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Notas de diciembre de 2016 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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sábado, 31 de diciembre de 2016

En bienvenidosalafiesta: notas de diciembre. Este mes he puesto reseñas de álbumes excelentes, como Una última carta y La casa de los erizos; de una gran novela gráfica: Hija única; de un álbum de conocimientos excepcional como Abejas; de un libro infantil excelente como Benicio y el Prodigioso Náufrago.

En Medium he puesto dos selecciones de relatos: para lectores de unos trece años; para lectores de unos catorce años. A mediados de enero seguiré publicando más selecciones.

A principios del mes puse algunas notas en Primer Cuaderno y en Segundo Cuaderno pero, tal como indico en Planes para el 2017, de momento dejaré inactivos esos blogs.

Feliz 2017.

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sábado, 31 de diciembre de 2016

Las selecciones de libros que vengo publicando en Medium, y que seguirán saliendo en las próximas semanas, las trasladaré a la página, un poco mejoradas, dentro de unos meses.

Estoy terminando de preparar un libro sobre Chesterton que se publicará, en papel, no sé aún cuándo. Cuando ese trabajo se acabe abordaré otros libros pero aún no estoy en condiciones de decir cuáles.

Al menos en los primeros meses del año, dejaré sin actividad los blogs primercuadernodenotas y segundocuadernodenotas y me limitaré a señalar artículos o entradas que me han interesado en mis cuentas de twitter y de facebook.

Los próximos días pondré las acostumbradas notas con los mejores libros leídos en los últimos seis meses.

Feliz 2017.

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viernes, 30 de diciembre de 2016

Repasando esta sección con todos los boletines mensuales hay un buen resumen del año que termina.

Todas las notas del año están reunidas en cuatro revistas trimestrales en Flipboard: primer trimestre, segundo trimestre, tercer trimestre y cuarto trimestre.

Durante los meses pasados he seguido poniendo más información sobre libros antiguos, como anuncié en una nota similar a esta de hace un año, pero no tanta como me gustaría. Sí que incluí algunas reseñas, pero menos de las que pensaba, en la sección Relecturas. También he dedicado tiempo a corregir cuestiones de presentación de las voces de los autores y a poner enlaces que faltaban: falta poco para dar un repaso completo a todas ellas.

Salieron un tercer libro de Apuntes para unas clases sobre álbumes ilustrados, Una espléndida sinceridad (sobre Robert Louis Stevenson) y, aunque no lo tenía previsto el año pasado por estas fechas, segundas ediciones, extendidas y (creo que muy) mejoradas, de La eficacia del optimismo (sobre Dickens), Itinerarios lectores y La discreción del bien (sobre Dostoievski).

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PalacioAuggieyyo.jpg
jueves, 29 de diciembre de 2016

He puesto datos de nuevas ediciones de Cress y de un libro que reúne las tres historias complementarias de La lección de August, de R. J. Palacio, —La historia de Julian, El juego de Christopher y Charlotte tiene la palabra— titulado Auggie y yo.

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LenzLeccAleman.jpg
miércoles, 28 de diciembre de 2016
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PerraultCuentos2.jpg
martes, 27 de diciembre de 2016

He puesto datos de nuevas ediciones, facsímiles de la extraordinaria colección Laurín de hace ya unas décadas, de Cuentos de antaño, Max y Moritz y Las aventuras de Tom Sawyer.

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BemelmansMadeline.jpg
lunes, 26 de diciembre de 2016

He puesto datos de nuevas ediciones de El viento en los sauces y de Mister Magnolia (con el formato grande que requería el álbum). También, y esta es una estupenda noticia, de que por fin ha salido una edición en castellano de Madeline.

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SabudaHistoriaNavi2.jpg
domingo, 25 de diciembre de 2016

La historia de la Navidad, de Robert Sabuda, es un espléndido álbum tridimensional que acabo de conocer ahora (y por eso no lo he puesto antes). Contiene seis desplegables: anunciación, viaje a Belén, nacimiento de Jesucristo, aparición de los ángeles a los pastores, viaje de los Reyes, adoración de los pastores y los Reyes en Belén. Todas las figuras, humanas y del paisaje, van en blanco con algunos toques dorados bien pensados —aureolas, la estrella, la hoguera de los pastores, las coronas de los Reyes, etc.—. Algunos preferirían más color pero, tal como están las cosas y dado el tema, la sencillez es una mejor opción que, además, centra el interés del lector-espectador en el trabajo de composición de las escenas y en las escenas mismas. La narración con palabras es sobria y se ajusta bien a los textos originales.

Robert Sabuda. La historia de la Navidad (The Christmas Story, 2016). Barcelona: Combel, 2016; 12 pp. desplegables; ISBN: 978-84-9101-114-9. [Vista del álbum en amazon.es]

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NavidadFraAngelico.jpg
La Natividad, san Marcos, Florencia
Fra Angelico, 1440.
sábado, 24 de diciembre de 2016

Por motivos variados que hoy no me voy a poner a explicar, los datos de visitas de la página han sido más bajos que los del año anterior: la media mensual de visitantes únicos ha sido de unos 28000, frente a los 34000 del año pasado. Los datos de Google Analytics también son inferiores y dan una media de «usuarios activos» de unos 10000, frente a los 16000 del año pasado.

Muchas gracias a todos y, en especial, a todos los que me citan o enlazan, y a todos los que me dicen cosas que debería corregir o mejorar.

Feliz Navidad.

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IrvingViejaN.jpg
viernes, 23 de diciembre de 2016

Una buena parte de la producción de Washington Irving se publicó en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, Gent. Allí se contenían 34 artículos y relatos cortos que se habían ido publicando en los años 1819 y 1820. Entre ellos había cinco, titulados «Navidad», «La diligencia», «Nochebuena», «El día de Navidad» y «La cena de Navidad», que compusieron más adelante un libro muy popular: Vieja Navidad, que influyó en los relatos navideños posteriores de Dickens, y que se ha publicado hace poco, por primera vez, en castellano. Además, la edición viene con las merecidamente famosas ilustraciones de Randolph Caldecott de 1875 (que se pueden ver en la edición en inglés que está en este enlace).

