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Notas de noviembre de 2006 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 30 de noviembre de 2006

Recientemente ha llegado a las librerías Veneno mortal, un nuevo relato policiaco de Dorothy Sayers, que se suma a los otros dos publicados en los últimos meses, Los nueve sastres y El misterio del Bellona Club, y que tiene iguales cualidades: lenguaje rico, diálogos ágiles, escenas conseguidas, observaciones inteligentes, descripciones medidas, certeras alusiones literarias. Pero quizá es más sabroso: tiene más humor, el hilo de la pesquisa es más lineal, es un acierto que parte de la investigación recaiga en los ayudantes de lord Peter Wimsey: Bunter, su ceremonioso mayordomo; la señorita Murchinson, que aprende a reventar cajas fuertes en un plis-plás; y la señorita Climpson, que se hace pasar por una experta médium. De todas maneras, el principal gancho está en el arranque: después de que un juez exponga el caso, en el que Harriet Vane, una escritora de novelas policiacas, es acusada de haber envenenado con arsénico a su ex-amante, y de que el jurado popular no logre ponerse de acuerdo en si la acusada es o no culpable aunque todo la incrimina, lord Peter Wimsey hace suyo el caso no sin antes pedir a la señorita Vane que... se case con él. Aunque la traducción es buena, algunas expresiones vulgares, y la frecuencia con que se repite la muletilla “y tal”, resultan chocantes.

No es genial pero a los adictos les gustará. Como en tantas otras cosas, aquí se puede aplicar lo que decía el gran jefe Asurancetúrix a su pueblo después de visitar el Partenón: «Para el que le gusten las columnas no está nada mal».

Dorotty Sayers. Veneno mortal (Strong Poison, 1930). Barcelona: Lumen, 2006; 336 pp.; trad. de Flora Casas; ISBN: 84-264-1574-1.

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miércoles, 29 de noviembre de 2006

Romano Guardini: «La deformación de la figura del ángel comenzó ya muy temprano. Si tomamos las artes plásticas como expresión de las formas dominantes del sentimiento y representación, (...) en los mosaicos cristianos primitivos (...) se considera aún al ángel en su plenitud divina y en su grandeza celestial». (...) En estas representaciones, los ángeles tienen un carácter hierático, propio del arte bizantino, y la movilidad que muestran es interior, como la de los dioses y emperadores del arte egipcio. Luego, la vida se hace más activa y, «cual si hubieran abandonado el trono de los dioses y los emperadores, los ángeles (...) van asumiendo un movimiento exterior. Acaso esta fase comience ya en el arte románico y se prolongue hasta Giotto, el amigo de la juventud de Dante, y aún más. Los ángeles de Giotto son todavía misteriosamente grandes, pero ya han perdido su actitud hierática y han entrado en acción. En los cuadros de Grünewald adquieren vivos movimientos, pero todavía están llenos de un espíritu ardiente. Los ángeles del Greco y de Rembrandt tienen ya una determinación psicológica, siendo así que las antiguas representaciones de los ángeles nada saben de psicología, sino que solo son realidad, verdad, fuerza y luz. (...) En la mayor parte de los artistas, la figura del ángel es completamente terrenal, “natural” (...). En el mejor de los casos esos ángeles son seres humanos devotos o criaturas legendarias; pero ya no proceden del cielo (...). Al mismo tiempo, su figura ha ido entrando en lo bonito, en lo sensiblemente conmovedor, pequeño, gracioso..., para no hablar de las ambigüedades del barroco y del rococó. Tal vez el único arte que se ha conservado en la gran tradición sea el de los iconos orientales, aunque también aquí parece que se ha verificado una degeneración, la de un amaneramiento peculiarmente barroco (...)».

Romano Guardini. El ángel en la Divina Comedia de Dante (Der engel in Dantes Göttlicher Komödie, 1937). Buenos Aires: Emecé, 1961; 123 pp.; col. Grandes ensayistas; trad. de Alberto Luis Bixio.

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martes, 28 de noviembre de 2006

Otro relato infantil humorístico sobre ángeles, esta vez en torno a la Navidad, es Rastro de Dios, de Montserrat del Amo.

