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Notas del archivo 'Álbumes (convivencia)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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martes, 28 de febrero de 2017

Como todos los álbumes que conozco hasta el momento de Emily Gravett, también ¡Qué ordenado! es estupendo. Su protagonista es un tejón llamado Dante que tiene la costumbre de ordenar, limpiar y dejar todo el bosque muy bien arregladito. Cuida de las flores y los animales, recoge las ramas caídas y friega las piedras… Luego da un paso más: arranca los árboles cuando se quedan sin hojas… Así que cuando hay una inundación y todo se llena de barro, Dante llama a las excavadoras y lo cementa todo. Entonces se da cuenta de que se equivocado.

El argumemnto muestra cómo una buena idea y una buena conducta pueden desquiciarse y viene a decir que hay que pensar antes en cuáles serán los resultados de lo que hacemos. Tal como, a propósito de otra cosa, leía unos días atrás, con frecuencia «levantamos tronos a las causas y cadalsos a las consecuencias» y «los tontos se indignan tan sólo contra las consecuencias».

El álbum es, estructuralmente, de los que tienen un argumento que avanza en una dirección hacia la mitad y en dirección opuesta la segunda parte del libro (por ejemplo, y por señalar una historia que también se desarrolla en un bosque, como El oso con la espada). Las imágenes tienen la calidad habitual en la ilustradora, que tan bien sabe hacer expresivas y dinámicas a las figuras de los animales.

Emily Gravett. ¡Qué ordenado! (Tidy, 2016). Barcelona: Picarona, 2016; 34 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16648-33-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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SmithTribu.jpg
lunes, 20 de febrero de 2017

Había una TRIBU, de Lane Smith, es un álbum de los que gusta contemplar aunque no tenga trama ninguna. Vemos una sucesión de sugerentes imágenes con textos parecidos que comienza con «Había un…»: rebaño de cabritos, colonia de pingüinos, resplandor de medusas, comunidad de ballenas, formación de rocas, desfile de elefantes, tropa de monos, etc. Y, en medio de todas ellas, un niño que se adapta como puede a los seres que tiene alrededor hasta que, al final, lo encontramos en medio de la tribu que anuncia el título original en inglés (pero no el título castellano).

El álbum tiene, sobre todo, unas escenas bien compuestas, que avivan la imaginación del lector. Las imágenes están elaboradas de modo que se sugieren las texturas apropiadas en cada caso. Son variadas las posturas y gestos de las figuras, del niño y de los animales, para mostrar momentos más o menos divertidos o serios. También es un pequeño ejercicio de vocabulario, pues están bien elegidos los variados nombres de cada grupo de seres con los que se relaciona el niño. Tal vez apunta demasiado lejos decir que la historia trata sobre la búsqueda de la identidad, como indican los textos de presentación...

Lane Smith. Había una TRIBU (There is a Tribe of Kids, 2015 ). Mexico D.F.: Océano Travesía, 2016; 40 pp.; trad. de Sandra Sepúlveda Martín; ISBN: 978-607-735-919-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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McKeeRollo.jpg
lunes, 16 de enero de 2017

El Rey Rollo es un personaje creado en 1979 por David McKee que luego protagonizó una serie de dibujos animados. El protagonista tiene atuendo de rey medieval pero es, en su comportamiento, un niño; le acompañan el Mago, que viene a ser su padre; la Cocinera, que viene a ser su madre; el espabilado gato Hamlet, y sus amigos, el rey Fermín y la reina Carlota. Los Minilibros Rey Rollo son seis relatos amables que cuentan pequeños incidentes de vida familiar o vecinal. Están compuestos del modo más clásico: con una ilustración recuadrada en cada página que lleva unas pocas líneas de texto debajo. Se pueden poner como ejemplo, una vez más, de que hay un talento particular, que no todos poseen, para componer relatos para los más pequeños, que nada tiene que ver con la sofisticación gráfica o narrativa y mucho con saber sacar partido a las cosas más sencillas. El formato de minilibros en un estuche le da un encanto propio, que algunos valorarán por el tamaño adaptado a dedos pequeñitos..., pero una dificultad añadida para la lectura por el tamaño de la letra, que a otros les desanimará.

David McKee. Minilibros Rey Rollo. Son seis: Rey Rollo y el pan, Rey Rollo y el rey Fermín, Rey Rollo y los zapatos nuevos, Rey Rollo y la búsqueda, Rey Rollo y los platos, Rey Rollo y el baño. Barcelona: Ekaré, 2016, 2ª ed.; 26 pp. cada uno; trad. de Clarisa de la Rosa; ISBN: 978-84-944988-6-2. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 31 de agosto de 2016

Si yo fuera mayor…, es un álbum de 1965 reeditado hace poco en España y firmado por Éva Janikovszky (1926-2003) y László Réber(1920-2001), una escritora y un ilustrador húngaros muy influyentes.

