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Notas de mayo de 2016 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 5 de mayo de 2016

El cuarto libro de Spirit Animals, titulado Fuego y hielo, está escrito por Shannon Hale y centrado en Rollan: en su relación con el halcón Essix —menos fluida que la que tienen sus compañeros con sus espíritus animales—, y en que descubre, aún confusamente, que su pasado es más complicado de lo que sabía. En esta ocasión todos viajan a Ártica con la intención de conseguir el talismán de Suka, la Osa de Cristal, que está congelada bajo tierra. Algunos capítulos sueltos insinúan ya la gran amenaza que supondrá la gran serpiente Gerathon.

A la espera de ver cómo los autores resuelven los conflictos que asolan Erdas, resumo así mi juicio provisional: las narraciones están construidas y escritas de modo más que competente; todo se alarga demasiado y algunos lectores (como yo) pensarán que lo mismo se podría contar con menos Grandes Bestias, menos páginas y menos libros; por escrito son confusos muchos enfrentamientos pero, supongo, estas escenas deberán ser juzgadas por su tirón en otros medios narrativos; desde un punto vista constructivo todo sigue unas pautas bien probadas en las que caben pocas sorpresas.

Para comprender este tipo de libros vale la pena recordar un comentario de Chesterton en Herejes: «La buena literatura puede hablarnos de la mente de un hombre, pero la mala literatura puede hablarnos de la mente de muchos hombres. Una buena novela nos dice la verdad acerca de su héroe, pero una mala novela nos dice la verdad acerca de su autor. Hace mucho más aún: nos dice la verdad acerca de sus lectores; y, cosa muy curiosa, nos dice todo esto mejor y más claramente cuanto más cínico e inmoral es el motivo de su fabricación. (...) La novela sincera presenta la simplicidad de una persona particular; la novela insincera presenta la simplicidad de la humanidad».

Shannon Hale. Fuego y hielo (Fire and Ice, 2014). Madrid: SM, 2015; 213 pp.; col. Spirit Animals 4; trad. de Xohana Bastida; ISBN: 978-84-675-8249-9. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 4 de mayo de 2016

La tercera entrega de Spirit Animals es Lazos de sangre, novela escrita por Garth Nix y Sean Williams. El argumento sigue dos hilos. En uno, los protagonistas van en busca del elefante Dinesh y, para llegar hasta él, deben lidiar con los Tergesh, unos feroces guerreros que montan en rinocerontes. En otro, el relato sigue a Meilin en su regreso a Zhong. En los dos casos aparecerán en su camino Capas verdes que les ayudarán. Entretanto se ve que los Conquistadores van ganando terreno y que, por otro lado, los héroes van superando sus recelos mutuos y se afianzan los lazos entre ellos, entre Meilin y Rollan en especial.

Está bien pensada la combinación de cualidades de los héroes para cubrir todos los intereses posibles de los lectores: la chica guapa guerrera, Meilin —a la que interesa su aspecto y su vestuario pero cuyo «pasatiempo favorito» son las peleas—; la chica cazadora despreocupada de sus apariencias, Abeke; el chico pastor sencillo y sensato, Cónor; el chico independiente y rebelde, Rollan —que «no era especialmente conocido por su tacto»—. Luego, las historias se construyen de forma que cada uno añade siempre algo: sea por la forma de afrontar los problemas, sea por sus distintas habilidades físicas, propias o de su espíritu animal (algo que, supongo, importa mucho para el videojuego).

Este y los otros libros de la serie ejemplifican bien por qué la expresión «Literatura infantil y juvenil» es inapropiada tantas veces: estamos ante libros preparados de modo comercial —lo cual no es un desdoro, máxime cuando están bien hechos, como es el caso—; y ante autores que se han propuesto hacer artesanalmente bien el trabajo que les han encomendado. Esto implica el abandono de cualquier pretensión artístico-literaria, o, si se quiere, cualquier pretensión que vaya más allá de contar bien su parte correspondiente de la historia; e incluso se podría decir que son precisamente ese tipo de pretensiones las que hacen ridículas no pocas obras de ese tipo.