De todas maneras, y como indica un autor que citaré mañana extensamente, para comprender que los Ángeles no son unos seres blandos y empalagosos conviene volver a los orígenes y leer qué nos dicen sobre ellos el Antiguo y el Nuevo Testamento..., y después olvidar casi todo lo que, al respecto, ha hecho el arte de los últimos seis siglos, por no hablar de las representaciones comerciales, incluidas las que tienen que ver con las devociones populares.

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Ilust. de Anita Lobel.
lunes, 27 de noviembre de 2006

En la historia decimonónica de Clement Clarke Moore, The Night Before Christmas, está el origen del Papá Noel tal como lo conocemos hoy: barbudo anciano vestido de rojo que lleva un carro tirado por renos voladores con el que aterriza en los tejados y luego se las arregla para bajar por las chimeneas, etc. Poco después del relato, el popular caricaturista del siglo XIX Thomas Nast le dio ese aspecto, y en las décadas sucesivas multitud de ilustradores fueron poniendo imágenes a la historia. Entre ellos, por ejemplo, Jessie Wilcox Smith y Anita Lobel.

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domingo, 26 de noviembre de 2006

Martín Buber: «Rabí Rafael de Bershad, el discípulo favorito de Rabí Pinjas, contó:

“El primer día de Janucá expresé en son de queja a mi maestro que en la adversidad es muy difícil mantener incólume la fe en que Dios provee por cada uno de los hombres. Parece realmente como si Dios escondiera su faz de ese ser desdichado. ¿Qué puede hacer el hombre para fortalecer su fe?

El rabí respondió: “El cesa de esconderse si tú sabes que se esconde”».

Martin Buber. Cuentos jasídicos: los primeros maestros.

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sábado, 25 de noviembre de 2006

Allan Bloom: «La Universidad no necesita preocuparse de suministrar a sus estudiantes experiencias que pueden obtenerse en la sociedad democrática, ya las tendrán en cualquier caso. Antes bien, deben proporcionarles experiencias que no puedan tener en ella. Tocqueville no creía que los escritores antiguos fuesen perfectos, pero creía que podían hacernos conscientes de nuestras imperfecciones, que es lo que realmente nos importa. Las Universidades nunca cumplieron muy bien esta función. Ahora han dejado prácticamente de intentarlo».

Y, en otro momento, el mismo autor afirma: «En los estudiantes selectos de hoy ha descendido tanto el nivel de conocimientos, ha aumentado de tal manera su alejamiento de la tradición y se ha intensificado hasta tal punto su debilidad intelectual que, junto a ellos, sus predecesores parecen prodigios de cultura. El suelo es más delgado, y dudo que ahora pueda sostener las vegetaciones más altas».

Allan Bloom. El cierre de la mente moderna.

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viernes, 24 de noviembre de 2006

Me gusta el mundo propio, cordial y bienhumorado, de las tres novelas publicadas hasta el momento por Unai Elorriaga. Me caen bien sus extravagantes personajes adultos (que me recuerdan muchísimo a Sapo y Sepo, de Arnold Lobel), y me admira cómo el autor consigue que todo encaje con naturalidad, una naturalidad que parece laboriosamente trabajada frase a frase y párrafo a párrafo.

La que me parece mejor es la última, Vredaman: su entramado de historias está más logrado y, sobre todo, la voz narrativa brilla especialmente cuando el narrador es un niño como Tomas (sin acento): «Nosotros vemos todos los colores. Por esto tenemos ropas de todos los colores. Igual habrá un color que no veamos, pero pocos. Un color o dos, pero todos los demás yo creo que sí los vemos. Por eso tenemos ropas de todos los colores y canicas de todos los colores y jerseys de todos los colores. Pero los peces y los perros no ven todos los colores. En esto somos diferentes las personas y los perros. También los peces. Luego hay personas que no tienen gafas. Los peces no tienen gafas, pero las personas que tienen gafas y los peces son parecidos, porque los dos ven mal. Creo que las cosas son así».

