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Notas del archivo 'Álbumes (convivencia: conflictos)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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LopezDomingoErizos2.jpg
martes, 20 de diciembre de 2016

La casa de los erizos, de Mercé López y Ángel Domingo, cuenta la historia de una familia de once erizos, que deben abandonar su casa cuando llega el invierno y hacer toda clase de gestiones para encontrar otra. El topo, la cigüeña, la ardilla y la comadreja les ofrecen una vivienda pero, por unas u otras razones, ninguna les sirve. Finalmente acaban encontrando un lugar que les parece muy bueno. Será el caracol quien les advierta que han ido a ocultarse bajo los restos de un carro de combate…

Relato con dos partes diferenciadas. Comienza con aires de fábula divertida y termina siendo una cierta reflexión antibélica. La narración tiene calidad y chispa, y las ilustraciones, que individualizan bien a cada uno de los erizos, son vivas. Está conseguido el efecto sorpresa de varios desplegables, muy apropiados, que aumentan el interés de la narración. Las ilustraciones cambian de colorido y de tono, de los ocres a los rojos y de los paisajes bien definidos a otros más impresionistas, cuando los erizos dejan los entornos naturales en los que se movían para ocupar su nueva vivienda.

Mercé López. La casa de los erizos (2016). Texto de Ángel Domingo. Barcelona: A buen paso, 2016; 56 pp.; ISBN: 978-8494503825. [Vista del álbum en amazon.es]

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SmithImelda.jpg
martes, 22 de noviembre de 2016

Imelda y el Rey de los Duendes es el primer álbum de Briony May Smith. Su protagonista es Imelda, una chica de lo más resuelta que hace un plan para liberar a la reina de las hadas de su bosque vecino, secuestrada por el horrible Rey de los Duendes, y de paso darle una buena lección.

El bosque en el que se interna Imelda está repleto de toda clase de seres: no es un bosque de tipo victoriano con sólo gnomos y hadas, sino que en él hay, incluso, algunos seres con el aire típico de pequeños marcianos. Las ilustraciones, abigarradas y coloristas, son de todos los tamaños —las hay que ocupan la doble página, las hay de una página sólo, en ocasiones hay dos por página…—, y las palabras, que se leen en los bordes inferiores en blanco, también van en globos de texto al modo de los cómics.

La historia es simple pero entretenida: las figuras están dibujadas para provocar atracción o rechazo a primera vista; la narración es directa y, aunque trate de hadas y seres mágicos, los comportamientos de valor o de maldad son netos. A diferencia de muchas historias con personajes parecidos. en esta no son las hadas las que ayudan sino que es la chica humana la que va en su rescate. También, a diferencia de tantos relatos con mensajes políticamente correctos, aquí no se propone «diálogo, diálogo, diálogo», sino que la heroína es amable primero pero, cuando las cosas no se arreglan, va en directo al enfrentamiento.

Briony May Smith. Imelda y el Rey de los Duendes (Imelda and the Goblin King, 2015). Madrid: SM, 2016; 32 pp.; trad. de Ángeles García Bermejo; ISBN: 978-84-675-8620-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 21 de diciembre de 2015

Los huguis en: El Jersey nuevo y Los huguis en: Yo no he sido, son dos álbumes de Oliver Jeffers sobre unos personajillos que son poco más que unos huevecillos con brazos y piernas como palitos. Son libros que a los adultos nos parecen inteligentes, pues lo son, pero cuyo eco en los lectores niños, a los que van dirigidos, es desigual.

En el primero averiguamos que todos los huguis son idénticos: tienen el mismo aspecto, las mismas aficiones, etc. Hasta que un día, Ruperto «tuvo la idea de tejerse un precioso jersey nuevo». Esto causó furor y consternación entre los huguis, pero cuando Gilberto, que pensaba que ser diferente resultaba interesante, decidió tejerse otro jersey igual, la moda se difunde.

En el segundo todos hablan sobre una mosca pero la conversación deriva hacia una enorme discusión en la que nadie se pone de acuerdo. Entonces Gilberto intenta mediar, les pregunta por qué discuten, e incluso hace una propuesta para resolver el asunto.

El autor trata de un modo irónico y amable algunas cuestiones de convivencia de una forma que cabría llamar conceptual y minimalista, tanto por la sencillez de las tramas como por la universalidad de las representaciones. Esto no sólo es aplicable a las figuras sino, también, a las discusiones de los huguis que vemos en globos emborronados, encima de sus figuras, al modo de los cómics.

