Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Notas del archivo 'Novelas de guerra' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
Archivo por temas:
HannnahRuisenor.jpg
viernes, 15 de septiembre de 2017

Aunque una recomendación de Isabel Allende en la portada es, para mí, desanimante, leí este verano, porque que me la aconsejaron, El ruiseñor, de Kristin Hannah. Segunda Guerra Mundial, Bélgica. La narración sigue a dos hermanas: Vianne, felizmente casada, cuyo marido se ha de ir al frente, y en cuya casa se alojarán oficiales alemanes: el primero será muy correcto y el segundo será un animal; e Isabelle, soltera y rebelde, que acaba uniéndose a los partisanos, enamorándose de uno, y participando en operaciones de gran riesgo. Aunque se puede intuir, no se sabe cuál de las dos es la narradora, que cuenta las cosas desde finales del siglo XX, hasta el final. Algunos sucesos están más o menos basados en hechos reales: hubo una red de la Resistencia que sacaba de Francia, por los Pirineos, a los aviadores ingleses y norteamericanos caídos y perdidos. Como es de suponer, son muchas las situaciones tensas y las decisiones cruciales que han de tomar las heroínas. La novela está bien armada para enganchar, por un lado, al público que sigue las ficciones basadas en sucesos de la segunda Guerra Mundial; y, por otro, a los lectores interesados en conflictos emocionales —la relación entre las hermanas y su padre, entre las hermanas entre sí, entre Vianne y sus amigas, entre Vianne y los oficiales alemanes, entre Isabelle y su amante partisano…—. A favor de la novela, que es entretenida y mejor que otras. En contra, que no llevo bien ni la banalización de los acontecimientos históricos que conozco más o menos bien, ni, menos aún, las concesiones comerciales eróticas y melodramáticas típicas de los bestsellers pensados para ser películas hollywodienses.

Kristin Hannah. El ruiseñor (The Nightingale, 2015). Barcelona: Debolsillo, 2017; 592 pp.; col. Bestseller; trad. de Laura Vidal Sanz; ISBN: 978-8466338400. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
Echenoz14.jpg
viernes, 2 de diciembre de 2016

En su momento leí Correr, de Jean Echenoz, que me gustó por su estilo minimalista, su trama levantada con los elementos justos y sus párrafos construidos con minuciosidad y concisión. Así que tomé nota en mis listas, cuando salió, de 14, una breve novela que he leído ahora.

Primera Guerra Mundial. Varios jóvenes de un pueblo de La Vendée son movilizados. Los principales son Anthime y su hermano Charles: ambos trabajan en la fábrica de zapatos Borne-Sèze y los dos cortejan a la heredera, Blanche. Se cuenta su alistamiento, se habla de su confianza inicial en que «a todas luces aquello duraría poco», y se narran los incidentes que la guerra les va deparando.

El autor ha pretendido una novela esquemática lo que, unido a los ramalazos irónicos del narrador, provoca que le falte un poco de tensión. Pero es una buena opción confeccionar un relato sintético y dejar que los sentimientos afloren sólo de los hechos y de un lenguaje cuidado, pues el relato se lee con interés. Por otra parte, tal como indica el narrador después de una escena bélica, «todo esto se ha descrito mil veces, quizá no merece la pena detenerse de nuevo en esta sórdida y apestosa ópera. Además, quizá tampoco sea útil ni pertinente comparar la guerra con una ópera, y menos cuando no se es muy aficionado a la ópera, aunque la guerra, como ella, sea grandiosa, enfática, excesiva, llena de ingratas morosidades, como ella arme mucho ruido y con frecuencia, a la larga, resulte bastante fastidiosa».

Jean Echenoz. 14 (2012). Barcelona: Anagrama, 2013; 104 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Javier Albiñana; ISBN: 978-8433978738. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
RufinCollarR.JPG
viernes, 5 de febrero de 2016

Poco que añadir a esta buena reseña de El collar rojo, una novela corta y medida de Jean-Christopher Rufin.

La acción se desarrolla en verano de 1919 y tiene tres personajes principales: un héroe de guerra al que se acusa de una acción deshonrosa, un juez que desea averiguar los motivos y evitarle un castigo excesivo, y un perro que no deja de ladrar en las afueras de la prisión.

Es un relato que interesa por la precisión con la que está construido, porque su trama tiene tensión, y porque tienen consistencia las observaciones que se terminan haciendo sobre la fidelidad y sobre un rasgo propiamente humano del que los animales carecen por completo: el orgullo.

Jean-Christophe Rufin. El collar rojo (Le collier rouge, 2014). Barcelona: Ediciones B, 2015; 158 pp.; trad. de Rosa Alapont; ISBN: 978-84-666-5651-1. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
DoerrLuz.JPG
viernes, 22 de enero de 2016

Los protagonistas de La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr, son una chica francesa ciega, Marie-Laure, y un chico alemán, Werner. La narración está dividida en partes que se titulan con la fecha. La primera, cuando ambos tienen poco más de 16 años, es el 7 de agosto de 1944. Luego el relato va y vuelve varias veces entre 1934 y 1974. Los capítulos son cortitos y alternan lo que les va sucediendo a Marie-Laure y Werner, aunque hay algunos centrados en otros personajes. En especial varios están dedicados al sargento mayor Reinhold von Rumpel, un oficial alemán experto en cristalografía, empeñado en encontrar el famoso diamante El Mar de Llamas.

Cuando, a los seis años, Marie-Laure pierde la vista del todo, su padre, cerrajero mayor del Museo de Historia natural de París, le construye una maqueta del barrio en el que viven de forma que, poco a poco, logra que sepa orientarse sola por las calles. Marie-Laure aprende la historia de El Mar de Llamas, cuidadosamente guardado en el Museo, del que se dice que hace inmortal a su propietario pero que atrae desgracias a quienes tiene alrededor. Cuando tiene doce años y los nazis invaden París, su padre huye a Saint-Malo, a casa de su tío Etienne, un hombre algo enfermo: está enclaustrado en su casa, es experto en cuestiones científicas, y vive atendido por la sabia y audaz madame Manec. Además, las autoridades del museo han entregado al padre de Marie-Laure una de las cuatro copias del diamante para, si es el caso, desorientar a quien lo busque: los portadores de las copias no saben si la suya es o no la joya verdadera. De nuevo, el padre de Marie-Laure, fabrica para ella una maqueta detallada de Saint-Malo.

Werner vive, con su hermana pequeña Jutta, en un orfanato de una ciudad minera del oeste de Alemania. Aficionado a la ciencia, siendo ya un niño se convierte en un gran experto en radios. Un jerarca nazi que comprueba sus habilidades lo envía a una escuela de formación profesional para chicos del partido. Allí destaca mucho y, también, presencia muchas crueldades, en especial las que sufre su mejor amigo Frederick. Cuando tiene unos 16 años es asignado a un equipo que tiene la misión de descubrir emisoras clandestinas de la resistencia y destruirlas. Esto lo acaba llevando a Saint-Malo.

El argumento tiene tensión y la novela se lee muy bien. Todo está contado con frases cortas y directas pero también las hay poéticas, como algunas descripciones de lo que siente Marie-Laure. La trama se apoya sobre todo en las intrigas que afectan a los protagonistas: qué les deparará la guerra, cómo evolucionarán sus mundos interiores, cómo llegarán a entretejerse sus vidas, qué ocurrirá con El Mar de Llamas… Pero se sostiene también sobre secundarios cuyas historias atraen: Jutta, Etienne, Frederick, madame Manec, Von Rumpel. Están bien descritos los aprendizajes de los dos héroes y los logros técnicos de Werner, y están bien urdidos los paralelismos entre lo que pasa en la novela y las lecturas de Marie-Laure, Veinte mil leguas de viaje submarino en especial. Hay algunas escenas de guerra brutales, contadas sin morbo.

