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Notas de junio de 2005 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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jueves, 30 de junio de 2005

La ciencia-ficción, si tiene calidad, es un género con un poder particular para suscitar reflexiones de calado: al colocarnos en un ambiente diferente y provocar pensamientos tipo «¿qué pasaría si...?», puede sacudirnos un poco. Es el caso de una buena narración de ciencia-ficción juvenil como El Dador de Lois Lowry, un relato que plantea con crudeza el dolor que siente un chico cuando descubre la incoherencia de los adultos y, sobre todo, de sus padres..., también cómplices de horribles crímenes en nombre de la estabilidad social y de las comodidades adquiridas.

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miércoles, 29 de junio de 2005

Al comentario del día 2 de mayo: Me advierte Arianna Squilloni que hay una edición en español de The True Story of the Three Little Pigs, de Lane Smith y Jon Scieszka titulada ¡La verdadera historia de los tres cerditos!, en Nueva York: Viking, Puffin Books, 1996; trad. de S. Lobo y María Negroni; ISBN: 014055758X.
Al comentario del día 21 de febrero: La editorial Alfaguara ha publicado la 13ª reimpresión de Donde viven los monstruos esta vez con su original formato apaisado; ISBN: 84-204-3022-6.

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miércoles, 29 de junio de 2005

Hace unos días hablé de Tan lejos como los pies me lleven, un relato firmado por Josef Bauer basado en una historia real protagonizado por un fugitivo alemán a través de Siberia. Una vieja y olvidada y divertida novela, con mucha información costumbrista bien entretejida con las aventuras de los pequeños pícaros protagonistas, y redactada también por un viajero alemán a partir de los recorridos que hizo él mismo en una expedición geográfica en los años veinte por Mongolia, es En misión secreta por el desierto de Gobi, de Fritz Mühlenweg. Por lo que sé, disponible sólo en bibliotecas antiguas.

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martes, 28 de junio de 2005

Entre los relatos de fantasía que nos inundan es una novedad digna de ser resaltada Despereaux, de Kate DiCamillo. Esta escritora norteamericana tiene un don particular para dar a sus relatos unos acentos originales: lo hizo en Gracias a Winn-Dixie, una historia hipersentimental a lo Pollyanna, que algunas personas que conozco no pueden leer sin pañuelo, y lo ha vuelto a conseguir en Despereaux con un singular narrador que a la vez es afectuoso e imperativo y posmoderno.

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lunes, 27 de junio de 2005

El ogro, el lobo, la niña y el pastel
,
de Philippe Corentin, consigue su finalidad de divertir y hacer pasar un buen rato. El autor tiene un gran talento para contar bien las cosas en el formato específico del álbum: dibujos simpáticos, composición acertada, relato con ritmo, pequeña intriga... Y resulta un recurso muy acertado la forma en que divide las dobles páginas.

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domingo, 26 de junio de 2005

Existe una visión optimista, común en la LIJ, que implícitamente sostiene que con los niños y los jóvenes bastan los buenos sentimientos. Obviamente, parece mejor tener buenas intenciones que tenerlas malas. Pero si ninguna persona sensata daría su aprobación a un libro que sostuviese que maltratar a los niños está bien, cualquier persona sensata sabe también que para un niño puede ser muy dañina la indulgencia y la bondadosidad de padres y abuelitas. Al peligro cierto del sentimentalismo bondadoso sin claridad de ideas se le puede aplicar otro comentario del personaje de Salinger, Holden Caulfield, acerca de alguien que desea sinceramente ayudarle: «No es que fuera mala persona. Pero es que no hace falta ser mala persona para destrozarle a uno. Puedes ser una persona estupenda y dejar a un tío deshecho». Y, en casos extremos, podemos encontrar personas que se apoyan en la bondad de sus motivos para justificar la tortura o el engaño o, incluso, el matar por afecto.

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sábado, 25 de junio de 2005

Una educación que dice muchas cosas de cómo ir pero no dice nada de a dónde ir acaba siendo mareante. En una tira de Calvin y Hobbes la profesora dice: «si no hay preguntas pasaremos a la siguiente lección»; y Calvin levanta la mano: «Yo tengo una»; «muy bien, Calvin. ¿Cuál es?», contesta la profesora; y Calvin pregunta: «¿Cuál es el sentido de la existencia humana?»; a lo que la profesora replica: «me refería a preguntas sobre la lección de hoy»; y Calvin apostilla: «Oh. Francamente, me gustaría averiguarlo antes de seguir malgastando energía».

