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Ficha del autor 'DUNSANY, Lord' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
DUNSANY, Lord
Escritor irlandés cuyo nombre completo era Edward John Moreton Drax Plunkett. 1878–1957. Nació en Londres. Fue una persona con muchas aficiones. Publicó relatos de fantasia, obras teatrales y ensayos. Muchos escritores posteriores de fantasía han reconocido haber sido influidos por sus obras. Falleció en Dublin.

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La hija del rey del país de los elfos
(The King of Elfland's Daughter, 1924)
Barcelona: Alfabia, 2012; 365 pp.; trad. de Marian Womack; ISBN: 978-84-938909-7-1.
15 años: lectores jóvenes.
Narrativa: Aventuras fantásticas.
El parlamento del país de Erl desea que, en su mundo, haya algo de magia. Con ese fin, el heredero Álveric atraviesa la frontera que separa Erl del país de los elfos, donde conoce a Lirazel, la hija del rey. Ambos se enamoran y regresan a Erl. Lirazel tiene un hijo, Orión, a quien cuida y educa la bruja Ziroonderel. Poco a poco, Orión se convierte en un gran cazador. Pero Lirazel siente la llamada de su tierra, debido a una runa mágica enviada por su padre por medio del trol Lurulu, y termina regresando a su país sin que lo sepa Álveric. Este reúne una compañía formada por unos personajes singulares y va en su busca.
Novela de aventuras fantásticas en la que se mezclan la fantasía épica o caballeresca —o también high fantasy, relatos que se desarrollan en un mundo autónomo distinto al nuestro; frente a los de low fantasy, que son los que tienen lugar en un mundo al que se accede desde el nuestro que conocemos— y la fantasía propia de los cuentos de hadas —con seres y elementos típicos, como encantamientos, hadas, gnomos, trolls, etc—.

La historia se desarrolla con lentitud pues su autor no está tan atento a tensar el argumento aventurero como a evocar ambientes. El narrador elude las explicaciones con habilidad; emplea un lenguaje ondulante, que resulta muy apropiado para poner en pie un mundo mágico; logra magistrales escenas llenas de buen humor, como por ejemplo las que protagoniza el trol Lurulu; y por momentos recurre a una ironía simpática. He aquí un ejemplo: «Nada más lejos de mi intención que escribir algo negativo sobre los fuegos fatuos, o cualquier cosa que pudiera entenderse como un desaire hacia ellos: no me gustaría que mis palabras fueran interpretadas de ese modo. Pero es bien sabido que los moradores de la ciénaga atraen a los viajeros hacia su muerte, y durante siglos han estado encantados de seguir esa vocación, y debe permitírseme mencionar esto sin tratar de constituir un menosprecio».

La obra tiene atractivo, además de por su prosa envolvente y por su poder imaginativo, porque los lectores de TOLKIEN reconocerán en ella elementos como la espada mágica, los bosques amenazadores, o el clima propio del País de los Elfos, donde «ninguna cosa mide su felicidad en la transformación o el cambio o lo novedoso, sino que experimentaban su éxtasis en la contemplación de todas las cosas hermosas que habían existido desde el principio de los tiempos, y que aún relucían sobre aquellos prados mágicos con la misma intensidad que cuando fueron creadas por primera vez por algún cántico o hechizo».

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