Todo está bien pensado para reforzar las ideas de fondo. Por un lado, con la historia de los héroes:  la forma en que Werner lucha una y otra vez con la estática de la radio para poder oír; cómo Marie-Laure sufre hasta que sabe orientarse en las calles y cómo más adelante descubre que «lo que está más allá de la maqueta es lo más emocionante del mundo». Por otro, con intervenciones del narrador: inserta un capítulo, en el que se detiene la acción, para subrayar la increíble «Simultaneidad de los instantes»; interrumpe el relato, justo después de un momento decisivo, para decir lo siguiente: «Todos llegamos a la existencia como una simple célula más pequeña que una mota de polvo, mucho más pequeña. Se divide, multiplica, añade y sustrae. La materia sufre cambios, los átomos salen y entran, las moléculas pivotan, las proteínas se unen, la mitocondria envía sus órdenes. Comenzamos siendo apenas un enjambre de conexiones eléctricas microscópicas. Los pulmones, el cerebro, el corazón. Cuarenta semanas después, seis billones de células se amontonan en el canal de nacimiento de nuestras madres y aullamos. Y entonces el mundo comienza en nosotros». O, dicho de otra manera, es cierto que, «matemáticamente hablando, toda luz es en realidad invisible», pero también lo es que gracias a la luz vemos y que hay quienes saben ver las cosas que la mayoría no ve.

Anthony Doerr. La luz que no puedes ver (All the Light We Cannot See, 2014). Barcelona: Suma de Letras, 2015; 658 pp.; trad. de Carmen Cáceres y Andrés Barba; ISBN: 978-84-8365-761-4. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
WaughBanderas2.JPG
viernes, 11 de septiembre de 2015

Otro libro que tenía pendiente leer: ¡Más banderas!, de Evelyn Waugh. En este excelente prólogo del traductor de una edición más reciente, titulada Izad más banderas, se comentan las circunstancias en las que Waugh la escribió —volviendo en barco a Inglaterra después de una operación militar fallida en la que participó—, su publicación y éxito en 1942 —también por ser la primera novela que salía sobre la Guerra Mundial—, y su carácter de giro en la carrera del autor, que luego escribiría sus mejores obras, Retorno a Brideshead y la trilogía Espada de honor.

El relato se centra en las peripecias de un aristócrata pícaro llamado Basil Seal —que afirma que «sólo me divierte la lucha por la obtención del dinero…, no su posesión»—, en los primeros meses de la segunda Guerra Mundial. Tanto él como los demás personajes que van apareciendo en la historia prefiguran los que más adelante recreará Waugh en Espada de honor. Es un libro difícil de etiquetar, dice su prologuista: «¿Comedia de errores, comedia social, acaso comedia juvenil? En todo caso, una notable comedia waughiana —más notable aún si se considera su rápida composición—, construida a partir de materiales tragicómicos, una aguda crónica social del primer año de la Segunda Guerra Mundial, un punto de inflexión en la narrativa del autor, la clave indispensable para entender la evolución de sus personajes habituales» hasta entonces.

Una escena típica del humor punzante del autor ocurre cuando el intelectual Ambrose Silk habla con su amiga Poppet, una pintora, mientras va viendo con ella los cuadros de su exposición recién inaugurada. Al pasar, ven uno de Afrodita al cual Basil le había pintado un bigote, cosa que Poppet no sabía, mientras que Ambrose piensa que así había sido compuesto, y entonces le dice: «Este bigote… demuestra que has atravesado uno de los tantos Rubicones artísticos y que te sientes lo suficientemente segura como para bromear. (…) Estás creciendo, mi querida Poppet».

Evelyn Waugh. Más banderas (Put Out More Flags, 1942). Madrid: Alianza, 1974; 243 pp.; col. El libro de bolsillo; trad. de Horacio Laurora; ISBN: 84-206-1156-0. Edición más reciente, titulada Izad más banderas, en Barcelona: RBA, 2012; 288 pp.; col. Narrativas; edición y trad. de Carlos José Villar Flor; ISBN: 978-8490064405. [Vista de esta última edición en amazon.es]

Enviar Imprimir
RieraTumba.JPG
jueves, 10 de septiembre de 2015

La tumba de Aurora K, de Pedro Riera, es una novela que, a pesar de ser toda ella ficción, cabría llamar periodística: su telón de fondo, el imaginario conflicto de Turenia entre távaros y urenos, está basado en los enfrentamientos entre distintos pueblos durante la guerra de Yugoslavia.

El escenario es una pequeña ciudad de la costa Oeste de los Estados Unidos, Lower Hill, en la que hay una cohesionada comunidad de távaros fundada, entre otros, por el abuelo de la protagonista y narradora, Anna, una chica de dieciséis años. La historia comienza cuando a su padre, Stefan Malnik, un hombre que se ha dedicado a la persecución de criminales de guerra, le llegan noticias de la que puede ser la tumba de su madre. Anna le acompañará en sus investigaciones y, en ese periplo, descubrirá muchas cosas sobre el pasado de su familia.

La narración es buena, la trama es tensa, la descripción del vaivén emocional que va llevando a la heroína de un lado a otro es convincente, y tanto ella como su padre son dos personajes sólidos, porque están bien construidos y también porque son muy firmes en todo momento. Al hilo principal de la investigación se suman las historias del abuelo y el padre de Anna en los Estados Unidos, de las relaciones de Anna con amigos y primos, en especial con uno muy audaz llamado Danylo.

Hay varias lecciones de fondo que llegan, bien de lo que Anna piensa y dice, bien de lo que su padre le indica, o bien de relatos de la guerra que Anna lee. Son las de reafirmar que no existen los pueblos predestinados a odiarse, que no todo en la vida debe girar en torno a ser o no de una nacionalidad determinada, que la propia identidad no está necesariamente condicionada por los antepasados, y que no hay que ceder a las presiones del grupo y adoptar como propia la opinión de otros.

Pedro Riera. La tumba de Aurora K (2014). Barcelona: Edebé, 2014; 318 pp.; ISBN: 978-84-683-1250-7. [
Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
NemirovskiBienes.JPG
jueves, 23 de octubre de 2014

Los bienes de este mundo, de Irene Némirovsky, es una magnífica novela, de las que conmueven y hacen pensar, ya desde su excelente título. Se publicó en 1941 por entregas, poco antes de la muerte de la autora, y vio la luz como libro en 1947.

Saint-Elme, ciudad del norte de Francia, en 1914. Pierre Hardelot está a punto de casarse con Simone, una rica heredera que su abuelo, propietario de una potente industria papelera, ha elegido para él. Pero Pierre precipita los acontecimientos y se compromete con Agnès, una amiga de la infancia, de familia modesta, lo que le gana la enemistad permanente de su abuelo. Estalla la primera Guerra Mundial y Pierre se ha de incoporar a filas. También Simone se casa con Roland Burgères, un soldado a quien conoció durante los años de guerra. Después, a buen ritmo, en capítulos cortos, se cuenta la vida de las dos familias y los sucesos que marcan el crecimiento de los hijos, Pierre y Colette Hardelot y Rose Burgères, hasta el año 1941, cuando ha estallado la segunda Guerra Mundial y los alemanes han entrado ya en Francia.

