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Notas de febrero de 2015 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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viernes, 27 de febrero de 2015

Las novelas que presentan la vida en los antiguos países comunistas hacen pensar en cómo es posible que haya quien se presente hoy, entre nosotros, como heredero de las ideas que dieron origen a tantos sufrimientos.

Es el caso de La quinta esquina, de Izrail Métter, una novela escrita en 1967 y publicada en Rusia muchos años más tarde, en 1989, con el tono propio de las memorias de un antiguo profesor que recuerda su vida. Por lo que se ve, algunas cosas se apoyan un poco en la vida del autor. En esta extensa reseña se da bastante información.

Sus reflexiones acerca del poder comunista o, en general, sobre quienes dicen de sí mismos que representan al pueblo, siguen interesándonos hoy: «la magnitud de la falsificación que se ha perpetrado con el concepto “pueblo” es inmensa. A partir de los años treinta, se comenzó a denominar pueblo a ciertas personas y a excluir de él a otras. En realidad el título de “pueblo” lo poseía una sola persona: Stalin».

En otro momento dice: «Durante años y años, en nuestro país, hemos luchado por obtener el derecho a relatar en primera persona los hechos históricos de los cuales hemos sido testigos. No debía usarse el pronombre “yo”. Había que escribir “nosotros”. “Yo” se consideraba falto de autenticidad. Se debía hablar sólo en nombre del pueblo. Para muchos eso facilitaba la tarea, ya que en los logros del pueblo, difícilmente verificables, es fácil ahogar la pena de un individuo aislado. De la misma manera, con el indiscutible talento e inteligencia del pueblo, no resulta complicado cubrir la propia tontería y mediocridad».

Izrail Métter. La quinta esquina (1967-1989). Barcelona: Lumen, 1995; 153 pp.; trad. de Selma Ancira; ISBN: 84-264-1234-3. Nueva edición en Barcelona: Libros del Asteroide, 2014; 207 pp.; ISBN: 978-84-16213-04-7. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 26 de febrero de 2015

Después de preparar la nota sobre Abram y su gente, pensé qué novelas históricas ambientadas en los escenarios del Antiguo Testamento he puesto aquí y me salen: Adara, Los ojos del ciego, Mis gloriosos hermanos. Así que añado una más ahora, en inglés: Hittite Warrior, de Joanne Williamson.

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miércoles, 25 de febrero de 2015

Brujarella,
de Iban Barrenetxea, es una narración bromista con ciertos parecidos a otras del autor: parecidos argumentales, pues de nuevo unos seres singulares deambulan por los bosques y tienen enfrente a un malvado «estirado», que además esta vez es gangoso; y parecidos gráficos, pues una parte del encanto de la historia está en las características ilustraciones a doble página —diez a todo color en la edición de 2017—, con personajes de perfiles agudos muy marcados.

La historia trata de que las brujas del bosque están inquietas porque están desapareciendo las ranas y, sobre todo, de que la heroína, Brujarella, también lo está porque le ha desaparecido un calcetín. En la expedición que monta para buscarlo, acompañada de la urraca Cornelia, Hugo el lobo y el pingüino Gustavo, todo se confunde y se resuelve. El argumento, en el que puede ocurrir cualquier cosa, no importa tanto como el tono bromista del narrador, un maestro de los comentarios inesperados que rompen las expectativas del lector. Por ejemplo, nos habla de que las brujas comprenden a la perfección el idioma de los animales, algo no siempre fácil: «hay casos, como el de los cerdos, donde esto no resulta sencillo a causa de su desagradable costumbre de hablar con la boca llena». O bien, cuando Brujarella ve un coche por el bosque y se sorprende: «lo más asombroso era que no había caballos remocándolo. La bruja dedujo que los caballos estarían en el interior del armazón».

Iban Barrenetxea. Brujarella (2014). Barcelona: Thule, 2014; 178 pp.; col. Fuera de órbita; ISBN: 978-84-15357-66-7. Nueva edición en Thule, 2017; 144 pp.; col. Narrativa ilustrada; ISBN: 978-8416817214. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 24 de febrero de 2015

Hay libros aparentemente muy sencillos, pues a cualquier niño se le ocurren ideas así..., que son dificilísimos de conseguir, porque hay que recordar y expresar las ideas cuando uno es adulto y además hay tener mucho talento para ponerlas por escrito con acierto. Un ejemplo es El libro de las camas, de Sylvia Plath, del que se acaba de publicar una nueva y cuidada edición. A quien no lo conozca basta con decirle que es un ingenioso poema humorístico que fantasea sobre «camas de distintos tamaños» —«Camas de Bolsillo / y Camas Tanques / Camas Comedor / y Camas sobre elefantes»…— y «Camas para distintas cosas» —«camas que vuelan / o pueden nadar / que rebotan y saltan / o se pueden manchar»…—, camas sumergibles, camas Polo Norte, etc., con unas ilustraciones vivas y ágiles como cualquiera espera de Quentin Blake, que prolongan y expanden más todavía el buen humor del texto. Aquí hay otro comentario al libro.

