Este sitio emplea cookies de Google para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y para analizar el tráfico. Google recibe información sobre su uso de este sitio web. Si utiliza este sitio web, se sobreentiende que acepta el uso de cookies. Entendido | Más información
Notas del archivo 'Libros infantiles (españoles)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
Archivo por temas:
LorenteYago.jpg
martes, 14 de marzo de 2017

Yago es un relato de María Jesús Lorente, ilustrado por Antonio Lorente, que habla del camino de Santiago. Comienza cuando el niño protagonista huye de su casa para emprender el viaje. Tiene distintos encuentros más o menos mágicos, salva a un zorrito al que llama señor Pelayo que se convierte en su acompañante, y acaba llegando a Santiago primero y a Finisterre después. Al final entenderemos el porqué de muchas cosas que, según avanza la narración, parecen un poco inexplicables. El relato no habla de una peregrinación —como Endrina y el secreto del peregrino o El bordón y la estrella—, sino del mundo interior de un niño ansioso con cumplir un deseo que ha crecido en su imaginación, no sabemos cómo. Las grandes imágenes que acompañan la narración, ricas y ensoñadoras, presentan distintas escenas con enfoques cinematográficos.

María Jesús Lorente. Yago (2016). Badalona: Meracovia, 2016; 44 pp.; col. Limbus; ilust. de Antonio Lorente; ISBN: 978-84-945087-5-2. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
BarrenetxeaBenicio2.jpg
martes, 13 de diciembre de 2016

Benicio y el Prodigioso Náufrago, de Iban Barrenetxea, es un relato de advertencia que se puede alinear con cuentos de los hermanos Grimm como El pescador y su mujer, por su planteamiento inicial y por hablar también de la codicia, y como El Enano Saltarín y otros relatos semejantes que hablan de seres con los que mejor es no hacer tratos.

Su protagonista es un joven y pobre pescador llamado Benicio. Un día que sale a pescar captura un enorme pez de cuyas entrañas sale un hombre con chistera, un Prodigioso Náufrago. Este, ceremoniosamente, le lee a Benicio un librito que llevaba en su levita en el cual se indica que, en casos así, el pescador tiene derecho a formular tres deseos. Así que Benicio los pide y, además, piensa que ha encontrado un modo de obtener el máximo partido de su buena fortuna.

Relato ameno en el que brillan cualidades habituales del autor. Como escritor, usa un narrador formal que gasta una ironía suave y que hace juegos de palabras y comentarios bromistas. Como ilustrador, en las catorce ilustraciones del libro, en tonos azulados y grisáceos y casi todas a doble página, se muestran cosas que Benicio no ve o no comprende; y en todas ellas, salvo dos veces que vemos de frente y desafiante al Prodigioso Náufrago, se muestran de perfil sus característicos personajes angulosos.

Iban Barrenetxea. Benicio y el Prodigioso Náufrago (2016). Barcelona: A buen paso, 2016; 60 pp.; ISBN: 978-84-945038-7-0. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
FdezBobadTinta.jpg
miércoles, 1 de junio de 2016

Tinta, de Paula Fernández de Bobadilla, es un pequeño perro que vive con los padres de la narradora. El relato narra escenas cortitas protagonizadas por él, varias en cada una de las cuatro secciones que se titulan como las estaciones. Los incidentes son mínimos: algunos sobre la rivalidad entre Tinta y el gato, otros sobre sus relaciones cautelosas con otros animales, otros sobre las travesuras propias de un pequeño irracional al que, por más que le riñas, sigue sin comprender nada.

Son momentos de vida cotidiana bien contados y capturados, en los que se pone de manifiesto que Tinta va completamente a su aire, por más que la narradora deje caer suposiciones sobre por qué él, o el gato rival, se comportan como lo hacen. Las ilustraciones, que ocupan la doble página al comienzo de cada sección. y luego normalmente una página de cada dos, son dibujos acuarelados que transmiten bien el talante aparentemente inocente pero vivaz y revoltoso de Tinta.