El marco social se pinta con pocas pero suficientes líneas. Los personajes resultan cercanos pues el narrador logra retratarles bien y transmitir con fuerza sus emociones. El tramo final tiene la fuerza propia de una narración testimonial que presenta de forma vívida las reacciones de la población ante los acontecimientos de los años 40 y 41 y el progresivo desmoronamiento del orden social.

Irene Némirovskiy. Los bienes de este mundo (Les Biens de ce monde, 1941-1947). Barcelona: Salamandra, 2014; 221 pp.; col. Narrativa; trad. de José Antonio Soriano Marco; ISBN: 978-84-9838-575-5. [
Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
WaughHeA.JPG
jueves, 26 de diciembre de 2013

En la trilogía Espada de honor, Evelyn Waugh vuelve a utilizar, pero incluso perfecciona, un protagonista como el de Retorno a Brideshead: un militar desencantado, un hombre que sufre un proceso de desilusión y maduración interior. Las tres obras que la componen —Hombres en armas, Oficiales y caballeros y Rendición incondicional— tienen una estructura parecida: el héroe se pasa cada una de las novelas en distintos destinos cuartelarios o burocráticos en Inglaterra, como sin hacer nada, y, al final, participa en una acción militar en el extranjero que no termina bien.

Hombres en armas comienza en 1939. El protagonista es Guy Crouchback, que tiene 35 años y desciende de una familia católica de larga tradición. Es el único hijo varón vivo de su padre, Gervase. Su mujer, Virginia, le abandonó hace unos años. Se alista en los Alabarderos (un cuerpo que no existió en la realidad). Allí conoce a varios personajes que irán reapareciendo en esta o en novelas posteriores. Al final hay una expedición a Dakar, en la que Guy desempeña un buen papel pero, debido a una imprudencia de su jefe, debe abandonar el cuerpo.

Oficiales y caballeros empieza cuando Crouchback se alista en la Hookforce, un cuerpo de comandos de reciente creación. Hace amistad con Jumbo, un antiguo alabardero y gran conocedor de los entresijos de la vida militar. Entran en acción en Egipto y, después de intervenir en unos combates trágicos y confusos en Creta, logra escapar en bote. Mientras tanto, su exmujer, Virginia, está en grandes apuros después de su último divorcio.

Rendición incondicional comienza a finales de 1941. Después de pasar por distintas oficinas militares, Guy termina en Yugoslavia cuando esta cae en manos de Tito quien, dando la espalda a los ingleses, se alía con los rusos. Un epílogo, ya en 1951, da cuenta de la vida posterior de Crouchback.

Cada libro se centra en secundarios diferentes y en cada uno se da una traición presenciada por el protagonista, que va ganando solidez humana según transcurre la historia. Cada novela tiene un tono propio: Hombres en armas tiene aires algo distanciados e incluso cómicos («el ejército no estaba turbado entonces, como estaría más tarde, por los psiquiatras»); en Oficiales y caballeros las cosas se ponen serias cuando las desgracias, muertes y deshonor, son reales y cercanas; Rendición incondicional acentúa, por un lado, la desesperanza en cuanto a los resultados de la guerra pero, por otro, se abre camino con fuerza la esperanza personal. En conjunto suponen una subversión del género: Waugh no escribe sus novelas para ensalzar el coraje militar o las virtudes patrióticas tal como muchos las entienden…, sino que va mucho más allá y habla del sentido del honor y de la caballerosidad de una forma inesperada.

Evelyn Waugh. Hombres en armas (Men at Arms, 1952). Madrid: Cátedra, 2003; 407 pp.; col. Letras universales; edición crítica y traducción de Carlos Villar Flor; ISBN: 84-376-2106-2. [Vista del libro en amazon.es]
Oficiales y caballeros (Officers and Gentlemen, 1955). Madrid: Cátedra, 2010; 427 pp.; col. Letras universales; edición crítica y traducción de Carlos Villar Flor; ISBN: 978-84376-2644-4. [Vista del libro en amazon.es]
Rendición incondicional (Unconditional Surrender, 1961). Madrid: Cátedra, 2011; 422 pp.; col. Letras universales; edición crítica de Carlos Villar Flor; trad. de Carlos Villar Flor y Gabriel Insausti Herrero-Velarde; ISBN: 978-84-376-2857-8. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
CatherUnoN.JPG
jueves, 10 de octubre de 2013

El protagonista de Uno de los nuestros, de Willa Cather, es Claude Wheeler, un chico al que su padre pone al frente de la granja familiar, en Nebraska, aunque sus deseos son otros, pues le gustaría estudiar en la universidad y tiene unas ansias que no sabe como satisfacer. Se casa con una chica que conoce desde la infancia pero pronto comprueba que su mujer tiene otros intereses y, además, cuando enferma una hermana suya, misionera en China, se ausenta. Entretanto él se alista como voluntario para combatir en la primera Guerra Mundial: en ese ambiente, a través de muchas peripecias, sus horizontes vitales se ampliarán de forma inesperada.

La novela es interesante, como todas las de Cather, pero insatisfactoria. La parte de la guerra no es convincente tal vez porque, después de tantas historias sobre lo mismo, no nos suenan verdaderos los acentos amables e idealistas del narrador. Tampoco está logrado el protagonista: diría que Cather lo dibuja calcado sobre las heroínas de sus mejores novelas. Luego, algunos flecos argumentales quedan colgados —por ejemplo, la mujer de Claude desaparece sin más del relato cuando se marcha—. En cualquier caso, la calidad narrativa y descriptiva es magnífica y la novela, en los ambientes que Cather domina como nadie, en la primera parte, tiene momentos excelentes. Uno es el de la conversación que Claude tiene con su futuro suegro y este intenta «advertirle, sin dar muchos detalles, de ciertas decepciones desgarradoras. Vio que no era posible: la comunicación entre un viejo y un joven era tan difícil como que los muertos hablasen a los vivos».

Willa Cather. Uno de los nuestros (One of Ours, 1922). Madrid: Nórdica, 2013; 494 pp.; trad. de Beatriz Bejarano del Palacio; ISBN: 978-84-92683-43-7.

Enviar Imprimir
ShuteATown.JPG
viernes, 20 de septiembre de 2013

A Town Like Alice, de Nevil Shute, es una extraordinaria novela, la mejor de su autor según muchos pero, aún así, no traducida que yo sepa. Sus protagonistas y sucesos principales están inspirados en personas y hechos que vivieron y ocurrieron por separado. No es fácil categorizarla: es una novela de guerra y es una novela de amor pero, en ambos terrenos, es muy diferente de las habituales; es también una especie de novela de transformaciones sociales realmente singular.

