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Notas de diciembre de 2015 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 31 de diciembre de 2015

En bienvenidosalafiesta: las notas de diciembre. En esta nota indico algunos planes para el 2016. En las de los próximos días habrá selecciones de los mejores libros leídos en los últimos seis meses.

En medium las notas de diciembre han sido Cultura, sabiduría, consumo, De qué hablamos cuando hablamos de Navidad (2), De qué hablamos cuando hablamos de Navidad (1), y Enseñanzas de los belenes.

En Primer cuaderno: las notas de diciembre, pocas, por vacaciones...

En Segundo cuaderno: las notas de diciembre, pocas también...

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jueves, 31 de diciembre de 2015

No todo lo que pensaba y dije cuando preparé una nota como esta el año pasado se ha cumplido...

El próximo año cuento con seguir introduciendo reseñas de libros recientes pero, sobre todo, pretendo terminar de poner en la página información de libros antiguos y continuar ordenando algo mejor algunos contenidos.

Seguiré publicando notas en Medium, y notitas con enlaces sobre LIJ en primercuadernodenotas y con enlaces a otro tipo de cuestones en segundocuadernodenotas.

Los libros anunciados en los últimos boletines, un tercero de Apuntes para unas clases sobre álbumes ilustrados y otro dedicado a Robert Louis Stevenson (al que ya me referí hace justo un año), deberían salir en este mes de enero, si no hay contratiempos.

Me gustaría preparar otro sobre cuestiones de crítica de LIJ, que completase Un juego de paradojas, pero no tengo claro el plazo.

Pienso añadir más reseñas a la sección Relecturas y desearía preparar más relaciones de libros, como las que ya figuran en Artículos, para componer un «mapa de libros» más completo.

Feliz 2016.

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AmoTurbanteR2.jpg
martes, 29 de diciembre de 2015

Nada mejor para terminar el año que un buen relato póstumo de Montserrat del Amo: El turbante rojo.

Al pequeño príncipe indio Kuru no le dejan ir a la cacería del tigre con los mayores y, desde su balcón del palacio, ve a unos niños y niñas jugar en el barro, al fondo de una calle, y pasárselo bien. Así que decide ir junto a ellos y les pide compartir sus juegos. Pero, para su sorpresa, descubre que no estaban jugando…

Historia que se alinea con muchas semejantes del pasado, contada con sencillez, gracia, y riqueza de vocabulario. Tiene un desenlace que, al mismo tiempo, es amable y verosímil. El texto está bien integrado con unas ilustraciones coloristas que ayudan a entrar en los escenarios palaciegos y callejeros.

Montserrat del Amo. El turbante rojo (2015). Madrid: SM, 2015; 58 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Sandra de la Prada; ISBN: 978-84-675-8260-4. [
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RocaGuridiCuento2.jpg
lunes, 28 de diciembre de 2015

En Tú y yo, de Guridi y Elisenda Roca, el narrador habla de su nuevo hermanito, desde que le dan la noticia de que lo va a tener hasta que nace y siente celos. Cada doble página narra un momento de la historia, con unos versos dulces y descriptivos, con suposiciones o con deseos. En cada párrafo, con un tipo de letra más grande, se destaca la frase que más o menos se corresponde con el sentimiento predominante. Son expresivas las ilustraciones basadas en collages y dibujos como desmañados. Es un álbum de los que no buscan tanto gustar al niño como a la madre…

Guridi. Tú y yo. El cuento más bonito del mundo (2015). Texto de Elisenda Roca. Barcelona: Combel, 2015; 44 pp.; ISBN: 978-84-9101-038-8. [Vista del libro en amazon.es]

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PennacComoUnaN.JPG
domingo, 27 de diciembre de 2015

He vuelto a leer Como una novela, de Daniel Pennac, un libro que no había citado antes aquí, que causó sensación cuando se publicó, y que ha quedado como una referencia ineludible cuando se habla de la lectura y de la transmisión del valor y el placer de leer.

Debo decir que, respecto a este tema, prefiero la exposición hilada y serena de C. S. Lewis en La experiencia de leer, a la sincopada y arrebatada de Pennac. Pero sin duda son brillantes las exposiciones de Pennac sobre cada uno de los «derechos del lector»: El derecho a no leer, El derecho a saltarse las páginas, El derecho a no terminar un libro, El derecho a releer, El derecho a leer cualquier cosa, El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión textual, la llama Pennac: a leer estupideces emocionantes cuando somos jóvenes, se podría decir), El derecho a leer en cualquier lugar, El derecho a hojear, El derecho a leer en voz alta, El derecho a callarnos.

Son muchas las frases notables, como flashes, con las que Pennac logra iluminar distintas cuestiones. Por ejemplo, éstas:

—«El verbo leer no soporta el imperativo».

—«¡Qué pedagogos éramos cuando no estábamos preocupados por la pedagogía!»

—«El mundo entero está en lo que decimos… y enteramente iluminado por lo que callamos».

—«¿El siglo XX demasiado visual? ¿El XIX demasiado descriptivo? ¿Y por qué no el XVIII demasiado racional, el XVII demasiado clásico, el XVI demasiado renacentista, Pushkin demasiado ruso y Sófocles demasiado muerto?»

—«Cualquier lectura está presidida por el placer de leer; y, por su misma naturaleza —este goce de alquimista—, el placer de leer no teme a la imagen, ni siquiera a la televisiva, aun cuando se presente bajo forma de avalancha diaria».

—«Cada lectura es un acto de resistencia».

—«El tiempo para leer, al igual que el tiempo para amar, dilata el tiempo de vivir».

—«Contrariamente a las buenas botellas, los buenos libros no envejecen. Nos aguardan en nuestros estantes y somos nosotros quienes envejecemos».

