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Notas de junio de 2006 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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viernes, 30 de junio de 2006

En la ficha sobre Roberto Innocenti, en el comentario a su álbum Rosa Blanca, mencionaba el movimiento estudiantil de resistencia contra Hitler que homenajeaba el ilustrador italiano, cuyo nombre fue «La Rosa Blanca». El libro La Rosa Blanca. Los estudiantes que se alzaron contra Hitler, de José M. García Pelegrín, es un buen reportaje acerca del grupo, de las vidas de sus componentes y de sus escritos, que al exiliado Thomas Mann le hicieron llorar de emoción pues son un testimonio de que el nacionalsocialismo no había conseguido adormecer la conciencia de todos los alemanes. Así, en la sexta Hoja, incitando a la rebelión, decían: «El nombre alemán permanecerá para siempre mancillado si la juventud alemana no se alza para vengar y expiar, al mismo tiempo; para aniquilar a sus opresores y construir una nueva Europa espiritual. Estudiantes: ¡nos mira el pueblo alemán! De nosotros espera, como en 1813, cuando arrojó de sí el terror napoleónico, que del mismo modo arrojemos el terror nacionalsocialista en 1943». Y, quien desee seguir el hilo, tiene otro acercamiento a la cuestión en la reciente película Sophie Scholl.

José M. García Pelegrín. La Rosa Blanca. Los estudiantes que se alzaron contra Hitler (2006). Madrid: LibrosLibres, 2006; 200 pp.; ISBN: 84-96088-46-4.

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jueves, 29 de junio de 2006

Antonio Rodríguez Almodóvar
realizó un gran trabajo de investigación antropológico-folclórica con Cuentos al amor de la lumbre, una recopilación de cuentos populares españoles que data del año 1984. En años sucesivos fue publicando los Cuentos de la media lunita, decenas de títulos en los que vuelve a las mismas historias con la intención divulgativa de darles una mayor presencia entre los niños y en los colegios. Los años 93 y 94 publicó, en la editorial Siruela, dos libros titulados El bosque de los sueños, donde recreaba cuatro historias populares pero, esa vez, teniendo en mente a un público adolescente o, en general, mayor. Y en el año 2004 la editorial Anaya publicó, bajo el mismo título, en una edición grande y con el apoyo de nuevos ilustradores, aquellos cuatro cuentos unidos a un quinto más largo que los anteriores, titulado Hija del Sol y las tinieblas.

El autor, que describe su trabajo como «una labor de restauración, rescate y rehabilitación de cuentos viejísimos», usa un lenguaje rico para presentar cinco historias que comparten elementos comunes y que forman una sola metahistoria. Los tres primeros cuentos son relativamente lineales, el cuarto es más arduo y en él incluso aparecen escenarios de ciencia-ficción, y el quinto lo es mucho más, y en él, después de que una cita introductoria de Freud nos hable de las relaciones entre sueño y mito e historia, se entrelaza un cuento popular con la historia mítica de Medea...

Personalmente sólo encuentro relativamente satisfactorios los tres primeros cuentos pero no así los otros dos, que me parecen mucho más artificiosos. Ahora bien, esa es la intención del autor: en el prólogo deja claro que ha preparado un «laborioso plan de conexiones internas» entre los cuentos, que una de sus intenciones es hacer un homenaje personal a Borges y a su idea de la biblioteca total subterránea, que tiene la convicción de que la fantasía colectiva era originalmente integradora y fue destruida por las religiones sacerdotales y el poder político... Desde mi perspectiva, que no es la de un estudioso del folclore sino la de un lector normal, pienso que todo es más sencillo, y que parte del encanto de los cuentos orales está en su carácter popular y que, por eso, no funciona intentar contar nuevas historias del mismo tipo a base de sofisticación, cargándolas de un cierto erotismo y llenándolas artificialmente de referencias cultas y de significados subterráneos.

Antonio Rodríguez Almodóvar. El bosque de los sueños (2004). Madrid: Anaya, 2004; 380 pp.; ilust. de Pablo AULADELL, Carmen Segovia, Javier ZABALA y Javier SERRANO; ISBN: 84-667-3985-8.