Ambos álbumes hacen pensar cómo, a partir de una idea sencilla, parece posible concebir, e incluso realizar, álbumes excelentes sin necesidad de preparar unas ilustraciones complicadas. Al tiempo hay que añadir que la expresividad que logra Jeffers con tan pocos medios requiere mucho talento, igual que indica un excepcional domingo del medio lo bien pensado que está todo, ya desde las guardas.

Oliver Jeffers. Los huguis en: El Jersey nuevo (The Hueys – The New Sweater, 2013). Valencia: Andana Editorial, 2015; 26 pp.; col. Locomotora; trad. de Nàdia Revenga García; ISBN: 978-84-943130-0-4. [Vista del libro en amazon.es]
Oliver Jeffers. Yo no he sido (The Hueys – It Wasn’t Me, 2013). Valencia: Andana Editorial, 2015; 26 pp.; col. Locomotora; trad. de Nàdia Revenga García; ISBN: 978-84-943130-2-8. [
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martes, 29 de septiembre de 2015

Como los demás álbumes de Sonja Bougaeva, Por qué la señora G. se volvió tan gruñona… y por qué ahora vuelve a ser tan encantadora, es una historia muy bien resuelta. El argumento viene contado del todo en el título y en el texto de la contracubierta: que la señora G. lo pasó mal de pequeña porque los otros niños se portaban muy mal con ella y, ahora, deja de ser gruñona cuando ve a una niña pequeña en una situación similar a la que fue la suya.

Las guardas ponen de manifiesto la evolución: la señora G. en la calle con cara terrible y todos mirándola (o no mirándola) desde las ventanas, y la señora G. en la misma calle, sonriente y amable con todos. La portadilla presenta a un niño mirando a través de la cerradura de su casa a la señora G. entrando en su piso, y en la siguiente ilustración vemos lo que el niño ve, una buena forma de transmitir el temor que le inspira la señora G. Los recuerdos de la señora G. se presentan, gráficamente, sin solución de continuidad pero la historia es clara.

Sonja Bougaeva. Por qué la señora G. se volvió tan gruñona… y por qué ahora vuelve a ser tan encantadora (Wie Frau B. so böse wurde, und warum sie jetzt wieder nett ist, 2014). Barcelona: Takatuka, 2015; 26 pp.; trad. de Marisa Delgado; ISBN: 978-84-16003-28-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 21 de abril de 2015

Rabo de lagartija, con imágenes de Alejandro Galindo y texto de Marisa López Soria, tiene como protagonista y narrador a un niño hiperactivo. Sus padres le organizan su caótica habitación, celebra su cumpleaños, juega con sus amigos —«chulísimo el juego de quedarse quietoparao»—, ve una cría de lagartija —de la que dice que «es plana y verde, larguirucha, y la mayor parte de su cuerpo es una cola inquieta que parece que tiene azogue»—…

No hay tanto un argumento como una sucesión de momentos de la vida del chico. El texto está cuidado aunque vaya por encima del nivel que se le supone al protagonista. Las ilustraciones, a lo Sempé, son dibujos ágiles y abocetados, con detalles y mucho movimiento. Los personajes son divertidos y aparecen en toda clase de posturas: casi parece que todos se mueven más que el protagonista, un chico tan narigudo como su padre y su abuela.

Alejandro Galindo. Rabo de lagartija (2015). Texto de Marisa López Soria. Barcelona: Destino, 2015; 25 pp.; ISBN: 978-84-08-13603-3. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 25 de marzo de 2015

Se acaba de publicar en castellano La señorita Susi, un antiguo relato de Miriam Young ilustrado por Arnold Lobel. Es una historia sencilla y amable sobre una hogareña ardilla gris a la que unas ruidosas ardillas rojas echan de su árbol y termina en una casa de muñecas. Allí se hace amiga de unos soldaditos de plomo que, al saber su historia, se ofrecen a volver con ella y echar a las ardillas rojas. Es un relato para pequeños que habla con ingenuidad, pero bien, de amabilidad y convivencia. Las características ilustraciones de Lobel le añaden encanto.

