bienvenidos a la fiesta
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lunes, 31 de diciembre de 2007
Si creemos las estadísticas, esta web recibió 19923 visitantes únicos en noviembre.
Feliz Año Nuevo a todos.
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domingo, 30 de diciembre de 2007
Dos citas de Stevenson, apropiadas para un final de año:
—«Vamos avanzando en años, a la manera como un ejército invasor se va apoderando de tierras yermas. La edad que hemos alcanzado la sostenemos, como si dijéramos, con una avanzadilla, pero seguimos teniendo comunicación abierta con la extrema retaguardia y con las primeras iniciaciones de la marcha. Allí está nuestra verdadera base. Allí está no sólo el origen, sino también la fuente perenne de nuestras facultades».
—Con los años, «lo que perdemos en generosidad de impulso lo ganamos con mucho en el hábito de observar generosamente a los demás; y la capacidad para gozar de Shakespeare bien puede contrabalancear la perdida aptitud para jugar a los soldados. Además, el terror se ha apartado de nuestra vida; ya no vemos al demonio en las cortinas de la cama ni permanecemos despiertos escuchando el silbido del viento».
Mmm...
R. L. Stevenson. Virginibus puerisque y otros ensayos.
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sábado, 29 de diciembre de 2007
Una observación del Padre Brown muy orientativa: «Los hombres han podido establecer una especie de nivel para el bien. Pero, ¿quién ha sido capaz de establecer el nivel del mal? Ese es un camino que baja y baja incesantemente». No hay más que leer los periódicos.
G. K. Chesterton. En La forma equívoca, El candor del Padre Brown.
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viernes, 28 de diciembre de 2007
Haber mencionado días atrás El maestro Juan Martínez que estaba allí da la oportunidad de recordar otro libro de Manuel Chaves Nogales: A sangre y fuego, nueve intensos relatos sobre la guerra civil española protagonizados por gente de uno y otro lado. En su momento Pedro de Miguel escribía en Aceprensa que «pocas novelas o cuentos llegan a la altura literaria (y también habría que decir moral) de estas nueve historias. (...) Manuel Chaves describe con espléndida prosa la sinrazón de toda guerra civil y el sufrimiento de quienes quisieran ser fieles a sus propias convicciones sin atender a la dictadura de otros. Siempre alguno de sus personajes se esfuerza en no perder la cordura y a veces se rebela hasta el heroísmo, independientemente de sus ideas. Entonces se constata la fragilidad de la justicia, de la honestidad y de la misericordia en un momento en el que priman la sangre y el fuego».
Manuel Chaves Nogales. A sangre y fuego (1937). Madrid: Espasa, 2006; 256 pp.; ISBN: 978-84-670-2066-0.
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jueves, 27 de diciembre de 2007
Desde que comencé esta página web he mencionado muchas veces a Chesterton. A lo largo de los próximos meses espero colgar reseñas de todos sus libros. De momento, aquí están las que corresponden a los del  Padre Brown, un detective singular.
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miércoles, 26 de diciembre de 2007
Según Amado Alonso, en el siglo XIX sólo hay dos grandes aportaciones españolas a la literatura de talla universal: Gustavo Adolfo Bécquer y Benito Pérez Galdós, «cuyos genios hallaron cumplimiento por los caminos más opuestos. Bécquer —un lamento en suspiro menor— llegó a lo universal humano reduciéndose a su última intimidad, encogiéndose —caracol el más sensible— y metiéndose dentro de sí mismo, en su pura vida individual. Galdós, por el contrario, está siempre zambullido en la vida social y colectiva, vertido en las vidas de los demás, y en esa vida especial que resulta de lo que tenemos que hacer entre todos: de las grandezas y miserias de la convivencia. Para Bécquer, la única forma posible de expresión será, por eso, el poema lírico, el canto en soledad; para Galdós, el ruido tumultuario de la novela y de la escena».
