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Notas del archivo 'Novelas gráficas' :: bienvenidosalafiesta ::    
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jueves, 18 de mayo de 2017

Brevemente, mencioné hace tiempo El juego de las golondrinas, un cómic en el que la dibujante libanesa Zeina Abirached hablaba de su infancia en Beirut. El piano oriental es también un largo cómic parcialmente autobiográfico —en memoria de su abuelo, dice al final—, en el que se entrelazan dos hilos argumentales: en los años cincuenta y sesenta, la historia de Abdalah Kamanja, el inventor de un piano en el que se puedan tocar a la vez melodías occidentales y orientales —en estas, el intervalo mínimo es de un cuarto de tono; en los pianos occidentales el intervalo es siempre de un semitono—; y a finales del siglo XX, el relato de su nieta, una chica que se marcha de Beirut en 2004 y que «lucha» por saber pronunciar bien los dos idiomas con los que ha crecido, el francés y el árabe. El último tramo de la historia, después del fallecimiento de Abdalah en 1975, da cuenta de lo sucedido después en el país y con su invento.

El relato, como tal, no tiene una particular intensidad. Sin embargo, con las imágenes vectoriales propias de la autora, el libro es todo un alarde de cómo usar los recursos narrativos propios del cómic para presentar personajes variados y sus mundos de preocupaciones, y para mostrar situaciones y escenas de vida familiar o de vida ciudadana. En especial, es notable cómo la autora consigue representar la música en el papel, dándole ritmos distintos a sus páginas por medio de repeticiones de elementos gráficos y haciendo notar, mediante globos de texto que son como notas, distintos sonidos ambientales que proceden de Oriente o de Occidente. El mensaje de una búsqueda de entendimiento entre dos mundos, por otra parte, queda claro y, a la vez, irónica y certeramente se muestran sus dificultades.

Zeina Abirached. El piano oriental (Le piano oriental, 2015). Barcelona: Salamandra, 2016; 196 pp.: trad. de María Otero Porta; ISBN: 978-84-16131-24-2. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 17 de mayo de 2017

Es tu turno, Adrián, de las autoras suecas Kristin Lidström y Helena Öberg, es una buena novela gráfica que vale la pena conocer. Trata sobre un chico que tiene problemas para hablar en público hasta que encuentra una perra, llamada Niebla, cuya presencia y contacto le serenan y le hacen capaz de vencer sus miedos; pero Niebla un día desaparece. El relato tiene lugar tiempo atrás, como se deduce de los escenarios y de que Adrián es un entusiasta del mundo del circo y de personajes como Houdini. La historia está bien contada. Las palabras del relato son del mismo Adrián. Sus dificultades no tienen origen en las personas que le rodean pues sus padres y los adultos que le rodean son atentos y amables.

En la primera parte, «Antes de conocer a Niebla», vemos el mundo imaginativo de Adrián en color y su vida ordinaria en blanco y negro. En la segunda, «Niebla», también son en color las escenas de vida cotidiana. En la tercera, «El lector», vuelve el blanco y negro cuando Niebla desaparece para reaparecer luego, cuando Adrián conoce a una mujer mayor llamada Elvira cuya historia sabremos al ver los carteles y cuadros que aparecen en la última página y las guardas finales. La tipografía manual en todo el relato —un trabajo que también habrá tenido que hacerse para la cuidada edición en castellano— da una personalidad particular a la historia y transmite una primera e inexacta impresión de que la composición parece desmañada. Se combinan páginas con varias viñetas —en algunas de las cuales he apreciado referencias a cuadros de Carl Larsson—, con otras en las que una sola ilustración ocupa la doble página.

Kristin Lidström. Es tu turno, Adrián (Din tur, Adrian, 2015). Texto de Helena Öberg. Barcelona: Ekaré, 2017; 64 pp.; trad. de Kristina Lund; ISBN: 978-84-945735-7-6. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 19 de enero de 2017

Uno de los mayores expertos en cómics y libros ilustrados dijo, recientemente, que Trazado, Un atlas literario, de Andrew DeGraff y Daniel Harmon, era el libro ilustrado del año 2016 y, si me guío por lo que yo conozco, firmo la misma opinión. Es, además, una buena ejemplificación de lo dicho ayer y anteayer: los buenos lectores se forman a partir de los libros sancionados como mejores por la historia, en los grandes libros del pasado encontramos la inspiración y esas palabras nuevas que necesitamos para los mejores libros del presente.

Andrew DeGraff, un conocido ilustrador que trabajó elaborando mapas para La guerra de las galaxias, Indiana Jones y El Señor de los anillos, ha preparado mapas basados en 19 obras literarias que no se habían cartografiado antes. En una introducción explica su concepción inicial, su forma de trabajar con el editor y autor de algunos textos Daniel Harmon, y los límites que al final tiene su trabajo. Cada obra tiene una presentación breve y, a continuación, se despliegan mapas de distinto tipo: a veces recorren todo el libro (escenarios sucesivos de Hamlet; uno por cada capítulo de Canción de Navidad); a veces se centran en algún o algunos aspectos (recorridos de los conejos en La colina de Watership; detalles del ballenero y de la ballena en Moby Dick; la huida en balsa de Huck Finn por el río...). A diferencia de los anteriores, algunos libros van con un solo mapa relativamente simple, como los que corresponden a Orgullo y prejuicio, a La vuelta al mundo en ochenta días, o a Un hombre bueno es difícil de encontrar (de Flannery O'Connor).