En el primer capítulo el narrador rememora, de modo general, las tradiciones navideñas que considera típicamente inglesas. Tiene un tono nostálgico y algo quejoso característico: «lamento tener que añadir que estas tradiciones van perdiendo día a día su vigor, siendo pertinazmente erosionadas por el tiempo, y más cruelmente aún por las modas actuales». En los siguientes contará las anécdotas concretas de una Navidad que pasó en Yorkshire, invitado por una familia amiga, empezando por el viaje en diligencia la víspera de la Navidad, y siguiendo por la magnífica hospitalidad de sus anfitriones, con las comidas, canciones y bailes que se sucedieron.

Son excelentes las descripciones ambientales y las de los distintos tipos humanos en los que se fija el narrador. Abundan también sus expansiones al hilo de lo que va contando: algo condescendientes, como la de «hay algo genuino y afectuoso en el júbilo de las clases bajas, cuando se ve excitado por la generosidad y la familiaridad de sus superiores»…; amables y conmovidas, como la de «¡qué fiable es un corazón generoso como fuente de alegría, haciendo que todo lo que está a su alcance reverdezca sonriente!»… Al final el autor confiesa que pretende sugerir una visión benévola de la naturaleza humana, y reconciliar a mi lector con sus semejantes y consigo mismo».

Con este y otros libros he actualizado la selección de álbumes y libros sobre Navidad.

Washington Irving. Vieja Navidad (Old Christmas, 1820). Sevilla: El paseo, 2016; 128 pp.; col. El paseo central; ilust. de Randolph Caldecott; trad. y notas de Oscar Mariscal; ISBN: 978-84-945509-8-0. [Vista del libro en amazon.es]

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SochaAbejas.jpg
jueves, 22 de diciembre de 2016

Al ver Abejas, un espectacular álbum informativo de gran formato del ilustrador polaco Piotr Socha, me vino a la cabeza el comentario de Dylan Thomas en sus memorias en el que dice que, siendo niño, le regalaron unos «libros que me contaban todo sobre las avispas, excepto por qué».

Lo cierto es que la cantidad de información de Abejas es enorme y está muy bien presentada, aunque, sorprendentemente, no viene con un índice. Si lo trajera, se vería que son treinta y seis «capítulos», casi todos en dobles páginas y algunos en páginas simples, junto con dos dobles páginas con varias decenas de curiosidades, como «Abejas bailonas», «Una cucharadita de miel», «Las emociones de las abejas» (esto no puede faltar hoy en ningún libro…), «Remedio contra avispones», etc.

Una primera parte se ocupa de los conocimientos sobre las abejas: por ejemplo, «Las abejas y los dinosaurios», «El cuerpo de la abeja», «Tipos de abejas y sus funciones», «La abeja reina y la reproducción de las abejas», etc. Luego vienen páginas acerca del contacto del hombre con las abejas, como «El antiguo Egipto», «Los dioses griegos», «Alejandro Magno», «Napoleón y Josefina», etc. Y, por último, aparecen apartados dedicados a la apicultura: «La apicultura silvestre», «Equipamiento y útiles del apicultor», «Tipos de colmenas», «Tipos de miel», «Las picaduras», etc.

El libro atrae por la calidad y el detalle de las ilustraciones y por la mucha y ordenada información, tanto la que resulta más evidente cuando uno toma el libro en las manos como las anécdotas históricas y otras pequeñas cosas que gusta conocer.

Piotr Socha. Abejas (Pszczołj, 2015). Madrid: Maeva young, 2016; 80 pp.; col. Libros para los que aman los libros; revisión del texto de Wojciech Grajkowski; trad. de Katarzyna Motoniewicz y Abel Murcia; ISBN: 978-84-16690-06-0. [Vista del libro en amazon.es]

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GoesLineaTiempo.jpg
miércoles, 21 de diciembre de 2016

La línea del tiempo, de Peter Goes y Silvia Vanden Heede, es, si hacemos caso a su subtítulo, «un viaje ilustrado por la historia». Es un álbum de gran formato con una sucesión de ilustraciones sintéticas y densas, a las que podríamos llamar infografías en muchos casos, que casi siempre ocupan la doble página, con títulos como «Origen de la vida», «Los dinosaurios», «El fin de los dinosaurios», «Los primeros humanos», «La Dinastía Ming», «El Imperio bizantino», «El Siglo XVI», «Los años veinte», etc. Y hay varias dedicadas a las últimas décadas.

Las imágenes, que suelen ir sobre fondos oscuros, tienen distintos tonos y aspectos que las individualizan de acuerdo con la época y los acontecimientos que se cuentan. En el interior de cada una se ordena un poco la información con rótulos en letra pequeña. Los textos, aunque tienen algunas bromas, están formulados de modo cuidadoso. Es un libro interesante por la calidad de las ilustraciones, por el trabajo grande que tiene detrás, porque puede ser un buen estímulo para la curiosidad que lleve a búsquedas posteriores y a profundizar en unos u otros temas. Es también, como se puede suponer, un libro poco jerarquizado en el que aparecen al mismo nivel cosas de muy distinta importancia. En este sentido, una buena recomendación de otro tipo es Breve historia del mundo.

Peter Goes. La línea del tiempo. Un viaje ilustrado por la historia (Tijdlijn, 2015). Texto de Peter Goes y Silvia Vanden Heede. Madrid: Maeva, 2016; 80 pp.; col. Libros para los que aman los libros; trad. de Marta Arguilé; ISBN: 978-84-16690-05-3. [Vista del libro en amazon.es]

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LopezDomingoErizos2.jpg
martes, 20 de diciembre de 2016

La casa de los erizos, de Mercé López y Ángel Domingo, cuenta la historia de una familia de once erizos, que deben abandonar su casa cuando llega el invierno y hacer toda clase de gestiones para encontrar otra. El topo, la cigüeña, la ardilla y la comadreja les ofrecen una vivienda pero, por unas u otras razones, ninguna les sirve. Finalmente acaban encontrando un lugar que les parece muy bueno. Será el caracol quien les advierta que han ido a ocultarse bajo los restos de un carro de combate…

Relato con dos partes diferenciadas. Comienza con aires de fábula divertida y termina siendo una cierta reflexión antibélica. La narración tiene calidad y chispa, y las ilustraciones, que individualizan bien a cada uno de los erizos, son vivas. Está conseguido el efecto sorpresa de varios desplegables, muy apropiados, que aumentan el interés de la narración. Las ilustraciones cambian de colorido y de tono, de los ocres a los rojos y de los paisajes bien definidos a otros más impresionistas, cuando los erizos dejan los entornos naturales en los que se movían para ocupar su nueva vivienda.

