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Notas del archivo 'Álbumes (vida familiar)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 29 de noviembre de 2016

Cinco minutos de paz, de Jill Murphy, es un álbum de hace años que ha vuelto a ser editado en castellano. En él vemos a una madre elefanta (la señora Enorme en la primera edición, Mamá Grande en la más reciente) que, cuando sus tres elefantitos van a desayunar y todo alrededor es un caos, decide tomarse un respiro: se lleva una bandeja con el desayuno al baño con la esperanza de estar sola unos momentos. Pero los pequeños le preguntan a dónde va, y por qué —«porque necesito cinco minutos de paz sin vosotros, por eso»—, y todo se complica.

La historia es muy simpática tanto porque las imágenes son graciosas, como por las situaciones que se suceden. Es un buen ejemplo de cómo hacer brotar el humor no sólo de la gracia que tienen las escenas y los personajes, sino de las reflexiones que se avivan en el lector al ver los contrastes entre lo que se muestra y lo que afirman las palabras. Las cosas que ocurren serán, creo yo, más valoradas por los padres que por los hijos más pequeños: el foco está en el agobio de la madre, al principio, y en su enorme paciencia, según avanza el relato.

Jill Murphy. Cinco minutos de paz (Five Minute’s Peace, 1986). Barcelona: Edhasa, 1989; 28 pp.: trad. de Angelina Gatell; ISBN: 84-350-9091-4. Nueva edición en Pontevedra: Kalandraka, 2016; 28 pp.; col. Libros para soñar; trad. de Sandra Senra Gómez y Oscar Senra Gómez; ISBN: 978-84-8464-240-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 8 de noviembre de 2016

El vuelo de la familia Knitter, de Anna Castagnoli y Guia Risari, cuenta que la familia Knitter, compuesta por los padres, dos hijos, y el canario, deciden irse de vacaciones… volando. El planteamiento argumental ya indica que la historia tiene un contenido metafórico y desea evocar unos momentos de vida familiar feliz, tanto para los padres como para los niños. Los aires ensoñadores del relato, acentuados por unas ilustraciones en las que predomina el azul del mar y del cielo, tienen su cumbre con tres dobles páginas consecutivas ocupadas por completo con las imágenes. Aquí hay una reseña extensa.

Anna Castagnoli. El vuelo de la familia Knitter (Il volo della famiglia Knitter, 2016). Texto de Guia Risari. Barcelona: A buen paso, 2016; 28 pp.; ISBN: 978-84-944076-9-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 3 de octubre de 2016

¡Mi mamá me adora! y ¡Mi papá me adora!, de Bernadétte Gervais y Francesco Pittau, son dos álbumes con una estructura semejante, que desean reafirmar a los niños que el cariño de sus padres hacia ellos no cambia por más que hagan travesuras o tengan los defectos que tengan, al modo de, por ejemplo, ¡No, David! Son algo dulzones, sí, pero eficaces: transmiten bien el mensaje y están compuestos con destreza.

En el primero, en las páginas izquierdas hay palabras que dicen cosas como: «¡Soy muy goloso!», «Grito sin parar», «¡He pintado a mi perro de rojo!»...; y en las páginas derechas se ve la imagen del niño haciendo lo que se indica hasta la última página con «Y aún así…». Del mismo modo, en el segundo, en la izquierda leemos: «No me gusta peimarme», «¡Me gusta pintar en la pared!», «No me gusta jugar con las muñecas»...; y en la derecha figura la imagen de la niña..., hasta una última página con el mismo «Y aún así…».

Bernadétte Gervais. ¡Mi mamá me adora! (Ma maman m’adore, 2009). Texto de Francesco Pittau. Barcelona: Picarona, 2016; 28 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16117-91-8. [Vista del álbum en amazon.es]
Bernadétte Gervais. ¡Mi papá me adora! (Mon papa m’adore, 2009). Texto de Francesco Pittau. Barcelona: Picarona, 2016; 28 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16117-90-1. [
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martes, 13 de septiembre de 2016

Hay muchos álbumes sobre la relación entre abuelos y nietos. Algunos hablan de la enfermedad y la muerte —El ángel del abuelo, Mejillas rojas, ¡Buenas noches, abuelo!, Mi abuelo…—; otros hablan de las cosas que se aprenden con los abuelos —como ¿Qué pasa aquí, abuelo?, Mi abuelo es pirata, El abuelo Tomás, No nos podemos dormir, El diario de las cajas de fósforos, Mira como salen las estrellas, El domador de sueños…—.

