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Notas del archivo 'Álbumes (emociones infantiles)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 31 de octubre de 2017

Pequeño gato nocturno, de la alemana Sonja Danowski, sorprende por la extraordinaria calidad y riqueza de sus dibujos acuarelados. El protagonista es un niño llamado Toni del que sabemos que vive con su madre, que trabaja o colabora con una sociedad protectora de animales. Toni dona sus peluches para un sorteo y, cuando regresa a casa, se siente solo. Pero se acaba conformando con otro gato de peluche antiguo, que fue de su madre. Al volver del colegio al día siguiente le está esperando, en su casa, un gato real llamado Valentín.

La dulzura y calidez de la historia están muy subrayadas no sólo por el argumento sino también por los rostros amables y atractivos de todos los protagonistas —niño, madre, animales…—. Las imágenes tienen  profundidad y contienen multitud de detalles: todas las habitaciones —en las que se notan las texturas, de maderas, cortinas, ropas, etc.— están superpobladas de objetos, cuadros, muñecos, floreros… Las posturas y gestos de los personajes dan a conocer sus sentimientos y reacciones, y es fácil que los lectores conecten con ellos.

Sonja Danowski. Pequeño gato nocturno (Kleine Nachtkatze, 2016). Madrid: Lata de sal, 2017; 40 pp.; col. Gatos; trad. de Marta Torent López de Lamadrid; ISBN: 978-84-946650-4-2. [Vista del álbum en amazon.es]

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miércoles, 25 de octubre de 2017

Hay muchos álbumes que dejan constancia de cómo es, o de qué formas puede tomar, el mundo imaginativo del niño. Uno excelente, también porque parece sencillísimo, es La línea, de Claudia Rueda.

Comienza con una doble página con fondo de papel cuadriculado, como de cuaderno escolar, en la que vemos una línea y en la que leemos «Había una vez una línea…». En las siguientes dobles páginas se nos dice «que se aburrió de dar tantas vueltas / y escapó de la clase», «atravesó la ciudad», «y trepó a las altas montañas», mientras la vemos tomar las formas de lo que van diciendo las palabras… Cambia la tipografía cuando alguien sorprende a quien está trazando la línea y le devuelve a la realidad.

Álbum construido con pocos elementos gráficos y mucho talento para entrar en la imaginación del protagonista y para estimular el interés del lector. Tiene además un excelente desenlace. Puede añadirse a esa familia de álbumes a la que pertenecen el también titulado La línea, o Harold y el lápiz morado… y, aunque sea un poco distinto, un nuevo álbum de Suzy Lee titulado Líneas, que también habla de la identificación del protagonista con las líneas que traza...

Claudia Rueda. La línea (2016). Barcelona: Océano Travesía, 2016; 40 pp.; col. Primeras travesías; ISBN: 978-607-527-055-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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miércoles, 14 de junio de 2017

Joseph Fipps, de Geneviève Godbout y Nadine Robert, se puede poner como ejemplo de buen álbum —por la calidad de sus ilustraciones y porque refleja bien algunas reacciones de un niño y su madre—, que no está conseguido del todo: su argumento se parece al de Donde viven los monstruos pero no tiene su elegante concisión y resulta menos concluyente y satisfactorio.

Joseph, de cinco años, hace una pequeña trastada, que vemos en varias ilustraciones consecutivas, y luego leemos este comentario suyo: «Esta mañana, mamá ha vuelto a llamarme “monstruito”. Cada vez que hago una trastada, grita: “¡Menudo monstruito!”. Papá, el abuelito y Nana también me llaman así. Pero yo no me llamo “monstruito” de verdad. Me llamo Joseph Fipps”». Así que Joseph, igual que Max, se enfada con su madre: «Eres mala y quiero otra madre»; y su madre responde: «Conozco a una mamá que tal vez quiera ocuparse de ti. Es una mamá morsa y vive en una banquisa en el polo Norte. ¿Qué te parece?». Y a partir de ahí comienza su escape imaginativo… Al final recupera el buen trato con su madre.