Miriam Young. La señorita Susi (Miss Suzy, 1964). Barcelona: Corimbo, 2014; 44 pp.; ilust. de Arnold Lobel; trad. de Macarena Salas; ISBN: 978-84-8470-506-2. [
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miércoles, 11 de febrero de 2015

¿No hay nadie enfadado? contiene doce relatos de Toon Tellegen ilustrados por Marc Boutavant. Cada uno narra el enfado de un animal, un enfado solitario o un enfado con otro: El Damán, El Elefante, La Lombriz y el Escarabajo, El Cerdo hormiguero, El Ratón, El Erizo, La Musaraña, El Hipopótamo y el Rinoceronte, La Ardilla y la Hormiga, El Sapo, El Escarabajo y el Grillo… Y el último es «La desaparición del enfado».

El tono es amable y cordial, como el de las historias de Arnold Lobel. Cada una cuenta un tipo distinto de enfado, algunos un tanto especiales y otros más reconocibles. Así, el susceptible Damán se indigna con el sol por esconderse cada día; el elefante sólo desea trepar a los árboles y se cae una y otra vez; el escarabajo y la lombriz compiten a ver quién está más enfadado de los dos; el cerdo hormiguero ha de andar cabeza abajo y se enfada si se pone de pie… Las vistosas ilustraciones, varias por relato, son de una página o de doble página completas.

Toon Tellegen. ¿No hay nadie enfadado? (Is er dan niemand boos?, 2002). Zaragoza: Edelvives, 2014; 78 pp.; ilust. de Marc Boutavant; trad. de Montserrat Muñoz; ISBN: 978-84-263-9464-4. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 28 de enero de 2015

Mundo Cruel, de Ellen Duthie y Daniela Martagón, es un álbum-caja que se presenta como parte de un proyecto de «Filosofía visual para niños» llamado Wonder Ponder. La caja contiene 14 láminas que, por una cara, tienen ilustraciones y, por la otra, diferentes preguntas sobre lo visto en las imágenes. Como anuncia el título, se trata de hablar y reflexionar sobre… la crueldad.

En primer lugar, es una buena idea la de hacer pensar a los niños sobre distintos aspectos de la vida y es acertada la forma de proponerlo: presentar situaciones de la vida cotidiana (unas reales y otras hipotéticas) y hacer preguntas y fomentar un diálogo sobre ellas, con la intención de desarrollar la empatía y el sentido crítico. En segundo lugar, el libro consigue su finalidad pues tanto las imágenes como los textos estimulan el interés y son, o pueden ser en determinadas manos, un buen material de trabajo: cuando algo se muestra con ilustraciones, que fijan la mirada en unas cosas y obvian otras, o que señalan quien está sonriente o quien está enfadado, se dirigen mucho los pensamientos del lector, en especial si es niño.

La objeción que veo es que un libro centrado por completo en la crueldad —igual que una selección de relatos cortos que todos fueran de contenido duro— no parece de fácil digestión para muchos. También pensaba que, además de promover la empatía con los sufrimientos que se causan, o que nosotros mismos podemos causar, en algunos casos puede ocurrir que las imágenes sugieran al lector niño ciertas actuaciones que no se le habrían ocurrido. Y se me hace difícil imaginar la opción de convertir esto en un juego de mesa (una de las varias actividades que se proponen al final).

Dicho esto, he de añadir que, al leerlo, me preguntaba si no sería mejor abordar varios temas por libro, o, en todo caso, mostrar situaciones que hicieran pensar justo en lo contrario de la crueldad, y presentar más posiciones de los adultos (pues aquí ninguno sale amablemente retratado)... Sea como sea, es un libro inteligente que resulta un comienzo provocativo y prometedor del proyecto Wonder Ponder.

Ellen Duthrie y Daniela Martagón. Mundo Cruel (Cruelty Bites, 2014). Madrid: Traje de Lobo, 2014; 20 pp.; ISBN: 978-8494316708.

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martes, 27 de enero de 2015

En inglés, dice Wikipedia, Elephant in the room ("elefante en la habitación") es una expresión metafórica que se refiere a una verdad evidente que es ignorada o pasa desapercibida; también se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir. Parece que también, para describir la resistencia de los amigos y la familia de alguien con una adicción fuerte a discutir el problema, con lo que así facilitan al interesado que también lo niegue, se usa la expresión «elefante rosa en la habitación», sobre todo en relación al abuso del alcohol.

Como más o menos sabía lo anterior lo busqué cuando leí Un elefante rosa, de Lucía Serrano. En este caso el problema del niño protagonista y narrador es que sus padres y hermana ignoran por completo al elefante rosa que él siempre ve. Además, el elefante está tan a gusto, que va llamando a más elefantes… Hasta que al chico se le ocurre una idea.