Paula Fdez. de Bobadilla. Tinta (2015). Madrid: Anaya, 2015; 64 pp.; col. Sopa de Libros; ilust. de Ximena Maier; ISBN: 978-84-678-7138-8. [
Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
AlonsoDeSBisi.JPG
jueves, 28 de enero de 2016

El niño bisiesto,
de José Luis Alonso de Santos, es Daniel, un chico de diez años que nació un 29 de febrero. El mismo nos cuenta que sus amigos le llaman Bisi, que su padre es escritor y director de teatro, y que se lleva regular con su lista hermana mayor Lara. Escribe muy bien —aunque no parece saber cuándo ha de escribir Dios con mayúscula o con minúscula— y cuenta episodios familiares y colegiales con mucho sentido del humor autoirónico (normalmente propio de alguien más mayor). Por ejemplo:

—«Yo, si te digo la verdad, nunca me he sentido capaz de hacerle nada malo a nadie (no tanto por pacifista como por miedo a que luego me hicieran a mí algo peor)».

—«Nadie que no haya sido reserva sabe lo mal que se pasa en los partidos, esperando en el banquillo que alguno de tu equipo se caiga o se parta una pierna, o le den una patada que le rompa la espinilla, para poder entrar tú a jugar. Además, te sientes una mala persona».

—«Un día le pregunté a mi padre cuánto tiempo había que estar aprendiendo cosas, y él me contestó que toda la vida. Me estuvo bien empleado, por preguntar».

Aunque tal vez a la mayoría de los lectores niños les sorprenda, a muchos lectores adultos les encantará comprobar que Daniel es un lector y espectador excepcional. Así, ha leído numerosísimos libros que cita oportunamente —entre otros Huck Finn, Alicia, La historia interminable, La isla del tesoro, Harry Potter, El Señor de los anillos…—, recuerda bien otros de los que ha leído trozos o conoce indirectamente —El Quijote, Platero, Los viajes de Gulliver—, ha ido a ver obras teatrales —como Juan Tenorio, Ricardo III, Fuenteovejuna…—, y también ha visto muchas películas…

José Luis Alonso de Santos. El niño bisiesto (2015). Pontevedra: Kalandraka, 2015; 96 pp.; col. Siete leguas; ilust. de Federico DELICADO; ISBN: 978-84-8464-975-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
BarbaMicroguerra.JPG
miércoles, 20 de enero de 2016

La microguerra de todos los tiempos, de Andrés Barba, empieza en Gombronia, un pueblo en el que todos están obsesionados con los relojes y el aprovechamiento máximo del tiempo. Cuando se estropea el reloj de la plaza, un reloj especial fabricado por un famoso relojero que desapareció poco después, el pueblo se altera. A un niño muy rápido llamado Manuel y A una niña muy lenta llamada Mara los mandan a una misión especial al interior del reloj, después de haberles dado unos caramelos especiales que los vuelven pequeñitos, y allí ven que hay una guerra continua entre los ejércitos del Hoy, del Ayer y del Mañana.

Libro amable, parecido en su estilo y sus recursos narrativos, a otros relatos infantiles del autor. Las reflexiones acerca del tiempo y los mensajes sobre que saber perderlo es también ganarlo, igual que las que se hacen a propósito del inicio de enamoramiento entre los dos héroes, o de las ensoñaciones futuras de ambos, resuenan con más fuerza en los lectores adultos o, al menos, algo mayores, y no tanto en los posibles lectores niños.

Andrés Barba. La microguerra de todos los tiempos (2015). Madrid: Siruela, 2015; 93 pp.; col. Las Tres Edades; ilust. de
Rafa Vivas; ISBN: 978-84-16465-09-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
AmoTurbanteR2.jpg
martes, 29 de diciembre de 2015

Nada mejor para terminar el año que un buen relato póstumo de Montserrat del Amo: El turbante rojo.

Al pequeño príncipe indio Kuru no le dejan ir a la cacería del tigre con los mayores y, desde su balcón del palacio, ve a unos niños y niñas jugar en el barro, al fondo de una calle, y pasárselo bien. Así que decide ir junto a ellos y les pide compartir sus juegos. Pero, para su sorpresa, descubre que no estaban jugando…

Historia que se alinea con muchas semejantes del pasado, contada con sencillez, gracia, y riqueza de vocabulario. Tiene un desenlace que, al mismo tiempo, es amable y verosímil. El texto está bien integrado con unas ilustraciones coloristas que ayudan a entrar en los escenarios palaciegos y callejeros.