La objeción que le haría tiene que ver con que, a los énfasis excesivos, uno tiende (o yo al menos tiendo) a reaccionar a la contra. Entiendo bien la idea del «derecho a leer cualquier cosa» y la idea del «derecho al bovarismo»: entiendo bien que no hay que derribar nunca la escalera por la que algunos han ascendido. Sin embargo, al menos por mi experiencia y por lo que veo alrededor, si en algo hay que insistir ahora (haciéndolo bien, claro está, sin contraposiciones que provoquen rechazos), es en la importancia de la categoría de las ficciones que se consumen.

A veces veo cómo los educadores tratan a los niños y adolescentes como si fueran tontos, como si no se les pudiera decir, pues temen que no lo pueden entender, que tal historia o tal libro tienen una bajísima calidad. Pennac, naturalmente, lo sabe bien. De hecho, hay un momento, cuando habla de «El derecho a leer cualquier cosa», en el que afirma esto:

«Hay buenas y malas novelas. Se pueden citar nombres, se pueden dar pruebas.

Para ser breve, vayamos al grano, digamos que existe una “literatura industrial” que se contenta con reproducir hasta la saciedad los mismos tipos de relatos, despacha estereotipos a granel, comercia con buenos sentimientos y sensaciones fuertes, se lanza sobre todos los pretextos ofrecidos por la actualidad para parir una ficción de circunstancias, se entrega a “estudios de mercado” para vender, según la “coyuntura”, tal o cual tipo de producto que se supone excita a tal o cual categoría de lectores.

Sin lugar a dudas, malas novelas.

¿Por qué? Porque no dependen de la creación sino de la reproducción de “formas” establecidas, porque son una empresa de simplificación (es decir, de mentira), cuando la novela es arte de la verdad (es decir, de complejidad), porque al apelar a nuestro automatismo adormecen nuestra curiosidad, y, finalmente, y sobre todo, porque el autor no se encuentra en ellas, así como tampoco la realidad que pretende describirnos.

En suma, una literatura del “prêt a disfrutar”, hecha en moldes y que querría meternos en un molde».

Daniel Pennac. Como una novela (Comme un roman, 1992). Barcelona: Anagrama, 1993; 171 pp.; col. Argumentos; trad. de Joaquín Jordá; ISBN: 84-339-1367-0. [
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BrownLotus.JPG
sábado, 26 de diciembre de 2015

Lotus Seeds. Children, Pictures, and Books, contiene catorce textos escritos o pronunciados por Marcia Brown entre 1949 y 1984. Varios son sus discursos de aceptación de los premios que recibió —durante años fue la única que había recibido tres veces el premio Caldecott— y otros son artículos o conferencias sobre distintas cuestiones, algunas más circunstanciales y otras de interés permanente.

Una parte de sus comentarios tienen que ver con la forma en que comprendía su trabajo como ilustradora de álbumes: el intérprete del espíritu del libro. Del mismo modo que «un traductor tiene la obligación de no cambiar la intención del autor del texto», decía, «un ilustrador tiene la misma obligación hacia lo que entiende que es el significado y la intención del texto». Pues, explica, la ilustración no es pintura sino comunicación de ideas, de la o las ideas de un libro si hablamos de álbumes.

Otras consideraciones se refieren a su forma de entender el álbum como un género propio. Así, dice que un álbum ilustrado ha de ser tan conciso como la buena poesía y ha de estar construido de forma que palabras e imágenes se combinen para formar una esencia que se expanda en la mente del niño. Afirma que «al ilustrar para niños estamos tratando de estimular una forma interior de ver», y señala que puede haber ocasiones en las que lo mejor es no ilustrar: a veces me pregunto, dice, si la ilustración de ciertos poemas atontará o estimulará la imaginación del niño.

Se refiere con frecuencia a la producción de álbumes. En ocasiones a cuestiones de tipo técnico, como su forma de hacer grabados o cuáles eran las dificultades de los procesos de impresión de su época. En algunos textos elogia y comenta el trabajo de algunos ilustradores que admiraba, como Sendak, Lionni, Keats, y otros. En otros se pregunta por asuntos propios del trabajo editorial: elogia mucho a su propia editora, Alice Dalgliesh, y critica determinados modos de proceder, unos de tipo comercial y otros que le parece que proceden de errores de concepto.

En relación a esto último, al tiempo que señala que «nunca hubo una producción tan rica de álbumes ilustrados» —recordemos que habla en los años cincuenta, sesenta y setenta—, indica que «nunca antes han estado los ilustradores tan seguros de que sus más extravagantes y raros experimentos serían bien recibidos». A la vez que aplaude que haya un «constante esfuerzo por decir viejas cosas de nuevos modos a los niños», se pregunta si «la urgencia de experimentar no tiene más fuerza que la preocupación por la sustancia del libro»… y, a la vista de algunos álbumes, si sus autores «no habrán hipnotizado a sus editores».

Marcia Brown. Lotus Seeds. Children, Pictures, and Books (1986). New York: Charles Scribner’s Sons, 1986; 216 pp.; ilustraciones de la autora; ISBN: 0-684-18490-7. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 25 de diciembre de 2015

Una cita más de Samuel Johnson apropiada para un día de Navidad:

«En este estado de incertidumbre universal, donde miles de peligros se ciernen sobre nosotros, y ninguno puede asegurar que el bien que persigue no es un mal disfrazado, o si el próximo paso le guiará a una existencia segura o a la destrucción, nada puede proporcionar ninguna tranquilidad racional, sino la convicción de que nada en realidad está gobernado por la casualidad, sino que el universo está bajo la perpetua superintendencia de quien lo creó; que nuestro ser está en manos de una bondad omnipotente, para quien lo que a nosotros nos parece casual está dirigido en última instancia por fines benévolos y misericordiosos; y que en última instancia nada puede dañar a quien no se excluye del favor divino».