Otro álbum a sumar a la lista es Un pasito… y otro pasito, de Tomie de Paola (autor también de Abuela de arriba, abuela de abajo). El relato empieza cuando nace Ignacio, cuenta cómo su abuelo Nacho sale a pasear con él y le enseña a caminar: «Un pasito… y otro pasito», igual que hace con él muchas otras cosas. Pero, poco después de que Ignacio cumpliera cinco años, su abuelo se puso muy enfermo…

Las ilustraciones son estáticas pero expresivas. Por otro lado, más que un álbum estamos ante un relato ilustrado: las imágenes recuadradas ocupan una página y muestran lo que cuentan las palabras que o bien figuran en la página izquierda, o bien van debajo de la imagen correspondiente. Es un caso en el que al autor le preocupa más que lleguen al lector su historia y su mensaje, que componer unas imágenes elaboradas.

Tomie de Paola. Un pasito… y otro pasito (Now one foot, now the other, 1981). Caracas: Ekaré, 2013; 48 pp.; trad. de Marianne Delon y Verónica Uribe; ISBN: 978-9802570256. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 6 de septiembre de 2016

Osos, de Sean Taylor e ilustrado por Emily Hughes, es un álbum con unas ilustraciones atractivas en conjunto pero con unas figuras de osos famélicos que algunos encontrarmos poco satisfactorias. La narración con palabras corre a cargo del osito que habla de que, un día muy caluroso, le propone a su padre ir al río a darse un baño. El camino es largo y cuando el osito intenta dar un salto que le sobrepasa, se cae y se lastima. Luego se repone y continúan hasta el río. El relato es escueto y tiene frases repetitivas graciosas. Queda patente la gran amabilidad y disponibilidad del padre. Los escenarios que presenta la ilustradora son ricos, como es habitual en ella.

Emily Hughes. Osos (A Brave Bear, 2016). Texto de Sean Taylor. Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2016; 30 pp.; trad. de Estrella B. del Castillo; ISBN: 978-84-944375-6-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 28 de diciembre de 2015

En Tú y yo, de Guridi y Elisenda Roca, el narrador habla de su nuevo hermanito, desde que le dan la noticia de que lo va a tener hasta que nace y siente celos. Cada doble página narra un momento de la historia, con unos versos dulces y descriptivos, con suposiciones o con deseos. En cada párrafo, con un tipo de letra más grande, se destaca la frase que más o menos se corresponde con el sentimiento predominante. Son expresivas las ilustraciones basadas en collages y dibujos como desmañados. Es un álbum de los que no buscan tanto gustar al niño como a la madre…

Guridi. Tú y yo. El cuento más bonito del mundo (2015). Texto de Elisenda Roca. Barcelona: Combel, 2015; 44 pp.; ISBN: 978-84-9101-038-8. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 5 de mayo de 2015

El perro negro, de Levi Pinfold, trata sobre un perro negro gigante que aparece a las afueras de la casa victoriana y gótica donde vive la familia Esperanza, y todos se asustan menos la pequeña, Chiqui, que sale a saludarlo y se va de paseo con él.

La narración gráfica combina grandes imágenes —realistas y pictóricas, unas que ocupan páginas completas y algunas a doble página en el centro del álbum—, con dibujos en pequeño que acompañan los tramos donde van las palabras que cuentan el relato. Hay ilustraciones del exterior y el interior de la casa, y luego algunas escenas fuera en las que vemos a la pequeña heroína y al perro.

Una impresión no muy analizada: no me han resultado convincentes los toques surrealistas del paseo de Chiqui con el perro pues el evidente mensaje queda diluido cuando el relato gráfico es tan singular; tal vez  también sea porque la secuencia de ilustraciones no me ha parecido bien equilibrada, empezando por una cubierta que nada tiene que ver con el título... Un detalle más: como suele ocurrir, suena mejor Small Hope que Chiqui Esperanza, y me pregunto si no hubiera sido mejor traducirla como... Pequeña Esperanza. Pero, sea como sea, es una buena historia con imágenes poderosas.