Lógicamente, el libro lo apreciará más quien conozca ya las obras de las que habla el autor (entre las que también están, por ejemplo, la Odisea, un cuento de Borges, uno de Kafka, Una arruga en el tiempo...). En algunos casos servirá para ir a buscar la obra original, en otros para releerla o releer algunos tramos, y en todos para admirar el talento y el enorme trabajo que los autores han desplegado en cada caso. Hay quien ha dicho que algunos mapas tienen una tonalidad oscura, que algunos requerirían unas dimensiones mayores para poder apreciar los detalles, que hay diferencias notables entre el tratamiento de unas y otras obras, y más cosas. Pero, como suele ocurrir con una obra de esta clase, este tipo de reproches y observaciones sobre aspectos tan pequeños son nimios —e incluso a veces parecen mezquinos— comparados con la magnitud del trabajo, que ojalá tenga continuación en otros libros semejantes.

Andrew DeGraff. Trazado. Un Atlas literario (Plotter. A Literary Atlas, 2015). Textos de Daniel Harmon. Madrid: Impedimenta, 2016; 127 pp.; col. El chico amarillo; trad. de Arnoldo Langner; ISBN: 978-8416542-51-2. [Vista del libro en amazon.es]

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GuojingHijaU2.jpg
miércoles, 14 de diciembre de 2016

En toda la categoría de álbumes y novelas gráficas el mejor libro del año, en lo que yo he visto, es Hija única, de Guojing.

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jueves, 24 de noviembre de 2016

La casa, de Paco Roca, es un magnífico cómic con acentos autobiográficos, pues el autor lo compuso en el momento en el que fue padre y falleció su padre, que a mí me ha recordado Barrio lejano, de Jiro Taniguchi.

Es un relato sobre tres hermanos, dos varones y una mujer, que, cuando su padre fallece, arreglan la casa del pueblo en donde vivía para ponerla en venta. Al hacerlo, conocen a un vecino que les cuenta cosas que decía y hacía su padre, charlan entre sí acerca del momento en el que murió, van recordando su modo de ser y las relaciones de cada uno con él; entre otras cosas, su empeño por construir poco a poco aquella casa, haciendo él todas las mejoras con la colaboración de sus hijos en fines de semana. También salen a la luz pequeños reproches y malos entendidos entre unos y otros, que así van redimensionándose y curándose.

La historia está muy bien contada, con un comienzo intrigante y sugerente, con saltos adelante y atrás que se siguen bien, gracias a la variación de forma y de ritmo de las viñetas o a los cambios de colorido, con momentos que son como pausas en los que alguna viñeta o sucesión de viñetas tienen una fuerte carga simbólica. Muchas personas que fueron jóvenes en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, sentirán la cercanía emocional de lo que se cuenta en la historia: el espíritu de personas como el padre, una persona que progresa socialmente desde orígenes humildes y logra sacar adelante a su familia. E, igual que dije ayer a propósito de unos álbumes, un cómic como este, o como fue Arrugas tiempo atrás, han de ser destacados porque son de los que ayudan de verdad a comprendernos mejor y a comprender más.

Paco Roca. La casa (2015). Bilbao: Astiberri, 2016; 127 pp.; col. Sillón orejero; ISBN: 978-84-16251-00-1. [Vista del libro en amazon.es]

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McGuireAqui2.jpg
viernes, 10 de junio de 2016

En 1989, el ilustrador norteamericano Richard McGuire publicó una historieta de seis páginas en una revista y causó un gran impacto en los autores de narraciones gráficas. El año pasado publicó la esperada versión expandida de aquel experimento narrativo: Aquí, una novela gráfica compuesta con inteligencia, sin personajes principales, sin más argumento que el de representar el paso del tiempo en un mismo sitio. El título señala que el relato desea mostrar lo que ocurre en un lugar, desde que es pura naturaleza hasta que, en ese punto, se construye una casa en 1902 —y entonces las imágenes muestran siempre la misma sala de estar—, que se incendia el 2029… Pero, eso sí, desea mostrarlo no como si una cosa viniera después de otra, sino como si los lugares tuvieran una memoria mezclada de todo lo que sucedió en ellos.

Lo anterior no se cuenta de modo cronológico sino por medio de una sucesión de dobles páginas en las que vemos el mismo lugar a lo largo de miles de años, aunque la mayoría de momentos pertenezcan al siglo XX, cuando en ese lugar había una sala de estar de una vieja casa norteamericana. El lector puede orientarse porque, en la parte superior izquierda de cada imagen, figura el año al que corresponde lo que se ve; pero además, en el interior de la ilustración de fondo de cada doble página, hay también recuadros en los que se reproduce algo que ocurrió, justo en ese lugar, pero en otro año.

Es fácil suponer que el libro debió ser un buen rompecabezas para el autor: hay un gran trabajo de documentación detrás para que la decoración y los comportamientos de los personajes que aparecen sean los que podemos esperar del año que se indica. Pero también lo es para el lector: él es quien, si lo desea, puede seleccionar imágenes del mismo año y ver cómo se combinan; a él le corresponde descubrir claves como, por ejemplo, la de que el libro comienza el año en que nació el autor. En cualquier caso, fácilmente pensará en su propia vida, en qué gentes han vivido y vivirán, y qué cosas han ocurrido y ocurrirán en los lugares en los que vive o ha vivido. Y, junto a todo eso, también puede pensar en otras cosas, claro, en las que la novela no se fija.