Mercé López. La casa de los erizos (2016). Texto de Ángel Domingo. Barcelona: A buen paso, 2016; 56 pp.; ISBN: 978-8494503825. [Vista del álbum en amazon.es]

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GomiMisAmigos2.jpg
lunes, 19 de diciembre de 2016

Mis amigos, de Taro Gomi, es un álbum para prelectores en el que vemos, en dobles páginas consecutivas, escenas que siempre comienzan igual y dicen cosas como «con mi amigo el gato aprendí a andar», «con mi amigo el perro aprendí a saltar»…, hasta que, hacia el final, también leemos que «con mis amigos los libros aprendí a leer», «con mis amigos los profesores aprendí a estudiar»… El ilustrador comunica encanto a sus composiciones, en las que hay situaciones de movimiento y otras de calma. Ciertamente, algunas afirmaciones son poco realistas —«con mi amigo el cocodrilo aprendí a dormir la siesta»— y otras son para entusiastas de la lucha oriental —«con mi amigo el gorila aprendí a dar patadas»—, pero, sea como sea, el autor desea y consigue transmitir a sus lectores pequeños una relación cordial y confiada con la realidad.

Taro Gomi. Mis amigos (Minna Ga Oshiete Kuremashita, 1983). Barcelona: Blackie Books, 2016; 40 pp.: trad. de Juan Carlos Silvi; ISBN: 978-84-16290-67-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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CharbonnierBorges.JPG
sábado, 17 de diciembre de 2016

En un libro citado días atrás se dice que «superados los experimentos de su juventud, a Borges no le interesaba la novedad por la novedad. Afirmaba que un escritor no debía tener la descortesía de sorprender al lector». En relación a esto, unos comentarios interesantes de Borges acerca de sus «pecados de juventud», están en El escritor y su obra, unas antiguas entrevistas que le hizo Georges Charbonnier.

Así, le hablan de su libro Inquisiciones y dice Borges: «Es el título de un libro de juventud. No creo que más adelante hubiera escogido un título tan extraño. Cuando jóvenes tendemos al barroquismo, buscamos la sorpresa, y como no estamos muy seguros de los propios medios, buscamos sorprender en todo».

En otro momento recuerda que, siendo joven, compuso sonetos, «bien mediocres por cierto, en francés y en inglés». Y continúa: «Ahora, ya no osaría hacerlo. Tengo un sentido de la responsabilidad que no tenía entonces. Creo que puedo escribir textos tolerables, digamos, o perdonables, en español, pero no en otra lengua alguna. ¡Cometí la imprudencia de publicar dos o tres piezas en inglés y estoy arrepentido! Creo que para escribir en una lengua cualquiera hay que conocerla a la perfección. Evidentemente, el español es la lengua que más conozco, puesto que es mi lengua materna».

Hablando de sus experimentalismos literarios juveniles dice: «Esa época era muy divertida para nosotros. Nos divertimos mucho creyéndonos revolucionarios, pensando que la poesía empezaba en nosotros, pensando que si encontrábamos bellas metáforas en Shakespeare o en Hugo era, evidentemente, porque eran precursores nuestros. ¡Precursores nuestros! Eran otras épocas. Sería necesario olvidarlas.»

En relación al escaso eco de sus primeras publicaciones y a que la difusión de los libros en aquella época era pequeña, comenta: «Quizá esto fuera bueno para la literatura. Todo lo que iba a prostituirla, el público, los best-sellers, todo eso vino después. En mi época no podíamos prostituirnos: no había quien comprara nuestra prostitución. ¡Y era mejor! Se escribía para un pequeño cenáculo, para algunos amigos y para uno mismo. Quizá fuera mejor para la literatura».

Jorge Luis Borges. El escritor y su obra: entrevistas de Georges Charbonnier con Jorge Luis Borges (1967). México: Siglo Veintiuno, 1970; 92 pp.; trad. de Martí Soler.


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RowlingLegadoMaldito.jpg
viernes, 16 de diciembre de 2016

Harry Potter y el Legado maldito es una obra teatral compuesta por J. K. Rowling y dos expertos dramaturgos, John Tiffany y Jack Thorne. El libro empieza cuando el segundo hijo de Harry Potter y Ginny Weasley, Albus, de diez años, va a estudiar a Hogwarts y ya desde el principio se hace amigo de Scorpio, hijo de Draco Malfoy, el gran rival de Harry en sus años escolares. Según pasan los años, el enfrentamiento entre Albus y su padre aumenta: Harry, tan listo, no entiende a su hijo, y Albus está harto de su padre. De nuevo hay una amenaza de que Voldemort regrese y los chavales actúan por su cuenta deseando arreglar el mundo.

Si no juzgamos el libro como pieza teatral sino ateniéndonos a su argumento y al texto, lo primero que hay que decir es que sus destinatarios naturales son aquellos que ya conozcan bien la serie completa de las novelas. No sólo es que vuelvan muchos personajes de distintos libros, sino que también hay referencias a cosas ocurridas en el pasado que son imprescindibles para entender lo que pasa, que además pasa muy rápido. Además, Harry Potter vuelve a recordar cosas de su infancia y de cuando Voldemort asesinó a sus padres pero él escapó con vida. Los diálogos son vivos, la trama está bien armada y los personajes adultos, aunque se comportan más o menos como uno esperaría, no dejan de actuar al modo propio de las novelas actuales de adolescentes...