Tiene un paso tranquilo, como corresponde al narrador, Noel Strachan, un abogado a punto de jubilarse. Comienza por explicar cómo llegó a ser el albacea de una herencia y cómo, justo después de la segunda Guerra Mundial, entró en contacto con la heredera, Jean Paget, una joven secretaria en una empresa que fabrica y vende calzado. A partir de ahí, la narración tiene tres partes, consecutivas pero muy distintas entre sí. La primera es la vida de Jean como prisionera de los japoneses en Malasia desde 1942 hasta 1945: como por motivos familiares sabía malayo con fluidez, se convirtió en la cabecilla de un grupo de unas 30 mujeres y niños ingleses que, debido a que el ejército japonés no encontraba ubicación para ellas, vagaron por distintos lugares hasta que se acomodaron en un pueblo donde las supervivientes pudieron vivir los últimos años de la guerra. La segunda trata sobre lo que Jean decide hacer con una parte del dinero de su herencia: poner un pozo en aquel pueblo malayo para mejorar la vida de sus habitantes, en especial de las mujeres. Pero, una vez allí, averigua cosas que desconocía y decide viajar a un lugar remoto de Australia, llamado Willstown, donde se desarrolla la tercera parte: Jean impulsa una serie de proyectos con vistas a que deje de ser un lugar del que todo el mundo huye y se convierta en «una ciudad como Alice Springs».

El relato es fluido y va cambiando de tono y colorido según pasan las páginas. La figura de la protagonista va creciendo de modo natural: primero porque la elección del narrador es perfecta para ir avanzando de modo muy prudente; luego, porque Jean es una persona sensata y práctica que va dando pasos adelante según la vida le va pidiendo cada vez más; también porque la primera parte de la novela tiene momentos de grandísima intensidad. Los giros y sorpresas argumentales de la historia encajan bien y las numerosas explicaciones —sobre todo de algunos oficios en la parte final— se leen con interés, porque todas están vinculadas con el destino de la heroína y, a esas alturas, el lector desea conocerlo todo. Las expresiones singulares y el modo de hablar de los hombres de campo australianos resultan curiosas y, para ciertos lectores (como yo), difíciles al principio.

Los planteamientos y comportamientos son los propios de la época. Así, Jean Paget no puede recibir toda su herencia porque las condiciones estipulaban que debería tener, como mínimo, 35 años; algunas formas de denominar a los aborígenes australianos hoy suenan ofensivas aunque fueran habituales entonces; la separación de sexos y de razas estaba vigente a la hora de poner en marcha algunos comercios... Por otro lado, la misma narración pone de manifiesto lo absurdo de algunas actitudes que se describen mientras la protagonista va rompiendo una barrera tras otra con amabilidad y pies de plomo. Así,  el pozo en el pueblo malayo lo plantea como una forma de que las mujeres no tengan que acarrear agua caminando largas distancias, pero antes de construirlo ha de conseguir la imprescindible aprobación de los varones del pueblo, cosa que hace con gran habilidad.

Nevil Shute. A Town Like Alice (1950). Random House, 2009; 350 pp.; ISBN: 978-0099530268. Edición en Kindle, 2010, ASIN: B0034JUOBE.

Enviar Imprimir
SerraillerSilverSw.JPG
miércoles, 11 de septiembre de 2013

Una novela pacifista sobre la guerra: The Silver Sword, de Ian Serrailler. Es una historia intensa y emotiva sobre un largo viaje de tres hermanos en busca de sus padres, justo al final de la segunda Guerra Mundial. No está publicada en castellano, que yo sepa.

Enviar Imprimir
GallowayViolSara.JPG
jueves, 27 de diciembre de 2012

En El violonchelista de Sarajevo, de Steven Galloway, el narrador sigue las peripecias de algunos personajes que sufrieron el asedio de Sarajevo centrando principalmente su atención en un violonchelista que decidió tocar el Adagio de Albinoni durante veintidós días seguidos, allí donde una bomba mató a veintidós personas. Los otros son Kenan, un padre que va en busca de agua para su familia; Dragan, un hombre cuya esposa e hijo están fuera de la ciudad; y Flecha, una francotiradora muy hábil que ha decidido no disparar nunca sobre civiles pero sí sobre soldados, a la que indican que vigile que ningún otro francotirador dispare al violonchelista.

El relato está bien escrito y mantiene al lector en vilo. El autor dice, al final, que charló con muchas personas que sufrieron el asedio de la ciudad para recoger con verosimilitud la inquietud angustiosa de la situación. Cada capítulo está centrado en uno de los personajes y se narra en presente, un recurso que, mientras leía la historia, no veía claro: en situaciones como las de los protagonistas es dudoso que los pensamientos circulen tal como lo hacen en el texto (aunque no tengo experiencia de primera mano, gracias a Dios). También, puesto que se basa en hechos reales, parece que serían necesarias algunas explicaciones acerca de quién es quién: por ejemplo, el relato dice que «los hombres de las montañas» son los que disparan sobre la ciudad pero nadie sabe quiénes son esos hombres y por qué lo hacen o por qué comenzaron a hacerlo.

Al margen del valor del relato como tal, que sin duda es eficaz, es jugosa la polémica posterior a la novela: a Vedran Smailovic, el violonchelista que protagonizó el incidente que usó el autor como núcleo de su argumento, no le hizo ninguna gracia que se usase su gesto en una novela (de la que no se le informó, por otra parte, hasta que estuvo publicada). Por contraste, un libro valioso sobre una situación semejante a la de Sarajevo, contado por quién sí vivió lo que se narra, es El juego de las golondrinas, una novela gráfica de la dibujante libanesa Zeina Abirached donde cuenta un episodio que vivió de niña en Beirut, con poderosas imágenes en blanco y negro (al modo de Persépolis, de Marjane Satrapi).

Steven Galloway. El violonchelista de Sarajevo (The cellist of Sarajevo, 2008). Barcelona: El Aleph, 2008; 237 pp.; col. Modernos y clásicos de El Aleph; trad. de Nuria Salinas; ISBN: 978-84-7669-831-0.
Zeina Abirached. El juego de las golondrinas (Mourir, partir, revenir – Le Jeu des hirondelles, 2007). Madrid: Sinsentido, 2008; 186 pp.; trad. de Lucía Bermúdez Carballo; ISBN: 978-84-96722-43-9.

Enviar Imprimir
FdezSifrFaroMA.JPG
jueves, 11 de octubre de 2012

He leído rápido dos libros juveniles recientes y premiados: El festín de la muerte, de Jesús Díez de Palma, y El faro de la mujer ausente, de David Fernández Sifres. El primero, a partir de distintas fotografías de la segunda Guerra Mundial, presenta escenas ordenadas cronológicamente, de distintos ambientes y personajes que acaban teniendo algún tipo de relación. El segundo tiene como narrador a un chico que, al tener que pasar un tiempo en un pueblo francés junto con otros chicos de distintos países, presencia una muerte misteriosa que parece como congelada en el tiempo, pues pertenece a un momento de la segunda Guerra Mundial, e investiga qué ocurre.

Ambos relatos me sirven para señalar algunas cosas. Una: que la segunda Guerra Mundial como hilo argumental, o como telón de fondo, es demasiado frecuente. Dos: que, al ser libros juveniles premiados, el lector ya sabe que le intentarán llevar a combatir prejuicios, que pueda comprender mejor el pasado, etc. Tres: que, por ambas cosas, un lector como yo tiene dificultades con ellos y no puede juzgarlos bien: los afronto con cansancio y no puedo sino compararlos con otros, y me gustan poco los intentos de ser literarios de relatos así —por la sofisticación constructiva o por el uso de algunas expresiones más huecas—. Pero los libros están bien y, por supuesto, su público natural no soy yo.

Jesús Díez de Palma. El festín de la muerte (2012). Madrid: SM, 2012; 395 pp.; ISBN: 978-84-675-5336-9.
David Fernández Sifres. El faro de la mujer ausente (2012). Zaragoza: Edelvives, 2012; 203 pp.; col. Alandar; ISBN: 978-84-263-8147-7.