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miércoles, 28 de junio de 2006

De Roger Lancelyn Green se puede recordar, también, su reconstrucción ordenada de todos los relatos artúricos, que publicó hace años Siruela bajo el título El rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda, con ilustraciones de Aubrey Beardsley.

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martes, 27 de junio de 2006

Otra opción para el acercamiento a un público joven de aspectos de la cultura clásica es La historia de Troya, de Roger Lancelyn Green, uno de los amigos de C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien. Es una recreación ordenada y resumida, clara y bien escrita, de los hechos que se cuentan en la Iliada, la Odisea y otras fuentes. Las ilustraciones de Pauline Baynes, como antiguos grabados con aires modernistas, son excelentes y le dan al relato el aire apropiado.

Roger Lancelyn Green. La historia de Troya (The Tale of Troy, 1958). Madrid: Siruela, 2006; 196 pp.; col. Las tres edades; ilust. de Pauline Baynes; trad. de José Sánchez Compañy; ISBN: 84-7844-966-3.

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lunes, 26 de junio de 2006

Un álbum para prelectores tan sencillo como eficaz, y también antiguo, del mismo corte que ¿Dónde está Spot?, fue y es Mi zoo, de Rod Campbell. Es un ejemplo más, como otros de semanas anteriores, para los autores de nuevas propuestas gráficas: si de verdad quieren llegar a sus destinatarios, los niños, deberían tener ideas previas igualmente buenas.

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domingo, 25 de junio de 2006

Algunos problemas de comunicación se deben a un mal uso del lenguaje, o así piensa un personaje singular llamado MacPhe, cuyas reflexiones me parece que pueden ser clarificadoras (y no sólo para el tipo de relación a la que se refiere concretamente):

«La dificultad fundamental en la colaboración entre los sexos es que las mujeres hablan un idioma sin sustantivos. Si dos hombres están haciendo un trabajito uno le dirá al otro “Pon este bol dentro del bol más grande que encontrarás en el estante superior del armario verde”. En idioma femenino sería “Pon éste dentro del otro que está dentro”. Y si uno pregunta “¿dentro de dónde?” ellas dicen “ahí dentro, por supuesto”. En consecuencia hay una solución de continuidad fáctica».

C. S. Lewis. Esa horrible fortaleza.

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sábado, 24 de junio de 2006

«El matrimonio, límite último de tantas historias, es además un gran principio, como sucedió con Adán y Eva, que disfrutaron de su luna de miel en el jardín del Edén, pero tuvieron su primer hijo entre las espinas y los cardos del desierto. También es el principio de la épica del hogar..., la conquista gradual o la pérdida irremediable de esa completa unión que hace de la madurez la etapa culminante de la vida y convierte la ancianidad en cosecha de dulces recuerdos comunes.

Algunos se ponen en marcha, como los antiguos cruzados, con un glorioso equipaje de esperanza y entusiasmo y se desmoronan por el camino, faltos de paciencia el uno con el otro y también con el mundo».

George Eliot. Middlemarch.

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viernes, 23 de junio de 2006

Dice Jacqueline de Romilly en ¿Por qué Grecia? que «respiramos el aire de Grecia, sin saberlo, a cada instante». Y se plantea, en un ensayo denso y ameno, sólo posible después de una vida dedicada al estudio de estas cuestiones, qué cualidades hacen tan singular el siglo V ateniense antes de Jesucristo, el siglo que «inventó la democracia y la reflexión política. Creó la tragedia y, en menos de cien años, vio como se sucedían los tres únicos autores que conocieron la posteridad: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Dio forma a la comedia con Aristófanes. Fue testigo de la invención de la historia, primero con Herodoto (...), después con Tucídides. Presenció la construcción de la Acrópolis ateniense y las estatuas de Fidias. Fue el siglo de Sócrates. (...) Se conocían entonces los progresos de una nueva medicina, científica y basada en la observación: la de un tal Hipócrates». Concluye Romilly que «algo ocurrió en el siglo V a.C. que iba por delante de la inteligencia y la sensibilidad humanas», algo que no es sólo una cuestión de calidad en los textos.