En la primera página se indica que «todos los niños saben, incluso los más pequeños, que ser travieso es más divertido que ser bueno»; en la segunda, que «ser siempre bueno es terriblemente aburrido, y muy cansado»... Ese tipo de afirmaciones se acompañan de varios dibujos de figuras dibujadas y coloreadas. Con la voz narrativa de un niño algo crecidito, se habla de los mandatos repetidos de los adultos —tipo «¡que te laves las manos!», «¡que no te muerdas las uñas!»— y se comenta: «¡Qué fácil es decirlo! Pero qué sentido tiene que los mayores digan ¡Qué suerte tienes de ser un niño! Todos los niños saben, incluso los más pequeños, ¡que ser mayor es mucho más divertido!». El niño sigue quejándose: «Los mayores hacen todo lo que quieren mientras que los niños tienen que hacer todo lo que los mayores les dicen»… Luego hay un momento posterior en el que el narrador adopta otra posición: «Si yo fuera mayor, sería completamente distinto, siempre estaría contento», «me pondría guantes blancos y pasaría la mano por todas las verjas», «nunca me quitaría el barro de los zapatos en el felpudo antes de entrar en casa»… Hasta un irónico y certero final.

Álbum de interés para todos. Porque, gráficamente, las ilustraciones, con un estilo como el de Sasek, tienen una sencillez engañosamente infantil que nunca pasa de moda: las figuras están bien contorneadas y son claras, los gestos son mínimos y muestran lo fundamental. Luego, porque señala bien no pocas incoherencias de los mandatos adultos al niño pero, a la vez, porque también conduce al niño a darse cuenta de que, aunque tenga parte de razón, algo falla en sus quejas. También, porque nos recuerda un mundo en el que la mayoría de los adultos consideraba su obligación enseñar buenos modales, aunque tantas veces lo hicieran mal, y la mayoría de los niños sabía que debían obedecer, aunque vieran o intuyeran la falta de coherencia de algunas cosas que se les decían y de quienes se las decían.

László Réber. Si yo fuera mayor… (Ha én felnôtt volnék, 1965). Texto de Éva Janikovszky. Madrid: Silonia, 2016; 37 pp.; trad. de María M. de Kása; ISBN: 978-84-943134-7-9. [Álbum en amazon.es]

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MelvinCalleMayor2.jpg
martes, 30 de agosto de 2016

La calle mayor, de Alice Melvin, es de esos álbumes amables, bien construidos, con muchos detalles para pasar un buen rato fijándose. En él seguimos a una niña llamada Sally, que al principio nos muestra la lista de cosas que necesita, y que luego recorre la Calle Mayor en su busca: entra en una tienda de golosinas, en una pastelería, en sucesivas tiendas de porcelanas, antigüedades, música, animales de compañía, juguetes, y en una verdulería, una ferretería y una floristería. (Ni Sally necesita un libro esta vez ni debía haber una librería o una biblioteca en la calle...).

El esquema organizativo es sencillo: primero vemos a Sally frente a la tienda o entrando en ella y, si desplegamos la página, ya la vemos en el interior del establecimiento correspondiente, todos ellos con aires antiguos, incluso algo retro. El lector puede prestar atención no sólo a lo que compra Sally sino a otras cosas y otros personajes que pasan junto a ella. Indirectamente, para los lectores pequeños hay números y palabras variadas para enriquecer su vocabulario. Las frases en la traducción castellana riman y, por tanto, facilitan la lectura en voz alta.

Alice Melvin. La calle mayor (The high street, 2011). Barcelona: Corimbo, 2015; 32 pp.; trad. de Margarida Trias; ISBN: 978-84-8470-518-5. [
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miércoles, 22 de junio de 2016

Otro álbum que, como los de ayer y anteayer, habla de convivencia pero no buscando tener un tirón directo entre lectores niños sino intentando tocar el corazón de algunos adultos: Los hilos invisibles, de Matilde Portalés y Montse Torrents. Es un álbum gráficamente cuidado que, de modo poético, trata sobre algunas emociones infantiles. En las sucesivas dobles páginas van pequeños poemas bien acompañados por ilustraciones sobre fondo blanco, claras y bien compuestas. En ellas se van mencionando y mostrando hilos de distintos colores que nos unen: con los padres, con los abuelos, con los hermanos, con los amigos…

Matilde Portalés. Los hilos invisibles (2015). Texto de Montse Torrents. Girona: Tramuntana, 2015; 26 pp.; ISBN: 978-84-943046-3-7. [Vista del libro en amazon.es]

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BerlierDomingo2.jpg
lunes, 20 de junio de 2016

El narrador de Domingo en el mercado, de Celeste Berlier y José Sanabria, es un niño que un domingo va, con su padre, al mercado del pueblo cercano. Allí hay un monito revoltoso que monta un pequeño escándalo y escapa. Pero luego irrumpe un toro que provoca el pánico y a él se van enfrentando, sin éxito, distintos hombres del pueblo.