Sylvia Plath. El libro de las camas (The Bed Book, 1976). Buenos Aires: Libros del Zorro Rojo, 2014; 32 pp.; ilust. de Quentin Blake; trad. de Marcial Souto; ISBN: 978-987-1948-45-1. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 23 de febrero de 2015

Pequeño oso y los seis ratones blancos, de Chris Wormell, es un álbum amable y satisfactorio. El pequeño oso protagonista sabe ingeniárselas para ocultar a seis ratones blancos, primero de una lechuza, luego de un zorro, y por último de una serpiente. Los lectores pequeños verán cómo los bondadosos y pillos ganan y los malvados y supuestamente más astutos son engañados. Las ilustraciones son vistosas y cálidas. Esta reseña da más información.

Chris Wormell. Pequeño oso y los seis ratones blancos (Scruffy Bear and the Six White Mice, 2011). Barcelona: Juventud, 2014; 32 pp.; trad. de Susana Tornero; ISBN: 978-84-261-4107-1. [Vista del libro en amazon.es]


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viernes, 20 de febrero de 2015

Abram y su gente, de José Jiménez Lozano, son veintisiete relatos inspirados en escenas o personajes bíblicos. El primero presenta el escenario donde los demás se van a contar: un pueblo que podría ser del Este de Europa en el que conviven cristianos, judíos, musulmanes, ortodoxos y ateos. Los sucesivos relatos se narran en la barbería, o en la sinagoga, o en los juzgados…, y, aparte del episodio bíblico que alguien narra o evoca, hay también comentarios de los oyentes que apuntan alguna conclusión que sacan o señalan el poso que les ha dejado la historia.

Es un libro que se ha de sumar a otros del autor con la misma base bíblica: Sara de Ur, El viaje de Jonás, Libro de visitantes, Parábolas y circunloquios de Rabí Isaac Ben Yehuda (1325-1402), Un dedo en los labios. Como los relatos que se contienen en ellos, estos también vienen narrados de modo sencillo, con imágenes de origen popular que se imponen por sí mismas: la memoria de los hombres «enseguida desaparece como el agua derramada»; David dejó dicho que los días del hombre «son como sombra que pasa»...

Un estudio conclusivo final —con apoyo en textos del autor y en obras como Mímesis—, habla de la importancia que concede Jiménez Lozano a volver a contar las historias bíblicas: en su opinión, la falta de profundidad y de universalidad de la literatura española de hoy se debe a su desconocimiento, lo que ve como una gran carencia cultural. Aparte, se señala cómo estas historias nos hacen pensar en lo que de verdad importa y nos enfrentan con nosotros mismos: por ejemplo, después de oír la historia de Moisés el narrador apunta que «la historia se resume en que todos preferimos las ollas de carne a la libertad, pero no lo decimos porque no suena bonito, susurró alguien».

José Jiménez Lozano. Abram y su gente (2014). Madrid: BAC, 2014; 176 pp.; col. Narrativa; ISBN: 978-84-220-1762-2. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 19 de febrero de 2015

El chico de las manos azules,
de Eliacer Cansino, es Franz, recién llegado a España huyendo de la guerra que tuvo lugar en Bosnia entre 1992 y 1994. En un tren que sale desde Mostar se pone de acuerdo con un músico que huye también, Ilia Batjin, y se hacen pasar por padre e hijo. Una vez en Madrid, se alojan en un barrio de chabolas y entran en contacto con una mafia que controla la mendicidad y con unos ladronzuelos. Luego, Ilia encuentra un trabajo como violinista y Franz acaba siendo escolarizado.

La historia tiene poco que ver con Una habitación en Babel, aunque también trate sobre alumnos inmigrantes. El argumento atrapa y la narración no sólo es buena sino que tiene toques excelentes. Por ejemplo, cuando Franz es alojado en un piso para chicos como él, el narrador indica: «A veces el paraíso tiene la humildad de una habitación limpia y ordenada, y eso precisamente le pareció». Como es habitual en el autor no faltan comentarios de interés, como al paso, del narrador o de algún personaje. Así, un librero le dice a Franz y a su amiga: «Me gusta ver muchachos en mi tienda —dijo con amabilidad—. Los libros son para los jóvenes pero los leen los viejos. La vida está mal hecha: cuando más interesaría leer para comprender la vida, no tenemos tiempo más que de vivirla; y cuando la vida va dejándonos de lado, entonces queremos comprenderla con los libros».

