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Notas de marzo de 2018 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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martes, 27 de marzo de 2018

Envío adelantado el boletín del mes porque no pondré notas esta semana ni la siguiente.

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de marzo.

Un álbum para prelectores antiguo pero que se acaba de publicar en España y es magnífico: ¿De qué color es?  Lo mismo se puede decir, pero en este caso para primeros lectores, de Irene la valiente. Una novela juvenil de aventuras diferente y amena: El mono del asesino. Entre los libros de otro tipo, atención a Elogio de las familias sensatamente imperfectas.

En libros para jóvenes: notas del mes de marzo. Aspiro a que los libros reseñados aquí, antiguos y modernos, sean de los que siempre compensará tener en las estanterías, por más que pasen los años.

En medium he comenzado una miniserie de reseñas de relatos de ficción o de memorias sobre la muerte de alguien querido. De momento he puesto de Verde agua, El puente de san Luis rey, Señora de rojo sobre fondo gris. En Libros que merecen ser leídos y releídos he reunido los enlaces a veinte libros de no-ficción —historia, memorias, educación, lectura— de los que había puesto comentarios.

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LewisLeonBruja.jpg
lunes, 26 de marzo de 2018

He puesto datos de las ediciones últimas, de 2012 y 2013, de los libros de las Crónicas de Narnia: El sobrino del mago, El león, la bruja y el armario, El caballo y su jinete, El príncipe Caspio, El viaje del Amanecer, El sillón de plata, La última batalla.

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sábado, 24 de marzo de 2018

He abierto entradas en el diccionario a P. D. James y Vladimir Bobri.

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viernes, 23 de marzo de 2018

En Editar la vida rememora Michael Korda cómo fue aprendiendo de sus colegas distintas cosas: de uno, «la importancia del entusiasmo y la imaginación»; de otro, «la importancia de poner atención a los pequeños detalles y a trabajar con ahínco durante largas horas en manuscritos que no proporcionan ninguna satisfacción».

Explica cómo «quienes saben de verdad de edición constituyen una curiosa combinación de animador con conocedor de historias, saben arreglar una prosa deficiente, inventar un final dramático para una escena (en lugar del primero que se les ocurra), o mostrarse despiadados al cortar el texto. Son la clase de personas que no dudan en desafiar al autor en un intento de conseguir que el libro funcione de la mejor manera, o de la manera en que supuestamente debería hacerlo, y que en ocasiones es capaz de adivinar lo que un autor intentaba hacer y mostrarle cómo hacerlo».

Señala que, «para un auténtico editor, reducir un manuscrito de setecientas páginas a cuatrocientas, inventar un nuevo título, recombinar los capítulos para darle al libro un comienzo increíble y un final sorprendente, resulta un reto cotidiano, como para un cirujano una operación difícil. Los editores de verdad, si son buenos, también saben dejar las cosas como están, lo que es aún más importante. “Si está bien, no lo toques”, podría ser la primera regla de nuestro juramento, si tuviéramos uno».

Al mismo tiempo, también hace notar que un editor muchas veces no sabe qué ocurrirá con los libros que publica: «La única manera de saber si un libro se venderá es publicándolo». Además, indica en otro lugar, «quizá el mayor milagro en la industria editorial sea la forma en que, cuando se le da la oportunidad, el público se lleva a casa un buen libro de un autor desconocido y lo convierte en un sorpresivo best-seller (a menudo el editor es el más sorprendido de todos)».

Michael Korda. Editar la vida. Mitos y realidades de la industria del libro (Another Life: A Memoir of Other People, 2000). Barcelona: Random House Mondadori, 2005; 377 pp.; trad. de Fernando González Téllez; ISBN: 84-8306-618-1. [Vista del libro en amazon.es]

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KordaEditarlavida.jpg
jueves, 22 de marzo de 2018

Después de dedicar cuatro notas a comentar la biografía de Max Perkins pensé que debía poner también algo sobre las memorias de Michael Korda, editor de Simon & Schuster durante la segunda mitad del siglo XX. En su libro Editar la vida. Mitos y realidades de la industria del libro, habla de su aprendizaje primero y de su trabajo como editor de libros de toda clase después; explica los cambios que se dieron en la industria editorial a lo largo de cinco décadas; comenta las grandes diferencias entre unos y otros aspectos de su trabajo —leer manuscritos y editarlos, una profesión, y publicarlos y promocionarlos, un negocio—; y, sobre todo, rememora incidentes, unos relacionados con la publicación de libros y otros debidos a su trato con colegas, o escritores profesionales, o escritores ocasionales como algunas estrellas cinematográficas o presidentes como Nixon o Reagan.