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viernes, 24 de junio de 2005

Algunos piensan, o pensamos, que un verdadero amor entre padres e hijos no es autosuficiente. Así lo muestran algunas poderosas historias de padres e hijos del Antiguo Testamento, y así lo pensaba la madre del protagonista de un gran relato: Trueno, de William Armstrong.

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jueves, 23 de junio de 2005

Conozco algunos escépticos que sostienen que la verdad absoluta no existe, excepto la verdad contenida en ese mismo juicio. La causa de pensar eso, creo, puede deberse al hecho de vivir en medio de un bombardeo incesante de hechos y opiniones. He comprobado también que tal actitud es más acentuada en quienes trabajan en algunas profesiones. Eso no es nuevo, claro, como puede deducirse de la lectura de El expediente 113, una novela policiaca decimonónica de Emil Gaboriau, en la cual el narrador afirma con la graciosa contundencia característica del género: «Si existe un hombre al que ningún acontecimiento puede ya sorprende o impresionar, que no se deja engañar por las apariencias, capaz de admitirlo todo y de explicárselo todo, ése es sin género de duda un comisario de policía de París». «Sus previsiones se han visto tantas veces fallidas, que ello lo sume en ocasiones en el escepticismo más completo. No cree en nada, ni en el bien ni en el mal absolutos, ni en la virtud ni en el vicio. Se ve abocado sin remedio a la inquietante conclusión de que no hay hombres sino acontecimientos». A un personaje así le dedicará Chesterton años más tarde dos de los más famosos casos del Padre Brown: La cruz azul y El jardín secreto.

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miércoles, 22 de junio de 2005

El amuleto de Samarkanda
,
de Jonathan Stroud, es un relato bien escrito, divertido, intrigante... Desde algunos puntos de vista, es de lo mejor que he leído en la estela de Harry Potter. Pero lo cierto es que los préstamos de obras anteriores son tantísimos que todo parece ser un ensamblaje de piezas, un ensamblaje muy bueno, eso sí. La novedad está en un toque posmoderno realmente sabroso: las notas a pie de página a cargo de uno de los narradores tienen verdadera gracia y funcionan francamente bien.

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martes, 21 de junio de 2005

Un relato de fantasía reciente basado en cuentos populares nórdicos antiguos, del que también se anuncian secuelas, es La colina de los trolls, de Katherine Langrish. Un chico huérfano que vive con sus malvados y brutos tíos se hace amigo de una chica vecina de su edad cuyo padre se ha embarcado, y ambos averiguan que los tíos desean el tesoro de los trols y para eso pretenden regalarles un chico y una chica humanos. Buena parte de los pasos del argumento son muy predecibles, se carga mucho la mano en la mezquindad y estupidez de los malvados así como en el sufrimiento del huérfano maltratado que merece toda la compasión del mundo. A favor tiene la originalidad del escenario y de algunos seres que son menos habituales en esta clase de tramas. Solo para entusiastas, por tanto.

Katherine Langrish. La colina de los trols (Troll fell, 2004). Madrid: Alfaguara, 2004; 279 pp.; col. Alfaguara juvenil; trad. de Amalia Bermejo; ISBN: 84-204-0167-6.

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lunes, 20 de junio de 2005

Un tipo característico de álbumes es el de los que pretenden avivar el espíritu de observación y tratan de atrapar visualmente al lector y hacerle pararse a contemplar lo que se le presenta delante. Algunos recordarán el gran éxito que tuvieron en su momento los álbumes-acertijo ¿Dónde está Wally?, de Martin Handford. Quizá uno de los autores más destacados en ese particular subsubgénero sea el holandés-estadounidense Peter Spier, cuyos dos álbumes editados en castellano, Gente y El arca de Noé, pertenecen a esa clase pero sin la componente de acertijo, y cuyo atractivo se basa en el talento para el dibujo y el acierto compositivo.

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domingo, 19 de junio de 2005

Un thriller tiene tanto más tirón cuanto más está en juego en su argumento. Así, salvar al mundo de un inminente holocausto nuclear engancha más que la historia de un grupo de ladrones que intentan saquear un banco cualquiera. Una parte del éxito de El código Da Vinci, como el de otros libros en su estela esotérica, está en que funciona como una respuesta más a la pregunta que más inquietudes ha levantado a lo largo de la historia y que ya Jesucristo mismo formuló a sus Apóstoles: «¿Quién dice la gente que soy yo?».

