bienvenidos a la fiesta
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martes, 29 de junio de 2010
Un libro con cuentos elaborados al modo de los relatos tradicionales: Cuentos españoles de antaño. Su autor, Felipe Alfau, un español emigrado a los Estados Unidos, los publicó en inglés en 1929.
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martes, 1 de diciembre de 2009
Ha salido una nueva y valiosa edición de los Cuentos para niños de Ionesco, con ilustraciones de Etienne Delessert que por momentos recuerdan portadas de discos famosas de los Beatles o, en general, respiran aires pop de los setenta, y en las que abundan, cómo no, los rinocerontes. Está bien, aunque sea pequeña y deje ganas de más, la explicación final del ilustrador sobre cómo puso imágenes a esos relatos.
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miércoles, 18 de noviembre de 2009
Un ejemplo de cómo los intereses pedagógicos no impiden escribir buenos cuentos está en los Cuentos de la selva de Horacio Quiroga.
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martes, 27 de enero de 2009
Relatos decimonónicos españoles de distinta clase que podemos considerar parte de la literatura infantil y juvenil: los cuentos populares que recogió y recompuso Fernán Caballero, autora que también preparó versiones de los mitos clásicos para niños; Pipá, de Clarín, por tener un protagonista niño entre otras cosas; algunos cuentos de misterio e intriga de Pedro Antonio de Alarcón, por su calidad y su amenidad.
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miércoles, 15 de octubre de 2008
En su momento dije que haría una miniserie sobre relatos con perros y, para quien no se haya dado cuenta, señalo que han ido apareciendo más de los mencionados expresamente, como Idéfix, en Astérix; Milú, en Tintín; y Gloria en Officer Buckle and Gloria, que recuerde ahora. Además, advierto de una nueva edición de un relato clásico de Chéjov: Kashtanka, que ya estaba citado dentro de Cuentos de la vieja Rusia, y que hace poco ha publicado Gádir con unas ilustraciones modernas, elegantes y eficaces, bien ajustadas al tipo de relato.
Antón Chéjov. Kashtanka (1887), Madrid: Gádir, 2008; 94 pp.; ilust. de Raquel Marín; trad. de José Laín Entralgo; ISBN: 978-84-96974-03-6.

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martes, 6 de mayo de 2008
Hace tiempo leí unos álbumes ilustrados cuyo texto era de Eugène Ionesco y no les hice mucho caso: como no entendí a donde iba el autor no me parecieron acertados. Pero recientemente he vuelto a leer esos cuatro relatos, que su autor tituló Cuentos para niños con menos de tres años y que publicó como entradas de su Diario, y me han gustado mucho. Además, aunque no soy un asiduo lector de obras de teatro, leí varias suyas y eso me abrió más los ojos a las peculiaridades e intereses del autor que también se revelan en esos cuentos. Tal como están, dentro del Diario y leídos en conjunto, son para adultos; leídos o contados a un niño en voz alta, tal como se plantean las cosas dentro de los mismos cuentos, sí pueden ser para lectores pequeños.
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miércoles, 22 de agosto de 2007
Después de una relectura de varios cuentos de E. T. A. Hoffmann amplío un poco su ficha e incluyo en ella una reseña de El niño desconocido, un relato importante por ser el que precede a historias donde un personaje misterioso irrumpe en la vida de unos niños y los cambia.
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miércoles, 2 de mayo de 2007
En La vuelta al mundo del Ratón Pérez, el mismo protagonista cuenta por qué cambia los dientes que se caen a los niños, cómo empezó esa costumbre de dejarlos debajo de la almohada, cómo actúan otros colegas suyos en distintos lugares. El relato viene firmado por José Manuel Pedrosa, un experto filólogo y folclorista, que aporta datos de interés para los entusiastas (o para los afectados por la pérdida de dientes). Hubiera sido mejor un formato mayor y que las ilustraciones fueran en color, pero en cualquier caso el librito cumple su función. Y mañana más.
José Manuel Pedrosa. La vuelta al mundo del Ratón Pérez (2006). Madrid: Páginas de espuma, 2006; 62 pp.; ilust. de Paz Rodero; ISBN: 84-95642-89-1.