La historia es, gráficamente, simpática. En cuanto a su argumento debe decirse que no encaja bien con la explicación que di en el primer párrafo. En este caso, lo único que se retrata es la incomunicación en el interior de la familia, que no se hace cargo del problema del niño —un problema que aquí se puede comprender como algo solo imaginario o, también, como un problema de cualquier tipo que se representa con la proliferación de los elefantes—, y cómo sólo un temor común acaba uniendo a la familia y, gracias a eso, pueden alejarse las preocupaciones del chico. Así que lo mejor es dejar la historia como está, divertirse con ella, y olvidarse de análisis y significados.

Lucía Serrano. Un elefante rosa (2014). Madrid: Narval, 2014; 44 pp.; ISBN: 978-84-94228-4-9. [
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martes, 2 de diciembre de 2014

Soy un artista, de Marta Altés, tiene como protagonista y narrador a un niño que se siente un gran artista y al que le gusta pintarlo todo, cosa que a su madre no le parece siempre bien. Las imágenes son divertidas y el ritmo del álbum —que combina ilustraciones de distintos tamaños— está conseguido. Alguna doble página es un tanto caótica —aunque tal vez eso es lo que se pretende— y algunas formulaciones son muy de adultos —por ejemplo, cuando el narrador dice que «Donde yo veo La soledad de la zanahoria abandonada mi madre ve La cena inacabada»—.

En fin, yo no llamaría creatividad a pintar al gato, o a pintar o agujerear las paredes, o a romper el espejo… Luego, un niño que grita, después de hacer esas y otras cosas semejantes, un «¡NO PUEDO PARAR DE CREAR!», tiendo a verlo como un tanto repelente... Tampoco puedo dejar de pensar en los casos que conozco de quienes disculpan al niño por todo y que critican cualquier corrección que se le haga por su falta de limpieza o de respeto... Estas reticencias mías son compatibles con que el personajillo es simpático, las imágenes tenen toques graciosos y, si no nos creemos mucho la historia, el álbum es divertido y cumple su función.

También se puede poner como ejemplo de una historia en la que vemos a quien nos cuenta en primera persona lo que le pasa sin ser capaz de verse a sí mismo ni de hacerse cargo de las consecuencias de sus acciones. El narrador del álbum, por tanto, usa un punto de vista que suma y contrapone dos visiones distintas: la visión que tiene de sí mismo quien habla y la que tiene alguien que le oye a él pero que ve las cosas desde fuera. Así se marca una distancia irónica mayor —el contraste que hay entre lo que se dice y lo que se ve—, que si el narrador con palabras usara la tercera persona para señalar que el chico piensa de sí mismo que es un gran artista, etc.

Marta Altés. Soy un artista (I am an artista, 2013). Barcelona: Blackie Books, 2014; 32 pp.; ISBN: 978-84-941676-0-7. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 7 de octubre de 2014

Igual que los dos álbumes previos de Chris Haughton también el último, ¡Shhh! tenemos un plan, tiene encanto, aunque suene familiar a sus seguidores y su argumento no esté tan conseguido como los anteriores.

Vemos a tres personajillos, armados con una especie de cazamariposas, seguidos por otro más pequeño, que van por el bosque, de noche, según se deduce de los colores azules predominantes. Cuando ven a un pajarito. el niño de atrás lo saluda amistosamente pero los demás le dicen que calle: «Shhh, tenemos un plan». Fallan pero lo intentan de nuevo con otro que está en un árbol y sucede lo mismo. Y así una tercera vez. Al fin, el niño le ofrece pan al pajarito y entonces viene, no sólo él, sino muchos otros.

El ambiente del bosque y las figuras compactas de ojos grandes son como los de Un poco perdido. Como allí, hay alternancia de páginas con las ilustraciones recuadradas, de páginas a sangre, y de páginas con las figuras sobre fondo blanco. La historia tiene el ritmo que siempre da que una misma acción se repita varias veces hasta que, al final, se da una ruptura. Es un tipo de relato que también permite una lectura dramatizada en alto, con silencios y sorpresas. El mensaje de respeto a los animales está bien transmitido, con amabilidad y un tono humorístico a lo Astérix tipo «están locos estos romanos».