Pero la novela de Dan Brown es una buena prueba de la inteligente afirmación de Wallace Stevens: elegir «un tema grandioso no es garantía de un efecto grandioso sino, más probablemente, de lo contrario». En fin, para quien tenga interés en ahondar en la cuestión de fondo, aparte de acudir a las fuentes, al Nuevo Testamento, un buen libro puede ser el de Bernard Sesboüé titulado Imágenes deformadas de Jesús (Jésus Christ à la image des hommes, 1977); Bilbao: Mensajero, 1999; 237 pp.; trad. de Juan Antonio Irazabal; ISBN: 84-271-2209-8.

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sábado, 18 de junio de 2005

En Los años milagrosos, el libro de Joseph Frank que ya he citado varias veces, se indica que hubo una época en la vida de Dostoievski en la que repetía con frecuencia la idea de «que los hombres superfluos de la intelectualidad rusa debieran dejar de lado sus titánicas ambiciones de cambiar por completo el universo y, simplemente, debían enseñar a leer a un niño». Además, quienes tienen, o tenemos, algo que ver con los libros infantiles y juveniles deberíamos no perder de vista que «las únicas obras de ficción de las que deberíamos librarnos cuando crecemos son aquellas que probablemente hubiera sido mejor no haber leído jamás», dice C. S. Lewis en «Sobre la historia o fábula», un capítulo del libro de ensayos mencionado días atrás titulado De este y otros mundos.

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viernes, 17 de junio de 2005

La gran literatura enfoca la realidad para enseñarnos a verla. Puede cansarnos, puede aburrirnos, pero no nos engaña. Anton Chéjov es grande por eso: porque nos enseña a mirar no el momento álgido de una pelea o de una pasión, sino el antes o el después, justo esos instantes en los que uno se juega la vida. Otra forma de verlo es, como dice Andrés Amorós, observar que cuando leemos a Chéjov o vemos su teatro pensamos «así es tanta gente que yo conozco», mientras que al ver una obra de Shakespeare lo que se nos ocurre es que «a gente así me gustaría conocer». Y, como decía días atrás acerca de los cuentos de Flannery O’Connor, los cuentos sobre niños y jóvenes del autor ruso son particularmente luminosos para cualquier buen lector.

Andrés Amorós. Momentos mágicos de la Literatura. Madrid: Castalia, 1999; 398 pp.; col. Literatura y Sociedad; ISBN: 84-7039-801-6.

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jueves, 16 de junio de 2005

Leo que los componentes de Pink Floyd vuelven a unirse para actuar en un concierto contra la pobreza el 2 de julio próximo. Con ese motivo he buscado la noticia del 27 de noviembre de 2004, cuando la BBC decía de que los chicos de la Islington Green School, del norte de Londres, que grabaron con ellos el año 1979 los coros de «We Don't Need No Education» para The Wall, pedían que se les pagasen los «royalties» correspondientes a los más de doce millones de copias vendidas. En su momento, decía la noticia, los 23 chicos del coro fueron al estudio de grabación llevados por su profesor de música pero sin el permiso de la directora del colegio, que les prohibió luego que dijeran nada de su participación en el asunto a la vista del escándalo que provocó la letra: «We don't need no education, we don't need no thought control, no dark sarcasm in the classroom — teachers leave them kids alone». En su momento al colegio le pagaron mil libras y les dieron un disco de platino pero a los chicos del coro no se les pagó nada. Sin embargo, ahora la directora del colegio sí apoya la reclamación de sus antiguos alumnos. ¿Será que los miembros de Pink Floyd vuelven para combatir la pobreza de sus antiguos chicos del coro? ¿O quizá vuelven porque se han dado cuenta que no hay mayor pobreza que la de tener poca o mala educación y están arrepentidos de la letra de su, por otra parte, magnífica canción?

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miércoles, 15 de junio de 2005

El año del Quijote ha traído, entre otras cosas, la nueva edición de una biografía novelada de Cervantes escrita por María Teresa León, titulada El soldado que nos enseñó a hablar. Es sencilla e imaginativa, y está escrita con un lenguaje rico y un estilo ágil. La disfrutarán, sobre todo, quienes ya conozcan El Quijote.