Levi Pinfold. El perro negro (Black Dog, 2011). Madrid: Nubeocho, 2014; 26 pp.; col. Nubeclásicos; trad. de Robin Sinclair; ISBN: 978-84-942360-6-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 20 de abril de 2015

Mi rinoceronte también come crepes,
de Sara Ogilvie y Anna Kemp, trata sobre una niña a la que sus padres no escuchan. Una mañana,«mientras Dalia desayunaba apareció en la cocina un enorme rinoceronte de color morado», pero sus padres no le hacen caso porque están muy ocupados. La narración dice: «NADIE LA ESCUCHÓ». Así que el rino se instala en su casa y se hace amigo de Dalia. Aún así, «los padres de Dalia no se daban cuenta de nada», «hasta que se acabaron los crepes». Pero ni con esas: sus padres siguen sin creerse lo del rinoceronte y deciden ir al zoo para que Dalia vea un rinoceronte de verdad.

La historia comienza como Ahora no, Fernando, pero la evolución del problema de Dalia y del comportamiento de los padres acaba siendo diferente. Es también un caso, como dije a propósito de Un elefante rosa, en el que se trata de dejarse llevar por el argumento sin pretender sacar grandes conclusiones. La narración avanza con ilustraciones a doble página completa y, a veces, con una, dos o tres imágenes en cada página. Las figuras, muchas veces hechas con dibujos contorneados por líneas hechas sin interrupción, son muy simpáticas. Están muy conseguidas también las expresiones de la niña, de desconcierto y frustración al ver que sus padres no le hacen caso, y las del apacible y comilón rino.

Sara Ogilvie. Mi rinoceronte también come crepes (Rhinos don’t eat Pancakes, 2011). Texto de Anna Kemp. Barcelona: Blume, 2014; 30 pp.; trad. de Cristina Rodríguez Fischer; ISBN: 978-84-9801-773-1. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 19 de enero de 2015

¡Cómetelo todo!, de Mariona Cabassa y Mar Benegas, es la historia de un niño al que, una y otra vez, le deben repetir esa frase. «Cada día lo mismo. Pero aquel martes, que tocaba lentejas, sin que nadie sepa por qué, les hizo caso» y su apetito resultó ser infinito.

Relato ajustado a lo que pasa con algunos niños a la hora de comer. El texto es gracioso y la trama está conseguida pues, cuando todo se desborda, el lector pasa las páginas esperando a ver el desenlace. Se puede leer sin grandes consideraciones o, si alguien lo prefiere, como una especie de advertencia para padres: bien para que sepan insistir de modo prudente, bien para que sepan comprender el mundo interior e imaginativo del niño.

Las ilustraciones están compuestas con figuras planas y repletas de colorido. En ellas se van presentando las distintas escenas con una gran variedad de perspectivas: primeros planos de la cara del niño, vista de todos en el comedor de la familia, enfoque desde arriba de la mesa en la que comen, etc. Algunos lectores encontrarán divertido adivinar dónde va dejando el protagonista la huella de sus mordiscos.

Mariona Cabasa. ¡Cómetelo todo! (2014). Texto de Mar Benegas. Barcelona: Takatuka, 2014; 32 pp.; ISBN: 978-84-16003-18-1. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 13 de enero de 2015

Papá Oso, de Jacobo Muñiz y Cecilia Eudave, está protagonizado por Ana, una niña con una familia normal… pero cuyo padre se acaba convirtiendo en oso cuando cambia de trabajo. Y como, según su madre, todo es culpa del señor Estrés, Ana intenta encontrar a ese señor para decirle que deje tranquilo a su padre.

Buena historia. El texto va sobre fondo blanco, con pocos y justificados cambios en la tipografía. Las figuras son amables, están bien caracterizadas, y sus vestidos están bien compuestos con collages. Un pequeño perro hace de observador en muchas de las ilustraciones. Es una buena idea que al padre no se le vea nunca, salvo en forma de sombra o con imágenes de sus acciones. Hay referencias cinematográficas en las guardas y en la contracubierta que parecen responder a una broma personal de los autores pues el relato se sostiene bien sin ellas.