«La Grecia de entonces no inventó nada tan directo y afectivo como el amor cristiano que engloba a todas las criaturas en nombre del mensaje de Cristo, pero su aspiración a lo universal le hizo encontrar en la cualidad común de los hombres la fuente de una comunicación fraterna; la conciencia de ser hombre hace que éste “se ponga en el lugar” de los demás hombres». Este es el gran logro de Grecia: el acierto en formular las aspiraciones de los hombres a lo universal, a lo que concierne a todos los hombres de todas las épocas de todos los lugares. En el caso de Antígona, «de escena en escena se multiplican los debates, como si se trataran de apreciar todas las facetas que puede presentar la interpretación moral de una sola y única acción». Al apelar a las leyes no escritas de los dioses para discutir la legitimidad del decreto de Creonte que le prohibía enterrar a su hermano, Antígona proclama la existencia de un criterio de justicia más universal que las convenciones que rigen la vida de la ciudad.

Jacqueline de Romilly busca y consigue que, una vez cerrado su libro, el lector tenga ganas de acudir a bucear en los textos originales.

Jacqueline de Romilly. ¿Por qué Grecia? (Pourquoi la Grèce?, 1992). Madrid: Debate, 1997; 264 pp.; col. Temas de Debate; trad. de Olivia Bandrés; ISBN: 84-8306-049-3. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 22 de junio de 2006

He disfrutado mucho con una novela sobre la batalla de las Termópilas titulada Puertas de fuego, de Steven Pressfield. Es un magnífico relato y una recreación cuidada de un mundo que homenajeaba el valor (no «los valores»...).

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miércoles, 21 de junio de 2006

Ya que mencioné ayer a Rosemary Sutcliff, una gran autora de novelas históricas, se puede recordar que la única novela de las suyas traducida al castellano, magnífica, es Aquila el último romano. No tengo explicación de por qué no lo están las demás.

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martes, 20 de junio de 2006

Dos ejemplos que cómo adaptar no tiene por qué ser degradar son las versiones de la Iliada y la Odisea que firma la escritora inglesa Rosemary Sutcliff. Son dos excelentes recomendaciones para un lector joven que desee acercarse por primera vez a las clásicas obras de Homero. Como dice Carlos García Gual, Rosemary Sutcliff ha logrado «recrear el espíritu ingenuo y poético de la narración épica, en una prosa de buen ritmo, sonora, clara y con un alto grado de elaboración literaria».

Alan Lee, el ilustrador de una edición de El Señor de los anillos, entre otros muchos libros, y colaborador de Peter Jackson para el diseño de los escenarios de las películas, pone las imágenes.

Rosemary Sutcliff. Naves negras ante Troya (Black Ships Before Troy, 1993). Barcelona: Vicens-Vives, 1998; 175 pp.; col. Clásicos adaptados; ilustr. de Alan Lee para una edición de 1993; prólogo de Carlos García Gual; notas y glosarios de Manuel Otero; trad. de José Ramón Insa, Javier de la Iglesia; ISBN: 84-316-4291-2.
Rosemary Sutcliff. Las aventuras de Ulises: la historia de la "Odisea" (The Wanderings of Odysseus, 1995). Barcelona: Vicens Vives, 2005, 10ª reimpr.; 170 pp.; col. Clásicos adaptados; ilustr. de Alan Lee para una edición de 1995; introd. de Carlos García Gual; notas, glosarios y actividades de Manuel Otero; trad. de José Luis López Muñoz; ISBN: 84-316-4471-0.

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lunes, 19 de junio de 2006

Otro antiguo álbum para prelectores que no es excepcional desde un punto de vista gráfico pero que fue, y es, un gran éxito entre prelectores porque la idea es magnífica: ¿Dónde está Spot?, Eric Hill.

