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Ficha del autor 'CARPELAN, Bo' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
CARPELAN, Bo
Escritor finlandés. 1926-2011. Nació y falleció en Helsinki. Crítico literario, bibliotecario, traductor. Autor de poesía, de novelas y obras teatrales, en sueco normalmente. Premio nacional de literatura de su país varias veces.

Julius Blom
(Julius Blom – ett huvud för sig, 1982)
Madrid: SM, 1987, 2ª ed.; 156 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Margarita Menéndez; trad. de Guillermo Solana; ISBN: 84-348-2018-8.
12 años: lectores adolescentes.
Narrativa: Vida diaria.
Julius es un chico de once años que lo sabe todo de pájaros y estrellas, y al que llaman «ratón de biblioteca» por su amor a los libros, o «lechuza» por sus gafas grandes. La novela narra episodios y escenas de un año: unas son de vida familiar, con su madre, viuda, o con ella y su amigo Ralf; otras de vida colegial, intervenciones y distracciones en clase, pelea con un compañero...; otras en casa de sus amigos Lanki y Elisa; otras con Rika y Ludvig, un matrimonio mayor con el que Julius y Elsa pasan el verano, «siempre hay algo que agradecer y de qué alegrarse con Rika y Ludvig»...
Otras novelas del autor tratan sobre personajes con dificultades de adaptación o de aceptación por parte de su entorno. En Julius Blom aborda esas cuestiones con realismo, sensibilidad y sentido positivo, en los personajes secundarios que tienen problemas: su amigo Lanki, que desea marcharse de casa debido al talante de su padre; el hombre tirado en la calle al que todos consideran un borracho y al que nadie mira, «como si fuera invisible o como si todos deseasen que fuese invisible»; el erizo al que Julius salva de morir aplastado en la calzada, pues le han enseñado que «tienes que proteger lo que puedas proteger»...

Pero lo más característico de Julius Blom es cómo logra el autor finlandés un personaje atractivo y bien perfilado, al que sólo le podemos reprochar que parezca demasiado delicado y demasiado simpático, con un modo de narrar semejante al de María GRIPE en Elvis, en presente siempre, en tercera persona pero desde dentro del narrador. El parecido con Elvis tiene también su reflejo en que algunos sentimientos de Julius son semejantes a los suyos, como la satisfacción que a veces siente por «estar solo sin sentirse solitario». Pero la gran diferencia es el entorno familiar: la madre de Julius es cariñosa y prudente, escucha con atención y aconseja con acierto, está cerca de su hijo sin invadir su intimidad. La narración es jugosa, también, por el impacto de algunas escenas, como la de Julius respondiendo al canto de un pájaro desde clase; por el sentido poético con el que se narran pequeños sucesos, como cuando a un ensimismado Julius su madre le pide que ponga la mesa y el narrador dice que «sus pensamientos brotan como gorriones de la maleza y desaparecen».
Si las estrellas son como agujeritos...

El talante de la narración queda de manifiesto en una escena en la que Julius dice a su madre:

«—Imagínate que el cielo es un lienzo negro y que por aquí y allá han abierto muchísimos agujeros...

—¡Tú y tus ideas! —exclama mamá—. ¿Cómo es posible que tantas estrellas puedan caber en una cabeza tan pequeña?

—No es una cabeza pequeña —dice Julius, serio—. ¡Se trata del cielo!

—Si las estrellas son agujeritos, entonces tiene que haber detrás una gran sala iluminada —observa la madre.

Estas palabras dan a los dos algo en qué pensar, un poco como si hubieran recibido un regalo».

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