Richard McGuire. Aquí (Here, 2014). Barcelona: Salamandra, 2015; 304 pp.; trad. de Esther Cruz Santaella; ISBN: 978-84-16131-16-7. [Vista del libro en amazon.es]

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RieraCasanovaIntisar.JPG
jueves, 3 de diciembre de 2015

He leído ahora El coche de Intisar, una novela gráfica de Pedro Riera y Nacho Casanova que tenía en espera desde hace tiempo. Intisar es el nombre de la protagonista, una joven enfermera (o anestesista, no queda claro del todo) en Yemen. La historia cuenta distintos episodios —en su familia o en su trabajo, de amistad o de convivencia—, para poner de manifiesto tanto las condiciones de vida de las mujeres en su país como su mentalidad independiente y, parcialmente al menos, occidental. Así, le gusta conducir y fumar, tiene un enfermizo espíritu competitivo, rechaza uno tras otro a sus pretendientes, etc.

Una muestra más del poder del cómic que cabría llamar periodístico: es difícil pensar en otra forma de relato sobre la cuestión que cause igual impacto y deje igual recuerdo. Los apéndices dan información sobre la confección de la historia —el autor pasó un año en Yemen— y la realización gráfica con dibujos en blanco, gris y negro. Como la trama está centrada por completo en la situación de la mujer en Yemen tal vez hubiera estado bien que uno de los apéndices tratase sobre la historia, la actualidad, y otras cuestiones de interés del país.

Pedro Riera (texto) y Nacho Casanova (dibujos). El coche de Intisar: retrato de una mujer moderna en Yemen (2013). Barcelona: EDT, 2013; 192 pp. y 32 pp. de apéndices; ISBN: 978-84-9947-787-9. [
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OlivaresMeninas.JPG
viernes, 26 de junio de 2015

En la contracubierta de Las Meninas, un cómic firmado por Javier Olivares y Santiago García, se dice que es una inteligente deconstrucción del cuadro de Velázquez.

Lo es, en efecto, aunque la palabra deconstrucción a mí siempre me da un poco de miedo: anuncia complejidades constructivas que, a veces, tienen que ver con que los mejores autores de cómic, empeñados como están en reivindicar la categoría de su medio, apuestan con frecuencia por demostrar a los lectores sus conocimientos y su talento (algo que, al menos a mis ojos, no necesitan hacer).

Estamos, sin duda, ante un enorme trabajo conjunto, tanto de confección y articulación del guión —la vida de Velázquez salpicada de tramos que presentan alguna relación de otros artistas con Las Meninas—, como de realización gráfica, excepcional en su labor de síntesis y en sus numerosos guiños a la historia del arte.

Con todo debo decir que preferiría una narración lineal, o básicamente lineal, con un planteamiento más sencillo: sin las adiciones —ni las más comerciales ni las más sofisticadas—, y con un prólogo o un epílogo en el que se dieran los datos biográficos básicos de los personajes que se mencionan y se aclarase también qué se sabe de cierto y cuáles son los añadidos «novelescos». El relato habría perdido los puntos que tiene de grandilocuencia enfática y de artificiosidad posmoderna, y tanto el hilo narrativo como las poderosas viñetas habrían ganado claridad y, seguramente, tendrían un público más amplio.

Sea como sea, es una gran novela gráfica, de las que prestigia el género. Esta entrevista con Javier Olivares puede dar algo de idea del trabajo que hay detrás de su confección.

Aunque sean obras de otro género, son buenos ejemplos de cómo poner el acento en algunos asuntos misteriosos de la vida y la obra de Velázquez, novelas sencillas como El misterio Velázquez o I, Juan de Pareja.

Javier Olivares. Las Meninas (2014). Guión de Santiago García. Bilbao: Astiberri, 2014; 185 pp.; col. Sillón Orejero; ISBN: 978-84-15685-48-7. [Vista del libro en amazon.es]

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KuhlmanLindbergh2.jpg
martes, 12 de mayo de 2015

De Lindbergh. La increíble aventura de un ratón volador, de Torben Kuhlmann y Suzanne Levesque, un álbum que contiene muchas ilustraciones a doble página fascinantes, recomiendo leer esta extensa reseña. En ella se da el argumento —un ratón que decide construir un avión para cruzar el Atlántico desde Hamburgo hasta Nueva York—, se muestran algunas imágenes que dan idea del tipo de libro que es —y que ponen de manifiesto la influencia de un autor como Shaun Tan—, etc.

También se indica el gran mérito que tiene que sea un primer álbum, algo que no se puede olvidar. Pero —tal vez porque después de un libro como Emigrantes uno espera más de cualquier otro álbum o novela gráfica que lo imita un poco—, se puede poner también como ejemplo de álbum descompensado o, si se quiere, que podría ser mucho mejor: el tipo de argumento y las posibilidades que abren unas imágenes tan ricas parecen pedir dos posibles formatos. Uno, sería el de un relato con las mismas imágenes pero con una narración en palabras más extensa y rica, que nos metiera dentro de un mundo en el que hay ratones que son ingenieros y mecánicos competentísimos. Otro, un relato filmado que desarrolle lo que aquí sólo se presenta con una imagen y, por tanto, sólo se insinúa: los trabajos de taller del ratón; la primera amenaza de las trampas para ratones; la segunda de los gatos en el puerto; la tercera de los búhos cuando el ratón empieza a volar; las propias de la travesía sobrevolando el mar…

Torben Kuhlmann. Lindbergh. La increíble aventura de un ratón volador (Die Abenteuerliche Geschichte einer Fliegender Maus, 2014). Texto del autor en colaboración con Suzanne Levesque. Barcelona: Juventud, 2014; 96 pp.; trad. de Christine Scheurer; ISBN: 978-84-261-4116-3. [Viksta del álbum en amazon.es]


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GrillShackleton2.jpg
jueves, 23 de abril de 2015

Se ha publicado una nueva edición de La prisión blanca con el título de Endurance. El Legendario Viaje De Shackleton Al Polo Sur.