Historia que, tanto por su argumento como por el colorido y la vistosidad de las ilustraciones, en las que hay numerosos personajes retratados con viveza, es apropiada para los lectores niños. También es una lectura interesante para quienes desconocen por completo el modo de vida campesino de tantas personas en el mundo.

Celeste Berlier. Domingo en el mercado (2016). Texto de José Sanabria. Barcelona: Ekaré, 2016; 34 pp.; ISBN: 978-84-944291-4-9. [Vista del libro en amazon.es]

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DeDiosBuscar2.jpg
martes, 6 de octubre de 2015

Buscar, de Olga de Dios, presenta un personaje llamado Bu, que siempre anda cabizbajo, mirando al suelo y como buscando (la impresión que da es que a Bu nadie le ha explicado nunca que buscar es un verbo transitivo). Se va cruzando con distintos seres, al principio, uno en cada doble página —como Conejo Blanco, Osa Ramona, Rosita—, y luego varios en cada página —primero Tris y Tras, luego Naranja y Limón, después Zeta, Berenjena, la Tortuga Intrépida, Evarista la artista, Fénix y Babosilla…—. Todos le preguntan y Bu siempre responde que lo que hace es Buscar. Hasta que…

Las imágenes de los personajes son simpáticas. La composición de las escenas está bien pensada para llevar la trama de menos a más. Y la conclusión nace de modo natural de lo que va ocurriendo: es importante levantar la mirada y mirar alrededor; es importante ver a los demás e interesarse por ellos.

Olga de Dios. Buscar (2014). Madrid: NubeOcho, 2014; 34 pp.; ISBN: 978-84-942929-6-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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BrownTigre2.jpg
lunes, 15 de junio de 2015

El señor Tigre se vuelve salvaje, de Peter Brown, es un magnífico álbum con reminiscencias buscadas del pintor Henri Rousseau.

Vemos una ciudad de aspecto decimonónico en la que todos sus habitantes son animales humanizados. Se nos dice que a todos les gustan las cosas como son menos al señor Tigre, aburrido del comportamiento reglado y tan formal de sus conciudadanos. Hasta que tiene una idea: empieza a andar a cuatro patas para escándalo de todos. Entonces sus amigos le dicen que, ya puestos, que se marche a la selva, cosa que hace. Pero, una vez allí, tiene nostalgia.

Relato con mucho colorido. Los ambientes del principio, y también las ilustraciones, están muy ordenaditos, como corresponde al ambiente que se describe. La secuencia de las imágenes es clara y, en varios casos sin necesidad de palabras, conduce a la conclusión de modo natural. Es un rasgo propio del autor, como se puede ver en este y en sus otros álbumes, que intenta contar muchas cosas con imágenes y reducir al mínimo las palabras. Al final del libro se indica la técnica que usó el ilustrador: tinta china, gouache y lápiz sobre papel; y que usó un quinto color, el anaranjado, para el tigre. Las guardas son de las que intentan sintetizar la narración: del escenario urbano que sugieren los ladrillos del principio al escenario de selva en las últimas.

Peter Brown. El señor Tigre se vuelve salvaje (Mr. tiger goes wild, 2013). Barcelona: Océano Travesía, 2015; 42 pp.: col. Los Álbumes; trad. de Luis Bernardo Pérez; ISBN: 978-607-735-303-4. [Vista del libro en amazon.es]

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ReynoldsSiembra2.jpg
lunes, 8 de diciembre de 2014

Como los demás álbumes que conozco de Peter Reynolds, Siembra un beso, con texto de Amy Krouse Rosenthal, está compuesto con dibujos atractivos sobre fondo blanco y con una perfecta dirección narrativa que, continuamente, abre los deseos de pasar a la página siguiente. La historia es, al mismo tiempo, elemental y sugerente: una niña siembra un beso y espera, espera, espera… Aunque los más pequeños tal vez no capten la idea, los que ya reconozcan bien lo simbólico y entiendan algo la necesidad de la paciencia captarán enseguida que cualquier pequeña siembra de bondad y afecto a veces tarda en notarse pero es una inversión que se acaba recuperando con creces. El autor usa el conocido recurso de representar los besos con papel brillante y reproduce los breves textos a mano para que formen parte de la composición de las páginas.

