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Notas del archivo 'Albumes (convivencia: amigos imaginarios)' :: bienvenidosalafiesta ::    
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martes, 24 de octubre de 2017

El dragón bueno y el dragón malo, de Jens Rasmuss y Christine Nöstlinger, son los amigos de un chico llamado Florian. En realidad, los calificativos bueno y malo no tienen mucho sentido en este caso, lo que supongo que es algo buscado expresamente. Se nos dice que el dragón Malo no es un dragón malo salvo cuando tiene que defender a Florian de una niña espantosa que se enfada, araña, pellizca, escupe y muerde.

Las ilustraciones presentan la vida ordinaria con dibujos coloreados en tonos suaves; en ella irrumpen los imaginarios dragones pintados en guache de marrón y verde, como si se quisiera decir que la imaginación es lo que llena de color y viveza la realidad. Las figuras son graciosas y los gestos de los protagonistas son expresivos. El relato en sí mismo tiene poca chispa: parece desproporcionado el enfado de Florian con su madre cuando no le hace caso, y parece tonto el problema final acerca de que si los dragones quieren o no ir a la playa (vi este álbum en la biblioteca y lo leí porque esperaba más de la escritora). Con todo, la historia es agradable y es un ejemplo más de la proliferación de relatos acerca de amigos invisibles.

Jens Rasmuss. El dragón bueno y el dragón malo (Guter drache & böser drache, 2012). Texto de Christine Nöstlinger. Barcelona: Picarona, 2017; 34 pp.; trad. de Iñigo Cebollada Martí; ISBN: 978-84-9145-041-2. [Vista del álbum en amazon.es]

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SantatBeekle2.jpg
martes, 7 de marzo de 2017

Yo no tuve ningún amigo imaginario en la infancia y, de todos los amigos y conocidos a los que he preguntado, sólo uno me dijo que sí lo había tenido... Sin embargo, ahora son muchos los libros que hablan de los amigos imaginarios de los niños (aunque me han recordado, en mi pequeña encuesta, que personajes del pasado como Marcelino pan y vino y como Zezé los tenían). Pero, más o menos recientes, recuerdo Soy demasiado pequeña para ir al colegio, Pobby y Dingan, el hermano de Greg, y Fred, el amigo imaginario. Y en los próximos días pondré varios más de los últimos meses. ¿Tendrá esto algo que ver con que ahora muchos niños son hijos únicos, o no tienen con quién jugar, o que sus juegos son muy individualistas...?

El argumento de Las aventuras de Beekle, de Dan Santat, es que uno de los habitantes de la isla de los amigos imaginarios, «donde todos esperan impacientes que un niño los elija para jugar», uno de ellos, cansado de esperar, decide ir al mundo real en su busca. Después de un tiempo vagando por distintos lugares, y observando que «el mundo real era un sitio muy raro», lo encuentra una niña llamada Alicia.

El atractivo del álbum está en que sus ilustraciones son coloristas y graciosas, en que contienen muchos detalles simpáticos, en que la figura blanca y redondeada de Beekle contrasta con el entorno y resulta también atractiva. De la historia están bien el planteamiento y el comienzo de la búsqueda, pero me parece que luego la emoción del relato sólo la compartirán quienes sí hayan tenido el amigo imaginario…

Dan Santat. Las aventuras de Beekle. El amigo (no) imaginario (The Adventures os BEEKLE: The Unimaginary Friend, 2014). Madrid: Bruño, 2016; 40 pp.; col. Cubilete; trad. de Virtudes Tardón; ISBN: 978-84-696-0434-2. [Vista del libro en amazon.es]

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JeffersColferFred.jpg
miércoles, 7 de septiembre de 2016

Fred. El amigo imaginario, de Oliver Jeffers y Eoin Colfer, cuenta que los amigos imaginarios tienen un problema: que cuando aparece un amigo real ellos tienen que desvanecerse. Fred, un amigo imaginario que flotaba en el aire como una pluma, en espera de que lo necesitasen, deseaba tener un amigo para siempre y eso sucedió cuando lo convocó Sam. Hasta que Sam conoció a Sammi, una chica, y entonces Fred piensa que tendrá que desaparecer.

Relato amable y gracioso, muy bien resuelto gráficamente. Por un lado, todo se cuenta con dibujos sencillos en blanco y negro salvo leves toques de otros colores, y con dibujos en colores suaves de los seres imaginarios, en especial de Fred, que tiene un tono azulado y es como un dibujo tramado y sin contornos. Por otro, en las imágenes se añaden elementos que no se mencionan en la narración con palabras —como, entre muchos otros, que Sam toque el violín y Fred la flauta; o como que aparezcan unas atracciones de feria—.

Oliver Jeffers. Fred. El amigo imaginario (Imaginary Fred, 2015). Texto de Eoin Colfer. Valencia: Andana, 2016; 48 pp.; trad. de Nàdia Revenga García; ISBN: 978-84-16394-26-5. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 13 de julio de 2009

Son muchos los relatos que hablan del mundo interior del niño, poblado por amigos imaginarios y por sueños que vive como reales. Uno, sensacional, es Mi dinosaurio, de Mark Alan Weatherby.

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