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Ficha del autor 'BONTEMPELLI, Massimo' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
BONTEMPELLI, Massimo
Escritor italiano. 1878-1960. Nació en Como. Fue primero profesor y periodista. Luego se dedicó a la creación literaria: escribió novelas, cuentos y obras teatrales. Ejerció también la crítica literaria y musical. Falleció en Roma.

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El tablero ante el espejo
(La scacchiera davanti allo specchio, 1922)
Madrid: Siruela, 1993; 124 pp.; col. Las Tres Edades; ilust. de Javier Aguilar; trad. de César Palma; ISBN: 84-7844-163-8.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Fantasía.
Un chico es castigado por sus padres a ser encerrado en un cuarto donde hay un tablero de ajedrez que se refleja en un espejo antiguo. El Rey Blanco lo invita a entrar en el mundo fantástico de los espejos y le dice que «a cada espejo le corresponde un espacio infinito [...] y a él van a refugiarse y a conservarse todas las imágenes de todas las personas [...] que se han mirado en su interior. Cada uno se mira en un espejo, y luego se marcha, cree que ahí acaba todo. Craso error. El sujeto se va igual que ha venido, y se olvida del asunto; pero en el espacio invisible correspondiente a ese espejo se queda su imagen».
En su producción literaria Bontempelli pasó por distintas fases hasta recalar en lo que llamó «realismo mágico»: un modo de novelar lo cotidiano pero impregnado de irracionalidad; o al revés: recrear un mundo fantástico con la misma sensación de objetividad del mundo real. Influyó mucho en autores italianos como CALVINO y BUZZATI, o españoles como Pere CALDERS o SÁNCHEZ FERLOSIO en sus Industrias y andanzas de Alfanhuí.

El tablero ante el espejo es un libro que, siendo deudor de Alicia a través del espejo, en el arranque y en el planteamiento, es mucho más que una versión encubierta del clásico de CARROLL. El autor logra un clima hipnotizador con un lenguaje directo y claro, rico y levemente irónico. Así, un maniquí habla de sí mismo al chico: «Yo, en cuanto maniquí, soy el objeto por excelencia, el objeto, por no decir más, en el que los hombres y las mujeres procuran modelarse para parecer maniquíes ellos también. Naturalmente, nunca lo consiguen del todo, siempre les sobra algo». Bontempelli también sugiere la frontera borrosa entre la realidad y el sueño: «Hay veces en que uno de pronto se encuentra despierto, lo que se dice completamente despierto, como si no hubiera dormido. Otras veces, en cambio, durante un rato después del despertar permanece uno atontado, como si, aunque estemos despiertos, alguna parte de nosotros siguiese durmiendo. Y a veces, por último, ocurre justamente lo contrario: o sea que uno, aunque esté todavía dormido, siente como una parte de sí despierta; y por eso repara, en el sueño, en cualquier cosa que pase a su lado».

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