Peter Reynolds. Siembra un beso (Plant a Kiss, 2012). Texto de Amy Krouse Rosenthal. México: Océano Travesía, 2014; 32 pp.; col. Los álbumes; trad. de Sandra Sepúlveda Martín; ISBN: 978-607-400-959-0. [
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lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Quieres jugar conmigo?, ¡Oh! La luna, y La broma, son tres álbumes de Éric Battut con el mismo ratoncito protagonista de El secreto. En el primero un ratoncito verde está triste y busca un amigo con quien jugar: va eligiendo a varios —como el Saltamontes, la Rana, el Camaleón, el Elefante...— porque son verdes; pero luego el elefante se vuelve gris… En el segundo, ante una luna redonda blanca sobre fondo oscuro, surgen unos ojillos amarillos; en la siguiente doble página, cuatro ojillos, los amarillos y otros verdes; luego, seis, amarillos, verdes, rojos; luego ocho…; hasta que la luna cambia un poco, cuando pasan nubes por delante. En el tercero el ratoncito gris hace una broma y grita: ¡Un lobo azul!; un pájaro se asusta, el ratoncito se ríe y le anima a unirse a él para gastar la broma de nuevo, cosa que hacen; y van sufriendo la broma y uniéndose a ellos otros animales…

Libros sencillos que, como minirelatos, son graciosos y, como álbumes, tienen un ritmo perfecto y una buena sorpresa final, aunque a quienes estén familiarizados con el protagonista o con este tipo de historias, no les sorprenderán mucho. Sin embargo, igual que ya he comentado en otras ocasiones, a propósito de libros relativamente grandes con pastas duras, se les puede reprochar que tienen demasiado envoltorio y precio para tan poca sustancia.

Éric Battut. ¿Quieres jugar conmigo? (Veus-tu être mona mi?, 2009). Madrid: Kókinos, 2014; 25 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-941765-3-1. [Vista del libro en amazon.es]
Éric Battut. ¡Oh! La luna (Oh! La Belle Lune, 2010). Madrid: Kókinos, 2014; 25 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-941765-2-4. [
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Éric Battut. La broma (Le bonne Farce, 2013). Madrid: Kókinos, 2014; 25 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-941765-1-7. [
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RanPerECierra.JPG
lunes, 20 de octubre de 2014

Cierra los ojos,
con texto de Victoria Pérez Escrivá e ilustraciones de Claudia Ranucci, se puede comprender como un álbum de los que tratan de alguna discapacidad o bien de los que hablan de aprender a mirar alrededor no sólo del modo más evidente.

En él dos hermanos hablan entre sí: uno describe algo que ve y el otro describe lo mismo pero sin apoyo en la vista y sí en otro sentido (el oído, el tacto, el olfato, el gusto). Así: —«La bombilla es una cosa que da luz»; —«No, la bombilla es una pelotita suave y muy caliente. ¡No la toques!». Al final, ante la imposibilidad de que el segundo comprenda lo que dice el primero, la madre le dice a este último que, si quiere hacerse cargo de la mente de su hermano, cierre los ojos.

La historia está compuesta con destreza y consigue lo que pretende: contrastar bien las distintas formas de acercarse a la realidad, señalar al mismo tiempo las limitaciones y la riqueza de cada uno de los sentidos, hacer notar la importancia de ponerse en el lugar de los demás para «ver» lo que ellos «ven». Las ilustraciones esquemáticas, hechas con collages, refuerzan visualmente, con las posiciones o con los colores, la distinta condición de los dos hermanos. Dos buenos comentarios están aquí y aquí.

Claudia Ranucci. Cierra los ojos (2009). Texto de Victoria Pérez Escrivá; Barcelona: Thule, 2009; 32 pp.; col. Trampantojo; ISBN 978-84-96473-98-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 3 de marzo de 2014

Uno de los mejores álbumes del año pasado pero que yo he leído ahora: Hilo sin fin, de Jon Klassen y Mac Barnett. Trata de que la generosidad, y la felicidad que crece alrededor de quien es generoso, no sólo no se agota nunca sino que aumenta y se expande cuanto más se cultiva.

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lunes, 19 de agosto de 2013

Otro álbum de hace tiempo que todavía no había puesto aquí: Yoshi y la lluvia, de Max y Montserrat Canela. Es una buena historia de convivencia con un protagonista contundente, de los que se queda en la mente del lector (al menos en la mía).