Enviar Imprimir
EstradaRescoldo.jpg
jueves, 23 de agosto de 2012

Rescoldo,
de Antonio Estrada, es una novela que Juan Rulfo calificó de «una de las cinco mejores novelas del siglo XX» de México. Es una lectura difícil para muchos porque su lenguaje, de una gran sonoridad y belleza, mezcla modos de hablar indígenas y coloquiales. En cualquier caso, en la edición que cito, un buen prólogo explica el contexto histórico y las vicisitudes del autor y de su novela, y, aparte de un glosario final, hay notas al pie de cada página para indicar el significado de las palabras y expresiones que lo requieren.

El relato comienza en 1934. Cuando el gobierno incumplió los acuerdos posteriores a la primera guerra de los cristeros y comenzó a perseguir hasta la muerte a los cabecillas que habían sobrevivido, hubo quienes decidieron combatir de nuevo antes de ser capturados y ejecutados. Rescoldo narra la historia del coronel Florencio Estrada y su gente, que se llevó a su mujer e hijos pequeños con él para evitar que pudieran amenazarles a ellos. El autor del relato, y testigo presencial de muchos sucesos, es su hijo Antonio, entonces un niño.

Una buena y completa reseña está en el blog Lector consentido. Tal como allí se indica, es una novela muy poderosa, que vale la pena leer dejándose llevar por el ritmo y la sonoridad del lenguaje, y que contiene asombrosos diálogos, magníficas descripciones de la naturaleza y escenas de una intensidad emocional fortísima. Por ejemplo, aquí está la breve narración de un combate:

«De repente a una berrearon los cuernos de Mora, Vázquez y Estrada.
Todos se alzaron con las culatas listas como garrotes, las dagas empuñadas; los huicholes y tepehuanes con sus coas, como temblando por rajar baqueta. Las ametralladoras plantadas en retaguardia mascaban culebra tras culebra, y hacían arco a muchos cristeros.
Luego ya chocaban fierros serranos con bayonetas y cuellos, con quepices y barrigas. A veces que la metralla también se llevaba a gobiernista y cristero, trenzados en su albur.
Ahora ni guasas o mentadas, ni vivas o mueras; sólo pujidos, el grito por el adiós del ánima o el ruido a calabaza reventada. Por aquí y por allí grupitos de gobiernistas, como coyotes peleando por una gallina revoltosa».

Antonio Estrada. Rescoldo (1961). Madrid: Encuentro, 2010; 260 pp.; prólogo de Jean Meyer, introducción y notas de Ángel Arias; ISBN: 978-84-9920-035-4.

Enviar Imprimir
BrucknerSadako.jpg
miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sadako quiere vivir,
de Karl Bruckner, empieza el 20 de julio de 1945 cuando un avión de exploración norteamericano obtiene fotografías de Hiroshima. A partir de ahí el narrador va presentando distintas escenas de la ciudad, cuando Shigeo Sasaki, de diez años, arrastra a su hermana Sadako, de 4 años, de un lugar a otro en busca de comida. Alternando con ellas, se muestran escenas aisladas que luego no tendrán continuidad: historias de los miembros de la tripulación del avión norteamericano; una reunión del cuartel general del ejército japonés; el ambiente de la base norteamericana de Tinian, donde aterriza aquél avión, y la llegada de hombres desconocidos y de una caja negra, rodeada de secreto. Después del lanzamiento de la bomba la narración se centra en la vida de la familia Sasaki: Yasuko, el padre, vuelve a montar su antigua barbería y progresa..., hasta que, en 1955, a Sadako se le descubren los efectos ocultos de la radiación.

La narración es buena y consigue su objetivo de transmitir el dolor de sus protagonistas y de provocar rechazo hacia unas acciones bélicas tan demenciales e inhumanas. «Antes muerto que asesino de inocentes», dice Shigeo a su madre, cuando ésta le pregunta si estaría dispuesto a obedecer hasta el punto de arrojar una bomba atómica; y entonces Shigeo se dirige a su padre:

«—¿Y tú, padre? ¿Qué piensas tú?
—Yo... he crecido en otra época. A nosotros se nos dijo siempre, ya desde la escuela, que el mayor honor para un soldado nipón era que le fuera permitido caer en el campo de batalla por el emperador y por la patria. Pero tú prefieres morir a matar —suspiró pesadamente—. Y... esto... pesa más ante el dios supremo que todas las heroicidades humanas.
Shigeo se inclinó más profundamente que de ordinario. Su padre hubiera podido reprenderle por mantener una opinión opuesta a la suya. Y en vez de eso, había reconocido, con sabia visión, que el antiguo concepto de deber y obediencia ciega era erróneo. (...) Shigeo pensó que debía admirar a su padre por ello».

Karl Bruckner. Sadako quiere vivir (Sadako will leben, 1975). Barcelona: Noguer, 1989; 184 pp.; col. Cuatro Vientos; trad. de Feliciano Pérez Varas; ISBN: ISBN 10: 84-279-3167-0. Nueva edición en 2009; 256 pp.; col. Noguer juvenil; ISBN: 978-84-279-0092-9.

Enviar Imprimir
MorpurgoCaballoBat.jpg
jueves, 14 de julio de 2011

Dentro de poco se estrenará la película de Spielberg basada en Caballo de batalla, de Michael Morpurgo

En la novela, Joey, un caballo de granja de buena presencia, es el narrador. Al principio, como caballo de trabajo, le cuida un chico joven, Albert, con quien hace buenas migas. Luego es comprado por el ejército para ser montura de caballería. El capitán Nicholls, experto en caballos, se hace cargo de él. Más tarde lo llevan a Europa para participar en las últimas batallas de la primera Guerra Mundial donde intervinieron caballos. Es capturado por los alemanes, pasa un tiempo con unos granjeros franceses, y al fin acaba reencontrándose con Albert.

Como novela es eficaz: Morpurgo es un autor experto, que cuenta bien, que consigue transmitir sentimientos de afecto a los caballos y de rechazo profundo a la guerra, y termina su relato de forma satisfactoria para la mayoría de los lectores. Su novela sigue la tradición de las autobiografías de caballos: Belleza Negra, el gran clásico inglés, y Smoky, el modelo norteamericano (de un caballo en el Oeste). Se le podría reprochar que los acentos con los que se dirige Albert a Joey son algo cursis —«te daría un beso, tontuelo»—, más bien impropios de un granjero inglés de principios del siglo XX, creo yo. Los interesados en la cuestón deberían conocer también Horses in Battle. Y ahora, dos añadidos completamente distintos uno del otro.

Uno. En un contexto más amplio que el de esta novela vale la pena señalar que los relatos infantiles acentúan, con razón, el rechazo a la guerra, pero nunca deberían olvidar que no todas las guerras son iguales, pues no es lo mismo atacar que resistir, no es lo mismo agredir que defenderse, no es lo mismo luchar para expandir un imperio que luchar para proteger la propia casa. Tener esto presente puede orientar un poco en medio de tantos libros que se dirigen hoy a los niños y que propugnan un pacifismo simplista que, al mismo tiempo que reclama para sí una especie de superioridad espiritual, prácticamente parece decir que si ves a un hombre pegarle a una mujer de ninguna manera debes golpearle para evitarlo. En cualquier caso, tanto la vida cotidiana de los niños como sus preferencias literarias históricas por determinados relatos de aventuras (y no por otros) demuestran su pasión instintiva por la justicia y por la lucha de los héroes que salen en defensa de los débiles. En ese sentido, Caballo de batalla es un ejemplo más.