Amado Alonso. «Lo español y lo universal en la obra de Galdós», Materia y forma en poesía (1955). Madrid: Gredos, 1986, 3ª reimpr.; 402 pp.; col. Biblioteca Románica Hispánica, Estudios y Ensayos; ISBN: 84-249-0138-X.
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martes, 25 de diciembre de 2007
Hay libros que son como la espuma y libros que son como las grandes corrientes marinas. Uno de los últimos, para mí el libro más poderoso del año, es Jesús de Nazaret, de Benedicto XVI. Al final, en él se dice que Jesucristo se describe a sí mismo con siete imágenes, «y el que sean precisamente siete no puede considerarse una casualidad: Yo soy el pan de vida, la luz del mundo, la puerta, el buen pastor, la resurrección y la vida, el camino la verdad y la vida, la vid verdadera». (...) «Detrás de todas (ellas) se encuentra en definitiva esto: Jesús nos da la “vida”, porque nos da a Dios. Puede dárnoslo, porque Él es uno con Dios. Porque es el Hijo. Él mismo es el don, Él es la “vida”».
Benedicto XVI. Jesús de Nazaret – Del Bautismo a la Transfiguración (Jesus von Nazareth – Von der Taufe im Jordan bis zur Verkläurung, 2007). Madrid: La esfera de los libros, 2007; pp.; trad. de Carmen Bas Álvarez; ISBN: 978-84-9734-636-8.
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lunes, 24 de diciembre de 2007
Dado el día se puede recordar Navidad, un álbum con siluetas que firmó hace años el polaco Jan Pieńkowski, y que hay un único modo de hablar de la Navidad.
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domingo, 23 de diciembre de 2007
«Siempre es peligroso hacer paralelismos históricos entre un período y otro; entre los más engañosos de tales paralelismos están los que se han hecho entre nuestra propia época en Europa y Norteamérica y el Imperio romano en decadencia hacia la Edad Oscura. No obstante, hay ciertos paralelos. Se dio un giro crucial en la antigüedad cuando hombres y mujeres de buena voluntad abandonaron la tarea de defender el imperium y dejaron de identificar la continuidad de la comunidad civil y moral con el mantenimiento de ese imperium. En su lugar se pusieron a buscar, a menudo sin darse cuenta completamente de lo que estaban haciendo, la construcción de nuevas formas de comunidad dentro de las cuales pudiera continuar la vida moral de tal modo que moralidad y civilidad sobrevivieran a las épocas de barbarie y oscuridad que se avecinaban. Si mi visión del estado actual de la moral es correcta, debemos concluir también que hemos alcanzado ese punto crítico. Lo que importa ahora es la construcción de formas locales de comunidad, dentro de las cuales la civilidad la vida moral y la vida intelectual puedan sostenerse a través de las nuevas edades oscuras que caen ya sobre nosotros. Y si la tradición de las virtudes fue capaz de sobrevivir a los horrores de las edades oscuras pasadas, no estamos enteramente faltos de esperanza. Sin embargo, en nuestra época los bárbaros no esperan al otro lado de las fronteras, sino que llevan gobernándonos algún tiempo. Y nuestra falta de conciencia de ello constituye parte de nuestra difícil situación. No estamos esperando a Godot sino a otro, sin duda muy diferente, San Benito».
Alasdair MacIntyre. Tras la virtud (After virtue, 1984). Barcelona: Crítica, 2004, 2ª impr.; 352 pp.; col. Biblioteca de bolsillo; trad. de Amelia Valcárcel; ISBN (10): 84-8432-170-3.
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sábado, 22 de diciembre de 2007
El dictado de la conciencia, entrevista de dos periodistas alemanes a Solzhenitsin cuya versión original había citado en la nota Talla de profeta.
Shalamov renacido, comentario de Ramón Muñoz a los Relatos de Kolymá mencionados en una nota de tiempo atrás titulada ¿Cómo vivir?