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Abrazos, de Jimmy Liao, comienza cuando a un león dormido le cae un paquete en la cabeza. Enfurecido, lo abre y dentro encuentra un libro: Abrazos. El león no se da cuenta de cuál es la portada y encuentra repugnante su contenido: escenas con abrazos entre toda clase de animales y de humanos.

El juego metafictivo con el que arranca el libro es ingenioso, las ilustraciones tienen la calidad habitual del autor, la disposición de las imágenes en las dobles páginas es variada, pero el contenido resultará repetitivo para quienes conozcan los demás libros de Liao. No es una historia que da motivos para que aplaudamos la bondad, sino un libro insistente (sin necesidad de unirlo a otros del autor sobre la misma cuestión). Si otras obras suyas me han gustado también por sus argumentos, debo decir que este álbum concreto me interesa sólo por ver más ejemplos de la maestría gráfica del autor. Con todo, supongo que no le sucederá exactamente lo mismo a quien descubra, con este relato, el trabajo del autor.

Jimmy Liao. Abrazos (Hug, 2012). Granada: Barbara Fiore, 2012; 128 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-15208-27-3.

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martes, 23 de abril de 2013

La Pregunta del Elefante, de Kaatje Vermeire y Leen Van Den Berg, empieza diciendo que, «como cada año, todos subieron a lo alto de la colina», menos las tortugas porque la señora tortuga estaba enferma, que allí el elefante quería hacer una pregunta y que la hormiga, muy satisfecha de sí misma, era la encargada de dirigir la reunión. El elefante lanza su pregunta: ¿cómo se puede saber si se quiere a alguien? Y toda clase de seres —el ratón, Blancanieves, la piedra, la mar, las nubes, el vagabundo, el Manzano, el explorador, la abuela…— dan su respuesta. Al final, el elefante tiene ideas más que suficientes y se va corriendo mientras la hormiga se queda pensando que sólo se han dicho sandeces.

La historia no es tal vez muy coherente —sobre todo porque nada tiene que ver lo que puedan responder a la pregunta seres tan distintos— pero tiene simpatía y, sobre todo, un buen final y una buena respuesta que remiten al comienzo. Las ilustraciones son ricas, tienen un punto de extrañeza, y están bien compuestas. Tienen unos tonos apagados que, durante la primera lectura, pensé que no eran los apropiados. Sin embargo, luego concluí que tales tonos, igual que la variedad de técnicas para confeccionar las ilustraciones, se corresponden bien tanto con el tipo de relato como con el tumulto embarullado de tantos seres diferentes juntos. Pero, sobre todo, porque así se sortea la blandenguería cursi o los guiños impropios (dado el género y dados los destinatarios naturales) que aparecen en otros álbumes cuando tratan esta cuestión.

Kaatje Vermeire. La Pregunta del Elefante (De vraag, van olifant, 2011). Texto de Leen Van Den Berg. Granada: Barbara Fiore, 2012; 28 pp.; trad. de Goedele De Sterck; ISBN: 978-84-15208-23-5.

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lunes, 18 de marzo de 2013

Un perro, de Alberto Gamón y Daniel Nesquens, es un álbum de los muchos cuyo hilo argumental es un paseo. Tiene un título bien puesto si atendemos a lo que se nos cuenta con palabras aunque, si nos fijáramos sólo en lo que cuentan las imágenes, podríamos titularlo La señora del perrito. Pero como este título ya lo usó Chéjov tiempo atrás, los autores han hecho bien en elegir el primero. La historia con palabras se centra en Chiver, el perro, cuya dueña lleva un paraguas de forma que, cuando llueve, Chiver ha de optar entre que se le moje la cola o se le moje el hocico. La historia con imágenes muestra un paseo por las calles de una ciudad siguiendo a una señora que lleva un perrito un día que llueve, y ella es la que justifica los percheros que abren y cierran el álbum.

Es notable que, sólo con que se nos cuente un suceso mínimo, Chiver acabe siendo un perro tan simpático. Las ilustraciones sobre papel cuadriculado, con figuras un tanto cubistas pero reconocibles, están compuestas con minuciosidad y ordenadas con criterio. La continuidad narrativa se arma según avanza la señora de izquierda a derecha, la continuidad gráfica la marcan la línea del suelo y otros detalles en los un lector atento puede fijarse. La historia va creciendo también porque, según lo dicta el texto, las sucesivas dobles páginas contienen franjas horizontales ilustradas, que ocupan como las dos terceras partes de la superficie, y que, por orden, van en la parte de abajo, la del medio y la de arriba. Vamos así avanzando en la comprensión del relato hasta que las dos últimas ilustraciones sí ocupan ya la totalidad de la doble página y la última presenta fondos y figuras que, hasta ese momento, sólo se habían visto parcialmente.

