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Ficha del autor 'REID, Thomas Mayne' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
REID, Thomas Mayne
Escritor irlandés. 1818-1883. Nació en Ballyroney, County Down. Su padre fue un pastor presbiteriano. Se trasladó a Nueva Orleáns, donde desempeñó muchos oficios, se dedicó al comercio y entró en contacto con los indios; se alistó en el ejército y luchó en la guerra con México, 1847, desde la que mandaba colaboraciones periodísticas. Herido, en su convalecencia empezó a escribir novelas. Falleció en Londres.

Los cazadores de cabelleras
(The Scalp Hunters, 1851)
Barcelona: Fórum, 1985; 152 pp.; col. Grandes Aventuras; no indica traductor; ISBN: 84-7574-465-6; agotado. Se puede leer en versión original en la red.
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Aventura.
Enrique Haller es un joven que vivirá en el Oeste todas las aventuras que busca. Primero, en el viaje con los mercaderes de la pradera hasta Santa Fe, Nuevo México. Después, cuando conoce a Seguin, un ingeniero civil reconvertido en jefe de una tropa de cazadores de cabelleras que combate contra navajos y apaches, y al que se atribuyen legendarias y crueles hazañas. Haller, enamorado de la hija pequeña de Seguin, se une a su expedición para encontrar a su otra hija, que fue capturada por los indios siendo niña.
Cazadores de osos
(Bruin: or, The Grand Bear Hunt, 1861)
Madrid: Magisterio Español, 1989, 2ª ed.; 160 pp.; col. Punto Juvenil; trad. y adaptación de Joaquín Esteban Perruca; ISBN: 84-265-7402-5. Se puede leer, en versión original, en la red.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Aventura.
Un noble ruso impone a sus hijos Iván y Alexis que durante un año recorran el mundo cazando un ejemplar de cada una de las especies de osos conocidas y sin pasar dos veces por el mismo meridiano. «La naturaleza es lo que yo quiero que aprendáis a conocer, y para eso es necesario verla en su estado más puro», dirá el barón y general Grodonoff a sus hijos para justificar su extraño mandato.
Reid tiene novelas de distinto tipo. Unas son las del Oeste, que suelen ser reconstrucciones «históricas» con elementos folletinescos típicos y unas gotas de intriga. Las cualidades de sus héroes son formidables y la maldad de los malvados no es menos formidable también. Su estilo fácil y fluido hace digeribles las pinturas de paisajes y costumbres que ambientan el relato. Sin embargo, sus reflexiones y su categoría literaria no están al nivel de su capacidad inventiva para las tramas.

En Los cazadores de cabelleras hace una demostración de su conocimiento de las costumbres indias y presenta multitud de tópicos que luego serán habituales. Además del tema principal que John Ford inmortalizó en Centauros del desierto, el rescate de la niña criada entre los indios que tarda en reconocer a su familia, a Haller le pasa de todo: es arrollado por una estampida de búfalos, pero salva la situación montando en uno; atraviesa desiertos abrasadores y encuentra el oportuno riachuelo en el último momento; sale de arenas movedizas gracias a su increíble caballo; sufre una terrible alucinación cuando él y sus compañeros tropiezan con «una ciudad de apocalipsis, con torres, murallas, cúpulas gigantes que brillaban al sol, hasta el punto de obligarnos a bajar la mirada»...; atraviesa desfiladeros ominosos y, después de uno, llega por fin a la ciudad de los navajos; presencia una impresionante competición de puntería entre dos hombres de Seguin, uno de los cuales es el instruidísimo indio Sol, de la tribu de los maricopas, «un indio caballero»... No faltan descripciones detalladísimas de la colorista ropa de trampero, blusa de piel de gamo de color amarillo claro con bordados y adornos contra la que destaca una corbata azul, por ejemplo. Ni, por supuesto, del necesario equipamiento para emprender un viaje: «En los bolsillos llevaba dos revólveres Colt de gran calibre y de seis balas cada uno; en el cinto, un par de armas de fuego cortas, aunque más pequeñas, de cinco tiros tan sólo. Además, una excelente escopeta, de modo que en total podía hacer veintitrés disparos en pocos segundos» (obsérvese la precisión).

Cazadores de osos pertenece a un tipo de novelas que podríamos llamar «formativas», no tanto por el interés del general Grodonoff en que sus hijos maduren, como porque Reid hace un alarde de conocimientos sobre las características de cada una de las especies de osos.

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