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Notas del archivo 'Fantasía (libros españoles e hispanoamericanos)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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miércoles, 9 de octubre de 2019

La indomia, de Ignacio Ceballos Viro, es un relato que atrapa por su lenguaje cuidado e ingenioso, por la curiosidad que suscitan unos ambientes y personajes singulares, y también por lo que tiene de original en el panorama de la LIJ habitual hoy.

El primer párrafo del libro nos dice que los indomios viven en un lugar donde siempre es verano, que son «un poco extraños en sus costumbres» y «bastante raros en todo lo demás». Nos enteramos luego de que viven al aire libre y de que todos tienen nombres con muchos apellidos: en una ceremonia anual llamada el Fato se añaden un apellido de acuerdo con la ocupación que tendrán el nuevo año: así, una mujer se llama Acumba Escuchatormentas Limpiabrisas Vencemiedos, etc.; pero también los hay que optan por mantener la misma de año en año, y así una de las protagonistas se llama Umbra Cuentaestrellas Cuentaestrellas Cuentaestrellas, etc.

La chica que aparece al principio, Vita, emprende un viaje misterioso: desea buscar aerísaes, unos seres que nadie sabe si existen y que habitan en los volcanes según dicen los cuentos. Cuando llega la noticia de que está en un gran peligro, salen en su busca sus amigas Pinna y Umbra, y un chico llamado Clivo, que logran seguirla gracias a unos mensajes que Vita va dejando en lengua indomia (un lenguaje silábico que se muestra completo al final del libro). Se suceden episodios de distinto tipo, unos en los que los viajeros son espectadores, como una cruenta batalla de hormigas blancas contra hormigas negras, otros en los que participan, como en unos recorridos de árbol en árbol mientras son acosados por logbos, u otros a través de unas cuevas. Pero cuando encuentran a Vita las cosas no salen como esperaban.

Hay dos momentos en que la acción se desarrolla en forma teatral: uno cuando unos niños representan para los viajeros lo que les quieren transmitir; otro, que sucede sin más, cuando los tres charlan sobre cómo entrar en un campamento donde Vita parece estar recluida. En general, toda la narración parece pensada para ser representada: abundan los diálogos ágiles con réplicas bromistas y de los personajes no se describen vestidos sino cosas de su aspecto: de Pinna se nos dice es una chica de piel con motas grises y anaranjadas y de Vita que se caracteriza porque tiene dos rayas oscuras desde la cintura hasta los tobillos.

Las descripciones de la naturaleza que hay son excelentes y tienen la virtud de provocar una sensación tanto de familiaridad como de extrañeza. Se nos dice, por ejemplo, que la deliciosa bebida secreta de los indomios es el bayino y, entre muchos otros animales, frutos y plantas, de los que se habla, se mencionan los gatios, peurros o connejos; los melonones y las sandianitas, las zárpazas y los helechios, los sauzes y los frasnos, etc. Hay algunos sonoros poemas bien compuestos que salpican la historia. La edición es buena aunque vendría bien un mapa que sirviera de orientación al lector en las rutas que siguen los personajes.

No faltan comentarios que parecen apuntar más alto pero que, simplemente, le sirven al narrador para dejar caer bromas. Así, la vieja Ulteria se lamenta de que, de todos lugares del mundo donde podía haber caído un cocco, «haya tenido que ser precisamente en tu cara. Y entonces te da por pensar que tiene que tener un sentido, y ahí estás perdida, cielo, porque si la caída de un cocco que te abre una brecha en la cabeza tiene un sentido, entonces es un sentido doloroso. (…) Y coges el cocco y lo miras, y lo apoyas en una piedra para mirarlo más rato, preguntándole “¿qué haces tú aquí y por qué casi me abres la crisma?”».

Ignacio Ceballos Viro. La Indomia (2019). Sevilla: Babidi-Bu, 2019; 220 pp.; ISBN: 978-84-17679-86-6. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Un libro que fue importante para la pequeña historia de la LIJ española: ¡Ay, Filomena, Filomena! y otros cuentos, de Miquel Obiols, que fue reeditado hace pocos años con nuevas ilustraciones de Miguel Calatayud. Releído hace poco, me ha vuelto a gustar mucho, en especial, el primer cuento, el que da título al libro.

