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Ficha del autor 'AYESTA, Julián' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
AYESTA, Julián
Escritor español. 1919-1996. Nació en Gijón. Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras. Diplomático de carrera. Autor de cuentos y de varias obras de teatro. Helena o el mar del verano es su único libro de narrativa.

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Helena o el mar del verano
(1952)
Barcelona: El Acantilado, 2000; 87 pp.; col. Narrativa del Acantilado; ISBN: 84-95359-82-0. [Vista del libro en amazon.es]
18 años: lectores expertos.
Narrativa: Vida diaria.
Siete escenas ordenadas en tres bloques. El primero es En verano, que contiene Almuerzo en el jardín, En la playa, Una noche: episodios familiares y de infancia del niño protagonista. El segundo es En invierno, que sólo contiene un relato, La alegría de Dios, donde se narran los sufrimientos interiores del chico, interno en un colegio de jesuitas. El tercero, En verano otra vez, contiene tres escenas, Una mañana, En el bosque, Tarde y crepúsculo, tres escalones sucesivos hacia el enamoramiento entre los dos protagonistas.
Novela que se ha ido revalorizando con el paso del tiempo y que hay quien considera hoy como una de las mejores de la España de la posguerra. Sin duda, tiene momentos muy conseguidos y un final espléndido, pero una parte de los recuerdos infantiles del principio tienen un nivel literario discreto, por más que esté bien conseguida la visión infantil de algunas escenas, como inconscientemente irónica, del niño colocado en medio de las vidas adultas. Eso sí, es perfecto el modo en que, gradualmente, el narrador va siendo consciente de la presencia de Helena, a la que ni ve al comienzo y de la que se hace notar su crecimiento en Una noche, cuando la entrada de los niños en el cuarto de las chicas para una tradicional batalla con almohadas se termina porque a Helena le parece un comportamiento estúpido.

La segunda parte resulta un testimonio esclarecedor de cómo puede confundir un tipo de formación religiosa basada en el temor, frecuente durante la época, aunque ciertamente aquí sus efectos aparecen intensificados y magnificados por el estilo y el punto de vista elegido de un chico confuso e inmaduro. La tercera parte comienza cuando tiene lugar «la Siesta, toda mullida y tibia, toda desperezándose, adormilada a la sombra de unos árboles en un bosque azul, en un país muy hondo, antes de Jesucristo»; y, cuando el amor estalla, el narrador realiza un elegante cambio de paso y nos cuenta lo sucedido tal como corresponde a un chico empapado en traducciones de Virgilio...

Incidentalmente, la novela presenta secundarios caracterizados con brillante sentido del humor. Un caso es el de la tía Honorina, que «conocía a todas las personas que habían muerto de una manera rara: cientos y miles de Señoresdegijón y Señorasdegijón que habían sido degollados por ascensores o habían muerto electrocutados por tocar el timbre desde el baño o habían muerto de pulmonía por no querer ponerse el jersey después de jugar al fútbol». Pero, continúa el narrador, «eso era “haceyamuchotiempo” en “otrodíatelocontaréconmáscalma” y eran personas formales y no chiquillos como tú».

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