Otro. El capitán Nicholls dice a Joey que lo va a pintar y añade: «No será un Stubbs: será mejor porque Stubbs nunca tuvo un caballo tan bello como tú de modelo». Pues bien, de George Stubbs dice Robert Hughes lo siguiente: «Como todos los grandes artistas, Stubbs era muy poco sentimental, y su trabajo nos recuerda cuán reciente es en realidad la idea de que “los animales también son humanos”. Sus animales están siempre presentados en su total calidad de “ser otro” de su naturaleza animal. Se mantiene fiel a este principio incluso cuando pinta el foco tradicional de la emoción sensiblera: el perro».

Michael Morpurgo. Caballo de batalla (War Horse, 1982). Barcelona: Noguer, 2011; 188 pp.; trad. de Isabel Murillo; ISBN: 978-84-279-0126-1.
La cita de Robert Hughes está en A toda crítica. Ensayos sobre arte y artistas (Nothing If Not Critical, 1990). Barcelona: Anagrama, 2002; 497 pp.; col. Argumentos; trad. de Alberto Coscarelli; ISBN: 84-339-1360-3.

Enviar Imprimir
MarsdenCuandoGuerra.jpg
jueves, 19 de mayo de 2011

Nueva edición de Mañana, cuando empiece la guerra, del escritor australiano John Marsden.

Se desarrolla en una ciudad costera de Australia. Siete chicos adolescentes salen de acampada y pasan unos días en un lugar llamado el Infierno. Cuando vuelven, descubren que su pueblo y su país han sido invadidos. Después de algunos incidentes y deliberaciones deciden empezar la resistencia. La narradora es Ellie, una de las chicas, a la que los demás indican que ponga por escrito lo sucedido para que quede constancia. El relato abarca sólo unos días y, conforme al planteamiento, la historia no se cierra.

Novela valiosa con un argumento que atrapa. Sin embargo, le falta consistencia, y la voz narrativa es buena, pero, al menos para mí, tampoco es convincente.

Las cualidades vienen de que todo está bien contado y de que la trama es creíble —lo es el punto de partida de la invasión, de la que no sabemos nada, y lo son las acciones de los protagonistas, tanto los incidentes de tipo amoroso como los combates en los que se ven involucrados—.

Los defectos proceden de que las explicaciones acerca de la invasión son demasiado escuetas —se nota que sólo es un pretexto— y, por tanto, a los ojos del lector, las discusiones de tipo moral entre los chicos acerca de qué hacer o no hacer, tienen poca base. Luego, de que la narración acumula detalles descriptivos, tanto ambientales como del mundo interior de Ellie, que parecen improbables tanto por el momento y la situación en los que escribe como por el hecho de que su relato tiene como destino inmediato que lo lean sus compañeros. Además, contiene consideraciones del tipo «el infierno sólo tiene que ver con la gente. Es posible que el Infierno sea la gente», que son más propias de otra clase de narrador.

John Marsden. Mañana, cuando empiece la guerra (Tomorrow, When the War Began, 1993). Madrid: SM, 1996; 199 pp.; col. Gran angular; trad. de Amalia Bermejo; ISBN: 84-348-4810-4. Nueva edición en Barcelona: Molino, 2011; 351 pp.; trad. de Daniel Cortés; ISBN: 978-84-272-007-60.

Enviar Imprimir
RemarqueSinNovedad.jpg
viernes, 7 de enero de 2011

Así como hay novelas que fueron un gran éxito en su momento y no han dejado el más mínimo recuerdo, hay otras que sí quedan en la historia precisamente porque fueron un gran éxito, debido a que recogieron y a la vez crearon un estado de opinión respecto a algo. Por eso, con el paso del tiempo, las vemos como testimonios valiosos de una mentalidad y unas ideas. Entre esas novelas de interés sociológico, como pudo ser La cabaña del tío Tom por ejemplo, está Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque, de la que acabo de ver una edición reciente.

El autor narró en ella sus experiencias en la primera Guerra Mundial poniendo su foco en la vida cotidiana de un grupo de chicos que pasaron del último curso del colegio a combatir en el frente. No habla de ninguna acción bélica determinada ni menciona lugares definidos, y simplemente presenta la perspectiva de un soldado de 21 años, que narra escenas de camaradería y de guerra, y de cómo a su alrededor van cayendo compañeros, y que continuamente contrasta lo que vive con las enseñanzas que recibió y la ignorancia de quienes fueron sus maestros. Al final hay una observación, que novelísticamente no encaja bien en boca del narrador, acerca de que los soldados jóvenes que sobrevivan a la guerra serán en el futuro unos completos inadaptados.

Lo más destacable del relato es su claridad narrativa y su inteligente construcción con vistas a subrayar la crítica de los educadores que les han tocado en suerte al narrador y sus compañeros. Así, hablando sobre Kantorek, su profesor, dice: «Deberían haber sido para nosotros, jóvenes de dieciocho años, mediadores y guías que nos condujeran a la vida adulta, al mundo del trabajo, del deber, de la cultura y del progreso, hacia el porvenir. A veces nos burlábamos de ellos y les jugábamos alguna trastada, pero en el fondo teníamos fe en ellos. La misma noción de autoridad que representaban les otorgaba a nuestros ojos mucha más perspicacia y sentido común».

Erich Maria Remarque. Sin novedad en el frente (Im Wsten nichts Neues, 1929). Barcelona: Edhasa, 2010; 255 pp.; col. Pocket; trad. de Judit Vilar; ISBN: 978-84-350-1835-7.

Enviar Imprimir
RigoniTonle.jpg
jueves, 11 de noviembre de 2010

Después de Estaciones y El sargento en la nieve he leído Historia de Tönle, el tercer libro de Mario Rigoni que se ha publicado en castellano.

Su protagonista es Tönle Bintarn, un pastor del Véneto. La novela se desarrolla entre los últimos años del imperio austrohúngaro y el final de la primera Guerra Mundial. Después de un encuentro desgraciado con unos guardias fronterizos, Tönle ha de huir y esconderse, de forma que sólo puede regresar a su casa durante los inviernos. Pasados los años le llega el indulto pero, poco después, comienza la guerra y, aunque al principio Tönle sigue con sus ovejas en el monte, también él es arrestado. Finalmente, con más de ochenta años, logra escapar.

Relato pausado e intenso, de los que dicen mucho de la condición humana, que me ha recordado a los de Joseph Roth que pintan la descomposición del imperio austríaco. Rigoni recoge y presenta bien una forma de vivir serena que la llegada de la guerra destruye. El personaje de Tönle tiene mucha fuerza: por su comportamiento sencillo y tenaz, por su capacidad de asombro ante la naturaleza y su espíritu reflexivo. Un ejemplo es cuando se pregunta por qué, «si en el aire no había fronteras, ¿por qué tenía que haberlas en la tierra?», más aún cuando «para él y los que eran como él, no tan pocos como podría suponerse, sino la mayoría de los hombres, las fronteras no habían existido nunca sino como guardias a los que había que pagar o gendarmes que esquivar. En una palabra, si el aire era libre y también lo era el agua, también debía ser libre la tierra».