Sin embargo, y al margen del lanzamiento comercial, entre los entusiastas del personaje y de la serie, la obra no ha sido recibida con calor ni mucho menos. Por un lado, algunos comportamientos adultos de los héroes del pasado son muy torpes y no faltan quienes han señalado inconsistencias argumentales. Por otro, son varios los viajes adelante y atrás en el tiempo y, como consecuencia, se abren realidades alternativas en las que los personajes se comportan de modo distinto: para muchos todo resulta confuso. A esto se añade que, a veces, unos personajes se transforman en otros, lo que resulta claro en un libro teatral, pues los diálogos están encabezados por el nombre de quien habla, pero no lo es a la hora de comprender el mundo de sentimientos de los héroes.

El libro defiende la amistad como un gran valor y, al hilo de los problemas que tienen los padres con los hijos, abunda en diálogos y consideraciones de tipo educativo y, si se quiere, un poco de autoayuda: «no es nada fácil convivir con personas que siguen atrapadas en el pasado», o «no podemos proteger a los jóvenes de todo daño. Es inevitable que conozcan el dolor», o «la perfección está fuera del alcance de la humanidad, fuera del alcance de la magia»… En general están bien pero también las hay absurdas por su artificiosidad. Con todo, entre los que disfrutaron con las novelas previas habrá muchos que también lo harán con este libro.

J. K. Rowling, John Tiffany y Jack Thorne. Harry Potter y el Legado maldito (Harry Potter and the Cursed Child, 2016). Barcelona: Salamandra, 2016; 336 pp.; trad. de Gemma Rovira Ortega; ISBN: 978-8498387544. [Vista del libro en amazon.es]

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LowryDador4.jpg
jueves, 15 de diciembre de 2016

Las novelas que componen El Dador no hablan de rebeliones armadas o de acciones contra el poder, sino de las actitudes de fondo de los personajes y de las cosas que cada uno puede hacer. En ellas queda claro que las deficiencias no nos definen: «”enorgullécete de tu dolor”, le había dicho siempre [a Nora/Kira] su madre [a propósito de su cojera]. “Eres más fuerte que los que no tienen ninguno”». Queda también clara la importancia de poner al servicio de los demás los dones que tenemos, incluso a costa de la propia vida: cada una de las novelas conduce a sus protagonistas a un momento crítico de ese tipo. Pero, en especial, todas reivindican la fuerza del amor familiar y de la bondad.

La segunda novela, En busca del azul, habla de los lazos de Kira con su padre desaparecido y con su madre, que la defendió de las costumbres imperantes de arrojar fuera a quienes tenían defectos irrecuperables; también Kira consolará y dará ánimos a una pequeña niña cantora que había sido separada de su madre. En esa misma novela le dirán a Kira que en Pueblo «se quiere mucho a los hijos» y tanto en El Mensajero como en El hijo, esto se pondrá de manifiesto en muchos momentos, e incluso, en algunos, se dirá expresamente. Así, de Gabriel, que siempre había vivido en el Hogar de Muchachos, se nos dice que «pese a todo, Gabe hubiera preferido vivir con una familia, como Nathaniel, su mejor amigo. Nathan tenía padres y dos hermanas; su casa era ruidosa debido a las peleas y a las risas».

Pero la clave principal está en la primera novela cuando, en el proceso de ir llenando de recuerdos a Jonás, el Dador le dice que le va a transmitir su recuerdo favorito, le hace ver una celebración familiar en Navidad, y luego le pregunta:

«—¿Qué has percibido?
—Calor —respondió Jonás—, y felicidad. Y... déjeme pensar. Familia. Era una celebración de algo, una fiesta. Y algo más..., pero no se me ocurre la palabra.
—Ya te llegará. (...)
—Sí que me ha gustado ese recuerdo. Comprendo que sea su favorito. No he captado el nombre de la sensación entera, esa sensación que era tan fuerte en la habitación.
—Amor —dijo el Dador».

El conjunto de las novelas a mí me hace pensar, por un lado, en la idea chestertoniana de que la familia es la única institución que verdaderamente puede frenar o moderar el espíritu coercitivo del Estado, de que cuando las familias pierden fuerza los gobiernos ganan poder sobre las vidas de las personas. Y, por otro, me trae a la memoria la famosa frase de Dostoievski que, al final de Los hermanos Karamázov, Aliosha dirige a unos chicos: «no hay nada más noble, más fuerte, más sano y más útil en la vida que un buen recuerdo, sobre todo cuando es un recuerdo de la infancia, del hogar paterno. Se os habla mucho de vuestra instrucción. Pues bien, un recuerdo ejemplar, conservado desde la infancia, es lo que más instruye. El que hace una buena provisión de ellos para su futuro, está salvado. E incluso si conservamos uno solo, este único recuerdo puede ser algún día nuestra salvación».

Lois Lowry. El Dador (The Giver, 1993). León: Everest, 2005, 12ª impr.; 172 pp.; col. Punto de Encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN: 84-241-5953-5. Nueva edición el año 2009; 224 pp.; ISBN: 978-84-241-3584-3. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. En busca del azul (Gathering Blue, 2000). León: Everest, 2003; 219 pp.; col. Punto de encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN 84-241-8018-6. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. El mensajero (Messenger, 2004). León: Everest, 2010; 195 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-241-3675-8. [
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Lois Lowry. El hijo (Son, 2012). León: Everest, 2013; 351 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja y Nuria Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-441-4955-4. [
Vista del libro en amazon.es]

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GuojingHijaU2.jpg
miércoles, 14 de diciembre de 2016

En toda la categoría de álbumes y novelas gráficas el mejor libro del año, en lo que yo he visto, es Hija única, de Guojing.

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martes, 13 de diciembre de 2016

Benicio y el Prodigioso Náufrago, de Iban Barrenetxea, es un relato de advertencia que se puede alinear con cuentos de los hermanos Grimm como El pescador y su mujer, por su planteamiento inicial y por hablar también de la codicia, y como El Enano Saltarín y otros relatos semejantes que hablan de seres con los que mejor es no hacer tratos.

Su protagonista es un joven y pobre pescador llamado Benicio. Un día que sale a pescar captura un enorme pez de cuyas entrañas sale un hombre con chistera, un Prodigioso Náufrago. Este, ceremoniosamente, le lee a Benicio un librito que llevaba en su levita en el cual se indica que, en casos así, el pescador tiene derecho a formular tres deseos. Así que Benicio los pide y, además, piensa que ha encontrado un modo de obtener el máximo partido de su buena fortuna.