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domingo, 18 de junio de 2006

Conozco personas que se desaniman al ver que, teniendo más medios educativos que nunca, los resultados son tan pobres. Al margen de que las leyes educativas dictadas por las ideologías o los prejuicios contribuyan lo suyo al desastre, pienso que desde un punto de vista inmediato y personal, en los ámbitos inmediatos donde muchos sí pueden actuar con eficacia, con frecuencia los padres olvidan que el esfuerzo educativo es necesario siempre. A veces se simplifica y se dice que, a ciertas edades, es muy fácil que un niño aprenda idiomas, o arte, o lo que sea... Pero la facilidad con que un niño puede aprender cosas no es nada comparada con la facilidad con que puede no aprenderlas.

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sábado, 17 de junio de 2006

George Eliot:
 «La naturaleza tiene realmente su propio lenguaje y no es mentirosa; pero todavía no conocemos las complicaciones de su sintaxis y al leer apresuradamente podemos entender una cosa distinta por completo de lo que dice en realidad. Las pestañas largas y negras son realmente muy bellas, y es difícil que exista algo más delicado. Resulta difícil no imaginarse que debajo de unos ojos hermosos, provistos de largas pestañas, no haya un alma noble y tierna; pero la experiencia me ha demostrado que, en realidad, la mujer que posea estos bellos detalles puede tener un carácter falso y sentirse inclinada a la mentira, al fingimiento e incluso ser estúpida. Pero si como reacción recurro a unos ojos de pez, puedo sorprenderme al hallar un resultado similar. Y así, se acaba sospechando que no existe una relación directa entre las pestañas y la moral, o que las pestañas pueden expresar el carácter de la abuela de uno, cosa que nos importa muy poco».

George Eliot. Adam Bede (1859). Madrid: Ediciones del Bronce, 2000; 558 pp.; col. Clásicos del Bronce; trad. de Manuel Vallvé; ISBN: 84-8453-032-9.

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viernes, 16 de junio de 2006

Alejandro Llano: «La gran literatura sabe que la muerte no es un puro acontecimiento, y menos aún un suceso negativo. La muerte es el acontecimiento más auténtico de la persona y la más incuestionable realidad del hombre y del mundo (...). Todo puede ser aparente, y en buena medida lo es, menos la muerte. Es “la hora de la verdad” y quizá el único momento en el que la verdad comparece sin adornos ni aditamentos». Un ejemplo: La muerte de Iván Ilich, de Tolstoi.

Alejandro Llano. Deseo, violencia, sacrificio – El secreto del mito según René Girard (2005). Pamplona: Eiunsa, 2005; 208 pp.; col. Astrolabio; ISBN: 84-313-2197-0.

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jueves, 15 de junio de 2006

Frankestein
está considerada la primera novela de ciencia-ficción, una categoría que Muriel Spark no menciona como tal en la biografía de su autora, aunque sí advierte que, con ella, Mary Shelley establece un nuevo e híbrido género de ficción que fusiona el pensamiento propio de dos épocas diferentes, y que presenta de un modo nuevo el conflicto entre la emoción y el intelecto. Además, se puede señalar que ocupa un lugar destacado dentro de las historias que tratan del daño que causan los aprendices de brujo, ahora que tenemos tantos alrededor.

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miércoles, 14 de junio de 2006

El enigma de Akenatón,
la primera novelita de la serie Los hijos de la lámpara, firmada por P.B. Kerr (el escritor británico Philip Kerr), está protagonizada por John y Philippa, dos gemelos neoyorkinos de doce años cuyos padres son millonarios y, además, descubren que tienen superpoderes pues no son humanos sino «djinns»...

Es un relato más de aprendizaje de chicos magos, hilado con la soltura que los autores ingleses tienen para urdir una novela de fantasía, y que tiene momentos realmente divertidos. Es también un relato pirotécnico de la misma familia de las novelas de Jonathan Stroud, aunque se sitúa un escalón por debajo en complejidad, edad lectora y nivel. Lo mejor son las explicaciones que se dan acerca del modo de vida de los «djinn», genios como era el de Aladino, que viven encerrados en recipientes y tienen unas peculiares reglas de comportamiento a la hora de conceder o no los deseos de quienes los liberan.