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miércoles, 11 de abril de 2018

Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo, de Patricio Pron, tiene un narrador que se siente obligado a explayarse y comienza dirigiéndose al lector para para contarle la historia de un joven venado de las pampas argentinas llamado Nahuel. Entonces sabremos qué son las pampas, dónde está Argentina, que Nahuel es el último de su especie y estaba solo, y que se propuso emigrar en busca de agua. Como le indican que debería llegar a Europa, se pone de acuerdo con un erizo llamado Martirio, un cerdo que se hace pasar por un perro llamado Porc Faiseur, y un retórico topo llamado James O’Donnell —que cuando le conocen les habla de Herodoto—, y acaban llegando a su destino. Entonces empiezan otra clase de problemas. El primero lo tienen cuando un oso burócrata que les recibe les habla de que necesitan el papel C, que se puede conseguir si tienen el papel B, y este si ya tienen el papel A…

La historia se transforma entonces en una especie de gran parábola sobre los problemas de quienes emigran a otro país y tropiezan con todo tipo de barreras. El mismo autor indicó que, por ejemplo, no es casual que el guía sea un topo, «porque estamos guiados por ciegos». Abundan las explicaciones. Así, una tortuga llamada Jolo, habla de tres conductas que arruinan la vida de muchas personas: las de quienes pretenden gobernar con mano dura y asesinan a sus adversarios; las de los hombres de negocios que desean comprar el agua y el aire que pertenecen a todos; las de los ideólogos que acaban triunfando en un baño de sangre. En el capítulo final el autor reivindica los beneficios para todos del viaje de quienes se marchan de su tierra en busca de mejores oportunidades. El relato se lee con facilidad pero, como se deduce de lo anterior, deja enseguida de ser una historia más o menos infantil para dirigirse a unos lectores capaces de captar la multitud de metáforas y de consideraciones de tipo social y político que pueblan la historia. 

Patricio Pron. Caminando bajo el mar, colgando del amplio cielo (2017). Madrid: Siruela, 2017; 118 pp.; col. Las tres edades; ilust. de Rafa Vivas; ISBN: 978-84-17151-35-5. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 19 de septiembre de 2014

La puerta de los pájaros, de Gustavo Martín Garzo, es un relato con el que su autor, una vez más, se propone reivindicar el género de los cuentos de hadas para un público adulto.

Es un libro no muy largo pero con un argumento que da vueltas y revueltas. En su comienzo, Constanza, la hija del rey Dinis de Portugal, se queda fascinada por la historia que se cuenta en unos tapices acerca de la leyenda del unicornio. Más adelante, debido también a los regalos de dos objetos mágicos que le hace su padrino Merlín, se queda dormida permanentemente cuando tiene trece años. Su padre, desesperado, acaba casándose con una mujer horrible que desea deshacerse de Constanza pero la operación le sale mal y la chica, dormida, termina siendo una especie de atracción que unos gitanos exhiben de ciudad en ciudad.

Aparte de las que ya se apuntan en el párrafo anterior, en la trama y en el texto se contienen más referencias o pasos argumentales que remiten a más historias (relatos artúricos, el hada Melusina de Hugo von Hoffmannsthal, los niños perdidos de Peter Pan, versos de distintos poemas, frases evangélicas…). El mismo autor explica el origen de varias y de algunas alusiones culturales al final del libro. El mismo título, tomado de la puerta de los pájaros de Comillas, diseñada por Gaudí, simboliza la puerta de la imaginación que, para el autor, «nos lleva al mundo de los sueños, de los deseos, de la intimidad; todo ese mundo del que se nutren los cuentos». La historia tiene la clara intención de hacer notar el acierto de la famosa frase de Rilke acerca de que «el niño es la patria del hombre», de subrayar la capacidad de asombro que tienen los niños y que se pierde al crecer.

A favor del relato juegan la riqueza de lenguaje y la destreza narrativa del autor para engranar unas historias en otras; pero, sobre todo, que tiene un modo de contar convincente, seguro de sí mismo, con deseos de acceder a lo invisible y lo profundo de la vida. En contra, que son muchas las cosas que pasan y son muchos los guiños literarios: es difícil sustraerse a la impresión de que tenemos delante una construcción muy artificiosa mientras que una parte del impacto de los buenos cuentos de hadas que conocemos está, también, en su brevedad y en su concentración.