Este comentario explica muchas cosas sobre la novela y, en particular, habla bien de la lucha de los protagonistas por recuperar su dignidad y cómo, para eso, han de romper los pactos con el diablo que, por debilidad y arrastrados por los acontecimientos, habían cerrado: «Sí, porque los pactos con el diablo no son siempre esa tragedia fáustica, grandilocuente y dramática en que cambiamos nuestra alma por un imposible bien mundano. No, pactamos con el diablo cada vez que cambiamos conciencia por beneficio, amor por interés, honestidad por lucro, sinceridad por mentira. En cada pequeña negación del deber estamos pactando, si no con el diablo, con cualquiera de sus mendaces subalternos, llamémosles como queramos».

Eliacer Cansino. El chico de las manos azules (2014). Madrid: Bruño, 2014; 221 pp.; col. Paralelo Cero; ISBN: 978-84-216-7916-6. [
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miércoles, 18 de febrero de 2015

Lo que cuentan las estatuas del mundo, de Montse Ganges, y con ilustracionses de Imapla, contiene siete relatos. Cada uno está contado por una estatua y es de algún suceso que «presenció»: la Estatua de la Libertad de Nueva York; el Chac Mool de Chichén Itzá, México; Ko Te Riku, un moái de la isla de Pascua; la Gran Esfinge de Guiza, Egipto; una gárgola de Santa María del Mar; las cariátides de Atenas; el dragón de Yuanmingyuan, Pekín. Al terminar cada historia —que son de distinto género, están ambientadas en diferentes épocas, y resultan atrayentes—, hay dos páginas con explicaciones sobre cada una de las estatuas. El libro está bien hecho: tanto la escritura como las ilustraciones tienen calidad, y la combinación de relatos de ficción con datos informativos es eficaz.

Montse Ganges. Lo que cuentan las estatuas del mundo (2014). Barcelona: Ekaré, 2014; 92 pp.; ilust. de Imapla; ISBN: 978-84-943030-0-7. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 17 de febrero de 2015

El profesor Astro Cat y las fronteras del espacio, con imágenes de Ben Newman y texto de Dominic Walliman, es un libro de conocimientos con unas explicaciones bien dadas, tanto porque los textos son claros como por la calidad de su presentación y su diseño, y unos personajillos simpáticos, Astro Cat y Astro Mouse, como guías.

En sucesivas dobles páginas se habla del universo, las estrellas, las galaxias, el sol, el sistema solar, la tierra, la luna, los viajes espaciales, viaje a la luna, trajes y módulos lunares, más datos lunares, cohetes modernos, trajes espaciales, estación espacial internacional, satélites, Mercurio, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno, cometas y asteroides, el cielo nocturno, telescopios, la muerte de las estrellas, la vida en lo desconocido, el futuro del espacio. No falta un glosario final. Más que útil para despertar afición e interés por nuevas lecturas.

Ben Newman. El profesor Astro Cat y las fronteras del espacio (Professor Astro Cat’s Frontiers of Space, 2013). Texto del Dr. Dominic Walliman. Granada: Barbara Fiore, 2014; 64 pp.; trad. de Anton Anton; ISBN: 978-84-15208-54-9. [
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lunes, 16 de febrero de 2015

Luna y la habitación azul, de Christine Davenier y Magdalena Guirao Jullien, es un álbum con dibujos acuarelados que recuerdan los de Sempé. La protagonista es una niña soñadora y tranquila, con un mundo imaginativo rico, pero que, como casi no habla y es un tanto solitaria, causa preocupación a los adultos. Sin embargo, el relato nos cuenta cómo, cuando va a ver a su abuela, disfruta y se siente cómoda y comprendida. Además, cuando su abuela duerme la siesta, Luna entra en el interior del papel pintado de su habitación y puede jugar libremente con Perro Rojo.

Las ilustraciones son de distinto tamaño y tienen diferentes disposiciones —las hay de doble página completa, de una sola página y dos o tres en la página opuesta…— y muestran escenarios variados: playa, casas, patio de la escuela, interiores de la casa de la abuela… Las figuras, en sus caras y con sus posturas, transmiten bien los sentimientos de soledad, de satisfacción, de alegría… El relato puede destacarse, igual que otros, porque puede hacer pensar a los adultos en con cuánta frecuencia desconocen el verdadero mundo interior del niño. El desenlace también es acertado.

Christine Davenier. Luna y la habitación azul (Louna et la chambre bleue, 2014). Texto de Magdalena Guirao Jullien. Barcelona: Corimbo, 2014; 32 pp.; col. Álbumes Ilustrados; trad. de Rafael Ros; ISBN: 978-84-8470-497-3. [Vista del libro en amazon.es]

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domingo, 15 de febrero de 2015

Me recomendaron leer Open, el libro autobiográfico de André Agassi. Y ha sido una buena lectura: lo he pasado bien, tiene ideas interesantes, he aprendido cosas de un mundo del que conozco poco, y cuenta bien un proceso formativo singular. Esta reseña explica su contenido.