Cuenta jugosas anécdotas ajenas y propias. Entre las ajenas una es cuando dice que, a veces, llega un manuscrito inesperado en el momento más inesperado: «Todos en el mundo editorial saben que si el editor de Macmillan no hubiera tenido un resfriado mientras visitaba Atlanta, no habría permanecido en cama leyendo el voluminoso manuscrito que una mujer le había entregado en el vestíbulo del hotel, y que más tarde se convertiría, después de mucho trabajo de edición y de cambiarle el título, en Lo que el viento se llevó. Los milagros existen». Otra es la de que hubo editores norteamericanos que rechazaron publicar La colina de Watership, de Richard Adams, durante años: nadie creía que una larga novela sobre conejos, contada desde el punto de vista del conejo, podría funcionar en EE.UU.; quienes lo habían leído pensaban que podría funcionar si se recortaba drásticamente o si se reescribía como libro infantil. «Esta forma particular de ceguera no es poco común», dice Korda.

Entre las propias tal vez la mejor sea la que ocurrió cuando a su editorial le ofrecieron el libro de memorias de Albert Speer, y Korda intentaba convencer al propietario y editor, Max Schuster, de que lo aceptaran porque, al margen de otras consideraciones, en sí mismo, e incluso leyéndolo sólo como testimonio, era un libro extraordinario. El editor escuchó atentamente sus argumentos y asintió: le dijo que estaba en lo cierto y que no tenía dudas de que el libro sería un best-seller. Pero añadió: «Sólo hay un problema. No quiero ver el nombre de Albert Speer y el mío en el mismo libro». Años más tarde, Korda usaría el mismo argumento para un libro de Louis Farrakhan. Como diría después otro de sus colegas: «una editorial tiene la obligación de creer en la Primera Enmienda pero no tiene la obligación de publicar todo lo que se le envía».

Michael Korda. Editar la vida. Mitos y realidades de la industria del libro (Another Life: A Memoir of Other People, 2000). Barcelona: Random House Mondadori, 2005; 377 pp.; trad. de Fernando González Téllez; ISBN: 84-8306-618-1. [Vista del libro en amazon.es]

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ArboledaElio.jpg
miércoles, 21 de marzo de 2018

Elio, de Diego Arboleda, con ilustraciones de Raúl Sagospe bien integradas en la narración, es un relato más en la línea de los libros previos de los autores.

Madrid, finales del siglo XIX. Elio es un niño que vive en un orfanato y que padece acromatopsia —no ve colores—. Todo cambia cuando es adoptado por los bondadosos y singulares señores Práxedes y Jocunda Boj. Al lado de la vivienda de los Boj y de su Óptica Oftalmológica está el Circo de Price, a donde el racional don Práxedes le prohíbe ir a Elio o, mejor dicho, le dice que no quiere verle «nunca entrar por esa puerta». La historia da varios giros. Empieza con aires a lo Oliver Twist en lo que se refiere a Elio; hay sociedades secretas y tres peligrosas secuestradoras que recuerdan a Las brujas de Dahl; los artistas circenses amigos de Elio se plantean traer a España el animatógrafo, fotografías animadas, y entran en conflicto con un mafioso que desea presentar en Madrid el cinematógrafo de los Lumiére...

Aunque las derivaciones del argumento y la cantidad de personajes que van apareciendo son, para mi gusto, excesivas, el libro se lee con agrado porque su ingenio es mucho y, en algunos momentos inspirados, arranca la carcajada. Por ejemplo, no tiene desperdicio el capítulo 9 titulado «Las sociedades secretas»: «No se sabe mucho de ellas, puesto que, como su nombre indica, eran secretas. Pero sí se sabe que eran muchas y muy variadas, eso no era ningún secreto». Se habla de varias, entre otras de la Sociedad de Nobles Innobles, «que en realidad estaba formada por criados, pues los nobles fundadores ni siquiera se dignaban cometer sus propias fechorías», o de la Sociedad de los Menos Nobles, que «deseaba acabar con la nobleza» pero «tuvo muy corto recorrido ya que, haciendo honor a su nombre, estaba formada por los menos nobles posibles».

Diego Arboleda. Elio (2017). Madrid: Anaya, 2017; 237 pp.; ilust. de Raúl Sagospe; ISBN: 978-84- 698-0885-6. [Vista del libro en amazon.es]

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LobelSaltamontes.jpg
martes, 20 de marzo de 2018

Nueva edición de Saltamontes va de viaje, un libro de varios relatos cortos de Arnold Lobel, del que no había hablado aquí. Las pequeñas historias, que son como fábulas, tienen la composición, el estilo, y el talante habituales del autor. Saltamontes, un personaje amable, comprensivo y tolerante, que a cualquiera le cae bien, emprende un viaje y encuentra, en cada etapa, a seres que tienen modos distintos al suyo de afrontar la vida.

