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Notas del archivo 'Álbumes (posmodernos)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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martes, 4 de octubre de 2016

Hechizos, de Emily Gravett, es de esos álbumes que, por su sofisticada concepción, por sus referencias implícitas a los cuentos clásicos, por su poderosa ironía, y por su realización, apuntan más alto de lo que parecen.

El relato comienza en las guardas y termina en las guardas. El sapo protagonista abre un viejo libro de hechizos y, con recortes de distintos lugares, empieza sus pruebas (combinando las mitades superior e inferior de cinco páginas consecutivas, el lector verá qué resultado dará cada una) con la intención de llegar a ser un apuesto príncipe. Finalmente, parece que consigue su objetivo…

La ilustradora juega, una vez más, con los «efectos especiales» que se pueden conseguir a partir de la forma típica de un libro, en este caso multiplicando las posibilidades y los efectos propios del paso de página. Que las ilustraciones se presenten sobre negro y con colores limitados va bien con la clase de experimentos que lleva a cabo el protagonista. Como él, también el lector puede aprender la importancia de saber leer con atención y de pensar bien qué desea uno de verdad antes de meterse en tanto lío.

Emily Gravett. Hechizos (Spells, 2009). Barcelona: Picarona, 2016; 32 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16648-08-5. [Vista del libro en amazon.es]

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BeckerImagina2.jpg
martes, 22 de marzo de 2016

Imagina, de Aaron Becker, es un premiado álbum sin palabras —aunque tenga, en la página anterior al comienzo de la historia, una innecesaria introducción explicativa—.

Una niña está jugando en su casa y ni su padre, ni su madre, ni su hermana mayor le hacen caso. Luego, en su habitación, toma un lápiz rojo con el que pinta una puerta en la pared que la conduce a un bosque; al llegar a un río pinta una barca y, en ella, llega a una ciudad con calles que son canales; cae por una cascada y entonces pinta un globo para salvarse; en el aire ve varias aeronaves (propias de películas de Miyazaki) y cómo, desde una, dan caza a un pájaro de color morado a quien ella luego libera; pero…

Libro de planteamiento semejante a Harold y el lápiz morado pero, en este caso, el encanto no está tanto en el niño que dibuja, como en los ricos escenarios de ciudades colgantes y de naves steampunk, y en el interés de un argumento que tiene un inteligente desenlace al modo de El libro rojo, y una imagen conclusiva que abre nuevas posibilidades. Igual que esos libros, a los que homenajea, Imagina también habla bien de cómo con su lápiz y su imaginación la protagonista entra en otros mundos y se relaciona con otros personajes.

Aaron Becker. Imagina (Journey, 2013). Sevilla: Kokoro Multimedia, 2014; 40 pp.; col. El gato y la luna; trad. de Adriana Zurera; ISBN: 978-84-940417-4-7. [Vista del libro en amazon.es]

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TorseterAgujero.JPG
martes, 10 de marzo de 2015

Se podría hacer una selección de álbumes cuyo argumento gira en torno a un agujero físico, o a varios, en el libro, empezando por los clásicos álbumes de Peter Newell. y siguiendo por La oruguita glotona.

Uno que habría que incorporar a la lista es Agujero, del noruego Øyvind Torseter, una narración gráfica construida en torno al agujero que tienen todas las páginas: es un agujero en la pared del apartamento del protagonista pero, según cambia la perspectiva, el agujero va cambiando de posición y desempeñando un papel distinto en la narración. Hasta que el protagonista, harto de los líos que le causa, lo atrapa y lo lleva a un taller...

El relato es gracioso y su principal interés está en lo que tiene la historia de desafío para el autor: construir un relato disparatado a partir del agujero en el centro de todas las páginas. Los dibujos son de línea y deudores de autores como Saul Steinberg o Tove Jansson, según confiesa el ilustrador. Tal vez la narración podría ser menos extensa y estar más estilizada pues, incluso dentro del humor surrrealista o disparatado que se le supone a un argumento así, no todas las escenas están igualmente conseguidas.