Garth Nix y Sean Williams. Lazos de sangre (Blood Ties, 2014). Madrid: SM, 2015; 213 pp.; col. Spirit Animals 3; trad. de Xohana Bastida; ISBN: 978-84-675-8248-2. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 3 de mayo de 2016

Dentro de la línea, tan frecuente hoy, de intentar enseñar a los niños a ser menos brutos y más sensibles, o la de intentar dejarles claro que uno puede ser muy fuerte y no tener miedo a mostrar sus sentimientos, está el álbum de Keith Negley titulado Tipos duros.

En él vemos, en cada doble página, cómo lo ejemplifican algún o algunos personajes robustos: un tipo musculoso de un gimnasio, un astronauta, unos ninjas, un superhéroe, un cowboy, un pirata, un caballero medieval, un piloto de carreras, un marino, un robot, un tipo tatuado en moto, etc. Las palabras son escasas y dejan todo el peso del álbum a las ilustraciones en colores vivos muy contrastados, que están bien compuestas y presentan figuras contundentes y amables.

Keith Negley. Tipos duros (también tienen sentimientos) (Tough Guys (Have Feelings Too), 2015). Madrid: Impedimenta, 2016; 26 pp.; trad. de Susana Rodríguez Álvarez; ISBN: 978-84-16542-27-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 2 de mayo de 2016

Ñac-Ñac, El Monstruo Comelibros, de Emma Yarlett, es un álbum de argumento mínimo y bromista que me ha recordado a Al señor zorro le gustan los libros. Su protagonista es un monstruo regordete llamado Ñac-Ñac al que le encanta comer libros. Vemos cómo da mordiscos a Ricitos de oro, a Caperucita roja, a Jack y las habichuelas mágicas… Al final, el narrador consigue atraparlo y encerrarlo. El libro se caracteriza porque cada cuento que muerde Ñac-Ñac está confeccionado de modo diferente —incluso con hojas de tamaños y formas distintas— y por estar confeccionado con abundancia de troquelados, la mayoría con forma de mordisco.

Emma Yarlett. Ñac-Ñac, El Monstruo Comelibros (Nibbles, The Book Monster, 2016). Madrid: Bruño, 2016; 20 pp.; col. Cubilete; trad. de Virtudes Tardón Sánchez; ISBN: 978-8469604915. [Vista del ábum en amazon.es]

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domingo, 1 de mayo de 2016

En bienvenidosalafiesta: notas de abril. De los libros del mes, entre los álbumes elegiría Otto, el perro cartero para primeros lectores y Animalium para futuros zoólogos; entre los libros juveniles el más destacable tal vez sea Charlotte tiene la palabra; y entre los libros de todo tipo mis mejores lecturas han sido, en este caso sin dudas, Los señores de las finanzas e Impresiones provinciales.

En medium: cuatro notas más con selecciones de libros, 17 libros para lectores de unos diecisiete años, 16 libros para lectores de unos dieciséis años, 15 libros para lectores de unos quince años, 14 libros para lectores de unos catorce años.

En Primer Cuaderno: notas de abril. Es valioso este Artículo shakespeariano sobre don Quijote. Son estimulantes los enlaces con motivo de los 100 años de Beverly Cleary.

En Segundo Cuaderno: notas de abril. Esta entrevista insultante ha sido muy leída. También los nuevos enlaces reunidos en Masculino y femenino (3) y esta razonada Defensa del pecado.

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sábado, 30 de abril de 2016

Álbum[es], de Sophie van der Linden, es un libro excelente, y magníficamente compuesto, acerca de los libros-álbum o de los libros que muchos solemos llamar álbumes ilustrados. Me ahorro explicaciones remitiendo a esta reseña, donde se habla de su contenido. Está muy bien también el apartado titulado Complementos, realizado por Teresa Durán, que son como notas a pie de página en las que se añaden precisiones y ejemplos de más álbumes, y los dos apéndices firmados por Teresa Durán y por Ana Garralón sobre los álbumes en España y en América Latina.

Entre las muchas cosas que me han interesado, una es la clasificación que hace de los álbumes en tres tipos básicos que, resumidamente y a mi modo, sería como sigue:

Uno, el de «los álbumes ilustrados»: en ellos el relato con palabras es lo primero cronológicamente y es la base de la narración; en este caso estarían, por ejemplo, aquellos cuentos clásicos ilustrados a partir del relato original (por ejemplo, esta edición de El Gato con Botas). Otro, el de «los álbumes narrativos»: en ellos la narración se basa en una combinación inseparable entre texto e imágenes (por ejemplo, Donde viven los monstruos o los cuentos clásicos transformados en nuevas historias al modo de Snow White in New York). Y otro más, «los álbumes gráficos»: en ellos todo se articula en una composición global que da prioridad total a lo visual y a la componente objetual del libro —a su formato, a su escala y tamaño, etc.— (por ejemplo, muchos de Bruno Munari o álbumes concebidos para sacar el máximo partido a su condición de libros impresos como Espejo).