Samuel Johnson. Ensayos literarios. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015; 580 pp.; trad. de Gonzalo Torné de la Guardia, Antonio José Rodríguez Soria, Ernesto Castro Córdoba; edición y prólogo de Gonzalo Torné; ISBN: 978-84-15863-87-8. [Vista del libro en amazon.es]

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BoticelliiNavidad2.jpg
La Adoración del Niño, Uffizi, Florencia.
Sandro Boticelli, 1495.
jueves, 24 de diciembre de 2015

Los datos de esta página siguen siendo parecidos, aunque algo más altos, a los de años anteriores: los días normales durante el curso hay entre 2000 y 2500 visitas, y los fines de semana y en épocas de vacaciones suelen ser entre 1400 y 1600.

Según el servidor hubo 46545 «visitantes únicos» el mes de mayo, el que más, y 29003 el que menos, en agosto; la media de todos los meses de 2015 es de unos 34000. Los datos de Google Analytics son inferiores y dan una media de «usuarios activos» de unos 16000 al mes.

Muchas gracias a todos y, en especial, a todos los que me citan o enlazan, y a todos los que me dicen cosas que debería corregir o mejorar.

Feliz Navidad.

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VargasHerrSolLunaA.JPG
miércoles, 23 de diciembre de 2015

El sol, la luna y el agua es un cuento popular de origen nigeriano, ilustrado por Ángeles Vargas y con texto de Laura Herrera, de los que intentan dar una explicación mítica al origen del mundo. En él se habla de cuando el Sol, la Luna y el Agua eran amigos, pero mientras el Sol y la Luna podían ir a la casa del Agua, el Agua nunca podía devolverles la visita porque con ella tenían que ir siempre todos sus parientes. Así que el Sol decide construir una casa en la que todos quepan.

Las ilustraciones tienen colores intensos. Las figuras, un tanto estáticas, tienen aires señoriales: el Sol es como un rey león y la Luna y el Agua son como reinas. El relato es cordial y está construido para ser contado o leído en alto, y teatralizado, e incluso cantado: en los sucesivos pasos del relato hay unos versos sencillos fáciles de repetir y memorizar, como los del «no, no, no. El Agua no va a caber. Más grande tiene que ser», que canta la Luna para que el Sol ponga más pisos a su casa.

Ángeles Vargas. El sol, la luna y el agua. Un cuento de Nigeria (2015). Versión de Laura Herrera. Barcelona: Ekaré, 2015; 28 pp.; ISBN: 978-84-943038-8-3. [
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AlemagnaMiniPeli2.jpg
martes, 22 de diciembre de 2015

El maravilloso MINI-PELICOSO, de Beatrice Alemagna, tiene como protagonista a  Edith, o Eddie para los amigos, una niña de cinco años y medio, que cuenta que se siente mal porque todos, a su alrededor, tienen alguna habilidad o algo extraordinario, y ella no. Por eso, guiándose por una frase que ha oído confusamente a su hermana, decide buscar un regalo un tanto especial para su madre, y hace un recorrido por el barrio preguntando al pastelero, a la florista, al carnicero…

Relato con encanto. Por un lado, Eddie y sus vecinos resultan simpáticos. Por otro, el argumento refleja un poco las curiosas composiciones de lugar que puede hacerse una niña y las dificultades para entenderle que a veces pueden tener los adultos. En tercer lugar, y es el gran mérito del álbum, tiene unas ilustraciones atractivas, muy bien compuestas y muy ricas en detalles y texturas para mostrar calles, el interior de las habitaciones, la decoración de las distintas tiendas…

Un detalle constructivo que me ha sorprendido: a medio álbum hay una doble página extensible en la que se ve a la gente a la cola de la carnicería mientras Eddie habla con el dueño, una buena ilustración en sí misma, pero que que no figura en el momento cumbre del relato y que no tiene una función narrativa especial, que es lo que cabría esperar de un despliegue gráfico que se sale de lo común.

Beatrice Alemagna. El maravilloso MINI-PELICOSO (Le merveilleux Velu-Dodu-Petit, 2014). Barcelona: Combel, 2015; pp.; trad. de Bel Olid; ISBN: 978-84-9101-019-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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JeffersHuguisYonohesido2.jpg
lunes, 21 de diciembre de 2015

Los huguis en: El Jersey nuevo y Los huguis en: Yo no he sido, son dos álbumes de Oliver Jeffers sobre unos personajillos que son poco más que unos huevecillos con brazos y piernas como palitos. Son libros que a los adultos nos parecen inteligentes, pues lo son, pero cuyo eco en los lectores niños, a los que van dirigidos, es desigual.

En el primero averiguamos que todos los huguis son idénticos: tienen el mismo aspecto, las mismas aficiones, etc. Hasta que un día, Ruperto «tuvo la idea de tejerse un precioso jersey nuevo». Esto causó furor y consternación entre los huguis, pero cuando Gilberto, que pensaba que ser diferente resultaba interesante, decidió tejerse otro jersey igual, la moda se difunde.

En el segundo todos hablan sobre una mosca pero la conversación deriva hacia una enorme discusión en la que nadie se pone de acuerdo. Entonces Gilberto intenta mediar, les pregunta por qué discuten, e incluso hace una propuesta para resolver el asunto.

El autor trata de un modo irónico y amable algunas cuestiones de convivencia de una forma que cabría llamar conceptual y minimalista, tanto por la sencillez de las tramas como por la universalidad de las representaciones. Esto no sólo es aplicable a las figuras sino, también, a las discusiones de los huguis que vemos en globos emborronados, encima de sus figuras, al modo de los cómics.