Dos párrafos de los que tomé nota:

Uno, con ocasión de la enfermedad de un amigo: «Me digo a mí mismo: recuerda esto. Quédate con esto. Ésta es la única perfección que existe, la perfección de ayudar a los demás. De lo que hacemos, esto es lo único con un valor o con un sentido duraderos. Ésta es la razón por la que estamos aquí. Para hacernos sentir seguros los unos a los otros. (…) Para luchar entre el dolor y, siempre que sea posible, para aliviar el dolor de los demás. Así de simple. Y tan difícil de ver...».

Otro, hacia el final: «Una transformación es un cambio de una cosa a otra, pero yo empecé con nada. Yo no me he transformado, sino que me he formado. Cuando entré en el mundo del tenis, era como la mayoría de los críos: no sabía quién era y me rebelaba cuando los mayores me decían quién era. Creo que los mayores cometen constantemente ese error con los jóvenes: los tratan como productos acabados cuando, de hecho, están en proceso. Es como juzgar un partido antes de que acabe, y yo, demasiadas veces, he remontado, y demasiadas veces mis rivales me han ganado a mí contra pronóstico, por lo que sé que eso no está bien».

André Agassi y J. R. Moehringer. Open. Mi Historia (Andre Agassi) (Open. An Autobiography, 2009). Barcelona: Duomo, 2014; 480 pp.; col. Nefelibata; trad. de Juan José Estrella González; ISBN: 978-8415945482. [Vista del libro en amazon.es]

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viernes, 13 de febrero de 2015

No recordaba bien Un asunto tenebroso, de Honoré de Balzac, pero, como tropecé con una buena edición con un prólogo de Carlos Pujol, he vuelto a leerla de nuevo. Es sabido, como recuerda el prologuista, que tiene fama de ser la primera novela policiaca. Mientras Los asesinatos de la calle Morgue, de Poe, que se publicó a la vez, fijó la forma propia del relato policial breve y la figura del investigador que resuelve un caso, la novela de Balzac es extensa y tiene carácter de novela política —en la que «el enigma llega a adquirir secretas resonancias casi inconfesables»—, e histórica —la narración «invade la Historia con mayúscula para servirse de ella, pero también para explicarla»—.

Entre 1804 y 1806, cuando Napoleón pasa de ser cónsul a ser emperador, a cuatro jóvenes primos aristócratas, los Simeuse y los Hauteserre, se los busca por conspiración. Detrás de la persecución está el temible Fouché por medio de un joven policía muy sagaz: Corentin. Se le oponen una joven prima de los perseguidos, una chica enérgica llamada Laurence, y el hábil guarda del lugar, Michu, que, al principio, logran burlar el acoso al que les someten.

La narración, inspirada en un caso real, tiene tensión, tanto en las acciones de persecución física, como en las de tipo judicial y en las gestiones políticas que siguen. Detrás hay una descripción de asuntos turbios de la vida política. Como corresponde a la época, los nombres de los protagonistas suelen contener algún simbolismo, se describen con precisión portes e indumentarias, y se hacen consideraciones de tipo general que a veces son excesivas —se presenta un personaje mezquino y se afirma que «semejante carácter suele ser corriente entre los campesinos»—, pero que también tienen interés —como la de que el policía «siente las mismas emociones que el cazador»—.

O, por ejemplo, digresiones como esta: «El espía, sustantivo enérgico bajo el cual se confunden todos los matices que distinguen a los policías, (…) tiene eso de magnífico y curioso: que jamás se enfada; posee la humildad cristiana de los sacerdotes, los ojos acostumbrados al desprecio, que él utiliza como una barrera contra el vulgo imbécil que no le comprende; tiene la frente de bronce para las injurias, se dirige hacia su fin como un animal de cuyo sólido caparazón sólo puede dar cuenta el cañón; pero también, como ese animal, se vuelve tanto más furioso al ser alcanzado, cuando creía que su coraza era impenetrable».

Honoré de Balzac. Un asunto tenebroso (Une ténébreuse affaire, 1841). Barcelona: Planeta, 2008; 277 pp.; col. Backlist Clásicos; trad. de Pedro Darnell; prólogo de Carlos Pujol; ISBN: 978-84-08-08190-6. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 12 de febrero de 2015

Una novelita jamaicana de hace tiempo, no publicada en castellano, con un narrador dicharachero cuya familia ha de hacer frente a un huracán: Hurricane, de Andrew Salkey.

