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Notas del archivo 'Álbumes (emociones adultas: nostalgia, balance)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 25 de abril de 2017

Los relatos que presentan a personas que han de dejar su tierra suelen hacer notar el dolor que sienten y la dureza de las situaciones por las que pasan. El mapa de los buenos momentos, de Zuzanna Celej y Fran Nuño, elige un planteamiento más suave que, sin embargo, puede ayudar a sus lectores a plantearse cuáles serían sus sentimientos si tuvieran que dejar atrás su ciudad, su país o sus amigos. Zoe, una niña que debe marcharse de su ciudad, recorre y recuerda los lugares donde ha disfrutado: su casa, la casa de sus abuelos, la escuela, la estación de tren, etc. Las imágenes muestran esos lugares, con unas acuarelas evocadoras, en tonos cálidos y como velados, y la narración con palabras acentúa el dolor de la despedida y el deseo esperanzado de poder regresar un día.

Zuzanna Celej. El mapa de los buenos momentos (2016). Texto de Fran Nuño. Pozuelo de Alarcón (Madrid): Cuento de Luz, 2016; 26 pp.; ISBN: 978-84-15784-16-6. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 12 de diciembre de 2016

Hay álbumes apropiados para enseñar los modos de vivir de otras gentes y otros tiempos. No a todos los lectores pequeños les atraen, pues no siempre les resulta fácil entender las cosas, aunque todo depende mucho de quienes tengan al lado. Por ejemplo, que recuerde ahora, El diario de las cajas de fósforos.

Otro buen álbum en esa línea es Una última carta, de Iris Samartzi y Antonis Papatheodoulou. Su protagonista es el señor Costas, el único cartero en una isla cuando no había ni teléfonos. Se cuenta su último día de trabajo y, de paso, se habla de que ha tenido que llevar noticias malas, noticias buenas, fotos…; de que ha tenido que ir a sitios lejanos, y leerles las cartas en alto a personas que no sabían leer. Al fin, cuando termina el día, le queda una última carta.

El relato respira nostalgia y simpatía. Contribuyen a eso el aspecto amable del señor Costas —cuyo traje se presenta perfilado con el reborde típico de los sobres de correo aéreo—; los ambientes luminosos de las imágenes, en las que predomina el azul del cielo y del mar —claramente de una isla mediterránea—; las viviendas y los escenarios propios de un pueblo costero, construidos a veces con collages y fotografías; las figuras de los paisanos del cartero, dibujadas sólo con un leve perfil —¿tal vez para sugerir que hay un tipo de personas que está desapareciendo?—. Están bien pensadas las guardas, con sobres cerrados las primeras y con algunos sobres abiertos las últimas. Atrae también la elegante cubierta-envoltorio del álbum.

Iris Samartzi. Una última carta (2016). Texto de Antonis Papatheodoulou. Pontevedra: Kalandraka, 2016; 44 pp.; ISBN: 978-84-8464-268-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 3 de diciembre de 2013

El diario de las cajas de fósforos, de Bagram Ibatoulline y Paul Fleischman, es uno de esos álbumes de recuerdos de adulto que resultan fascinantes: porque la historia es buena y porque las ilustraciones, de un hiperrealismo que asusta sólo de pensar en el trabajo que llevan, tienen mucho encanto.

Un bisabuelo cuenta cosas del pasado a su bisnieta cuando ella abre una caja que, a su vez, contiene muchas cajas de cerillas. Cada una contiene un objeto que recuerda un episodio de la vida del narrador. Un hueso de aceituna de cuando era un niño muy pobre y vivía en Italia; semillas de girasol que representan los días del viaje en barco que hizo, con sus hermanas y su madre, hasta los Estados Unidos, donde los esperaba su padre; el ticket de entrada al primer partido de béisbol al que fue con su padre… Y más objetos de sus primeros trabajos, en fábricas siendo niño, como impresor siendo joven, como librero después…

Una parte de las ilustraciones, las que presentan algo del pasado, son como antiguas fotografías en sepia. Otras, las del presente, son detallistas y a todo color: unas muestran al bisabuelo y su bisnieta, y otras lo que ven ellos en ese momento. La narración está bien llevada y deja el poso que, seguramente, los autores buscaban: de nostalgia pero de satisfacción por una vida completa; de que hay objetos sin valor objetivo pero con una enorme carga significativa para quien vivió los acontecimientos que recuerdan.

Bagram Ibatoulline. El diario de las cajas de fósforos (The Matchbox Diary, 2013). Texto de Paul Fleischman. Barcelona: Juventud, 2013; 40 pp.; trad. de Susana Tornero; ISBN: 978-84-261-3976-4.

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martes, 5 de julio de 2011

Ha fallecido hace unos días Juan Farias, un autor que ha dejado una profunda huella en la LIJ española. En este enlace hay comentarios con ese motivo. En mi archivo tenía un comentario a una obra suya que no había puesto en su momento aquí: Gallego.