Lo anterior habría que matizarlo luego caso por caso pues, por un lado, todos los álbumes son ilustrados, narrativos y gráficos; y, por otro, es cierto que algunos pertenecerían principalmente a un grupo y secundariamente a los otros.

Sophie van der Linden. Álbum[es] (Album(s), 2013). Barcelona: Ekaré, Variopinta, Banco del Libro, 2015; 128 pp.; trad. y adaptación de Teresa Durán; apéndices sobre el álbum en España de Teresa Durán y sobre el álbum en América Latina de Ana Garralón; ISBN: 978-84-944291-0-1. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 29 de abril de 2016

Los libros sobre libros sólo suelen gustar a los convencidos, pues las claves para disfrutarlos sólo las suelen tener los iniciados en la cuestión, y además, con frecuencia, sus autores suelen hacer planteamientos artificiosos y pasarse de vueltas en los elogios entusiastas. El recientemente reeditado 84 Charing Cross Road, un libro de la norteamericana Helene Hanff (1918-1997), no cumple tales condiciones y, quizá por eso, ha tenido tantos seguidores desde su publicación.

La historia es elemental y se sigue sólo mediante la correspondencia entre la autora, guionista de televisión norteamericana, y una librería inglesa de libros antiguos, entre 1949 y 1969. A lo largo de sucesivas peticiones de libros y de las respuestas, los interlocutores se van desvelando poco a poco y la relación se va transformando: al saber que los alimentos están racionados en Inglaterra, Helene se las arregla para ir haciéndoles llegar comida; no sólo el empleado con el que trata, Frank Doel, sino también su mujer y los demás empleados, van tratando con Helene para mostrarles su agradecimiento, y de paso ella va expresando sus opiniones sobre libros y otros aspectos de la vida, con frescura, buen humor y elegancia.

Hay también entusiasmo por los buenos libros, por los libros bien editados, por los libros escritos por testigos oculares. Dos opiniones sensatas de la autora (que supongo que lo son al margen de que coincidan con las mías, claro), ya citadas hace tiempo en esta página:

—«Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente: es como comprar un vestido sin probártelo».

—«Mis amigos son muy peculiares en cuestión de libros. Leen todos los best sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible..., y saltándose montones de párrafos, según creo. Pero luego JAMÁS releen nada, con lo que al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron. Sin embargo se escandalizan de que yo arroje un libro a la basura o lo regale. (...) Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre».

Helene Hanff. 84, Charing Cross Road (1970). Barcelona: Anagrama, 2004, 5ª impr.; 126 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Javier Calzada; post-scriptum de Thomas Simonnet; ISBN: 84-339-6982-X. Nueva edición en 2016. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 28 de abril de 2016

El segundo libro de la serie Spirit Animals, La caza, escrito por Maggie Stiefvater, comienza en el castillo de Puertoverde, donde los cuatro héroes están entrenándose para los desafíos futuros. Especialmente les insisten en que deben aprender a luchar juntos. En busca de una de las Grandes Bestias, el Jabalí Rumfuss, viajan a Trunswick, de donde procede Conor, que ha de luchar contra su gran rival de la infancia, y que, al final, ha de optar entre salvar a su familia o actuar de un modo que sabe que sus amigos entenderán como una traición (llegado el momento su madre le dirá el inevitable «sigue tu corazón, hijo»). Además, Meilin está cada vez más nerviosa por el peligro que corren Zhong y su padre, y se plantea dejar a sus compañeros.

En esta novela, y en las otras dos que continúan la serie, no se nota el cambio de autor: la forma de narrar es igualmente directa, sin florituras ni falsos acentos poéticos. También en ella el relato avanza rápido, con abundantes enfrentamientos pensados para ser vistos, filmados, y parte del videojuego (lo cual quiere decir que, si ya es difícil describir bien cualquier pelea embarullada, mucho más cuando en ellas aparecen toda clase de animales con poderes asombrosos). Otro rasgo constructivo es el de que, dentro de cada novela, tiene mucho peso algún o algunos personajes más, normalmente algún Capa verde que los héroes encuentran en su camino.