«El Club»: unos escarabajos que dicen a todos que LA MAÑANA ES LO MEJOR; cuando Saltamontes se une a sus alabanzas a la mañana, se ponen felices, cuando dice que también le gusta la tarde y la noche los escarabajos se marchan. «Una casa nueva»: Saltamontes da un mordisco a una manzana con un gusano dentro, que se enfada; además la manzana empieza a rodar camino abajo y la casa del gusano termina destrozada… «La barrendera»: una mosca con la obsesión de la limpieza, de quitar motas de polvo de todas partes. «La travesía»: un mosquito en una barca que le insiste en que para cruzar el charco, que para el mosquito es un lago, ha de montarse en su barca, pues las normas son las normas y uno no puede saltárselas así como así. «Siempre»: unas mariposas que siempre lo hacen todo igual, a las mismas horas y en el mismo sitio. «Al atardecer»: unas libélulas que no paran de volar y que dicen que todo se ve mejor desde el aire aunque Saltamontes insiste que al caminar también se ven muchas cosas.

Arnold Lobel. Saltamontes va de viaje (Grasshopper on the road, 1978). Madrid: Alfaguara, 1985, 3ª ed.; 64 pp.; trad. de Pablo Lizcano; ISBN: 84-204-3053-6. Nueva edición en Pontevedra: Kalandraka, 2017; 68 pp.; col. Clásicos contemporáneos; ISBN: 978-8484643371. [Vista del libro en amazon.es]

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CallejonAzotea.jpg
lunes, 19 de marzo de 2018

La azotea, de Manu Callejón y Laura Gamero, es un álbum de los que hablan del mundo interior e imaginativo de una niña de modo amable. La narradora empieza diciéndonos: «Mi lugar preferido es la azotea de mi casa». Nos enseña su perro Pelusa, objetos que hay en su azotea; nos habla de lo que hace, ve e imagina desde allí; nos dice a qué más le gusta jugar y que solo hay una cosa que, a veces, la frena. Las ilustraciones son alegres y están bien compuestas. Todo se desarrolla en escenarios urbanos, bien representados, y está conseguido el momento en el que una página desplegable presenta el momento mejor de lo que nos cuenta la protagonista.

Manu Callejón. La azotea (2016). Texto de Laura Gamero. Madrid: La Tribu, 2016; 38 pp.; ISBN: 978-84-942583-4-3. [Vista del álbum en amazon.es]

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sábado, 17 de marzo de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones de tres álbumes excelentes: Irene, la valiente —libro que se había editado en castellano pero no en España—, de Doctor de Soto, y de ¿Por qué? —libro que se había publicado con texto cuando, en su versión original, era un álbum sin palabras—.

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PayneDefensaE.jpg
viernes, 16 de marzo de 2018

Me ha parecido un libro clarificador En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras, de Stanley G. Payne, que golpea en el mismo clavo que Imperiofobia y leyenda negra, libro al que se refiere varias veces el historiador nortemericano.

Son reflexiones apoyadas en lo que la investigación histórica nos dice acerca de las controversias que se han dado alrededor de distintas épocas de la historia de España que, dice Payne, son mayores aquí que en otros lugares. El autor tiene interés en desmontar mitos, por ejemplo el de «la “orientalización” de los españoles como consecuencia de la influencia andalusí»; en señalar algunas singularidades, como la de que la historia de España es diferente a la de otros países debido a la Reconquista; en apuntar que el imperio español es uno de los hitos más grandes de la historia universal, «la expresión de una cultura, de una tenacidad y de una resistencia que difícilmente tiene equivalente en la historia».

Lo más interesante, puesto que Payne es uno de los grandes especialistas en la historia contemporánea española, son sus ponderados comentarios a lo sucedido en los últimos siglos: ocho de los trece capítulos del libro van de la dictadura de Primo de Rivera a la Ley de Memoria Histórica de 2006. Son reveladoras sus afirmaciones acerca del simplismo con el que se valora el franquismo. También son contundentes sus opiniones sobre la nueva doctrina del buenismo, que une la cultura de la corrección política con el victimismo, y se coloca con total arrogancia en una posición de superioridad moral.

Stanley G. Payne. En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras (2017). Barcelona: Espasa, 2017; 311 pp.; ISBN: 978-84-670-5059-2. [Vista del libro en amazon.es]

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WegeliusMonoA.jpg
jueves, 15 de marzo de 2018

El mono del asesino, de Jakob Wegelius, es un largo relato que continúa la novela gráfica La leyenda de Sally Jones pero en forma de relato tradicional. Sin embargo, comienza con diecisiete imágenes en blanco y negro y a página completa para presentar a todos los personajes importantes y tiene sugerentes ilustraciones al comienzo de cada capítulo. La misma Sally Jones es la narradora y su historia tiene tres partes: la primera en Lisboa; la segunda, un largo viaje a la India primero y, allí, su estancia en la corte del maharajá de Bhapur; la tercera, de regreso en Lisboa.