Ambos álbumes hacen pensar cómo, a partir de una idea sencilla, parece posible concebir, e incluso realizar, álbumes excelentes sin necesidad de preparar unas ilustraciones complicadas. Al tiempo hay que añadir que la expresividad que logra Jeffers con tan pocos medios requiere mucho talento, igual que indica un excepcional domingo del medio lo bien pensado que está todo, ya desde las guardas.

Oliver Jeffers. Los huguis en: El Jersey nuevo (The Hueys – The New Sweater, 2013). Valencia: Andana Editorial, 2015; 26 pp.; col. Locomotora; trad. de Nàdia Revenga García; ISBN: 978-84-943130-0-4. [Vista del libro en amazon.es]
Oliver Jeffers. Yo no he sido (The Hueys – It Wasn’t Me, 2013). Valencia: Andana Editorial, 2015; 26 pp.; col. Locomotora; trad. de Nàdia Revenga García; ISBN: 978-84-943130-2-8. [
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LebedevCatalogo.JPG
sábado, 19 de diciembre de 2015

Vladimir Lébedev fue un pintor soviético que ilustró muchos libros infantiles con un estilo que alguien definió como «expresionismo colorista-popular». De su figura se habla en el Catálogo de la exposición Vladímir Lébedev (1891-1967), que tuvo lugar en varios museos españoles el año 2012.

En él, aparte de la reproducción de todas las piezas de la exposición y de un aparato bibliográfico extenso, se contienen una biografía suya contra el telón de fondo de su época, comentarios extensos acerca de sus caricaturas y carteles, y una explicación de su contribución a los libros ilustrados infantiles. En este último apartado se hace referencia, sobre todo, a sus colaboraciones con Samuel Marshak, y se reproduce un álbum suyo titulado Las aventuras de Chuch-Lo, el espantapájaros.

Se detallan la influencia que tuvieron en Lebedev las vanguardias francesas y el cine y el cómic norteamericano. Se comentan su sentido de la composición, su querencia por el collage, su atención al uso de las distintas tipografías, y su talento para sacar el máximo partido a las limitaciones técnicas. En sus figuras, algo estáticas pero presentadas con agilidad y habilidad de caricaturista, captaba con pocos trazos lo esencial y prestaba particular atención a su vestuario.

En el catálogo no hay muchas opiniones de Lebedev en relación al régimen en el que tuvo que vivir más allá de un párrafo en el que surfea como puede una ola imposible: «La concepción del mundo de cada artista soviético debe basarse en el marxismo, una concepción que no es negada en absoluto por esa necesidad individual de un enfoque personal del dibujo que se está haciendo».

Catálogo de la exposición Vladímir Lébedev (1891-1967), que tuvo lugar en el Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca, del 22 de febrero al 26 de mayo de 2012, y en el Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, del 15 de junio al 9 de septiembre de 2012. Madrid: Fundación Juan March, 2012; 276 pp.; textos de Masha Koval, Nicoletta Mister, Carlos Pérez y Françoise Lévèque, y otros del mismo Lébedev y de autores de su época; ISBN: 978-84-7075-598-9.

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viernes, 18 de diciembre de 2015

Como anuncié, algunas citas de Samuel Johnson,  esta vez a propósito del oficio de los escritores:

—«La poesía es el arte de unir el placer con la verdad, apelando a la imaginación para que apoye la razón».

—No «se es un poeta hasta que se ha alcanzado la plenitud del lenguaje; y sea capaz de distinguir las distintas sutilezas enunciativas y todos los colores de las palabras, y sea capaz de ajustar los diferentes sonidos a todas las variedades de modulación métrica».

—«Un poeta pasa por encima de las diferencias casuales de un país o de una condición, como un pintor que, satisfecho de la figura, se desentiende de los vestidos».

—«En cualquier época el escritor tiene la obligación de mejorar el mundo, y la justicia es una virtud independiente del tiempo y del lugar».

—«Aquellos escritores preocupados por la novedad no podrán aspirar a la grandeza, pues los asuntos importantes no pueden haber escapado a la observación previa».

—«La composición de una obra más bien presupone el esfuerzo de ralentizar la diligencia y acelerar la perseverancia, y conseguir que la mente sea arrastrada por la conveniencia y la resolución, antes de verla adentrarse cada poco tiempo en un nuevo entretenimiento agradable».

—«Muchas causas pueden viciar el juicio de un escritor hacia sus propios trabajos: le concede un valor elevado a aquello que le ha costado mucho trabajo, pues no está dispuesto a pensar que ha sido diligente en vano; lo que ha sido producido sin un esfuerzo fatigoso se considera, con deleite, como prueba de unas facultades vigorosas y de una invención fértil; y la última obra, independientemente de que trate, cuenta necesariamente con la gracia de la novedad».

Samuel Johnson. Ensayos literarios. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015; 580 pp.; trad. de Gonzalo Torné de la Guardia, Antonio José Rodríguez Soria, Ernesto Castro Córdoba; edición y prólogo de Gonzalo Torné; ISBN: 978-84-15863-87-8. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 17 de diciembre de 2015

Up a Road Slowly es otra novela norteamericana, de hace tiempo, de Irene Hunt. Es un relato de maduración que sigue la vida de una chica desde los siete hasta los dieciocho años. Junto con su hermano mayor Chris, Julia Trelling, de unos siete años, es enviada con su tía Cordelia, una maestra soltera y mayor, cuando su madre muere. Su adaptación es difícil al principio pues su tía, una persona equilibrada y amable, no es especialmente afectuosa o, al menos, no se lo parece a Julia. Luego se relatan su asistencia al colegio y las amistades que hace. Más adelante, cuando su padre se casa, ella prefiere seguir viviendo con su tía, cuyo pasado ya conoce. Los últimos episodios de su vida tienen que ver con sus enamoramientos y con sus ambiciones culturales y, en concreto, la de llegar a ser escritora.