Øyvind Torseter. Agujero (Hullet, 2012). Albolote (Granada): Barbara Fiore, 2014; 60 pp.; trad. de Carmen Freixanet; ISBN: 978-84-15208-55-6. [
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miércoles, 3 de septiembre de 2014

El dragón que cambiaba de cuento cada vez que estornudaba, de David Aceituno y Miguelanxo Prado, recuerda la versión de Los tres cerditos de David Wiesner y otros relatos posmodernos en los que los personajes cambian de cuento. En la primera doble página vemos un dragón a punto de estornudar. En la segunda, el caballero le pregunta si está resfriado mientras que la princesa tiene miedo de que la contagie. Pero el estornudo final es tan fuerte que, en la tercera doble página, el dragón abandona ese cuento para encontrarse con un tal «Ernesto Gatuno, siempre inoportuno», con el que va saltando de relato en relato.

Argumento gracioso, donde todos los pasos ilógicos se van dando más o menos lógicamente y que se ajusta bien a la secuencia de las dobles páginas consecutivas. El texto contiene frases sonoras y algunas rimas cuando habla Ernesto Gatuno. Los dibujos son magníficos, las figuras son graciosas y tienen movimiento, y las composiciones juegan bien con las entradas o salidas de las escenas correspondientes. Los colores, un tanto desvaídos, dejan una sensación, como de falta de fuerza, que no se corresponde bien con las imágenes.

Miguelanxo Prado. El dragón que cambiaba de cuento cada vez que estornudaba (2014). Texto de David Aceituno. Barcelona: Beascoa, 2014; 32 pp.; ISBN: 978-84-488-3489-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 14 de enero de 2014

El libro rojo, de Barbara Lehman, es un álbum sin palabras que no tiene título a la vista. Externamente vemos un libro rojo en cuya cubierta está una niña que va corriendo y lleva un libro rojo; y, en la contracubierta, es un niño sentado quien está leyendo también un libro rojo. No es necesario, por tanto, que nos insistan en que el título es El libro rojo.

En la primera doble página, antes de los datos editoriales, se ven los edificios altos de una ciudad en la que nieva. En la primera página del relato una niña, en la calle nevada, se dirige al colegio, según sabremos después. Pero encuentra un libro rojo en el suelo: se lo lleva y, subrepticiamente, lo lee en clase. A continuación el libro muestra un lugar soleado y un niño que ve un libro rojo en la playa; en él hay una página equivalente a la de la primera doble página del álbum, en la que, detrás de una ventana de un edificio, hay una niña leyendo un libro rojo. Así que la niña mira hacia la ventana mientras sostiene el libro con el chico en la playa que lee un libro en el que aparece ella…

Los dibujos son sencillos. La narración está muy bien llevada. Se transmite con acierto la idea poética del encuentro de dos personas en la lectura. Al final, el libro lo coge un ciclista y se lo lleva con lo que, suponemos, la historia del libro y de los encuentros que propiciará su lectura continúa. De nuevo, como dije ayer a propósito de The pencil, caben reflexiones metafictivas, por ejemplo sobre la importancia del lector o espectador como creador de lo que lee o ve, o sobre cómo la lectura o la contemplación no deja de ser un asomarse a ventanas que te llevan a otros mundos, etc., pero siempre conviene no perder de vista que, lo primero y básico, es que la historia en sí misma es buena y está bien contada.