Todo comienza en 1908, cuando Sally Jones y el jefe Koskela están en Lisboa pues su carguero, el Hudson Queen, necesita reparación. Los contratan para recoger unos azulejos pero, en el destino, se dan cuenta de que son armas para una revuelta y la operación se frustra. A los pocos días Koskela encuentra a quien les contrató y, a los ojos de todos los presentes, después de una pelea lo arroja al mar. Koskela es acusado de asesinato y encarcelado y Sally Jones, «el mono del asesino», es perseguida. En su huida encuentra dos amigos que la protegen: el signor Fidardo, que posee un taller de reparación de instrumentos musicales en el que Sally Jones termina trabajando, y Ana Palacio, una mujer muy buena que acaba abriéndose camino como cantante. Ellos acaban compartiendo el interés de Sally Jones por probar la inocencia de Koskela. Así que, siguiendo la pista del hombre supuestamente asesinado por Koskela, Sally Jones termina yendo a la India, donde vive un tiempo con el maharajá de Bhapur, y al averiguar alli que aquel hombre acaba de volver a Lisboa también ella regresa.

La trama está bien construida. Los ambientes son variados y están bien descritos: barrios de Lisboa, barcos mercantes, talleres mecánicos de distinto tipo, etc. Los personajes que van apareciendo interesan: marineros, policías, un amable sepulturero, el asombroso maharajá y su madre, etc. Pero, sobre todo, Sally Jones es una heroína convincente y atípica: entiende lo que se le dice y puede escribir pero no es capaz de hablar; es de una bondad ingenua y es algo lenta para comprender las cosas; a pesar de su fortaleza, no se abre paso con golpes, ni tampoco tiene una gran sagacidad, y a veces se queda como paralizada por los acontecimientos; tiene a su favor que puede huir por los tejados y ocultarse bien, que tiene una extraordinaria habilidad para las reparaciones mecánicas del tipo que sea, y además le acaba resultado útil el hecho de haber aprendido a jugar al ajedrez. La novela no se cierra del todo: hay personajes, como un secreto admirador de Ana, que aparecen solo un momento; de otros, como de un marinero que traiciona a Sally Jones, desearíamos saber más; hay hilos que se abren que podrían tener continuidad; de hecho, quedan abiertas las puertas a nuevas narraciones.

Jakob Wegelius. El mono del asesino (Mördarens Apa, 2014). Pontevedra: Sushi Books, 2016; 618 pp.; trad. de Laura Osorio; ISBN: 978-84-15920-98-4. [Vista del libro en amazon.es]

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IgnotofskyMujeres.jpg
miércoles, 14 de marzo de 2018

Mujeres de ciencia. 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo, de Rachel Ignotofsky, es un libro basado en una idea excelente, con muchas cosas elogiables y algunas mejorables. En él se presentan breves biografías de 50 mujeres científicas. A cada una se le dedican dos páginas: en la de la derecha está la biografía junto con pequeñas ilustraciones explicativas, y en la de la izquierda se ve una ilustración grande de cada una, con algunas frases, datos e imágenes de su actividad. Cada doble página tiene un color distinto. Al final hay una bibliografía extensa.

La idea y las ilustraciones son excelentes pero el elegante diseño no funciona del todo bien: el tipo de letra es muy pequeño, el espaciado entre líneas no es el más cómodo, y tampoco contribuye a la legibilidad que las letras vayan sobre fondos oscuros. Como el libro se centra, sobre todo, en los mundos inglés y norteamericano, de lo poco que conozco yo no me sorprende que falten, por ejemplo, Hildegarda de Bingen, Gaetana Agnesi o Laura Bassi; sí me llama la atención que no esté Julia Robinson. Pero esta clase de ausencias siempre se notan cuando alguien hace una lista que, a fin de cuentas, es un punto de partida.

Puestos a pensar mejoras, o posibilidades de nuevos libros —aunque los libros con igual tema son ahora una inundación—, tal vez habría que señalar mejor quienes tienen méritos por su lucha contra las adversidades y quienes los tienen por sus logros científicos; también tal vez sería mejor separar a las mujeres del pasado, como la inevitable Hipatia, y a las de los siglos XVII y XVIII cuyas actividades son muy variadas, de las restantes; otra sugerencia más es que, por el carácter tan diferente de sus ciencias, convendría separar a las pioneras del XIX de las científicas del XX.