El argumento es lineal y todo el objetivo de la narración es ir poniendo de manifiesto las emociones de la protagonista en muy distintas situaciones, algo que consigue bien. Al principio el interés de la historia está en que Julia es una chica con un carácter difícil e independiente. Su tía es todo un personaje, que va enriqueciéndose según avanza la historia. En particular, son intensos algunos momentos en los que le hace notar a Julia cómo algunos de sus comportamientos son injustos. Con calma, la narración pone de manifiesto que la heroína va ganando en autoconocimiento, aprende a reconocer sus errores, y, al ir adquiriendo visión de conjunto, aprende a ser más comprensiva.

Irene Hunt. Up a Road Slowly (1966). Berkley Books, 192 pp.; ISBN: 978-0425188170. Edición para Kindle, ASIN: B002SAUBZ.  [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Sin duda, uno de los libros del año: el Atlas del mundo, de los polacos Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński, un extraordinario y extenso álbum, merecidamente premiado, que puede proporcionar horas y horas de diversión y aprendizaje, al modo de, por ejemplo, Los viajes de Anno.

En él figuran 55 mapas a doble página, de 6 continentes y 46 países, repletos de dibujos, unos 4000 en total. En cada uno, por un lado, se da una información básica: bandera, nombre de la capital, lengua oficial, población, superficie, etc. Luego se ven animales, paisajes, edificios, datos culturales y personajes característicos, actividades y comidas típicas. Además, no faltan los detalles bromistas, todos ellos presentados en dibujos como de cómic. Las ilustraciones tienen un buscado aire vintage: en la rotulación, en los bordes decorativos (todos diferentes y apropiados), en el uso de colores propios de mapas antiguos.

El título castellano puede resultar engañoso pues faltan países para que el libro sea, de verdad, un atlas del mundo; y, además, de un atlas esperamos un cierto equilibrio que aquí no se busca: países pequeños ocupan un espacio igual al de países muy grandes; por ejemplo, Estados Unidos ocupa una doble página igual que lo hacen, por ejemplo, Portugal o España. En cambio, el título original, Mapas, con un subtítulo como «Un insólito viaje por las curiosidades y maravillas del mundo», respondería con más propiedad al contenido.

Es difícil no admirar la laboriosidad, el ingenio y la destreza de los autores, que se han pasado años trabajando en este libro, y son difíciles de comprender algunas quejas localistas sobre algunas ausencias o fallos en el enfoque. Desde un punto de vista gráfico la única crítica que se les podría hacer es que todo está demasiado lleno: pero en este caso eso no es un defecto sino una opción lógica y plenamente justificada por el tipo de libro.

Aleksandra Mizielińska y Daniel Mizieliński. Atlas del mundo. Un insólito viaje por las mil curiosidades y maravillas del mundo (Mapy, 2012). Madrid: Maeva, 2015; 120 pp.; col. Maeva Young; trad. de Rocío de Isasa; ISBN: 978-841636346. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 15 de diciembre de 2015

Al final de Los héroes del Tsunami, del brasileño Fernando Vilela, hay un apéndice donde se habla un poco de los tsunamis y del origen del libro, a partir del que sucedió el año 2004, y se dan explicaciones sobre su confección: antes de ser un libro fue una colección de grabados en madera en gran formato y luego una instalación.

Se comienza presentando el comienzo del tsunami en varias páginas. Luego vemos a un pueblo de pescadores en el que se dan cuenta del comportamiento extraño de los animales. Ellos conducen a los hombres a un monte para refugiarse, pero atrás quedan un elefante y unos hombres que, al final, se logran salvar gracias a que algunos animales forman una especie de gran cadena.

Lo mejor del álbum son la idea y los excelentes grabados, llenos de fuerza, inspirados en los famosos grabados de Hokusai. En cambio, la parte fantástica del final de la narración creo yo que no encaja con el tipo de historia y la desluce un poco. Con todo, álbum más que interesante.

Fernando Vilela. Los héroes del Tsunami (Os heróis do tsunami, 2011). Barcelona: Ekaré, 2015; 44 pp.; trad. de Maria Lutterbach y Verónica Uribe; ISBN: 978-84-944050-7-5. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 14 de diciembre de 2015

Después de No he hecho los deberes porque…, Benjamin Chaud y Davide Cali componen un libro muy parecido e igualmente divertido: He llegado tarde porque… Un sudoroso narrador empieza contándole a su profesora que unas hormigas gigantes le robaron el desayuno y, a partir de ahí, todos los encuentros inesperados que tuvo antes de llegar al colegio —por ejemplo, con Caperucita Roja y el Flautista de Hamelín, entre muchos otros—. Salvo algunos sucesos, que ocupan dobles páginas completas, en cada página le ocurre algo al chico. Una historia del mismo tipo, por cierto, es el primer álbum del Dr. Seuss titulado And To Think That I Saw It On Mulberry Street.

Benjamin Chaud. He llegado tarde porque… (A Funny Thing Happened On the Way to School…, 2014). Texto de Davide Cali. Madrid: NubeOcho: Pepa Montano, 2015; 36 pp.; col. Nubeclásicos; trad. de Luis Amavisca; ISBN: 978-84-944137-3-5. [
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LearNonsense.JPG
domingo, 13 de diciembre de 2015

He puesto datos de nuevas ediciones de Babar. Todas las historias y de Pedro Melenas, ambas con interesantes añadidos, un prólogo de Maurice Sendak a la primera e ilustraciones de otros autores a la segunda. Además, he incluido en la voz de Edward Lear una inédita selección extensa de sus poemas y dibujos, en castellano, titulada Nonsense.

