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Notas de mayo de 2006 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
Archivo por temas:
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miércoles, 31 de mayo de 2006

Ana y la Sibila
,
de Antonio Sánchez Escalonilla, es un relato cinematográfico en su confección, demasiado para mi gusto, pero de una riqueza de contenidos inusual entre los libros de aventuras fantásticas, lo que le hace un buen libro puente hacia el conocimiento del mundo antiguo.

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martes, 30 de mayo de 2006

Suele decirse que la mayor y más duradera influencia sobre los niños es la que procede de sus propios compañeros, aunque no todos son tan conscientes como Marcia, la compañera de Charlie Brown:

«Marcia: He suspendido por culpa tuya, Carlitos.
Carlitos: ¿Por qué?
Marcia: ¿No eres acaso mi mejor amigo? Tenías que haberme influido mejor».

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lunes, 29 de mayo de 2006

Tiempo atrás hablé de Arnold Lobel, un autor de referencia en los relatos para primeros lectores, de quien se ha publicado hace poco una nueva edición de uno de sus libros clásicos: Sopa de ratón.

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domingo, 28 de mayo de 2006

El profesor de arte dramático comenta con sus alumnos una obra de teatro que han representado y se dirige a la actriz: «Lo malo fue que usted coqueteó con el público en lugar de interpretar a Catalina. Shakespeare no escribió La fierecilla domada para que [usted] pudiera coquetear con sus admiradores desde la escena. Shakespeare se propuso un objetivo al que usted permaneció ajena. Lamentablemente, con mucha frecuencia se explota nuestro arte para fines que le son extraños (...). Usted lo ha hecho para lucir su belleza, otros lo hacen por la popularidad, el éxito o para hacer carrera». Y, dirigiéndose luego a todos los presentes les indica: Debemos luchar con la mayor energía, hasta expulsarles de la escena, contra los que «aprovechan la ignorancia de unos y el mal gusto de otros, (y) recurren a favoritismos, intrigas y otros medios que nada tienen que ver con la creación».

Konstantin Stanislavski. El trabajo del actor sobre sí mismo (Rabota aktiora nad soboy, 1937). Barcelona: Alba, 2003; 368 pp.; trad. y notas de Jorge Saura; ISBN: 84-8428-182-5.

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sábado, 27 de mayo de 2006

«En política, querido, lo sabes tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas, no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, se elimina un obstáculo, eso es todo». Eso dice a su hijo Noirtier de Villefort, un personaje de Alexandre Dumas en El conde de Montecristo. Son cosas de ayer, de hoy y, con toda seguridad, de mañana.

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viernes, 26 de mayo de 2006

Otra buena historia en cómic, con un estilo gráfico completamente diferente al europeo y norteamericano, es Barrio lejano, de Jiro Taniguchi, un autor de referencia en el manga japonés, cuyo estilo resultará familiar también a quien haya visto películas como Primavera tardía, de Ozu.

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jueves, 25 de mayo de 2006

Después de la obra que mencioné ayer, si alguien tiene interés en seguir ahondando en el personaje, puede acudir a su Diario de a bordo y buscar una buena biografía. Una sencilla, pero detallada y amena, que ayuda a comprender un poco mejor su personalidad y su época, es la de Lourdes Díaz-Trechuelo, muchos años catedrática de Historia de América. En ella Colón aparece como una figura con unos rasgos contradictorios: paciente y tenaz, soñador y realista, fantasioso y práctico, eufórico y depresivo, con gran capacidad para la amistad y enormemente susceptible... Sus dotes como gobernante eran pésimas, pero su sabiduría como marino era excepcional: estudioso y observador, reflexivo e intuitivo, aquellos que le desobedecían en tierra lo seguían con fe ciega en el mar. Su figura queda oscurecida por su espíritu de negociante con pocos escrúpulos, que sólo quería obtener el máximo beneficio personal aún a costa de promover e impulsar la trata de esclavos.

Cristóbal Colón. Cuaderno de bitácora de Colón - Diario de a bordo (1492-1493). Madrid: Anaya, 1992, 2ª ed.; 368 pp.; col. Tus libros; trad. de Vicente Muñoz Puelles; ISBN: 84-207-4260-0.
Lourdes Díaz-Trechuelo. Cristóbal Colón, primer Almirante del Mar Océano (1992). Madrid: Palabra, 1992; 223 pp.; col. Biografías; ISBN: 84-7118-783-3.

