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Notas del archivo 'Adaptaciones' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 27 de octubre de 2016

Un libro que no había puesto aquí todavía, y que sin embargo he recomendado con frecuencia cuando me han preguntado por los mitos clásicos, es Cuéntame un mito, de Carlos Goñi.

Después de una presentación, en él hay cuarenta y tres relatos, un epílogo y bibliografías. En cada relato se cuenta un mito y, a continuación, se hacen algunas sugerencias que contienen unos breves comentarios explicativos con citas de algunos otros libros que son como pistas a seguir. Así, en «Crono, el que todo lo devora», el autor se refiere a El lobo y los siete cabritillos; en «Ío, el aguijón de la conciencia», cita la relación entre Pinocho y Pepito Grillo; en «Narciso y Eco, la flor y la voz» habla del síndrome de Peter Pan (y podría haber mencionado Con mis mil ojos…); en «Psique, la belleza del alma», recuerda la novela de C. S. Lewis titulada Mientras no tengamos rostro, y muchas más..

En el epílogo se señala cómo, en los mitos, «el hombre descubre verdades sobre él mismo, sobre la naturaleza, sobre su propio destino; verdades que se le presentan con una fuerza sobrehumana y que él no es libre para rechazarlas o cambiarlas. Esto quiere decir (…) que el mito no se inventa, sino que se impone. Impone su propia lógica» que a veces choca con cierta racionalidad, en especial con esa miopía intelectual que ha forzado la vista en los detalles y «a fuerza de mirar de cerca, ha perdido la capacidad de ver de lejos». Así que, afirma el autor, con relatos como los que nos cuentan los mitos clásicos, abrimos «el objetivo de nuestra razón para que entre más luz, no sólo la que nosotros mismos arrojamos».

Carlos Goñi. Cuéntame un mito (2001). Barcelona: Ariel, 2001; 256 pp.; col. Claves Ariel; ISBN: 978-84-34400573. [
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miércoles, 29 de abril de 2015

No sé juzgar bien el valor de las adaptaciones de clásicos. Por un lado, para juzgar apropiadamente su mérito supongo que habrá que leerse con calma la adaptación y conocer excepcionalmente bien el libro adaptado. Por otro, habrá que pensar bien en los lectores concretos a los que se destina: entre ellos habrá distintos niveles de comprensión y distintas posibilidades futuras de llegar o no a conocer el original. Si hablamos de la formación escolar entiendo que, en cada caso, es a cada profesor a quien le corresponde hacer estas valoraciones.

Pensé sobre lo anterior, una vez más, y lo hablé con un amigo profesor, a propósito de una adaptación de El Cid, en forma narrativa, realizada por Geraldine McCaughrean y con ilustraciones de Victor G. Ambrus. Entiendo que para un público no español, como se preparó esta edición el año 1989, es un libro magnífico: porque su argumento como novela de aventuras es difícimente superable, porque la autora es una estupenda narradora, y porque el ilustrador es un maestro a la hora de presentar escenas de tipo medieval y, en concreto, para las imágenes con caballos. Pero, dada la naturaleza del relato, tan atractivo en sí mismo, y de la calidad de la edición, a mí también me parece una buena recomendación para muchos lectores españoles, y no sólo para escolares...

El Cid. Barcelona: Vicens Vives, 2013, 3ª ed., 3ª reimp.; 231 pp.; versión de Geraldine McCaughrean; ilustraciones de Victor G. Ambrus; introducción, notas y glosarios de Alberto Montaner; actividades de Concepción Salinas; ISBN: 978-84-682-0598-4. [Vista del libro en amazon.es]

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domingo, 30 de enero de 2011

Hablando de una especie de versión india del mito de Orfeo y Eurídice, dice Claudio Magris:

«Una divulgación honesta y fiel es la base de toda cultura seria, porque nadie puede conocer de primera mano todo lo que sería o, mejor dicho, es necesario conocer. Excepto los pocos campos en que logramos profundizar, toda nuestra cultura es de segunda mano: es imposible leer todas las grandes novelas de la literatura universal, todos los grandes textos mitológicos, todo Hegel y todo Marx, estudiar las fuentes de la historia romana, rusa o americana.