Las imágenes, parece que preparadas con lápices de colores y presentadas sobre fondo blanco, y a veces encerradas en formas circulares o elípticas, tienen mucho encanto. Son excelentes y muy expresivas las figuras de Joseph, su oso de peluche y el gato que le mira (asombrado, sorprendido, temeroso…). Uno de los problemas del relato está en que la narración con palabras del mismo Joseph resulta poco creíble. Otro, la opción de que la penúltima ilustración muestre a la madre, cuando hasta ese momento todo el álbum estaba visualmente al nivel de Joseph y no habíamos visto la figura completa de la madre. Además, el momento de felicidad final está empañado porque, aunque se ve que la madre hace caso a Joseph, esté dice que «mamá no entiende nada de lo que le cuento». Con todo, la categoría de las ilustraciones lo hacen un álbum estupendo.

Geneviève Godbout. Joseph Fipps (2012). Texto de Nadine Robert. Madrid: SM, 2015; 60 pp.; trad. de Marta Cabanillas; ISBN: 978-84-675-7732-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 29 de mayo de 2017

¡Qué aburrimiento!, de la ilustradora alemana Henrike Wilson, trata sobre un oso pequeño al que, durante siete dobles páginas consecutivas, lo vemos en el bosque, en distintas situaciones, manifestando con palabras y con sus gestos y posturas que se aburre. Hasta que, finalmente, hay cosas a su alrededor que le llaman la atención. Las imágenes son pictóricas y atractivas: el oso, que puede recordar un poco a Winnie the Pooh, es amable a pesar de su tono quejoso. No sé hasta qué punto el álbum servirá para transmitir, a los lectores pequeños. la idea tan aprovechable que hay detrás de la historia: que los momentos de «aburrimiento» son propicios para poner en marcha la imaginación, la reflexión, la observación y el descubrimiento del mundo… Desde un punto de vista constructivo yo pensé, al verlo, que tal vez está un poco descompensado, pues son bastantes las páginas del principio insistiendo en lo mismo... aunque la opinión importante al respecto no es la mía sino la de los lectores naturales del álbum.

Henrike Wilson. ¡Qué aburrimiento! (Ganz schön Langweilig!, 2015). Salamanca: Lóguez, 2017; 28 pp.; trad. de L. Rodríguez López; ISBN: 978-84-945653-6-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 21 de marzo de 2017

Cuentos de osos, de Gustavo Roldán, no es tanto un álbum como un pequeño y chispeante relato gráfico equiparable a una larga tira de cómic. Presenta la relación entre un padre oso y su hijo, un osito decidido y enérgico como se adivina ya en la figura de la portada. El padre es escritor y en las cosas que escribe se ve que no entiende los gustos de su hijo en absoluto. El hijo sí entiende a su padre pero está un poco harto de sus párrafos poéticos, por lo que un día le hace unas correcciones en su relato sin que se dé cuenta. Sorprendentemente, por primera vez, un editor responde a su padre diciéndole que está dispuesto a publicar su historia. La tipografía cambia y aumenta cuando el narrador, el oso pequeño, se enfada, o cuando el padre habla en voz alta. Los dibujos, como siempre en el autor, son excelentes y expresan bien el talante de sus personajes.

Gustavo Roldán. Cuentos de osos (2016). Barcelona: A Buen Paso, 2016; 41 pp.; ISBN: 978-84-945038-1-8. [
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lunes, 13 de marzo de 2017

José Fragoso, un ilustrador español afincado en Estados Unidos, debuta en los álbumes con La increíblemente alucinante historia de Marcial, el niño normal.

Hasta la mitad del álbum se nos explica la normalidad de Marcial. En cada página vemos un dibujo de él solo, o de él con alguien más —su perro, su profesor…—, en el que le vemos haciendo algo habitual —jugar con el perro, en clase, comiendo…—, y sabemos que tiene el pelo revuelto, qué cosas le gustan y qué no, cómo se comporta… Todo muy normal. Hasta que, se nos dice, un día empezó a darse cuenta de que las cosas que miraba ya no eran las mismas: su imaginación lo empieza a cambiar todo.