Barbara Lehman. El libro rojo (The Red Book, 2004). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2013; 32 pp.; ISBN: 978-84-941041-7-6. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 13 de enero de 2014

The Pencil, de Bruce Ingman y Allan Ahlberg, es un álbum inglés de hace unos años que se puede incluir en la categoría de los relatos que hablan de sí mismos y de su propia construcción. Con diferencias, claro está, se puede alinear con otros como Harold and the purple crayon, Fídibus, Cuando Lía dibujó el mundo, Johanna en el trenChester

Al comienzo se dice: «El lápiz dibujó un niño. “¿Cómo me llamo?” dijo el niño. “Er… Banjo”, dijo el lápiz. “Bien”, dijo Banjo. “Dibújame un perro”». Y así van apareciendo un perro, un gato, una ciudad. A petición de los personajes, el lápiz usa el pincel para ir dando color a lo que ha dibujado…, pero entonces empiezan las protestas. Para remediarlas, dibuja una goma que, al principio, es muy útil pero que, después, actúa por su cuenta y borra lo que no debe. Al final, quedan el lápiz y la goma en un duelo frente a frente.

Los dibujos son, de acuerdo con la historia, como esbozos. La tipografía cambia de tamaño según lo que pide cada momento. Los personajes son divertidos y el relato en sí mismo tiene buenos momentos de humor. El argumento es de los que tira del lector hacia delante haciéndole pensar continuamente «a ver qué viene ahora». Bien, luego el adulto puede o no hacerse, o compartir, reflexiones metafictivas.

Bruce Ingman. The pencil (2008). Texto de Allan Ahlberg. London: Walker Books, 2009; 48 pp.; ISBN: 978-1-4063-1955-2.

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martes, 5 de febrero de 2013

Un álbum extenso y rico, con textos sofisticados e ilustraciones poderosas: Ensueños, de Conrad Roset y David Aceituno. Después de álbumes-catálogos de princesas y de abuelas, ahora le toca el turno a un mundo mucho más elusivo: el de los sueños. Después de un comienzo donde aparecen primero Alicia y luego una clasificación de sueños, se suceden, sobre todo, dobles páginas con minihistorias protagonizadas por un personaje o un tema literario: Alicia, Peter Pan, Barbanegra, Cenicienta, Dorotea, el Principito, Mary Poppins, Jekyll y Hyde, Sueño de una noche de verano… Hay, también, dobles páginas como paréntesis, del tipo «¿En qué se parecen los sueños a las ventanas?» o «Ambientación del sueño. Todos los lugares son buenos para soñar». No faltan las bromas adicionales por los rincones de las páginas.

Los textos no suelen ser tanto historias sino digresiones imaginativas, con acentos bromistas y referencias cultas, por ejemplo con citas de Calderón y La vida es sueño o menciones a músicos como John Coltrane o Thelonious Monk. Interesantes... para quien conecte mucho con el tono y los guiños, no para una gran mayoría de lectores y, mucho menos, niños. En las imágenes, el estilo y la composición varían según el personaje y el texto; normalmente van centradas en figuras realistas, son sugerentes y, como es lógico, ensoñadoras, con el uso frecuente de capas para sugerir distintos niveles de realidad y de comprensión. Entre las muchas dobles páginas deslumbrantes me quedaría con la de «El sueño de la chica que solo mantenía el equilibrio cuando caminaba por los aires».

Conrad Roset. Ensueños (2012). Texto de David Aceituno. Barcelona: Lumen, 2012; 96 pp.; ISBN: 978-84-488-3380-0.

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martes, 5 de junio de 2012

El visor,
basado en un texto de Gary Crew, es el primer álbum ilustrado de Shaun Tan. Tristan, un chico curioso que busca y al que le gustan los objetos extraños, un día encuentra una caja con multitud de artefactos para aumentar, enfocar e iluminar. Y, entre ellos, está un curioso visor que, al ponerlo en marcha, resulta ser como una especie de «caja negra» visual de la historia de la humanidad.

Tanto la historia como las imágenes tienen un punto misterioso e inquietante, al menos para quien acceda por primera vez al mundo propio del ilustrador. Los autores explican, al final, algunos pormenores sobre la realización y contenido del álbum, en sí mismo un producto «menor», pero que tiene interés para quienes, como yo, aprecien la imaginería futurista-surrealista de Tan.