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jueves, 23 de noviembre de 2006

Poderosas novelas que, como Los cuarenta días del Musa Dagh, se desarrollan en escenarios turcos, y que también hablan de rebelión y de lucha por la libertad, son las de Yaşar Kemal, El Halcón, El retorno del Halcón y La furia del Monte Ararat.

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miércoles, 22 de noviembre de 2006

De las novelas infantiles de Susanna Tamaro la que me parece mejor es Tobías y el ángel. El humor de la historia no deforma (demasiado) la figura del ángel protagonista y, además, en ella se vuelve a la imagen que usara George MacDonald muchos años antes: «El destino es una especie de largo ovillo de lana. Este ovillo poco a poco se desenrolla y construye la vida. A veces corre liso, a veces forma nudos. Lo importante es tener siempre el extremo en la mano. Un cabo de la madeja está en el puño del hombre y el otro está allá arriba, apretado en la mano infinita del Creador».

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martes, 21 de noviembre de 2006

En una secuencia básica de recopilaciones tradicionales de cuentos populares, después de las mencionadas en semanas anteriores, las de Basile y Perrault, vendría la de los hermanos Grimm, la más completa de todas, la que marcaría el nivel que muchos folcloristas posteriores querrían alcanzar en sus propios países.

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lunes, 20 de noviembre de 2006

Para comenzar algunos comentarios sobre relatos navideños, y que los ansiosos entretengan la espera, un buen álbum de hace pocos años:La historia del otro rey mago, ilustrado por Jackie Morris, sobre un cuento de 1896 de Henry Van Dyke.

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domingo, 19 de noviembre de 2006

Después de las consideraciones intelectuales que había hecho en El problema del dolor, C. S. Lewis tuvo oportunidad de hacer un análisis vital cuando lo sufrió en su propia carne, al morir su esposa. De eso trata Una pena en observación, un libro desgarrador y consolador a la vez, un inolvidable testimonio de confianza en Dios, en el que, al enfrentarse a cuestiones que no tienen contestación, Lewis intuye y hace intuir la mirada de Dios, «silenciosa y en realidad no exenta de compasión. Como si Dios moviese la cabeza no a manera de rechazo sino esquivando la cuestión. Como diciendo: “Cállate, hijo, que no entiendes”».

En octubre de 2015 he puesto un comentario más extenso a este libro.

C. S. Lewis. Una pena en observación (A Grief Observed, 1961). Madrid: Anagrama, 2004, 9ª impr.; 103 pp.; colección Panorama de narrativas; versión de Carmen Martín Gaite; ISBN: 84-339-0653-4. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 18 de noviembre de 2006

Joseph Ratzinger:
 «Dejando a un lado el ropaje literario, creo que en [la historia que apareció ayer] se describe con mucha precisión la situación del hombre de hoy ante la cuestión de Dios. Nadie puede poner a Dios y su reino encima de la mesa, y el creyente por supuesto tampoco. El que no cree puede sentirse seguro en su incredulidad, pero siempre le atormenta la sospecha de que “quizá sea verdad”. El “quizá” es siempre una tentación ineludible a la que nadie puede sustraerse; al rechazarla, se da uno cuenta de que la fe no puede rechazarse. Digámoslo de otro modo: tanto el creyente como el no-creyente participan, cada uno a su modo, en la duda y en la fe, siempre y cuando no se oculten a sí mismos y a la verdad de su ser. Nadie puede sustraerse totalmente a la duda o a la fe. Para uno la fe estará presente a pesar de la duda, para el otro mediante la duda o en forma de duda. Es ley fundamental del destino humano encontrar lo decisivo de su existencia en la perpetua rivalidad entre la duda y la fe, entre la impugnación y la incertidumbre. Quizá justamente por eso, la duda, que impide que ambos se cierren herméticamente en lo suyo, pueda convertirse ella misma en un lugar de comunicación. Impide a ambos que se recluyan en sí mismos: al creyente lo acerca al que duda y al que duda lo lleva al creyente».

Joseph Ratzinger. Introducción al cristianismo (Einführung in das Christentum, 1968). Salamanca: Sígueme, 2005, 13ª ed.; pp.; trad. de José L. Domínguez Villar; ISBN: 84-301-0671-5.