El libro da datos estadísticos que, a mi juicio, tal como están presentados tienen poco valor e incluso pueden resultar engañosos. Por ejemplo, no aporta nada decir, sin más, que hay un 24% de mujeres frente a un 76 % de hombres trabajando en CTIM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), en 2011, en el mundo entero. En una cuestión como esta es ilógico sumar datos de países como Arabia con datos de países como Inglaterra. Por otro lado, hay que dar un paso más porque las preguntas de interés son otras como, por ejemplo, ¿por qué hay tan pocas ingenieras en Noruega?: al respecto es clarificador el programa de la televisión de ese país de hace unos años titulado La paradoja de la igualdad (primera parte y segunda parte). Un estudio reciente explica la cuestión más en general.

Sea como sea, buen libro, de los que se centra en personas que no se han dejado paralizar por las dificultades y que han realizado, y han dejado como herencia, un trabajo profesional de primer nivel.

Rachel Ignotofsky. Mujeres de ciencia. 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo (Women in Science: So fearless pioneers who changed the world, 2017). Madrid: Nórdica / Capitán Swing, 2017; 128 pp.; trad. de Pedro Pacheco González; diseño de Tatiana Pavlova y Angelina Cheney; ISBN: 978-84-16830-80-0. [Vista del libro en amazon.es]

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LiniersGloboRojo.jpg
martes, 13 de marzo de 2018

El globo rojo en la lluvia, de Liniers, es una pequeña historia de vida cotidiana presentada con los dibujos característicos del autor. Las protagonistas son dos hermanas (se ve que inspiradas en sus hijas): Clemi, la pequeña, y Matilde, la mayor. Esta despierta a Clemi un sábado y le propone cosas. Pero es un día de lluvia y Clemi no responde bien al entusiasmo de Matilde por salir y mojarse. Pero se acaban poniendo botas, sacando un paraguas, dando gritos, viendo un arco iris, haciendo volar un globo rojo —«tienes que probar cosas nuevas», Clemi, le anima Matilde...—. Relato lleno de simpatía que denota espíritu de observación de los juegos infantiles y de cómo la mayor intenta dirigir a la pequeña. La historia se cuenta, al modo de los cómics, con cuatro, cinco o seis expresivos dibujos a tinta y acuarela en cada página, excepto dos o tres páginas en los que solo hay uno y una doble página: la que presenta el momento culminante del juego.

Liniers. El globo rojo en la lluvia (The Big Wet Balloon, 2013). Barcelona: La casita roja, 2016; 31 pp.; ISBN: 978-84-945769-2-8. [Vista del libro en amazon.es]

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BobriQueColorEs2.jpg
lunes, 12 de marzo de 2018

¿De qué color es?,
con texto de Suzanne Gottlieb, es otro álbum extraordinario ilustrado por Vladimir Bobri en los años sesenta. Muestra bien los colores, de modo tan sencillo y elegante que parece que cualquiera podría hacerlo. En cada página izquierda se hace una pregunta: ¿Qué es de color rojo? ¿Qué es de color morado? ¿Qué es de color azul?, etc. En esa misma página figura una respuesta y alguna imagen —«Hay muchas cosas de color rojo: las manzanas, las frambuesas y el fuego caliente y luminoso de la chimenea» es la de la primera y se ve una gran manzana roja—, y en la página opuesta, sobre un fondo con el color correspondiente, otra imagen con un niño llamado Jonny en ella —«El cielo se pone rojo al atardecer, cuando Jonny vuelve a casa por el bosque»—. Los textos de la autora son claros y nada enfáticos por lo que suenan igual de bien hoy que hace sesenta años.

Vladimir Bobri. ¿De qué color es? (What is Red?, 1961). Texto de Suzanne Gottlieb. Barcelona: Alba, 2017; 22 pp.; trad. de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera; ISBN: 978-84-9065-338-8. [Vista del álbum en amazon.es]

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MacFarlaneCobertizo.jpg
sábado, 10 de marzo de 2018

Aún bajo los efectos de la lectura de Chica en guerra cayó en mis manos un libro que tenía en listas desde hace tiempo: El cobertizo que alimentó a un millón de niños: la extraordinaria historia de Mary's Meals, de Magnus Macfarlane-Barrow. Es asombroso que, en medio de una desgracia tan grande como fueron las guerras que hubo al desmembrarse Yugoslavia, una de sus consecuencias fuera el nacimiento de Mary’s Meals. una institución que, cuando se publicó el libro, daba comidas a más de un millón de niños en 1200 escuelas en países como Malawi, Somalia, Liberia o Haití.