Por otro lado, mientras que algunos lectores sintonizan bien con este tipo de historias no es fácil para muchos otros hacerlo. Algunos ven poca consistencia en sus acentos de blandura evanescente, y otros ven mucho voluntarismo en las afirmaciones que desean encontrarle a la vida una belleza sin otro significado que ella misma. Sea como sea, el autor está cómodo en el reino de la infinita posibilidad, en el reino del «como si», y para él los cuentos deben dejar detrás un rosario de preguntas: en otro de sus libros dice que, «tal y como se nos cuenta en Las mil y una noches, la verdad no cabe en un solo sueño, y necesita del entrelazarse de muchos sueños para revelarse»; que la felicidad que los cuentos nos pueden aportar es la de «que es posible instalarse sin angustia en el reino de la incertidumbre».

Gustavo Martín Garzo. La puerta de los pájaros (2014). Madrid: Impedimenta, 2014; 192 pp.; ilust. de Pablo AULADELL; ISBN: 978-84-15578-92-5. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Después de los ilustradores citados ayer y anteayer, otro ejemplo más de autor que lleva tiempo ganando adictos, en sus álbumes y en sus libros, es Javier Sáez Castán. Un último paso en esa dirección es Nada Pura 100 %, un libro ilustrado que tiene como protagonistas al estrambótico doctor Campbell y a su ayudante, un ingenuo cerdito. Su argumento es que, cuando abren un bote de Nada Pura, toda la realidad se transforma, o se diluye, por lo que el doctor Campbell ve que algo deben hacer para reponer las cosas a su verdadero ser.

Las intenciones crítico-bromistas del relato se pueden apreciar en el momento en que Campbell reconoce lo que pasa: «durante años he ido viendo como esa aviesa Nada se iba introduciendo entre nosotros: cerveza sin alcohol, café descafeinado, zumo sin azúcar, leche desnatada, cero por ciento de calorías… [avances a los que, por mi parte, añadiría el jamón islámico]. Todo eso no eran más que anuncios o prolegómenos de lo que ahora acaba de suceder. No, no es ahora momento para libretitas, sino para deshacernos de esta amenaza mundial». Sus intenciones positivas quedan claras desde la cita introductoria: «El mundo está tan lleno de tantas cosas que creo que todos hemos de ser tan felices como reyes», de Robert Louis Stevenson.

Javier Sáez Castán. Nada pura 100%. Una odisea científica del profesor Campbell (2011). Madrid: Anaya, 2011; 134 pp.; ISBN: 978-84-667-9422-0.

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miércoles, 18 de enero de 2012

Un libro peruano de hace más de medio siglo, históricamente importante, del que no conozco edición en España: Rutsí, el Pequeño Alucinado, de Carlota Carvallo. Es un libro de fantasía pero también costumbrista y con muchas ricas descripciones de la naturaleza.

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martes, 23 de agosto de 2011

Entre los libros infantiles españoles de más calidad literaria de hace ya medio siglo están Las hadas de Villaviciosa de Odón y Antón Retaco, de María Luisa Gefaell. Dados sus acentos, y su ambientación en la España de hace décadas, no son cómodos para muchos lectores niños de ahora pero cualquier buen lector los apreciará siempre.

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miércoles, 7 de julio de 2010

No hace mucho se comentaba aquí Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Más recientemente, salía una reseña aquí y, en el mismo sitio, se añadía otro interesante comentario titulado abuelas-madres-nietas. Al margen de cualquier opinión sobre su oportunidad para lectores más o menos jóvenes, es un libro bien escrito y una inteligente recreación de un relato clásico.

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jueves, 6 de mayo de 2010

Nueva edición de Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sánchez Ferlosio, un relato con el que muchos no conectan pero que algunos adoran, en la línea del realismo mágico que preconizaba Bontempelli y que también podríamos llamar fantasía poética.

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viernes, 28 de octubre de 2005

Uno de los libros más poderosamente atractivos que se han escrito nunca en castellano es El bosque animado, de Wenceslao Fernández Flórez. Con una prosa completamente mágica, distintas historias se combinan para realizar una pormenorizada descripción de un bosque gallego. Unas están protagonizadas por animales y son como fábulas, y otras hablan de algunos personajes que viven en el bosque, y todas logran emocionar y divertir al lector.

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