Esquirlas, un artículo de José Luis García Martín en ABCD dedicado a Sobre arte y literatura, un libro memorable de Joseph Joubert del que hablaré.
El emperador está desnudo, el panorama crítico de la literatura infantil que pinta Gustavo Puerta en El Cultural (ya sólo está disponible sólo para suscriptores).
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sábado, 22 de diciembre de 2007
Cuando los investigadores novatos, y el público en general, escuchan a los expertos discrepar, «pueden volverse cínicos respecto al conocimiento experto y rechazarlo como mera opinión. No confunda el cinismo no informado con el escepticismo informado y reflexivo».
Wayne C. Booth, Gregory G. Colomb, Joseph M. Williams. Cómo convertirse en un hábil investigador (The Craft of Research, 1995). Barcelona: Gedisa, 2001; 318 pp.; col. Biblioteca de Educación – Herramientas universitarias; trad. de José A. Álvarez; ISBN: 84-7432-817-9.
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viernes, 21 de diciembre de 2007
Si en la historia del siglo XX el nazismo ha dejado un rastro de millones de cadáveres, el del comunismo, con la complicidad de muchos intelectuales occidentales, fue mucho más sangriento ya desde su comienzo. Al respecto es una gran e instructiva lectura El maestro Juan Martínez que estaba allí, de Manuel Chaves Nogales. A través de una prosa limpia y nada enfática puesta en boca de Juan Martínez, un bailarín de flamenco, se cuenta en primera persona la revolución soviética tal como él la vivió: «A mí la toma del poder por los bolcheviques, los famosos diez días que conmovieron al mundo, me cogieron en Moscú vestido de corto, bailando en el tablado de un cabaret y bebiendo champaña a todo pasto». El narrador no tiene intenciones políticas sino sólo contar su propia peripecia vital, lo que vio y cómo lograron salir adelante él y su mujer. Una buena parte de su relato tiene lugar en Kiev, donde presencia y sufre varias alternancias en el mando de la ciudad de unos y otros: «Los rojos eran unos asesinos que pasaban hambre y los blancos eran unos asesinos hítos. Se estableció, pues, una solidaridad de hambrientos entre la población civil y los guardias rojos. (...) Así triunfó el bolchevismo. El que diga otra cosa miente; o no estuvo allí, o no se enteró de cómo iba la vida».
Manuel Chaves Nogales. El maestro Juan Martínez que estaba allí (1934). Barcelona: Libros del Asteroide, 2007; 287 pp.; prólogo de Andrés Trapiello; ISBN: 978-84-935018-6-0.
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jueves, 20 de diciembre de 2007
Igual que, como ya dije, no me gustó El niño con el pijama de rayas, tampoco me ha gustado La ladrona de libros, de Markus Zusak, aunque este segundo libro sea mucho mejor y contenga personajes tan atractivos como Hans Hubermann. Así como en el primer caso me pareció que literariamente no merecía mucha atención y me desagradó su planteamiento comercial, en el segundo tal vez mi rechazo comenzó en que no me atrajo nada la voz narrativa de la muerte, tan teatral: hay relatos que no necesitan adornos ni gracietas.
A mí me parece que, a realidades tan duras, lo mejor es acercarse de frente, con testimonios reales. Así, relatos de campos de concentración que recuerdo ahora son los de Si esto es un hombre, de Primo Levi, o El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl; o Treblinka, que recompuso a base de testimonios Jean-François Steiner, hoy fuera del mercado; otros relatos testimoniales citados en la web son el Diario de Ana Frank, El pianista del gueto de Varsovia, Maus; otros, con protagonistas niños, basados en testimonios de supervivientes y de los que iré colgando reseñas en el futuro son Una isla entre las ruinas, de Iuri Orlev; Cuando Hitler robó el conejo rosa, de Judith Kerr; Un saco de canicas, de Joseff Joffo; Sin destino, de Imre Kertész; Malka Mai, de Mirjam Pressler...