El libro cuenta los acontecimientos que condujeron al autor a ponerla en marcha. En 1992, cuando tenía 25 años, estando en un pub de Escocia y viendo noticias de la guerra de Bosnia, decidió, junto con su hermano, recolectar alimentos y mantas para llevarlos allí, cosa que hicieron llenando un jeep y pidiendo permiso en sus trabajos respectivos. A su regreso vio que habían recibido muchas más donaciones y que el cobertizo en el que habían acumulado los alimentos estaba completamente lleno. Así que se tomó un año para gestionar todos esos donativos... Puso en marcha entonces Scottish International Relief (SIR) para prestar ayuda en el conflicto yugoslavo..., pero unas cosas llevaron a otras y, durante un viaje a Malawi en 2002, surgió la idea de la que nació Mary's Meals.

Vale la pena leer la narración de los pasos que dieron el autor y su esposa, y toda su familia, para conseguir fondos y ayudas para sus proyectos. Sus acentos son positivos —la palabra favorita de MacFarlane es «esperanza» y no se detiene a explicar las contrariedades— pero son fuertes sus descripciones de la miseria y del dolor de los niños en muchos lugares. Hace notar que hay palabras y expresiones necesarias, como refugiados o personas desplazadas, que sin embargo pueden acabar representando inexactos estereotipos en la mente de quienes no están en contacto directo con quienes sufren esas situaciones. En su búsqueda de donativos, y a la vista del enorme crecimiento de sus actividades, habla de un peligro del que le advirtió un donante: «haz que tus valores sean tus objetivos, no hagas que tus objetivos se conviertan en tus valores».

Magnus Macfarlane-Barrow. El cobertizo que alimentó a un millón de niños: la extraordinaria historia de Mary's Meal (The Shed That Fed a Million Children, 2015). Barcelona: Planeta, 2016; 318 pp.; trad. de Román Fabra Rivière; ISBN: 978-84-08-16516-3. [Vista del libro en amazon.es]

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NovicChicaGuerra.jpg
viernes, 9 de marzo de 2018

No hace mucho hablé de Yugoslavia, mi tierra, de Goran Vojnović. Ha salido hace poco Chica en guerra, de Sara Nović, otra novela, que también puede calificarse de periodística y testimonial sobre la guerra entre Croacia y Serbia, pero que a mí me ha parecido más convincente. 

Está distribuida en cuatro partes. En la primera, «Han caído los dos», la protagonista y narradora, Ana Jurić, tiene diez años y vive en Zagreb: cuenta que su hermana pequeña está muy enferma y la preocupación de sus padres por ella; luego, que a su alrededor van sucediendo cosas que no comprende, pues sufre primero reacciones de rechazo y odio; después, cómo ve que sus padres mandan a su hermana a Estados Unidos para que la puedan tratar médicamente; y, finalmente, cómo la guerra los alcanza de lleno. En la segunda, «Sonámbula», Ana, estudiante universitaria en Estados Unidos, y adoptada por la misma familia que acogió a su hermana, es convocada para que hable en la ONU sobre los conflictos de su país y eso agudiza en ella, más todavía, su incomodidad interior. En la tercera, «Piso franco», vuelve a su tierra y entra en contacto con viejos amigos de la infancia. En la cuarta, «Un eco entre los árboles», recuerda de nuevo los años de guerra y la narración ata los cabos sueltos.

La historia, que está contada con sobriedad, tiene fuerza, en especial las partes primera y cuarta, que hacen más que comprensibles los problemas emocionales que tiene la protagonista. El prólogo es excelente para darle al relato su contexto pero, como también explica los méritos de la novela, tal vez hubiera sido mejor ponerlo al final. En este enlace hay más información sobre la autora y su libro.

Sara Novic. Chica en guerra (Girl at war, 2015). Madrid: Catedral, 2017; 353 pp.; trad. de Milo J. Krmpotic; prólogo de Adolfo García Ortega; ISBN: 978-84-16673-39-1. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 8 de marzo de 2018

De todos los relatos del Oeste que publicó Elmore Leonard he comentado brevemente aquí las novelas Hombre y Que viene Valdez y los quince relatos cortos contenidos en El tren de las 3,10 a Yuma y otros relatos del Oeste. A ellos se han de añadir los quince reunidos en Los cautivos y otros relatos del Oeste: todos se leen bien, todos tienen lugar en Arizona y Nuevo México entre 1870 y 1880, y, tal como indica el prologuista, son incluso mejores que los de la primera recopilación: hay en ellos más variedad de personajes y situaciones.

El más largo, Los cautivos (The Captives, 1955), que fue una película famosa en su momento, habla de un tipo, Pat Brennan, al que recoge una diligencia que termina en manos de unos asaltantes: Brennan tiene que lidiar con uno un tanto psicópata y acaba encontrando la forma de salvar la situación. Tiene un punto cómico Entre rejas (Jugged), sobre un chaval joven que acaba en la cárcel después de una borrachera y, como no hay sitio, lo encierran junto con un peligroso bandido. Uno de los relatos, Los únicos buenos (Only Good Ones), fue la primera y corta versión de la novela posterior Hombre.