También, unos meses antes, se publicó El viaje de Shackleton, de William Grill, un relato de los mismos sucesos pero construido como una novela gráfica o como un gran álbum ilustrado informativo. Esta edición ha sido elogiada, con razón, por la calidad y atractivo de sus imágenes preparadas con lápices de colores —que a veces son ilustraciones pictóricas de gran formato y a veces son dibujos minuciosos—, y por la buena organización y presentación de la mucha información que contiene, en la que no faltan diagramas, inventarios, listas…, etc. Un libro magnífico del que aquí hay un comentario algo más largo.

William Grill. El viaje de Shackleton (Shackleton's Journey, 2014). Madrid: Impedimenta, 2014; 76 pp.; trad. de Pilar Adón; col. El chico amarillo; ISBN: 978-8415979326. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Al final, una novela gráfica o un álbum extenso con imágenes de Miguel Brieva y texto de Silvia Nanclares, cuenta una historia imaginativamente muy rica.

Su protagonista es una niña que, como Alicia, se ve arrastrada de sitio en sitio y, en cada uno, le ocurren o presencia cosas de lo más sorprendente. En las primeras guardas la niña está saliendo del colegio, va por la acera al lado de un muro y, detrás, se ven ventanas de las casas con vecinos de distinto tipo, y una valla publicitaria dice «Pantayo, ¡tu mejor amigo!». En las últimas guardas, concluido su viaje, ya de noche, el mismo escenario está repleto de seres extraños de todo tipo y la misma valla dice: «Utiliza tu imaginación». Y es que uno de los rasgos del álbum es que abundan en él signficativos textos intraicónicos —carteles, murales, vallas publicitarias…—.

Los dibujos son como de cómic. Muchas dobles páginas tienen también una estructura de viñetas, como la de presentación de la protagonista a las puertas de su casa. Las palabras que acompañan las ilustraciones guían al lector. Así, en una página izquierda se indica «al final del callejón hay una puerta» y eso figura en la ilustración de la derecha; luego se dice «Atraviesas la puerta. Detrás encuentras una escalera. Subes la escalera y ves un arco», y las ilustraciones de la página derecha lo muestran. Y así continúa el relato, combinando momentos narrativos como los anteriores con momentos en los que hay ilustraciones a doble página ricas en detalles, que también encierran varios momentos de la narración pues podemos ver, en el mismo escenario, a la protagonista en posiciones consecutivas de la misma acción.

La exuberancia del relato —como de falta de contención o de un dejarse llevar sin freno—. tal vez sea excesiva para unos pero será gozosa sin embargo para otros. Abundan las referencias a historias conocidas —una parte del viaje incluye una estancia en el interior de una ballena, por ejemplo— y no faltan guiños metafictivos —en la habitación de la chica encontraremos el mismo álbum…—.

Miguel Brieva. Al final (2010). Texto de Silvia Nanclares. Madrid: Kókinos, 2010; 66 pp.; ISBN: 978-84-96629-92-9. [Vista del libro en amazon.es]

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LiaoLuna2.jpg
miércoles, 17 de septiembre de 2014

La luna se olvidó es un nuevo álbum, o novela gráfica, o lo que sea, de Jimmy Liao. La historia es del mismo tipo que las de otras publicaciones suyas y son igualmente parecidos sus rasgos constructivos, tanto en los textos, como en las ilustraciones, como en la confección del libro. Esta vez el pequeño protagonista es, como el Max de Donde viven los monstruos, un «lunático», y una parte de su historia va disfrazado con el mismo traje de lobo que llevaba Max.

Empieza con una puerta cerrada y terminará con la misma puerta entreabierta y una luna que asoma tras ella. Se presenta la historia con tres escenas: la de un tipo sentado en un balcón, la del tipo cayendo por el aire junto con dos macetas y una zapatilla suelta, y luego la de una maceta todavía cayendo y, en el suelo, fragmentos de la otra y la zapatilla junto a la escalera de acceso de una casa, mientras un gato mira (un motivo típico de Liao). Después, una doble página en negro contiene un texto corto donde se nos dice que «se esfumaron los recuerdos y cayeron en el olvido». A continuación vienen tres dobles páginas en las que un niño que juega en el campo caza una esfera pequeña sonriente —que más adelante sabremos que es la luna— y se la lleva a su casa. Otra doble página en la que se nos dice que un día, al ponerse el sol, la luna no volvió a salir. La historia cuenta, entonces, qué ocurrió con el niño que tenía la luna de verdad, y qué ocurrió en un mundo sin luna donde, para sustituirla, se inventaron unas lunas artificiales.