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miércoles, 19 de diciembre de 2007
Otro relato más sobre los Reyes Magos, esta vez sobre un jefe indio para el que seguir la estrella es la razón de su vida: El cuarto Rey Mago, de Willi Fährmann.
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martes, 18 de diciembre de 2007
Cuentos de Navidad con sentido del humor y profundidad son los que se contienen en El Belén que puso Dios, de Enrique Monasterio.
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lunes, 17 de diciembre de 2007
Es de agradecer la publicación en España de ¡La auténtica historia de los tres cerditos! por S. Lobo, de Lane Smith y Jon Scieszka. Esta edición es la versión en castellano que se había publicado hace unos años en los Estados Unidos, de ahí algunos giros no habituales. Hubiera estado bien que, igual que en la edición conmemorativa que se hizo en Norteamérica pasados diez años de la publicación del álbum, el lobo explicase a los lectores españoles por qué a estas alturas sigue todavía en la cárcel...
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domingo, 16 de diciembre de 2007
«Los antiguos ateos se tomaban en serio a la religión y la reconocían como una fuerza real, que cuesta algo y que exige elecciones difíciles. Los nuevos sociólogos que hablan con tanta facilidad de lo sagrado son como un hombre que tiene en el jardín de su casa un viejo y desdentado león de circo a fin de experimentar las emociones de la selva».
Allan Bloom. El cierre de la mente moderna (The Closing of the American Mind, 1987). Barcelona: Plaza & Janés, 1989; 395 pp.; col. Hombre y Sociedad; prólogos de Saul Bellow y Salvador Giner; trad. de Adolfo Martín; ISBN: 840123008X.
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sábado, 15 de diciembre de 2007
«La función de los relatos “inmodificables” es precisamente ésta: contra cualquier deseo nuestro de cambiar el destino, nos hacen tocar con nuestras propias manos la imposibilidad de cambiarlo. Y al hacerlo, nos cuenten lo que nos cuenten, cuentan también nuestra historia, y por eso los leemos y los amamos. Necesitamos esa severa lección “represiva”. La narrativa hipertextual puede educarnos a ser libres y creativos. Está bien, pero no lo es todo. Los relatos “ya hechos” nos enseñan también a morir.
Creo que esta educación al Sino y a la muerte es una de las funciones principales de la literatura. Quizá haya otras, pero ahora no se me ocurren».
Umberto Eco. Sobre literatura (sulla Letteratura, 2002). Barcelona: RqueR, 2002; 347 pp.; trad. de Helena Lozano Miralles; ISBN: 84-932721-1-6.
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viernes, 14 de diciembre de 2007
Así como El secreto del fuego me pareció excelente, no puedo decir lo mismo de Jugar con fuego, relato en el que Henning Mankell continúa la historia de la misma protagonista. Esta vez, Sofia habla de sus deseos amorosos, del SIDA que contrae su hermana, del hombre llamado Bastardo que quiere quitarles las tierras, de lo que piensa sobre distintas cosas. El relato tiene tramos buenos y escenas conseguidas, pero, en mi opinión, no sólo le falta solidez sino que incluso sus buenas intenciones lo hacen artificioso.
Sin entrar en detalles lo explicaría del siguiente modo: confío en Mankell cuando cuenta las andanzas y los problemas existenciales de un policía sueco como Kurt Wallander; también cuando muestra los conflictos interiores de un niño sueco de los años cincuenta y no intenta ser más poético de la cuenta; también cuando usa sus cualidades de narrador, como en El secreto del fuego, y muestra de modo contenido el sufrimiento interior de la protagonista. Sin embargo, para entrar a fondo en los pensamientos y ansiedades de personas de culturas y ambientes muy distintos al propio, pienso que es preferible acudir a quien conoce las cosas de primera mano, y que además no contempla la realidad con los filtros europeos típicos de la condescendencia o de la ideología o del pensamiento dominante. Desgraciadamente no son muchos los escritores africanos que conozco, pero algunos sí: ya he incluido a la keniana Margaret Ogola y El río y la fuente, al sudafricano Alan Paton y Llanto por la tierra amada; y hoy añado al ghanés Camara Laye y El niño africano.