Nuestra cultura depende en buena medida de la calidad de esta segunda mano: hay divulgaciones que, aún reduciendo y simplificando, transmiten lo esencial y otras que lo falsifican y lo alteran, incluso con petulancia ideológica. Algunas veces, muchos viejos resúmenes escolares están más cerca del texto que tantas alambicadas interpretaciones psicopedasociológicas. Una buena obra de divulgación invita a profundizar en el original; si más adelante quise leer, en versiones filológicamente rigurosas, obras como la Edda, el Libro de los Reyes o el Ramayana, el otro gran poema sánscrito, se lo debo a la pasión que me inculcaron aquellas lecturas, reducidas pero ya complejas a su manera, de los años de la infancia y adolescencia, que orientan para siempre el gusto y la fantasía».

Claudio Magris. «Alcestis india», artículo de 2003, en Alfabetos. Ensayos de literatura (Alfabeti, 2008). Barcelona: Anagrama, 2010; 415 pp.; col. Argumentos; trad. de Pilar González Rodríguez; ISBN: 978-84-339-6315-4.

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martes, 2 de junio de 2009

Una misión que pueden tener las adaptaciones puede ser el dar a conocer obras antiguas poderosas a... lectores adultos que, de otro modo, no las leerán nunca. Pensaba eso al leer, hace unos días, una excelente versión adaptada de Los viajes de Gulliver, un relato tan apropiado para todos aquellos interesados por la vida política pero cuya versión original puede resultarles desanimante (por muy adultos que sean). Para unos puede ser una forma de hacerse cargo de su contenido, de su argumento completo, de la ferocidad crítica del autor. A otros, más específicamente interesados en la literatura infantil y juvenil, les puede servir para darse cuenta del origen de muchas ideas que aparecerán en relatos de fantasía posteriores. Los autores de la edición que cito, el adaptador, Martin Jenkins, y el ilustrador, Chris Riddell, son competentes y saben bien lo que tienen entre manos.

Jonathan Swift. Gulliver. Adaptación y reducción del texto de Martin Jenkins e ilustraciones de Chris Riddell para una edición de 2004. Barcelona: Vicens Vives, 2005; 144 pp.; trad. de Susana Camps; ISBN: 84-316-8012-1.

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martes, 20 de enero de 2009

Como es sabido, versionar antiguos relatos para ponerlos al alcance de los niños no es algo nuevo. Véanse, si no, el Libro de las maravillas y Cuentos de Tanglewood, de Nathaniel Hawthorne, y Los héroes, de Charles Kingsley.

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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Flor de leyendas
es una colección de relatos clásicos tomados de distintas fuentes que Alejandro Casona preparó, ya en 1932, con la intención de componer «un libro de lecturas literarias atento a la escala de intereses del niño». Dice mucho que sea un libro continuamente reeditado: la séptima reimpresión de la edición de Anaya de 2002 es de hace pocas semanas.

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martes, 18 de noviembre de 2008

También porque me ha recordado textos que yo leí cuando era niño, otra adaptación para niños reciente que me ha parecido bien resuelta es La Biblia, de Ernesto Juliá, con ilustraciones de Alicia Cañas. En dos tomos, uno para el Antiguo y otro para el Nuevo Testamento, el autor presenta en cada doble página un texto que corresponde a un día del año. Al tratarse de un libro pensado con intenciones formativas, como para leer por la noche con los hijos, con cada historia se obtiene una brevísima conclusión. Los textos están bien escritos y las ilustraciones tienen calidad por lo que el libro cumple bien las funciones que se le han de pedir a una adaptación: dar a conocer la obra, en sus contenidos básicos y en su espíritu de fondo, e introducir a una futura lectura.