Relato ameno en el que brillan cualidades habituales del autor. Como escritor, usa un narrador formal que gasta una ironía suave y que hace juegos de palabras y comentarios bromistas. Como ilustrador, en las catorce ilustraciones del libro, en tonos azulados y grisáceos y casi todas a doble página, se muestran cosas que Benicio no ve o no comprende; y en todas ellas, salvo dos veces que vemos de frente y desafiante al Prodigioso Náufrago, se muestran de perfil sus característicos personajes angulosos.

Iban Barrenetxea. Benicio y el Prodigioso Náufrago (2016). Barcelona: A buen paso, 2016; 60 pp.; ISBN: 978-84-945038-7-0. [Vista del libro en amazon.es]

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SamartziUltimaCarta2.jpg
lunes, 12 de diciembre de 2016

Hay álbumes apropiados para enseñar los modos de vivir de otras gentes y otros tiempos. No a todos los lectores pequeños les atraen, pues no siempre les resulta fácil entender las cosas, aunque todo depende mucho de quienes tengan al lado. Por ejemplo, que recuerde ahora, El diario de las cajas de fósforos.

Otro buen álbum en esa línea es Una última carta, de Iris Samartzi y Antonis Papatheodoulou. Su protagonista es el señor Costas, el único cartero en una isla cuando no había ni teléfonos. Se cuenta su último día de trabajo y, de paso, se habla de que ha tenido que llevar noticias malas, noticias buenas, fotos…; de que ha tenido que ir a sitios lejanos, y leerles las cartas en alto a personas que no sabían leer. Al fin, cuando termina el día, le queda una última carta.

El relato respira nostalgia y simpatía. Contribuyen a eso el aspecto amable del señor Costas —cuyo traje se presenta perfilado con el reborde típico de los sobres de correo aéreo—; los ambientes luminosos de las imágenes, en las que predomina el azul del cielo y del mar —claramente de una isla mediterránea—; las viviendas y los escenarios propios de un pueblo costero, construidos a veces con collages y fotografías; las figuras de los paisanos del cartero, dibujadas sólo con un leve perfil —¿tal vez para sugerir que hay un tipo de personas que está desapareciendo?—. Están bien pensadas las guardas, con sobres cerrados las primeras y con algunos sobres abiertos las últimas. Atrae también la elegante cubierta-envoltorio del álbum.

Iris Samartzi. Una última carta (2016). Texto de Antonis Papatheodoulou. Pontevedra: Kalandraka, 2016; 44 pp.; ISBN: 978-84-8464-268-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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StarkExpanCrist.jpg
domingo, 11 de diciembre de 2016

La expansión del cristianismo, de Rodney Stark, un estudio sociológico que intenta explicar las razones por las cuales el cristianismo se convirtió en la religión mayoritaria del Imperio Romano en tan poco tiempo, me ha parecido un libro luminoso. Indico hoy un resumen del contenido del libro y ampliaré un poco más el comentario en una nota posterior.

El autor, un sociólogo especializado en cuestiones religiosas, a las que aplica criterios tomados de la economía, primero explica en qué formas, en qué lugares y entre qué gentes, se propagó el cristianismo. Habla del efecto que tuvieron los mártires —un importante factor de credibilidad—, y de la importancia que tuvieron las diferencias de comportamiento entre cristianos y paganos en relación a los enfermos —sobre todo durante las epidemias que hubo—, a los infanticidios —tan frecuentes en el mundo grrecorromano—, a la vida matrimonial y la consideración de la mujer, etc.

El autor da todas las cifras que se han podido establecer, pero es cuidadoso en sus apreciaciones y señala cómo, si hacernos cargo de la situación religiosa de nuestro tiempo es difícil, lo es más aún si queremos estudiar un periodo tan remoto y mucho menos documentado. Citando a un colega suyo, habla de que comparte absolutamente su desdén «por los psicologismos históricos, tales como la perspectiva de que se trataba de una época plena de “ansiedad”, o de que hubo entonces una “falta de coraje” o que eran tiempos de “entusiasmo”». Señala también que, «como experimentado realizador de encuestas de opinión», es muy escéptico acerca de que puedan caracterizar sentimientos y pensamientos de millones de personas «sobre la base de unas pocas citas literarias o unas pocas inscripciones».

En la conclusión del capítulo 9, «Oportunidad y organización», dedicado a la interacción del cristianismo con el mundo grecorromano dice lo siguiente: «El cristianismo no creció porque los milagros influyesen en las plazas de los mercados (aunque pudo haber habido algo de eso), o debido a que Constantino dijo que sí, o incluso a causa de que los mártires le otorgaron tanta credibilidad. Se expandió porque los cristianos constituyeron una comunidad intensa, capaz de generar esa “invencible obstinación” que tanto ofendía a Plinio el Joven, pero que proporcionaba inmensas recompensas religiosas. Y los medios esenciales de su crecimiento fueron los esfuerzos mancomunados y motivados del creciente número de creyentes cristianos, que invitaban a sus amigos, parientes y vecinos a compartir la “buena nueva”».

Rodney Stark. La expansión del cristianismo. Un estudio sociológico (The rise of Christianity. A Sociologist Reconsiders History, 1996). Madrid: Trotta, 2009; 219 pp.; trad. de Antonio Piñero; ISBN: 978-84-9879-068-9. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 10 de diciembre de 2016

Acabo de poner en Amazon una segunda edición, ampliada y mejorada, de La discreción del bien. A lo largo de los dos años anteriores he ido releyendo sus grandes novelas, por lo que las reseñas sobre ellas son ahora más completas, y algunas obras clásicas sobre él, para incluir también una visión de conjunto de toda su obra: el resultado final es una (espero que) buena guía para leer y comprender mejor a Dostoievski.

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StroutBarton.jpg
viernes, 9 de diciembre de 2016

Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout, es una novela cortita que, aunque llena de calidez y humanidad, deja el poso agridulce característico de tantas novelas sobre niños que se convierten en víctimas de unos padres que van a lo suyo.