Los textos y el mismo relato son un tanto enigmáticos pero la verdad es que no importa mucho. Da igual si lo que se narra es tal vez un sueño largo del hombre que se golpeó la cabeza, o sus fantasías de niño que el ilustrador recupera para nosotros ahora, o si quiere decirnos algo acerca del valor de la fantasía para recomponer una realidad agobiante. Con Liao conviene dejarse llevar, escuchar las preguntas sin respuesta que deja en el aire, contemplar las imágenes, pensar también (si uno quiere) por qué a veces rompe el marco y a veces no, por qué unas ilustraciones van a sangre y otras recuadradas; o atender a tantos detalles realistas o fantasiosos —de animales pequeños o de gente que mira, o de animales gigantes misteriosos que parecen acechar, de modo benevolente, desde detrás de unos árboles o en cualquier lugar…—. La impresión que siempre (me) deja Liao es que la racionalidad no explica nada de lo más importante de la existencia humana, y que la inocencia del niño y el respeto a los ritmos propios de la vida y la naturaleza son grandes poderes de transformación de la realidad, mientras que cualquier visión o planteamiento comercial o artificial más pronto que tarde acaba demostrando su vaciedad.

Jimmy Liao. La luna se olvidó (2014). Albolote (Granada): Barbara Fiore, 2014; 114 pp.; trad. del chino de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-15208-49-5. [Vista del libro en amazon.es]

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InnocentiNR2.jpg
jueves, 4 de julio de 2013

Aunque admiro mucho a Roberto Innocenti y aunque me parece magnífica esta reseña de La niña de rojo —pues dice todo lo que hay decir y subraya la importancia y la calidad del diseño, la crítica social y política que contiene la trama, el contraste de las dos versiones del relato (la de Perrault y la de Grimm)—, debo decir que no me gusta la forma en que se cuenta la historia.

Una primera razón se podría buscar en la edad (la mía): parece que cuando uno va siendo mayor tal vez tiende a estar más apegado a versiones anteriores de los relatos. Pero esto no está claro: cuantas más versiones conoces de algunas historias más facilidad tienes para ver los méritos de las nuevas, méritos que no pueden apreciar igual quienes se acercan al relato por primera vez. En cualquier caso, creo que veo bien los méritos de la versión de Innocenti.

Esto conduce a la segunda razón, en la que apoyo mis reticencias: hay relatos cuyo valor está en la sencillez y en la claridad de su argumento y de su mensaje, en lo bien que transmiten algo difícil con pocos elementos, por lo que añadirles complejidad gráfica o estructural no los suele mejorar. Se puede objetar a esto que los lectores jóvenes de una sociedad urbana, como la que pinta Innocenti, pueden entender la vieja historia en esos escenarios. Mi respuesta es que puede ser así en algunos casos pero pienso que no en la mayoría: lo sencillo lo pueden comprender todos y lo embarullado no. Con todo, no me voy a batir en duelo por esta opinión (que se puede desarrollar más) y, como he dicho algunas veces en casos semejantes, seguro que es más prudente fiarse de maestros como Innocenti (y como la autora de la reseña citada) que de mí.

Roberto Innocenti. La niña de rojo (The Girl in Red, 2012). Historia de Roberto Innocenti, escrita por Aaron Frisch, diseño de Rita Marshall. Sevilla: Kalandraka, 2013; 32 pp.; trad. de Carlos Heras Martínez. ISBN: 978-84-92608-66-9.

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jueves, 14 de febrero de 2013

De Maravillas, de Brian Selznick, se hará una película, casi seguro. Pero es un ejemplo de un libro que no sólo hay que disfrutar como libro, pasando las páginas una tras otra, sino que también es un libro que hay que disfrutarlo en un libro impreso en papel. Por supuesto, la historia se puede contar de otros modos, pero ni mucho menos tendrá igual impacto emocional que conocerla tal como ha sido construida, dejándose llevar por el ritmo que marca el paso de página, parándose a mirar con cuidado, volviendo atrás para ver más detalles, etc.

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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Muchas veces, para explicar qué no es un álbum, he dicho con total seguridad que un álbum no es un storyboard de una película. No lo volveré a decir de modo tajante después de ver Nocturno, de Pascal Blanchet, una novela gráfica de la que se puede afirmar que es como un gran storyboard donde cada imagen es como un momento de una película.

Nueva York, año 1948, Anne Scheffer canta de noche por la radio la canción de Cole Porter In the still of the night. La narración sigue las peripecias independientes de tres personajes solitarios, o casi-solitarios, durante algunas horas: las de la propia Anne Scheffer, primero mientras canta y, luego, al marcharse después de terminar aquella canción; las de una camarera que, mientras oye la radio, recibe una llamada por teléfono que le hace dejar el bar y tomar un autobús de largo recorrido; y las de un escritor rechazado que tiene una disputa con su mujer.

Novela gráfica que, como La fuga, evoca el mundo del jazz. Al final se indica la música que el autor pone a cada escena. Esto parece indicar que la aspiración del libro es llegar a ser un relato audiovisual diferente al propio de un libro. Pero la potencia de las ilustraciones y el cuidado con el que están hechas nos dice que, tenga el autor o no ese objetivo, también así se puede componer un gran relato que tiene valor como libro. Cada doble página contiene una ilustración que intenta capturar los acentos del momento, tanto los ambientales como los emocionales. Hay muchas páginas en negro donde sólo vemos siluetas iluminadas, hay otras con picados y contrapicados violentos, muy cinematográficos. En todas las que presentan personajes hay reminiscencias de los cuadros sobre gentes y lugares solitarios tan propios de Hooper. Los textos que van apareciendo lo hacen con tipografías diferentes según cuál sea el origen: si de una canción, si de una transmisión de radio o una llamada de teléfono, etc.

Pascal Blanchet. Nocturno (Nocturne, 2011). Granada: Barbara Fiore, 2012; 140 pp.; trad. de Barbara Fiore; ISBN: 978-84-15208-24-2.