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miércoles, 24 de mayo de 2006

Me ha gustado ¡Polizón a bordo!, de Vicente Muñoz Puelles, una narración amena, bien escrita y, con las salvedades mínimas propias de un relato así, fiel a lo conocido: es un ejemplo de cómo los libros infantiles y juveniles pueden actuar como puentes hacia otros libros y hacia otros conocimientos. El narrador, al llegarle la noticia de la muerte de Cristóbal Colón, en 1506, cuenta cómo sucedió que fuera él, un niño de poco más de diez años llamado Gonzalo, el primero que avistara tierra en la travesía del descubrimiento de América, y hace un retrato comprensivo y afectuoso, pero real, del Almirante.

Vicente Muñoz Puelles. ¡Polizón a bordo! (El secreto de Colón) (2005). Madrid: Anaya, 2005; 158 pp.; ilust. de Federico Delicado; ISBN: 84-667-4749-4.

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martes, 23 de mayo de 2006

Otra ilustradora norteamericana, deudora de Pyle y Wyeth, que puso imágenes a muchos clásicos y que ha quedado asociada con imágenes de niños encantadores, fue Jessie Wilcox Smith.

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lunes, 22 de mayo de 2006

Quienes aprecien los libros artesanales pueden gozar con En la noche: un mini-álbum impreso en serigrafía sobre papel hecho a mano. La historia, una vieja fábula india, es de las muy conocidas y, a la vez, siempre nuevas: cinco amigos, en la oscuridad, tropiezan con algo y, cada uno, afirma tener delante algo distinto: el albañil una puerta, el pescador un pulpo, el leñador un árbol, el jinete una fusta, el músico una trompeta...

Rathna Ramanathan. En la noche (In the Dark). Texto de Gita Wolf y Sirish Rao. Barcelona: Thule, 2006; 32 pp.; col. Trampantojo; trad. de Aloe Azid; ISBN: 84-96473-17-1.

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domingo, 21 de mayo de 2006

Andréi Tarkovski
: «Lamentablemente hace tiempo que nos hemos olvidado cómo hay que relacionarse emocionalmente con el arte. Nuestra aproximación a él nos asemeja más a unos editores que, suponiendo que el autor ha encerrado complicados significados en su obra, creemos que es necesario un conocimiento especial para sacarlos a la luz, para desentrañarlos. Pero la realidad es mucho más sencilla que todo eso, porque si el artista no logra actuar directamente en los corazones de los espectadores, ¿qué sentido tiene su trabajo?».

Rafael Llano. Andréi Tarkovski: vida y obra.

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sábado, 20 de mayo de 2006

«La sinceridad es la mejor política...», dicen los políticos cuando están en la oposición. Y, cuando alcanzan el poder, la completan: «...pero no es la única política». Se atribuye a Nixon, pero la pueden decir los de aquí al lado.

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viernes, 19 de mayo de 2006

Art Spiegelman
,
que vive con su familia en Nueva York, cerca de donde se alzaban las Torres Gemelas, sufrió de cerca el impacto de los atentados del 11 de septiembre: su hija estaba en un colegio de la Zona Cero en aquellos momentos. Decidió dedicar al tema una serie de páginas de gran formato, que compuso entre 2001 y el verano del 2003 y que fue publicando en distintos periódicos, y que luego fueron recogidas, junto con unos textos explicativos del autor y unas tiras de cómic de principio de siglo, bajo el título Sin la sombra de las torres.

En esta obra, el autor revela su dominio de los recursos del cómic, emplea referencias oportunas a dibujantes del pasado, y ofrece unas imágenes, elaboradas con ayuda de ordenador, de gran poder simbólico y evocador. A la vez, deja ver su mundo interior de sentimientos mezclados y confusos: el dolor y la frustración personales se presentan entretejidas con una ira y rabia feroces hacia los dirigentes políticos de su país. No es tanto un relato como una colección de impresiones fragmentarias, que sin duda tienen valor gráfico y testimonial, pero que tendrían más fuerza todavía y serían realmente perdurables si el autor no se hubiese dejado arrastrar por sus reacciones viscerales y sus inclinaciones políticas del momento (el libro se publicó pocas semanas antes de las elecciones presidenciales norteamericanas).

Art Spiegelman. Sin la sombra de las torres (In the Shadow of no Towers, 2004). Barcelona: Norma, 2004; 38 pp.; trad. de María Ferrer; ISBN: 84-96370-38-0.