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miércoles, 11 de febrero de 2015

¿No hay nadie enfadado? contiene doce relatos de Toon Tellegen ilustrados por Marc Boutavant. Cada uno narra el enfado de un animal, un enfado solitario o un enfado con otro: El Damán, El Elefante, La Lombriz y el Escarabajo, El Cerdo hormiguero, El Ratón, El Erizo, La Musaraña, El Hipopótamo y el Rinoceronte, La Ardilla y la Hormiga, El Sapo, El Escarabajo y el Grillo… Y el último es «La desaparición del enfado».

El tono es amable y cordial, como el de las historias de Arnold Lobel. Cada una cuenta un tipo distinto de enfado, algunos un tanto especiales y otros más reconocibles. Así, el susceptible Damán se indigna con el sol por esconderse cada día; el elefante sólo desea trepar a los árboles y se cae una y otra vez; el escarabajo y la lombriz compiten a ver quién está más enfadado de los dos; el cerdo hormiguero ha de andar cabeza abajo y se enfada si se pone de pie… Las vistosas ilustraciones, varias por relato, son de una página o de doble página completas.

Toon Tellegen. ¿No hay nadie enfadado? (Is er dan niemand boos?, 2002). Zaragoza: Edelvives, 2014; 78 pp.; ilust. de Marc Boutavant; trad. de Montserrat Muñoz; ISBN: 978-84-263-9464-4. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 10 de febrero de 2015

Lucía Manchitas. La escalera, con texto de Annie M. G. Schmidt e imágenes de Fiep Westendorp, trata sobre una niña que se mancha mucho. Cuando su madre le dice que no salga de su habitación, porque van a llegar unas visitas, ella ve a un pintor que pone una escalera al lado de su ventana…

La escritora y la ilustradora publicaron juntas muchos libros de gran éxito, como por ejemplo, los de Mila y Yaco (aunque la edición española de hace años se publicó con otras ilustraciones). Esta historia es igualmente divertida, tanto en su argumento como en sus dibujos. La madre y la niña, y su perro Pegotes, son personajes bien perfilados.

Annie M. G. Schmidt. Lucía Manchitas. La escalera (Floddertje. Vies, 1968). Madrid: Lata de Sal, 2014; 28 pp.; col. Vintage; ilust. de Fiep Westendorp; trad. de Catalina M. Ginard y Marta Arguilé; ISBN: 978-84-941784-8-1. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 9 de febrero de 2015

Carlota no dice ni pío, con ilustraciones de Emilio Urberuaga para un relato de José Carlos Andrés, trata sobre una niña que no hablaba. Le bastaba poner cara de hambre, o cara de «estoy cansada y no tengo ganas de correr» o cara de lo que fuera, y todos la entendían. Hasta que un día se quedó encerrada en una habitación llena de frascos y botes…

Un simpático relato más de los que hablan de superar pequeños temores o dificultades en el crecimiento. Las imágenes acentúan la singularidad de la protagonista, tan semejante físicamente a otras del ilustrador como, por ejemplo, Paula. Además, hay una historia distinta que sólo figura en las imágenes: la del ratón Tom, que no parece sufrir los problemas y temores de su amiga Carlota.

Emilio Urberuaga. Carlota no dice ni pío (2014). Texto de José Carlos Andrés. Madrid: NubeOcho, 2014; 34 pp.; ISBN: 978-84-942929-3-4. [Vista del álbum en amazon.es]

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domingo, 8 de febrero de 2015

Honrarás a tu padre, de Gay Talese, es un largo relato-reportaje sobre la familia mafiosa Bonnano y fue el primer libro de no-ficción que habló seriamente sobre la mafia en los Estados Unidos. Es un libro que, dice su autor al final, «surgió del bochorno que sentía mi padre (nacido en Italia) ante el hecho de que los gánsteres con apellido italiano dominaran invariablemente los titulares y la mayor parte de los programas de televisión que trataban sobre el crimen organizado». Centra su atención, sobre todo, en Bill Bonnano, y comienza justo cuando secuestran a su padre, Joe Bonnano, el año 1964. A partir de ahí la narración va cambiando de tiempos, ambientes y enfoques para ir componiendo la historia de la familia Bonnano y sus relaciones con otras organizaciones del mismo tipo.

Las entrevistas que, durante años, el autor mantuvo con muchos de los personajes de su historia le permitieron reconstruir y luego contar con viveza muchos momentos de la vida familiar de los Bonnano, de las interioridades de las investigaciones y juicios, y de algunos incidentes violentos. Uno de los focos de la narración viene apuntado por el título: cómo eran las relaciones entre padres e hijos dentro de las familias Bonnano. Por ejemplo, se cuenta cómo los dos niños mayores de Bill, cuando tenían unos diez años, «aceptaban ahora el hecho de que su padre anduviera armado con la misma facilidad con que aceptaban que lo hicieran Hopalong Cassidy y los otros personajes de películas de vaqueros, detectives o soldados que veían a diario en televisión».