Pero, lamentablemente, aunque sea una novela mejor hecha que otras, en ella se usa y abusa del «product placement»: de la mención como casual de marcas concretas, las que uno esperaría de aristócratas ingleses o de millonarios neoyorquinos (uno no sabe si alegrarse o no de que, por una vez, los protagonistas de una historia como esta no sean huérfanos). ¿Será una novela de encargo? ¿Será que así se prepara el terreno para la financiación de la futura película? En cualquier caso, lamentable.

P. B. Kerr. El enigma de Akenatón (The Akhenaten Adventure, 2004). Madrid: Alfaguara, 2005; 383 pp.; serie Los hijos de la lámpara (Children of the Lamp); col. Alfaguara juvenil; trad. de Mercedes Núñez; ISBN: 84-204-6894-0.

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martes, 13 de junio de 2006

Salvo, quizá, Corazón kikuyu, ninguno de los libros infantiles y juveniles reseñados en los últimos meses me ha parecido excepcional, sobre todo por comparación con los álbumes escogidos ayer, que son todos excelentes. Con todo, son éstos:

    Pilar Lozano. Siete reporteros y un periódico
    Stefanie Zweig. Corazón kikuyu
    Geraldine Mccaughrean. El tripulante de cometas
    Juan Madrid. Los senderos del tigre
    Antonio Sánchez Escalonilla. Ana y la Sibila

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lunes, 12 de junio de 2006

Todos los años, cuando llegan estas fechas, preparo una selección de los mejores libros leídos en los últimos seis meses, novedades o reediciones. Aunque todos ellos han sido comentados las semanas anteriores, no está mal recordarlos. Aquí están los álbumes:

    Leo Lionni. Pequeño Azul y Pequeño Amarillo
    Iela Mari. El globito rojo
    Arnold Lobel. Sopa de ratón
    David Small. La jardinera
    Lauren Child. La princesa y el guisante
    Steve Jenkins. Tamaño real
    Norton Juster. La recta y el punto
    Jörg Müller. El soldadito de plomo

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domingo, 11 de junio de 2006

Las explicaciones de los que dicen que la vida surgió de la nada, a Chesterton le recordaban a los que querían «explicar el paseo visible de un fantasma en un cementerio diciendo que debe haber venido del cementerio de otra ciudad».

G. K. Chesterton. «Sobre una negación», en Charlas.

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sábado, 10 de junio de 2006

Alejandro Llano: 
«Es sorprendente, pero no contradictorio, que los más hondos mensajes que se han dirigido a los hombres vengan casi siempre transmitidos a través de relatos: no porque semejante conducto pueda ser más bello y convincente, sino porque la vida humana no se puede comprender cabalmente de manera impersonalmente inductiva o deductiva; ha de ser contada por unas personas a otras».

Alejandro Llano. Deseo, violencia, sacrificio – El secreto del mito según René Girard (2005). Pamplona: Eiunsa, 208 pp.; col. Astrolabio; ISBN: 84-313-2197-0.

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viernes, 9 de junio de 2006

He leído recientemente la biografía de Muriel Spark sobre Mary Shelley, la autora de Frankenstein. Otro día diré cosas acerca de su comentario a la novela, pero ahora quiero dejar constancia del estilo limpio con el que la escritora inglesa abordó su trabajo: «Siempre me han disgustado esa clase de biografías donde leemos que “X se tiende en la cama y observa el parpadeo de la vela en las vigas del techo”, cuando no existe ninguna evidencia de que X haya hecho eso». O este comentario: «Creo que la función de un biógrafo es diagnosticar y no condescender a una inútil prescripción retrospectiva».

Muriel Spark. Mary Shelley (1987). Barcelona: Lumen, 1997; 297 pp.; col. Palabra en el tiempo; trad. de Aurora Fernández Villavicencio; ISBN: 84-264-1251-3.

