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Notas del archivo 'Álbumes (emociones infantiles: noche, oscuridad)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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KlassenOscuridad2.jpg
martes, 23 de junio de 2015

La oscuridad, una pequeña historia de Lemony Snicket ilustrada por Jon Klassen tiene un argumento amable que intenta desactivar miedos infantiles al modo, por ejemplo, de Switch on the Night. El protagonista, Laszlo, vive en un gran caserón y le tiene miedo a la oscuridad que, durante el día, se oculta dentro del armario, detrás de la cortina y…, sobre todo, en el sótano. Pero, una noche, la oscuridad del sótano le llama para que acuda, y él lo hace.

La confección del álbum es excelente: las guardas son negras, el papel es negro, el sepia es el tono dominante —aunque hay azul en el pijama del chico y amarillo de las bombillas—, los rayos de la linterna que siempre lleva Laszlo le sirven al ilustrador para ordenar la composición de las escenas. También es destacable que no haya en la casa ni gente, ni animales, ni muebles: tal vez para subrayar que, al final, Laszlo ha de hacer frente a su problema el solo.

Jon Klassen. La oscuridad (The Dark, 2013). Texto de Lemony Snicket. Barcelona: Océano Travesía, 2015; 38 pp.; trad. de Pilar Armida; ISBN: 978-607-735-297-6. [Vista del álbum en amazon.es]

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JuanComenoches2.jpg
martes, 24 de junio de 2014

Otro buen álbum español de hace unos años contra los miedos nocturnos infantiles: Comenoches, de Ana Juan.

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AsenNanaBun2b.jpg
martes, 17 de junio de 2014

Y, en línea con lo dicho ayer, otro álbum importante de la misma época firmado por Mercè Company e ilustrado por Agustí Asensio fue Nana Bunilda come pesadillas, un eficaz relato para combatir los miedos nocturnos infantiles.

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MascHartnBajaG2.jpg
martes, 5 de noviembre de 2013

Otro álbum reciente sobre gatos, pero con un argumento mejor y más encanto que los citados ayer, es ¡Baja gata!, de Lucia Masciullo y Sonya Hartnett. Su protagonista es un niño llamado Nicolás, que siente temor y admiración por su gata, tan pequeña y tan valiente, cuando está fuera por la noche en medio de tantos monstruos que a él le asustan. Sin embargo, cuando llega la lluvia es la gata la que se asusta, por lo que Nicolás va en su busca y consigue traerla con él a su cama.

Las imágenes son afectuosas. A veces ocupan la doble página completa y a veces hay una ilustración en cada página. Hay frecuentes juegos de luces y sombras que sugieren bien el temor que sienten el niño o la gata; o, en la misma dirección, hay un primer plano de la gata, muy asustada, cuando estalla la lluvia. Es excelente la ilustración final del niño y la gata en la cama pero con el sueño del niño y el sueño de la gata, una en el extremo inferior izquierdo y otra en el superior derecho de la página. Y es excepcional, y muy poco frecuente, la forma en que termina el relato: la última frase cambia el punto de vista que ha mantenido durante todo el álbum la narración con palabras y nos hace darnos cuenta de algo que, seguramente, habíamos pasado por alto.

Lucia Masciullo. ¡Baja gata! (Came Down, Cat!, 2011). Texto de Sonya Hartnett. Madrid: Lata de sal, 2013; 31 pp.; trad. de Susana Collazo Rodríguez; ISBN: 978-84-941136-2-8.

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PunoMalacresta2.jpg
martes, 29 de octubre de 2013

Sigo con monstruos españoles: los protagonistas de ¡Ñam! y de El monstruo Malacresta, de Puño.

En el primero se cuenta que un monstruo gigantesco se dirige hacia la ciudad y va comiéndose a la gente sin hacer caso ni de las exigencias del alcalde, ni del comisario de policía, ni de la gente enfurecida..., hasta que al rescate llega una niña.

En el segundo se nos dice que los monstruos salen por las noches para trabajar y, a través de los armarios, llegan a las habitaciones de los niños para asustarles. El monstruo Malacresta, sin embargo, una noche se quedó fascinado por una niñita que leía y tenía un vaso de leche en su mesilla…, contrastándola con él mismo en su propia Gruta Fétida.

Relatos simpáticos, que se desarrollan con ritmo rápido y que tienen imágenes contundentes y eficaces. El argumento de ¡Ñam! me ha recordado el de El monstruo peludo, que también tiene una heroína resuelta que hace frente a un monstruo, y El monstruo Malacresta tiene un aire a la película Monstruos S.A. pero contiene un excelente y mejor giro final, con acentos realistas y hogareños que a las abuelas les encantará.