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jueves, 18 de mayo de 2006

Si ayer elogiaba una novela de Geraldine McCaughrean, debo decir que me ha defraudado con No es el fin del mundo, pues en ella se mete de lleno, y no de forma ocasional o casual, en los terrenos pantanosos en los que caen muchos autores de hoy. En ese relato, varios narradores cuentan aspectos de la vida en el interior del Arca de Noé: los hijos del patriarca, sus esposas, su mujer, también algunos animales, y, sobre todo, Timna, una chica de unos diez años que es la hija menor de Noé («sé que mi nombre no figurará» en una historia donde sólo los hombres cuentan, nos advierte al principio). La narración está centrada en mostrar la progresiva rebelión de Timna, su hermano Jafet y su esposa Zila, y al final la misma mujer de Noé, ante los comportamientos rígidamente fanáticos y crueles de los demás. Los narradores son más que improbables por la mentalidad de hoy que reflejan y, además, es patente cómo la autora tira de los hilos aquí y allá con afán de que simpaticemos con unos y rechazemos a otros.

Geraldine McCaughrean. No es el fin del mundo (Not the End of the World, 2004). Madrid: Alfaguara, 2006; 237 pp.; col. Alfaguara, serie roja; trad. de José Miguel Pallarés; ISBN: 84-204-6974-2.

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miércoles, 17 de mayo de 2006

Una novelita que me ha gustado: El tripulante de cometas, de Geraldine McCaughrean. Tiene ritmo, buenas descripciones, un protagonista chaval que atrae pero que no se comporta siempre con inteligencia, una chica lista, un tipo elegante y misterioso... Pero uno de sus principales atractivos, para mí, es la novedad de un argumento que no había encontrado antes.

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martes, 16 de mayo de 2006

Uno de los discípulos más populares de Pyle fue N. C. Wyeth, a quien le debemos buena parte de las ilustraciones clásicas de muchos libros de aventuras, algunas recuperadas para el mercado español por Valdemar.

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lunes, 15 de mayo de 2006

Uno de los mejores álbumes de los últimos meses: la versión del clásico de Andersen de La princesa y el guisante a cargo de Lauren Child, una de las autoras actuales de más talento para la composición de álbumes. A pesar de no ser una gran dibujante, sus relatos siempre tienen gracia, sus dobles páginas muestran un extraordinario sentido de la composición, y el conjunto de sus ilustraciones tienen continuidad y ritmo. En este caso, el relato cuenta con el valor añadido de una singular confección: colages montados en escenarios y con el mobiliario completo de casas de muñecas, y unas fotografías magníficas. Para quien estas cosas le interesen, supongo que la autora tendría en la cabeza también la ilustración clásica de Edmund Dulac para el cuento de Andersen (que acabo de colgar en la voz del autor danés), aunque Child reduce los colchones a doce.

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domingo, 14 de mayo de 2006

Chesterton: «La mitad de los males del hombre moderno es que lo han educado para entender idiomas extranjeros y no entender a los extranjeros. El viajero ve lo que ve; el excursionista ve lo que ha venido a ver».

G. K. Chesterton. Autobiografía (Autobiography, 1936). Buenos Aires: Espasa, 1939; 311 pp.; prólogo y trad. de Antonio Marichalar. Otra edición en Barcelona: Acantilado, 2003; 437 pp.; trad. de Olivia de Miguel.

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sábado, 13 de mayo de 2006

Rafael Alvira: «En toda sociedad moralmente inmadura se da un paralelismo frecuente entre las costumbres de los niños y las de los mayores. Estos abandonan pronto a las otras personas en las relaciones conyugales y contractuales diversas, se cansan de ellas, se sienten decepcionados. No les cansa la relación —pues firman nuevos contratos y se casan de nuevo— sino el “objeto” de ella, la persona o la cosa concreta».

Rafael Alvira. Filosofía de la vida cotidiana (1999). Madrid: Rialp, 2005, 3ª impr.; 112 pp.; col. Vértice; ISBN: 84-321-3264-0.

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viernes, 12 de mayo de 2006

Los comentarios que hace Paul Féval en El jorobado sobre la España que recorre Lagardere responden a la pobreza de la vida intelectual española en las últimas décadas del XVII y las primeras del XVIII: según el historiador francés Paul Hazard, «se la visitaba aún, pero los viajeros no disimulaban su desdén; criticaban los defectos de un pueblo supersticioso y de una corte ignorante, disertaban sobre la decadencia del comercio, se burlaban de la pereza y la vanidad de los habitantes». Merece la pena leer el gran panorama que Hazard presenta de la Europa de la época, al que más o menos responden las reflexiones filosóficas que trufan todo el desarrollo de El jorobado. En esos años se produce una gran «crisis en la conciencia europea» y se inicia el proceso de sustituir «una civilización fundada sobre la idea de deber, los deberes para con Dios, los deberes para con el príncipe», por otra «civilización fundada en la idea de derecho: los derechos de la conciencia individual, los derechos de la crítica, los derechos de la razón, los derechos del hombre y del ciudadano». Hazard concluye su brillante exposición con una frase de Leibniz, «extendiendo al mundo moral lo que él decía del mundo político: en los años finales del siglo XVII, ha comenzado un nuevo orden de cosas».