Jacobo Muñiz. Papá Oso (2010). Texto de Cecilia Eudave. Barcelona: A buen paso, 2010; 48 pp.; ISBN: 978-84-937211-5-2. [
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lunes, 1 de septiembre de 2014

Es una pena que muchos álbumes que se publicaron hace varias décadas en la colección Altea, en formato pequeñito y no muy lucido, no estén disponibles actualmente. Un ejemplo, los álbumes de David McPhail sobre la osita Emma. Pongo a la derecha la portada de la edición original de uno que en castellano se tituló ¡Arréglalo!

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lunes, 16 de junio de 2014

Uno de los hitos en la historia de los álbumes ilustrados en España fue la colección protagonizada por Las tres mellizas, unos personajes creados por Roser Capdevila y Mercè Company a principios de los ochenta, que tuvieron primero un largo recorrido en álbumes y luego se convirtieron en una serie de dibujos animados.

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miércoles, 28 de mayo de 2014

Madre solo hay una y aquí están todas, de Raquel Díaz Reguera, vuelve a la bien probada fórmula de Abuelas de la A a la Z. En sus páginas aparecen treinta tipos de madre, como las Nadasetira, que «inventaron el reciclaje antes de que se pusiese de moda»; las Semecaelacasaencima, para las que «cualquier excusa es buena para salir del piso»; las Creativas, encantadas de haberse conocido y en su salsa en las fiestas de disfraces del cole; las Ejecutivas, que combinan los asuntos laborales y los pediátricos como si tal cosa, etc. No faltan dobles páginas especiales, con tipos de bolsos, formas de levantarte y de acostarte que tienen las madres, los mejores inventos de las madres, un test «descubre qué tipo de madre eres»… Es un gran ejemplo de álbum regalable con éxito seguro.

Raquel Díaz Reguera. Madre solo hay una y aquí están todas (2013). Barcelona: Lumen, 2013; 96 pp.; col. Lumen infantil; ISBN: 978-84-48-3657-3. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 22 de octubre de 2013

La gota gorda, de Patricia Metola y Juan Villoro, tiene como uno de sus protagonistas a Max Máximus, el único gigante de su pueblo y alguien muy útil para todo tipo de cosas. No tenía que hacer mucho esfuerzo para nada y nunca sudaba, por eso nunca podía decir esa frase de «sudé la gota gorda». Pero Max tiene una hija muy pequeña, llamada María, que no llega más alto que su tobillo, y que desea bañarse en el mar. Cuando sus padres le dicen que no pueden ir, a María se le ocurre que tal vez pueda bañarse en una gota gorda de agua salada…

Relato que presenta bien, en escenarios modernos, una figura clásica de gigante amable. Las ilustraciones, apoyadas en dibujos como esbozados de Max y María, sacan partido a la ternura que inspira un ser tan grande cuidando a una niña tan pequeña. Las figuras comunican ingenuidad y simpatía. Las dobles páginas están bien compuestas El texto va sobre fondo blanco allí donde conviene, de manera que la composición de las dobles páginas está siempre bien equilibrada.

Patricia Metola. La gota gorda (2013). Texto de Juan Villoro. Madrid: SM, 2013; 36 pp.; ISBN: 978-84-675-5106-8.

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martes, 12 de marzo de 2013

Compota de manzana, de Klaas Verplancke, trata de la relación entre un padre y su hijo, como el álbum citado ayer, Mi papá, pero con otro registro y un argumento parecido al de El hilo de Ariadna (un relato más sutil). La narración, tanto con las palabras como con las imágenes, se presenta desde la perspectiva del niño, ya desde la página de presentación: «A mi papá me lo regalaron. Estaba allí cuando nací, y todavía lo tengo». A continuación vemos a un padre que, normalmente, es cariñoso, pero que, a veces, se enfada y se transforma en un papá tormentoso.

Las figuras angulosas y alargadas de los personajes se transforman, según los estados de ánimo del padre y según como el niño lo ve (habría que pensar en cómo el padre ve al niño también: conviene no perder de vista que un relato nunca lo cuenta todo; esto es algo útil a la hora de las lecturas compartidas). La compota de manzana representa, para el niño, la vida ordinaria y amable habitual antes de deteriorarse y después de recomponerse. Me gusta la historia pero creo que, tal como está, es más para lectores adultos, igual que otra que comentaré mañana y que trata sobre lo mismo. 

