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Notas del archivo 'Álbumes (vida familiar: abuelos)' :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 13 de septiembre de 2016

Hay muchos álbumes sobre la relación entre abuelos y nietos. Algunos hablan de la enfermedad y la muerte —El ángel del abuelo, Mejillas rojas, ¡Buenas noches, abuelo!, Mi abuelo…—; otros hablan de las cosas que se aprenden con los abuelos —como ¿Qué pasa aquí, abuelo?, Mi abuelo es pirata, El abuelo Tomás, No nos podemos dormir, El diario de las cajas de fósforos, Mira como salen las estrellas, El domador de sueños…—.

Otro álbum a sumar a la lista es Un pasito… y otro pasito, de Tomie de Paola (autor también de Abuela de arriba, abuela de abajo). El relato empieza cuando nace Ignacio, cuenta cómo su abuelo Nacho sale a pasear con él y le enseña a caminar: «Un pasito… y otro pasito», igual que hace con él muchas otras cosas. Pero, poco después de que Ignacio cumpliera cinco años, su abuelo se puso muy enfermo…

Las ilustraciones son estáticas pero expresivas. Por otro lado, más que un álbum estamos ante un relato ilustrado: las imágenes recuadradas ocupan una página y muestran lo que cuentan las palabras que o bien figuran en la página izquierda, o bien van debajo de la imagen correspondiente. Es un caso en el que al autor le preocupa más que lleguen al lector su historia y su mensaje, que componer unas imágenes elaboradas.

Tomie de Paola. Un pasito… y otro pasito (Now one foot, now the other, 1981). Caracas: Ekaré, 2013; 48 pp.; trad. de Marianne Delon y Verónica Uribe; ISBN: 978-9802570256. [Vista del álbum en amazon.es]

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martes, 18 de diciembre de 2012

Aunque no me ha dado tiempo a leerlo con calma, como se merece, quiero citar antes de Navidad Abuelas de la A a la Z, de Raquel Díaz Reguera, porque, para no pocos, puede ser un regalo muy apropiado para la época.

Es un estupendo y extenso álbum que, como su modelo Princesas olvidadas o desconocidas, está concebido como un catálogo posmoderno de abuelas. La presentación de cada tipo de abuela se hace con una explicación, una ilustración grande y varias que presentan detalles. Hay varias páginas especiales, como «Los bolsillos de las abuelas» o «Esencias enfrascadas de las abuelas del mundo». Se usan distintas tipografías de acuerdo con el «espíritu abuelil» correspondiente. Los textos tienen un tono desenfadado… y certero. Así, de las Abuelas Cocinillas se nos dice que «son las grandes inventoras de la traditionnelle cuisine» y que «una de sus máximas incuestionables es: “no hay ningún problema que no tenga solución frente a unos huevos fritos con jamón”»; las Abuelas Curapupas son «también conocidas como abuelas abrazables»; las Abuelas Rosas, «muy cursis y empalagosas», «no pierden la ocasión para adornar a sus nietas con lazos, lacitos, moñas y horquillas»… Las ilustraciones, en una técnica mixta que usa collages, recortes, ordenador..., sin la sofisticación de las del álbum de Rébecca Dautremer, son amables y simpáticas, y combinan igual de bien lo realista y lo bromista. Me parece que, salvo tal vez a ciertas abuelas y nietas Tiquismiquis que preferirían presumir de la posmodernidad francesa y no de la de aquí al lado, puede gustar a todas.

Raquel Díaz Reguera. Abuelas de la A a la Z (2012). Barcelona: Lumen, 2012; 80 pp.; ISBN: 978-84-488-3472-2. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 29 de octubre de 2012

Otro buen álbum sobre nietos y abuelos: El jardín del abuelo, de Lane Smith. El narrador, un niño al que vemos en cada doble página, nos dice lo que su abuelo le ha contado de su pasado: de su vida en una granja, de cuando tuvo varicela, de su primer beso a una niña, de cuando fue soldado, etc.; y nos dice que ahora es un jardinero que modela toda clase de figuras en árboles y setos. Esto último es lo que vemos en las sucesivas dobles páginas: la memoria del abuelo queda reflejada en su trabajo en el jardín. Es brillante el cierre del álbum, con una doble página de revelación que se despliega hacia los dos lados.