Otro de los focos apunta en una dirección inesperada: «si se comparaban con algunas de las publicitadas atrocidades cometidas por las tropas aliadas contra la población civil en el sudeste de Asia, o con las intrigas de la CIA, o las tácticas de los Boinas Verdes (quienes, en 1969, se deshicieron de un espía desleal amarrándolo con cadenas y llantas de neumáticos y arrojándolo a un río), las hazañas de la Mafia apenas parecían justificar la elaborada cobertura informativa que recibían. Cobertura que no recibirían de no ser por el factor mitológico» y, también, parece que desea decir Talese, por el interés del gobierno y de muchos en hacer que todos miren hacia otro lado. De hecho, los crímenes e ilegalidades de la policía para perseguir y llegar a condenar a Bill Bonnano se presentan como flagrantes.

Otra de las facetas que le interesa mostrar al autor es la gran diferencia que hay entre la percepción de la gente y la realidad de las vidas de tantos mafiosos. En un enorme párrafo con sólo un punto lo dice del siguiente modo:

«Cuando el ciudadano norteamericano común pensaba en la Mafia, por lo general se imaginaba escenas llenas de acción y violencia, de dramáticas intrigas y confabulaciones que valían millones de dólares, de limusinas negras e inmensas cuyas ruedas chirriaban al doblar las esquinas mientras las balas de las ametralladoras se regaban por el andén; ésa era la versión de Hollywood y aunque mucho de eso se basaba en la realidad, también era cierto que exageraba absurdamente esa misma realidad, omitiendo por completo la sensación que dominaba la existencia de la Mafia: una rutina de interminables esperas, tedio, escondites, exceso de cigarrillos, exceso de comida, falta de ejercicio físico, mientras pasaban la vida recostados en habitaciones con las cortinas cerradas y muriéndose de tedio al tiempo que trataban de mantenerse vivos. Con tanto tiempo entre las manos y tan poco que hacer con él, el típico mafioso tendía a volverse egocéntrico y obsesivo, a vivir pendiente de minucias que magnificaba, a reaccionar de manera desproporcionada ante cualquier ruido, dándole demasiadas vueltas a todo lo que se decía y se hacía a su alrededor, perdiendo la perspectiva del mundo que se extendía más allá de él y del pequeño lugar que ocupaba en ese panorama más amplio, pero consciente de todas maneras de la imagen exagerada que el mundo tenía de él».

Gay Talese. Honrarás a tu padre (Honor Thy Father, 1971). Madrid: Punto de lectura, 2013; 640 pp.; trad. de Patricia Torres; ISBN: 978-8466326049. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 7 de febrero de 2015
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viernes, 6 de febrero de 2015

Los Libros en The New Yorker es una selección de chistes de la revista norteamericana que se presentan agrupados en cuatro secciones: Autores, Editores, Lectores, Libreros.

Como corresponde a su origen, aunque la calidad y la chispa de los dibujos sea mucha, lo que interesa más es la impresión de conjunto de la selección y la idea de cada chiste, que muchas veces sólo tiene sentido en el contexto adecuado. Un ejemplo de cada sección:

—en una reunión social una escritora dice a sus oyentes: «Mi último libro es para niños de 3 a 5 años. Pero quiero creer que hay algo en él para todo el mundo» (Robert Weber);

—en otra reunión social el editor dice a otros: «Últimamente he estado leyendo a Jane Austen, simplemente para desintoxicarme» (Lee Lorenz);

—una mujer dice a su interlocutor «Todavía no lo he leído, pero me lo he bajado de internet» (Robert Mankoff);

—el librero sonríe a sus clientes y les dice: «No lo he leído, pero es excelente» (James Stevenson).

Varios autores. Los Libros en The New Yorker (2014). Barcelona: Libros del Asteroide, 2014; 192 pp.; selección y traducción de Miguel Aguayo; ISBN: 978-84-16213-05-4. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 5 de febrero de 2015

A cuadros,
la segunda novela que publicó Frank Cottrell Boyce, no es un libro redondo —algunos episodios y el desenlace son un tanto forzados—, pero es un libro magnífico, inteligente y divertido, algo a lo que contribuye no poco la buena traducción.