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martes, 14 de junio de 2005

Tal día como hoy, en 1811 nació Harriet Beecher Stowe, la autora de La cabaña del tío Tom, un libro cuyo paternalismo rechina pero que merece ser leído, porque resulta una lectura entretenida que, de paso, sirve para conocer las mentalidades de los esclavistas y las de muchos bienintencionados ciudadanos de aquel tiempo. En ese sentido, es mucho más instructivo conocer ese libro, que su autora escribe con toda sinceridad, que los intentos de borrarlo de la historia o de volver a contar las mismas cosas pero falseándolas, tal como pretenden algunos manipuladores de hoy.

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lunes, 13 de junio de 2005

Hace poco he visto el álbum ilustrado por Dave McKean, con texto de Neil Gaiman, titulado Los lobos en la pared. Una familia huye de su casa porque unos lobos pintados en las paredes la ocupan; hasta que la familia decide volver y entonces son los lobos quienes se asustan y regresan a las paredes. Para mí es un ejemplo de ilustraciones excepcionales, que usan muchos recursos del cómic y están hechas a base de colages y de dibujos, puestas al servicio de una historia con aires góticos, interesante imaginativamente pero fallida porque su argumento no resulta convincente al menos a mí. Por el contrario, en mi opinión los mismos autores sí aciertan de lleno con El día que cambié a mi padre por dos peces de colores: la formulación gráfica es igualmente brillante pero, en ese caso, las ilustraciones están al servicio de una historia que no parece tonta y que causa impacto (aunque no a todos les guste).

Neil Gaiman y Dave McKean. Los lobos en la pared (The Wolves in the Wall, 2003). Bilbao: Astiberri, 2004; 54 pp.; trad. de Carol Isern; ISBN: 84-95825-77-5.

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domingo, 12 de junio de 2005

La ironía nos permite ver otra cara de las cosas. Pero cuando es excesiva terminamos viendo más caras de las que tienen en realidad. Del mismo modo que algunas personas que se pasan de vueltas en la interpretación de lo que les sucede acaban creyendo en la teoría de la conspiración, los entusiastas de la ironía pueden terminar viendo las cosas a través de un filtro angustioso. A mí me recuerdan a los cómicos aprendices de mago de los que habla Terry Pratchett que, cuando acuden a la Universidad Invisible, lo primero que aprenden «(aparte de cuál es su taquilla y por dónde se va al lavabo) es que tienen que protegerse constantemente. Algunos piensan que es pura paranoia. Nada de eso. Un paranoico cree que todo el mundo se la tiene jurada. Un mago lo sabe».

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sábado, 11 de junio de 2005

«A lo que más temo, dijo Dostoievski a su sobrina, es a la mediocridad», y dice su biógrafo que se mantuvo fiel a su promesa de no producir una mediocridad satisfactoria.

Joseph Frank. Dostoievski. Los años milagrosos, 1865-1871.

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viernes, 10 de junio de 2005

«Probablemente una de las lecciones más importantes de la historia pueda resumirse así: por mucho que conozcamos el pasado y el presente, del futuro sólo nos cabe esperar... lo inesperado», explica un biógrafo de Charles de Gaulle. Y, con una comparación luminosa, el mismo de Gaulle contaba que, cuando redactaba sus memorias, a esas alturas de su vida se veía como el anciano pescador de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway. «Como él, después de ímprobos esfuerzos faenando, de encontrar un gran pez, y de conseguir capturarlo, había llegado a puerto con un esqueleto. Es la marca de lo humano siempre que se mira desde arriba, con cierta altura de miras. ¡Tanta caducidad, tanta precariedad hasta en las empresas y acciones más grandiosas...!»

Pablo Pérez. Charles de Gaulle (2003). Madrid: Acento, 2003; 191 pp.; col. Acento Historia; ISBN: 84-483-0777-1.

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jueves, 9 de junio de 2005

Ya que ayer mencioné dos recientes libros de aventuras fantásticas, dignos pero prescindibles, se pueden recordar unas grandes novelas de ciencia-ficción juvenil: la Trilogía de los trípodes de John Christopher. Buen paso narrativo, protagonista y escenarios convincentes, el núcleo argumental siempre atractivo de dar una batalla por la libertad o, mejor, por evitar ser títeres en manos de otros.