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jueves, 13 de diciembre de 2007
Esperaba más de El Estado Cultural, de Marc Fumaroli. Mi decepción puede deberse a que se centra casi en exclusiva en Francia, a que se escribió hace ya bastantes años, y a que le sobra verbosidad. En cualquier caso deja claro cómo las intervenciones del Estado en las artes y las letras las funcionarizan y clientelizan, y por tanto las subvierten. En lo que se refiere al mundo del libro, también estoy de acuerdo en lo bobo que resulta intentar «convencer al público de que leer es un acto tan cómodo, cotidiano y fácil como escuchar una emisión televisada», y cómo el «alud publicitario, combinado con el jaleo de premios literarios y los escandalosos balbuceos televisados, podrá incitar a comprar libros, pero no da de la lectura más que una idea fútil y de mariposeo».
Marc Fumaroli. El estado cultural: ensayo sobre una religión moderna (L’État culturel, 1991). Barcelona: Acantilado, 2007; 461 pp.; trad. de Eduardo Gil Bera; ISBN: 978-84-96489-97-4.
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miércoles, 12 de diciembre de 2007
De los bastantes relatos que conozco de Jordi Sierra i Fabra, Kafka y la muñeca viajera, que acabo de leer aunque lleva ya meses en el mercado, es el que más me ha gustado.
¿Se merece el llamado Premio Nacional de Literatura Infantil 2007 que le acaban de dar? No lo sé: no he leído todas las novelas que podrían recibir ese premio y no sé cuántas novelas han leído los miembros del jurado... En cualquier caso, como ya he comentado tiempo atrás, en mi opinión sobran todos los premios de literatura institucionales y, por tanto, también este. Al respecto, mañana más.
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martes, 11 de diciembre de 2007
Y si el álbum de ayer es accesible en las bibliotecas, no así el relato de hoy sobre los Reyes Magos, que no está en la red de bibliotecas públicas españolas: Los aguinaldos del infante. Glosa de epifanía, del portorriqueño Tomás Blanco (que, como muchos otros libros hispanoamericanos, yo pude leer en Munich...). A lo mejor al decirlo aquí alguien se anima y lo publica.
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lunes, 10 de diciembre de 2007
En las bibliotecas, que no en las librerías, se puede encontrar Un niño ha nacido..., del checo Jindra Čapek. En ese álbum se cuenta el viaje de un niño, hijo de un pastor, que se deja guiar por la misma estrella que los Reyes Magos. También se puede optar por comprarlo en el idioma original o en inglés en una librería on-line: con muchos álbumes esta es una opción nada desdeñable, pues con frecuencia son más baratos, uno los encuentra más fácilmente, te los traen a casa, y así practicas inglés...
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domingo, 9 de diciembre de 2007
«Mi padre tenía una maravillosa confianza en la vida, una inquebrantable alegría de vivir y una consoladora certeza de una continuación de la existencia en el Más Allá, por lo que ni siquiera la muerte de [mi madre] Hanna le pudo quebrantar.
Continuó amándola, y no cesaba de hablar de ella y ensalzar sus virtudes. Aún lo hacía cuando contaba noventa y cuatro años y yacía animoso y contento y en su lecho del hogar para ancianos que fue su postrera morada en el mundo.
—¡Qué madre tuviste tú, hija mía! —me dijo la última vez que le visité.
Desde luego, estaba en lo cierto. ¡Y qué padre me tocó en suerte, además! Un padre con un corazón maravillosamente fiel y que no dejó de amar hasta su propia muerte».