También se va viendo cómo cada uno de los protagonistas —que se comportan física y mentalmente muy por encima de su edad de doce años— ha de hacer frente a distintos conflictos de lealtades: por un lado, han de aprender a confiar unos en otros a pesar de los que parecen errores del pasado; por otro, han de comprender su lucha en un marco más global y no dejarse arrastrar por sus inclinaciones inmediatas. En este segundo relato, cuyo héroe principal es Conor —las portadas anuncian siempre quién está en el centro de cada libro—, averiguan que hay otra forma de convocar un espíritu animal, que es la que usan sus rivales, los Conquistadores, y que causa consecuencias trágicas. También, algunos comienzan a pensar que las cosas no son exactamente lo que parecen.

Maggie Stiefvater. La caza (Hunted, 2014). Madrid: SM, 2014; 190 pp.; col. Spirit Animals 2; trad. de Paco Vara; ISBN: 978-84-675-7419-7. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 27 de abril de 2016

Los libros de la serie titulada Spirit Animals, pensados para ser multiplataforma, nacieron cuando la editorial Scholastic pidió a Brandon Mull (el autor de Fablehaven) que diseñara el mundo en el que se desarrollarían las aventuras, la línea argumental básica, y el primer libro. En notas sucesivas hablaré de los cuatro que se han publicado en castellano hasta el momento.

Erdas es un mundo con cuatro continentes principales —Nilo (como África), Eura (como Europa), Amaya (como América), Zhong (como Asia)—, y dos pequeños —Ártica y Stetriol—. Antes de cumplir los doce años, los chicos de Erdas pasan por un ritual en el que descubren si tienen o no un espíritu animal, algo que (al modo de unas conocidas novelas de Philip Pullman) les concede las cualidades propias de ese animal, y que puedan invocarlo para que aparezca físicamente o poseerlo en forma de tatuaje. Para eso han de tomar el Néctar, suministrado por los Capas Verdes, una especie de sacerdotes-guerreros.

Los héroes son cuatro chicos que convocan a unos animales especiales, llamados los Cuatro Caídos, que les concederán unos poderes extraordinarios, necesarios para que Erdas pueda enfrentarse al regreso del Devorador. Son: Abeke, una chica de Nilo que convoca a un leopardo llamado Uraza; Conor, un pastor de Eura cuyo animal es el lobo Briggan; Meilin, la hija del general al mando de Zhong, cuyo animal es el oso panda Jhi; y Rollan, un ladronzuelo de la ciudad de Concorba, en Amaya, cuyo animal es el halcón Essix.

Un gran guerrero de los Capas Verdes, llamado Tarik, los liderará en las misiones a las que deberán enfrentarse a lo largo de los libros. En cada uno irán en busca de una de las Grandes Bestias —que son quince animales, los Cuatro Caídos y once más, que han protegido Erdas desde siempre—, para pedirles el talismán que posee cada uno: si recuperan esos talismanes acumularán el poder que necesitan para enfrentarse a quienes les amenazan.

En Indomables se plantean las cosas, se apuntan los rasgos de personalidad y los conflictos interiores de los héroes, se ve cómo comienzan su entrenamiento, se dan algunas explicaciones del pasado de Erdas que más o menos aclaran lo que sucede, se ve cómo la vinculación de los humanos con sus espíritus animales no es siempre igual ni sencilla, y aparecen los bandos combatientes. Este primer libro está centrado, sobre todo, en Abeke y, en él, los héroes quieren encontrar al carnero Arax.

Brandon Mull. Indomables (Wild Born). Madrid: SM, 2014: 207 pp.; col. Spirit Animals 1; trad. de Paco Vara; ISBN: 978-84-675-7418-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 26 de abril de 2016

El pequeño jardinero, de la hawaiana Emily Hughes, es un niño que cuida de un jardín con una vegetación exuberante, con tantas ganas como poco éxito. Hasta que un día se queda dormido y alguien, ¿un hermano mayor?, cuida el jardín por él.