Su narrador y principal protagonista es Dylan Hughes, nueve años, el único chico que queda en Manod, el municipio galés con el índice de delincuencia más bajo del Reino Unido (tal vez porque llueve muchísimo, dice un personaje: interesante cuestión que las estadísticas nunca contemplarán). Dylan es bondadoso, más ingenuo de la cuenta, y lo sabe todo de coches: su familia tiene una gasolinera y, por encargo de su padre, lleva un diario de los coches que pasan por ella. El negocio pasa por dificultades económicas y, un día, su padre se va, no se sabe por qué, dejándolos sólos a él, a su madre, a su adolescente y mañosa hermana mayor Marie, y a su delincuente y lista hermana pequeña Minnie. La vida para ellos cambia cuando, a consecuencia de unas inundaciones en Londres, la National Gallery evacúa sus cuadros a una vieja mina abandonada de Manod (un suceso inspirado en algo sucedido durante la segunda Guerra Mundial). El experto que dirige la operación, Lester, se maravilla cuando ve que Dylan tiene unos pollos llamados Miguel Ángel y Donatello, y piensa que tiene delante a una persona capaz de apreciar el arte, pero no sabe que los ha llamado así no por admiración hacia los pintores sino debido a su entusiasmo por las Tortugas Ninja.

Dylan es un narrador gracioso como pocos y entre sus peculiaridades está que da siempre datos de los coches que menciona, en algún caso con mucho detalle. Uno de los ejemplos más sobresalientes es el del «Astra Estate 1.9 (sorprendente velocidad máxima: 207 kilómetros por hora). Por si no lo sabéis, es un diesel, pero no os dejéis engañar por eso. Tiene unos faros de lo más chulos, luneta trasera ahumada y llantas de aleación. También tiene control electrónico de estabilidad ESP, sistema antibloqueo de frenado ABS y control continuo de amortiguación CDC. Y además, sistema de conducción interactivo IDS, asistencia para arranque en pendiente HSA, sistema de control de subviraje UCL y sistema de detección de deflación DDS. El HSA quiere decir Hill Start Assist (o sea, “asistencia para arrancar en colinas”), y significa que tienes más tiempo para alcanzar el acelerador una vez has quitado el pie del pedal de freno, lo que es muy útil si estás subiendo el monte Manod. Y el DDS te dice si las ruedas están perdiendo aire».

Uno de los temas básicos del libro es la capacidad de las grandes pinturas para provocar transformaciones inesperadas en quienes las contemplan. Cada vez que, por distintos motivos, Lester enseña una, siempre hay algún habitante del pueblo cuya vida da un pequeño vuelco. Como muchas otras cosas, esto Dylan lo interpreta a la luz de las referencias que tiene: «a lo mejor las pinturas no eran simples pinturas. Manod había cambiado un montón desde que habían llegado. Quizá las pinturas eran como el mutágeno y estaban transformando el pueblo. ¡Quizá vivíamos en Manod Ninja!».

Del mismo modo interpreta la importancia que tiene la unidad familar: «una lección más de las Tortugas, o sea: cada Tortuga por separado es buena, pero todas juntas forman un equipo y son imbatibles. Como dice Astilla en la peli Las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes: “No hay nada que vuestras cuatro mentes no puedan llevar a cabo juntas; apoyaos mutuamente, y recordad siempre la verdadera fuerza que os une”». O explica ciertos cambios que se van produciendo a su alrededor: «Una oruga no sabe que va a ser una mariposa. Un renacuajo no sabe que va a ser una rana. Y cuando echaron a esas tortugas por el retrete, tampoco ellas sabían que iban a convertirse en Héroes Ninja… ni en mutantes siquiera».

Luego, hay conversaciones que no tienen desperdicio. Así, Dylan charla con su compañera, la Fiera Evans, sobre las tortugas Ninja. Dice Evans:
«—Una rata mascota. Se supone que aprendió artes marciales copiando los ejercicios de su amo. ¿No te parece demencial?
—Bueno, es algo disparatado, pero también lo son cuatro Tortugas Ninja que comen pizza, si lo piensas un poco.
—Ya, pero no es creíble, ¿o sí? ¿No crees que un ser humano que se convierte en rata es mucho más verosímil?
—Bueno, es posible».

Frank Cottrel Boyce. A cuadros (Framed, 2005). Madrid: SM, 2014; 306 pp.; col. El Barco de Vapor; trad. de Miguel Azaola; ISBN: 978-84-675-7408-1. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 4 de febrero de 2015

Buena noticia para los entusiastas de Tove Jansson y la familia Mumin la publicación de La gran inundación, un relato que, según cuenta la escritora en el prólogo, escribió en 1939 y lo dejó medio olvidado hasta 1945 en que una amiga la convenció de mandarlo a una editorial. También indica en ella que su título original, El pequeño troll y el gran diluvio, fue idea más bien de la editorial y que sus influencias hay que buscarlas en sus lecturas infantiles de Verne y Collodi.