Gran álbum: por sus excelentes dibujos económicos sobre fondo blanco; por la buena secuencia de ilustraciones para presentar a Marcial; por su claridad narrativa y el ritmo con el que se cuentan las cosas; por la simpatía que desprende Marcial… Por una cuestión de gusto yo le pondría un pero: algunas de las imaginaciones de Marcial, que a veces se representan con recortes de fotografías, dan un poco de grima (por ejemplo, imaginar que tus pelos revueltos son serpientes de cascabel enfurecidas…)…

José Fragoso. La increíblemente alucinante historia de Marcial, el niño normal (2017). Madrid: Narval, 2017; 36 pp.; ISBN: 978-84944642-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 7 de febrero de 2017

Tiempo libre, de Lizi Boyd, es un álbum sin palabras, inteligentemente construido, con muchos detalles para observar. En él vemos a un niño, o niña, con aires orientales, moverse y hacer cosas en algunas habitaciones de su casa y en el jardín. Los escenarios, tanto en el exterior y en el interior de casa, se repiten y, por medio de algunas ventanas troqueladas van descubriéndose cada vez nuevas cosas, a veces del interior de la casa y a veces del exterior. El tiempo atmosférico cambia y el protagonista, fuera o dentro de casa, está siempre activo: prepara un lugar en su casa para la tortuga, dibuja cosas, construye un pequeño barco, planta semillas, lee cuentos… Y, a su alrededor, le secundan o hacen cosas el perro, el gato, un ratón, aves variadas… Eso sí, si nos guiamos por lo que se nos muestra en el libro, el chico es totalmente autosuficiente pues no tiene cerca a ningún otro ser humano: ni padres, ni hermanos, ni amigos... 

Lizi Boyd. Tiempo libre (Inside Outside, 2013). Barcelona: Libros del Zorro Rojo, 2016; 36 pp.; ISBN: 978-84-945123-7-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Son muchos los álbumes que presentan cómo el mundo imaginativo del niño se dispara en algunas ocasiones. Que recuerde ahora: En el desván, Mi dinosaurio, Luna y la habitación azul…; o los que aparecen en la nota Imaginación que inunda la realidad. De lo mismo trata ¡Camacadabra!, de Alejandrina Alfaro y Antonia Barros, un álbum con una edición sencilla pero con imágenes amables y un texto fluido en octosílabos sonoros.

Los dos protagonistas, cuando su madre sale, se ponen a ordenar su habitación y, en el proceso, la imaginación toma el mando. Así comienza: «Mamá se va a hacer la compra / por la mañana temprano / y antes de salir de casa / nos dice a mí y a mi hermano: / Tenéis que hacer vuestras camas / mientras yo hago los recados. / Cuando vuelva quiero todo / recogido y ordenado». Así que, mientras se ponen manos a la obra, los deseos de jugar y la fantasía de los dos empiezan a trabajar.

Mi simpatía por este álbum se debe a que, cuando es bastante normal el exceso de diseño, de recursos que sólo buscan espectacularizar el libro, o de singularidades que buscan más agradar al adulto y al experto que al niño, me ha gustado encontrarme con un álbum que tiene lo más importante que hay que tener: buena historia, buen relato, versos óptimos para leer en alto, e imágenes de las que gustan a una mayoría de niños.

Alejandrina Alfaro. ¡Camacadabra! (2016). Texto de Antonia Barros Pena. Madrid: Alén de Mingures, 2016; 40 pp.; ISBN: 9788460896241  [Vista del libro en la página de la editorial]

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martes, 22 de diciembre de 2015

El maravilloso MINI-PELICOSO, de Beatrice Alemagna, tiene como protagonista a  Edith, o Eddie para los amigos, una niña de cinco años y medio, que cuenta que se siente mal porque todos, a su alrededor, tienen alguna habilidad o algo extraordinario, y ella no. Por eso, guiándose por una frase que ha oído confusamente a su hermana, decide buscar un regalo un tanto especial para su madre, y hace un recorrido por el barrio preguntando al pastelero, a la florista, al carnicero…