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miércoles, 19 de septiembre de 2012

La máquina de Efrén, de Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou, una continuación de Una posibilidad entre mil, narra el proceso de adopción de una niña etíope por parte de los autores: desde la decisión, y todos los pasos burocráticos posteriores, hasta el viaje a Etiopía, y el regreso feliz con Selamawit. La narración, que como es lógico vuelve a veces a Laia, la protagonista de Una posibilidad entre mil, tiene calidez humana y notable claridad gráfica y narrativa. La historia muestra comprensión ante lo que parece un exceso de control y de papeleo, y representa con figuras animales a las personas maleducadas que hacen comentarios desafortunados. Como en el relato anterior, el lector termina contagiado por el ánimo y el espíritu de lucha que transmiten los protagonistas —es asombrosa la tenacidad y la paciencia que han de poner en práctica los futuros padres para vencer todas las dificultades burocráticas—, y termina deseándoles lo mejor —o rezando por ellos, aunque tal cosa parece inquietar al narrador—.

Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou. La máquina de Efrén (2012). Madrid: Sinsentido, 2012; 126 pp.; ISBN: 978-84-96722-45-3.

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martes, 19 de junio de 2012

En el país de la memoria blanca
es una novela gráfica con texto de Carl Norac y unas extraordinarias ilustraciones del canadiense Stéphane Poulin, magníficamente armadas para construir la narración. Sin embargo, el argumento es un poco confuso y las palabras que acompañan las imágenes suenan grandilocuentes. La trama es que, en un mundo habitado y dominado por perros —que visten y se comportan como seres humanos—, los gatos actúan como terroristas y son perseguidos. Un personaje, llamado Rousseau, superviviente de un atentado, se despierta con la cara cubierta de vendas en un hospital y, con ese aspecto, vuelve a una inquietante vida cotidiana pero sin acordarse de nada, la «memoria blanca».

Después de Maus no es un problema construir una narración seria y «realista» con personajes animales. Pero, en este caso, el argumento ejemplifica cómo «menos habría sido mucho más»: si se hubiera dejado todo el peso a las imágenes y se hubieran puesto unas pocas palabras que no intentaran amplificar nada y que cumplieran una mínima función de apoyo, e incluso si se retirasen algunos tramos que no añaden nada significativo, estaríamos ante un relato algo raro y a la vez previsible, pero al que la potencia de las ilustraciones harían sugerente y más que destacable. Al menos, eso me parece. Y otras opiniones que he recogido van en esa misma dirección.

Stéphane Poulin. En el país de la memoria blanca (2011). Texto de Carl Norac. Granada: Barbara Fiore, 2012; 128 pp.; trad. de Goedele de Sterck; ISBN: 978-84-15208-18-1.

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lunes, 11 de junio de 2012

Una novela gráfica, casi sin palabras, excelente: La ventana, del taiwanés Sean Chuang. Es un relato a la vez duro y esperanzador, un alegato contra los conflictos bélicos pero sin darse aires de alegato, contado con ritmo tranquilo y de forma muy eficaz.

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jueves, 2 de junio de 2011

A quienes, como yo, crecieron leyendo Pulgarcito y Tío Vivo, les gustará El invierno del dibujante, de Paco Roca.

Es un cómic, o una novela gráfica, sobre un episodio de la vida profesional de los dibujantes que hicieron aquellas revistas: cuando varios decidieron abandonar Pulgarcito, y la editorial Bruguera, para poner en pie su propia revista, Tío Vivo.

La narración es excelente, aparte de que resulta de lo más apropiado que la historia del cómic se cuente con lenguaje de cómic. Me queda la duda de si la historia será de fácil lectura para quienes no sitúen a los dibujantes y a sus personajes.

Aquí hay una reseña extensa, y aquí una entrevista con el autor.

Paco Roca. El invierno del dibujante (2010). Bilbao: Astiberri, 2010; 128 pp.; ISBN: 978-84-92769-81-0.

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viernes, 4 de febrero de 2011

Una posibilidad entre mil,
de Cristina Durán y Miguel A. Giner, es un relato emotivo que muestra las posibilidades específicas de las novelas gráficas o, dicho de otro modo, cómo algunas historias son muy apropiadas para este medio.

Los autores cuentan que, cuando su hija recién nacida, Laia, tuvo una enfermedad cerebral extraña, entraron en un carrusel de continuas emociones y de visitas médicas que, al fin, gracias al apoyo de muchos familiares, amigos y profesionales, terminó bien.

La narración es excelente: por su claridad, por el uso de metáforas gráficas certeras para comunicar sentimientos, y porque logra meter al lector en la preocupación angustiosa de los padres y comunicarle la simpatía y la capacidad de hacerse querer de Laia.

Al leerlo, un amigo me hizo notar lo que dije al principio: resulta difícil pensar en un formato mejor para esta historia que el de la novela gráfica pues parece improbable que, contada por escrito, e incluso contada con imágenes en movimiento, pudiera tener más intensidad.

Cristina Durán y Miguel A. Giner Bou. Una posibilidad entre mil (2009).Madrid: Sinsentido, 2009, 2ª ed.; 126 pp.; ISBN: 978-84-96722-51-4.