Montserrat del Amo. El turbante rojo (2015). Madrid: SM, 2015; 58 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Sandra de la Prada; ISBN: 978-84-675-8260-4. [
Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
ManasRebeccaP.JPG
jueves, 17 de septiembre de 2015

La protagonista y narradora de La vida secreta de Rebecca Paradise, de Pedro Mañas Romero, es Ursula Jenkins, una niña cuya madre ha muerto aunque, como se deduce de lo que cuenta ella misma nada más comenzar, se ha inventado una historia para no reconocerlo. Enseguida vemos que Ursula es algo especial pues, por ejemplo, uno de sus tesoros es una caja con cinco lombrices. El hilo argumental comienza cuando cambia de colegio y, aunque su maestra la recibe bien, la chica brillante y dominante de la clase la ignora y sólo un chico llamado Álex, algo rarito y experto en ordenadores, que además es su vecino, le hace caso. Es él quien le propone y le facilita que abra un blog, en el que Ursula, que es una cuentista imaginativa de primer nivel, firma como Rebecca Paradise y dice ser una agente secreto infiltrada en un colegio.

La narración atrapa pues, aparte de que pronto deseamos saber cómo se resolverán los líos en los que se mete la fantasiosa Ursula, tiene mucho buen humor con un punto de seriedad: tanto en el caso de la heroína como en el de su rival, detrás de las fachadas de chicas seguras de sí mismas se ve que ambas lo pasan mal. Son acertadas, al nivel propio del relato, las disquisiciones que van surgiendo sobre la verdad y la ficción. Abundan las frases logradas —por ejemplo, la de que «cuesta mucho poner cara de rincón» si quieres pasar inadvertido—, y los diálogos graciosos —como este: «¿Qué haces?», pregunta Alex. «Nada», responde Ursula. «No se puede no hacer nada. Al menos estarás respirando, o te morirías», replica Alex—. Las ilustraciones están bien integradas con el texto y refuerzan sus acentos bromistas.

Pedro Mañas Romero. La vida secreta de Rebecca Paradise (2015). Madrid: SM, 2015; 207 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Bea Tormo; ISBN: 978-84-675-7927-7. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
MolistLagCoco2.jpg
miércoles, 26 de agosto de 2015

Lágrimas de cocodrilo, de Pep Molist, es un relato cortito con encanto, por su argumento, por sus toques bromistas en la narración, y por las ilustraciones de Emilio Urberuaga que ocupan las páginas derechas. Al pequeño Cocolicot sus padres le dicen que los cocodrilos no lloran, que los cocodrilos siempre tienen cocoraje, y que llorar es cocosa de otros… Así que Cocolicot sólo fingía que lloraba —las famosas lágrimas de cocodrilo— aunque por dentro sí que a veces le inundaba la pena... La historia es sencilla pero tiene chispa y, al tiempo que divierte, tranquilizará y hará pensar al lector.

Pep Molist. Lágrimas de cocodrilo (Llàgrimes de cocodril, 2015). Zaragoza: Edelvives, 2015; 45 pp.; col. Ala Delta; ilust. de Emilio Urberuaga; ISBN: 978-84-263-9847-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
RguezAbadNiFutbol.JPG
miércoles, 12 de agosto de 2015

El niño que no sabía jugar al fútbol, de Ernesto Rodríguez Abad, tiene como protagonista y narrador a Rodolfo, un chico que mira a su alrededor con ojos de poeta y que sufre porque todos esperan que juegue al fútbol y él no sabe. Más aún, sus padres le regalan un balón y un equipamiento de fútbol el día de su cumpleaños.

Aunque cabe pensar que está un tanto forzado el comportamiento de los padres, tan torpes para entender a su hijo, lo cierto es que se transmite bien el mundo interior de Rodolfo y su frustración al no sentirse comprendido y al encontrarse fuera de lugar mientras otros practican deporte. Su talento como poeta en ciernes se apunta bien, con simpatía y sin excesos.

Y dos comentarios propios de la clase de lector que soy yo (es decir, que al niño lector le darán igual, como debe ser). Uno, que la lectura resultaría seguramente más cómoda si las palabras no fueran sobre fondos oscuros. Dos, que pensé, una vez más, si no son excesivas (y si no tienen mucho de autoelogio) las veces que, en los libros infantiles, el héroe adulto (el que aconseja sabiamente al niño con problemas) es un cuentacuentos o un escritor.