Relato con encanto. Por un lado, Eddie y sus vecinos resultan simpáticos. Por otro, el argumento refleja un poco las curiosas composiciones de lugar que puede hacerse una niña y las dificultades para entenderle que a veces pueden tener los adultos. En tercer lugar, y es el gran mérito del álbum, tiene unas ilustraciones atractivas, muy bien compuestas y muy ricas en detalles y texturas para mostrar calles, el interior de las habitaciones, la decoración de las distintas tiendas…

Un detalle constructivo que me ha sorprendido: a medio álbum hay una doble página extensible en la que se ve a la gente a la cola de la carnicería mientras Eddie habla con el dueño, una buena ilustración en sí misma, pero que que no figura en el momento cumbre del relato y que no tiene una función narrativa especial, que es lo que cabría esperar de un despliegue gráfico que se sale de lo común.

Beatrice Alemagna. El maravilloso MINI-PELICOSO (Le merveilleux Velu-Dodu-Petit, 2014). Barcelona: Combel, 2015; pp.; trad. de Bel Olid; ISBN: 978-84-9101-019-7. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 8 de diciembre de 2015

La vaca que se subió a un árbol, de Gemma Merino, trata sobre Tina, una vaca con muchas ideas que las demás encontraban muy tontas: imposible, ridículo, tonterías, le decían siempre. Pero Tina prueba y prueba. Hasta que subió a un árbol un día y encontró un dragón simpático y vegetariano (no se le ocurrió pensar que fuera un cocodrilo feo), dispuesto a ayudarla.

Álbum divertido y bien ejecutado: con figuras simpáticas, ilustraciones bien compuestas, e historia con buen ritmo, combinando a veces varias imágenes en una misma doble página para condensar en ella varios momentos consecutivos. La idea de fondo es animante pero, como algunas veces he dicho, entiendo bien las exageraciones de lo correcto pero no las exageraciones de lo falso: acepto bien que de una jirafa se me diga que tiene un cuello tan alto como un rascacielos, no acepto tan bien que se me hable de un hipopótamo con un cuello de cisne... o de una vaca que se sube a los árboles (teniendo en cuenta que no estamos exactamente ante un relato de nonsense sino ante un relato que habla de superación personal).

Gemma Merino. La vaca que se subió a un árbol (The Cow Who Climbed a Tree, 2015). Barcelona: Picarona, 2015; 32 pp.; ISBN: 978-84-16117-38-3. [
Vista del libro en amazon.es]

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martes, 15 de septiembre de 2015

Un libro más de Maurice Sendak que sale ahora en castellano: Chancho-Pancho. El autor lo publicó al final de su vida y, como ya dije al comentar su versión de Osos, con una libertad compositiva que otros autores no se permitirían, o que a otros autores los editores no les permitiríanbasta pensar en el rótulo que figura en la página introductoria y que dice «leemos libros prohibidos».

El relato cuenta una fiesta de disfraces caótica que da Chancho-Pancho, al cumplir nueve años, en casa de su tía Asunción. Todo se desordena y ensucia mucho por lo que la tía se pone de mal humor cuando regresa, pero no será esa su última palabra. La narración tiene ritmo y se cuenta con sucesivas escenas coloristas y abigarradas, llenas de personajes disfrazados —también de unos políticamente incorrectos cowboys e indios...—. Parcialmente la historia maneja iguales emociones que Donde viven los monstruos: niño que entra en un mundo caótico, fin de la fiesta y regreso a la vida cotidiana, reconciliación final.