Klaas Verplancke. Compota de manzana (Appelmoes, 2010). Barcelona: Ekaré, 2012; 30 pp.; trad. de D.R. y D.B.; ISBN: 978-84-939138-1-6.

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martes, 29 de enero de 2013

Te quiero un montón, de María Luisa Torcida y Juan Carlos Chandro, es un álbum de la misma «familia» y eficacia que Adivina cuanto te quiero.

Garbancito está triste, dice la primera frase, mientras en la ilustración de la derecha le vemos tirar de la bata de su madre, con cara de cansada y su carpeta con dibujos bajo el brazo. Cuando la madre se da cuenta de las necesidades de su hijo, inicia una serie de juegos con su hijo para decirle que le quiere mucho.

Excelentes y dinámicos dibujos que tienen la singularidad de presentar una madre contundente y afectuosa de lo más natural. Cada doble página contiene una ilustración que ocupa los dos tercios de la doble página y, en la franja en blanco restante va el texto y otro dibujo más pequeño, a veces con un perro y un ratón de cuerda que replica lo que ve a la derecha.

María Luisa Torcida. Te quiero un montón (2012). Texto de Juan Carlos Chandro. Madrid: Bruño, 2012; 32 pp.; ISBN: 978-84-216-8766-6.

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martes, 22 de enero de 2013

A veces, un pequeño incidente doméstico puede dar lugar a una historia que, bien contada, funciona más que bien en un álbum. Es el caso de ¿Me ayudas, gatito?, de Gisela Messing.

Una gata blanca tiene seis hijos, de distintos colores y nombres en inglés: Red, Blue, Tiger, Green, Yellow, Black. Cuando la madre les pide ayuda en las tareas de la casa ninguno acepta, excepto Black. Eso sí, cuando se trata de comer un pastel, todos están dispuestos.

Relato de vida cotidiana, de personajillos que huyen o colaboran en las tareas de la casa. Las ilustraciones, compuestas con recortes y collages, contribuyen con su simpatía y colorido a los acentos afectuosos de una historia bien planteada y bien resuelta.

Gisela Messing. ¿Me ayudas, gatito? (2012). Barcelona: Ekaré, 2012; 24 pp.; ISBN: 978-84-939912-0-3.

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martes, 18 de diciembre de 2012

Aunque no me ha dado tiempo a leerlo con calma, como se merece, quiero citar antes de Navidad Abuelas de la A a la Z, de Raquel Díaz Reguera, porque, para no pocos, puede ser un regalo muy apropiado para la época.

Es un estupendo y extenso álbum que, como su modelo Princesas olvidadas o desconocidas, está concebido como un catálogo posmoderno de abuelas. La presentación de cada tipo de abuela se hace con una explicación, una ilustración grande y varias que presentan detalles. Hay varias páginas especiales, como «Los bolsillos de las abuelas» o «Esencias enfrascadas de las abuelas del mundo». Se usan distintas tipografías de acuerdo con el «espíritu abuelil» correspondiente. Los textos tienen un tono desenfadado… y certero. Así, de las Abuelas Cocinillas se nos dice que «son las grandes inventoras de la traditionnelle cuisine» y que «una de sus máximas incuestionables es: “no hay ningún problema que no tenga solución frente a unos huevos fritos con jamón”»; las Abuelas Curapupas son «también conocidas como abuelas abrazables»; las Abuelas Rosas, «muy cursis y empalagosas», «no pierden la ocasión para adornar a sus nietas con lazos, lacitos, moñas y horquillas»… Las ilustraciones, en una técnica mixta que usa collages, recortes, ordenador..., sin la sofisticación de las del álbum de Rébecca Dautremer, son amables y simpáticas, y combinan igual de bien lo realista y lo bromista. Me parece que, salvo tal vez a ciertas abuelas y nietas Tiquismiquis que preferirían presumir de la posmodernidad francesa y no de la de aquí al lado, puede gustar a todas.