Por un lado, parece difícil comprender parte de la historia: en concreto, que se diga que el pequeño jardinero «pasó todo el día, toda la semana, todo el mes durmiendo», y que no se sepa quién es y de dónde sale y por qué actúa como lo hace el misterioso ayudante. Lo anterior es menos comprensible si, tal como he leído en algunos sitios, la historia se presenta como un canto a la perseverancia, o a la esperanza, o al trabajo en equipo, o al cuidado del medio ambiente.

Por otro, la historia como tal puede tener su sentido si la entendemos como una metáfora del trabajo de alguien muy pequeño en un mundo muy grande cuyas dimensiones se le escapan. Por ejemplo, un artista entusiasmado con su obra y que se siente incapaz de conseguir lo que desea, tal como un Tolkien explica de sí mismo en su cuento Hoja de Niggle. Pero estas consideraciones que un adulto puede hacer quedan más bien fuera del alcance de los lectores pequeños.

Bien, sea como sea, es un álbum vistoso, con magníficas ilustraciones, y mucho encanto para los entusiastas de la jardinería y por la simpatía que siempre inspira un pulgarcito tan voluntarioso.

Emily Hughes. El pequeño jardinero (The Little Gardener, 2015). Madrid: Impedimenta, 2015; 34 pp.; trad. de Susana Rodríguez Álvarez; ISBN: 978-84-16542-25-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 25 de abril de 2016

Nieve, de Kaori Tajima, es un elegante álbum bedtime. Su composición es sencilla y eficaz: primero una doble página en la que vemos un bosque con un lecho de hojas rojas en el que caen copos de nieve, y dos animales, el conejito blanco protagonista y otro; después, otra doble página en la que el conejito observa cómo el otro animal se refugia. Los copos de nieve van en aumento y los cuatro animales, a los que se ve pero no se nombra, se refugian, uno en su nido, otro en su refugio, otro en su madriguera, y otro en su guarida. Cuando ya todo está blanco y no hay nadie a su alrededor, el conejito parece sentirse perdido... Las palabras que acompañan las imágenes son las justas. La única frase que los distintos animales repiten antes de ocultarse es la de «¡estoy tan cansado!»... En algunos lugares, por lo que he visto, el álbum se ha transformado en un teatrillo kamishibai.

Kaori Tajima. Nieve (Neige, 2013). Girona: Tramuntana, 2014; 36 pp.; trad. de María Teresa Rivas; ISBN: 978-84-941662-8-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 24 de abril de 2016

He leído últimamente, por recomendación de un amigo, Los señores de las finanzas: los cuatro hombres que arruinaron el mundo, un libro que obtuvo muchos premios y cuyo autor es Liaquat Ahamed, un keniata de origen indio que estudió en Cambridge y Harvard. Para mí, que no domino nada el mundo de la economía, ha sido un gran descubrimiento no tanto por lo que cuenta como por la claridad con que lo hace.

Los cuatro hombres del subtítulo fueron «los encargados de reconstruir la maquinaria financiera mundial tras la Primera Guerra Mundial» y, por tanto, los principales responsables de la economía durante la Gran Depresión: el gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman; el de la Banque de France, Émile Moreau; el del Reichsbank, Hjalmar Schacht; y el del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, Benjamin Strong —«el máximo responsable de la invención de la figura del banquero central moderno»—.

El relato cuenta con amenidad sus vidas, primero hasta que llegan a ocupar esos puestos, y luego sus actuaciones posteriores. Lógicamente, aparecen también otros altos financieros y cargos políticos, entre los que ocupa un lugar destacado John Maynard Keynes —cuya «combinación de éxito y de inteligencia lo hacía a veces insoportable»—. La narración explica primero las consecuencias económicas de la primera Guerra Mundial, dedica la segunda parte a las negociaciones posteriores —deudas de guerra, indemnizaciones que debía pagar Alemania, etc.—, se centra después en las medidas que se tomaron entre 1923 y 1928, cuenta lo sucedido entre 1928 y 1933 bajo el título «Recoger otra tempestad», y se ocupa, en la quinta parte, de las Secuelas, que terminan, durante 1944, en la conferencia de Bretton Woods.

En el epílogo el autor resume sus conclusiones así: «sostengo que la Gran Depresión no fue una fuerza mayor ni el resultado de ninguna contradicción arraigada en el capitalismo, sino el resultado directo de una serie de juicios erróneos por parte de los responsables del establecimiento de la política económica, algunos de los cuales se remontaban a la década de los veinte y otros tuvieron lugar después del inicio de las primeras crisis, y representaron, en todo caso, la más dramática serie de errores garrafales colectivos jamás cometida por los altos funcionarios financieros».