Shaun Tan. El visor (The viewer, 1995, revisión en 2011). Texto de Gary Crew. Granada: Barbara Fiore, 2012; 36 pp.; trad. de Carlos Andreu y Albert Vitó; ISBN: 978-84-15208204.

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lunes, 19 de marzo de 2012

Art y Max,
los personajes del último álbum de David Wiesner, son una especie de lagartijas que viven en el desierto. Max, un alocado entusiasta, pide a su amigo Art, o Arturo, un pintor experto, que le enseñe. Pero, cuando Max intenta usar el pincel empiezan a ocurrir cosas de todo tipo.

El relato contiene, aparte de referencias pictóricas, la consideración de fondo de que un artista seguro de su dominio puede aprender del ímpetu, e incluso de la fresca ineptitud, del principiante. Tanto la maestría del ilustrador como su querencia por los argumentos metafictivos se pone de manifiesto aquí una vez más, aunque la historia, para mi gusto al menos, no alcanza el nivel de otros álbumes.

David Wiesner. Art y Max (Art and Max, 2011). Barcelona: Océano Travesía, 2011; 42 pp.; col. Los Álbumes; trad. de Paulina de Aguinaco Martín; ISBN: 978-84-494-4362-6.

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AmarMontCasua.JPG
martes, 29 de noviembre de 2011

Otro álbum experimental reciente también audaz y con chispa: Casualidad, de Pablo Amargo y Pepe Monteserín. El narrador habla de que no cree en la casualidad, «una disculpa de los que no entienden las cosas», pues el hecho de haber nacido en un pueblo llamado Ventoso lo explica casi todo para él. Lo malo es que sí hay quien cree en la casualidad. La narración es simpática y las ilustraciones, en blanco y negro, son sugerentes, ingeniosas y apropiadas, empezando por la nada casual alineación vertical de circulitos blancos de la portada. Además, habrá quien disfrute de las páginas donde se contienen ejemplos de distintos tipos de veletas, de cometas y de molinos de viento.

Sin embargo, el álbum como tal no le saca todo el partido que, al verlo por primera vez, uno podría esperar de un formato vertical tan acentuado. Pienso que la historia podría desarrollarse igual con otros formatos y seguramente no veríamos diferencia ninguna si, en vez de ser vertical fuera horizontal (más aún, ¿no iría mejor un aspecto apaisado con un viento que sopla siempre de izquierda a derecha?). Por otra parte, tal vez el título debería, no por casualidad, aludir a la verticalidad (más aún, a pesar de la ele, la i y las des, «casualidad» a mí me parece una palabra más horizontal y estirada que vertical y esbelta).

Pablo Amargo. Casualidad (2011). Texto de Pepe Monteserín. Granada: Barbara Fiore, 2011; 34 pp.; ISBN: 978-84-15208-10-5.

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SerranoAlboRedondo.JPG
martes, 15 de noviembre de 2011

Los álbumes experimentales merecen casi siempre ser elogiados pues revelan creatividad e ingenio por parte de los autores y audacia por parte de los editores.

Dos ejemplos recientes son En el reino de la puntuación, un poema de 1905 de Christian Morgenstern e ilustrado por Rathna Ramanathan, y Redondo, un relato versificado de Pablo Albo ilustrado por Lucía Serrano.

El primero cuenta un ataque contra los puntos y comas por parte de los demás signos de puntuación, al que sigue otro ataque de las comas a las rayas… Los dos versos de cada doble página están ilustrados por medio de composiciones sugerentes formadas a partir de los distintos signos.

El segundo es un libro de forma circular, en el que se cuenta un relato circular, que comienza con una inquieta mariquita que sale a recorrer su mundo, una sandía, pero todo se complica y pasa por un balón, un ojo, un ombligo, y vuelve al libro del que salió. Tanto el texto de Pablo Albo como las ilustraciones, dos en cada página, de Lucía Serrano, tienen chispa.