La narradora, Lucy Barton, casada y con dos hijas, está hospitalizada: «era a mediados de los ochenta, antes de los teléfonos móviles». Su estancia se prolonga y viene su madre a estar con ella unos días. Con este pretexto sale a la luz su dura infancia, los modos de ser de sus padres, las relaciones con sus hijas pequeñas y con su marido, otras amistades que tiene, sus inicios como escritora y su triunfo posterior, y otras cosas que fueron ocurriendo en su vida.

La narración es un tanto deshilachada —se suceden incidentes, reflexiones, recuerdos…— pero esa falta de estructura también contribuye a su naturalidad: el lector puede pensar que una escritora famosa, como es la narradora, podría hacerlo mejor; o puede pensar que, precisamente por ser una buena escritora, puede hacerlo así de bien pareciendo que todo está escrito como quien no quiere la cosa.

La narradora se detiene con frecuencia, con acierto, en el mundo de sentimientos infantiles. Habla también de los encuentros con gente variada que pueden darse en una gran ciudad como Nueva York. Describe cómo su vocación de escritora se acaba imponiendo a sus obligaciones familiares y causando daño a sus hijas: «Becka, la más sensible de mis hijas, me dijo en aquella época: —Mamá, cuando escribes una novela, puedes reescribirla, pero cuando vives con alguien veinte años, ésa es la novela, y no puedes volver a escribir esa novela con nadie».

Elizabeth Strout. Me llamo Lucy Barton (My name is Lucy Barton, 2016). Barcelona: Duomo, 2016; 184 pp.; col. Nefelibata; trad. de Flora Casas; ISBN: 978-8416261918. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 8 de diciembre de 2016

Las cuatro novelas que componen la serie que comienza con El Dador tienen tramas intensas que se centran en los problemas interiores de sus protagonistas. Son libros que se desarrollan con calma, en ocasiones con una cierta solemnidad, que están bien escritos, con frases cortas y las descripciones justas.

Igual que muchos relatos de ciencia-ficción tienen mucho de cuentos de advertencia, pues buscan hacer pensar en qué futuro queremos o nos espera. Son buena literatura juvenil, por su calidad literaria y narrativa, porque tienen argumentos tensos de los que atrapan a un lector mínimamente atento, y porque presentan chicos y chicas reflexivos en momentos críticos. No son relatos cómodos para todos los lectores porque su confección responde a criterios literarios y no a la búsqueda del éxito popular, lo que significa precisión, cuidado, unos protagonistas que no son superhéroes y unos desenlaces que son esperanzadores pero nada rotundos.

Presentan cuatro mundos distintos que son contemporáneos entre sí. Cada una de las tres primeras novelas se ambienta casi en un solo lugar: la Comunidad de El Dador —una novela en la que no hay referencias a otros sitios posibles salvo el destino al que parece llegar Jonás cuando huye al final, pero ni a él ni al lector se le da ninguna información al respecto—; la ciudad de En busca del azul, que parece un mundo aislado aunque, al final, se habla de otro lugar y se da una leve indicación de que allí es donde vive Jonás; ese sitio es Pueblo, el escenario donde se desarrolla El Mensajero y la tercera parte de El hijo; y un cuarto enclave, que solo es de paso, es donde sucede la parte intermedia de El hijo.

En la primera novela se presenta un mundo donde todo está planificado, en el que todos los ciudadanos toman medicación para controlar sus ansiedades, donde a los ancianos se los «libera» cuando llega su momento, y a los niños innecesarios o indeseados también se los hace desaparecer. En la segunda, en un ambiente más o menos paramedieval, se da un control también completo y cruel por parte de los gobernantes pero aquí, a quien tiene algún defecto, no se le mata sino que se le expulsa. En el mundo de la tercera, también de aires medievales y sin tecnología, los expulsados de otros lugares han llegado a un modo de convivencia solidario que se ve amenazado por el crecimiento de la codicia y el egoísmo.

Lois Lowry. El Dador (The Giver, 1993). León: Everest, 2005, 12ª impr.; 172 pp.; col. Punto de Encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN: 84-241-5953-5. Nueva edición el año 2009; 224 pp.; ISBN: 978-84-241-3584-3. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. En busca del azul (Gathering Blue, 2000). León: Everest, 2003; 219 pp.; col. Punto de encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN 84-241-8018-6. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. El mensajero (Messenger, 2004). León: Everest, 2010; 195 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-241-3675-8. [
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Lois Lowry. El hijo (Son, 2012). León: Everest, 2013; 351 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja y Nuria Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-441-4955-4. [
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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Oliver Crisp, de diez años, es el protagonista principal de Oliver y las marpelucas, escrito por Philip Reeve e ilustrado por Sarah McIntyre, los mismos autores de Pastel espacial.

Sus padres, unos incansables aventureros, han decidido asentarse por fin y él está muy contento. Pero, al llegar a la bahía Aguahonda, cuando ven unas islas que no habían visto antes, sus padres deciden ir a explorarlas y desaparecen, ellos y las islas. Oliver sale a buscarlos y empiezan sus encuentros con personajes curiosos: un albatros insolente llamado Culpeper, una sirena un poco cegata llamada Iris, una isla «semoviente» (o que se mueve) a la que llaman Roque… Juntos, terminan haciendo frente a una isla malvada llamada Malpeñasco y a un abusón un tanto ridículo llamado Stacey de Lacey, a quien secundan una multitud de monitos (que me han recordado, no gráficamente, pero sí por su comportamiento) a los Minions..

Quizá lo menos conseguido sea el malvado —el abusón típico de tantos relatos infantiles— pero lo demás está muy bien. Hay originalidad, buen humor, ilustraciones bien integradas en la historia, logros como el Mar de los Sarcasmos —en el que «las algas no hacen más que soltar comentarios desagradables e hirientes» a los marinos—, comentarios acertados al paso —«si algo había aprendido durante sus años de exploraciones, era que los problemas no se resolvían quejándose»—, y (al menos para mí) el misterio de qué significará «marpelucas»...