En relación a las reticencias de algunos sobre las adaptaciones pueden venir bien algunos comentarios que hizo Chesterton en un prólogo que puso a unos extractos de la Vida de Samuel Johnson: «Es indiscutible que para ciertos fines, quizá los más importantes, es preferible conocer el texto completo de algún documento dado. Pero si se afirmara que ninguna exposición o relato tiene valor si es fragmentario, se llegaría a consecuencias interesantes e incluso alarmantes». En primer lugar, sigue, se puede recordar que «el arte de seleccionar no ha sido inventado por los editores modernos»; que «casi todos los documentos sobre los cuales basamos nuestra creencia en la existencia de Jesucristo o de Sócrates, habrán sido mutilados y editados una y otra vez»; y que el hecho de hacer selecciones de una obra es la prueba de su inmortalidad. Luego, viene bien pensar que si no se justificase «el hecho de extraer partes de un libro, como tantas veces hacemos», tampoco sería «justo tomar fracciones de la existencia, que es lo que todos hacemos» habitualmente. Otra cara más de la cuestión es que «es difícil admitir que lo bueno deja de serlo si se ofrece en pequeñas dosis» pues «si nunca es excesivo lo bueno, es igualmente bueno si se ofrece en pequeñas cantidades».

Ernesto Juliá Díaz. La Biblia (dos volúmenes: uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo Testamento). Madrid: Bruño, 2008; 256 pp.; ilust. de Alicia Cañas Cortázar; ISBN: 978-84-216-8142-8. [Vista del libro en amazon.es]
G.K.Chesterton. Maestro de ceremonias (G.K.C. as M.C., 1929). Buenos Aires: Emecé, 2006; 218 pp.; col. Emecé ensayo; trad. de María Manuela Conde; ISBN: 950-04-2767-2.

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miércoles, 22 de octubre de 2008

Como algunas veces me preguntan por adaptaciones y conozco pocas, esa es la verdad, he leído últimamente las preparadas por Rosa Navarro Durán de El Cid y del Lazarillo. Me han gustado y pienso que pueden cumplir bien la doble función de dar a conocer las obras originales a muchos que nunca las leerán, y de servir de primer acercamiento a las obras originales para otros. También me han parecido apropiadas las ilustraciones de Francesc Rovira: populares, eficaces, con aires de cómic y bien compuestas. Sé qué hay más adaptaciones de clásicos en la misma colección pero no las he visto con calma.

Sin estar del todo convencido, al leerlas pensaba que mientras no veo inconvenientes en versionar para niños algunas obras populares, en el sentido en que llamamos populares a El Cid o La Iliada o El Quijote, veo más problemático el resultado con obras como el Lazarillo o la Divina Comedia o, en general, libros donde los acentos adultos, picarescos o cultos en los casos citados, son tan imprescindibles que cualquier aire infantil traiciona bastante las obras. Es decir: me parece relativamente fácil que una versión infantil de obras del primer tipo dé una idea de sus contenidos y de su espíritu, me parece muy complicado conseguir lo mismo con obras del segundo tipo, en las que casi preferiría una selección de capítulos o de textos originales. Sin duda que muchos lectores adultos no las leerán en ningún caso, y en esa dirección cabe la defensa de las adaptaciones, pero tal vez a quienes las lean les llegarán adulteradas en exceso. Aunque supongo que, como casi siempre, mucho depende de la transmisión, del ambiente y de las personas que rodean al lector.

El Lazarillo contado a los niños. Versión de Rosa Navarro Durán con ilustraciones de Francesc Rovira. Barcelona: Edebé, 2008; 169 pp.; col. Clásicos contados a los niños; ISBN 978-84-236-8986-6.
El Cid contado a los niños. Versión de Rosa Navarro Durán con ilustraciones de Francesc Rovira. Barcelona: Edebé, 2007; 181 pp.; col. Clásicos contados a los niños; ISBN 978-84-236-8338-3.


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martes, 18 de septiembre de 2007

Las aventuras de Ulises,
de Giovanni Nucci, es una nueva versión resumida de la Odisea, bien contada, con tono levemente jocoso. Cumple su función: presentar con amenidad y orden los acontecimientos. Personalmente prefiero la versión de Rosemary Sutcliff, que se titula igual, Las aventuras de Ulises, pero esta puede ser apropiada para lectores de menos edad. Los dibujos coloreados que acompañan la edición no me han atraído ni me parecen los más ajustados al tipo de relato.