Rathna Ramanathan. En el reino de la puntuación (Im Reich der Interpunktionen, 1905). Texto de Christian Morgenstern. Barcelona: Thule, 2011; 32 pp.; trad. de Moka Seco Reeg y Alvar Zaid; ISBN: 978-84-92595-91-4.
Lucía Serrano. Redondo (2011). Texto de Pablo Albo. Barcelona: Thule, 2011; 24 pp.; 978-84-92595-93-8.

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martes, 4 de octubre de 2011

¿Dónde está mi hermana?,
de Sven Nordqvist, es un álbum un tanto experimental que a los interesados en el género les gustará conocer.

En la primera imagen, en la página izquierda, un ratón pequeño corre por el campo; y en la derecha le dice a un anciano ratón que su hermana ha desaparecido y que le ayude a buscarla. Las siguientes dobles páginas muestran la búsqueda: al principio se suben a un globo y, desde arriba, van contemplando distintos paisajes en busca de la hermana desaparecida.

Un texto del autor, al final, explica que pensó y empezó este libro hace muchos años con la intención de contar un «viaje a través de paisajes de ensueño» sólo por medio de imágenes grandes y sin texto; y que tiempo después lo retomó para terminarlo y ponerle palabras que acompañaran las imágenes, tan bien compuestas como era de esperar, y con multitud de detalles en los que fijarse.

No queda ninguna duda de la riqueza imaginativa y del talento artístico de Nordqvist para fabricar un mundo más poblado de seres extravagantes y escenarios singulares que el País de las maravillas de Alicia. Pero la historia como tal —la preocupación del chico por su hermana y los comentarios que hace mientras la busca— tiene poca solidez. Luego, no es fácil descubrir la pequeña figura de la hermana en cada pliego, tan abigarrado, pero habrá quien disfrute con ese aspecto del libro.

A propósito de este álbum se puede leer aquí una entrevista con el autor.

Sven Nordqvist. ¿Dónde está mi hermana? (Var är min syster, 2007). Barcelona: Flamboyant, 2010; 32 pp. ; trad. de Elda García-Posada Gómez; ISBN : 978-84-937825-0-4.

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lunes, 19 de septiembre de 2011

Un nuevo álbum excelente de Emilio Urberuaga: ¿Quién anda ahí?

El protagonista, Emil, era un personaje que vivía en la ilustración de un libro, pero cuando se dio cuenta de que podía romper el marco que limitaba la ilustración y pasar a una página en blanco donde acomodarse a su gusto, allí se fue. Y puso una mesa, una silla, una jaula, una cama, una luna para saber cuándo acostarse, un sol pequeño para despertarse poco a poco… Pero Coco, el protagonista del álbum del que se marchó, viene a buscarlo.

Álbum posmoderno en una línea como la de, por ejemplo, Los tres cerditos de David Wiesner, donde los personajes de un relato cobran vida y emprenden un nuevo relato. El autor hace que todo tenga su propia lógica: por ejemplo, cada rotura en el marco que Emil hace para introducir algo nuevo en la página, queda luego bien arreglada con un elegante nudo. También vale la pena observar la perfecta continuidad entre cubierta, guarda primera, guarda última y contraportada.

Emilio Urberuaga. ¿Quién anda ahí? (2011). Barcelona: Kókinos, 2011; 29 pp.; ISBN: 978-84-92750-39-9.

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lunes, 2 de mayo de 2011

Johanna en el tren,
de Kathrin Shärer, es un gran álbum, de los que muestran algo del mundo propio del ilustrador pero sin renunciar a contar una historia que a los niños les resultará simpática —pues su personaje lo es— y sugerente para la creatividad del lector —pues está bien planteada la relación entre ilustrador y personaje—.