Liaquat Ahamed. Los señores de las finanzas: los cuatro hombres que arruinaron el mundo (Lords of finance, 2009). Barcelona: Deusto, 2010; 606 pp.; trad. de Jorge Paredes; ISBN: 978-84-234-2787-1. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 23 de abril de 2016

Más comentarios de José Jiménez Lozano en Impresiones provinciales acerca de la comprensión de sí mismos que tienen algunos escritores.

«Es un vacuo romanticismo seguir hablando de los genios incomprendidos que pasan necesariamente hasta por el calvario del hambre, pero a quienes se reserva la gloria inmortal del futuro. ¿Para qué la querrían incluso estando vivos? Porque probado está que no hace inmortal a nadie, y la gloria o la fama también mueren en una “seconda morte”, como decía Petrarca. Toda carne perece como la hierba convertida en heno, pero también todo nombre y memoria de él acaban, lógicamente».

«Laurent Seksik, en un relato novelado cuyo título e historia es Los últimos días de Stefan Zweig, habla de una visita a Bernanos, y éste dice, según el texto de la novela: “El mundo que protegemos se salvará gracias a los escritores y a los poetas”; y Zweig parece que se muestra escéptico y, desde luego, rechaza la petición que Bernanos le hace de un texto político. Pero mi pregunta es: ¿Creería de verdad que al mundo le salvarían los escritores y los poetas? No puedo pensar que nadie tenga un pensamiento así; y por mi parte pienso que siempre son los diez justos bíblicos, que no conocemos ni conoceremos nunca, quienes salvan al mundo, y seguramente sin hablar ni escribir palabra».

José Jiménez Lozano. Impresiones provinciales. Cuadernos 2010-2014 (2015). Almería: Confluencias, 2015; 168 pp.; ISBN: 978-84-944413-4-9. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 22 de abril de 2016

He mencionado aquí novelas de Richard Ford varias veces: en Percepciones de padres e hijos, en Autosuperación unidimensional, en Torrentes de incertidumbre, en Somos un misterio. También lo he citado con ocasión del excepcional prólogo que pone a una selección de cuentos de Chéjov preparada por él mismo.

Últimamente ha publicado Francamente Frank, un último libro con cuatro historias de su personaje Frank Bascombe. Se desarrollan cuando tiene unos 68 años, está jubilado, y hace pocas semanas que el huracán Sandy acaba de causar enormes destrozos en donde vive.

Con la forma típica de narrar de Ford, con frases largas y sinuosas, precisas y bien construidas, su héroe vuelve a exponer sus opiniones políticas y su modo de comprender la vida. En esta ocasión lo formula con lo que llama su «Yo por Defecto», un modo de vivir «que permite preguntas, pero sólo las que requieren respuesta», y que niega que la vida tenga una «trayectoria», un concepto falaz, dice Bascombe.

Él mismo ya decía en El periodista deportivo, que «el pasado no vale nada. Supongo que la historia de mi pasado puede parecer misteriosa porque yo no la acabo de entender, porque no la he explicado con detalle o porque la he simplificado mucho». Y el narrador de Canadá subrayaba que «lo que uno ve es más o menos lo que hay» y «el sentido oculto no existe».

Me gusta mucho Ford pero —tal como le dicen a su narrador en El día de la independencia— no puedo leerlo sin pensar que «contigo todo es entre comillas, Frank». Una y otra vez, y más según ha ido pasando el tiempo, tengo la impresión de que el autor «selecciona los recuerdos [de Bascombe] para amueblar mejor su pasado» y que también selecciona, en exceso, lo que le ocurre a su personaje para evitarse problemas adicionales, es decir, para dejarle al lector la impresión de que puede funcionar su estrategia de buscar una vida de «buena calidad en la eternidad del aquí y el ahora», sin pensar para nada en otras cosas. Lo que ocurre es que a la mayoría de la gente que conozco no le funciona nunca o, en todo caso, siempre llega el momento en el que no funciona...

Richard Ford. Francamente, Frank (Let Me be Frank With You, 2014). Barcelona: Anagrama, 2015; 229 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Benito Gómez Ibáñez; ISBN: 978-84-339-7938-4. [Vista del libro en amazon.es]

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