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Ficha del autor 'GRISHAM, John' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
GRISHAM, John
Escritor norteamericano. 1955-. Nació en Arkansas. Creció en Southaven, Misisipí, estado en el que estudió y ejerció la abogacía desde 1984 a 1989. Luego se convirtió en un especialista en thrillers de tipo judicial, de gran aceptación popular.

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El Cliente
(The Client, 1992)
Barcelona: Planeta, 2004; 424 pp.; trad. de Enric Tremps; ISBN: 84-08-04168-1. Nueva edición en Nuevas Ediciones de Bolsillo, 2008; 544 pp.; col. Bestseller; ISBN 13: 978-84-8346-766-4.
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Intriga y misterio.
Los hermanos Sway, escondidos en un bosque para fumar sin ser vistos, presencian un suicidio. Antes, Mark, el mayor, charla con el suicida: un abogado que le revela un secreto importante. La tensión sufrida provoca que Ricky, el pequeño, sufra un shock y deba ser hospitalizado en estado de coma. Entretanto, Mark es perseguido tanto por la mafia como por las autoridades, pero recurre a una maternal e inteligente abogada que será capaz de protegerle.
Ironiza Grisham al describirse a sí mismo como un escritor de éxito en un país que no lee y cuando señala que «la gente se me acerca y me dice que le gustan mucho mis películas». Lo cierto es que sus primeras novelas fueron tramas bien estructuradas acerca del mundo judicial, cuyo estilo funcional, basado en una narración llevada con ritmo vivo y contada con lenguaje directo, impide que decaiga el interés. Desde un punto de vista «juvenil», además de tener un niño en el centro de la trama, El Cliente tiene algunos pasajes memorables, como el diálogo entre Mark Sway y los detectives Nassar y Klickman y la gamberrada de las pizzas. Además, como telón de fondo del relato, Grisham coloca unos problemas y unos entornos familiares cada vez más frecuentes en los países desarrollados: madres abandonadas que no saben o no pueden educar a sus hijos, chicos que han de crecer abriéndose camino solos en ambientes violentos. Grisham no da soluciones, sólo pretende escribir una novela comercial. Pero cuando Mark se pregunta por qué ha terminado él en un embrollo semejante, el narrador recurre al sarcasmo para concluir: «Fumar. He ahí la respuesta. Seriamente perjudicial para la salud. Qué duda cabe. Dios le castigaba por fumar y perjudicar su cuerpo».
Niños que necesitan ser defendidos

Mark Sway es un chico de la calle que debate consigo mismo si mentir o decir la verdad, pues la vida le ha enseñado ya que no a todos puede decirles lo mismo... Y, cuando ve su fotografía y su nombre en la primera plana de los periódicos, sus pensamientos se cruzan, y embarullan un poco, con las reflexiones del narrador: «No era justo que un chiquillo leyera sobre sí mismo en primera plana, sin poder ampararse en unos padres que le protegieran. Cualquier niño en esas circunstancias necesitaba la protección de un padre y el afecto exclusivo de una madre. Necesitaba que le defendieran de la policía, de los agentes del FBI, de los periodistas y, Dios no lo quiera, de la mafia. Ahí estaba, con sus once añitos, solo, mintiendo, luego diciendo la verdad, a continuación volviendo a mentir, sin estar nunca seguro de lo que debía hacer. La verdad podía causarle la muerte, lo había visto en una ocasión en una película, y siempre lo recordaba cuando sentía el impulso de mentirle a alguna autoridad. ¿Cómo podía salir del lío en el que se había metido?»

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