Mario Rigoni Stern. Historia de Tönle (Storia di Tönle, 1978). Valencia: Pre-Textos, 2004; 97 pp.; trad. de César Palma; ISBN: 84-8191-581-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
BauschPaz.jpg
viernes, 5 de noviembre de 2010

Paz,
de Richard Bausch, es una novela corta, de gran calidad y excepcionalmente intensa.

Segunda Guerra Mundial, Italia, cerca de Cassino, 1944. Una patrulla norteamericana de reconocimiento avanza por detrás del ejército alemán en retirada. Cuando repelen el ataque de un soldado alemán que mata a dos hombres, el sargento mata también, tal vez innecesariamente, a la mujer que lo acompaña. A continuación, el sargento ordena al cabo Marston y a los soldados Joyner y Asch, que, guiados por un italiano sospechoso al que han detenido, se adelanten y suban una colina para inspeccionar el terreno. La novela cuenta sólo esa noche: la marcha penosa de los cuatro hombres con un tiempo que va empeorando, el temor de los americanos a que el italiano les traicione y a que un francotirador les alcance; y, sobre todo, las discusiones agrias entre los propios soldados —el malhablado y provocador Joyner, el judío Asch y el cabo Marston— y sus consideraciones acerca de si han de denunciar o no a su sargento por la muerte que presenciaron. Al hilo de lo que ocurre, recuerdan momentos de su pasado, en el propio ejército y en los Estados Unidos.

El relato está centrado en el dilema moral de los protagonistas pero también transmite con fuerza los sufrimientos físicos y las tensiones propias de las circunstancias por las que pasan. Los personajes están bien dibujados, en especial el cabo Marston, los diálogos tienen fuerza, las expresiones soeces encajan en el perfil de quien las pronuncia y en lo propio de la situación, las descripciones del paisaje son breves y claras, el final es acertado. Las reacciones interiores de Marston se cuentan con sencillez y con pocas pero sugerentes comparaciones: así, cuando rememora un desembarco bajo el fuego en la playa de Salerno, el narrador indica que «no hubo tiempo para pensar; su memoria lo había registrado como el intento de detener una fuga de agua en un espigón, llorando todo el tiempo. No, Marson no había sentido ninguna firmeza, solamente el impulso de hacer todo lo posible para no morir y la convicción, alojada como una piedra en el diafragma, de que no sobreviviría al minuto siguiente». En otro momento, Marston piensa en la novela El rojo emblema del valor: «la conclusión que sacaba Crane (a saber, que su personaje del soldado había visto la Gran Muerte y ésta, a fin de cuentas, era muerte y nada más) le parecía absolutamente falsa, peligrosa y estúpidamente romántica».

Richard Bausch. Paz (Peace, 2010). Barcelona: Los Libros del Lince, 2010; 196 pp.; trad. de Luis Murillo Fort; ISBN: 978-84-937562-5-3. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
jueves, 26 de agosto de 2010

Mañana de abril
,
de Howard Fast, es una novela entre psicológica y bélica que ha sido a veces comparada con El rojo emblema del valor, de Stephen Crane, y eso es mucho decir; y que, por sus escenarios y argumento, también se puede poner en paralelo con Johnny Tremain, de Esther Forbes. Una lástima que, ahora mismo, sólo se pueda conseguir en bibliotecas. (En fin, la misma dificultad hay con Tony y la puerta maravillosa, otra novelita de Fast que, aunque tenga un marco de fantasía, también puede llamarse «histórica»).

Enviar Imprimir
BoullePontKwai2.jpg
viernes, 13 de agosto de 2010

Quienes recuerden la película El puente sobre el río Kwai, deberían darle una oportunidad a la novela original de Pierre Boulle, tan inteligentemente irónica.

Enviar Imprimir
GheorghiuHora25.jpg
viernes, 21 de mayo de 2010

Guardaba un buen recuerdo de La hora 25, de Constantin Virgil Gheorghiu, una novela que leí hace muchos años. Ahora, cuando acaba de ser republicada, la he vuelto a leer. Como suele pasar, he confirmado algunas de las impresiones que tuve pero también he visto defectos y méritos que había pasado por alto entonces.

Su principal protagonista es Iohann Moritz, un campesino rumano al que los acontecimientos zarandean de un lado a otro: cuando su hijo tiene dos años, en 1938, es internado en un campo de judíos de Rumanía, sin ser judío; en 1940, es enviado a un campo de rumanos en Hungría; en 1941 lo mandan a un campo de húngaros en Alemania; durante un tiempo es liberado y se casa de nuevo porque piensa que su primera mujer había pedido el divorcio; en 1945 entra en un campo de prisioneros de los norteamericanos... Y, después de trece años de campo en campo, abandona Dachau y vuelve a reencontrarse con su mujer, que ha tenido un hijo de un soldado ruso durante la guerra, y con su hijo de quince años.

Lo mejor de la novela, y que sí recordaba bien, es su viveza, la mezcla singular de tanta tragedia con momentos propios de la comedia más chusca; también, que ofrece una visión poco habitual de lo que supuso la segunda Guerra Mundial para muchos: para gente como Moritz pero también para personajes como el escritor rumano Traian Koruga y su esposa, la empresaria judía Eleonora West. Las cosas que ahora he pensado son: una, que han envejecido mal las disquisiciones teóricas acerca del futuro del mundo que hace Koruga: son interesantes pero lastran mucho la historia; otra, que no recordaba en absoluto de mi lectura juvenil, es la enorme fuerza del desenlace, tan furiosamente crítico con los vencedores norteamericanos.

Constantin Virgil Gheorghiu. La hora 25 (Ora 25, 1949). Madrid: El Buey Mudo, 2010; 432 pp.; col. Narrativa; trad.de Jesús Ruiz Ruiz; ISBN 13: 978-84-937789-0-3.

Enviar Imprimir
TerHarBoris.jpg
miércoles, 24 de marzo de 2010

Un buen relato, acerca de la segunda Guerra Mundial, que se ha reeditado recientemente: Boris, de Jaap ter Haar. Usa bien el recurso de muchas novelas de guerra, como por ejemplo Two Little Confederates, de un niño que entra en contacto con los soldados enemigos y comprueba su humanidad. El nombre del autor en la cubierta es incorrecto, igual que sucedía con otra novela que puse días atrás.

Enviar Imprimir
viernes, 5 de marzo de 2010

No tenía en la cabeza que se cumpliera este año el centenario de la revolución mexicana que se recrea un poco en Cartucho, un libro extraño e inolvidable de Nellie Campobello que leí hace años gracias a la recomendación de quien hace este comentario.

Enviar Imprimir
viernes, 14 de marzo de 2008

Quien conozca sólo las novelas de la Trilogía polaca, Quo vadis? o A través del desierto, puede hacerse una idea simplista de la mente de Sienkiewicz. Esa impresión puede corregirse un poco con la lectura de Bartek el triunfador, una novela irónica contra un patriotismo estúpido.

La acción se sitúa en la guerra franco-prusiana de 1870, cuando el valor inconsciente de un campesino polaco proporciona grandes victorias al ejército alemán. Repetidamente condecorado, cuando vuelve a su pueblo pensando que fue un héroe, sigue sin darse cuenta del papel que ha desempeñado.

Este retrato tragicómico y sin embargo realista de un personaje patético, de un hombre metido dentro de un engranaje que no comprende, puede hacer pensar al lector en la importancia de saber por qué y para qué se lucha, en aquello (que no sé quién decía) de que la tragedia del hombre no es morir sino morir como un imbécil.