En las guardas iniciales vemos las manos de un dibujante sobre el tablero dibujando un tren. En varias dobles páginas siguientes se siguen viendo esas manos mientras va dibujando escenas del interior del tren. En una pinta una cerdita que se dirige a la dibujante y le va pidiendo cosas… Este diálogo entre ambos da lugar a páginas cortadas donde se suceden escenas que son como tanteos de la dibujante que la cerdita rechaza. Hay también dobles páginas «completas» cuando estamos dentro de la historia de Johanna que no es más que su relación con otros pasajeros de su tren. Y, en las guardas finales, vemos otra vez las manos de la dibujante comenzando un dibujo del que, suponemos, brotará una nueva historia.

Kathrin Schärer. Johanna en el tren (Johanna in Zug, 2009). Barcelona: Océano, 2010; 42 pp.; Océano Travesía; trad. de José Antonio Salinas; ISBN: 978-84-494-4163-9.

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lunes, 26 de julio de 2010

Gran libro de los retratos de animales,
de Svjetlan Junaković, presenta una galería de retratos de animales a lo largo de la historia de la pintura.

Cada uno es un cuadro famoso en el que las figuras son animales. Así, La chica de la perla de Vermeer es La oveja de la perla, el retrato de Marat asesinado que hizo David aquí es sustituido por un Pollo, el Enrique VIII de Hans Holbein es Búho. Cada cuadro se acompaña de unas breves explicaciones que mezclan información real del cuadro con algunas alusiones bromistas. A veces, con los cuadros se muestra el diseño preparatorio en papel y a veces algún recuadro con un detalle significativo —como la mirada melancólica del orangután—. De todos se indica la fecha real y el tamaño del cuadro original y si es un óleo sobre tela (la mayoría), óleo sobre tabla, o témpera sobre tabla.

Es un buen ejemplo de álbum posmoderno y autoreferencial, en el que un ilustrador juega con su propio trabajo e ironiza sobre él, y que se podría comparar, en cuanto a su concepción, con Las pinturas de Willy, de Anthony Browne. Tal vez el álbum debería llevar un anexo con una reproducción de todos los cuadros originales y algunas explicaciones más.

Svjetlan Junakovic. Gran libro de los retratos de animales (2006). Pontevedra: OQO, 2006; 44 pp.; trad. de Antón Fortes; ISBN: 84-96573-80-X.

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WiesnerFlot00.jpg
lunes, 7 de septiembre de 2009

Flotante
,
de David Wiesner, es un álbum sin palabras, con un argumento de imaginación desbordante y con una realización gráfica sobresaliente.

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lunes, 24 de noviembre de 2008

Discurso del oso
es un relato breve de Julio Cortázar que, según parece, fue concebido como un cuento infantil. Su interés dentro de la obra del escritor argentino es escaso, creo yo, pero está bien como un álbum al que añaden nuevas dimensiones las ilustraciones de Emilio Urberuaga.

El narrador comienza diciendo: «Soy el oso de los caños», y en la primera ilustración lo vemos en el tejado de una casa; luego nos dice que es «el oso que va por los caños de la casa» y lo vemos recorrer todas las tuberías y asomarse por distintos lugares a las viviendas.

Como, por ejemplo, Buenas noches Gorila, la historia conecta con la idea de que hay mundos paralelos al nuestro, seres que viven cuando nosotros no vemos y que atienden a lo que necesitamos sin que nos demos cuenta. Las ilustraciones no pueden seguir al relato en frases como «me dejo resbalar como el viento hasta las calderas del sótano», pero sí recoger los acentos de soledad que deja la historia y añadirle nuevos elementos: un gato y un ratón que siguen discretamente al oso allá por dónde va.

Además, su interés está también en ser un ejemplo de una tendencia general, creciente dentro del mundo de los álbumes, que tal vez a ellos como género no les añade mucho pero sí revela las querencias culturales dominantes y es una muestra más de lo que hay en el cajón de sastre de lo posmoderno.

