domingo, 17 de septiembre de 2006
Me ha interesado el apasionado análisis de Victor Klemperer sobre la prostitución del lenguaje en el tercer Reich. Así, por ejemplo, comenta el rechazo que le provoca cualquier sentimentalización del lenguaje o cualquier patriotismo de campanario; o señala el escepticismo con el que reacciona cuando se habla del supuesto heroísmo de los deportistas: «se trata de un heroísmo demasiado ruidoso, demasiado lucrativo, demasiado satisfactorio desde la perspectiva de la vanidad para ser, la mayoría de las veces, auténtico». Como son consideraciones que comparto, aquí quedan.
Victor Klemperer. LTI – La lengua del Tercer Reich – Apuntes de un filólogo (LTI. Notizbuch eines Philologen, 1947). Barcelona: Minúscula, 2004, 3ª reimpr.; 414 pp.; trad. de Adan Kovacsics; ISBN: 84-95587-07-6.
domingo, 26 de marzo de 2006
Me asombra el caso que se les hace a muchos deportistas. Con frecuencia me viene a la cabeza lo que cuenta Nick Hornby de que hay tipos para los que correr por un campo de fútbol con el uniforme de jugador es la mejor manera de impedir que los expulsen del estadio.
Nick Hornby. Fiebre en las gradas.
domingo, 11 de diciembre de 2005
«Una de las grandezas del deporte es su cruel claridad: no existe, por ejemplo, un mal corredor de los cien metros lisos, ni un lamentable defensa central con una suerte tremenda. En el deporte, las cosas están más claras que el agua». O, como decía una vez Jack Nicholson: me gusta el baloncesto, la bola entra o no entra, hay certezas.
Nick Hornby. Fiebre en las gradas.
domingo, 4 de diciembre de 2005
Los deportistas «nunca expresan contradicciones, ni muestran una pizca de miedo existencial. (...) Ellos no analizan sus emociones ni tienen dudas acerca de lo que dicen o piensan. De hecho, los deportistas, cuando están en su mejor forma física, logran que su naturaleza prosaica parezca un misterio por el simple hecho de estar totalmente absortos en lo que hacen. Los años de entrenamiento deportivo enseñan esto, la necesidad de renunciar a la duda, la ambigüedad y el autoanálisis en favor de una agradable y unidimensional autosuperación que obtiene su inmediata recompensa en los deportes». No es exacto, creo yo, pero sí es bastante aproximado a lo que se nos muestra del deporte profesional.
Richard Ford. El periodista deportivo (The Sportswriter, 1986). Barcelona: Anagrama, 1990; 396 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Isabel Núñez y José Aguirre; ISBN: 84-339-3195-4.
domingo, 27 de noviembre de 2005
Cuenta Nick Hornby que hubo un entrenador de fútbol del Arsenal llamado Alan Durban que, durante una rueda de prensa, contestó a quienes le increpaban el fútbol tan feo de su equipo con una cita futbolística que ha hecho historia: «Si quieren divertirse vayan al circo a ver a los payasos». Y es que, apuntala Hornby, «quejarse de que el fútbol sea aburrido es como quejarse de que El rey Lear tenga un final tan triste: es no haber entendido nada, y eso es lo que atinadamente apuntó Alan Durban, a saber, que el fútbol es un universo alternativo, tan serio y tan estresante como el trabajo, dotado de las mismas preocupaciones, esperanzas y desilusiones, de las mismas alegrías ocasionales».
Nick Hornby. Fiebre en las gradas (Fever Pitch, 1996). Barcelona: Ediciones B, 1996; 301 pp.; col. Tiempos modernos; trad. de Miguel Martínez-Lage; ISBN: 84-406-6321-8.