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miércoles, 8 de junio de 2005

Una saga más de aventuras fantásticas, de las muchas que nos invaden en los últimos tiempos detrás de la estela de Harry Potter, es la firmada por Suzanne Collins, cuyos dos primeros libros son Gregor: La profecía del Gris y Gregor: La profecía de la Destrucción. Son como esas películas de acción que repiten lo ya conocido pero que, como vienen filmadas por un buen director y están realizadas con profesionalidad, se dejan ver y, además, siempre contienen algún hallazgo novedoso (en este caso, por ejemplo, que las cucarachas sean unos seres nobles aunque no muy listos)... Eso sí, vale la pena tomar nota de la decisión moral que toma un protagonista de once años que, aunque todo parecía empujarle a lo contrario, decide no matar una rata recién nacida: porque es «el peor acto de maldad que existe. O sea, quiero decir, si eres capaz de matar un bebé, ¿de qué no serás capaz ya entonces?». Vales muchísimo, chaval.

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martes, 7 de junio de 2005

En los últimos meses han proliferado todo tipo de obras con la buena intención de acercar el Quijote a los niños que aún no he tenido tiempo ni ganas de mirar: dejaré que vayan decantándose las cosas. Sí he leído Brandabarbarán de Boliche, de Ramón García Domínguez, un relato sobre la infancia de don Quijote que me ha parecido valioso y me ha resultado simpático. Una segunda edición se ha publicado sólo con el subtítulo de la primera, Aventuras y desventuras de Alonsico Quijano: los editores han debido pensar que Brandabarbarán es una palabra muy complicada.

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lunes, 6 de junio de 2005

Las cualidades innegables de los niños no deben hacernos olvidar que también son seres centrados en sí mismos que, con frecuencia, manejan a los demás para conseguir sus intereses. Este talento manipulador se revela muy bien en el álbum de Mo Willems ¡No dejes que la Paloma conduzca el autobús!, un álbum de ilustraciones minimalistas de los que intentan ser como un espejo de comportamientos infantiles. Y, en otro orden de cosas, un álbum de los que no necesitan ni formato grande ni pastas duras para seguir siendo excelentes y cumplir perfectamente su función: dicho de otro modo, un álbum que sólo merece la pena ser comprado si es barato (creo yo).

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domingo, 5 de junio de 2005

Sven Birkerts:
«La ficción sólo conserva su vitalidad cultural en la medida en que pueda llevar a sus lectores noticias significantes de lo que supone vivir en el mundo actual. Sus otras funciones —evadir, tranquilizar, entretener— en última instancia resultan triviales».

Sven Birkerts. Elegía a Gutenberg: El futuro de la lectura en la era electrónica (The Gutenberg Elegies, 1994). Madrid: Alianza, 1999; 295 pp.; col. Alianza Literaria; trad. de Daniel Manzanares; ISBN: 84-206-5445-0.

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sábado, 4 de junio de 2005

La literatura y el cine populares enfocan lo espectacular: procuran sobre todo atender a lo extraordinario y no les importa ocultar la parte aburrida de la realidad. Por eso son engañosos: no nos decepcionan cuando los leemos o los vemos sino que nos decepcionan cuando debemos dejarlos y enfrentarnos a lo cotidiano. Por eso podemos decir que actúan como una droga. Por otra parte, es interesante caer en la cuenta de lo que significa la expresión aburrido: en el aburrimiento suelen caer quienes tienen sus capacidades infrautilizadas, quienes no se plantean desafíos personales, quienes han crecido acostumbrados a diversiones inconsistentes.

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viernes, 3 de junio de 2005

Como dice Julio Cortázar en El perseguidor, la peor de la misiones de la música es la de ponernos un biombo y sacarnos de la realidad un par de horas. Eso mismo explica bien Ramón Gaya hablando sobre Velázquez, cuando afirma que «el arte no es más que un hermoso lugar de paso, un estado —un estado de apasionada y débil adolescencia—, que el artista creador, el creador, siente muy bien que debe dejar atrás».

Ramón Gaya. Velázquez, pájaro solitario (1968). Valencia: Pre-Textos, 2002; 115 pp.; ISBN: 84-8191-471-1.

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jueves, 2 de junio de 2005
Dentro de las novelas que cuentan infancias en el mundo árabe resulta especialmente simpática la reciente Fez es un espejo que firma el marroquí Abdellatif Laâbi. Es como si su autor hubiera querido dejar de lado lo amargo y mirar hacia el pasado con humor y, sobre todo, con agradecimiento a sus padres.
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miércoles, 1 de junio de 2005

Tanto por su carácter testimonial, como por lo que tiene de gran relato de aventuras en el que al final triunfan la resolución y el coraje, merece la pena conocer Tan lejos como los pies me lleven, la historia de la increíble odisea de Clemens Forrell contada por el periodista bávaro Josef Bauer.

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