Para los lectores entusiastas de los héroes justicieros es recomendable La hora de la venganza (Moment of vengeance), una historia sobre un poderoso ranchero al que no le ha gustado nada que su hija Ellis haya huido y se haya casado con uno de sus empleados, Phil Treat, todo un personaje. También encontrarán muy satisfactorio El hombre con el brazo de hierro (Man with the Iron Arm), sobre un vaquero joven, Tobin Royal, de «ese tipo de hombres tienen que estar siempre probando algo que al resto de la gente le trae sin cuidado», que, en una visita a un saloon humilla a un dependiente con un solo brazo, y que, en una visita posterior, unos meses después, encuentra una resistencia inesperada: el narrador, uno de sus compañeros, dirá que «lo que habíamos visto aquella tarde había sido una de las mejores experiencias de nuestra vida».

Elmore Leonard. Los cautivos y otros relatos del Oeste. Madrid: Valdemar, 2017; 384 pp.; col. Frontera; trad. de Juan Antonio Santos Ramírez; ISBN: 978-8477028659. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 7 de marzo de 2018

A la reciente nueva edición de Un paquete parlante se suma ahora la de Los secuestradores de burros, otro libro de Gerald Durrell que no había comentado aquí. Se desarrolla en una isla griega y sus protagonistas son una niña y un niño ingleses que veranean allí. Cuando llegan y hablan con su amigo Yani, un chico huérfano que debe dinero al alcalde, un tipo al que nadie aprecia, hacen un plan para obligar al alcalde a pagar un rescate: secuestrar los burros de la isla.

El relato, aunque no tiene la brillantez de otras obras del autor, se basa en una idea simpática, está bien contado, y se lee con gusto. Los que siempre se fijan en estas cosas criticarán las actitudes de los ingleses veraneantes y de sus hijos hacia los campesinos. Es más objetable, sin embargo, que la narración se base, sobre todo, en la gran satisfacción de ver cómo al antipático y gruñón oponente de los héroes todo le sale mal; y que la travesura que cometen se justifique, a los ojos de los protagonistas y a los de su padre, por el fin «bueno» que pretenden.

Gerald Durrell. Los secuestradores de burros (The Donkey Rustlers, 1968). Madrid: Alfaguara, 2002, 40ª ed.; 177 pp.; col. Próxima parada Alfaguara; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN: 84-204-4868-0. Nueva edición en Madrid: Santillana, 2017, 2ª ed.; 170 pp.; Loqueleo; trad. de María Luisa Balseiro; ISBN: 978-84-9122-049-7. [Vista del libro en amazon.es]

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GoughFieldPelma.jpg
martes, 6 de marzo de 2018

La fea costumbre de conejo y La pelma del nido, de Julian Gough y Jim Field, son los primeros dos libros de una serie protagonizada por una osa bondadosa y un nervioso conejo. Se podrían alinear con otros de parejas formadas por dos animales humanizados de tamaño y talante desiguales, como Elefante y Cerdita o El oso y la liebre, pero en Osa y Conejo el desarrollo de la narración con palabras es mayor.

En el primer libro citado se hacen amigos: cuando Osa sale al exterior de su cueva, alarmada porque le falta su comida, decide hacer un muñeco de nieve y Conejo, que es quien se la ha birlado, decide hacer otro; luego, un lobo amenaza a Conejo y Osa le ayuda; y nos enteramos de la fea costumbre de Conejo. En el segundo vemos a Conejo insatisfecho con todo, y más con el insoportable el ruido que hace un pájaro carpintero, mientras que Osa intenta tranquilizarlo y hacerle ver el lado bueno de las cosas y que no es el mundo el que debe cambiar sino él.

Libros simpáticos para primeros lectores que se pueden ver como un paso más allá de los álbumes más sencillos, como los citados antes. Los diálogos son divertidos y hay situaciones cómicas bien acentuadas por las figuras graciosas de los personajes. Las ilustraciones están bien combinadas con la narración con palabras; las expresiones de Osa y Conejo, que recuerda un poco a Bugs Bunny, muestran bien sus reacciones; las composiciones son cinematográficas y algunos escenarios del bosque resultan sugerentes.

