargento inglés Dunlop...

En el primero se recogen con simpatía y agudeza los sueños e inquietudes de un niño, su mundo confuso de deseos y autoengaños, sus imaginaciones alimentadas por las novelas de aventuras que ha leído, sus relaciones de amistad y rivalidad con los compañeros, su atracción incipiente hacia una chica de clase.

En el segundo cobra importancia el telón de fondo de la crispación del momento en Israel y de los sucesos terribles que habían vivido los judíos en la segunda Guerra Mundial y el autor cambia de registro como corresponde a un chico algo mayor. También cambian de signo las tensiones interiores de Profi: son más fuertes los choques con un padre quisquilloso y rígido (al que le gustan mucho «la palabra decididamente y también términos como evidentemente, efectivamente, ciertamente)», suavizados por las intervenciones sensatas y duras de su madre («en lugar de hacerlo callar, podrías tratar de comprender lo que quiere decir»); el protagonista está menos centrado en sí mismo y tiene más deseos de agradar a sus compañeros a la vez que siente un cierto sentimiento de superioridad; y su naciente atracción hacia Yardena, la hermana mayor de Ben Hur no es igual que la que sentía hacia Esti... Por otro lado, Profi siente dudas acerca de qué es lo correcto en una situación como la suya, y en su interior bullen pensamientos acerca de distintas cuestiones, en especial en torno a la naturaleza de la traición que, sin duda, es el tema de fondo de la novela. Así, Profi se plantea si pedir perdón no es «traicionar una traición. Qué complicado. ¿Traicionar una traición anula la traición? ¿O la convierte en una doble traición?». Y se inquieta cuando Ben Hur le dice que, realmente, «amar al enemigo, Profi, es peor que pasarle información. Es peor que delatar a los combatientes. Peor que chivarse. Peor que venderles armamento. Incluso es peor que pasarse a sus filas. Amar al enemigo, Profi, es batir el récord de las traiciones».
El presente continuo inglés

Son magníficas muchas observaciones al paso, ese tipo de comentarios que sabe hacer un gran escritor. Véase, por ejemplo, el descubrimiento de Profi al aprender «que en inglés existía un tiempo del cual no hay ni rastro en hebreo, el present continuous. Éste es un tiempo en el que cada verbo termina con un sonido que se parece al choque entre dos cristales: ing. Ese sonido me ayudó a comprender el presente continuo inglés, ya que me imaginaba el suave roce de las copas que produce este sonido presente de finos tintineos, que se va alejando de ti, se va debilitando hasta ir desapareciendo dulce y constantemente, con una continuidad que gusta escuchar sin hacer nada mientras tanto, disfrutando hasta que ese sonido se difumina y desaparece por completo. Este sonido solamente puede y debe ser llamado presente continuo».
Tentaciones y estornudos

En una ocasión, los padres de Profi esconden en su casa un misterioso paquete. Y le dicen a Profi que ni se le ocurra tocarlo. A la mañana siguiente, sus padres se van a trabajar y dejan a Profi solo en casa... Y el narrador reflexiona: «Las tentaciones son unas criaturas parecidas a una serie de estornudos, que también comienzan con una débil sensación punzante que estimula el fondo de la nariz y que luego aumenta y te arrastra tanto que no puedes parar. Generalmente, las tentaciones comienzan con una pequeña patrulla de reconocimiento, una cuadrilla de análisis del terreno, diminutas ondas de confusa e indefinida emoción, y antes de que te des cuenta de qué es lo que en realidad quiere de ti esa emoción, comienza a surgir un gradual ardor interior, como al encender una estufa eléctrica, cuando la resistencia todavía está gris y empieza a hacer toda clase de ruiditos; luego adquiere una tonalidad rosada, después se pone roja y empieza a prender hasta abrasar como la furia, y tú te llenas de una especie de indolencia libertina; qué pasa, qué importa, por qué no, qué puede pasar, como si desde adentro te saliera un sonido muy vago pero brutal, irrefrenable, persuasivo e insistente: Vamos. Qué pasa. Qué importa. Se trata simplemente de llevar la punta del dedo hasta muy cerquita del envoltorio del paquete secreto. Sólo sentir sin tocarlo. Sólo percibir con los poros de la piel junto a la uña las radiaciones invisibles que quizá emanen desde dentro. ¿Estará tibio? ¿Estará fresco? ¿O vibrará un poco como la electricidad? En realidad, qué pasa, por qué no, ¿qué puede pasar si doy un toquecito rápido, sólo uno? ¿Suave? ¿Raudo? Si no es más que un envoltorio externo, insensible, un papel como cualquier otro, duro (¿o blando?), suave (¿o un poquito áspero, como el fieltro verde que cubre aquella mesa de billar?), y liso (¿o no del todo liso? ¿Tal vez tenga alguna protuberancia invisible de la que el dedo deduzca pistas inimaginables?) ¿Qué daño puede hacer tocarlo? ¿Un toquecito suave, casi imperceptible? ¿Cómo cuando uno comprueba una valla o un banco en donde pone “recién pintado”?».
La ética de la autobiografía

Es luminoso el análisis que hace J. M. Coetzee de estas dos obras de Amos Oz:

«En las autobiografías sobre la infancia, la primera crisis moral ocupa un lugar preponderante. El autobiógrafo reconoce retrospectivamente que el instante en que el niño afrontó por primera vez la elección entre una acción correcta y una incorrecta fue un momento que ha tenido un efecto formativo».

El núcleo de Una pantera en el sótano trata sobre un chico en «una encrucijada de su desarrollo moral: ¿va a continuar abrigando las fantasías de su infancia, como le animan a hacer las personas de su entono, o va a avanzar hacia un nuevo estadio de la vida, aprendiendo a amar y también a odiar, a aceptar que no se puede clasificar a las personas que le rodean simplemente como amigos o enemigos?»

«El hecho de que su encrucijada vital coincida con una encrucijada en la historia de su país [...] impregna de significado político el dilema al que se enfrenta el protagonista (¿va a continuar Israel el camino de una violenta afirmación de sí mismo o va a llegar a un acuerdo basado en las concesiones mutuas?), dilema que Oz, dicho sea de paso, trata con muchísimo tacto».

Después de señalar que La bicicleta de Sumji se puede considerar un borrador de Una pantera en el sótano, más adelante indica Coetzee que «no sólo la comprensión de nuestro pasado —convertir nuestro pasado en narración— explica nuestro presente, sino que nuestra vida, parece sugerir Oz, es en cierto sentido la realización de alguna historia que elegimos como nuestra cuando éramos niños. Así pues, una historia es un modo de proyectarnos a nosotros mismos en el futuro, del mismo modo que ocurre con las naciones y los mitos nacionales. (Por supuesto, la noción de historia como el cumplimiento de un mito profético encaja perfectamente con el pensamiento judaico)».

Luego Coetzee acude a otros relatos anteriores del autor judío para indicar cómo en ellos se produce un «proceso de autorrevisión de Oz», y terminará su análisis señalando que, sin ser una novela inmensamente ambiciosa, Una pantera en el sótano, «consigue suscitar sin esfuerzo algunas de las preguntas más hondas que cabe plantearse sobre la ética de la autobiografía».

Bibliografía:
J. M. Coetzee. Costas extrañas: ensayos, 1986-1999 (Stranger Shores, 2001). Barcelona: Debate, 2004; 363 pp.; col. Referencias; trad. de Pedro Tena; ISBN: 84-8306-593-2.

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