Las palabras que acompañan las imágenes son escasas y prácticamente toda la comprensión de la historia descansa en las ilustraciones, pero tanto el escueto texto como las mismas imágenes nos dicen que tal vez no haya sucedido todo tal como el abuelo lo contó a su nieto y, eso sí, nos dejan claro que su actual memoria no es tan buena. Por otro lado, tal vez lo más importante del relato —que tal como está seguramente sea más atractivo para mayores, o para una lectura compartida, que para niños—, es que habla bien de lazos familiares, de la continuidad de la vida, de una afición que se transmite de abuelo a nieto. Aquí hay otra reseña.

Lane Smith. El jardín del abuelo (Grandpa Green, 2011). Barcelona: Océano, 2012; 32 pp.; trad. de Paulina de Aguinaco Martín; ISBN: 978-607-400-650-6.

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lunes, 9 de julio de 2012

Algunos álbumes que parecen muy sencillos, en sus ilustraciones, en sus palabras, y en su idea de fondo, aciertan de lleno en lo que desean transmitir. Pero el hecho de que otros álbumes que intentan lo mismo no lo consigan indica que las cosas no son tan fáciles como a simple vista podría parecer.

He pensado esto, una vez más, al leer Mi abuelo, de Marta Altés. Los protagonistas son un nieto y su abuelo, digamos que de una especie simplificada de osos, y las palabras de la narración son del nieto. En la doble página de presentación vemos al pequeño, desde detrás de un árbol, observar a su abuelo. En la siguiente doble página hay dos imágenes del abuelo contemplando como cae una hoja y, en la derecha, se afirma «Mi abuelo se está haciendo mayor». A continuación vemos al abuelo en el parque y el texto, de nuevo en la derecha, se dice: «A veces se siente solo». Después se suceden escenas con la relación entre ambos protagonistas.

Las figuras, siempre sobre fondo blanco, reflejan las actitudes de los personajes: de preocupación, de alegría, de inquietud… Armoniza bien que los fondos —casas, árboles, paisajes—, sean esquemáticos y claros, que haya un uso limitado de colores —rojo, verdes, marrones—, y que las palabras sean sobrias y no haya en ellas el más mínimo intento de ser poéticas. También contribuye al equilibrio del álbum el hecho de que las palabras se correspondan, apropiadamente, con la imagen de la página o con la imagen de la doble página. Además, es un álbum que combina con acierto algo difícil: gustar a la vez a niños y adultos.

Marta Altés. Mi abuelo (2012). Madrid: Macmillan, 2012; 28 pp.; ISBN: 978-84-1542-697-4.

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lunes, 26 de febrero de 2007

Mejillas rojas
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con ilustraciones de Aljoscha Blau y texto de Heinz Janisch, es un álbum excelente, uno más de los que tratan de la relación de un niño con su abuelo (como los ya recogidos aquí, Mi abuelo es pirata, El ángel del abuelo, Buenas noches abuelo...) Está bien armado, las ilustraciones tienen calidad, y la historia combina bien afecto, nostalgia e ingenio.

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lunes, 22 de agosto de 2005

Aunque no son muy frecuentes sí hay algunos relatos para niños que tratan sobre la muerte de los seres queridos y que, de distintas formas, intentan ayudarles a sobrellevar una situación que se les puede presentar como incomprensible. ¡Buenas noches, abuelo! es un álbum ilustrado con talento por Carme Peris i Lozano en el que se cuenta una historia en esta línea, un buen intento de dar serenidad y confianza. Ahora bien, como es lógico, un relato como este sólo pretende ser un paso adelante y no está de más recordar que las preguntas importantes vienen después.

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