Chris Haughton. ¡Shhh! tenemos un plan (Shh!, We have a plan, 2014). Santander: Milrazones, 2014; 40 pp.; trad. de Jesús Ortiz Pérez del Molino; ISBN: 978-84-940479-8-5. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 29 de julio de 2014

Un álbum de hace tiempo que no había puesto aquí: La mierlita, de Isidro Ferrer y Antonio Rubio. Está bien comentado en esta reseña y en esta otra. En ellas se resume su argumento —un zorro que atemoriza a una mierlita, diminutivo de mirlo, que, asustada, le va entregando a sus pequeñas crías, hasta que un alcaraván entra en escena—. Se habla también de su origen como cuento popular y de sus rasgos de relato repetitivo pensado para ser recitado-representado. Yo quería sobre todo poner de manifiesto que sus ilustraciones de aire cubista, por su composición con collages y la representación plana de las figuras, son especialmente claras y están bien combinadas con el texto y con la progresión del relato. No está de más señalar que, como algunos cuentos populares de advertencia, puede resultar un tanto incómodo a ciertos lectores.

Isidro Ferrer. La mierlita (2002). Texto de Antonio Rubio. Pontevedra: Kalandraka, 2002; 36 pp.; col. Libros para soñar; ISBN: 84-8464-174-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 15 de julio de 2014

¡Hola! ¡Hola!, de Matthew Cordell, es otro ejemplo de cómo un buen álbum puede salir de una idea simple pero bien transformada en una narración con imágenes. La niña protagonista intenta charlar con su padre, su madre y su hermanito, pero cada uno está totalmente absorbido por su móvil, su ordenador o su tableta y no responden ni bien ni mal a su amistoso «¡hola!» Así que sale afuera y, después de ir saludando a plantas y animales y al mundo, vuelve a su casa y actúa decididamente.

Relato con un núcleo argumental mínimo que refleja lo que vemos alrededor e incluso protagonizamos muchos de vez en cuando. Pero todo está bien contado, con unos dibujos sencillos y expresivos que siguen una secuencia clara: presentación en cuatro dobles páginas, incluidas las guardas, antes de la portadilla; luego la historia con un momento central, una doble página completa en la que un caballo responde al saludo de la niña llamándola por su nombre: ¡Hola, Lidia!, justo lo que ni sus padres y hermano hicieron; y, a partir de ahí, la enérgica Lidia en acción. Al final se indica la forma en que se han hecho las ilustraciones: pluma y tinta china, lápices de colores, ordenador, impresora de inyección de tinta, acuarela sobre papel…

Matthew Cordell. ¡Hola! ¡Hola! (Hello! Hello!, 2012). Barcelona: Juventud, 2014; 52 pp.; trad. de Teresa Farran i Vert; ISBN: 978-84-261-4025-8. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 24 de febrero de 2014

La primavera de las 999 hermanas ranas, de Yasunari Murakami y Ken Kimura, es el tercer álbum de la serie publicado en España, después de 999 hermanas ranas y 999 hermanas ranas se mudan de charca.

Esta vez, al llegar la primavera, todas las ranas se despiertan menos una, la mayor. Cuando la dormilona despierta, por fin, alguien sigue roncando: una tortuga. Ranas y tortuga se maravillan al ver el cerezo todavía en flor. Y a continuación van despertando una lagartija, las mariquitas, una gran serpiente…

Como en los álbumes anteriores, hay simpatía en el argumento y en las figuras de los personajes, información sobre la vida en la naturaleza, mucha claridad narrativa y economía máxima en las ilustraciones y en la secuencia que siguen, y perspectivas cambiantes, como corresponde a un relato de protagonista múltiple.

Yasunari Murakami. La primavera de las 999 hermanas ranas (999 Hiki no kyódai no harudesuyo, 1989). Texto de Ken Kimura. Albolote: Barbara Fiore, 2013; 40 pp.: trad. de Marina Bornas Montaña; ISBN: 978-84-15208-38-9.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

El ratón que comía gatos es un breve cuento de Gianni Rodari ilustrado por Emilio Urberuaga. La historia es sencilla pero eficaz: un viejo ratón blanco de biblioteca fue a visitar a sus primos del desván, que habían visto poco mundo, y presume, ante ellos, de haber comido a un gato, un perro, un rinoceronte…

El ilustrador saca partido a su maestría para pintar animales pequeños en escenarios grandes que, al ser oscuros, juegan bien con una iluminación muy pictórica o cinematográfica sobre el personaje central. El relato tiene buen humor y es una buena historia, de las que se obtienen las correspondientes conclusiones de modo natural.

