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Notas del archivo 'Álbumes (emociones infantiles: juguetes)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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martes, 2 de agosto de 2016

En Mi mono y yo, de Emily Gravett, una niña —tal vez la misma protagonista en El gato de Matilda—, junto con su mono de peluche, van a ver, y juegan a imitar, a distintos animales: pingüinos, canguros, murciélagos, elefantes… y monos. Una doble página presenta primero a la niña y a su mono, y en la siguiente se ven a los otros animales. La secuencia de imágenes y las palabras que las acompañan tienen ritmo y sonoridad. El álbum desea propiciar la lectura en voz alta y, a través del lenguaje y del humor, un juego de aprendizaje compartido.No falta un final con sorpresa marca de la casa.

Emily Gravett. Mi mono y yo (Monkey and Me, 2008). Barcelona: Picarona, 2016; 28 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16117-78-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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SchubertMonky2.jpg
martes, 31 de mayo de 2016

Monky, de Dieter Schubert, es un magnífico álbum sin palabras en el que todo se cuenta mediante una sucesión de formidables dibujos acuarelados.

A un niño que viaja en la parte trasera de la bici de su madre, se le cae un monito de peluche cuando pasan por un parque, o un bosque, y empieza la lluvia. Lo buscan, pero no lo encuentran, por lo que regresan a casa. Entretanto, vemos lo que le ha ocurrido al monito: unos ratones lo encuentran y lo destrozan; un erizo se lo arrebata y los erizitos juegan con el muñeco; una urraca se lo quita a los erizos y, más adelante, se le cae al río; luego un pescador lo pesca…

En cada cada doble página hay tres, cuatro, cinco, seis o siete imágenes distintas, cada una en un recuadro. Los personajes, animales y humanos, están bien caracterizados. La secuencia es perfecta. El lector se identifica con los sentimientos del chico, de pérdida, desolación y, naturalmente, de felicidad por la recuperación final de Monky.

Dieter Schubert. Monky (Monkie, 1986). Barcelona: Ekaré, 2016; 28 pp.; ISBN: 978-84-944291-9-4. [
Vista del álbum en amazon.es]

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RaschkaDaisy.jpg
lunes, 23 de mayo de 2016

Una pelota para Daisy, de Chris Raschka, es un álbum sin palabras. Se suceden imágenes, varias en cada doble página, en las que vemos a una perrita que juega con una pelota roja. Luego, Daisy sale a la calle y al parque con su dueña, que es quien, al principio, lleva la pelota. Cuando Daisy vuelve a jugar con la pelota entra en escena otro perro, que se hace con ella, lo que a Daisy no le gusta nada.

El autor presenta unas características figuras como sin delinear y compuestas con trazos muy gruesos. Los contornos de Daisy son grises y son negras las orejas, la cola, el hocico, los ojos, el collar… La historia está bien secuenciada y se sigue con interés: al principio a la dueña no se la ve completa y todo se observa como a la altura de Daisy, con lo que al lector le resultan más patentes su satisfacción al jugar y su frustración al quedarse sin pelota… Buen álbum, de los que, a través de un personaje interpuesto, le aportan al lector pequeño un mayor conocimiento de las reacciones interiores que pueden tener él mismo u otras personas.

Chris Raschka. Una pelota para Daisy (A Ball for Daisy, 2012). Barcelona: Corimbo, 2016; 32 pp.; ISBN: 978-84-8470-526-0. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 21 de marzo de 2016

El gato de Matilda, de Emily Gravett, nos muestra, en sucesivas dobles páginas, a una niña que, con un disfraz de gato, hace toda clase de travesuras mientras juega. En todas las imágenes vemos a un gato, atemorizado, que contempla las hazañas de su dueña (como, por ejemplo, lo hace muchas veces Hobbes cuando ve a Calvin en acción). Como es habitual en la ilustradora, los dibujos son magníficos y respiran simpatía. En cambio, para lo que podrían esperar quienes conozcan sus otros álbumes, tiene un estupendo desenlace que romperá sus expectativas.