Giovanni Nucci. Las aventuras de Ulises (Le avventure di Ulisse, 2004). Madrid: Siruela, 2007; 238 pp.; col. Las tres edades; ilust. de Chiara Carrer; trad. de Isabel González-Gallarza; ISBN: 978-84-9841-096-9.

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jueves, 7 de junio de 2007

En su momento hablé de las excelentes adaptaciones de la Iliada y la Odisea firmadas por Rosemary Sutcliff. Con el mismo respeto y categoría literaria ha realizado Penelope Lively la suya de la Eneida, una versión en prosa que presenta cronológicamente todas las andanzas de Eneas y sus compañeros: marcha de Troya, estancia en Cartago, descenso a los infiernos, asentamiento en Italia. El relato conserva su sabor propio y, en mi opinión, puede acercar a muchos a la obra de Virgilio. Además, la edición sirve para contrastar el talento particular de Victor Ambrus para las ilustraciones de época y, en particular, las de caballos.

Penelope Lively. En busca de una patria. La historia de la Eneida (In Search of a Homeland: The Story of the Aeneid, 2001). Barcelona: Vicens Vives, 2006; 189 pp.; col. Clásicos adaptados; ilust. de Victor G. Ambrus; introd. de Stefano Baldini; notas y actividades de Manuel Otero; trad. de Susana Camps; ISBN: 9788431681319.

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miércoles, 28 de junio de 2006

De Roger Lancelyn Green se puede recordar, también, su reconstrucción ordenada de todos los relatos artúricos, que publicó hace años Siruela bajo el título El rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda, con ilustraciones de Aubrey Beardsley.

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martes, 27 de junio de 2006

Otra opción para el acercamiento a un público joven de aspectos de la cultura clásica es La historia de Troya, de Roger Lancelyn Green, uno de los amigos de C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien. Es una recreación ordenada y resumida, clara y bien escrita, de los hechos que se cuentan en la Iliada, la Odisea y otras fuentes. Las ilustraciones de Pauline Baynes, como antiguos grabados con aires modernistas, son excelentes y le dan al relato el aire apropiado.

Roger Lancelyn Green. La historia de Troya (The Tale of Troy, 1958). Madrid: Siruela, 2006; 196 pp.; col. Las tres edades; ilust. de Pauline Baynes; trad. de José Sánchez Compañy; ISBN: 84-7844-966-3.

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martes, 20 de junio de 2006

Dos ejemplos que cómo adaptar no tiene por qué ser degradar son las versiones de la Iliada y la Odisea que firma la escritora inglesa Rosemary Sutcliff. Son dos excelentes recomendaciones para un lector joven que desee acercarse por primera vez a las clásicas obras de Homero. Como dice Carlos García Gual, Rosemary Sutcliff ha logrado «recrear el espíritu ingenuo y poético de la narración épica, en una prosa de buen ritmo, sonora, clara y con un alto grado de elaboración literaria».

Alan Lee, el ilustrador de una edición de El Señor de los anillos, entre otros muchos libros, y colaborador de Peter Jackson para el diseño de los escenarios de las películas, pone las imágenes.

Rosemary Sutcliff. Naves negras ante Troya (Black Ships Before Troy, 1993). Barcelona: Vicens-Vives, 1998; 175 pp.; col. Clásicos adaptados; ilustr. de Alan Lee para una edición de 1993; prólogo de Carlos García Gual; notas y glosarios de Manuel Otero; trad. de José Ramón Insa, Javier de la Iglesia; ISBN: 84-316-4291-2.
Rosemary Sutcliff. Las aventuras de Ulises: la historia de la "Odisea" (The Wanderings of Odysseus, 1995). Barcelona: Vicens Vives, 2005, 10ª reimpr.; 170 pp.; col. Clásicos adaptados; ilustr. de Alan Lee para una edición de 1995; introd. de Carlos García Gual; notas, glosarios y actividades de Manuel Otero; trad. de José Luis López Muñoz; ISBN: 84-316-4471-0.

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