Raquel Díaz Reguera. Abuelas de la A a la Z (2012). Barcelona: Lumen, 2012; 80 pp.; ISBN: 978-84-488-3472-2. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 29 de octubre de 2012

Otro buen álbum sobre nietos y abuelos: El jardín del abuelo, de Lane Smith. El narrador, un niño al que vemos en cada doble página, nos dice lo que su abuelo le ha contado de su pasado: de su vida en una granja, de cuando tuvo varicela, de su primer beso a una niña, de cuando fue soldado, etc.; y nos dice que ahora es un jardinero que modela toda clase de figuras en árboles y setos. Esto último es lo que vemos en las sucesivas dobles páginas: la memoria del abuelo queda reflejada en su trabajo en el jardín. Es brillante el cierre del álbum, con una doble página de revelación que se despliega hacia los dos lados.

Las palabras que acompañan las imágenes son escasas y prácticamente toda la comprensión de la historia descansa en las ilustraciones, pero tanto el escueto texto como las mismas imágenes nos dicen que tal vez no haya sucedido todo tal como el abuelo lo contó a su nieto y, eso sí, nos dejan claro que su actual memoria no es tan buena. Por otro lado, tal vez lo más importante del relato —que tal como está seguramente sea más atractivo para mayores, o para una lectura compartida, que para niños—, es que habla bien de lazos familiares, de la continuidad de la vida, de una afición que se transmite de abuelo a nieto. Aquí hay otra reseña.

Lane Smith. El jardín del abuelo (Grandpa Green, 2011). Barcelona: Océano, 2012; 32 pp.; trad. de Paulina de Aguinaco Martín; ISBN: 978-607-400-650-6.

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lunes, 9 de julio de 2012

Algunos álbumes que parecen muy sencillos, en sus ilustraciones, en sus palabras, y en su idea de fondo, aciertan de lleno en lo que desean transmitir. Pero el hecho de que otros álbumes que intentan lo mismo no lo consigan indica que las cosas no son tan fáciles como a simple vista podría parecer.

He pensado esto, una vez más, al leer Mi abuelo, de Marta Altés. Los protagonistas son un nieto y su abuelo, digamos que de una especie simplificada de osos, y las palabras de la narración son del nieto. En la doble página de presentación vemos al pequeño, desde detrás de un árbol, observar a su abuelo. En la siguiente doble página hay dos imágenes del abuelo contemplando como cae una hoja y, en la derecha, se afirma «Mi abuelo se está haciendo mayor». A continuación vemos al abuelo en el parque y el texto, de nuevo en la derecha, se dice: «A veces se siente solo». Después se suceden escenas con la relación entre ambos protagonistas.

Las figuras, siempre sobre fondo blanco, reflejan las actitudes de los personajes: de preocupación, de alegría, de inquietud… Armoniza bien que los fondos —casas, árboles, paisajes—, sean esquemáticos y claros, que haya un uso limitado de colores —rojo, verdes, marrones—, y que las palabras sean sobrias y no haya en ellas el más mínimo intento de ser poéticas. También contribuye al equilibrio del álbum el hecho de que las palabras se correspondan, apropiadamente, con la imagen de la página o con la imagen de la doble página. Además, es un álbum que combina con acierto algo difícil: gustar a la vez a niños y adultos.

Marta Altés. Mi abuelo (2012). Madrid: Macmillan, 2012; 28 pp.; ISBN: 978-84-1542-697-4.

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martes, 16 de noviembre de 2010

Entre los libros infantiles y juveniles cuya misión es, o una de cuyas misiones es, la de acercar a los lectores a realidades que, a lo mejor, no conocen o conocen poco, está ¡Vamos a ver a papá!, de Alba Marina Rivera y Lawrence Schimel.

La niña narradora cuenta que el domingo es su día favorito porque es cuando la llama su padre, que trabaja en otro país desde hace más de un año. Hasta que, un día, su padre le dice que debe viajar en avión para reunirse con él. Debe dejar a su abuela y, en particular, le duele no poder llevarse a su perro, Kike.

Las ilustraciones intentan recoger los sentimientos de la chica y reflejar el ambiente caribeño donde vive. Algunas ilustraciones, compuestas por medio de recortes y colages, parecen tener la intención de mostrar cómo las personas en situaciones así han de volver a juntar de nuevo las piezas de su mundo. La historia está bien contada y tiene un final acertado, que habla de que cuando un hueco se llena otro se abre.