Ernesto Rodríguez Abad. El niño que no sabía jugar al fútbol (2014). Madrid: SM, 2014; 67 pp.; col. El barco de vapor; ilust. de Víctor Jaubert; ISBN: 978-84-675-6915-5. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
MendoAgujeros.JPG
miércoles, 11 de marzo de 2015

Al leer el álbum que cité ayer, cuyo argumento se centra en un agujero, recordé un divertido libro de hace años: El vendedor de agujeros, de Miguel Ángel Mendo..., y un relato previo de Pere Calders titulado Accidente laboral (contenido en Todo se aprovecha).., también sobre un vendedor de agujeros.

También, aunque sea cambiar de tercio, me vino a la cabeza el comentario del personaje de Cortázar, Johnny Carter, cuando dice que «no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo...». En fin, que ya se ve que hay agujeros por todas partes.

Enviar Imprimir
Campos Barracuda.JPG
jueves, 16 de octubre de 2014

El tesoro de Barracuda, de Llanos Campos, es una narración escrita con gracia e ilustrada de acuerdo con el tono de la historia, que consigue sus objetivos: entretener, divertir, hablar del atractivo de la lectura de una forma simpática.

El narrador se llama Chispas y, cuando comienza su relato, tiene once años y lleva tres embarcado en el barco pirata del capitán Barracuda, en los mares del Caribe. Luego cuenta que cuando van en busca del tesoro de Phineas Krane, el más antiguo pirata de los mares del Sur, sufren una decepción pues sólo encuentran un libro con las memorias de Krane. Pero después, gracias a ese libro precisamente, van de descubrimiento en descubrimiento.

Esta buena reseña le pone algunas pegas al libro, que para mí no lo son tanto, y explica muy bien el atractivo del relato y las cualidades que tiene: narrador simpático (que no interviene como un héroe sino que es uno más y más bien observa y cuenta), trama de acción con situaciones divertidas, expresiones coloquiales acertadas, conexión con aventuras clásicas de piratas.

A eso añadiría que una parte del acierto de Chispas está en el uso genial que hace de los paréntesis para matizar, o aclarar, o adelantar algo. Un ejemplo: justo al principio, cuando Chispas dice que, con el paso del tiempo a bordo, «aquellos hombres empezaron a tratarme con algo parecido al cariño (tipo pirata, ya me entendéis: capones en la cabeza, tirones de oreja y pescozones a traición)».

Llanos Campos. El tesoro de Barracuda (2014).Madrid: SM, 2014; 149 pp.; col. El Barco de vapor; ilust. de Júlia Sardà; ISBN: 978-84-675-5299-7. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
MuinaCondor.jpg
miércoles, 15 de octubre de 2014

En Un cóndor en Madrid, de Paloma Muiña, un chico llamado Manu cuenta su amistad con Adriana, una niña ecuatoriana, vecina y compañera de clase, que está inquieta por el modo en que comporta su abuelo, desorientado en Madrid y con añoranzas de su tierra. Manu observa la situación y, aparte de ir aprendiendo cosas de Ecuador, según Adriana y su madre le van contando, va compartiendo con ellas la preocupación por el abuelo.

Relato que tiene calidez pues transmite un poco el desarraigo de algunas personas que han debido emigrar y se acerca con simpatía a las costumbres de la tierra de origen. Las pequeñas intrigas o tensiones que hay —un chico que acosa un poco a Manu y algo extraño que pasa en el ático de la casa de Adriana— le dan algo de consistencia a la trama pero los hilos importantes son el de la situación del abuelo y el de los sentimientos de Manu. La sencillez narrativa se altera en ocasiones (pocas) con frases poéticas que parecen difíciles de creer en un narrador como Manu.

Paloma Muiña. Un cóndor en Madrid (2014). Zaragoza: Edelvives, 2014; 134 pp.; col. Ala Delta; ilust. de Mercè López; ISBN: 978-84-263-9257-2. [Vista del libro en amazon.es]

Enviar Imprimir
MenendezZoo.JPG
martes, 2 de septiembre de 2014

Ése no es mi zoo, de Elvira Menéndez, es un libro chistoso y eficaz, como lo prueban las numerosas reediciones que ha tenido.

Enviar Imprimir
FdezPachZapMur.JPG
miércoles, 9 de julio de 2014

Sigo poniendo en la página libros españoles que todavía no estaban. Hoy le toca el turno a la versión de La Cenicienta que se tituló Los zapatos de Murano y que firmó Miguel Fernández Pacheco.
Enviar Imprimir
SanzAbrazaArboles2.jpg
miércoles, 12 de febrero de 2014

El hombre que abrazaba a los árboles, de Ignacio Sanz, tiene una marisabidilla narradora llamada Felicidad, que vive en Piñares, un pueblo rodeado de bosques de pinos. Con tono coloquial, un puntito impertinente, habla de un amigo leñador, Marcial, que trabajó unos años en Canadá y lo sabe todo del bosque.