Astrid Lindgren. Mi mundo perdido.
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sábado, 8 de diciembre de 2007
Paul Ricoeur pensaba que «en las ciencias humanas no hay procedimientos rigurosos de verificación pero sí los hay de validación (...): “una interpretación no debe ser solamente probable, sino más probable que otra. Hay criterios de superioridad relativa (...), no es verdad que todas las interpretaciones sean equivalentes”». En su mente, ese criterio de validación había que «completarlo con un segundo criterio no menos importante: “ni en crítica literaria ni en las ciencias sociales hay lugar para una última palabra. O, si la hay, la denomino violencia”».
Vicente Balaguer. La interpretación de la narración. La teoría de Paul Ricoeur (2002). Pamplona: Eunsa, 2002; 197 pp.; col. Anejos de RILCE; ISBN: 84-313-1969-0.
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viernes, 7 de diciembre de 2007
Cuando leí La carretera busqué un relato post-nuclear del que me habían hablado bien tiempo atrás: El mensajero del futuro, de David Brin. Es una larga historia, que fue considerada una de las mejores novelas de ciencia-ficción de los ochenta, y que está protagonizada por un tipo que vaga en solitario por Oregón y acaba liderando una especie de nuevo renacer. Leída hoy no tiene mucha pegada, pues ni el protagonista ni el argumento son muy consistentes, pero también porque se alarga demasiado. Al margen, es otro ejemplo de cómo las novelas largas de ciencia-ficción se quedan antiguas pronto pues lo que se cuenta tiene lugar en torno al 2009...
En cualquier caso, la comparación entre la obra de McCarthy y la de Brin es una confirmación más de que, como dijo Chesterton, «la literatura y la ficción son dos cosas completamente diferentes. La literatura es un lujo, la ficción una necesidad. Una obra de arte nunca es demasiado corta, pues su mérito radica en el clímax. Una historia nunca es demasiado larga, pues su conclusión es siempre algo lamentable, como el último penique o la última cerilla. Por eso, mientras el desarrollo de la conciencia artística tiende, en las obras más ambiciosas, a la brevedad y el impresionismo, las obras voluminosas son la marca de fábrica del creador de las auténticas naderías románticas».
David Brin. Mensajero del futuro (The Postman, 1985). Barcelona: Ediciones B, 1998; 379 pp.; col. Nova; trad. de Francisco Jiménez Ardana; ISBN: 84-406-7996-3.
G. K. Chesterton. «En defensa de la novela de quiosco», Correr tras el propio sombrero (On Lying in Bed and Other Essays). Barcelona: El Acantilado, 2005; 628 pp.; selección y prólogo de Alberto Manguel; trad. de Miguel Temprano García; ISBN: 84-96489-27-2. El artículo original está en
The Defendant.
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jueves, 6 de diciembre de 2007
De los escritores actuales que conozco, para mí uno de los mejores es Cormac McCarthy. En especial, Todos los hermosos caballos, la primera novela de La trilogía de la frontera, me parece deslumbrante.
De la novela reciente La carretera, lo primero que hay que decir es que no  es un relato popular, aunque haya ganado el premio Pulitzer, ni es una novela de ciencia-ficción al uso, como podría pensar quien supiera su argumento. Es también algo diferente a las demás obras del autor: frente a sus otras historias que tratan de mundos oscuros en los que nadie parece saber a dónde ir, aunque algunas pistas hay, aquí hay un mensaje más neto. En relación a él advierto que, al final, daré una clave que, tal vez, algunos lectores preferirán descubrir por sí mismos. De todos modos, lo hago porque también pienso que, dado el tipo de relato y las características del autor, eso no importa mucho.