Emilio Urberuaga. El ratón que comía gatos (Il topo che magiava i Gatti, 1981). Texto de Gianni Rodari. Madrid: SM, 2013; 28 pp.; trad. de Carla Balzaretti ISBN: 978-84-675-5248-5.

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lunes, 21 de octubre de 2013

Este no es mi bombín es un álbum con el mismo tipo de humor y parecidas figuras impasibles a las del álbum anterior de Jon Klassen. Difiere de él, sin embargo, en que aquella historia se desarrollaba en presente y las ilustraciones mostraban las cosas que ocurrían en el momento que se contaban, y esta, sin embargo, tiene momentos en los que vemos escenas que recuerda el narrador y también sucesos que ignora.

El argumento es que un pececillo ha robado un bombín a un enorme pez. El pequeño pez va contando su hazaña al lector —por qué lo ha hecho, por qué piensa que el pez grande nunca le descubrirá, a dónde va, cómo piensa ocultarse, etc.—, mientras el lector también ve al pez grande despertarse y otras cosas que no imagina el confiado pececillo.

Para los estudiosos de los álbumes vale la pena observar la forma en que las palabras o pensamientos del narrador, que a veces recuerdan algo y a veces adelantan algo, se combinan con las imágenes que contradicen lo que supone, y van alertando al lector. Las imágenes son económicas y sugerentes, y la secuencia es excelente.

Jon Klassen. Este no es mi bombín (This is not my Hat, 2012). Santander: Milrazones, 2013; 34 pp.; trad. de Paz Gil Soto; ISBN: 978-84-940479-1-6.

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lunes, 30 de septiembre de 2013

El Buen Lobito, de Nadia Shireen, es el primer álbum de su autora y es un gran debut. Es un relato de advertencia, como tantos cuentos populares, y con un humor semejante al de Emily Gravett y otros autores más bien sarcásticos.

En la primera doble página vemos a unos oyentes (tres cerditos rosa, una niña-caperucita de rojo, otra niña y un lobito gris) que atienden a alguien, a quien no vemos, mientras les cuenta un relato. Ese relato trata de una Abuelita y su amigo el Buen Lobito, muy parecido al oyente del principio. Al Buen Lobito le encantaba ser bueno pero Abuelita le advertía, sin embargo, que también había lobos malos y, en efecto, un día encuentra uno: un negrísimo Lobo Malo. Este le dice que los lobos son malos y le desafía a que se comporte como un lobo, cosa que el Buen Lobito intenta, pero no le sale..., hasta que ve a la Abuelita en peligro.

El relato es excelente y está muy bien contado pero habrá quien sufra con el desenlace. La cubierta, de las que sintetiza bien la historia, es un acierto. Los personajes atraen al lector pues son amables y graciosos. Una forma de transmitir gráficamente la bondad es que los ojos de la Abuelita y del Lobito Bueno, son circulares y tienen, sobre fondo blanco, una pupila pequeña; de hecho, cuando el Lobito Bueno se irrita mucho, la forma de sus ojos deja de ser circular. En cambio, el Lobo Malo tiene, aparte de la piel negra y un pelaje áspero que contrasta con el pelaje lanudo y abrazable del Lobito Bueno, unos ojos ovalados con fondo amarillo que respiran astucia.

Nadia Shireen. El buen lobito (Good Little Wolf, 2011). Madrid: Bruño, 2012; 32 pp.; trad. de Cristina González; ISBN: 978-84-216-8965-3.

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lunes, 24 de junio de 2013

Otro álbum descatalogado, y otro motivo más, para recordar una vieja colecciónEl muro, de Ángel Esteban.

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lunes, 17 de diciembre de 2012

999 hermanas ranas, de Yasunari Murakami y Ken Kimura, (bastante anterior por lo que se ve a 999 hermanas ranas se mudan de charca), es un relato gracioso y, más o menos al modo de Nadarín, instructivo acerca de cómo la unión puede hacer la fuerza.

Cuando nacen 999 ranitas hay una que tarda más pero, cuando deja el huevo, resulta ser mucho más grande que sus hermanas. Al aparecer una serpiente de agua cuyo alimento preferido son los renacuajos, las ranitas están jugando al escondite por lo que la hermana mayor es la que ha de hacer frente a la serpiente.