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viernes, 17 de noviembre de 2006

Martin Buber: 
«Un hombre muy estudioso —uno de esos que se jactan de estar iluminados— que había oído hablar del rabí de Berditchev, lo visitó con el fin de discutir con él, como tenía por costumbre hacer con otros, y refutar sus anticuadas pruebas de la verdad de su fe. Cuando entró en el cuarto del tzadik, lo vio ir y venir, un libro en las manos, inmerso en un pensamiento extático. El rabí no advirtió la presencia de su visitante. Al cabo de un rato, empero, se detuvo, le echó un vistazo y dijo: “¡Pero quizá después de todo sea verdad!”

El estudioso procuró en vano recobrar su aplomo. Sus rodillas se entrechocaron, pues era terrible contemplar al tzadik, como terrible había sido escuchar sus simples palabras. Pero Rabí Leví Itzjac se volvió hacia él y calmosamente dijo: “Hijo mío, los grandes eruditos de la Torá con quienes discutiste desperdiciaron sus palabras contigo. Al separarte de ellos sólo te reíste de lo que habían dicho. No podían poner a Dios y su reino sobre la mesa ante ti, y tampoco yo puedo hacerlo. Pero, hijo mío, ¡piénsalo solamente! Quizá sea verdad. ¡Quizá, después de todo, sea verdad!” El iluminado hizo todo lo posible por responder, pero el terrible “quizá” resonó en sus oídos una y otra vez y quebró su resistencia».

Martin Buber. Cuentos jasídicos: los primeros maestros (Die Erzäblungen der Chassidim, 1949). Barcelona: Paidós, 1993; dos volúmenes, 242 y 187 pp.; col. Paidos Orientalia; trad. de Ana Mª G. de Cantor y de Luis Justo, revisión de Marshall T. Meyer; ISBN: 84-7509-918-1 y 84-7509-919-X.

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jueves, 16 de noviembre de 2006

No he leido nada del reciente premio Nobel, Orhan Pamuk. Sí he leído cosas de la masacre de los armenios durante los años de la primera Guerra Mundial y una extensa y poderosa novela sobre la cuestión, en la que se cuenta el episodio de la rebelión de cinco mil campesinos atrincherados en el Musa Dagh, el Monte de Moisés: Los cuarenta días del Musa Dagh, de Franz Werfel.

Franz Werfel. Los cuarenta días del Musa Dagh (Die Vierzig Tage des Musa Dagh, 1933). Barcelona: Losada, 2003; 838 pp.; trad. de Nora Gutmann; ISBN: 84-932916-8-4.

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miércoles, 15 de noviembre de 2006

Un autor de aventuras fantásticas destacado en el mundo anglosajón es Alan Garner. Por eso, en su momento leí La piedra fantástica de Brisingamen, su única novela publicada en España,  su primera incursión en el género con una trama sobre dos niños que, de vacaciones, acaban involucrados en una lucha entre poderes mágicos. Sus méritos son que su lenguaje tiene calidad, que algunas escenas como la huida de los niños por misteriosos túneles tienen fuerza, y que es el primer libro infantil en la estela que, cinco años antes, acababa de abrir El Señor de los anillos. Sus defectos, que los protagonistas son planos, y que la trama mágica es excesiva y muy arraigada en tradiciones locales. Como no me acabó de convencer pero seguía leyendo elogios de los críticos ingleses, hace poco volví a leerla pero mi juicio siguió siendo el mismo. Y quedo a la espera de que se traduzcan y publiquen en España las obras posteriores del autor.

Alan Garner. La piedra fantástica de Brisingamen (The Weirdstone of Brisingamen, 1960). Madrid: Alfaguara, 1990; 254 pp.; col. Juvenil Alfaguara; trad. de Marta Sansigre; ISBN: 84-204-4677-7.

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De El Gato con Botas.
Ilust. de Walter Crane.
martes, 14 de noviembre de 2006

El primer escritor-recopilador de cuentos clásicos que, más o menos, los dirigió a los niños fue Charles Perrault. Y su acierto ha quedado probado por la duración y aceptación popular de sus versiones de Caperucita, Cenicienta, La Bella Durmiente, El Gato con Botas, y otros.