El relato sirve de pretexto para dar, amablemente, mucha información sobre animales —como las urracas, el picapinos, el buey almizclero…— y sobre árboles —los olmos y su enfermedad de la grafiosis, las secuoyas…—. El enriquecimiento mutuo que se da en la relación entre la niña y el viejo se presenta bien y tiene acentos emotivos.

Como esperarán quienes ya siguen al autor, el lenguaje es excelente y la narración es simpática. Las ilustraciones tienen el toque de humor y de fantasía que pide la historia. Entre los lectores más urbanos se pueden dar las dos reacciones: de interés ante un mundo desconocido y de distancia por resultar todo poco conocido.

Ignacio Sanz. El hombre que abrazaba a los árboles (2013). Zaragoza: Edelvives, 2013; 131 pp.; col. Ala Delta; ilust. de Ester García; ISBN: 978-84-263-9049-3.

Enviar Imprimir
SanzCiempies2.jpg
martes, 10 de septiembre de 2013

La casa del ciempiés, de Ignacio Sanz, es un relato más de imitación y rivalidad entre dos hermanos: Martín y Martina, mellizos, que se pelean continuamente pero que, afirma el narrador, «en el fondo, no podrían vivir el uno sin el otro». Tienen un abuelo divertido y unos padres que actúan con paciencia y acierto cuando Martín coge un ciempiés —un miriópodo, según averigua luego— e intenta llevarlo con él a todas partes. Las ilustraciones, en rojo y negro, con trazos gruesos y como desmañados, consiguen dar personalidad a los dos niños, a los padres… y al ciempiés.

Ignacio Sanz. La casa del ciempiés (2013). Madrid: Narval, 2013; 103 pp.; ilust. de Daniela Martagón; ISBN: 978-84-939984-6-2.

Enviar Imprimir
FdezSifIntruso.JPG
miércoles, 31 de octubre de 2012

Un intruso en mi cuaderno, de David Fernández Sifres, es un relato con dos partes. En la primera, Mariano encuentra una mariposa dibujada en su cuaderno y se plantea tirar la hoja pero los acontecimientos le arrastran en otra dirección y comienza un juego detectivesco: intenta descubrir quién puede ser el misterioso intruso que, además, va encontrando la forma de seguir dibujando más mariposas. En la segunda parte, resuelto el enigma del dibujante, la historia da un giro inesperado y el humor deja paso a la emoción.

El narrador es el mismo Mariano que, aunque al final sabremos que cuenta las cosas después de bastantes años, emplea una voz de chaval que tiene una envidiable soltura. Es más que notable la simpatía de la primera parte: todo está bien contado e hilado hasta llegar a la resolución del enigma que le inquieta. En la segunda parte la historia busca y consigue conmover, no tanto, o no sólo, por el drama que se plantea, como por algunas excelentes escenas en las que se pone de manifiesto, como a contrapelo, el buen corazón del protagonista. Tal vez el desenlace podría ser menos explícito pero para los lectores naturales de la historia está bien como está. Aquí hay otra reseña.

David Fernández Sifres. Un intruso en mi cuaderno (2012). Zaragoza: Edelvives, 2012; 118 pp.; col. Nueva Ala Delta azul; ilust. de Rafael Vivas; ISBN: 978-84-263-8604-5.

Enviar Imprimir
LindoMaGafotas.JPG
miércoles, 8 de agosto de 2012

Un personaje infantil de mucho éxito en España hace unos años, algo envejecido ya, que no había incluido todavía: Manolito Gafotas, de Elvira Lindo.

Enviar Imprimir
SanzUnaVaca.JPG
miércoles, 16 de mayo de 2012

Un libro excelente, que tenía en lista para leer desde hace tiempo pero que se había ido quedando atrás: Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores, de Ignacio Sanz.