O Rapaciño, un anciano de 90 años que fue marinero, espera la muerte mientras recuerda su noviazgo y rumia su añoranza de la que fue su mujer durante muchos años. La narración habla también de su vida con su hija y su yerno, de su relación con su nieto, de sus escapadas al mar para salir con su vieja barca.

El texto es rico y evocador, al mismo tiempo que sencillo. La historia tiene una fuerte componente de amor al mar y al oficio propio de las gentes del mar. Debido a los acentos fuertemente nostálgicos tal vez conecte mejor con personas mayores que con niños, aunque para ellos puede ser también una forma de acercarse al modo de ver la vida de alguien que ya sólo puede mirar atrás.

Las ilustraciones acompañan y potencian la historia con acierto. Al final va un glosario con las palabras gallegas usadas en el texto.

Juan Farias. Gallego, a la orilla del mar (2006). México: Fondo de Cultura Económica, 2006; 44 pp.; col. Los especiales de A la Orilla del Viento; ilust. de Xosé Cobas; ISBN: 968-16-8277-7.

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martes, 28 de junio de 2011

Si en el caso de Mi primer coche rojo el narrador fingía o reacomodaba un recuerdo infantil, en El mar y otras cosas de las que también me acuerdo, Mónica Gutiérrez Serna transforma en un álbum algunos recuerdos nostálgicos y agradecidos. En este caso los acentos, tanto en el texto como en la composición de las ilustraciones, son poéticos y afectivos.

La narradora habla de sus paseos de niña con su abuelo, de las enseñanzas de todo tipo que le transmitió con naturalidad, y, entre ellas, su afición a dibujar y pintar. El álbum combina dibujos realistas con ilustraciones pictóricas. Para el tipo de historia, que habla de cómo recordamos el pasado —que no intenta tanto recoger los sentimientos del pasado tal como fueron sino que los reconstruye y los presenta tal como los apreciamos ahora—, es un recurso muy apropiado el de intercalar algunas hojas transparentes cuyos dibujos se superponen a otras imágenes y que son como veladuras.

Monica Gutierrez Serna. El mar y otras cosas de las que también me acuerdo (2011). Barcelona: Thule, 2011; 44 pp.; col. Trampantojo; ISBN: 978-84-92595-82-2.

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martes, 14 de octubre de 2008

A diferencia del citado ayer, un estupendo álbum de sentimientos adultos para el que no veo claro que su destinatario pueda ser un niño: Algún día, de Peter Reynolds. En él se reflejan los sentimientos de una madre que acaba de tener a su hija y que piensa en las etapas de su crecimiento hasta que, a su vez, su hija tenga también una niña.

Gráficamente la historia está muy bien contada. Las ilustraciones van en tinta y acuarela y, cada una, que a veces ocupa la doble página y a veces una sola, muestra una etapa del crecimiento de la niña. Los pensamientos de la madre son textos breves cuyo diseño, a veces, va de acuerdo con el contenido de la ilustración prolongando el movimiento de las figuras —por ejemplo, al trazar el arco del movimiento del columpio o de la chica que se tira a la piscina—. Son extraordinarios dos detalles: el de unas lilas que aparecen al principio y reaparecen en ilustraciones posteriores dando continuidad a toda la historia, y el de que la primera ilustración se convierta en un cuadro en la última.

Eso sí, habrá quien eche de menos al padre de la niña y al padre de la nieta en toda esta historia y quien la vea como una confirmación más de que vivimos en un matriarcado educativo...

Peter Reynolds. Algún día (Someday, 2007). Texto de Alison Meghee. Barcelona: Serres, 2007; 40 pp.; trad. de Teresa Mlawer; ISBN: 978-84-7871-068-3. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 13 de octubre de 2008

Como es lógico, la mayoría de los álbumes cuentan historias o tratan sobre acontecimientos que pueden comprender los destinatarios niños y, por tanto, son pocos los que abarcan periodos de tiempo largos que desbordan la comprensión del lector pequeño. Si, además, un álbum habla de sentimientos que no son inmediatos sino que son de los que van acumulándose con el paso del tiempo, parece que sus destinatarios naturales son más bien adultos. Si, además, el estilo artístico con el que se cuenta la historia tiene sus raíces en el arte románico, en principio se puede tender a pensar que pocos niños conectarán con él. Lo gracioso es que razones como estas a unos les valdrán para no dar un álbum así a los niños y otros, mi caso, las considerarán óptimas precisamente para dárselo. Es el  caso de De cómo nació la memoria de El Bosque, de Rocío Martínez, un valioso e inusual álbum.

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lunes, 28 de enero de 2008

El hilo de la vida
,
de Davide Cali y Serge Bloch, es una obra magnífica, que se puede llamar álbum por su extensión o novela gráfica en cuanto relato en imágenes que abarca todo el arco de una vida y que intenta convocar emociones de adulto.

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