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Ficha del autor 'Tatar, Maria' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
Tatar, Maria
Escritora norteamericana. Doctora por la Universidad de Princeton en 1971. Profesora de literatura en Harvard desde entonces. Autora de varios libros sobre los cuentos de hadas.

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Los cuentos de hadas clásicos anotados
(The Annotated Classic Fairy Tales, 2002)
Barcelona: Crítica, 2003; 455 pp.; col. Ares y mares; trad. de Isabel Campos Adrados y Luis Noriega; prólogo y edición de María Tatar. ISBN: 84-8432-488-5.
18 años: lectores expertos.
Narrativa: Fantasía.
Antología de cuentos clásicos. De los Grimm: Caperucita, Hansel y Gretel, Blancanieves, La Bella Durmiente, Rapónchigo, El rey Sapo, La hija del molinero. De Perrault: La Cenicienta, Barba Azul, Piel de asno, El gato con botas, Pulgarcito. De Leprince de Beaumont: La Bella y la Bestia. De Joseph Jacobs: Jack y la mata de judías, Los tres cerditos, Catalina Cascanueces, Molly Whuppie. De Afanásiev: Basilisa la hermosa. De Philip Otro Runge: El enebro. De Asbjörnsen y Moe: Al este del sol y al oeste de la Luna. De Andersen: El traje nuevo del emperador, La niña de los fósforos, La princesa y el guisante, El patito feo, La sirenita. De autor anónimo, la versión de La historia de los tres osos en la que aparece Ricitos de Oro.
La presentación y las notas que acompañan a cada cuento dan a conocer las distintas interpretaciones que han recibido, revelan la visión tan sexualizada de algunas, muestran la tendencia de las últimas décadas a poner en solfa los papeles tradicionales, a veces con razón y a veces pasándose un tanto de vueltas.

El libro contiene también una extensa muestra de ilustraciones a cargo de Arthur RACKHAM, Dulac, Bilibin, CRUIKSHANK, CRANE, Burne-Jones, Kay Nielsen, Maxfield PARRISH y otros autores, lo que sirve para ver diferentes interpretaciones gráficas que se han hecho de todos esos cuentos a lo largo de la historia. Al final hay breves biografías de los autores y los ilustradores, apéndices con otras versiones de algunos cuentos y con más ilustraciones de Crane y de Cruikshank, y bibliografía.

Para mi gusto, la selección es perfecta con varias excepciones. Una, que Piel de Asno es un relato de interés desde un punto de vista folclórico-antropológico pero no para una selección de relatos infantiles. Además, otros relatos que, quizá por falta de vinculación personal con ellos desde la infancia, me parece que no tienen la fuerza de los otros son El enebro, Molly Whuppie y Catalina Cascanueces.
Piel de Asno, de Perrault, trata sobre una chica que escapa de casa para evitar el acoso de su padre. La recopiladora señala que esta historia «languidece ignorada por todos» y apunta como razones para eso «su crítica de la autoridad paterna y su respaldo de la desobediencia». A la vez subraya que sus méritos son que «proporciona una notable oportunidad para reflexionar sobre la complejidad de la relación padre-hija, y muestra que la heroína puede atreverse a marcharse de casa y volar con sus propias alas para formar una nueva familia». Habría que añadir otras obviedades: que la principal razón para que casi nadie lo trate como cuento infantil es más su núcleo argumental que los motivos que da Tatar; que, al margen de que sea una historia en verso y no muy lograda, algunos temas piden un formato diferente al de un cuento de hadas.
El enebro, un cuento que Philip Otto Runge (1777-1810) mandó a los Grimm para que lo publicaran ellos, trata de una madrastra malvada que odia al hijo anterior de su marido y protege a su propia hija que, sin embargo, sí quiere mucho a su hermano y, al fin, ella será quien lo salve. Esta elección, como la de Piel de Asno, revela el interés de la recopiladora de incluir cuentos con un protagonismo activo de las chicas, y su afán en hacer notar la injusticia de la elección de las madrastras como malvadas habituales en los cuentos.
En la misma línea van Molly Whuppie y Catalina Cascanueces (Kate Crackernuts). Ambos fueron recogidos en su momento por Joseph Jacobs y han sido antologizados con frecuencia desde los años setenta debido al interés de los movimientos feministas en presentar chicas con recursos, opuestas a las chicas pasivas de otros cuentos populares. La protagonista del primero es la pequeña de tres hermanas, a las que salva de un ogro al modo en que Pulgarcito salvó a sus hermanos, y que luego desafía otras tres veces al ogro para robarle su espada, su monedero y su anillo, de modo que sus dos hermanas y ella misma se casen con los príncipes correspondientes. La del segundo, Catalina, es una chica valiente que acaba frustrando los deseos de su madre de arruinar la belleza de Ana, su hermanastra, y devolviendo también la salud a un príncipe, con el que se casa.

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