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lunes, 13 de noviembre de 2006

Hace algún tiempo, en la librería de un museo encontré How to Talk to Children About Art?, de Françoise Barbe-Gall. Y, a pesar de que no compro libros prácticamente nunca, en ese caso hice una excepción porque me pareció un buen libro acerca de cómo explicar arte a los niños o, dicho de otro modo, cómo responder a las preguntas y observaciones que los niños (y los adultos, je, je) pueden hacer en un museo: «¿quién escoge los marcos para las pinturas?», «¿por qué hay tantos artistas anónimos?», «eso no está terminado», «eso lo puede hacer cualquiera», «¿por qué no hay pinturas en las sinagogas o en las mezquitas?», «¿por qué algunas pinturas son tan caras?», etc. Ojalá se traduzca pronto.

Françoise Barbe-Gall. How to Talk to Children About Art? (Comment parler d’art aux enfants, 2002). Londres: Frances Lincoln, 2005; 184 pp.; ISBN: 0-71112-2388-2.

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domingo, 12 de noviembre de 2006

Andréi Tarkovski:
«Nunca he entendido la cuestión de las así llamadas vanguardias, la del progreso en el arte. Uno podría aceptar que existen progresos en el deporte o en las tecnologías, pero tiene muy poco sentido aplicar este concepto al arte. Yo no aceptaría la idea de que pueda haber algunos artistas más avanzados en el arte, como si tuviera algún sentido plantearse que Thomas Mann es mejor o más avanzado que Shakespeare».

Rafael Llano. Andréi Tarkovski: vida y obra, volumen 2.

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viernes, 10 de noviembre de 2006

A propósito del «si Dios quiere» de ayer recuerdo que, hace algún tiempo, en una entrevista que me hacían vi que la periodista tomaba notas aceleradamente mientras yo hablaba y temblé por el resultado. Pero mis temores respecto a su profesionalidad eran infundados pues al día siguiente comprobé que todo estaba muy bien, con una curiosa diferencia: donde yo había dicho «gracias a Dios» en el texto ponía «por fortuna». Tiempo después, leyendo al plasta pero a veces ingenioso Samuel Butler en Erewhon, descubrí una fórmula útil para futuras ocasiones: «Por suerte, la providencia estaba de mi lado...». O, también: «Providencialmente, la suerte me acompañó...».

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jueves, 9 de noviembre de 2006

No, no ampliaré las biografías de los autores. Lo básico son los comentarios a los libros y, además, ya existe Wikipedia.

Sí, me gusta proponer relatos que hablan de la infancia y de la juventud con perspectivas diferentes a las habituales en la literatura infantil y juvenil de hoy. Por eso incluyo los mejores cuentos sobre niños de algunos grandes escritores como Antón Chéjov, Katherine Mansfield o Flannery O’Connor, hasta el momento. Pienso que un buen lector joven sabe apreciarlos y que un mediador entre los libros y los niños es más competente cuanto más procura conocer por sí mismo la mejor literatura. A eso se añade que la visión de la infancia y la juventud de los libros infantiles y juveniles que llenan las estanterías de librerías y bibliotecas es siempre incompleta y, en no pocos casos, penosamente falsa.

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miércoles, 8 de noviembre de 2006

Las series que me gustan completas aparecen sólo con su título global.

Aunque figuren libros muy distintos en la misma lista, pues intento que haya libros de todos los tipos, eso no quiere decir que todos me gusten igual o que todos tengan la misma categoría. 

Y, como ya indico en otro sitio, si bien no creo mucho ni en las clasificaciones por géneros ni en las orientaciones por edades, también entiendo que a veces mejor es tener una orientación que no tener nada.

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martes, 7 de noviembre de 2006

Dos cosas.

Según se vayan incluyendo más libros en la página, habrá nuevas palabras-clave y se subdividirán algunas en las que ahora se agrupan libros de diferente clase. Por ejemplo, en «Libros-juego», ahora figuran tanto los álbumes tridimensionales como los relatos que proponen al lector alguna clase de juego.