Ilustraciones sintéticas y extraordinariamente claras: ayuda el que todas las figuras se vean sobre fondo blanco. La claridad narrativa se apoya también en que los pasos que va dando la historia están bien definidos y que el texto, como a mano, es de tamaño grande y fácil de leer. El relato contiene dos páginas desplegables justo donde deben estar: en los momentos críticos. El final es el que cualquier lector pequeño desea.

Yasunari Murakami. 999 hermanas ranas (1989). Texto de Ken Kimura. Granada: Barbara Fiore, 2012; 32 pp.; trad. de Marina Bonas; ISBN: 978-84-15208-22-8.

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lunes, 12 de noviembre de 2012

Después del citado el lunes pasado, otro álbum más de convivencia, pero no entre amigos sino entre «rivales»: Una pequeña casa en el bosque, de Jutta Bauer.

A la casa donde vive un ciervo, acuden primero un conejito y luego un zorrito, los dos asustados porque un cazador los persigue. El hospitalario ciervo los acoge y les da de comer aunque se ve que se miran con recelo. Pero, luego, llegan un cazador y su perro, que piden comida porque tienen hambre...

Traigo este álbum por varias razones. La primera es que la ilustradora me gusta y, como es habitual en ella, las imágenes son económicas y la narración es clara. La segunda porque, como siempre me ocurre con este tipo de historias, me planteo hasta qué punto la validez del mensaje, si pensamos en la convivencia humana, queda contrarrestada por la elección de seres que, por supuesto, en la realidad nunca estarían juntos en la misma habitación. La tercera es que la construcción del álbum, tal vez debido a las limitaciones que impone la edición en cartoné, combina dobles páginas con páginas sencillas que, a veces, llevan los breves textos en el interior, y, a veces, llevan una página en blanco al lado donde va el texto: me pregunto si esa era la estructura original. Bien, y la cuarta es que la hospitalidad en torno a la comida es, sin duda, una buena manera de hacer amigos.

Jutta Bauer. Una pequeña casa en el bosque (Steht im Wald ein kleines Haus, 2012). Salamanca: Lóguez, 2012; 34 pp., cartoné; ISBN: 978-84-96646-74-2.

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BougaevaBarnie2.jpg
lunes, 10 de septiembre de 2012

Barnie es un nuevo álbum de Sonja Bougaeva. Su protagonista, Barnie, es un perro bajito, peludo y gordo, cuyo dueño está siempre increpándole. El álbum es una sucesión de situaciones donde Barnie se entromete, o donde su dueño le dice que se entromete, y le grita cosas como «¿no te da vergüenza?», «¡ven en aquí enseguida!», «¿estás loco?»...

Como acostumbra la autora, las figuras son graciosas, las ilustraciones están bien compuestas, y las escenas resultan simpáticas. El final es, por un lado, satisfactorio para el lector que siente que no pocos de los reproches que Barnie soporta son injustos; pero, por otro, también le hace notar que quizá su dueño conozca bien a Barnie y no le falte razón para temerle...

Sonja Bougaeva. Barnie (2012). Barcelona: Takatuka, 2012; 24 pp.; trad. de Patric de San Pedro; ISBN: 978-84-92696-77-2.

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lunes, 13 de agosto de 2012

En la primera página de Yo quiero mi gorro, de Jon Klassen, vemos al oso protagonista en la izquierda y, en la derecha, las palabras: «Mi gorro ha desaparecido. Quiero tenerlo otra vez». En las siguientes dobles páginas se repite la estructura, con la imagen del oso preguntándole a un animal en la izquierda, y, en la derecha, las palabras del escueto diálogo entre los dos. El oso responde de modo inalterable cuando distintos animales le dicen que no han visto su gorro: «Bien, gracias de todos modos». Pero, cuando un ciervo le pregunta, «¿qué te pasa? ¿cómo es tu gorro?...», recuerda que uno de los animales a los que preguntó le respondió de manera distinta y, además, ¿no tenía un gorro puesto?

Álbum magistralmente contado: los textos están medidos, las imágenes son las justas, el paso narrativo es perfecto. Además, la tipografía está bien usada —las letras que representan la voz de cada personaje tienen distinto color—, y la historia tiene un sentido del humor inteligente, que se apoya en unos personajes aparentemente impasibles de miradas significativas, y en un golpe final que ha de deducir el lector tanto de lo que se dice y se ve como de lo que no se menciona y no se ve. Eso sí, algunos lectores menos capaces de sobrellevar el humor sarcástico (como, por ejemplo, el de ¡Un huevo con sorpresa!), pueden quedarse disgustados.