Alberto Gamón. Un perro (2012). Texto de Daniel Nesquens. Zaragoza: SinPretensiones, 2012; 14 pp.; ISBN: 978-84-615-9637-9.

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GuilloppeLunaLlena.jpg
lunes, 27 de febrero de 2012

Un álbum reciente, logradísimo, de los que causan impacto por sus troquelados de filigrana y por la finura de su argumento, es Luna Llena, de Antoine Guilloppé.

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lunes, 5 de septiembre de 2011

Nunca es tarde si la dicha es buena: se acaba de publicar Feliz cumpleaños, luna, un álbum de 1982 de Frank Asch de la popular serie protagonizada por Moonbear, un osito con una relación especial con la luna.

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lunes, 9 de mayo de 2011

La casa del árbol,
de Marije y Ronald Tolman, es un álbum sin palabras, bien construido, que cuenta muchas historias en una.

Todas las dobles páginas contienen el mismo árbol con una casa entre sus ramas en la página derecha. En la primera mitad del álbum, en las páginas izquierdas se ven animales que van llegando al árbol, empezando por un oso polar blanco —el que vemos en la portada sobre una ballena azul— y un oso pardo a continuación, que son como los anfitriones de todos los demás animales. En la segunda mitad, vemos cómo los mismos van emprendiendo sus viajes de regreso. A lo largo del álbum cambian el tiempo atmosférico y la hora del día.

El relato, aparte de hablar del paso del tiempo y de lanzar un mensaje de acogida y convivencia universal pacífica, alude al deseo de muchos niños (y a la realidad en el caso de algunos privilegiados) de tener una casa en lo alto de un árbol. Las sucesivas páginas van añadiendo animales de toda clase para identificar, y detalles de distinto tipo para ir observando: el rinoceronte que arremete contra el árbol y lo hace temblar, animales que se acomodan en las ramas para leer, un oso que llega por el aire en una especie de barco con globos, etc.

Marije Tolman. La casa del árbol (De Boomhut, 2009). Texto de Ronald Tolman. Buenos Aires: Adriana Hidalgo, 2010; 32 pp.; col Pípala; ISBN: 978-84-92857-27-2.

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BougaevaDoshermanas2.jpg
lunes, 18 de abril de 2011

Si de los álbumes ilustrados por Sonja Bougaeva que conocía —El gran bostezo y Malena Ballena— se podía deducir que tenía chispa para las ilustraciones, pues los argumentos ya la tenían, de Dos hermanas reciben visita se puede concluir que también puede preparar una historia y un texto graciosos.

Dos hermanas mayores viven en una isla y un día reciben visita de un primo joven. Este les organiza la vida: les arregla cosas, ordena su casa, la pinta, etc. Y las hermanas, que al principio estaban contentas, al final agradecen que su primo las deje y al fin puedan vivir como quieren.

La secuencia de imágenes es buena, los personajes están bien caracterizados, la combinación de texto e ilustraciones es correcta, los tonos y el colorido se corresponden con el tipo de relato, abundan los detalles simpáticos en segundo plano, y la historia tiene calidez.

Argumentalmente responde a la tendencia, que se nota en cada vez más álbumes, de contar relatos con protagonistas adultos que tienen problemas de adultos... En este caso, sin embargo, las subtramas de los animales que sufren el ímpetu ordenador del primo son claramente infantiles y la historia en sí misma es asequible a todos.

Sonja Bougaeva. Dos hermanas reciben visita (Zwei Schwestern bekommen Besuch, 2006). Barcelona: Takatuka, 2010; 32 pp.; trad. de Carme Gala; ISBN: 978-84-92696-45-1.

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CrowtherPokaMina01.jpg
lunes, 31 de enero de 2011

De momento conozco tres álbumes de Kitty Crowther: dos de hace pocos años, Mi amigo Juan y ¡Scric scrac biblib blub!, y uno reciente titulado Poka & Mina. El despertar.

Los protagonistas del primero son una familia de ranas: el pequeño Jerónimo tiene miedo y va una y otra vez a la habitación de sus padres. Los del segundo son un mirlo negro y una gaviota blanca que, contra los prejuicios y temores de la comunidad de gaviotas, se hacen amigos. Los del tercero son dos insectos, una insectita, Mina, y un insectote, Poka: Mina se levanta pronto y hace que se levante Poka, y acaban yendo al estanque.