Emily Gravett. El gato de Matilda (Matilda’s Cat, 2012). Barcelona: Picarona, 2014; 32 pp.; trad. de Joana Delgado; ISBN: 978-84-16117-10-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Con toda clase de materiales reciclados, la holandesa Karina Schaapman dedicó años a construir y decorar «La casa de los ratones», una especie de casa de muñecas para ratones, con más de cien habitaciones, que hoy se encuentra en el interior de la Biblioteca Pública de Amsterdam. En esos escenarios se ambientan las historias que se cuentan en el libro, también titulado La casa de los ratones, cuyos protagonistas son dos ratones-muñecos, fabricados con telas, llamados Sam y Julia. Sabemos cuál es su lugar secreto, sus relaciones con el trapero, sus aventuras en la cocina, el temor que sienten a una rata, cosas que hacen sus vecinos, y muchas más.

Todo esto se cuenta por medio de fotografías de gran calidad, algunas que captan primeros planos de Sam, Julia u otros ratoncillos, y muchas otras que abarcan las habitaciones, muy distintas entre sí. Se puede apreciar el asombroso detalle del interior de la vivienda, en la que, como corresponde a un libro ambientado en Amsterdam, no falta un Diario de Ana Frank en una mesilla de noche. No hubiera estado mal que, en el libro, viniera más información sobre la casa y sobre aspectos del trabajo de la autora, aunque puedan obtenerse consultando su página web.

Karina Schaapman. La casa de los ratones (Het Muizenhuis. Sam & Julia, 2011). Barcelona: Blackie Little Books, 2015; 60 pp.; fotografías de Tom Bouwer; trad. de Goedele De Sterck; ISBN: 978-84-16290-34-5. [
Vista del libro en amazon.es]

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LaytonEsteConejo2.jpg
martes, 8 de julio de 2014

Un excelente álbum: Este conejo pertenece a Emily Brown, con texto de Cressida Cowell e ilustraciones de Neal Layton. Emily Brown es una niña con un gran afecto a su viejo conejo gris, Stanley. A lo largo del relato vemos a varios enviados de la reina Gloriana Tercera que hacen ofertas cada vez mejores a Emiliy para que le venda a su conejito. Emily siempre contesta señalando, primero, que no se llama Conejito sino que se llama Stanley, y, segundo, que no está en venta. Su irritación ante la insistencia e inoportunidad de los enviados va en aumento.

Relato divertido. Emily es un personaje conseguido: independiente, activa, educada, directa, enérgica. El hecho de que a Emily y a Stanley siempre los sorprendan a punto de comenzar, o en medio de, una gran aventura, cada vez diferente, atrae al lector y le hace notar la riqueza del mundo imaginativo del niño absorbido por sus juegos. Al modo de otros relatos, la historia plantea bien cómo en el afecto hacia los juguetes no importa ni la calidad ni la edad y, al final, Emily se lo explica muy clarito a Gloriana Tercera. Las ilustraciones están compuestas con dibujos esbozados, acuarelas, collages y fotografías. Tienen un aire desmañado —en esto se diferencian de los álbumes de Mo Willems sobre Trixie y Knuffle Bunny— pero son eficaces y transmiten bien las emociones de la historia.

Neal Layton. Este conejo pertenece a Emily Brown (This Rabbitt Belongs to Emily Brown, 2006). Texto de Cressida Cowell. Barcelona: Beascoa, 2007; 32 pp.; trad. de Atona S.L.; ISBN: 978-84-488-2627-7
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HayashiHipo.JPG
martes, 29 de abril de 2014

Cuando se quiere contar una historia que oscila entre la vida real y la vida imaginativa de un niño, los ilustradores suelen emplear los marcos, de distintas maneras, para mostrar las transiciones entre ambas. Ejemplos paradigmáticos son Donde viven los monstruos o En el desván, entre otros.