Jon Klassen. Yo quiero mi gorro (I Want my Hat Back, 2011). Santander, Pepa Montano: Milrazones, 2012; 34 pp.; trad. de Jesús Ortiz Pérez del Molino; ISBN: 978-84-938927-3-9.

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martes, 24 de julio de 2012

Ya que puse hace unos días Un perro y un gato, recuerdo álbumes de hace ya un tiempo cuyo texto tiene también orígenes en narraciones orales: El pequeño conejo blanco y La cebra Camila, ilustrados por Oscar Villán.

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lunes, 28 de mayo de 2012

Un álbum gracioso y sabio, no publicado en España, basado en un relato de origen yídish: Siempre puede ser peor, de Margot Zemach.

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lunes, 21 de junio de 2010

999 hermanas ranas se mudan de charca,
de Yasunari Murakami y Ken Kimura, es un álbum que se puede poner como ejemplo de que, cuando un hilo argumental absurdo nos acaba gustando, el mérito ha de darse casi por completo a la categoría del ilustrador, que logra sostener el interés del lector con tanto acierto.

En la misma página del título va el texto que introduce la historia: «Llegó la primavera. En una pequeña charca mamá rana dio a luz 999 huevos». Cuando los renacuajos crecen y no caben, deciden trasladarse. Salen de la charla, forman una larguísima fila, y comienzan los encuentros inesperados.

Relato curioso, gracioso y con un final feliz que dejará satisfechos a sus lectores. La narración es gráficamente clara gracias al uso generoso del espacio en blanco y a cómo las ilustraciones logran representar sintéticamente a la multitud de personajes que aparecen.

Yasunari Murakami. 999 hermanas ranas se mudan de charca (999-hiki, no Kyodai no Ohikkoshi, 2003). Texto de Ken Kimura. Granada: Barbara Fiore, 2010; 40 pp.; trad. de Marina Bornas Montaña; ISBN: 978-84-937506-0-2.

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lunes, 17 de marzo de 2008

Como muchos cuentos populares y muchos relatos infantiles, Ojobrusco tiene como hilo argumental básico el viaje de un protagonista que abandona su casa y al que se luego se le unen nuevos compañeros para terminar con un enfrentamiento final con un malvado. En este caso son Ratón, Perro y Elefante quienes  acaban dando una lección a Ojobrusco 

La historia es sencilla pero, como corresponde a un poeta como Darabuc (autor de La vieja Iguazú), tiene un texto rico y sonoro, apropiado para la lectura en voz alta y con metáforas que tienen algo de primera introducción al lenguaje poético. La recreación en imágenes de la historia que hace Maurizio Quarello es imaginativa y vistosa; de sus ilustraciones a doble página, en las que hay guiños a obras de arte conocidas, son particularmente sugerentes las de la partida de Ratón y las de sus encuentros con Perro y con Elefante.

Maurizio Quarello. Ojobrusco (2008). Texto de Darabuc. Pontevedra: OQO, 2008; 32 pp.; ISBN: 978-84-96788-40-4.

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lunes, 10 de julio de 2006

Gumer y la piedra de fuego
es un álbum que sigue la estela de los anteriores de su autor, el ilustrador suizo Marcus Pfister: también en él usa el recurso de colocar un objeto cuyo brillo atrae. Cuando el ratoncito Gumer encuentra una piedra maravillosa, que da luz y calor, todos sus congéneres tienen entonces el mismo deseo de poseer piedras semejantes, y a partir de ahí la historia se bifurca en dos, físicamente también: las hojas del álbum están cortadas en dos y las de la mitad inferior siguen una rama de la historia que habla directamente de generosidad y de un estilo vital ecológico, podríamos decir; las de la mitad superior hablan de lo mismo pero en negativo: de las consecuencias de la codicia... Una curiosidad: en castellano el protagonista y el anciano sabio se llaman Gumer y Matusalén, en la versión inglesa Milo y Balthazar, en la francesa, Justine y Barnabé, en la alemana Mats y Balthasar.

Marcus Pfister. Gumer y la piedra de fuego (Milo and the Magical Stones, 1997). Irún: Alberdania, 2005; 26 pp.; trad. de Lola Erkizia; ISBN: 84-96310-83-3.

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