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miércoles, 2 de junio de 2010

Esconderse en un rincón del mundo
es otro libro singular de Jimmy Liao. Tiene un orden global pero, en realidad, tal como el texto de la contracubierta indica, se ve que la principal preocupación del autor es reflejar inquietudes pasadas o presentes de su propio mundo interior. De paso, también parece querer abrir las puertas a una mejor comprensión del mundo imaginativo de un niño y realizar una defensa del valor curativo de la fantasía o, dicho de otro modo, del poder transformador que puede tener la fantasía para enfrentarse a la vida cotidiana.

En la primera página vemos a un gato en una ventana. Las dos dobles páginas siguientes presentan sucesivos momentos de un niño vistiéndose como para ir al colegio mientras va dirigiéndose al lector. Una doble página en negro sirve de introducción al mundo imaginativo del niño, que luego se despliega en varias dobles páginas más. Cada nueva sección se abrirá de nuevo con una doble página que contiene varios momentos consecutivos del niño hablando al lector: yendo hacia el colegio, subiendo una escalera, encima o debajo de una especie de asteroides, en distintos momentos como volando; y, finalmente, como huyendo de una corriente de agua que casi lo alcanza —una evocación de «El héroe de Haarlem», la historia del niño holandés que taponó un dique con la mano, que se cuenta en Los patines de plata, de Mary Mapes Dodge—, escena seguida por otra doble página en negro que precede a la escena final del niño en la cama, con su gato. La página final muestra el mismo gato negro del comienzo en la ventana.

El objeto del libro es mostrar distintos lugares interiores en los que se refugia el protagonista o, también, una niña, tal vez dependiendo del tipo de escena. Así, al niño lo vemos en situaciones que sugieren o evocan El Principito o Charlie Brown; a la niña en un bosque saliendo de un armario como Lucy accediendo al bosque en las Crónicas de Narnia. Lo que más importa no es el desarrollo argumental, pues casi no hay tal cosa, sino cada una de las escenas, tan extraordinariamente sugerentes e imaginativas como acostumbra el autor, muchas con un conejito en algún lado, algunas con una enorme diferencia de escala entre la niña o el niño y otros seres u objetos de su entorno —como para subrayar los sentimientos de soledad y de pequeñez—.

Jimmy Liao. Esconderse en un rincón del mundo (How to Own a Corner, 2009). Granada: Barbara Fiore, 2010; 104 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-937506-1-9.

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martes, 1 de junio de 2010

Dos nuevos libros de Jimmy Liao: La noche estrellada y Esconderse en un rincón del mundo. De momento, he incluído en la ficha del autor La noche estrellada, un relato contado con laconismo en las palabras y brillantez en las imágenes. Mañana diré algunas cosas acerca del segundo, un libro intimista con parecidos motivos a los de El sonido de los colores y Hermosa soledad, igual que los de La noche estrellada. Las historias de Liao tienen todas fuertes acentos de melancolía que, en otras manos, me podrían llegar a resultar cargantes, pero que, en su caso, quedan más que justificados porque su trabajo como ilustrador es incomparable.

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jueves, 21 de mayo de 2009

Arrugas,
de Paco Roca, es una novela gráfica de las que muestran el poder del lenguaje del cómic para convocar emociones.

Su protagonista principal empieza siendo un hombre mayor, con comienzos de Alzeimer, al que su hijo ingresa en una residencia de ancianos; luego el foco se desplaza y el protagonismo es más colectivo, de un grupo de ancianos y de sus vidas en la residencia.

La narración es gráficamente clara. En el paso de unas viñetas a otras no se diferencia el presente de las incursiones en la imaginación o en el pasado de los personajes, pues para ellos todo eso es ya presente. Es magnífico el final con caras que se desvanecen y viñetas en blanco.

El relato muestra la vida tal como es en muchos casos, con realismo pero también con afecto. Como la historia se centra en el desamparo de los ancianos y en situaciones de abandono por parte de los hijos, el poso que deja es un tanto amargo. Sin duda, otra opción sería contarla incidiendo más en perspectivas que aquí se apuntan indirectamente, como la del empeño que muchas veces ponen quienes cuidan a los enfermos. Con todo, no faltan algunos respiros, como una evocación amable de un episodio de infancia, el afecto inalterable de una mujer por su marido ya impedido, la disposición de ayudar a los demás con la que termina el que al comienzo parece ser sólo un pícaro.

Paco Roca. Arrugas (2007). Bilbo: Astiberri, 2008, 2ª ed.; 100 pp.; col. El Sillón orejero; ISBN: 978-84-96815-39-1.

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martes, 25 de noviembre de 2008

Llegan a España dos libros de Jimmy Liao anteriores a los ya publicados: Secretos en el bosque, su primer álbum, y Hermosa soledad, una colección de ilustraciones que hizo el autor durante dos años en que estuvo tratándose de una leucemia.

El primero, dibujos en blanco y negro con algunas superficies en tonos grises, trata sobre una niña que, cuando duerme, se pasea por un bosque mágico, con su conejo gigante, recorre toda clase de paisajes, hasta que un día el conejo no vuelve. Es una historia que tiene algo de anticipo de El sonido de los colores. No es tan rica ni atrae tanto pero a quien le hayan gustado otros libros del autor esta también le gustará.

Hermosa soledad es uno de esos álbumes o novelas gráficas de las que se pueden permitir ilustradores con una trayectoria sólida y un numeroso público ya interesado en toda su producción. No hay hilo conductor, cada dibujo va con un texto poético más o menos descriptivo, el conjunto tiene mucho de retrato de un mundo interior lleno de cosas que parecen comenzar y terminar en la propia mente, y a veces hay observaciones del autor sobre su mismo trabajo: «Dibujo las imágenes que capturo en mis lecturas, dibujo caballos alados de fantasía y ensueño, dibujo porque quiero poner al descubierto mi mundo más íntimo, pero así, sin darme cuenta, muy a mi pesar, el dibujo me sale demasiado enigmático».