Maurice Sendak. Chancho-Pancho (Bumble-Ardy, 2011). Pontevedra: Kalandraka, 2015; 36 pp.; col. Libros para soñar; trad. de Miguel Azaola; ISBN: 978-84-8464-920-5. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 16 de febrero de 2015

Luna y la habitación azul, de Christine Davenier y Magdalena Guirao Jullien, es un álbum con dibujos acuarelados que recuerdan los de Sempé. La protagonista es una niña soñadora y tranquila, con un mundo imaginativo rico, pero que, como casi no habla y es un tanto solitaria, causa preocupación a los adultos. Sin embargo, el relato nos cuenta cómo, cuando va a ver a su abuela, disfruta y se siente cómoda y comprendida. Además, cuando su abuela duerme la siesta, Luna entra en el interior del papel pintado de su habitación y puede jugar libremente con Perro Rojo.

Las ilustraciones son de distinto tamaño y tienen diferentes disposiciones —las hay de doble página completa, de una sola página y dos o tres en la página opuesta…— y muestran escenarios variados: playa, casas, patio de la escuela, interiores de la casa de la abuela… Las figuras, en sus caras y con sus posturas, transmiten bien los sentimientos de soledad, de satisfacción, de alegría… El relato puede destacarse, igual que otros, porque puede hacer pensar a los adultos en con cuánta frecuencia desconocen el verdadero mundo interior del niño. El desenlace también es acertado.

Christine Davenier. Luna y la habitación azul (Louna et la chambre bleue, 2014). Texto de Magdalena Guirao Jullien. Barcelona: Corimbo, 2014; 32 pp.; col. Álbumes Ilustrados; trad. de Rafael Ros; ISBN: 978-84-8470-497-3. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 27 de octubre de 2014

He descubierto hace poco a Komako Sakaï, una ilustradora japonesa con un don especial para retratar escenas y emociones sencillas de la vida cotidiana. Recientemente se ha publicado La pequeña Ana, una historia mínima con mucho encanto.

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martes, 25 de marzo de 2014

Allegro, de Alfredo Gómez Cerdá y Juan Ramón Alonso, es un relato nacido con el fin de obtener recursos para tratamientos de musicoterapia para niños. Su argumento es que mientras Alejandro, de seis años, juega al fútbol por las tardes, su hermana, de cinco, estudia música. Cuando a su hermana la operan, Alejandro se da cuenta de que deja de sonreír, y entonces lo intenta todo para que sonría. No lo consigue de ninguna manera hasta que se le ocurre una idea feliz.

Al margen de que la finalidad sea buena, estamos ante una excelente historia, ingeniosa, bien escrita y llena de calidez. Tiene, además, unas espectaculares ilustraciones, alegres y certeras, que comunican más simpatía a una narración que ya de por sí es simpática. Luego, al relato y a las imágenes se les suma la música compuesta por Carla Navarro basada en sus experiencias como musicoterapeuta.

Alfredo Gómez Cerdá. Allegro (2013). Madrid: Mr. Garamond, 2013; 41 pp.; ilust. de Juan Ramón Alonso; música de Carla Navarro; ISBN: 978-84-616-6680-5.

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martes, 20 de agosto de 2013

Pero ¿qué pasa?, de David McNeil y Tina Mercié, es un álbum muy vistoso y, a la vez, de apariencia sencilla. En la página izquierda, en negro, va una pregunta que siempre comienza por «Pero…» y, en la derecha, va una página desplegable que, al abrirse, muestra otra imagen inesperada. Así, frente a «Pero ¿dónde van?» vemos dos animalillos; frente a «Pero ¿qué es eso?» hay una especie de nube-globo rosácea; frente a «Pero ¿qué pasa?» se ve un paisaje tras de unas rejas, etc. La sofisticación de algunas imágenes no lo hacen un álbum para pequeños, como puede ser ¡Oh!, sino más apropiado para lectores algo mayores que ya comienzan a descubrir que las cosas no siempre son lo que parecen.

David McNeil y Tina Mercié. Pero ¿qué pasa? (Mekeskispasse?, 2012). Madrid: SM, 2013; 18 pp. de las que 7 son desplegables; ISBN: 978-84675-5917-0.