Alba Marina Rivera. ¡Vamos a ver a papá! (2010). Texto de Lawrence Schimel. Barcelona: Ekaré, 2010; 48 pp.; col. Así Vivimos; ISBN 978-84-937212-7-5.

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lunes, 4 de octubre de 2010

Casi siempre que pongo en la página un relato sobre perros tengo luego algún o algunos ecos, cosa que no suele pasar con libros sobre otros temas. Así que, ya que cité hace unos días indirectamente a Marc Simont, pongo hoy la ficha de un álbum sensacional suyo, The Stray Dog, sobre un perro callejero. Por lo que sé, no está editado en España.

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lunes, 19 de enero de 2009

Si hay álbumes que hablan de vida familiar con acentos demasiado dulzones también los hay que saben hacerlo con tanto realismo como simpatía, que saben compaginar —y nunca mejor dicho— la necesidad simultánea de la reprimenda y del afecto. Un gran ejemplo es ¡No, David!, de David Shannon.

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lunes, 6 de octubre de 2008

Nueva y remozada edición —toda ella en color— de Julieta estate quieta, de Rosemary Wells, un álbum modelo de cómo tratar de modo bienhumorado algunos problemitas en las relaciones entre hermanos. No sé cómo es la edición original pero, en esta que cito, es una pena el diseño de cubierta y contracubierta: esta última no se corresponde con la portada y es la mitad de una ilustración que va en las páginas de presentación del libro.

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lunes, 19 de mayo de 2008

Un tipo de álbumes de gran éxito son los que tratan acerca de la adopción. Uno reciente, que me parece modélico, por su equilibrado texto y sus emotivas ilustraciones, es La mejor familia del mundo, de Susana López y Ulises Wensell.

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lunes, 25 de febrero de 2008

Un álbum español magnífico que plantea una especie de adivinanza que se va intentando responder en páginas desplegables: El regalo, de Gabriela Keselman y Pep Montserrat. El argumento vuelve al tema frecuentísimo de las necesidades afectivas del niño y lo trata con talento y simpatía. Además, acierta de lleno con el título, un interrogante sencillo donde los haya.

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lunes, 26 de febrero de 2007

Mejillas rojas
,
con ilustraciones de Aljoscha Blau y texto de Heinz Janisch, es un álbum excelente, uno más de los que tratan de la relación de un niño con su abuelo (como los ya recogidos aquí, Mi abuelo es pirata, El ángel del abuelo, Buenas noches abuelo...) Está bien armado, las ilustraciones tienen calidad, y la historia combina bien afecto, nostalgia e ingenio.

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lunes, 14 de agosto de 2006

Con El sueño perdido, David Melling ha compuesto un álbum que repite la fórmula de En busca del beso. El mismo caballero que protagonizó aquella historia es enviado, esta vez, a buscar las plumas de un cojín que necesita la hermanita del príncipe... Es un álbum que usa iguales recursos gráficos y humorísticos que el anterior y que también habla del cariño familiar como remedio, pero con un argumento inferior.

David Melling. El sueño perdido (Good Night, Sleep Tight, 2005). Barcelona: Beascoa, 2005; 30 pp.; trad. de Estrella Borrego; ISBN: 84-488-2268-4.

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lunes, 22 de agosto de 2005

Aunque no son muy frecuentes sí hay algunos relatos para niños que tratan sobre la muerte de los seres queridos y que, de distintas formas, intentan ayudarles a sobrellevar una situación que se les puede presentar como incomprensible. ¡Buenas noches, abuelo! es un álbum ilustrado con talento por Carme Peris i Lozano en el que se cuenta una historia en esta línea, un buen intento de dar serenidad y confianza. Ahora bien, como es lógico, un relato como este sólo pretende ser un paso adelante y no está de más recordar que las preguntas importantes vienen después.

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lunes, 18 de julio de 2005

Un álbum gráficamente muy eficaz, gracioso, bien armado, con ilustraciones muy cinematográficas, como corresponde a un autor que ha trabajado para Disney y Pixar y DreamWorks, y un texto cuyos mensajes educativos se transmiten con un humor pillo, es Mi pingüino Osvaldo, de H. B. Lewis y E. C. Kimmel.

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