Emilio Urberuaga. Discurso del oso. Texto de Julio Cortázar. Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2008; 24 pp.; ISBN: 978-84-96509-80-1.

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lunes, 17 de diciembre de 2007

Es de agradecer la publicación en España de ¡La auténtica historia de los tres cerditos! por S. Lobo, de Lane Smith y Jon Scieszka. Esta edición es la versión en castellano que se había publicado hace unos años en los Estados Unidos, de ahí algunos giros no habituales. Hubiera estado bien que, igual que en la edición conmemorativa que se hizo en Norteamérica pasados diez años de la publicación del álbum, el lobo explicase a los lectores españoles por qué a estas alturas sigue todavía en la cárcel...

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lunes, 5 de noviembre de 2007

En una entrevista de hace poco en CLIJ decía la ilustradora checa Kveta Pacovská, una experta en libros de construcción sofisticada, que «al final lo más importante es que los libros aporten algo a los niños».

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miércoles, 18 de enero de 2006

Aquí está la reseña prometida del álbum Princesas olvidadas o desconocidas, con ilustraciones de Rébecca Dautremer y texto de Philippe Lechermeier. En este caso, un libro para todas las edades.

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lunes, 9 de enero de 2006

Todo un mundo
es un elogiadísimo álbum sin texto, compuesto con ilustraciones encadenadas consecutivamente, al que se puede calificar, a la vez, de valioso para muchos adultos y de limitado interés para la inmensa mayoría de los niños.

Por un lado, es un sofisticado producto contemporáneo: todas las técnicas pictóricas y gráficas posibles están presentes en las ilustraciones sucesivas. Por otro, es un buen intento de comprender y mostrar cómo es la mente infantil: los autores intentan reflejar cómo los niños pequeños se relacionan con el mundo no con razonamientos sino con percepciones y sensaciones. En realidad, y como es lógico, el álbum muestra más bien el modo en que los adultos suponemos que los niños lo hacen, o el modo en que los adultos lo hacemos, pues las asociaciones sensoriales o intelectuales que aquí se presentan para provocar el paso de una imagen a otra no son necesariamente infantiles. Más aún: es dudoso que lo sean en la mayoría de los casos. Y, además, es necesario recordar que el interés del niño se dirige hacia cosas concretas y no hacia su mismo proceso de aprehensión de la realidad.

Por tanto, álbum que tiene mucho interés como producto para compartir entre adultos y niños, siempre y cuando el adulto esté muy interesado en el arte contemporáneo. Es decir, que quien quiera hacer un buen regalo al hijo pequeño de alguien así, no para poner contento al niño sino al padre o a la madre, aquí lo tiene.

Katy Couprie y Antonin Louchard. Todo un mundo (Tout un monde, 1999). Madrid: Anaya, 2003; 254 pp.; ISBN: 84-667-2723-X.

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lunes, 8 de agosto de 2005

No es ningún secreto que Anthony Browne es uno de los mejores autores de álbumes, de ahora y de siempre: ha publicado ya muchos excelentes y todos los que firma tienen calidad y un inconfundible sello propio. Entre otros méritos no pequeños se dirige a las dos audiencias de niños y adultos y consigue casi siempre dar en el blanco. Y digo casi siempre porque uno de sus últimos álbumes, En el bosque, no me parece acertado: creo que Browne se pasa de vueltas en la cantidad de sugerencias que hace de forma que no se sabe muy bien a donde conducen. Quizá sea eso, dirán algunos, que no tienen por qué conducir a ninguna parte o que pueden conducir a la vez a muchas. Vale. Pero, aparte de que así uno se sale del terreno de la literatura infantil, la impresión que a mí me dejan un álbum como este y tantas obras de metaficción posmoderna, es que sus autores nos están guiñando el ojo como diciéndonos «pero qué asociaciones tan inteligentes hago continuamente, ¿os dais cuenta?». Esto no es un demérito para Browne, del que hablaré con calma en otro momento, sino una constatación, que Browne además conoce mejor que nadie, de que también los monos se caen de los árboles.