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lunes, 5 de agosto de 2013

Un álbum citado en Emociones en construcción que no estaba mencionado aquí: Fídibus, de Anneget Fuchshuber. Puede alinearse con otros, como Harold and the Purple Crayon o Cuando Lía dibujó el mundo, pues es de los que tiene un protagonista que dibuja y se fabrica su propio argumento.

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lunes, 8 de julio de 2013

Los relatos protagonizados por El Pequeño Rey, de Javier Sáez Castán, son un acercamiento perspicaz y singular al mundo imaginativo del niño. En el primero, el protagonista se da cuenta de que tiene tres soldados rotos y sale a buscar bichitos para su ejército, gorgojos, cochinillas y cucarachos. En el segundo piensa que el sonajero no es suficiente y sale también a formar una orquesta más rica con grillos, cigarras y chicharrones. En el tercero, harto de compota, sale a buscar ayudantes en los gorgojos, cochinillas y gusarapos, para fabricar platos más variados.

Los tres álbumes cuentan las historias con ilustraciones circulares, tal vez como si estuviéramos contemplando lo que ocurre por un agujero. Los tres tienen la misma estructura: un contratiempo inicial, una búsqueda, un primer momento de satisfacción, una dificultad, una solución y un regreso. Los tres inciden en cómo el niño se fabrica un mundo propio, con él en el centro desempeñando distintos papeles, y cómo las pequeñas contrariedades le van enseñando que no puede imponer siempre y a todos su voluntad.

Javier Sáez Castán. El Pequeño Rey: general de infantería (2009), El Pequeño Rey: director de orquesta (2010), El Pequeño Rey: maestro repostero (2013). Barcelona: Ekaré, 2009, 2010, 2013; 22 pp.; ISBN: 978-84-936504-8-3, 978-84-936843-8-9, 978-84-939138-7-8.

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lunes, 22 de abril de 2013

¡Oh no, Lucas!,
de Chris Haugthon, podríamos alinearlo con, por ejemplo, Harry el perrito sucio, pues, como él, habla bien al lector pequeño de orden y limpieza por medio de un personaje interpuesto. Un niño, Quique, deja solo en casa a su perro, Lucas y, antes de irse le pregunta «¿Te vas a portar bien?», y Lucas asiente y dice que será muy bueno. Y desde ahí asistimos, en secuencias de dos dobles páginas, a las tentaciones irresistibles que asaltarán a Lucas: una tarta, un gato, una maceta...

Alternan las dobles páginas sangradas, las de la vida real, y las que llevan marco, las de Lucas portándose mal, como si fueran un paréntesis en el que Lucas no fuera él mismo. Se provoca bien el deseo de pasar la página: después de cada tentación vemos a Lucas mirando al lector mientras hay una pregunta en el aire: «¿Qué hará Lucas?». Las figuras esquemáticas, o minimalistas, son simpáticas y transmiten bien el mundo “interior” del personaje.

Chris Haughton. ¡Oh no, Lucas! (Oh, no, George!, 2012). Santander: Pepa Montano - Milrazones, 2012; 34 pp.; trad. de Jesús Ortiz Pérez del Molino; ISBN: 978-84-937552-9-4.[Edición del libro en amazon.es]

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lunes, 8 de abril de 2013

¿Cómo te sientes? es un álbum sencillo para lo que suele ser habitual en Anthony Browne. En sucesivas imágenes vemos a su protagonista en distintos estados de ánimo: aburrido, solo, contento, triste, enfadado, culpable, curioso, sorprendido, confiado, vergonzoso, preocupado, bobo, hambriento, lleno, somnoliento… Está siempre vestido igual y cambian su tamaño, su posición, el color del fondo, los gestos de la cara y las posturas, los contrastes con el mobiliario o con alguna otra figura (un oso de peluche, un muñeco pintado…).

De lo dicho se deduce que no hay historia sino escenas que servirán al lector para sintonizar o no con Willy, si es Willy, o uno de sus hermanos. Tal vez los entusiastas de Browne se sientan un poco decepcionados por la falta de guiños o subtextos pero, al menos en mi opinión, la claridad del álbum es la propia de alguien que domina bien todos los recursos del género y que no se siente obligado más que a contentar a los lectores pequeños, aunque tal vez a ellos se les escapen algunos sentimientos tal como están formulados. El papel que los álbumes pueden jugar a la hora de aumentar la capacidad de comprender los sentimientos propios y ajenos queda también claro.