La ilustradora pinta siempre unos animales graciosos. En Poka y Mina hay una escena por página; en los otros álbumes hay páginas con varias escenas en cada una; las mejores de todas, para mí, son las escenas grandes —las de Mi amigo Juan donde se ven todas las gaviotas en el pueblo, por ejemplo—.

Las historias son simpáticas pero las veo, más que como álbumes, como relatos ilustrados, o eso me parece al ver cómo la autora multiplica dibujos que, aunque sirven para decir con ellos cosas que no se dicen con las palabras, y sin duda para ganar claridad narrativa con muchos lectores, con otra concepción de cómo articular imágenes y textos podrían verse como innecesarios.

Los dos primeros álbumes comparten el rasgo de presentar la lectura con amabilidad, tal vez con el exceso de voluntarismo propio de algunos entusiastas en Mi amigo Juan (el hecho de que Nico cuente relatos se presenta como un motivo de confianza en él, cuando todos sabemos que los mentirosos suelen ser grandes cuentistas…). El planteamiento de Poka y Mina. El despertar, que pertenece a una serie de ambos personajes, me ha recordado al de César y Ernestina, de Gabrielle Vincent, y podríamos decir que habla de apreciar las cosas sencillas de la vida ordinaria.

Kitty Crowther. Mi amigo Juan (Mon ami Jim, 1996). Barcelona: Corimbo, 2006; 28 pp.; trad. de Rafael Ros; ISBN: 84-8470-243-X.
Kitty Crowhter. ¡Scric scrac biblib blub! (Scritch sractch dip clapote!, 2002). Barcelona: Corimbo, 2005; 34 pp.; trad. de Anna Coll-Vinent; ISBN: 84-8470-197-2.
Kitty Crowther. Poka & Mina. El despertar (Poka et Mine, Le réveil, 2005). Madrid: Cuatro azules, 2010; 32 pp.; trad. de Raquel López; ISBN: 978-84-937295-8-5.

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FrazeeGartonMundoEntero.jpg
lunes, 20 de diciembre de 2010

El mundo entero,
de Marla Frazee y Liz Garton, es un álbum de los que buscan hacer una presentación optimista del mundo a los pequeños.

De forma más ordenada de lo que a primera vista puede parecer, se muestran escenas de vida cotidiana. Unas son sobre niños que juegan en la naturaleza, con y sin adultos alrededor. Otras presentan momentos de sol, de lluvia o de viento. Otras presentan la convivencia entre gente que trabaja, o que alterna en un restaurante, o que se resguarda en casa. En conjunto el álbum empieza por la mañana y termina por la noche.

Después de una ilustración grande que ocupa la doble página, en la siguiente doble página hay varias escenas, a veces en un solo dibujo sintético y a veces en dos o más dibujos, todos excelentes. Las figuras humanas son expresivas y tanto los paisajes como las escenas de grupos de gente comunican calidez. Aunque los ambientes sean de hoy me han recordado ilustraciones de álbumes de hace décadas.

Las imágenes van acompañadas de pareados rítmicos que, sin conocer el texto inglés original completo, me parece que no se han conseguido volcar al castellano con igual sonoridad. Sólo puedo comparar los primeros cuatro versos en inglés con sus equivalentes en castellano.

En inglés:
«Rock, stone, pebble, sand
Body, shoulder, arm, hand
A moat to dig, a shell to keep
All the world is wide and deep».

En castellano:
«Roca, piedra, guijarro, arena
Cuerpo, brazo, mano, dedos
Un hoyo que cavar
Una caracolilla para mamá»

Marla Frazee. El mundo entero (All the world, 2009). Texto de Liz Garton Scanlon. Barcelona: Serres, 2010; 36 pp.; trad. de Varda Fiszbein; ISBN: 978-84-84882176.

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lunes, 1 de noviembre de 2010

¡Splash!, ¡Achís!
y ¡Cataplof!, con textos de Victoria Pérez Escrivá e ilustraciones de Claudia Ranucci, son tres álbumes semejantes en su construcción gráfica y en su argumento, la relación de alguien con un objeto un tanto especial.

¡Splash! es sobre el señor Tomás y su manguera, que a veces cobra vida propia. ¡Achís! es sobre el señor Florencio y una escoba, que parece ser alérgica al polvo. ¡Cataplof! es sobre la señora Julia, una mujer muy gorda, y la silla en la que se sienta.