El relato está basado en dos sucesos de la vida del poeta chileno Vicente Huidobro. Para su viaje a Europa en 1916, en el trasatlántico Tierra del Fuego, hizo embarcar a una vaca para que sus hijos pequeños tuvieran leche fresca en el trayecto. Y para su regreso a Chile, siete u ocho años después, lleva trescientos ruiseñores, pues pretende poblar con ellos Chile, y pide a sus hijos, Vicentito y Nela, que los cuiden durante la travesía.

El libro atrae porque lo que se cuenta es verdaderamente singular, y porque lo hacen muy bien tanto el narrador en tercera persona que se ocupa de la primera parte, como los hijos del poeta que redactan el diario de a bordo del viaje de regreso, en días alternos. Además, la narración respira simpatía pues las extravagancias de poeta y los lujosos caprichos de millonario de Huidobro se tratan con amabilidad comprensiva. Pero, en ese contexto, pierden fuerza las consideraciones del poeta sobre la belleza y la poesía: «una necesidad, un sueño que hay que perseguir».

Ignacio Sanz. Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores (2010). Zaragoza: Edelvives, 2010; 167 pp.; col. Ala Delta; ilust. de Patricia Metola; ISBN: 978-84-263-7532-2.

Enviar Imprimir
NesquensVecinoA.jpg
miércoles, 29 de junio de 2011

Mi vecino de abajo
,
de Daniel Nesquens, es un ejemplo de cómo un buen narrador puede poner en pie una historia y construir un personaje intrigante con escasos datos.

Enviar Imprimir
GopeguiMamaPaciencia.jpg
martes, 14 de diciembre de 2010

El día que mamá perdió la paciencia,
de Belén Gopegui, es un libro con un mensaje directo de rechazo a determinadas figuras que, con frecuencia, las niñas admiran. La autora, que ha escrito el libro para su hija, igual que había escrito El balonazo para su hijo, tiene sobre todo la intención de ser clara: como cualquier padre o madre que desean hacerse comprender y no como un escritor que desea navegar sin mojarse mucho.

La historia cuenta que, un día, la madre de Mariú se levantó y dijo: «Me voy. Me habéis hecho perder la paciencia». Y como a Mariú siempre se le había dado bien encontrar cosas, intenta encontrar también la paciencia de su madre. Con ayuda de una extraña «princesa winx, witch y sirena», como ella misma le dice, Mariú entra en un mundo en el que termina encontrando las cosas que tienen que ver con la paciencia de su madre.

El libro está muy bien escrito. La narración tiene momentos con chispa pero, sobre todo, destaca por el estilo reflexivo de la protagonista, desde cuyo interior, en tercera persona, se cuenta todo. Ejemplo: Mariú desearía ser mayor pues, «si fuera mayor, podría poner una película sin pedir permiso. Pero como no lo era, tenía que preguntarle a su padre, y como su padre tenía que trabajar, no podía preguntárselo ahora». Un lío, vaya.

Belén Gopegui. El día que mamá perdió la paciencia (2009). Madrid: SM, 2009; 79 pp.; col. El Barco de Vapor; ilust. de Carlos Cubeiro; ISBN: 978-84-675-3974-5.

Enviar Imprimir
OrtizZShaoLi.jpg
miércoles, 9 de junio de 2010

La canción de Shao Li,
de Marisol Ortiz de Zárate, es un relato entretenido e interesante.

La protagonista, Natalia, cuenta lo que les sucedió a ella y a su hermano Airon en Londres, el año 2013, cuando tenía unos doce años. Natalia había sido seleccionada para participar en un programa televisivo titulado «Un minuto de gloria», que tendría lugar el día de Nochebuena, pero, en el viaje en metro desde el aeropuerto hasta el centro de Londres, se pierden y vagan por la ciudad durante horas. Natalia vuelve atrás algunas veces para contar hechos de su infancia que explican su situación actual, y, en particular, su amistad con una niña china llamada Shao Li.

La historia tiene tensión, es deudora de los relatos populares donde los niños se pierden en el bosque y han de reencontrar su camino y, a su modo, también se podría llamar dickensiana. Pero todo encaja bien: es destacable la naturalidad de la narración y de los diálogos, son verosímiles los hechos y los pensamientos y sentimientos de la narradora. Es oportuna también la forma en que se denuncian, indirectamente, los modos de actuar propios de muchas empresas televisivas junto con la complicidad de quienes ven sus programas.

(Entre paréntesis, tanto en relación a esta novela como a estas otras, viene a cuento este artículo).