Pero no siempre tiene que ser así. En Un hipopótamo en la bañera, de Akiko Hayashi y Kyoko Matsuoka, un álbum japonés con unos dibujos extraordinarios, no hay un criterio gráfico distintivo para separar la vida ordinaria de la vida del niño en medio de sus creaciones fantásticas. En él vemos a un chico que se baña y todo a su alrededor se transforma: empiezan a surgir de su bañera todo tipo de animales —una tortuga, dos pingüinos, una foca...— que, además, le piden que los lave bien detrás de las orejas…

Dejando al margen las peculiaridades del baño en Japón —que se comentan brevemente al final— a mí la historia me ha recordado otro álbum de argumento parecido y donde tampoco hay un criterio reconocible para separar los dos mundos. Es una historia de Fulvio Testa titulada Es hora de salir donde, al principio, vemos un velero que navega por el mar mandado por el capitán Nic, y luego escenas de viaje, desembarco en tierra, animales, selva, ruidos… Y, al final, en la última ilustración, descubrimos al capitán Nic de la aventura, en la bañera con sus animales y demás…

El primer álbum no pone marcos a las ilustraciones y deja que, del exotismo de todo lo que ocurre, el lector deduzca que la imaginación del niño es lo que crea todo lo que se ve. El segundo álbum, sin embargo, presenta todas las ilustraciones recuadradas, tanto las de la imaginación del niño como la última de la realidad: el autor no usa el marco para sugerir, con él, que la realidad está bien acotada y, sin él, que la imaginación se expande más allá de cualquier marco; como para decirnos que toda la vida es, al fin, una y la misma.

Akiko Hayashi. Un hipopótamo en la bañera (1982). Texto de Kyoko Matsuoka. Madrid: Lata de Sal, 2013; 44 pp.; trad. de Suevia Sobral Santiago; ISBN: 978-84-941136-8-0.
Fulvio Testa. Es hora de salir (Time to Get Out, 1993). Barcelona: Timun Mas, 1993; 32 pp.; col. La nube de algodón; trad. de Concha Cardeñosa; ISBN: 84-480-0032-3.

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lunes, 28 de abril de 2014

Dos álbumes más, publicados hace algún tiempo, de Mo Willems: Knuffle Bunny y Knuffle Bunny Too. No están editados en España, aunque sé que hay edición en castellano. Tienen argumentos divertidos y realistas, y su realización gráfica es sobresaliente y poco habitual: dibujos graciosos de los personajes sobre fotografías en blanco y negro de los escenarios donde suceden las cosas, que son calles y lugares de Nueva York.

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CabreraCiaSarayUl2.jpg
lunes, 27 de mayo de 2013

Un regalo muy especial y Entre monstruos, de Vanessa Cabrera y Amaia Cia, son dos álbumes con dos protagonistas: Sara, una niña, y Ulises, su oso de peluche. Al comenzar la lectura por uno de los lados, en Un regalo muy especial, Sara cuenta que le regalan un oso de peluche y su decepción; pero, si se comienza la lectura por el otro, es Ulises quien cuenta, horrorizado, su decepción cuando ve que lo regalan a una niña. El segundo álbum repite la fórmula y, por un lado, se cuenta que a Sara le dan miedo los monstruos pero que a Ulises le aterra el agua mientras que los monstruos le parecen tipos cultos y divertidos.

Son dos relatos simpáticos, con listas típicas de lo que a Sara y a Ulises les gusta o no les gusta, y con catálogos también típicos de monstruos. Y si las narraciones son amenas, también las ilustraciones son atractivas: los personajes son graciosos; los relatos están ordenados; las dobles páginas están bien compuestas y son variadas, unas tienen una sola y otras tienen varias imágenes; la tipografía es cambiante según quién habla o recuerda. La solución para unir ambos relatos en el centro es eficaz. Hay aquí un buen comentario a los dos álbumes donde se señala la importancia de historias que, como estas, ayudan al lector pequeño a ponerse en el lugar del otro.