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SalisburyJoyas.JPG
sábado, 12 de diciembre de 2015

Después de los excelentes Imágenes que cuentan: nueva ilustración de libros infantiles y El arte de ilustrar libros infantiles: concepto y práctica de la narración visual, Martin Salisbury ha publicado 100 joyas de la literatura infantil ilustrada, un comentario a cien obras ilustradas, no todas ellas álbumes como tales. Abarcan el siglo XX —la primera es de 1910— y se interna en el siglo XXI —la última es de 2014—. Cada una va en una doble página con varias ilustraciones del interior del libro, con alguna o algunas indicaciones sobre ellas, y un breve texto explicativo en una columna en la derecha. Se hacen referencias a las técnicas de impresión y confección del libro, aspectos que al autor le interesan especialmente.

Las elecciones responden a los gustos y los muchos conocimientos de Salisbury, además de al hecho de poder disponer físicamente del libro que comenta. Esto quiere decir que, a veces, opta por presentar una obra menos popular de algún autor; que dedica más atención a quienes fueron innovadores en cuestiones de diseño y de técnicas gráficas; que abundan las referencias a libros ilustrados ingleses de las décadas posteriores a la segunda Guerra Mundial, que fueron los que conoció más en su infancia y juventud; que sus elecciones de los últimos años responden a su relación particular con los libros y sus autores. Esos presupuestos —que son lógicos pues es imposible abarcarlo todo, y honrados pues se confiesan abiertamente—, tienen también la ventaja de que facilitan el acercamiento a libros o autores que universalmente son menos conocidos.

Martin Salisbury. 100 joyas de la literatura infantil ilustrada (100 Great Children’s Picture Books, 2015). Barcelona: Blume, 2015; 210 pp.; trad. de Antøn Antøn; ISBN: 978-84-9801-824-0. [Vista del libro en amazon.es]

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JohnsonEnsayos.JPG
viernes, 11 de diciembre de 2015

En el pasado he dedicado algunas notas a Samuel Johnson: Milagros del amor, Ojalá los generosos fueran ricos, Juicios ajustados, Opiniones incontestables, Sensibilidad exacerbada, Consejo para escritores primerizos, Para escritores que aspiran a la fama, Motivos para leer, Burbujas de fama postiza, Qué cosas merecen ser deseadas, Viajar para no llegar.

Y como en los últimos meses he disfrutado leyendo con calma la magnífica edición de sus Ensayos literarios —que contiene tres partes: «William Shakespeare», «Vidas de los poetas ingleses», y una selección de «Ensayos en periódicos»—, pondré varias notas con citas que he apuntado. Unas serán cortitas e incisivas —como la de que «El verso blanco, dijo un crítico ingenioso, sólo le parece verso al ojo»—; otras serán igualmente precisas pero más extensas. Como, por ejemplo, este comentario acerca del trabajo de un escritor:

«El tedio es la peor de las faltas; la negligencia o los errores son siempre puntuales, pero el tedio lo invade todo; los otros errores los censuramos y los olvidamos, pero el poder del tedio se propaga. Aquel que se agota a la primera hora todavía está más agotado a la segunda, como un cuerpo obligado a moverse, contrario a su voluntad, que avanza más y más despacio. Por desgracia, este pernicioso error es el más difícil de descubrir para los autores. Rara vez nos cansamos de nosotros mismos; y el acto de composición llena y agrada a la mente con los cambios de lenguaje y con la sucesión de imágenes. Cada pareado, al enlazarse, es nuevo, y la novedad es el gran recurso del placer. Tal vez ningún hombre jamás consideró un verso superfluo al escribirlo, o contrajo su obra hasta que las ebulliciones de la invención amainaron. E incluso si debiera controlar el inmediato deseo de renombre y mantener su trabajo nueve años inédito, seguirá siendo el autor, y seguiría en peligro de engañarse a sí mismo; y su consulta a sus amigos probablemente descubra que los hombres disponen de más amabilidad que juicio, o de más miedo a ofender que deseo de instruir».

Samuel Johnson. Ensayos literarios. Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015; 580 pp.; trad. de Gonzalo Torné de la Guardia, Antonio José Rodríguez Soria, Ernesto Castro Córdoba; edición y prólogo de Gonzalo Torné; ISBN: 978-84-15863-87-8. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 10 de diciembre de 2015

Ya que cité, hace unos días, Across Five Aprils, acerca de la guerra de Secesión norteamericana, pongo ahora otro interesante relato, tampoco traducido, que trata del mismo tema: A Ballad of the Civil War, de Mary Stolz.

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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Vincent van Gogh, de Patricia Geis, pertenece a la colección «¡Mira qué artista!», en la que van apareciendo libros de arte, artractivos y bien confeccionados, con información básica sobre el artista del que se trate, reproducciones de sus obras, y algunos estímulos para el lector pequeño. Así, hay efectos pop-up, troquelados, solapas o sobres que se abren, y, al final, se proponen juegos: en este caso, un recortable con los muebles para la habitación azul.

Son libros que, al menos en mi opinión, que también he formado charlando con distintas personas, son útiles para el adulto (algo que sucede con muchos de los libros de arte infantiles actuales debido a que son claros y sintéticos), y para niños ya interesados en la cuestión o a los que, por ejemplo, les encarguen un pequeño trabajo en el colegio… Es decir, en principio no son libros de los que, por sí mismos, provocan un acercamiento alegre del niño al arte, porque presenten una historia divertida y aviven la curiosidad. Se podría ver así: si regalamos este libro a un niño es muy probable que a los padres les guste mucho y que, si son entusiastas del tema, les ayude a que logren traspasar el entusiasmo a su hijo; también puede ser una buena opción para quienes ya tienen unos conocimientos mínimos; en cambio, tal vez no es lo mejor para quien sea un poco reticente.