Paul Hazard. La crisis de la conciencia europea (La crise de la conscience européene: 1860-1715, 1935). Madrid: Alianza, 1988; 376 pp.; col. Alianza universidad; trad. de Julián Marías; ISBN: 84-206-2562-0.

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jueves, 11 de mayo de 2006

Una gran novela decimonónica de capa y espada es El jorobado, de Paul Féval. Algunos aficionados al thriller de hoy pensarán que contiene muchas descripciones, pero muchos otros se darán cuenta de que son magníficas y, llevados por el ritmo del relato, las disfrutarán. Y, a propósito de las consideraciones de tipo sociológico y filosófico que se hacen en la historia, y por aquello de que las novelas llamadas históricas no deberían hacernos confundir la ficción con la realidad, mañana más.

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miércoles, 10 de mayo de 2006

Una novelita de aventuras que me ha gustado es Los senderos del tigre, de Juan Madrid. Y si el autor hubiera evitado espolvorear unos leves toques políticamente correctos, que suenan impropios del narrador que cuenta la historia, de alguien de su tiempo y de su época, le daría una nota más alta.

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martes, 9 de mayo de 2006

Otro ilustrador histórico sobre cuya obra pictórica no conozco ningún libro en español, aunque sí haya libros clásicos de aventuras ilustrados y escritos por él, es Howard Pyle. La imaginería del cine clásico de aventuras beberá mucho de su obra y de la de otros grandes ilustradores que fueron sus alumnos.

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lunes, 8 de mayo de 2006

Sigo con álbumes sin texto no editados en España, como Looking Down, del ya mencionado Steve Jenkins, un ejemplo de relato visualmente magnífico, que no sé si calificar de informativo, que aumenta y expande la capacidad de observación y reflexión. En particular, por ejemplo, para recordar que muchas cosas nos parecen grandes o pequeñas de acuerdo con nuestras unidades de medida y nuestra propia estatura. De todas formas, del mismo autor sí se ha editado hace poco Tamaño real, otro álbum extraordinario de conocimientos, en la línea del ya citado ¿Qué harías con una cola como ésta?

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domingo, 7 de mayo de 2006

Tarkovski:
«El público merece respeto, consideración a su dignidad; los directores no podemos ir soplándoles a la cara, algo que ni siquiera a los perros o a los gatos agrada, sino tener confianza en ellos —suponer que nos van a comprender sin necesidad de hacer gestos ampulosos—.

Y, además, no podemos espolvorear sobre ellos nuestra emoción interior. La excitación que le produce al director la materia que trata, ha de estar sublimada en una especie de calma olímpica, a través de la forma. (...) Exhibir los propios sentimientos es siempre vulgar. Por eso me resultan tan admirables Bach, o Leonardo da Vinci, o el arte de Oriente; la magia y el secreto de las grandes obras de resonancia metafísica, que ellos han creado, radica justamente en este principio olímpico de reserva, de fría observación».

Rafael Llano. Andréi Tarkovski: vida y obra.

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sábado, 6 de mayo de 2006

Al escuchar el otro día «We shall be free», de Garth Brooks, pensaba en por qué, aunque sea una canción que me gusta, no me acaba de convencer. Concluía que, quizá, eso se deba a que es algo voluntarista... No es sólo que resulte difícil imaginar un momento «when money talks for the very last time» sino que, tal vez, ese tipo de propuestas sobrepasan las emociones que una buena canción puede contener y despertar. Y luego, al volver a oír una vez más a John Denver «Country Roads» «take me home», se me ocurría que pocas canciones como esa tocan tan bien la tecla de la nostalgia..., y que, al fin y al cabo, todas las nostalgias son una única nostalgia.

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viernes, 5 de mayo de 2006

Un relato de cómic llamado a durar es, sin duda, Maus, de Art Spiegelman, una obra en la que su autor conjuga una implicación personal total con una cierta distancia emocional. Esta es una de las claves de su éxito aunque, por supuesto, no la única.

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jueves, 4 de mayo de 2006

Más sobre Futuro azul y las cualidades de su autor.