Puño. ¡Ñam! (2009). Madrid: SM, 2009; 25 pp..; ISBN: 978-84-675-3802-1.
Puño. El monstruo Malacresta (todos menos uno) (2013). Madrid: SM, 2013; 67 pp.; col. El barco de vapor; ISBN: 978-84-675-5674-2.

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LiaoDunbarMonstruo.jpg
martes, 23 de noviembre de 2010

El monstruo que se comió la oscuridad,
con texto de Joyce Dunbar e imágenes de Jimmy Liao, es un relato que habla del miedo a la oscuridad que tienen los niños. Tiene un giro argumental inicial que lo hace diferente a otros que tratan sobre la cuestión pero, en cualquier caso, se dirige a que el niño sepa ver de modo amable la oscuridad que teme.

A Lorenzo no le gustaba la oscuridad bajo su cama pues pensaba allí había un monstruo. Y así era: había un monstruo minúsculo supervoraz, que come y come toda la oscuridad que se pone por delante, con lo  que va engordando hasta que en todo el planeta no quedan sombras ni posibilidad tampoco de sueños...

Desde un punto de vista gráfico, los seguidores de Jimmy Liao no deben esperar aquí la riqueza imaginativa de sus propias historias, aunque sí encontrarán, de nuevo, a un gato como compañero del protagonista y, naturalmente, podrán comprobar con qué talento compone las ilustraciones. Así, las dobles páginas que van a sangre sugieren un mundo «no controlado» (entre otras, la del principio, cuando el niño está en la cama y tiene miedo, semejante, por cierto, a una de Una pesadilla en mi armario); y las dobles páginas con escenas recuadradas pero en las que el monstruo, la oscuridad, se sale un poco del marco, intentan mostrar un mundo que va siendo dominado.

Jimmy Liao. El monstruo que se comió la oscuridad (The Monster Who Ate the Darkness, 2008). Texto de Joyce Dunbar. Granada: Barbara Fiore, 2010; 56 pp.; trad de Carles Andreu y Albert Vitó; ISBN: 978-84-937506-4-0.

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SatrapiMiedo.jpg
lunes, 21 de septiembre de 2009

La ilustradora persa Marjane Satrapi, conocida sobre todo por su cómic autobiográfico Persépolis, es autora también de dos buenos álbumes infantiles: Ajdar y Los monstruos tienen miedo de la luna.

En el primero, Matilde, vive en un país muy bonito hasta que, un día, todos los animales se inquietan y entonces ocurre un terremoto a partir del cual todo cambia y aparecen seres que nunca se habían visto antes. Matilde visita entonces al rey y este le dice que todo depende del dragón Ajdar, por lo que Matilde deberá descender al centro de la tierra para convencerlo de que arregle el desaguisado.

En el segundo la protagonista se llama María y tiene miedo de tres monstruos aterradores. Como se da cuenta de que los monstruos tienen miedo de la luna, la corta del cielo con una tijera, la mete en su habitación, y así los monstruos ya no la asustan. Pero al no haber luna se crea el caos y el rey de los gatos decide darle una solución a María para sus miedos.

Las ilustraciones son planas y coloristas. Las figuras están dibujadas con contornos gruesos y son simpáticas. Las secuencias de imágenes están bien. Ambos álbumes tratan sobre situaciones que producen temor y sobre los recursos para enfrentarse a ellas. El argumento de Ajdar es humorístico y serio a la vez, y, al menos en nuestro entorno, resulta original; y la conclusión de que debemos atender «a los agujeros que hacemos en el suelo» puede aludir al mundo propio de la ilustradora pero tiene validez general. El argumento de Los monstruos tienen miedo de la luna lo he visto más veces —que yo recuerde ahora, en Coco y la luna, de Emilio Urberuaga—, pero en cualquier caso es un álbum eficaz sobre miedos infantiles a la oscuridad y, si se quiere, una justificación para tener un gato en casa.

Marjane Satrapi. Ajdar (2002). Barcelona: Norma, 2006; 30 pp.; trad. de Antoni Guiral; ISBN: 84-9814-823-5.
Marjane Satrapi. Los monstruos tienen miedo de la luna (Les monstres n’aiment pas la lune, 2001). Barcelona: Norma, 2009; 30 pp.; trad. de Manu Vidal; ISBN: 978-84-9847-848-8.

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