Julian Gough. La fea costumbre de conejo (Rabbit’s Bad Habits, 2016). Zaragoza: Edelvives, 2016; 99 pp.; ilust. de Jim Field; trad. de Diego de los Santos; ISBN: 978-84-140-0574-3. [Vista del libro en amazon.es]
Julian Gough. La pelma del nido (Pest in the nest, 2017). Zaragoza: Edelvives, 2016; 99 pp.; ilust. de Jim Field; trad. de Diego de los Santos; ISBN: 978-84-140-0626-9. [
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lunes, 5 de marzo de 2018

¡Oh! Un libro con sonidos es, igual que otros de Hervé Tullet, un álbum para interactuar con él y disfrutar. Y, de paso, para entender cómo funcionan los ritmos musicales. Al pulsar en los círculos azules hay que decir «¡Oh!»: un pequeño «¡Oh!» si el círculo es pequeño, un gran «¡Oh!» si el círculo es grande. Después de hacer practicar al lector distintos ritmos y posibilidades, entran en escena los círculos rojos que se llaman «¡Ah!» Y vuelven a proponerse distintas relaciones entre círculos azules y rojos. Más adelante llegan los amarillos: «Wuau».

A un amigo con conocimientos musicales le pareció un libro extraordinario… hasta la mitad: no le gustó el nombre de los círculos amarillos —él hubiera preferido un sonido tipo «¡ih!»— y cree que, cuando todo se complejiza, el libro deja de tener el interés de aprendizaje musical que prometía el principio, para poner el acento en lo visual y en la diversión causada por el caos de colores y sonidos que va en aumento. En todo caso es un libro excelente.

Hervé Tullet. ¡Oh! un libro con sonidos (Oh! Un livre que fait des sons, 2017). Madrid: Kókinos, 2017; 64 pp.; trad. de Esther Rubio; ISBN: 978-84-16126-95-8. [Vista del libro en amazon.es]

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sábado, 3 de marzo de 2018

He puesto datos de nuevas ediciones de Buenas noches, luna, El juego de Ender y El hombre que era jueves.

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viernes, 2 de marzo de 2018

Al leer Elogio de las familias sensatamente imperfectas, de Gregorio Luri, un libro lleno de sentido común en el que su autor dice a los lectores expresamente que «los únicos especialistas que hay en sus familias son cada uno de ustedes», me han venido a la cabeza dos cosas. Una, respecto al contenido, que hablando de la educación de los hijos a cargo de una madre inexperta decía Chesterton que hay trabajos tan importantes que los tiene que hacer uno mismo aunque los haga mal. Otra, respecto al autor, lo indicado en la nota que titulé A quién hacer más caso: la importancia de «hacer más caso a los juicios de los que parece que han atendido con más cuidado».

Después de unos breves capítulos de presentación —«No hay familias perfectas», «Por qué no hay familias perfectas», «Las incertidumbres», «Ser una familia normal e imperfecta es un chollo»…—, se abre otro, «Todo hijo de una familia normal e imperfecta tiene derecho a» que tiene 55 apartados cortos: «Unos padres imperfectos», «Unos padres tranquilos», «Una familia cuyas virtudes no estén por debajo de las de la familia Simpson», etc.

Son muchas las afirmaciones bienhumoradas y bien razonadas que, sin embargo, para ciertos lectores resultarán polémicas. Por ejemplo, que «ser un padre normal e imperfecto es no renunciar a dar la tabarra», o que «los padres que se adaptan continuamente al mundo de sus hijos les impiden a estos aprender a adaptarse al mundo de los adultos». O, para quienes tratan con los libros infantiles, la de que «ahora muchos pedagogos insisten en que sin emociones no hay aprendizaje» pero, aunque, efectivamente, la emoción es «un fenomenal motor del aprendizaje», «el aprendizaje es también un fenomenal motor de emociones».

También, a quienes insisten en la importancia del diálogo, es pertinente recordarles con el autor que «el diálogo que enseña a pensar es el que “atiende a razones”. Al dialogar atendemos a las razones ajenas; al pensar, atendemos a las propias. Las razones se sostienen en argumentos, mientras que las opiniones solo se soportan en nuestro parecer».

Gregorio Luri. Elogio de las familias sensatamente imperfectas (2017). Barcelona: Ariel, 2017; 176 pp.; ilust. de Miguel Bustos; ISBN: 978-84-344-2678-8. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 1 de marzo de 2018

En bienvenidosalafiesta: notas del mes de febrero.

He puesto varios álbumes antiguos excelentes, unos editados recientemente por primera vez como Los tres manzanos o El chaleco de Ratoncito, y otros que han vuelto al mercado en buenas ediciones como la serie que componen Lluvia de cocodrilos, Sopa de pollo con arroz, El uno era Juan y Miguel, un cuento muy moral.

De los libros antiguos reeditados de nuevo me alegra especialmente la nueva edición de Bambi.

Un libro sensacional, cien por cien regalable a todos los entusiastas de la gran pintura, es Cuaderno del Prado.

En libros para jóvenes: notas del mes de enero.

En medium he puesto comentarios extensos a Como una novela, La experiencia de leer, Cómo aprendemos a leer y Havel. Una vida.

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