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jueves, 8 de junio de 2006

En Esa horrible fortaleza Ransom encabeza la lucha de un grupo de personas contra unas fuerzas totalitarias, que trabajan amparadas en un instituto tecnológico llamado N.I.C.E. y que desean dominar la tierra. Finalmente, la victoria llegará con la reaparición y la intervención de un sorprendente Merlín.

En esta novela, la más extensa de la trilogía, aunque tiene muchas ideas y escenas magníficas, también falta control narrativo: Lewis carga la mano en la presentación negativa de los malvados y, sobre todo, complejiza en exceso la historia, que además de depender de las anteriores novelas de la trilogía también contiene muchas referencias mitológicas y literarias.

Ahora bien, a pesar de no estar del todo conseguida, revela también las cualidades de C. S. Lewis: originalidad, potencia imaginativa, sabiduría literaria, solidez intelectual. Por eso, a pesar de sus fallos, es una novela que merece ser conocida. Basta ver que quienes han intentado abordar en sus novelas tesis de fondo en la misma línea de teología-ficción, como están muy lejos de los conocimientos filosóficos y teológicos del autor, además de que no tienen fácil igualar su preparación específica y su talento para exponer las cosas con brillantez y claridad, no han alcanzado ni de lejos su altura y su coherencia.

C. S. Lewis. Esa horrible fortaleza. Un cuento de hadas para mayores (That Hideous Strength. A Modern Fairy-Tale for Grown-Ups, 1945). Barcelona: Minotauro, 2006; 501 pp.; trad. de Elvio E. Gandolfo y revisión de Mercedes Villena; ISBN: 84-450-7599-3.

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miércoles, 7 de junio de 2006

En Perelandra, la segunda novela de la Trilogía de Ransom, el destino de Ransom es Venus, o Perelandra, donde de nuevo coincide con Weston. Mientras éste intenta convencer a la Dama de que, como una segunda Eva, desobedezca el mandato recibido de Maleldil, Ransom procura evitarlo. Hay multitud de combates, primero dialécticos y luego físicos, entre los dos, en los que discuten cuestiones morales y en los que, por ejemplo, Ransom descubre para qué se nos ha dado el odio.

Perelandra era la novela preferida de Lewis, después de Mientras no tengamos rostro, y, sin duda, en ella brillan al máximo la riqueza y precisión de su lenguaje, pero también sucede que, desde un punto de vista estrictamente novelesco, sobran algunos alardes descriptivos, en sí mismos magníficos por otra parte.

C. S. Lewis. Perelandra (1943). Barcelona: Minotauro, 2006; 309 pp.; trad. de Elvio E. Gandolfo y revisión de Mercedes Villena; ISBN: 84-450-7598-5.

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martes, 6 de junio de 2006

Al rebufo de las películas y las nuevas ediciones de las Crónicas de Narnia, se acaban de volver a publicar las tres novelas de C. S. Lewis que componen la Trilogía de Ransom, cuyo protagonista, Ransom (“rescate”), es un filólogo perfilado, según parece, a partir de Tolkien.

En la primera novela, Más allá del Planeta silencioso, Ransom es secuestrado por un científico llamado Weston y por un hombre de negocios de nombre Devine, que lo conducen a Marte, o Malacandra. Una vez allí huye de ellos y encuentra unos seres sin pecado original que se asombran al conocer las cosas que Ransom les cuenta de la tierra, o Thulcandra. Un ángel, o eldil, que gobierna Malacandra por mandato del Creador, o Maleldil, le aclara cuál es la raíz del mal en la Tierra.

Con esta novela se introdujo la novedad en la ciencia-ficción de dibujar a los habitantes de otro planeta como seres bondadosos, y se apunta ya la idea, que Lewis usará luego en las Crónicas de Narnia, de los universos paralelos, también mucho antes de que fuera un tópico en las novelas del género.