En un mundo desolado postnuclear, al comienzo del invierno, un padre y su hijo pequeño, cuyos nombres no se mencionan nunca, viajan hacia el sur y hacia el mar siguiendo la que fue carretera general y llevando sus mochilas en un carrito de supermercado. Han de ir buscando alimentos en casas y ciudades abandonadas y han de ir ocultándose de la poca gente a la que ven por temor a que sean bandas de caníbales. El niño está muy asustado y el padre, a quien a veces vienen a la mente algunas escenas del pasado, desea por encima de todo protegerlo y por eso frecuentemente reacciona con dureza.
Se ve que a McCarthy no le importa mucho la originalidad de las situaciones que presenta, pues hay escenas semejantes en novelas o películas sobre un tema parecido, sino desplegar su peculiar modo de narrar y unas situaciones humanas límite. Como en sus otras novelas, es asombroso tanto su rico estilo descriptivo como la contundencia con la que suenan los pocos diálogos ultra lacónicos que intercambian los personajes. A diferencia de sus historias anteriores, aquí las situaciones de terrible violencia que se nos cuentan han sucedido ya y delante del lector sólo aparecen los resultados: cadáveres y despojos humanos, pero, sobre todo, el mundo gris y ceniciento de alrededor en el que hay una frecuente lluvia de hollín a la deriva.
El relato está envuelto en dos frases que, si se suprimieran, no alterarían en nada la materialidad de lo que se cuenta. Sin embargo, en ellas está toda la potencia de la novela y el modo de actuar de un escritor como McCarthy. En la segunda página del relato se nos dice que el padre «sólo sabía que el niño era su garantía. Y dijo: Si él no es la palabra de Dios Dios no ha hablado nunca». Y, en la última página, cuando el niño le dice a la mujer que, en vez de rezar a Dios como ella le dice, habla con su padre, la mujer «le dijo que eso estaba bien. Dijo que el aliento de Dios era el de él aunque pasara de hombre a hombre por los siglos de los siglos».
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miércoles, 5 de diciembre de 2007
He leído con atención y gusto La huida de Tobi, la primera parte de Tobi Lolness, de Timothée de Fombelle. A la espera de saber cómo termina la historia, que continúa en un segundo volumen que ha sido publicado ya en Francia, me ha dejado el sabor agridulce de una oportunidad perdida: la de haber sido no un buen libro sino un libro magnífico.
El protagonista es un chico de trece años que mide un milímetro y medio, lo habitual entre la gente de su pueblo, que habita en un árbol enorme. La historia comienza cuando lo están persiguiendo árbol abajo y sus padres están en prisión. Junto con su amiga Elisha, Tobi intentará rescatarlos.
Sintéticamente las cualidades son: planteamiento original, protagonistas atractivos, elementos clásicos de una novela de aventuras, narración que va dejando capítulos en punta y da ganas de saber qué viene después, descripciones buenas, ilustraciones de François Place supersugerentes... Y, también resumidamente, los defectos son: el narrador es a veces impreciso y a veces parece improvisar sobre la marcha cualidades del héroe para resolver una situación, en ocasiones lanza ironías de trazos muy gruesos contra los malos, hay pasajes poco logrados que desentonan mucho de otros —como la historia de Lapa y su padre Gus Alzan, el jefe de la prisión en la que entran Tobi y Elisha—, hay malvados que son clichés, tienen también mucho de cliché algunos paralelismos con nuestro mundo, hay didactismos innecesarios...
Estamos lejos, por tanto, de Los incursores de Mary Norton,El éxodo de los gnomos de Terry Pratchett, por elegir dos series que recrean mundos habitados por seres pequeñitos, una con aires realistas y literariamente coherente, y otra con acentos de broma irónica.
Timothée de Fombelle. Tobi Lolness. La huida de Tobi (Tobie Lolness. La vie suspendue, 2006). Barcelona: Salamandra, 2007; 316 pp.; trad. de Teresa Clavell Lledó; ISBN: 978-84-9838-125-2.