Anthony Browne. En el bosque (Into the forest, 2004). México, Fondo de Cultura Económica, 2004; 32 pp.; col. A la orilla del viento; trad. de Juana Inés Dehesa; ISBN: 986–16–7218–6.

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McKeanGaiman.jpg
lunes, 13 de junio de 2005

Hace poco he visto el álbum ilustrado por Dave McKean, con texto de Neil Gaiman, titulado Los lobos en la pared. Una familia huye de su casa porque unos lobos pintados en las paredes la ocupan; hasta que la familia decide volver y entonces son los lobos quienes se asustan y regresan a las paredes. Para mí es un ejemplo de ilustraciones excepcionales, que usan muchos recursos del cómic y están hechas a base de colages y de dibujos, puestas al servicio de una historia con aires góticos, interesante imaginativamente pero fallida porque su argumento no resulta convincente al menos a mí. Por el contrario, en mi opinión los mismos autores sí aciertan de lleno con El día que cambié a mi padre por dos peces de colores: la formulación gráfica es igualmente brillante pero, en ese caso, las ilustraciones están al servicio de una historia que no parece tonta y que causa impacto (aunque no a todos les guste).

Neil Gaiman y Dave McKean. Los lobos en la pared (The Wolves in the Wall, 2003). Bilbao: Astiberri, 2004; 54 pp.; trad. de Carol Isern; ISBN: 84-95825-77-5.

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Smith-Sciez-Wolf.JPG
lunes, 2 de mayo de 2005

A veces se ha calificado de primer álbum posmoderno The True Story of the Three Little Pigs by A. Wolf (1989), un texto de Jon Scieszka ilustrado por Lane Smith con la historia de Los tres cerditos pero contada por el lobo. Y la razón es que, tal vez, fue la primera vez que la inclinación a poner del revés algunos cuentos clásicos se hizo con gran brillantez en un álbum. De los mismos autores, Jon Scieszka y Lane Smith, se acaba de publicar en castellano El apestoso hombre queso, otro álbum que también vuelve a contar de un modo diferente y caótico unos relatos tradicionales anglosajones y que rompe también todas las convenciones de presentación y edición de un libro. Como decía de dos álbumes de David Wiesner citados días atrás, en uno tenemos un álbum genial para todos, en otro tenemos un álbum para lectores sofisticados (los que aprecien la dislocación total de las cuestiones de presentación, ciertamente pocos, y los que conozcan los relatos originales, también muchos menos en el mundo hispano). En fin, es inexplicable que se haya traducido el segundo álbum y no el primero.

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Wiesner.jpg
lunes, 25 de abril de 2005

Otro rasgo de posmodernidad es la contaminación de géneros y en la mezcla de historias. Es el caso de los álbumes de David Wiesner, en su versión de Los tres cerditos y en Tuesday, un álbum genial sin texto no editado en España. La diferencia entre ambos es que si el primero es un álbum de adulto pues a él se dirigen y sólo él puede apreciar los juegos intertextuales y las referencias visuales y argumentales a otros relatos, el segundo es para todos pues aunque también las contiene no impiden que la historia pueda ser disfrutada por cualquiera. Por eso podemos decir que Tuesday es un gran álbum mientras que Los tres cerditos, a pesar de su excelencia en muchos sentidos, no lo es.

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Felix.jpg
lunes, 18 de abril de 2005

Un álbum puede ser llamado posmoderno cuando la historia que cuenta está en la manipulación del propio medio. Un buen ejemplo son LOS ÁLBUMES DEL RATÓN, de Monique Felix, una mezcla de acuarelas clásicas naturalistas donde los mismos dibujos interactúan con el álbum. Otro álbum de la ilustradora suiza, publicado hace un año, que representa de otro modo la fusión de elementos dispares tan característica de lo posmoderno es Las clases de tuba.

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