bienvenidos a la fiesta
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martes, 3 de agosto de 2010
Maurice Druon, académico francés y autor de conocidas novelas históricas, escribió un relato infantil que, ahora mismo, creo que está descatalogado: Tistú el de los pulgares verdes, un libro pacifista de finales de los años cincuenta, que bien pudo ser una lectura infantil de algunos protagonistas posteriores del movimiento hippie. La portada de la edición francesa, que pongo a la derecha, va más con ese espíritu del libro que la de la edición española que figura en la reseña.
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martes, 20 de abril de 2010
El maravilloso viaje de Xia Tenzin, de Patxi Zubizarreta, es un relato amable y ameno, bien contado y escrito con precisión.
Xia Tenzin, tibetano, el hombre más alto del mundo, de dos metros cuarenta centímetros, viaja desde su tierra hasta el mar en busca del paradero de su padre, que años atrás también había salido de su casa para ver el mar pero nunca regresó, y le ocurren todo tipo de cosas en el camino de ida y en el de vuelta.
El talante bondadoso del protagonista, así como su ritmo vital tranquilo, se trasmiten bien al lector y contrastan con la cantidad de incidentes que le suceden en nueve meses de viaje y en tan pocas páginas. Es notable la fluidez con que se integran en la narración tantos elementos distintos. Según avanza la historia, el decidido Xia Tenzin va comprobando que la profecía del brujo al que consultó antes de salir fue certera: «El viaje será accidentado, peligroso y lleno de imprevistos. Tendrás alegrías, tendrás tristezas; sentirás dolor, tendrás esperanza; causarás sorpresas y te sorprenderán. Alguien te esperará, alguien que te quiere de verdad».
Patxi Zubizarreta. El maravilloso viaje de Xia Tenzin (Xía Tenzinen bidaia miresgarria, 2009). Zaragoza: Edelvives, 2009; 96 pp.; col. Ala Delta, serie azul; ilust. de Jacobo Muñiz; ISBN: 978-84-263-7176-8.
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martes, 23 de febrero de 2010
Las aventuras del caballero Trenk, de Kirsten Boie, es una historia entretenida y bien contada, con acentos de cuento popular y de relato de aventuras, que se dirige a lectores niños.
Se sitúa en la Edad Media. Su protagonista es el joven Trenk que, como ve que su padre es azotado año tras año por no poder pagar unos impuestos injustos a su señor, decide huir llevándose a su cerdo Porquín. Encuentra primero a unos juglares y aprende algunas habilidades que le serán útiles. Después se hace pasar por sobrino del caballero Hans de Granhonor y recibe adiestramiento en su castillo para llegar a ser un caballero. Junto con la hija de Hans de Granhonor, Thekla, tendrá que hacer frente a un dragón.
A favor: el argumento está bien hilado, los personajes principales están bien dibujados, el tono de conjunto es divertido y optimista, la integración de texto e ilustraciones lo hacen un libro atractivo.
En contra: los acentos muy didácticos del narrador, que no sólo explica cosas sino que, además, hace notar al lector que seguramente no las sabe; y que no se conforma con mostrar lo que pasa sino que lo aclara una y otra vez para quien no sea capaz de darse cuenta por sí mismo.
Aunque ya desde la presentación de personajes, donde se dice que Thekla de Grandhonor «hace muchas cosas que entonces no podían hacer las chicas», el lector puede suponer lo que le aguarda, tal vez no esperara un párrafo así: «tal vez ignores que en esa lejana época las mujeres tenían prohibido ser actrices (¡sí, claro que era injusto!), por lo que se utilizaban a chicos jóvenes disfrazados de mujer o de jovencita para interpretar los papeles femeninos». Luego, varias veces el narrador hace notar cosas parecidas e insiste en que «afortunadamente esos tiempos han quedado atrás» (un claro ejemplo de lo señalado hace días).