Los relatos son amables y están bien contados, se leen y ven con gusto por sus aires «caseros» y cercanos, y tienen leves golpecillos graciosos, como el de la escoba que, desconcertada cuando estornuda, se pregunta: «Pero, ¿qué me pasa? No sé qué me pasa. ¿Se me pasará lo que me pasa?».

Cada una de las ilustraciones y su secuencia son claras: la composición de cada doble página es limpia y abunda el espacio en blanco, las figuras son expresivas y en muchas escenas hay toques simpáticos, y el texto está bien colocado en lugares donde se puede leer bien (una observación menos obvia de lo que puede parecer).

Claudia Ranucci. ¡Splash! (2010), ¡Achís! (2010), ¡Cataplof! (2010). Texto de Victoria Pérez Escrivá. Zaragoza: Edelvives, 2010; 34 pp.; col. Texto en letras mayúsculas; ISBN: 978-84-263-7379-3, 978-84-263-7380-9, ISBN: 978-84-263-7381-6.

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lunes, 11 de octubre de 2010

La casa,
un álbum con ilustraciones de Roberto Innocenti y texto de J. Patrick Lewis, presenta las vicisitudes que sufre una vieja casa de campo, construida en 1656, a lo largo del siglo XX. Al comenzar el siglo la vemos medio derruida, como un lugar de juegos para los niños y al final la vemos completamente transformada. Entre medias, la casa sufre distintas modificaciones y, a su alrededor, ocurren muchas cosas.

La historia se cuenta, sobre todo, por medio de quince dobles páginas con una gran ilustración que muestra la casa y su entorno siempre desde la misma perspectiva. En ellas se pueden ir viendo los cambios que sufre tanto su aspecto externo como la distinta gente que la ocupa o que juega o trabaja en los alrededores. Además, en las dobles páginas que van entre cada una de las ilustraciones grandes, hay una o dos ilustraciones pequeñas en la izquierda y un texto corto en la derecha.

El álbum, como tal, es excelente porque las ilustraciones de Innocenti son magníficas. También es buena la idea de mostrar así el paso del tiempo, igual a la de otros álbumes que usan el mismo recurso, como The Little House, Die Veränderung der Landschaft y Die Veränderung der Stadt, o Window. Tal vez hubiera sido mejor la opción de un texto más explicativo y menos poético, e incluso la de no poner texto alguno entre ilustraciones y dejarles a ellas todo el peso. Pero también está bien como está.

Roberto Innocenti. La casa (The House, 2009). Texto de J. Patrick Lewis. Sevilla: Kalandraka, 2010; 64 pp.; trad. de Silvia Pérez Tato; ISBN: 978-84-92608-23-2.

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lunes, 8 de marzo de 2010

Tiempo atrás hablé de cómo la estructura de muchos álbumes es un paseo. Entre ellos, algunos son paseos circulares, como Madlenka, de Peter Sís, o Un hatillo de cerezas, de Viví Escrivá y María Puncel, un álbum descatalogado y excelente.

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martes, 9 de junio de 2009

Como el otro día lo mencioné como un buen ejemplo de la idea de viajar para volver a casa (en el comentario a Sin principio ni fin, de Avi), cuelgo la reseña de ¡Qué bonito es Panamá!, junto con otros libros de Janosch.

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lunes, 19 de noviembre de 2007

Sentimento
es otro álbum extraordinario debido a las ilustraciones de Rébecca Dautremer. En él, la ilustradora usa la doble página de modo distinto a lo habitual: en cada lado se muestran momentos consecutivos de la narración, uno más cercano y otro más lejano, y gráficamente cada uno se vincula con el siguiente a través de algún elemento común como unas sombras o algún color. Un ejemplo, a la derecha.

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lunes, 21 de mayo de 2007

Un álbum que tiene un aire de familia con El secreto, de Eric Battut, es El erizo, de Gustavo Roldán. En este caso el protagonista es un erizo que desea comer frutas de un árbol y, después de fallar en sus intentos de que otros animales le ayuden, acaba convenciendo a un elefante de que golpee el suelo para que caigan... Es una historia mínima, simpática, gráficamente bien contada.

Gustavo Roldán. El erizo (2007). Barcelona: Thule, 2007; 40 pp.; ISBN: 978-84-96473-63-8.

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lunes, 16 de octubre de 2006

Tigre trepador
,
del ilustrador indio Pulak Biswas, es un buen álbum, distinto a los habituales no tanto por sus imágenes con aspecto de grabados antiguos en madera, como por su confección editorial artesanal y su papel de tacto rugoso.

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lunes, 2 de octubre de 2006

Si alguien desea saber cómo se cuidan todos los detalles de la confección de un álbum debería echar un vistazo a El secreto, de Eric Battut.

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