Vanessa Cabrera. Un regalo muy especial (2013) y Entre monstruos (2013). Texto de Amaia Cia. Barcelona: Beascoa, 2013; 34 pp.; ISBN: 978-84-488-3546-0 y 978-84-488-3547-7.

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PortisNoCaja2.jpg
lunes, 16 de abril de 2012

No es una caja,
de Antoinette Portis, es un álbum que muestra bien el mundo imaginativo de un niño, cómo su cabeza va por caminos impensables para los adultos, o para ciertos adultos.

La dedicatoria dice: «Para todos los niños que juegan con cajas de cartón». Luego, en cada par de dobles páginas se repiten diálogos semejantes: en la página de la izquierda va una pregunta de adulto: «¿qué haces sentado en esa caja?», y en la derecha se ve al protagonista, digamos que un conejo, con la caja en la mano; en la siguiente página izquierda el conejo dice: «no es una caja», y en la derecha se ve al conejo y a la caja silueteados en negro casi en la misma postura que en la ilustración anterior pero, encima, silueteado en rojo, sobre la caja y envolviendo al protagonista, un coche de carreras.

Las imágenes son sencillas, y las preguntas y las respuestas encajan siempre bien. La portada y la contraportada, igual que las páginas donde van las preguntas del adulto, tienen la textura del papel propio de las cajas de cartón, como para mostrar la visión realista de las cosas y para contrastar con los colores y la textura de las páginas que presentan la imaginación del niño.

Antoinette Portis. No es una caja (Not a box, 2006). Vigo: Factoria K, 2008; 28 pp.; trad. de Chema Heras y Pilar Martínez; ISBN: 978-84-96957-22-0.

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FreemanCorduroy.JPG
lunes, 25 de julio de 2011

Entre los álbumes sobre juguetes que cobran vida y sobre relaciones afectivas entre un niño y su juguete, Corduroy, de Don Freeman, fue y sigue siendo uno de los más populares ya desde finales de los años sesenta.

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HughesPeluche.jpg
martes, 21 de septiembre de 2010

Se acaba de publicar en España uno de los álbumes más populares en  Inglaterra en las últimas décadas, Peluche (Dogger), de Shirley Hugues, una gran ilustradora que se caracteriza, entre otras cosas, porque sus personajes infantiles son siempre muy creíbles.

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HyunDukElPeqInventor.jpg
lunes, 12 de octubre de 2009

El pequeño inventor,
con texto de Hyun Duk e ilustraciones de Cho Mi-ae, de quienes sólo sé que son coreanos (o coreanas), es un estupendo relato sobre cómo nace una vocación profesional, al modo de, por ejemplo, I want to be an astronaut, de Byron Barton.

Un chico llamado Noma disfruta construyendo un tren a base de recortes de cartón. Pide consejo a su madre cuando no sabe algo y, las veces que ella no tiene respuesta, la busca en un libro. Cuando termina se siente satisfecho y el narrador nos dice que tal vez en el futuro pueda construir un tren real y recordar entonces su alegría de hoy.

Casi todas las ilustraciones, muchas tomadas desde arriba, son las que prepararía un observador fascinado al ver a un chico tan ordenadito y absorbido por el trabajo que se ha propuesto hacer. La secuencia cuenta bien el relato, y son excelentes tanto las composiciones como los dibujos en los que vemos las distintas expresiones de Noma, tan naturales, de búsqueda y concentración mientras trabaja, de tranquilidad y satisfacción al terminar.

Cho Mi-ae. El pequeño inventor (Jogeuman Balmyeongga, 1939 el texto, 2004 las ilustraciones). Texto de Hyun Duk. Barcelona: Océano Travesía, 2009; 26 pp.; col. Los álbumes; trad. de Agatha Yoo; ISBN13: 978-84-494-2076-4.

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