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martes, 3 de abril de 2007
Cómo se salvó Wang-Fó es un antiguo relato de Marguerite Yourcenar que había publicado hace años Alfaguara, y que ha vuelto en una cuidada edición de Gádir que, además, cuenta con unas luminosas ilustraciones de Georges Lemoine.
Su protagonista es el anciano pintor Wang-Fó, un hombre con la capacidad de comunicar vida a lo que pinta. Cuando, un día, él y su discípulo Ling son conducidos al palacio imperial a presencia del Hijo del Cielo, este le reprocha que, al crecer aislado y en un palacio adornado por sus bellas pinturas, luego aborreció la realidad gris que fue conociendo. Además le dice que también envidia su capacidad de hacerse amar por la gente. Por esas razones lo condena pero no sin que, antes, termine una pintura inacabada.
Historia que Yourcenar extrajo de uno de los Cuentos orientales que había compuesto a partir de viejos cuentos chinos. Es un relato poético cuya resolución es un tanto escapista y se ve venir, pero que interesa igualmente por estar muy bien contada y porque sirve para reflexionar sobre la belleza del arte y su doble capacidad de ocultarnos o de ayudarnos a ver la realidad.
Marguerite Yourcenar. Cómo se salvó Wang-Fó (Wang-Fó fut sauvé, 1938, revisada en 1963). Madrid: Alfaguara, 1987; 32 pp.; col Juvenil Alfaguara; ilust. de Verónica Rubio; trad. de Emma Calatayud; ISBN: 8420445169. Nueva edición en Madrid: Gádir, 2006; 55 pp.; ilust. de Georges Lemoine; trad. de Emma Calatayud; ISBN: 84-935237-3-9.
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martes, 20 de marzo de 2007
Un cuento inglés escrito por John Ruskin: El Rey del Río de Oro, un relato que fue ilustrado por Richard Doyle, uno de los dibujantes de referencia en la época.
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martes, 20 de febrero de 2007
Más cuentos: los alemanes pero con aires orientales de Wilhelm Hauff, de los cuales hay varias ediciones en castellano muy cuidadas.
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miércoles, 17 de enero de 2007
Cuentos que también vale la pena conocer son los que firma Tolstoi, por ejemplo en la edición titulada Iván el tonto y otros cuentos. Tienen los acentos moralizantes propios del autor pero, evidentemente, hay quien escribe y moraliza bien y hay quien lo hace mal. Tolstoi lo hace bien.
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martes, 16 de enero de 2007
Una recomendación que nunca falla: los cuentos de Beatrix Potter, quizá la primera escritora-ilustradora de libros infantiles que sabía comunicar tensión a sus historias a través de imágenes que dicen cosas que no cuenta el texto.
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martes, 26 de diciembre de 2006
Las inversiones irónicas tan comunes en los cuentos para niños las comenta del siguiente modo Wayne Booth: «Sobre todo en un momento en que puede ganarse el reconocimiento de la crítica gracias al descubrimiento de nuevas lecturas que a nadie más se le habrían ocurrido, la tentación de recurrir a inversiones resulta difícil de resistir para algunos críticos. Cualquier afirmación puede cambiarse por su opuesta y así hacerla más “interesante”. Cualquier obra puede revisarse y hacer que los tres cerditos se transformen en malvados y el lobo en un héroe trágico». Además, «vez captado el truco, uno puede improvisar indefinidamente inversiones que podrán parecer ingeniosas a unos pocos pero que no significan nada para la inmensa mayoría. En cierto sentido están permitidas… al fin y al cabo, a nadie se le ocurre promulgar leyes contra la improvisación». Y, se puede añadir, todos conocemos esa clase de adultos que intentan dárselas de graciosos con los niños.
Wayne C. Booth. Retórica de la ironía.
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miércoles, 18 de octubre de 2006
A quienes me hablan con excesivo entusiasmo de autores y libros de autoayuda les recomiendo que descubran las mejores recopilaciones de fábulas y apólogos y, por ejemplo, los cuentos jasídicos que publicó hace unas décadas Martin Buber. Como este supercortito, titulado La brecha: «Rabí Méndel se preocupó de que sus jasidim no usaran nada alrededor del cuello mientras oraban porque —decía— nada debe separar el corazón del cerebro».