Al seleccionar un «género» se dan por supuestas algunas cosas y, por eso, he omitido algunas posibles palabras-clave como, por ejemplo, magia —hechizos, encantamientos, etc.—, o cualquier tipo de seres fantásticos —hadas, ogros, elfos, trolls, dragones, etc.—, que figuran en muchísimos relatos de fantasía o de aventuras fantásticas.

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lunes, 6 de noviembre de 2006

Desde hace pocas semanas, en Índices – Listados, hay nuevas posibilidades de obtener relaciones de títulos: según años de edición, según algunos contenidos y según una selección personal. En Notas sucesivas haré algunas precisiones al respecto.

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domingo, 5 de noviembre de 2006

Según C. S. Lewis, el problema del dolor, en su forma más simple, se formula así: «Si Dios fuera bueno, querría que sus criaturas fueran completamente felices; y si fuera todopoderoso, podría hacer lo que quisiera. Mas como las criaturas no son felices, Dios carece de bondad, de poder o de ambas cosas». Lewis indica que «los hombres versados en dialéctica yerran frecuentemente, unas veces por argumentar a partir de datos falsos, y otras por descuido en el propio argumento». Y con paciente, bienhumorada y abrumadora lógica, analiza con detalle todos y cada uno de los aspectos de esa realidad difícil de entender que es el dolor: «El megáfono que Dios usa para despertar a un mundo sordo».

C. S. Lewis. El problema del dolor (The Problem of Pain, 1947). Madrid: Rialp, 1994; 157 pp.; trad. y prólogo de José Luis del Barco; ISBN: 84-3213-053-2. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 4 de noviembre de 2006

Wayne Booth: «No creo que haya ninguna conexión necesaria entre claridad moral o convencionalismo y calidad literaria. La oscuridad puede ser un aspecto más de la mala calidad de algunas obras, igual que la claridad puede reflejar la estupidez de otras».

Wayne C. Booth. Retórica de la ironía.

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viernes, 3 de noviembre de 2006

Un relato corto, especialmente luminoso para tiempos consumistas, es La perla, de John Steinbeck, un autor de quien Mario Vargas Llosa, a propósito de otra novela, afirma: «era alguien que sabía qué contar (...), no era un gran creador de palabras ni de órdenes narrativos, pero sí un consumado relator, con un instinto certero de lo que se debe decir y lo que se debe ocultar para excitar la atención y prolongarla, y de qué medio valerse para, esquivando la inteligencia del lector, fraguar personajes, situaciones, acciones que golpearan directamente su corazón y sus instintos».

Mario Vargas Llosa. «Elogio de la mala novela», en La verdad de las mentiras (2002). Madrid: Alfaguara, 2002; 413 pp.; ISBN: 84-204-6430-9.

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jueves, 2 de noviembre de 2006

Martin Buber: «Preguntaron a Rabí Leví Itzjac: “¿Por qué no hay primera página en ninguno de los tratados del Talmud babilónico? ¿Por qué en cada uno empieza por la segunda?”

Repuso: “Por mucho que un hombre pueda aprender, siempre debe recordar que no ha llegado siquiera a la primera página”».

Martin Buber. Cuentos jasídicos: los primeros maestros (Die Erzäblungen der Chassidim, 1949). Barcelona: Paidós, 1993; dos volúmenes, 242 y 187 pp.; col. Paidos Orientalia; trad. de Ana Mª G. de Cantor y de Luis Justo, revisión de Marshall T. Meyer; ISBN: 84-7509-918-1 y 84-7509-919-X.

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miércoles, 1 de noviembre de 2006

Los entusiastas de los cuentos populares, no para niños, agradecerán saber que Siruela ha publicado en un solo volumen El cuento de los cuentos, de Giambattista Basile, un libro históricamente importante pues precede a recopilaciones posteriores. Recomendable también para quienes gocen con extravagancias retóricas tipo «...en el momento en que la Luna sale a apacentar con rocío a las Pléyades...», o, «...antes de que el Sol enseñase a sus caballos a saltar el círculo del Zodíaco...».

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