La constatación de que sus obras siguen conservando su frescura con el paso del tiempo, evidencia la categoría de Kipling como narrador. Su mérito está en que sabe conducir la acción, cuando hace falta, con ritmo vivo, y en que lo hace con un estilo colorista y un tono lírico poco habitual en este tipo de narraciones, pero sin restarles en ningún momento verosimilitud, un prodigio no pequeño. Dejando al margen rasgos circunstanciales —su creencia en el destino imperial británico y su afán de homenajear a los soldados del imperio; la contradicción entre la defensa simultánea de Occidente y de la vida «natural» de la selva o de la India—, vale la pena observar cómo, en las obras citadas, Kipling muestra el proceso de maduración de un chico.
En
El libro de la selva y
El segundo libro de la selva, Kipling emplea la naturaleza, humanizando a los animales al modo de las fábulas, como un ámbito propicio para el aprendizaje de Mowgli. De todos los demás, el más conocido está en la primera recopilación y es el que narra el enfrentamiento entre la valiente mangosta
Rikki-Tikki-Tavi, y la malvada cobra Nag, un relato tenso, emocionante y cálido como pocos.
En
Capitanes valientes será el contacto con el mar el marco para el crecimiento de Harvey, cuyas maneras de niño mimado desaparecerán al contacto con gente laboriosa: «Este era un mundo nuevo, donde no podía imponer la ley a sus mayores, sino que tenía que preguntar humildemente». Kipling subrayará cómo las cualidades del chico estaban siendo echadas a perder por una educación complaciente y caprichosa pues Harvey «poseía un temperamento resuelto, que la condescendencia sistemática había convertido casi en la obstinación de una mula».
C. S. LEWIS tomará una parte de este argumento para
El viaje del Amanecer y la transformación que sufrirá Eustace. Hay que decir, sin embargo, que Kipling pretendía con este relato, sobre todo, describir el modo de vida de los pescadores de Massachusetts.
En
Stalky & Cia, Kipling, que más o menos se identifica con el intelectual Beetle, narra recuerdos de las crueles novatadas que sufrió cuando era pequeño..., y de las que luego gastó cuando se hizo veterano. Al modo en que lo hiciera
Thomas HUGHES en
Tomás Brown en la escuela, Kipling retrata y justifica una mentalidad y
un sistema educativo: no hace referencias negativas a los castigos físicos, pues para los chicos, el uso de la vara es, incluso, un alivio frente a otro tipo de represalias y preferible a cualquier clase de sermón moralizante.
Stalky & Cia. merece ser leída para disfrutar con escenas como la de Beetle, frente a uno de los directores del colegio, «con sonrisa de oveja en los labios y sentimientos homicidas en el corazón»; o con toda la concepción y ejecución de una broma memorable, después de la cual Stalky y sus amigos «se dirigieron a su estudio más o menos en silencio. Una vez allí empezaron a reírse, a reírse como sólo los chicos lo pueden hacer. Se reían con la frente apoyada en la mesa o en el suelo; todo su cuerpo reía, doblado sobre el respaldo de la silla o agarrado a una estantería; y se rieron hasta el agotamiento».
En la que quizá sea su mejor obra, Kipling habla de
Kim, un chiquillo analfabeto, «familiarizado con todas las especies del mal desde que empezó a hablar», uno de los pícaros más entrañables de la literatura universal, que irá escuchando cada vez más al anciano lama que siempre va «en busca de la Senda que le librará de la Rueda de las Cosas». En el colegio Kim aprenderá «a escribir [...], un saber mágico que valía más que cualquier otra cosa»; pero sus maestros serán la misma vida y amigos equívocos como Mahbub, el tratante de caballos, que «tomaba decisiones con la misma rapidez con que desechaba escrúpulos», y que será quien le introduzca en el Gran Juego.
Protagonizados por animales y también con carácter de fábulas,
De cómo le salió la joroba al dromedario, De cómo el leopardo adquirió sus motas negras o
El gato que andaba siempre solo, son algunos de los doce relatos contenidos en
Sólo Cuentos (para niños) que han sido antologizados con frecuencia e imitados muchas veces. Otros, como
De cómo se escribió la primera carta y
De cómo se hizo el alfabeto tienen protagonistas humanos.
Puck, el de la colina Pook, que tiene algo de historia de Inglaterra para niños, encendió el interés de la pequeña
Rosemary SUTCLIFF por los siglos en los que Inglaterra estuvo bajo la dominación romana y la llevó a la redacción de sus obras sobre aquella época. Su interés está, como siempre, en el talento narrativo de Kipling y en el modo literario de acercarse a los hechos históricos. No es una novela de aventuras: Kipling es lírico al referirse a la naturaleza y no busca construir unos relatos graciosos, aunque tenga cierta chispa Puck, «el espíritu antiguo más antiguo de Inglaterra», «un hombrecillo bajo, moreno, chato, ancho de hombros, de orejas puntiagudas, ojos azules oblicuos y cara pecosa, cruzada por una sonrisa sardónica», «gorro azul oscuro, (...) pies descalzos y peludos».