Patricia Geis. Vincent van Gogh (2015). Barcelona: Combel, 2015; 16 pp.; col. ¡Mira qué artista!; ISBN: 978-84-9101-031-9. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 8 de diciembre de 2015

La vaca que se subió a un árbol, de Gemma Merino, trata sobre Tina, una vaca con muchas ideas que las demás encontraban muy tontas: imposible, ridículo, tonterías, le decían siempre. Pero Tina prueba y prueba. Hasta que subió a un árbol un día y encontró un dragón simpático y vegetariano (no se le ocurrió pensar que fuera un cocodrilo feo), dispuesto a ayudarla.

Álbum divertido y bien ejecutado: con figuras simpáticas, ilustraciones bien compuestas, e historia con buen ritmo, combinando a veces varias imágenes en una misma doble página para condensar en ella varios momentos consecutivos. La idea de fondo es animante pero, como algunas veces he dicho, entiendo bien las exageraciones de lo correcto pero no las exageraciones de lo falso: acepto bien que de una jirafa se me diga que tiene un cuello tan alto como un rascacielos, no acepto tan bien que se me hable de un hipopótamo con un cuello de cisne... o de una vaca que se sube a los árboles (teniendo en cuenta que no estamos exactamente ante un relato de nonsense sino ante un relato que habla de superación personal).

Gemma Merino. La vaca que se subió a un árbol (The Cow Who Climbed a Tree, 2015). Barcelona: Picarona, 2015; 32 pp.; ISBN: 978-84-16117-38-3. [
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lunes, 7 de diciembre de 2015

El pollito valiente, de Robert Byrd, es un álbum basado en un conocido cuento popular en el cual el ingenuo vence finalmente al astuto. De camino al mercado, al pollito valiente se le ocurrre la idea de que se va a caer el cielo y entonces piensa que debe ir primero a avisar al rey; se unen a él la gallina Catalina, el pato Torcuato, el pavo Gustavo, el gorrino Ceferino, el conejo Perplejo, el ratón Antón, el sapo Sopapo, los topos Chopo y Cachopo… Cuando encuentran al zorro Listorro, este se muestra de acuerdo pero los convence de ir, primero, a su casa.

Las ilustraciones, basadas en buenos dibujos, son abigarradas. Tienen el problema de que las figuras no destacan contra el fondo, muy rico en detalles y pintado con los mismos tonos verdosos y marrones de los personajes. A cambio, tienen la ventaja, para muchos lectores, de que contienen muchos asuntos pequeños en los que fijarse y escenas divertidas como, por ejemplo, la reunión del pollito y sus amigos con la familia del zorro. El texto es simpático y tiene rimas sencillas y eficaces que, aunque no sean sobresalientes, cumplen bien su función para la lectura en alto más o menos teatralizada.

Robert Byrd. El pollito valiente (Brave Chicken Little, 2014). Barcelona: Juventud, 2015; 32 pp.; trad. de Susana Tornero; ISBN: 978-84-261-4202-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 6 de diciembre de 2015

He puesto datos de nuevas ediciones de Alarmas y digresiones, Pippi Calzaslargas. Todas las historias, y, en el interior de la voz de Farley Mowat, de Los lobos también lloran.

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sábado, 5 de diciembre de 2015

Caldecott & Co. Notes on books & pictures
es un libro que contiene artículos escritos por Maurice Sendak. Algunos son sobre la obra de ilustradores como Caldecott, Beatrix Potter, Winsor McCay, Jean de Brunhoff, Lothar Meggendorfer, Maxfield Parrish, o Edward Ardizzone. Otros son comentarios a obras de  autores como Andersen, MacDonald o Stifter. También hay reseñas suyas de varios álbumes —de Ungerer, Blegvad, Jean Charlot, y otros—, varios discursos de aceptación de varios premios, dos entrevistas y otros artículos.

Destacan, sobre todo, el ensayo titulado «The Shape of Music» —«La forma de la música», extensa y magníficamente comentado aquí—, y las observaciones extensas acerca del trabajo de Caldecott —de quien destaca su enorme talento para sacar mucho partido gráfico a las nursery rhymes tradicionales—, de Meggendorfer —un autor que vendió, ya en su época, millones de ejemplares de sus libros tridimensionales, insuperables en su género durante mucho tiempo—, de Ardizzone —-de quien subraya su facilidad para construir relatos de una inusual complejidad y cohesión—.

Maurice Sendak. Caldecott & Co. Notes on books & pictures (1988). New York: Farrar, Straus and Giroux, Michael di Capua Books, 1988; 216 pp.; ISBN: 0-374-22598-2. [Vista del libro en amazon.es]


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viernes, 4 de diciembre de 2015

Cosas de niños,
de David Wagner, es un libro bien comentado en esta reseña. Es, como ahí se indica, una sucesión de escenas de la vida del narrador con su hija de unos pocos años, no siempre los mismos por lo que se deduce, y de recuerdos de infancia del narrador, de las relaciones que tuvo con sus padres. También hay algunas escenas contadas por mujeres, sin que se sepa bien qué relación tienen con el narrador y su hija, sobre relaciones entre madres e hijos.

Es un acierto el modo de relatar las cosas: sencillo, reflexivo, algo perplejo. También lo es la forma en la que van haciéndose algunos comentarios, siempre amables y nunca concluyentes, sobre los modos de ser y reaccionar de los hijos ante los padres y de los padres ante los hijos. Así, en uno del final, dice: «Desde que está aquí la niña, temo a la muerte. Tengo que cuidarme, claro, alguien me necesita. No, mentira. Desde que está aquí la niña, ya no temo más a la muerte. Sé positivamente que permaneceré».