Anthony Browne. ¿Cómo te sientes? (How do you feel?, 2011). Pontevedra: Kalandraka, 2012; 27 pp.; col. Libros para soñar; trad. de Silvia Pérez Tato; ISBN: 978-84-92608-08-9.

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lunes, 8 de octubre de 2012

En Sombrero, de Paul Hoppe, un niño llamado Henry pasea con su madre por el parque y ve un sombrero rojo abandonado. A continuación se imagina todos los usos posibles que tiene un sombrero como ese. Pero entonces su madre le pregunta: ¿y si otra persona necesita este sombrero?

Con dibujos coloreados, propios de un caricaturista, el autor debuta en los álbumes con esta divertida historia donde se ve cómo puede dispararse la imaginación infantil. Dado el tono no importa mucho que  algunas de las escenas imaginadas parece que van más allá de la edad de Henry. Su madre, de modo parecido a cómo lo hace la madre de Un mensaje para Papá Noel, es un ejemplo de cómo el adulto puede ayudar al niño a pensar en las necesidades de los demás.

Aquí se puede recordar que, dice Maryanne Wolf, hacia los tres años y medio es el momento de poner las bases de «una de las habilidades sociales, emocionales y cognitivas más importantes que un ser humano puede adquirir: la capacidad de ponerse en el lugar de otro. Entender los sentimientos de los demás no es sencillo para los niños de tres a cinco años. (…) Es su incapacidad para pensar en lo que piensan los demás —no su inmoralidad— lo que les impide saber lo que otra persona siente».

Paul Hoppe. Sombrero (Hat, 2009). Barcelona: Flamboyant, 2011; 32 pp.; trad. de Helena Martín; ISBN: 978-84-937825-6-6.
Maryanne Wolf. Cómo aprendemos a leer: historia y ciencia del cerebro y la lectura (Proust and the Squid, 2007). Barcelona: Ediciones B, 2008; 335 pp.; trad. de Martín Rodríguez-Courel; ISBN: 978-84-666-3835-7.


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martes, 20 de septiembre de 2011

Nueva y cuidada edición de un libro de Arnold Lobel: Tío Elefante. Son nueve minirelatos, con cuentos, canciones y bromas, cuyo punto de partida es que los padres de un pequeño elefantito no vuelven de un paseo en barca y su tío le hace compañía y le distrae.

El estilo es el habitual del autor: una ilustración en cada página, unas historias amables pero con el telón de fondo que marca el acontecimiento inicial y, como se podría esperar, desenlace feliz. No es el mejor de los libros de Lobel, pues los incidentes tienen menos gracia que los de otras historias, pero sólo un maestro es capaz de sostener un libro infantil después del regusto de inquietud que deja un arranque tan fuerte.

Arnold Lobel. Tío Elefante (Uncle Elephant, 1981). Madrid: Alfaguara, 1985, 2ª ed.; 66 pp.; col. Infantil Alfaguara; trad. de Pablo Lizcano; ISBN: 84-204-3716-6. Edición con pasta dura en Sevilla: Kalandraka, 2011; 68 pp.; col. Libros para soñar; trad. de Xosé M. González Barreiro; ISBN: 978-84-92608-38-6.

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lunes, 14 de marzo de 2011

En el silencio del bosque,
de Cristina Pérez Navarro, es un álbum sin palabras. La primera página muestra una niña con una pelota sentada en una pradera empinada. Luego la vemos dirigirse hacia un bosque detrás de la pelota y, allí, se asusta y acaba encontrándose con un oso.