Desde un punto de vista popular es la novela más atractiva de la trilogía por ser la más tensa: el argumento se sigue con interés y el autor logra transmitir al lector el asombro ante los descubrimientos que hace Ransom y el vaivén de sentimientos que le asaltan.

C. S. Lewis. Más allá del planeta silencioso (Out of the Silent Planet, 1938). Barcelona: Minotauro, 2006; 228 pp.; trad. de Elvio E. Gandolfo y revisión de Mercedes Villena; ISBN: 84-450-7597-7.

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lunes, 5 de junio de 2006

Un álbum ya desaparecido del mercado, que cité días atrás, y que es de los que fuerzan al lector a pasar la página de una forma tan elemental como brillante, fue ¿De quién es este rabo?, de Barberis. (Entre paréntesis se puede anotar que "rabo" es una palabra clave para una clasificación temática de álbumes.)

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domingo, 4 de junio de 2006

Y, en relación a lo de ayer, no está de más recordar que «atacar cosas caducas y anticuadas no supone ningún coraje, no supone más que el que se necesita para agredir a la propia abuela. El hombre realmente valiente es aquel que desafía tiranías jóvenes».

G. K. Chesterton. «El miedo al pasado», en Lo que está mal en el mundo.

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sábado, 3 de junio de 2006

«Don’t stop»,
de Fleetwood Mac, es una canción que tira de mí a pesar de que fuera la canción de las campañas electorales de Clinton (pues nada desvirtúa más una canción que asociarla con la contienda política o con la publicidad de algunos productos). Pero más aún lo hace «Don’t Give up», de Peter Gabriel, por lo bien que habla de tenacidad y del apoyo de los demás (y, en este caso, me importa menos tenerla vinculada con un anuncio para televisión de la ONCE, hace unos años). De todas maneras considero importantes los «hacia dónde» y los «para qués»: no sólo es que «yesterday is gone» lo quieras o no y que invocar el futuro como tierra prometida tiene poco sentido, sino que también la tenacidad y apoyar a los amigos son cualidades importantes según para qué cosas.

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viernes, 2 de junio de 2006

Desde hace tiempo tenía The prime of Miss Jean Brodie en mi lista de libros pendientes de leer, y decidí remediarlo al llegarme la noticia del fallecimiento de su autora, Muriel Spark, y sin esperar más a una edición en castellano (sí hay en catalán). Me ha parecido una novela valiosa, interesante también porque a nuestro lado ahí siguen políticos y educadores iluminados que piensan e incluso afirman lo mismo que Miss Brodie: «Give me a girl at an impressionable age and she will be mine for life».

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jueves, 1 de junio de 2006

De Nancy Farmer, una premiada escritora norteamericana que publica largas historias, algo laboriosas pero claras y bien entretejidas, acabo de leer El mar de los trolls.

Es un relato fantástico en el que Jack, un chico de doce años, adiestrado por un bardo inteligente, debe cumplir una misión complicada entre seres muy singulares y otros no tanto, como la doncella guerrera que, en una ficción juvenil norteamericana, no puede faltar.

Una objeción: en el apéndice se dice que «la destrucción de la Isla Sagrada de Lindisfarne el 8 de junio del 793 horrorizó a los anglosajones del mismo modo que el 11 de septiembre horrorizó a los americanos», un comentario hábil para enganchar a ciertos lectores pero en mi opinión nada certero.

Otra: el sabio Bardo transmite a Jack que las distintas religiones son todas parecidas, aunque a la vez le deja claro que conectarse y fusionarse con la «energía vital» es la religión básica. Dejando de lado (aunque sea mucho dejar) que tampoco aquí parece haber una verdadera comprensión de la cuestión, el hecho de que se presenten algunas creencias cristianas como absurdas, según muestra el comportamiento rígido-fanático-estúpido del padre de Jack, es poco limpio, por decirlo suavemente.

Nancy Farmer. El mar de los trolls (The Sea of Trolls, 2004). Barcelona: Destino, 2006; 476 pp.; col. La isla del tiempo; trad. de Gemma Gallart; ISBN: 84-08-06077-5.

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