Marisol Ortiz de Zárate. La canción de Shao Li (2009). Barcelona: Bambú, 2010, 2ª ed.; 153 pp.; col. Exit; ISBN: 978-84-8343-058-3.

Enviar Imprimir
LopezNarvEndrina.jpg
miércoles, 28 de abril de 2010

Se ha vuelto a reeditar Endrina y el secreto del peregrino, de Concha López Narváez, un relato bien comentado aquí. Por cierto, que con motivo del actual Año Jacobeo también podría volver al mercado El bordón y la estrella de Joaquín Aguirre Bellver.

Siglo XII. Endrina, una chica navarra, se une a un anciano y un joven franceses que hacen el Camino de Santiago. En el viaje ocurren distintos incidentes y Endrina se termina enterando de los secretos que ocultan sus compañeros.

El argumento interesa y hay una buena reconstrucción ambiental con explicaciones a pie de página para traducir expresiones o aclarar cosas. El lenguaje que usan no sólo los personajes sino también el narrador, está excesivamente «medievalizado» y, para mi gusto, resulta recargado, aunque también eso indique la voluntad de la escritora de realizar un trabajo serio (y es de agradecer siempre que uno se pase por ese lado y no por el contrario).

Concha López Narváez, Endrina y el secreto del peregrino (1987). Madrid: Espasa, 2009; 208 pp.; col. Austral Juvenil; ilust. de Shula Goldman; ISBN 13: 978-84-670-3230-7.

Enviar Imprimir
SantosSevendeMama.jpg
martes, 9 de marzo de 2010

Se vende mamá,
de Care Santos, es un relato muy divertido cuyo protagonista es un excepcional narrador. Óscar, de ocho años y medio, desea cambiar a su mamá por otra pues está cansado de que la suya le diga tantas veces que ha de ser responsable y de que no le deje hacer muchas cosas que le apetecen. Además, desde que apareció en escena El Garbanzo, su hermano pequeño, su relación con ella ya no es la misma. Con ayuda de su amiga Nora, hija de un famoso presentador de televisión, pone un anuncio en internet: «se vende mamá».

Dejando de lado las peculiaridades de los narradores niños en este tipo de libros, Óscar resulta convincente porque, a través lo que cuenta, quedan claras algunas preocupaciones interiores de los niños y sus necesidades de una vida familiar ordenada. Él no lo formula explícitamente así pero, si le damos un poco de tiempo, no tardará en decirlo: «a veces los niños necesitamos dos años para entender algo, pero al final lo conseguimos, todo es cuestión de no perder la confianza en nosotros». Están bien hilados los enredos que se suceden y abundan los golpes excelentes: unos por la indecisión del narrador —«mi padre siempre dice que mis neuronas se colapsan cuando tienen que tomar decisiones»—, otros por su capacidad para encontrar imágenes plásticas —«los remordimientos se parecen al queso derretido»—, otros por el recurso al humor hiperbólico —«anda, déjame a mí, que eres más lento que un caracol lesionado»—.

Care Santos. Se vende mamá (2009). Madrid: SM, 2009; 129 pp.; col. Barco de Vapor; ilustraciones de Andrés Guerrero; ISBN: 978-84-675-3571-6.

Enviar Imprimir
ArizcunMarja.jpg
martes, 9 de febrero de 2010

En el comentario a Mil millones de tuberías daba motivos por los que, a veces, puedo empezar a leer un libro bien predispuesto y, también, logros en el interior del relato que minimizaban los defectos que pudiera tener. A ellos se puede añadir, en aquél caso y en el de Maarja y la Dama del Tiempo Gris, de Juan Antonio Arizcun, que ambos son una primera incursión en la literatura infantil y, por tanto, una promesa de posibles libros futuros de calidad. Además, este segundo libro sirve también como ejemplo de algo que ocurre de vez en cuando: el de un comienzo excelente que deja bien dibujados a los protagonistas principales y crea una intriga que impulsa el deseo del lector de saber qué pasará.

En un país frío del norte, Maarja y su hermano mayor Tuk se ven obligados a emprender un viaje debido a que sus padres han desaparecido: se dejan guiar por una impertinente golondrina llamada Linnot que, sorprendentemente, habla, y en el camino serán protegidos por otro no menos impertinente lobo llamado Huntvalge. Aunque la historia pierde algo de fuelle según avanza, se sostiene porque los diálogos son vivos, con buenos golpes de humor e ironía, y porque también tiene interés el núcleo del problema que deben resolver Maarja y Tuk: contrarrestar la cizaña que la Dama del Tiempo Gris había extendido para envenenar la convivencia.