¿Capacidad de atrapar al lector joven? Mucha. Véase la presentación que al comienzo hace Colfer de Ciudad Satélite, la ciudad del futuro, una superciudad de veinticinco millones de habitantes: «una ciudad entera hecha a medida para el tercer milenio: todo lo que quiera el cuerpo y nada de lo que necesite el alma».

¿Escribe y narra bien? En su estilo, muy bien. A un chaval bocazas, de los que no pueden dejar de hablar, se nos dice que «las palabras se le escaparon de la boca como abejas furiosas de una colmena». Sobre todo, tiene mucha gracia para el que no pestañee ante descripciones como: «el dolor lo azotó con tanta fuerza como si lo hubiese aplastado un glaciar gigante»; o, mejor todavía, «la mirada de Stefan podría haber hecho agujeros en un bloque de titanio».

¿Dibuja bien los personajes? A unos no pero a otros sí. En particular, es un gran caricaturista de los malvados desde que aparecen en escena: del supervisor Redwood se nos comenta que «parecía un gorila engominado, salvo por el tupé de color rojo con el que jugueteaba constantemente»; de otro tipo se indica que, «a su lado, los peces de colores parecían seres inteligentes».

¿Sabe hacer creíble lo que cuenta? Sí, para quien se deje llevar con facilidad y cuando, por ejemplo, se pregunte por qué los chicos del internado donde vive Cosmo Hill estaban siempre controlados, le baste saber que, cada vez que se duchan, «una lluvia de gotas microscópicas de una solución halógena electronegativa recubría su cuerpo, y la sustancia aparecía en el escáner» de su colegio. Es obvio, con esos microlocalizadores en los poros no hay problema ninguno.

¿Es Futuro azul mejor o peor que otras historias semejantes? Mejor en el sentido de que su autor evita toda solemnidad pues sabe perfectamente qué terreno pisa y no se toma muy en serio a sí mismo. Obsérvese cómo guiña el ojo al lector: «Estoy metido dentro de las páginas de un cómic —se dijo Cosmo para sus adentros—. Todo esto es como una novela gráfica, ahora mismo alguien estará pasando las páginas y diciendo: “Todo esto es demasiado raro, ¿quién podría creerse algo así?”».

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miércoles, 3 de mayo de 2006

Cuando, tiempo atrás, comenté mi opinión sobre las dos primeras novelas de la serie de Artemis Fowl, de Eoin Colfer, hubo quien no se mostró satisfecho. Entonces no comenté que otras dos novelas del autor, tituladas Benny y Omar y Benny y Babe, también con muchas réplicas de cine y continuos diálogos sarcásticos, me parecían mejores aunque para mi gusto sean muy artificiales y tengan demasiadas referencias circunstanciales a películas y actores... Lo cierto es que Colfer me parece gracioso y por eso acabo de leer una nueva novela suya titulada Futuro azul. Hoy resumo el argumento y pongo un breve comentario, mañana completo la información un poco.

Cosmo Hill, catorce años, vive en un orfanato del futuro, junto con otros chicos sin padres biológicos o adoptivos que son usados como conejillos de indias para todo tipo de experimentos. Aprovecha una oportunidad y escapa del cuidador sádico que tiene, pero está a punto de morir y en ese momento ve a unas extrañas criaturas, los Parásitos, seres que se llevan la energía de la gente. Es salvado entonces, y curado de sus heridas, por el extraño equipo de los sobrenaturalistas, formado por una chica de su edad, un adulto con aspecto de niño de seis años debido a que fue víctima de un raro experimento en el pasado, y el líder del grupo, ansioso de vengarse de los Parásitos desde que muriera su madre hace años.

Una vez más tenemos un huérfano desamparado que luego resulta tener muchos recursos. Ambiente futurista y secuencias de acción tipo Mátrix, no del todo claras para mentes que no tengan ya en la cabeza otras historias semejantes. Giros esperados e inesperados en la trama. Diálogos graciosos e irónicas réplicas contundentes. Todo parece indicar que habrá secuelas.

Eoin Colfer. Futuro azul (The Supernaturalist, 2003). Barcelona: Montena, 2006; 303 pp.; trad. de Ana Alcaina; ISBN: 84-8441-296-2.

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martes, 2 de mayo de 2006

Algunas de las mejores imágenes de vida familiar las debemos a Carl Larsson. Y también es una pena no poder encontrar ahora, en español, un libro con todas ellas.

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lunes, 1 de mayo de 2006

Otro álbum más sin texto y no editado en España, un alarde de maestría de Quentin Blake, el ilustrador de Roald Dahl, es Clown.

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