Para quienes seguimos la LIJ son interesantes algunos textos a propósito de los cuentos de hadas —Rapunzel y Hansel y Gretel son el título de dos apartados— y de los libros para niños. En uno habla de una serie de libros sobre Conni, la niña modelo de la familia modelo: «para todas las situaciones de la vida, existe el librito pertinente. Sólo falta, lo he buscado, Los padres de Conni se divorcian. Uno de los títulos de la serie, que sí existe es Conni y la carta de amor. Conni tiene la regla, Conni se fuma su primer canuto y Conni repite curso por primera vez aún no se han publicado». Pero todo llegará, viene a decir el narrador, al que no parece gustarle la perspectiva, igual que tampoco le atrae nada tener que leerle a la niña, una y otra vez, Osos en el taller, un día en la vida de una osa motorista llamada Rosi.

David Wagner. Cosas de niños (Spricht das Kind, 2009). Madrid: Errata Naturae, 2015; 160 pp.; col. El Pasaje de los Panoramas; trad. de Esther Cruz Santaella; ISBN: 978-84-15217-98-5. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 3 de diciembre de 2015

He leído ahora El coche de Intisar, una novela gráfica de Pedro Riera y Nacho Casanova que tenía en espera desde hace tiempo. Intisar es el nombre de la protagonista, una joven enfermera (o anestesista, no queda claro del todo) en Yemen. La historia cuenta distintos episodios —en su familia o en su trabajo, de amistad o de convivencia—, para poner de manifiesto tanto las condiciones de vida de las mujeres en su país como su mentalidad independiente y, parcialmente al menos, occidental. Así, le gusta conducir y fumar, tiene un enfermizo espíritu competitivo, rechaza uno tras otro a sus pretendientes, etc.

Una muestra más del poder del cómic que cabría llamar periodístico: es difícil pensar en otra forma de relato sobre la cuestión que cause igual impacto y deje igual recuerdo. Los apéndices dan información sobre la confección de la historia —el autor pasó un año en Yemen— y la realización gráfica con dibujos en blanco, gris y negro. Como la trama está centrada por completo en la situación de la mujer en Yemen tal vez hubiera estado bien que uno de los apéndices tratase sobre la historia, la actualidad, y otras cuestiones de interés del país.

Pedro Riera (texto) y Nacho Casanova (dibujos). El coche de Intisar: retrato de una mujer moderna en Yemen (2013). Barcelona: EDT, 2013; 192 pp. y 32 pp. de apéndices; ISBN: 978-84-9947-787-9. [
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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Pastel espacial, de Philip Reeve, es una novelita infantil de ciencia-ficción humorística firmada por un autor experto en el género.

La heroína es Astra, una chica de diez años. Ella y su familia, junto a otras, comienzan un viaje al espacio para poblar otro planeta, Nova Mundi. El viaje durará 199 años así que lo previsto es que todos se duerman al poco de comenzar y se despierten cuando falte ya poco para llegar. Pero Astra se despierta antes, llama en su auxilio a un robot llamado Pilbeam y, con él, acude a Nomotrón, el ordenador de la nave, para pedirle que le haga un pastel. Pero Nomotrón fabrica unos pasteles vivos que a punto están de arruinar el viaje y, por si fuera poco, aparecen también entonces unos torpes piratas espaciales, expertos en reciclaje, llamados poglitas.

El relato es simpático. Hay escenas ingeniosas, como la del huerto, en el interior de la nave, mantenido por unos robots volantes llamados e-bichos que van de flor en flor transportando polen. Se suceden los incidentes, tensos para la protagonista y cómicos para el lector, cuando aparecen los pasteles feroces y, más todavía, cuando entran en acción los poglitas con su entusiasmo por robar cucharas. No falta un personaje horroroso del que los lectores aprenderán que no hay que dejarse llevar por las apariencias.

Philip Reeve. Pastel espacial (Cakes in space, 2014). Madrid: SM, 2015; 219 pp.; col. El Barco de vapor; ilust. de Sarah McIntyre; trad. de Xohanna Bastida; ISBN: 978-84-675-7921-5. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 1 de diciembre de 2015

En bienvenidosalafiesta: las notas de noviembre. Álbumes excelentes del mes, con distintas perspectivas sobre el mismo tema, son Los árboles son hermosos, Las cuatro estaciones desde el gran árbol, El árbol generoso. Un libro infantil que vale la pena conocer es Rasmus y el vagabundo. Un álbum extraordinario es Mallko y papá. Una novela muy amena es El marciano. Las mejores lecturas, como vengo diciendo, son las de la sección Relecturas.

En Medium las notas de noviembre han sido: Algunas notas a propósito de Samuel Johnson, Defensa de las moralejas, Frágiles esperanzas, El papel educativo de los libros infantiles, Dos buenas novelas cortas de guerra, Dos relatos cortos sobre hijos y padres, La sabiduría de los cuentos populares, Selección de relatos sobre la Navidad.

En Primer cuaderno: las notas de noviembre. Notas muy leídas han sido Un libro-teatrillo y Lo que los niños sueñan.

En Segundo cuaderno: las notas de noviembre. Notas muy leídas han sido Aprender lo que siempre vale y lo que nunca vale y Deshielo en Groenlandia.

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martes, 1 de diciembre de 2015

Ver la luz, de Emma Giuiliani, es un inteligente, poético y elegante libro acordeón, con efectos tridimensionales. Es un álbum redondo como pocos, de hace ya un tiempo pero que acabo de ver ahora con calma. En cada doble página, en blanco y negro, hay algún o algunos elementos silueteados, que son flores o que llevan una flor, de forma que, al tirar de alguna solapa o hacer girar una ruedecilla o levantar alguna de sus partes, la flor se despliega y muestra su color. En la parte inferior del álbum, con una frase cada doble página —las primeras son: «Nacer en un vasto universo. / Vivir gracias al calor de otro, / y después darlo también»—, se habla de una vida humana desde su comienzo hasta su fin.

Emma Giuliani. Ver la luz (Voir le jour, 2013). Madrid: Kókinos, 2013; libro-acordeón de 26 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-941054-2-5. [Vista del álbum en amazon.es

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