Philip Reeve. Oliver y las marpelucas (Oliver and the Seawigs, 2013). Madrid: SM, 2016; 201 pp.; col. Barco de Vapor; ilust. de Sarah McIntyre; trad. de Xohana Bastida; ISBN: 978-84-675-8606-0. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 6 de diciembre de 2016

Muchos de los relatos infantiles son, para sus lectores naturales, buenos ejercicios de perspectiva, formas de aprender a ver las cosas desde otros puntos de vista, oportunidades para entender mejor cómo son los demás. Se ve bien en el caso de ¡Mi maestra es un monstruo!, de Peter Brown. El protagonista, un chico revoltoso llamado Roberto, piensa que la maestra Kirby es un monstruo: le grita, le riñe, le castiga… Además, para su disgusto, Roberto coincide un día con ella en el parque. El álbum tiene mucho de cómic: el autor recurre a globos de texto para los diálogos entre los protagonistas y a multiplicar, en algunas páginas, las escenas que muestran el trato entre Roberto y su maestra. Son muy expresivos los rostros de las figuras y, como las imágenes van sobre fondo blanco al modo más clásico, el álbum es de lectura muy cómoda.

Peter Brown. ¡Mi maestra es un monstruo! (My Teacher es a Monster (No, I am Not), 2014). Barcelona: Océano Travesía, 2016; 34 pp.; trad. de Luis Bernardo Pérez; ISBN: 978-607-735-732-2. [Vista del álbum en amazon.es]

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Son muchos los álbumes que presentan cómo el mundo imaginativo del niño se dispara en algunas ocasiones. Que recuerde ahora: En el desván, Mi dinosaurio, Luna y la habitación azul…; o los que aparecen en la nota Imaginación que inunda la realidad. De lo mismo trata ¡Camacadabra!, de Alejandrina Alfaro y Antonia Barros, un álbum con una edición sencilla pero con imágenes amables y un texto fluido en octosílabos sonoros.

Los dos protagonistas, cuando su madre sale, se ponen a ordenar su habitación y, en el proceso, la imaginación toma el mando. Así comienza: «Mamá se va a hacer la compra / por la mañana temprano / y antes de salir de casa / nos dice a mí y a mi hermano: / Tenéis que hacer vuestras camas / mientras yo hago los recados. / Cuando vuelva quiero todo / recogido y ordenado». Así que, mientras se ponen manos a la obra, los deseos de jugar y la fantasía de los dos empiezan a trabajar.

Mi simpatía por este álbum se debe a que, cuando es bastante normal el exceso de diseño, de recursos que sólo buscan espectacularizar el libro, o de singularidades que buscan más agradar al adulto y al experto que al niño, me ha gustado encontrarme con un álbum que tiene lo más importante que hay que tener: buena historia, buen relato, versos óptimos para leer en alto, e imágenes de las que gustan a una mayoría de niños.

Alejandrina Alfaro. ¡Camacadabra! (2016). Texto de Antonia Barros Pena. Madrid: Alén de Mingures, 2016; 40 pp.; ISBN: 9788460896241  [Vista del libro en la página de la editorial]

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domingo, 4 de diciembre de 2016

He puesto datos de nuevas ediciones de varias novelas de Jane Austen: Sensatez y sentimiento, Mansfield Park, Emma, Persuasión.

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sábado, 3 de diciembre de 2016

Alberto Manguel, que fue un joven lector de Borges muchas tardes de los años 1964 a 1968, reunió en su libro Con Borges un buen puñado de anécdotas, opiniones y comentarios que, afirma, «no son recuerdos; son recuerdos de recuerdos de recuerdos, y los hechos que los justifican se han desvanecido, dejando apenas unas escasas imágenes, unas pocas palabras que ni siquiera estoy seguro de recordar con exactitud. “Me conmueven las menudas sabidurías / que en todo fallecimiento se pierden”, escribió sabiamente un joven Borges».

Con amenidad, habla de la ceguera de Borges, de que su mundo era completamente verbal, de su preferencia por la épica, de su afición a las novelas policiacas, de su querencia por los espejos y los laberintos, de su cortesía y humildad a la vez que de su sarcasmo y de sus opiniones francamente discutibles. Explica bien que Borges renovó el idioma, en parte porque «sus amplios métodos de lectura le permitieron incorporar al español hallazgos de otras lenguas: del inglés, giros de frases; del alemán, la habilidad para mantener hasta el fin el tema de una oración». Indica que «poseía un don especial para la paradoja, para las expresiones reveladoras y para los elegantes galimatías, como cuando le advertía a su sobrino de cinco o seis años: “Si te portás bien, te voy a dar permiso para que imagines un oso”».

Menciona su patriotismo que, como muchas otras cosas, iba ligado con una fuerte autoironía: «Frente a la vastedad de la pampa (cuya visión afecta a los argentinos —decía—, tanto como la del mar afecta a los ingleses), una lágrima rodaba por su mejilla y él murmuraba: “¡Carajo, la patria!”». Señala su entusiasmo por la conversación: «a Borges le apasionaba charlar, y a la hora de comer solía elegir lo que él llamaba “un plato circunspecto”, arroz o pastas con manteca y queso, para que la actividad de comer no lo distrajese de la de hablar». Cuenta que, cuando el perro favorito de su amiga Silvina Ocampo murió, «Borges la encontró llorando e intentó consolarla diciéndole que existía, más allá de todos los perros, un perro platónico, y que cada perro era, a su modo, ese Perro. Silvina se enfureció y le dijo bruscamente adónde podía irse con su perro arquetípico».

Alberto Manguel. Con Borges (2004). Madrid: Alianza, 2004; 112 pp.; col. Alianza Literaria; ISBN: 978-8420643410. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 2 de diciembre de 2016

En su momento leí Correr, de Jean Echenoz, que me gustó por su estilo minimalista, su trama levantada con los elementos justos y sus párrafos construidos con minuciosidad y concisión. Así que tomé nota en mis listas, cuando salió, de 14, una breve novela que he leído ahora.

Primera Guerra Mundial. Varios jóvenes de un pueblo de La Vendée son movilizados. Los principales son Anthime y su hermano Charles: ambos trabajan en la fábrica de zapatos Borne-Sèze y los dos cortejan a la heredera, Blanche. Se cuenta su alistamiento, se habla de su confianza inicial en que «a todas luces aquello duraría poco», y se narran los incidentes que la guerra les va deparando.