Más aún: cuando el narrador afirma que «en esa época los hombres pensaban que las mujeres eran delicadas, débiles, miedosas y no demasiado útiles cuando había que luchar», debe tener en la cabeza a mujeres que no han hecho nada en la vida (y que por tanto sólo pueden ser de clase alta), pero no se le ocurre pensar que las mujeres campesinas y trabajadoras de la Edad Media (que eran la inmensa mayoría) no tenían nada de delicadas, y tendrían de débiles y de miedosas tanto como sus hermanos, sus maridos o sus hijos, ni más ni menos, y, si me guío por mi conocimiento de las mujeres campesinas de mi familia, seguramente menos. En fin, es también una falta de seriedad indicar en la contracubierta la «rigurosa ambientación histórica» del relato.
Kirsten Boie. Las aventuras del caballero Trenk (Der kleine Ritter Trenk, 2006). Barcelona: Salamandra, 2009; 288 pp.; trad. de José Antonio Soriano Marco; ISBN 13: 978-84-9838-226-6.
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martes, 3 de marzo de 2009
Hace pocos meses leí un buen comentario sobre Zapatos de fuego y Sandalias de viento, de Ursula Wölfel, un libro de los años sesenta cuyo encanto dura.
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jueves, 25 de octubre de 2007
El enigma del séptimo paso, de Tonke Dragt, trata sobre un profesor que inventa historias para sus alumnos al que le comienzan a suceder cosas extrañas: entra en relación con personajes singulares y acaba en medio de una especie de antigua leyenda sobre un niño y un tesoro escondido; a todo esto, va contando a sus alumnos lo que le pasa y ellos intervienen.
Después de las novelas anteriores de la autora, Carta al Rey y Los secretos del Bosque Salvaje, comencé a leer con interés este relato pero me cansó enseguida. Sin duda está bien escrito y revela talento salir indemne de un argumento tan enredado: cada uno de los siete capítulos tiene tantos «pasos» como indica su número, y hay varios juegos más con el número siete, como el misterio de un cruce de caminos llamado el Séptimo paso pero al que sólo llegan seis caminos.
Supongo que la decepción tiene que ver con las expectativas del comienzo, o tal vez con mi idea de que los acertijos han de ser cortos y no largos. En cualquier caso me parece que la historia pide demasiado tiempo y atención para la recompensa que se obtiene.
Tonke Dragt. El enigma del séptimo paso (De Zevensprong, 1967). Madrid: Siruela, 2007; 315 pp.; col. Las tres edades; ilust. de la autora; trad. de María Lerma; ISBN: 978-84-9841-051-8.
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miércoles, 30 de mayo de 2007
Hace pocas semanas ha fallecido Maria Gripe, otra escritora sueca de referencia que comenzó su carrera, como Astrid Lindgren y tantos autores de literatura infantil y juvenil, escribiendo un primer libro para su hija.
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miércoles, 4 de abril de 2007
En la línea de recordar relatos antiguos de autores de prestigio, como el de ayer o los citados la semana pasada de Virginia Woolf y de Henri Bosco, otro del que por ahora no se ha hecho una nueva edición, es Reventones y alambretes, de André Maurois. Este simpático relato, escrito poco después de la segunda Guerra Mundial, habla con buen humor de la fuerza de los prejuicios, y de las tonterías en las que a veces se basa la animadversión entre los pueblos y que desencadenan conflictos que luego todos lamentamos.
Los protagonistas son los hermanos Doble, Edmundo y Teodorico, de nueve y diez años. El primero es muy gordo y entusiasta de las comidas, como la madre, y el segundo es muy delgado, como el padre. Se pelean continuamente pero se quieren mucho. En una excursión al campo descienden por una misteriosa escalera y llegan a un mundo dividido en gente de dos tipos, los Reventones y los Alambretes, cuyas diferencias son irreconciliables y están en conflicto debido a la isla de Revembrete: sería peligroso para los Alambretes si perteneciese a los Reventones y al revés; además, unos quieren que se llame Alanventón y otros que se llame Revembrete.
Con la misma intención que tuviera Erich Kästner cuando escribió por las mismas fechas La conferencia de los animales, Maurois intentó enviar un mensaje de paz y convivencia, elogiar la diversidad de los modos de ser y actuar, y formular su esperanza de que una nueva generación fuera más sensata.