Martin Buber. Cuentos jasídicos: los maestros continuadores (Die Erzäblungen der Chassidim, 1949). Barcelona: Paidós, 1983, 1ª reimpr.; dos volúmenes, 171 y 205 pp.; col. Paidos Orientalia; trad. de Salomón Merener, revisión de Marshall T. Meyer; ISBN: 84-7509-216-0 y 84-7509-213-6.
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miércoles, 3 de agosto de 2005
Hace pocos meses se ha publicado Cuentos para niños, de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1891-Buenos Aires, 1963). Es un volumen muy bien editado que contiene tres cuentos, En el bazar más suntuoso del mundo, El marquesito en el circo y Por los tejados, y una obrita de teatro titulada Cuento de Calleja. No son textos para chicos de ahora pero pueden resultar interesantes para un lector adulto que aprecie tanto el lenguaje rico como el buen humor en el modo de contar y en algunos golpes del argumento, y quiera recordar ambientes de antes como el bazar, o conductas como la del niño al que acompaña su niñera, o expresiones antiguas como «jamar»... Y, de paso, quien desee saber por qué un cuento infantil no permanece vigente con el paso del tiempo, aquí tiene una clave que va más allá de las referencias circunstanciales: para llegar al niño el ingenio literario-intelectual sin corazón no es el camino...
Ramón Gómez de la Serna. Cuentos para niños. Madrid: Clan, 2004; 128 pp.; col. Grandes cuentos para niños chicos; ilust. de Rafael Barradas; ISBN: 84-89142-73-4.
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martes, 10 de mayo de 2005
Es una buena noticia la publicación de los Cuentos para niños de Isaac Bashevis Singer, con ocasión de su centenario. En ella se incluyen dos jugosos textos de Singer: una reflexión titulada «¿Son los niños los mejores críticos literarios?» y una breve nota-prólogo. En esta última Singer señala cómo, aunque le gustan las ilustraciones de los cuentos y cree que son en muchos casos un complemento adecuado para los relatos, «sigo pensando que el poder de la palabra es el mejor medio para informar y entretener las mentes de los más jóvenes. La mayoría de las historias que he leído no estaban ilustradas. De más está decir que los relatos de la Biblia, que he leído y releído, no tienen ilustraciones. En este volumen me satisface poder hablar a mis jóvenes lectores solo con la palabra. Sigo pensando que en el comienzo fue el Logos, el poder de la palabra». Ante tal declaración del autor, ¿no hubiera sido mejor presentar sus cuentos sin ilustraciones? Y más aún cuando así está indicando que no quiere repetir la experiencia de la edición de cuentos de 1966, cuando el encargado de poner imágenes a sus relatos fue nada menos que Maurice Sendak, uno de los mejores ilustradores de siempre que además tenía una particular conexión con Singer por compartir con él su condición de judío de origen polaco.
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viernes, 1 de abril de 2005
Como es sabido, mañana es el centenario de Hans Christian Andersen, un autor que con sus Cuentos se propuso enseñarnos a ver más allá de la superficie de las cosas, a saber observar la riqueza de la realidad. Véase lo que se indica en el relato titulado Lo que se puede imaginar (Hvad man kan hitte paa, 1869), cuando un poeta se queja:
«—¡Todo está escrito! —dijo él—. ¡Nuestra época no vale la pena!
—¡Qué va! —dijo la mujer—. En los viejos tiempos quemaban a las curanderas, y los poetas andaban por ahí con las tripas vacías y agujeros en el codo. Esta época es estupenda, es la mejor. Pero tú no ves bien las cosas, no has afinado tu oído y nunca rezas el padrenuestro por las noches. Hay un montón de cosas de las que hacer poesía en cualquier metro que quieras, y cosas que contar, si es que sabes contar historias. Las puedes sacar de las plantas de la tierra, extraerlas del agua corriente y del agua estancada, pero tienes que saber hacerlo, tienes que saber cazar un rayo de sol. Pruébate mis gafas, ponte mi trompetilla en el oído, reza a nuestro Señor, y deja de pensar solo en ti.
Lo último era muy difícil, más de lo que podía pedir una curandera».
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