Henry Sienkiewicz. Bartek el triunfador (Bartek zwyciezca, 1882). Madrid: Celeste Ediciones, 2001; 97 pp.; col. Letra Celeste; trad. de Amando Lázaro Ros; ISBN: 84-8211-316-X.

Enviar Imprimir
TakeyamaArpa.jpg
miércoles, 7 de noviembre de 2007

Pocas semanas antes de los recientes disturbios en Birmania, o Burma, o Myammar, había leído El arpa birmana, de Michio Takeyama. No es una novela equilibrada del todo pero me atrapó: cuenta una buena historia, tiene unos atractivos personajes centrales, se ambienta en una época y un lugar del que conocía pocas cosas, enfoca la guerra desde un punto de vista diferente, habla con acierto de la piedad que merecen los difuntos...

Enviar Imprimir
OBrienCosasLlev.jpg
jueves, 15 de febrero de 2007

Otra excelente novela sobre guerra que leí hace tiempo es Las cosas que llevaban los hombres que lucharon, veintidós relatos cortos relacionados entre sí acerca de la guerra de Vietnam que firma Tim O'Brien. Aunque por entonces no pensaba en escribir una reseña, sí tomé algunas notas, como esta: «En Vietnam también teníamos nuestras maneras de hacer que los muertos no parecieran tan muertos. (...) Mediante el lenguaje que era a la vez duro y ansioso, transformábamos los cuerpos en montones descartables. (...) Aprendí que las palabras establecían una diferencia. Es más fácil enfrentarse con una estirada de pata que con un cadáver; si no es humano, no importa tanto que esté muerto. Por eso una enfermera del Vietcong, frita por el napalm, era un bocadillo crujiente. Un bebé vietnamita, que estaba tendido cerca, era un cacahuete tostado». Pero lo de cambiar el lenguaje para, por ejemplo, referirse a un bebé asesinado no era cosa de la maldad propia de la guerra del Vietnam ni de ninguna guerra, pues también aquí al lado lo hacen.

Tim O’ Brien. Las cosas que llevaban los hombres que lucharon (The Things They Carried, 1989). Barcelona: Anagrama, 1993; 217 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Elvio E. Gandolfo; ISBN: 84-339-0638-0. Nueva edición en 2011; 272 pp.; col. Otra vuelta de tuerca; trad. de Elvio E. Gandolfo; ISBN: 978-84-339-7600-0.

Enviar Imprimir
CortiCaballoRojo.jpg
jueves, 4 de enero de 2007

Leyendo Suite francesa recordé otra novela sobre la segunda Guerra Mundial: El caballo rojo, de Eugenio Corti. En él se recrea la historia de Italia desde poco antes del comienzo de la 2ª Guerra Mundial hasta 1970. Los hilos básicos del monumental tapiz narrativo de Corti son tres generaciones de varias familias italianas, compuestas por unos personajes naturales y de gran atractivo humano. Por la edad de los principales protagonistas, aunque la extensión de la novela y la ambición de Corti vayan más allá, se puede decir que sus dos primeros tercios tienen un carácter «juvenil». En particular, pienso que la fuerza de la novela está en la enorme intensidad con que el autor describe el modo en que sus jóvenes protagonistas viven y sufren las acciones de guerra y la terrorífica campaña de Rusia.

Eugenio Corti. El caballo rojo (Il cavallo rosso, 1983). Madrid: Rialp, 1990; 1167 pp.; trad. de Pedro Antonio Urbina; ISBN: 84-321-2587-3. Nueva edición en Madrid: Ciudadela, 2007; 1084 pp.; ISBN: 978-84-96836-08-2.

Enviar Imprimir
CraneHeridas.jpg
jueves, 21 de diciembre de 2006

Una extraordinaria novela sobre guerra  es El rojo emblema del valor, de Stephen Crane. Ahora se acaba de publicar en español Heridas bajo la lluvia, once relatos cortos del autor ambientados en la guerra entre Estados Unidos y España en Cuba. También en ellos brilla la prosa exacta de Crane, su capacidad para las descripciones medidas, su sentido del humor irónico. Y, junto con esas cualidades, una novedad: por primera vez los periodistas estaban presentes en una guerra y, cuando Crane cuenta cómo era su trabajo entonces, sentimos que no hay mucha diferencia entre ayer y hoy. Por ejemplo, así comienza El ataque solitario de William B. Perkins: «No podía distinguir entre un cañón rápido de cinco pulgadas y un picador de hielo plateado, y por eso, naturalmente, fue elegido para cubrir el puesto de corresponsal de guerra. El responsable era el editor del Minnesota Herald». Y en Esta majestuosa mentira se comenta: «Los periódicos deberían haber enviado dramaturgos a la primera etapa de la guerra. Los dramaturgos pueden permitirse bajar el telón de vez en cuando para decirle al público: “Atención ahora, se supone que han transcurrido ya tres o cuatro meses”. Pero los pobres diablos de Key West estaban obligados a mantener el telón levantado todo el tiempo. “esto no es una sesión continua”. “Sí, sí que lo es; tiene que ser una sesión continua. El bienestar del periódico así lo exige. La gente quiere noticias”. Muy bien: acción continua».

Stephen Crane. Heridas bajo la lluvia (Wounds in the Rain, 1900). Madrid: Rey Lear, 2006; 248 pp.; trad. de Juan Aparicio-Belmonte y María Ermitas Barrasa; ISBN: 84-935245-0-6.

Enviar Imprimir
NemirovskiSuite.jpg
viernes, 15 de diciembre de 2006

En las dos partes de Suite francesa, de la escritora ruso-francesa Irène Némirovsky, se entretejen historias de distintos personajes que, primero, viven los momentos caóticos y tensos de los días previos a la invasión alemana de París en 1940, y, luego, se acomodan a la situación que se crea en los primeros meses de la ocupación, un tramo del relato que me ha recordado El silencio del mar, de Vercors. Todo parece indicar que, si la autora hubiera podido terminar la novela como era su propósito, estaríamos hablando de una obra excepcional. En cualquier caso merece la pena ser conocida, igual que las peripecias de la escritora y de su manuscrito que se cuentan en el prólogo y en los apéndices del libro.

Irène Némirovsky. Suite francesa (Suite française, 2004). Barcelona: Salamandra, 2005; 433 pp.; trad.de José Antonio Soriano; ISBN: 84-7888-982-5.

Enviar Imprimir
Waugh.jpg
jueves, 7 de julio de 2005


Hombres en armas
es una de las mejores obras de Evelyn Waugh. En la edición de Cátedra cuenta con un magnífico estudio crítico que permite al lector comprender cuánto talento literario y cuánto trabajo de corrección hay detrás de los excelentes diálogos, las descripciones medidas y el desarrollo argumental inteligente que caracterizan las novelas de Waugh, un maestro de la sátira que no daba puntada sin hilo. Porque, por ejemplo, la frase «la orden era siempre permanecer alerta para recibir órdenes» no retrata sólo el ambiente caótico de un cuartel en época de guerra sino la inquietud infructuosa y la espera de no se sabe qué tan habituales en la vida cotidiana de hoy.

Evelyn Waugh. Hombres en armas (Men at Arms, 1952). Madrid: Cátedra, 2003; 407 pp.; col. Letras universales; edición crítica y traducción de Carlos Villar Flor; ISBN: 84-376-2106-2.

Enviar Imprimir
publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo