martes, 14 de mayo de 2013
El país de jamás lo creerás, de
Norman Messenger, es un álbum enciclopédico bromista de los que causan admiración, por el trabajo enorme, y por el talento gráfico y el ingenio imaginativo del autor. Es también uno de esos libros de los que resultan inacabables para el lector, que puede pasarse horas explorando y descubriendo detalles nuevos. La primera doble página es un mapa explicativo: en él se ve una isla con forma de perro y se indican los territorios que mostrarán cada una de las doce láminas que van a continuación, todas con una solapa desplegable y algunas con dos. Por ejemplo, las primeras son: La aldea, Árboles peculiares, Insólitos árboles silvestres, El pantano y el río, etc.
Aunque no todo el mundo aprecia igual este tipo de álbumes, tan «inútiles» y «desmadrados», lo cierto es que componer personajes que integran cualidades o rasgos de distintos seres, es un ejercicio de larga tradición. Basta repasar
A book of nonsense o los relatos del
doctor Dolittle, entre muchos otros, y descubriremos seres parecidos al arbusto zanacebolla (El Vergel de las cosechas), al ave zancuda con botas (El lago mágico), al pez payaso (Los islotes), a los murciélagos herradura (Las montañas tenebrosas) o al árbol alfabeto (El claro del bosque feliz).
Norman Messenger. El país de jamás lo creerás (The Land or Neverbelieve, 2012). Madrid: SM, 2012; 30 pp.; trad. de Margarita Arroyo; ISBN: 978-84-675-5584-4.
martes, 26 de marzo de 2013
Un álbum sin palabras, que a mi modo de ver es uno de los mejores que se han publicado los últimes meses en España:
El papagayo de Monsieur Hulot, de
David Merveille, un autor que no conozco bien y que tendré que conocer mejor. Es una historia inteligente y cordial que atrae tanto a lectores adultos como a lectores niños. Además, para quien no las haya visto, es una buena incitación para conocer las excelentes películas de
Jacques Tati.
lunes, 25 de marzo de 2013
He visto recientemente
Cave Baby, de
Emily Gravett y
Julia Donaldson, dos autoras que son una garantía de calidad y buen humor. El protagonista es un niño (prehistórico pero de piel tan fina como cualquier niño de hoy) que vive con sus padres en una cueva. Cuando intenta pintar en las paredes, como ve que hacen sus padres, estos se molestan. Hasta que llega un mamut peludo que se lleva al niño a su propia caverna…
Las ilustraciones son más dulces de lo habitual en Gravett, pues ni el tipo de historia ni la ironía de Donaldson son como las suyas. El texto está siempre bien colocado, donde se lee bien, y los juegos tipográficos, con letras ondulantes o cambios de tamaño, son oportunos. Vale la pena disfrutar el relato sin entrar a que si celebra o no la creatividad artística de los niños frente a la esclerosis mental de los adultos: me parece a mí que no se compone una historia como esta para sostener una tesis así.
De paso, los intresados pueden echar un vistado a
este video donde Donaldson y su ilustrador más habitual,
Axel Scheffler, hablan de su trabajo.
Emily Gravett. Cave Baby (2010). Texto de Julia Donaldson. London: Macmillan Children's Books, 2010; 32 pp.; ISBN: 978-0230743083.
martes, 5 de marzo de 2013
Álbumes de los que se toman a broma las viejas historias de lobos malvados y cerditos ingenuos:
¡Qué despiste! y
¡Ay!, de
Colin McNaugthon. En castellano no los veo disponibles ahora más que en bibliotecas...
martes, 12 de febrero de 2013
¡Todos a comer!, de
Eva Armisén y
Marc Parrot, contiene unos divertidos comentarios versificados, que también son canciones, a distintos tipos de comilones: el Explorador, la Lima, el Tiquismiquis, los Rápidos, el Gourmet, la Dulce. No es un catálogo, como algunos otros álbumes citados semanas atrás
de abuelas y
de sueños, sino un buen muestrario que podría seguir ampliándose.
Las ilustraciones son composiciones planas, en colores adecuados a las comidas y al estilo de unos personajes que se presentan en figuras sencillas con contornos gruesos. En negrita y cuerpo más grande van algunas palabras más sonoras. Los textos son graciosos: «En un restaurante chino comí medusa, / parecía goma, sabía a poca cosa. / Cocodrilo frito y ancas de rana: / su sabor recuerda al pollo, no me lo esperaba».
Eva Armisén. ¡Todos a comer! (2012). Texto de Marc Parrot. Barcelona: Lumen, 2012; 32 pp.; CD con las canciones; ISBN: 978-84-488-3377-0.
lunes, 11 de febrero de 2013
Un álbum de humor:
If you give a Mouse a Cookie (o
Si le das una galletita a un ratón, en una edición en castellano que no conozco), de
Felicia Bond y
Laura Numeroff. Lo leí hace tiempo y me pareció un modelo de algo que muchos intentan y pocos consiguen bien: hacerte reír al ir enlazando una tontería con otra de forma coherentemente incoherente.
lunes, 21 de enero de 2013
Dos álbumes muy simpáticos no editados en España:
Martha speaks y
Hog-Eye, de
Susan Meddaugh. Ejemplifican bien el éxito basado sobre unos personajes bien pensados: una perra que habla después de tomarse una sopa de letras y una cerdita-caperucita de lo más resuelta.
lunes, 7 de enero de 2013
Clic, Clac, Muu: vacas escritoras, de
Betsy Lewin y
Doreen Cronin, es un álbum divertido, editado en castellano pero no en España. Las vacas del granjero Brown tienen una máquina de escribir y, por medio de una nota clavada en la puerta del granero, le mandan el mensaje de que o les da mantas eléctricas o dejarán de dar leche. Como el granjero Brown se niega, las vacas cumplen su amenaza pero, además, las gallinas se unen a la rebelión y, por medio de las vacas, le dicen que sin mantas eléctricas no habrá huevos… Para llegar a un acuerdo entre ambos bandos el pato actuará como mensajero.
Álbum gracioso de vida en una granja como, por ejemplo,
Pato va en bici o
Farmer Duck, que recuerde ahora. Las ilustraciones son acuarelas sobre dibujos de tinta. Las figuras, contorneadas con líneas gruesas, son muy expresivas. Uno de sus atractivos es que las caras de los personajes transmiten bien el humor que tienen en cada momento. El texto, sencillo y repetitivo, está pensado para la lectura enfática en voz alta. Supongo que más todavía en el original inglés. Lo que importa es la simpatía que desprenden los personajes y la historia y, desde luego, no sacar grandes conclusiones sobre cómo se han de llevar unas negociaciones en caso de conflicto...
Betsy Lewin. Clic, Clac, Muu: vacas escritoras (Click, clack, moo, 2000). Texto de Doreen Cronin. Lyndhurst, New Jersey: Lectorum Publications, 2002; 32 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 978-1-930332-40-9.
lunes, 4 de junio de 2012
Conducir es fácil, de
Fernando Pérez Hernando, es un álbum que, al abrirlo, presenta un volante que se ha de agarrar por ambos lados. Luego, el lector ha de seguir las instrucciones que le va dando el texto: girar a la izquierda, girar a la derecha, etc. Al final, si supera todas las pruebas, bastante fáciles, el lector se gana su permiso de conducir.
En la línea de
Un libro, de
Hervé Tullet, el autor demuestra el poder de sugerencia de los libros con una broma simpática. Es sencilla, sí, pero, que yo sepa, es original. Además, es fácil comprobar cómo los lectores que al principio exclaman ¡vaya bobada!, siguen el juego hasta el final sin parar de reír.
Fernando Pérez Hernando. Conducir es fácil (2012). Madrid: A Buen Paso, 2012; 32 pp.; col. Ilustrados; ISBN-13: 978-8493941444.
lunes, 21 de mayo de 2012
El dragón Zog, de
Axel Scheffler y
Julia Donaldson, es un álbum divertido en la larga tradición irónica que abrió
El dragón perezoso.
Zog es un pequeño dragón que asiste a su colegio y ha de aprender las habilidades características de los dragones: el primer año volar, el segundo rugir, el tercero arrojar fuego, capturar una princesa en el cuarto año y salir a combatir contra caballeros deseosos de liberar princesas en el quinto. En cada una de las primeras pruebas tiene un accidente del que sale ileso gracias a una voluntariosa chica que aparece por allí. En la cuarta, es la misma chica la que se ofrece a ser la princesa (Pearl en el original, Alelí en la traducción española). Y en la quinta…
El argumento es simpático y los versos que acompañan las imágenes son graciosos. La composición de las dobles páginas y la personalidad gráfica de los héroes son tan acertadas como acostumbra el ilustrador. Como es habitual en los libros infantiles hoy, Alelí es una chica independiente que se las ingenia, con amabilidad y simpatía, para domesticar al dragón y conseguir lo que desea.
Axel Scheffler. El dragón Zog (Zog, 2010). Texto de Julia Donaldson. Madrid: Macmillan, 2012; 40 pp.; trad. de Roberto Aliaga; ISBN 13: 978-84-15426-20-2.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Hay un tipo de álbumes, con ilustraciones pobladas, en donde se propone al lector que se fije bien para descubrir quiénes son y qué hacen los personajillos que pululan por ellos. Que haya citado ya, y que recuerde ahora, están
Where's Wallace?, El viaje de Anno, los de la serie de
Wally, ¿Dónde está mi hermana? A ellos se puede sumar
El globo amarillo, de
Charlotte Dematons, un álbum sin palabras que, comenzando en las guardas iniciales, de día, y terminando en las finales, de noche, presenta un coche azul cuyos ocupantes pierden un globo al que luego persigue un faquir en su alfombra: por el aire —entre pájaros, aviones, brujas en escobas y angelitos con alas…—; en una ciudad con edificios de todo tipo; en un paisaje campestre; por medio de montañas y desfiladeros; en el desierto; en las sabanas africanas; en el mar —entre portaviones, veleros, naves de combate de hace siglos, etc.—; en el polo; en las selvas amazónicas; en una ciudad playera que también tiene palafitos en un extremo; en una ciudad con un parque de atracciones infantil y un barrio de chabolas al lado; en un bosque nocturno con castillo misterioso y brujas alrededor de una hoguera… Son muchos los detalles en los que fijarse: hay que seguir al faquir, a un presidiario con el traje de rayas, a una camioneta con jirafas, por supuesto al globo amarillo…; hay muchos guiños a personajes conocidos (aparecen Batman, Mary Poppins, Caperucita, Papá Noel, etc.); quien desee motivos para criticar también los puede descubrir (pues hay escenas de caza políticamente incorrectas, otras de pillajes y de peleas con alfanjes, deportes de riesgo sin medidas de seguridad, una playa con una zona nudista, etc.), pero hace falta una buena lupa para enfadarse a gusto pues los personajillos son muy pequeños.
Charlotte Dematons. El globo amarillo (De gele ballon, 2003). Barcelona: Juventud, 2011; 28 pp.; ISBN: 978-84-261-3846-0.
lunes, 29 de agosto de 2011
Algunos de los álbumes de más éxito de las últimas décadas son los del tándem que forman
Axel Scheffler y
Julia Donaldson. El problema que a veces tienen es que los relatos van contados en verso, para ser leídos y oídos, y eso significa que una parte de su atractivo no es siempre fácil de transmitir en otros idiomas. No es así en
¡Cómo mola tu escoba!, un gran título para los lectores niños.
lunes, 1 de agosto de 2011
Un álbum de hace años, que cuenta una historia graciosa y está compuesto con una técnica particular a base de acuarelas y recortes de cartulina:
Tikki Tikki Tembo, de
Blair Lent. No está editado en España, que yo sepa.
martes, 21 de junio de 2011
Igual que señalé
ayer, álbumes en donde se condensan, en una sola ilustración, varias escenas distintas que hacen progresar la narración y fijar la atención del lector, son los de
Sven Nordqvist. Se acaban de publicar en castellano tres álbumes de su serie de Pettson y Findus:
Cuando Findus era pequeño y desapareció, Pettson se va de acampada (que todavía no he visto), y
El pastel de crepes (publicado tiempo atrás con el título
Una tarta para el gato).
lunes, 23 de mayo de 2011
Hay ilustradores cuyos álbumes tienen unos rasgos «marca de la casa» muy reconocibles. Uno es
Quentin Blake que, aparte de su modo de dibujar abocetado, tiene querencia por personajes estrafalarios en el centro de sus historias.
Se ve claro en dos álbumes editados recientemente:
Los bolsillos de Lola y
Doña Eremita sobre ruedas. A las dos señoras protagonistas les pasa de todo: de los bolsillos de la primera puede salir cualquier cosa; y la segunda sólo piensa en nuevos inventos para mejorar las prestaciones de su bicicleta.
Los dos captan al lector porque son entretenidos y bienhumorados, tienen un ritmo basado en que suceden cosas continuamente y en continuas repeticiones. Puestos a escoger, me quedo con el estilo ingenieril de doña Eremita.
Quentin Blake. Los bolsillos de Lola (Angelica Sprocket's Pockets, 2010). Sevilla: Kalandraka, 2010; 30 pp.; col. Libros para soñar; trad. de ; ISBN: 978-84-92608-16-4
Quentin Blake. Doña Eremita sobre ruedas (Mrs Armitage On Wheels, 1987). Barcelona: Ekaré, 2011; 32 pp.; trad. de Carmen Diana Darden; ISBN: 978-84-937767-7-0.
lunes, 7 de marzo de 2011
Hace poco que se ha editado en español un álbum muy popular en Inglaterra desde hace más de 40 años:
El tigre que vino a tomar el té, de
Judith Kerr. Es una historia que desborda simpatía y calidez: no es tan ingeniosa como, por ejemplo,
The Cat in the Hat; no tiene unas ilustraciones extraordinarias —tal como la misma ilustradora afirma en una entrevista—, no es un álbum genial como tal álbum —podemos imaginar formas distintas de organizar la historia, e incluso no cumple del todo la regla que da ella misma en
una entrevista de que «la peor cosa que puedes hacer es dibujar a un chico con pantalones azules y decir que ahí está un chico con pantalones azules», pero es un álbum estupendo que no ha perdido (y creo yo que nunca perderá) encanto.
lunes, 21 de febrero de 2011
Respecto a
Pum, de
Claudia Rueda, y a
Cómo reconocer un monstruo, de
Gustavo Roldán, se podría decir
lo que ya indiqué hace unos días: son álbumes simpáticos que hacen sonreír y, por tanto, uno podría plantearse regalar…, en caso de que vinieran en ediciones baratas.
En las ilustraciones de las páginas derechas de
Pum se ven distintos animales con formas raras y un rótulo abajo: lagartija veloz, comadreja cazadora, etc. En las páginas izquierdas se leen, sobre fondo blanco, las letras «pum», que van en aumento a lo largo del libro. La idea es buena y la realización también pero, tal vez, los textos podrían ser o más ingeniosos o más sencillos, y la tipografía podría ser más contundente y, por ejemplo, salirse de la página cuando llega el momento cumbre…
El narrador de
Cómo reconocer un monstruo es un monigote con sombrero de copa que, en la primera ilustración, afirma que «si nos encontramos ante algo que pudiera ser un monstruo, es mejor asegurarse de que realmente lo sea», y asistimos a continuación a las comprobaciones que va realizando. Diría que, más que un álbum, estamos ante un minirelato bromista de los que uno podría encontrar en unas tiras cómicas.
Claudia Rueda. Pum (2010). Barcelona: Océano Travesía, 2010; 14 pp.; ISBN: 978-84-494-4160-8.
Gustavo Roldán. Cómo reconocer un monstruo (2010). Barcelona: Thule, 2010; 26 pp.; ISBN: 978-84-92595-63-1.
lunes, 21 de junio de 2010
999 hermanas ranas se mudan de charca, de Yasunari Murakami y Ken Kimura, es un álbum que se puede poner como ejemplo de que, cuando un hilo argumental absurdo nos acaba gustando, el mérito ha de darse casi por completo a la categoría del ilustrador, que logra sostener el interés del lector con tanto acierto.
En la misma página del título va el texto que introduce la historia: «Llegó la primavera. En una pequeña charca mamá rana dio a luz 999 huevos». Cuando los renacuajos crecen y no caben, deciden trasladarse. Salen de la charla, forman una larguísima fila, y comienzan los encuentros inesperados.
Relato curioso, gracioso y con un final feliz que dejará satisfechos a sus lectores. La narración es gráficamente clara gracias al uso generoso del espacio en blanco y a cómo las ilustraciones logran representar sintéticamente a la multitud de personajes que aparecen.
Yasunari Murakami. 999 hermanas ranas se mudan de charca (999-hiki, no Kyodai no Ohikkoshi, 2003). Texto de Ken Kimura. Granada: Barbara Fiore, 2010; 40 pp.; trad. de Marina Bornas Montaña; ISBN: 978-84-937506-0-2.
lunes, 22 de febrero de 2010
Rana, ¿dónde estás?, el sexto libro de
Mercer Mayer, es un álbum sin palabras que prolongó la historia e intentó sacar partido al éxito anterior de
Un niño, un perro y una rana. Esta vez la rana huye por la noche de la habitación del niño y, a la mañana siguiente, el niño y el perro salen a buscarla, y sufren toda clase de contratiempos hasta que la encuentran. Tiene las mismas cualidades del primero —dibujos estupendos bien secuenciados y argumento simpático, aunque no tanto como el primero—, y precede a más libros con los mismos personajes.
Mercer Mayer. Rana, ¿dónde estás? (Frog, Where Are You, 1969). Madrid: Los Cuatro Azules, 2009; 32 pp.; ISBN 13: 978-84-937295-2-3.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Un loro en mi granja, de Lucie Müllerova y Pep Bruno, es un buen ejemplo de cómo se cuenta una historia con palabras e ilustraciones inseparablemente, de cómo un álbum infantil guiña el ojo al lector adulto y de cómo un relato puede ser un puente hacia lecturas posteriores para el lector niño, en este caso si algún adulto le pone tras el rastro que deberá seguir.
El narrador, poco a poco, va presentándole al lector a los distintos animales de su granja y, en particular, le habla del papel tan importante que juega en ella un mandón loro rojo. Las ilustraciones, todas a doble página, con figuras recortadas y pegadas encima del paisaje de fondo, van mostrando distintas perspectivas de la granja hasta que, al final, la vemos completa. Tampoco conocemos al narrador hasta el final, aunque intuimos desde el comienzo que debe ser alguien singular y tan imperioso como su loro.
Lucie Müllerova. Un loro en mi granja (2009). Texto de Pep Bruno. Zaragoza: Edelvives, 2009; 28 pp.; ISBN: 978-84-263-7341-0.
martes, 6 de octubre de 2009
Le pasé a un amigo varios álbumes de distinta clase y cuando le pregunté cuál le había gustado más me dijo que
El pirata Bob, una historia de
Kathryn Lasky con ilustraciones de
David Clark. En ella, Bob, el protagonista y narrador, habla de su amistad con su compañero Jack, de su vida como pirata, y cuenta el asalto y saqueo de un galeón. «¿Por qué te parece la mejor? Te he pasado álbumes de más calidad gráfica», le pregunté. «Sí, y quizá por rechazo me ha gustado más: los otros son más sofisticados pero no son relatos para niños. Esta es una historia de piratas y a los niños les gustan los piratas. El dibujo es muy bueno, el comienzo del álbum enseñando un primer plano de la cicatriz en la nariz de Bob es magnífico, las escenas de barcos en altamar tienen mucha calidad, golpes como el que la nariz le pica cuando hay oro cerca es divertido y hay varios momentos en que tanto las imágenes como el texto son graciosos. Además, aunque la historia tiene un punto de reflexión sobre la confianza que puede haber entre piratas y cosas así, se queda en eso y no intenta darte ninguna lección».
David Clark. El pirata Bob (Pirate Bob, 2006). Texto de Kathryn Lasky. Barcelona: Juventud, 2006; 32 pp.; trad. de María Lucchetti; ISBN: 978-84-261-3568-1.
lunes, 31 de agosto de 2009
lunes, 20 de julio de 2009
Un álbum superdivertido:
The day Jimmy´s Boa Ate the Wash, de
Steven Kellogg y
Trinka H. Noble. Sé que hay edición en castellano en Estados Unidos titulada
El día que la boa de Jimmy se comió la ropa. Para el estudio de la técnica narrativa en los álbumes es un ejemplo poco habitual de superposición de puntos de vista: el del narrador del álbum, el de la niña narradora dentro de la historia, y el de la madre que oye la historia que le cuenta su hija; y cada uno de los tres se compone, a su vez, de lo que afirma el texto y lo que muestran las imágenes.
lunes, 13 de abril de 2009
Hay álbumes que no pasarán a la historia pero que están bien hechos y cumplen sus funciones de atraer, entretener y avivar la imaginación. Un ejemplo es
El gran libro de los regalos mágicos, un álbum simpático en el que tres ilustradoras combinan su imaginación y su talento para presentar distintas posibilidades (que a pesar de la sugerencia visual de la cubierta no hay por qué limitar a una época como la navideña). En la izquierda va un texto breve y en la derecha la imagen que lo ilustra. Por ejemplo: una barra de bomberos para bajar en un segundo de tu cuarto al salón, una sortija que cambia de color cuando va a cambiar el tiempo, un pasadizo secreto que se adapta a cualquier pared, un equipo de duendes cocineros para preparar la cena, una poción que da a todos los platos el sabor que tú elijas, una mesilla de noche come-monstruos, un balón de fútbol que no rompe nada, etc.
Nathalie Choux, Mandana Sadat, Rémi Saillard. El gran libro de los regalos: los regalos que más te harán soñar son los que no existen (L’incroyable catalogue de Noël, 2007). Madrid: SM, 2008; 90 pp.; trad. de Teresa Tellechea; ISBN: 978-84-675-2909-8.
lunes, 9 de febrero de 2009
Un álbum sin palabras de hace varias décadas, el primero de
Mercer Mayer: Un niño, un perro y una rana. Es un relato divertido, gráficamente bien armado, con un argumento sencillo que, a la mitad, se reaviva con un giro gracioso e inesperado.
lunes, 24 de septiembre de 2007
Relatos como el citado de
La aventura formidable del hombrecillo indomable, usan una fórmula característica: escenas sucesivas unificadas por el protagonista y vinculadas por un hilo narrativo que podríamos calificar de disparatado. A esta clase de argumentos de «nonsense» les hace falta un personaje simpático, imaginación y talento gráfico, como se ve, por ejemplo, en
A la playa, un álbum sin texto de
Thomas Docherty. Al protagonista, que desea ir a la playa y se viste para la ocasión, sólo le falta..., un avión, un velero, un camión, un camello, un poco de arena, el mar, un amigo...; y, para volver, un barco, un helicóptero, una bici, un tractor... Las ilustraciones graciosas y bien compuestas tienen una notable capacidad de conexión con cualquier lector fantasioso. (En fin, lamento que la reseña llegue algo tarde; pero puede servir para ir preparando el año que viene).
Thomas Docherty. A la playa (2007). Madrid: Anaya, 2007; 31 pp.; col. Sopa de cuentos. Primeros lectores; ISBN: 978-84-667-6406-3.
lunes, 13 de agosto de 2007
lunes, 25 de junio de 2007
El sueño de Pipa, de
Thomas Docherty, es un álbum con todo lo necesario para gustar: una simpática historia, unas buenas ilustraciones bien secuenciadas, una edición y una traducción cuidadas...
lunes, 18 de septiembre de 2006
Dos divertidos álbumes, para buscar en bibliotecas pues actualmente están descatalogados en España, son
Mi abuelo es pirata e
Historia de una manzana roja, de
Jan Lööf, un popular autor sueco. A la derecha, cubierta de una edición sueca reciente de un libro que contiene tres álbumes del autor de los años setenta, esos dos entre ellos.
lunes, 28 de agosto de 2006
Un reciente álbum-divertimento de
Jutta Bauer es
Bona Nox, basado en una cancioncilla de Mozart, y con una broma marrón de las que abundan en los libros infantiles. Apunto aquí lo mismo que ya he dicho en otras ocasiones: he visto tantas veces el mismo recurso, aunque al niño le haga gracia siempre, que ya reacciono con cansancio al verlo de nuevo. Sin embargo, en este caso supongo que algunas versiones musicales de la obrita de Mozart —no la que yo conozco—, pueden justificar la oportunidad de la broma.
Jutta Bauer. Bona nox (2005). Santa Marta de Tormes (Salamanca): Lóguez, 2006; 26 pp.; adaptación de Eduardo Martínez; ISBN: 84-89804-97-4
lunes, 27 de junio de 2005
El ogro, el lobo, la niña y el pastel, de
Philippe Corentin, consigue su finalidad de divertir y hacer pasar un buen rato. El autor tiene un gran talento para contar bien las cosas en el formato específico del álbum: dibujos simpáticos, composición acertada, relato con ritmo, pequeña intriga... Y resulta un recurso muy acertado la forma en que divide las dobles páginas.
lunes, 4 de abril de 2005
Solo hay dos álbumes publicados en España de
Sven Nordqvist, un ilustrador muy popular en Suecia y en todo el norte de Europa. De todos modos, tanto
Tarta para el gato como
Una trampa para zorros son un buen ejemplo de su estilo narrativo característico: páginas bien compuestas con dibujos agilísimos y ricos en detalles decorativos, abundancia de pequeñas escenas secundarias que atraen y divierten, argumentos simpáticos.