El autor ha pretendido una novela esquemática lo que, unido a los ramalazos irónicos del narrador, provoca que le falte un poco de tensión. Pero es una buena opción confeccionar un relato sintético y dejar que los sentimientos afloren sólo de los hechos y de un lenguaje cuidado, pues el relato se lee con interés. Por otra parte, tal como indica el narrador después de una escena bélica, «todo esto se ha descrito mil veces, quizá no merece la pena detenerse de nuevo en esta sórdida y apestosa ópera. Además, quizá tampoco sea útil ni pertinente comparar la guerra con una ópera, y menos cuando no se es muy aficionado a la ópera, aunque la guerra, como ella, sea grandiosa, enfática, excesiva, llena de ingratas morosidades, como ella arme mucho ruido y con frecuencia, a la larga, resulte bastante fastidiosa».

Jean Echenoz. 14 (2012). Barcelona: Anagrama, 2013; 104 pp.; col. Panorama de narrativas; trad. de Javier Albiñana; ISBN: 978-8433978738. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 2 de diciembre de 2016

En bienvenidosalafiesta: notas de noviembre. Entre los libros reseñados en el mes hay algunos álbumes simpáticos, aunque ninguno excepcional (como sí habrá en diciembre). De los restantes destacaría el cómic La casa; la entrevista a Roberto Innocenti titulada El cuento de mi vida; y una novela antigua, El caballero de El Dorado.

En Medium he seguido publicando selecciones de relatos: para lectores de unos ocho años; para lectores de unos nueve añospara lectores de unos diez años, para lectores de unos once años; para lectores de unos doce años.

No he puesto notas ni en Primer cuaderno ni en Segundo cuaderno. 

He seleccionado artículos de distinto tipo que me han gustado en mi cuenta de twitter y en la de facebook. Repasándolos ahora, recordaría estos: esta selección del New York Times sobre los mejores libros ilustrados del año; este artículo de la hija de Astrid Lindgren; esta entrevista a Inger Enkvist; y esta noticia sobre las pinturas que ocultó el padre de Shakespeare.

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jueves, 1 de diciembre de 2016

En lo que yo conozco diría que El Dador es la mejor distopía juvenil moderna, con diferencia sobre las demás. No sé hasta qué punto Lois Lowry la escribió pensando en prolongarla o no con otros relatos —a primera vista diría que no—, pero, sea como sea, lo cierto es que luego la continuó con En busca del azul, El Mensajero y El hijo. Años atrás leí la segunda: me sorprendió que fuera tan diferente de El Dador, por más que viera semejanzas de fondo; y me sonaba extraño que, para mostrar las peculiaridades del modo de hablar de algunos personajes, en la traducción al castellano se usasen modos asturianos de decir. Pero como Lowry es una muy buena escritora decidí leer seguidas las cuatro: ha sido una buena experiencia. Resumo hoy los argumentos de las novelas dos, tres y cuatro.

En busca del azul ocurre varios años después de El Dador (según se sabrá más adelante), en un pueblo de campesinos en el que no se aprecia ninguna tecnología. Nora (Kyra, en el original), es una chica coja de dieciséis años que, cuando su madre fallece, queda bajo la protección del Consejo de Guardianes debido a su don para bordar. Es internada en un lugar especial para que pueda bordar el gran manto que se usa en una gran celebración anual. Poco a poco averigua otros secretos, sobre su pueblo y su pasado. Gracias a un chico pequeño llamado Mat, que le tiene mucho afecto y que hace un largo viaje para conseguir los materiales necesarios, que no tenía en su pueblo, acaba pudiendo usar el azul en su trabajo.

Varios años después de la novela previa suceden los hechos que se cuentan en El Mensajero, que se desarrolla en un lugar llamado Pueblo. El protagonista es Mati (los traductores de las novelas son distintos y los nombres cambian), el chico que había ido en busca del azul, que vive con Veedor, un hombre ciego al que había llevado a ver a Nora/Kira en la novela previa. En Pueblo viven personas que han sido expulsadas o que han huido de sus lugares de origen y que allí, gracias a un gobierno benevolente cuyo Líder es el joven Jonás, el protagonista de El Dador, van recomponiendo sus vidas. Pero cuando entra en escena un personaje misterioso, llamado Canjeador, las cosas cambian: hay quienes plantean vallar Pueblo e impedir la entrada de quienes lleguen de otros sitios, y el Bosque que les rodea —a través del cual Mati ha viajado siempre sin dificultad— empieza a comportarse modo poco amistoso.

La cuarta novela, El hijo, está dividida en tres partes: Antes, Durante, Después. Su protagonista principal es Clara y, en la tercera parte, lo es también su hijo Gabriel. La primera se desarrolla, igual que El Dador, en la Comunidad: Clara era lo que allí se llamaba Biomadre y tuvo un niño que, a continuación, pasó a disposición de la Comunidad; ella se las arregló para saber que su hijo era el niño 36 y conseguir tener alguna relación con él. El niño, recién nacido, vivió un tiempo con la familia de Jonás y, cuando este huyó, se lo llevó con él porque supo que la Comunidad había decidido «liberarlo». En la segunda parte, Clara, que ha huido de la Comunidad para intentar reencontrarse con su hijo, termina en un lugar de vida campesina, donde ha de recuperar su memoria, y donde un hombre lisiado la entrena para que consiga lo que él no logró: salir de allí y llegar a Pueblo. La tercera, unos años después, se desarrolla ya en Pueblo: Clara ha conseguido su objetivo pero no en las condiciones que le gustaría.

Lois Lowry. El Dador (The Giver, 1993). León: Everest, 2005, 12ª impr.; 172 pp.; col. Punto de Encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN: 84-241-5953-5. Nueva edición el año 2009; 224 pp.; ISBN: 978-84-241-3584-3. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. En busca del azul (Gathering Blue, 2000). León: Everest, 2003; 219 pp.; col. Punto de encuentro; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN 84-241-8018-6. [Vista del libro en amazon.es]
Lois Lowry. El mensajero (Messenger, 2004). León: Everest, 2010; 195 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-241-3675-8. [
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Lois Lowry. El hijo (Son, 2012). León: Everest, 2013; 351 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja y Nuria Jiménez Rioja; ISBN: 978-84-441-4955-4. [
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