Salvada mi prevención contra los argumentos donde aparecen osos amables (por las experiencias reales que conozco de cerca), la historia es más que simpática. Gráficamente la narración está bien llevada: la ilustradora hila con acierto las escenas y sus figuras transmiten bien los sentimientos de los protagonistas. Casi todas las ilustraciones ocupan una cara completa excepto en algunas páginas, en las que se muestran dos o tres escenas consecutivas. Todas las ilustraciones van en la página derecha enfrentadas a una página izquierda sin imágenes y del color dominante en la derecha: una forma de componer un álbum que para la historia en sí misma es innecesario, pero que hace bonito el libro y facilita que la lectura tenga más pausa. Y el toque metanarrativo del relato, justo al final, es perfecto: no estorba la lectura de la historia que puede hacer el niño, le deja preguntándose qué ha leído exactamente y le hará volver atrás. Otras consideraciones, si nosotros leemos los libros o los libros nos leen a nosotros, si nosotros entramos en las historias las historias entran en nosotros, etc., ya quedan para el adulto.

Cristina Pérez Navarro. En el silencio del bosque (2010). Barcelona: A buen paso, 2010; 48 pp.; ISBN: 978-84-938036-1-2.

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lunes, 28 de febrero de 2011

Nuevo álbum de Suzy Lee titulado Zoo. Es excelente, aunque no me ha impactado tanto como los anteriores. Es lo que tiene haber puesto el listón tan alto: lo mismo me ha pasado, como alguna vez he dicho, con álbumes de Lauren Child, Anthony Browne, David Wiesner o Rebecca Dautremer...

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lunes, 15 de noviembre de 2010

Si ahora tuviera que decir cuál me ha parecido el mejor álbum del año —no en el sentido de la mejor historia o las mejores ilustraciones, sino del mejor álbum como tal— la respuesta sería: Sombras, de Suzy Lee. Igual que cuando leí La ola, de nuevo me ha impresionado la capacidad de la autora para construir una historia tan medida y ajustada a las posibilidades del medio.

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RodenasSueños.jpg
martes, 22 de septiembre de 2009

Una ilustradora experta en captar emociones: Carme Solé. Un ejemplo reciente: Sueños, seis breves poemas de Antonia Ródenas que comparten un primer verso que dice «Cuando cierre los ojos». Es un álbum pequeño, afectivo, para compartir, que tal vez guste más a las madres que a los niños.

Carme Solé. Sueños (2009). Texto de Antonia Rodenas. Madrid: Anaya, 2009; 40 pp.; col. Sopa de libros; ISBN: 978-84-667-8429-0.

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lunes, 13 de julio de 2009

Son muchos los relatos que hablan del mundo interior del niño, poblado por amigos imaginarios y por sueños que vive como reales. Uno, sensacional, es Mi dinosaurio, de Mark Alan Weatherby.

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lunes, 1 de junio de 2009

El hilo de Ariadna,
con texto de Javier Sobrino e ilustraciones de Elena Odriozola, es un álbum que, por su minimalismo —un estilo que parece sencillo pero que es el más sofisticado—, y por su texto intimista acerca del dolor interior de una niña —es decir, un relato que no es tanto para niños sino sobre niños—, tendrá más eco en los adultos, creo yo.

Ariadna sale de casa enfadada y, con el ovillo que lleva en el bolsillo, juega o se imagina distintas cosas: que se columpia de un árbol, que construye un puente, que hace de equilibrista, que juega a la comba con sus amigas... Se ve que trata de retrasar el momento de volver a casa.

Relato compuesto con gran dominio de los recursos propios del género-álbum. Los elementos con los que se cuenta son los justos: la figura de la protagonista y las formas que adopta el hilo según sus evasiones mentales para olvidar lo que le duele. La continuidad gráfica de la historia se asegura porque el hilo sale y entra de las páginas siempre por el sitio apropiado. Al final, la puerta entreabierta de la casa de Ariadna deja ver un fondo del mismo color que el vestido de Ariadna y que las guardas finales.

Elena Odriozola. El hilo de Ariadna (2009). Texto de Javier Sobrino. Barcelona: Thule, 2009; 28 pp.; ISBN: 978-84-92595-02-0.

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