Es una historia cortita en la que Mamá Mumin y el Mumintroll van en busca de Papá Mumin y un lugar soleado en el que instalarse antes del invierno. Un animalito (precursor del que será Sniff en la serie) se une a ellos. Encuentran también a la Gran Serpiente, a una niña con el pelo azul celeste llamada Tulipa; a los hatifnat, los caminantes diminutos; a un viejo caballero que los invita a su casa; a un hemul, y a otros seres igualmente singulares.

Tove Jansson. La gran inundación (Småtrollen och den Stora Översvämningen, 1945). Madrid: Siruela, 2014; 53 pp.; col. Las Tres Edades; trad. de Pontus Sánchez; ISBN: 978-84-16120-60-4. [Vista del libro en amazon.es]

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martes, 3 de febrero de 2015

Issun Bôshi. El niño que no era más alto que un pulgar, de Icinori (firma de Mayumi Otero y Raphaël Urwiller), es un álbum basado en un cuento tradicional japonés.

Una pareja de campesinos sin hijos deseaban uno aunque fuera chiquitín. En efecto, tuvieron uno que fue un nuevo pulgarcito. A los quince años no había crecido y salió a recorrer el mundo: ha de hacer frente a un ogro malvado y acompañar y divertir a una chica.

El relato llama la atención por sus ilustraciones con mucho colorido, con aire de antiguos grabados japoneses. Ese buscado aire un poco retro es apropiado para poner en pie un mundo vistoso y mágico, como se puede ver en la página de los autores.

Icinori. Issun Bôshi. El niño que no era más alto que un pulgar (2013). Barcelona: Ekaré, 2014; 32 pp.; trad. de Teresa Durán; ISBN: 978-84-94281-4-0. [Vista del libro en amazon.es]

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lunes, 2 de febrero de 2015

Osito y un rayo de sol, de Benjamin Chaud, continúa la historia de sus personajes donde la dejó: Osito y su padre abandonan el tejado de la Ópera, donde habían pasado el invierno, se acomodan una noche junto a otros osos de colores y, a la mañana siguiente, el osito ha desaparecido. Así que, nueva persecución de su padre: atasco en las calles, estación de tren, puerto, trasatlántico, fondo del mar, playa pobladísima, edificio-sala de fiestas o así en medio de un bosque… Todo se apoya en la simpatía de las imágenes y en el típico juego de observación y descubrimiento. Los textos, cortitos, van en la parte inferior de la página, en franjas de otro color.

Benjamin Chaud. Osito y un rayo de sol (Coquillages et petit ours, 2012). Zaragoza: Edelvives, 2014; 26 pp.; col. Álbumes; trad. de Diego de los Santos; ISBN: 978-84-263-9460-6. [
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domingo, 1 de febrero de 2015

C. S. Lewis y la Iglesia católica, de Joseph Pearce, se centra en explicar por qué, a pesar de su cercanía intelectual al catolicismo, Lewis no dio nunca el paso de ingresar en la Iglesia católica. El libro resume su vida, habla del peso que tuvieron en él los escritos de MacDonald, Newman y Chesterton, y luego su amistad con Tolkien; y la influencia a la inversa de algunas obras de Wells que acentuaron su rechazo a ciertas ideas y provocaron que abordara obras como la Trilogía de Ramson.

Me han interesado, pues no las conocía o no había caído en la cuenta, ciertas conexiones que subraya el autor: Esa horrible fuerza (o Esa horrible fortaleza), un libro pensado después de saber que había una planta atómica cerca de Blewbury, a 25 km de Oxford, se publicó poco antes de la bomba de Hiroshima; y, justo después de que los aliados arrojaran las bombas atómicas, en el mismo año 1945, vieron la luz distintas obras que, de un modo u otro, tenían ese telón de fondo: uno de los mejores poemas de Edith Sitwell, La sombra de Caín; Letanía de pérdidas, de Siegfried Sassoon; Dios y el átomo, de Ronald Knox… Y también, Orwell publicó Rebelión en la granja, y Evelyn Waugh Retorno a Brideshead.

En cuanto a los motivos para no dar el paso definitivo hacia la Iglesia Católica, Pearce apuntala más el ya conocido, que figura en el epistolario de Tolkien: el de sus fuertes prejuicios protestantes «antipapistas» derivados de su origen norirlandés. Esto Pearce lo amplía luego señalando qué curioso le parece que un experto en literatura y, en concreto, en el mundo medieval, no mencione a la Virgen en sus escritos sobre literatura medieval y renacentista.

Joseph Pearce. C. S. Lewis y la Iglesia católica (C. S. Lewis and the Catholic Church, 2013). Madrid: Palabra, 2014; 267 pp.; col. Palabra Hoy; trad. de Diego Pereda; ISBN: 978-84-9061-102-9. [Vista del libro en amazon.es]

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