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Ficha del autor 'CLARKE, Arthur C.' :: bienvenidosalafiesta ::    
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CLARKE, Arthur C.
Escritor inglés. 1917-2008. Nació en Minehead, Somerset. Licenciado en Físicas y Matemáticas. Estuvo al cargo de instalaciones de radar durante la segunda Guerra Mundial. Hizo algunas investigaciones de interés en astronáutica. Publicó su primer relato de ciencia-ficción en 1946, al que siguieron luego muchos otros. Falleció en Colombo, Sri Lanka, donde vivió muchos años.

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Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco
(Tales from the White Hart, 1957)
Madrid: Alianza, 2002; 192 pp.; col. El Libro de Bolsillo; trad. de Flora Casas; ISBN: 84-206-7293-9. Nueva edición en Alianza, 2016; 224 pp.; col. 13/20; ISBN: 978-8491042303. [Vista del libro en amazon.es]
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Ciencia-ficción.
Quince historias. Todas excepto una son contadas por el jactancioso Harry Purvis, un parroquiano de la taberna del Ciervo Blanco, lugar de reunión de científicos y escritores y editores de ciencia-ficción, que hacen coro a Purvis, siempre protagonista o conocedor de primera mano de lo que narra. Silencio, por favor (Silence Please, 1950), una máquina para producir silencio. Caza Mayor (Big Game Hunt, 1956), una expedición en el mar a la caza de la mayor criatura viviente. Patente en trámite (Patent Pending, 1954), las posibilidades de una máquina que almacene sensaciones placenteras. Carrera de armamentos (Armaments Race, 1954), o cómo un técnico en efectos especiales de Hollywood puede fabricar un arma sorprendente. Masa crítica (Critical Mass, 1949), un camión que sale de una sospechosa Fundación tiene un accidente y derrama un amenazante líquido vivo. La melodía ideal (The Ultimate Melody, 1956), o qué ocurre cuando se logra componer la melodía que no puedes olvidar nunca. El pacifista (The Pacifist, 1956), un ordenador fabricado para proyectos de guerra se rebela. Los próximos inquilinos (The Next Tenants, 1956), una colonia de termitas adapta un comportamiento humano. Espíritu inquieto (Moving Spirit, 1957), las posibilidades explosivas de algunos materiales no explosivos. El hombre que aró el mar (The Man Who Ploughed the Sea, 1957), un nuevo método para extraer riquezas del mar. La orquídea indecisa (The Reluctant Orchid, 1956), una orquídea carnívora. Guerra Fría (Cold War, 1957), por rivalidad comercial California decide llevar un iceberg a las costas de Miami. Un asunto de gravedad (What Goes Up..., 1955), una planta energética donde desaparece la gravedad. El bello durmiente (Sleeping Beauty, 1957), sobre una sustancia para suprimir la necesidad de dormir. La defenestración de Ermintrude Inch (The Defenestration of Ermintrude Inch, 1957), un aparato para medir la locuacidad de marido y mujer.
Como suele ocurrir en la ciencia-ficción, también los cuentos de Clarke son superiores a sus obras mayores, alguna muy conocida debido a su versión cinematográfica como 2001: Odisea en el espacio (2001: A Space Odssey, 1968). En la distancia corta sólo importa que la idea nuclear sea brillante y que la historia está bien contada: Clarke posee ingenio, una imaginación fértil, y unas excepcionales cualidades de narrador. Además, aquí no pretende adoctrinar al lector, sino simplemente ganárselo y divertirlo con unos acentos humorísticos que básicamente se apoyan en sacar consecuencias disparatadas de algunas posibilidades científicas o tecnológicas, e indirectamente, en tomarse a broma ciertos aspectos de la situación política del momento en que redactó estos relatos. Todos ellos revelan su capacidad para captar al lector: va dejando huellas que no queda otro remedio que seguir, hace punzantes e irónicas descripciones de actitudes humanas, da los datos científicos con soltura y obvia con facilidad las explicaciones excesivas, pone desenlaces sorprendentes a sus relatos... Y es un gran acierto la figura de Harry Purvis, al que va dibujando a través de comentarios del narrador —«posee la extraña habilidad para seguir media docena de conversaciones a la vez, de tal forma que puede intervenir en la que más le apetezca en el momento propicio» (Patente en trámite)—, o por medio de los diálogos que mantiene con sus compañeros de tertulia —cuando un día señala que su especialidad es el magnetismo y otro le recuerda que la semana pasada dijo que su especialidad era la estructura molecular, Purvis responde: «Yo soy un especialista general» (Un asunto de gravedad)—.

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