André Maurois. Reventones y alambretes (Patapoufs et Filifers, 1948). Barcelona: Labor, 1986, 4ª ed.; 134 pp.; col. Labor Bolsillo Juvenil; ilust. de Fritz Wegner; trad. de Inocencio Tejedor; ISBN: 8433584138.
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miércoles, 28 de marzo de 2007
Otro relato recuperado por Gádir es El niño y el río, de Henri Bosco.
Ambientado en Provenza, el narrador es un chico llamado Pascal que vive con sus padres en el campo. Su padre le deja libertad para todo menos para tomar el camino del río, con lo que sus deseos de ir allí van en aumento. Hasta que, al fin, va al río cuando sus padres están fuera unos días y él se ha quedado solo con su tía Martina. Pero las cosas se complican: ayuda a un chico llamado Gatzo a escapar de unos gitanos y acaba viviendo con él unos diez días en las cercanías del río. Finalmente vuelve a su casa y se averigua la historia de Gatzo.
La historia tiene un excelente arranque: la tentación de marcharse del protagonista está reflejada con acierto y se transmite una tensión y expectación crecientes. El relato encalla luego un poco: algunos pasos posteriores del argumento parecen poco creíbles; la descripción de paisajes y el asombro que la naturaleza provoca en Pascal, a base de frases muy cortas, está conseguida muchas veces, pero también hay escenas contadas con un lirismo un tanto artificial. Con todo, está bien: es un relato que me ha interesado conocer.
Henri Bosco. El niño y el río (L’enfant et la riviere, 1945). Madrid: Gádir, 2006; 127 pp.; ilust. de Concha F. Montesinos; trad. de José Luis Rivas; ISBN: 84-935237-6-3.
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miércoles, 22 de noviembre de 2006
De las novelas infantiles de Susanna Tamaro la que me parece mejor es Tobías y el ángel. El humor de la historia no deforma (demasiado) la figura del ángel protagonista y, además, en ella se vuelve a la imagen que usara George MacDonald muchos años antes: «El destino es una especie de largo ovillo de lana. Este ovillo poco a poco se desenrolla y construye la vida. A veces corre liso, a veces forma nudos. Lo importante es tener siempre el extremo en la mano. Un cabo de la madeja está en el puño del hombre y el otro está allá arriba, apretado en la mano infinita del Creador».
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martes, 5 de septiembre de 2006
Dentro de la historia de la literatura infantil han tenido un importante papel algunos editores concretos, que han tenido alguna idea genial, que han sido los impulsores de autores decisivos... Algunos del pasado fueron: John Newbery, Jules Hetzel, Edmund Evans, Saturnino Calleja...
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martes, 6 de diciembre de 2005
Acaba de publicarse Una magia profunda - Guía de las Crónicas de Narnia, en ediciones Palabra. Cuando mandé a la editorial el texto sugerí que incluyeran en una de las solapas unas citas de C. S. Lewis. Pero la encuadernación de esa colección no lleva solapas, por lo que aquí están las citas:
-«La peculiaridad del lector infantil consiste en que no es peculiar. Somos nosotros quienes lo somos».
-«El cuento de hadas me parecía la forma ideal para lo que yo tenía que decir».
-«Cada ideal estilístico dicta no sólo cómo se debieran decir las cosas sino qué género de cosas se pueden decir».
-«Un libro que sólo merece la pena leerse en la infancia no es un buen libro ni siquiera en esa época».
-«Las únicas obras de ficción de las que deberíamos librarnos cuando crecemos son aquellas que probablemente hubiera sido mejor no haber leído jamás».
-«La mejor defensa contra la mala literatura es una experiencia plena de la buena; así como para protegerse de los bribones es mucho más eficaz intimar realmente con personas honradas que desconfiar en principio de todo el mundo».
-«Quienes nos amonestan de adultos por leer libros infantiles ya nos amonestaban de niños por leer libros demasiado maduros. Ningún lector que se precie progresa por pura obediencia a un calendario».
-«El deber del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. La defensa adecuada contra los sentimientos falsos es inculcar sentimientos justos».
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