Jimmy Liao. Secretos en el bosque (Secrets in the Woods, 1998).Cádiz: Barbara Fiore, 2008; 64 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-936185-3-7.
Jimmy Liao. Hermosa soledad (Beautiful Solitude, 2003).Cádiz: Barbara Fiore, 2008; 176 pp.; trad. de Jordi Ainaud i Escudero; ISBN: 978-84-936185-2-0.

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miércoles, 16 de abril de 2008

Los Hermanos Negros
,
de Lisa Teztner, fue una interesante historia dickensiana de los años cuarenta, apoyada en hechos reales, que no tuvo eco cuando se publicó en España. Hace pocos años el ilustrador suizo Hannes Binder preparó una novela gráfica basada en ella: redujo el texto y realizó unas excelentes ilustraciones como grabados en blanco y negro, basadas en los escenarios de la novela. Esta versión, que obtuvo importantes premios y que ha recibido muchos elogios, acaba de ser publicada en español. En mi caso hubiera preferido la novela original completa, pues creo que la versión abreviada pierde mucho, pero por supuesto acompañada por los dramáticos claroscuros a lo Milton Caniff que ha preparado Binder.

Hannes Binder. Los Hermanos Negros (Die Schwarzen Brüder, 2002). Novela gráfica basada en la novela de Lisa Tetzner titulada igual. Salamanca: Lóguez, 2007; 142 pp.; trad. de Eduardo Martínez; ISBN: 978-84-96646-16-2.

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jueves, 3 de abril de 2008

Quien sea un entusiasta de Jack London no debería perderse los relatos en cómic de Jiro Taniguchi contenidos en El viajero de la tundra, título de seis historias cortas publicadas entre los años 1994 y 2003. Dos están basadas en textos de Jack London; otra trata sobre una ballena jorobada; otra sobre un dibujante de cómic que comienza su carrera; otra sobre recuerdos de infancia del narrador cuando sus padres se han separado y un verano conoce a una chica; y otra sobre un oso que vuelve y un viejo cazador que va a por él porque en el pasado mató a su hijo. Poco se puede añadir a lo dicho en el comentario a Barrio lejano: es impresionante la maestría narrativa y la elegancia del dibujo de Taniguchi.

Jiro Taniguchi. El viajero de la tundra (Toudo no tabibito, 2005). Rasquera (Tarragona): Ponent Mon, 2006; 245 pp.; trad. de Shizuka Shimayana y Miguel Ángel Ibáñez Muñoz; ISBN: 84-96427-28-5.

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SelznickCabret.jpg
miércoles, 9 de enero de 2008

Un libro de gran éxito que más bien es un cómic con formato libro, o una novela gráfica, si se quiere: La invención de Hugo Cabret, de Brian Selznick. Hay quienes elogian, en mi opinión en exceso, su condición de libro para no-lectores, como si a partir de un libro así se pudieran «construir» lectores. Sinceramente no lo creo, aunque sí piense que todo suma y reconozca que tiene gancho, es original y está bien. Lo que sí es seguro es que un libro así siempre conduce a una película, que ojalá tenga calidad.

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jueves, 22 de noviembre de 2007

La fuga,
del canadiense Pascal Blanchet, es una novela gráfica casi sin texto, compuesta con ilustraciones a doble página inspiradas en el cartelismo y el grafismo publicitario de los años treinta y cuarenta. Las sucesivas imágenes, todas en rojo y marrón, muestran los recuerdos de un hombre: su juventud, su afición por el jazz, su noviazgo, su trabajo como pianista, su ancianidad. Hay acierto en la correspondencia que se da entre las ilustraciones, desproporcionadas y elásticas, y el ritmo propio del jazz; así como en el modo sintético y contenido en que se transmiten ambientes y emociones. Supongo que no todos los lectores conectarán con este mundo tan particular y con el modo tan estilizado en que se presenta. En cualquier caso el libro pide un tiempo de lectura pausado y, seguramente, sea una buena idea escuchar al mismo tiempo las canciones de la época que se sugieren al final (si uno las tiene a su alcance...).

Y una cuestión de diseño. Yo valoro positivamente la coherencia del autor de pedir que su libro vaya en un tipo de papel pulposo y de color crudo que recuerde las viejas fundas de papel de los discos de jazz de 78 rpm, pero lo cierto es que tal decisión va en detrimento del atractivo del libro, no creo que le aporte algo verdaderamente significativo y, a estas alturas, quienes podrían sentir la evocación que se busca no leerán un libro como éste, salvo excepciones excepcionalísimas. En cualquier caso reitero que, para mí, tal elección merece un aplauso, más aún cuando ya se ve que no está guiada por motivos comerciales.

Pascal Blanchet. La fuga (La fugue, 2005). Cádiz: Barbara Fiore, 2007; 136 pp.; ISBN: 978-84-934811-5-5.

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Taniguchi0.JPG
viernes, 26 de mayo de 2006

Otra buena historia en cómic, con un estilo gráfico completamente diferente al europeo y norteamericano, es Barrio lejano, de Jiro Taniguchi, un autor de referencia en el manga japonés, cuyo estilo resultará familiar también a quien haya visto películas como Primavera tardía, de Ozu.

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