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martes, 4 de diciembre de 2007

Un buen poeta venezolano, poco conocido en España, es Aquiles Nazoa. Recientemente se ha publicado Retablillo de Navidad, un poema simpático y afectivo presentado en un mini-álbum.

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lunes, 3 de diciembre de 2007
Otro álbum de Eric Carle que se publica en España: ¿Quieres ser mi amigo? En sus páginas derechas se muestra un ratoncito que ve distintas colas y va preguntando a los animales correspondientes si quieren ser sus amigos; en las páginas izquierdas sucesivas se van aclarando los acertijos; Carle añade, además, una intriga: ¿qué es la misteriosa franja verde que recorre la parte inferior de todas las páginas?
Una vez más, el autor sabe componer una buena historia que, al mismo tiempo, engancha, tiene calidad gráfica y proporciona información al lector pequeño. La fórmula estructural que usa es de una probada eficacia, como se puede ver, entre otros ejemplos, en ¿De quién es este rabo?, Historia sin fin¿Qué harías con una cola como esta?...
Eric Carle. ¿Quieres ser mi amigo? (Do you want to be my friend?, 1976). Madrid: Kókinos, 2007; 36 pp.; adaptación de Esther Rubio; ISBN: 978-84-96629-48-6.
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domingo, 2 de diciembre de 2007
A quienes me preguntan por qué no tengo una opción de comentarios:
Al principio, no la puse porque no sabía cómo rodarían las cosas y prefería esperar; y porque ya contesto a todo el que me escribe desde Contacto —a no ser que teclee mal la dirección y no pueda responderle, cosa que a veces pasa y es muy frustrante—, y ya son varios cientos...
Pasado ya tiempo suficiente, sigo sin verlo claro porque si entro al espadachineo inacabable de réplicas y contraréplicas que algunos practican me parece que no haría otra cosa. Y el motivo no es que no me guste, sino el contrario: temo que me absorba demasiado tiempo algo que no da de comer.
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sábado, 1 de diciembre de 2007
Como a veces me preguntan por mis fuentes de información, aquí están algunas.
En relación a la literatura infantil y juvenil para mí es obligado referirme a instituciones a las que estoy muy agradecido, como la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y la International Jugend Bibliothek de Munich, pues en el Centro de Documentación de la primera he podido trabajar y me han ayudado en muchas ocasiones, y la segunda me concedió una beca para una estancia de tres meses hace ya unos años. Revistas en papel que consulto, aunque de forma discontinua, son CLIJ, Lazarillo, Educación y Biblioteca, Peonza, FadamorganaFaristol, y tiene muy buena pinta la recién aparecida Bloc. Revistas en la red con ya largo tiempo de permanencia y que también suelo mirar son Babar e Imaginaria. Y, entre otras páginas web y blogs de distintos temas y que por diferentes razones me interesan, por orden alfabético están: Aceprensa (libros, cine, cultura, sociedad, noticias...), Al margen de los días (literatura, diario personal...), La cárcel de papel (cómic), Church of the Masses (cine), Compostela (cultura clásica, libros, diario personal...), Darabuc (poesía infantil, libros, sección de enlaces...), eCuaderno (la red, los blogs, sección de enlaces...), Espacio de LIJ (noticias de LIJ...), Esperando nacer (cultura, estudio Ghibli...), Librosfera (libros, bibliotecas...), Librosjuveniles (comentarios de lectores jóvenes...), Mercatornet (sociedad, cultura, educación...), Pajamas Media (información internacional...), Las palabras de la tribu (uso del lenguaje...), Pasen y lean (libros...), Son risas y silencios (ilustración, cómic...), Un quiosco de malaquita (escenas cotidianas, diario personal...), Scriptor (periodismo, comunicación...)...
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sábado, 1 de diciembre de 2007
Aquí está una crítica de La brújula dorada, película basada en la primera novela de la trilogía LA MATERIA OSCURA, de Philip Pullman.
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