Juan Antonio Arizcun. Maarja y la Dama del Tiempo Gris (2009). Madrid: Palabra, 2009; 144 pp.; col. La Mochila de Astor; ilust. de Ignacio Galilea; ISBN: 978-84-9840-270-4.

Enviar Imprimir
GomezCerdaMedellin.JPG
miércoles, 25 de noviembre de 2009

Barro de Medellín,
de Alfredo Gómez Cerdá, es un relato bien sintonizado con varios objetivos de mucha literatura infantil actual. Uno, enseñar a los chicos del primer mundo las condiciones de vida en otros lugares y hacerles un poco más conscientes de su situación privilegiada. Otro, presentar de modo positivo el mundo de las bibliotecas y buscar modos de facilitar el acercamiento de los niños a los libros.

Los protagonistas de la historia son Camilo y Andrés, dos niños de diez años, que viven en la parte más alta de un barrio extremo de Medellín cuyas calles se inundan y se convierten en lodazales cuando caen las lluvias. No van a la escuela, se pasan la vida deambulando por las calles, haciendo gamberradas pequeñas y hablando de los deseos de Camilo de ser ladrón de mayor. El conflicto de la historia está en que Camilo ha de conseguir aguardiente para su padre y en el descubrimiento que los dos niños hacen de la nueva y gran biblioteca de la ciudad.

La narración es clara y sobria. Aunque los diálogos entre los dos protagonistas formalmente no serían los de dos chicos como los que se describen —según me dice un amigo colombiano—, psicológicamente sí parece un buen retrato de sus mundos interiores. El desenlace resulta honrado: es positivo, pues deja en el aire una pequeña esperanza para los protagonistas, pero no es engañoso.

Alfredo Gómez Cerdá. Barro de Medellín (2008). Zaragoza: Edelvives, 2008; 147 pp.; ilust. de Xan López Domínguez; ISBN: 978-84-263-6825-6.

Enviar Imprimir
GopeguiBalon.jpg
martes, 7 de abril de 2009

El balonazo,
de Belén Gopegui, está en la tradición de los libros infantiles donde un grupo de chicos se unen para conseguir algo aparentemente imposible: por ejemplo, El zoo de Pitus. Es un libro bien escrito, con diálogos acertados, golpes de humor leves y un planteamiento amable y serio a la vez.

Su protagonista es Daniel, un chico de unos diez años que se hace amigo de Maxama, un inmigrante senegalés que vende discos en la calle. Daniel le hace algunos favores y Maxama le da consejos para que juegue mejor al fútbol. Cuando detienen a Maxama, Daniel y sus amigos de clase intervienen.

El relato se presenta en tercera persona, desde dentro de Daniel, un protagonista reflexivo y sereno, tal vez demasiado, pero natural. El principal interés del narrador es hacer consideraciones de interés para comprender mejor el mundo: que en la vida real no siempre ganan los buenos, que no hay segunda parte para intentar arreglar las cosas, etc. Esto funciona porque Daniel tiene unos padres sensatos y razonadores, una profesora prudente, y unos amigos que son buenos y pacíficos como él.

El aficionado al fútbol conectará bien con las muchas referencias deportivas, verá que los comentarios al respecto son certeros, y los lectores como yo pensarán que las jugadas y situaciones de un partido no son para leerlas sino para verlas.

Belén Gopegui. El balonazo (2008). Madrid: SM, 2008; 185 pp.; col. El barco de vapor, serie naranja; ISBN: 978-84-675-3003-2.

Enviar Imprimir
GarcíaDBran.jpg
martes, 7 de junio de 2005

En los últimos meses han proliferado todo tipo de obras con la buena intención de acercar el Quijote a los niños que aún no he tenido tiempo ni ganas de mirar: dejaré que vayan decantándose las cosas. Sí he leído Brandabarbarán de Boliche, de Ramón García Domínguez, un relato sobre la infancia de don Quijote que me ha parecido valioso y me ha resultado simpático. Una segunda edición se ha publicado sólo con el subtítulo de la primera, Aventuras y desventuras de Alonsico Quijano: los editores han debido pensar que Brandabarbarán es una palabra muy complicada.

Enviar Imprimir
publicidad   política de privacidad   aviso legal   desarrollo