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Notas de junio de 2014 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
Archivo por temas:
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lunes, 30 de junio de 2014

Un álbum español, un librito ilustrado más bien, de hace treinta años: La ciudad de la lluvia, de Juan Carlos Eguillor. Recomendado especialmente para entusiastas de la lluvia y de Bilbao.
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domingo, 29 de junio de 2014

En los últimos meses he rectificado voces de varios autores debido a que han fallecido o a que algunos lectores me han hecho comentarios indicándome alguna inexactitud.

Son estos: Jan Ormerod, Stefanie Zweig, Farley Mowat, Camara Laye, Eric Hill, Daniel Keyes.

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sábado, 28 de junio de 2014

Ramón Gaya: «No me interesa eso que se llama “lo moderno”. Es más, no sé en realidad lo que designa tal palabra. Las teorías de Kandinsky o de Mondrian, y de tantos otros, quedan completamente desacreditadas, puesto que no pueden explicarnos, justificarnos, la obra, por ejemplo, de Fidias, o de Van Eyck, o de Miguel Ángel, que sabemos —por instinto infalible— que son verdad. Lo que no es tradición, no es que sea plagio, es que no es absolutamente nada».

Por eso se puede decir que Rembrandt vive, que sus cuadros «no pertenecen al pasado, a la historia. Se supone que el pasado es historia. Yo no los veo como piezas del pasado, como obras de arte del pasado, sino obras de arte actuales. Lo que pertenece al pasado son las vanguardias. Ha habido siempre vanguardias, y siempre acaban en el pasado».

Ramón Gaya. De viva voz. Entrevistas (1977-1998) (2007). Valencia: Pre-Textos, 2007; 402 pp.; selección y presentación de Nigel Dennis; ISBN: 978-84-8191-787-1.


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viernes, 27 de junio de 2014

W o el recuerdo de la infancia, de Georges Perec, es un libro que muchos no apreciarán pero que algunos verán como una obra excepcional. Quien conozca y admire ya las obras de Perec encontrará en estas curiosas memorias de su infancia y primera juventud muchas cosas que le interesarán pues, aparte de la información biográfica que da el autor de sí mismo, escasa pero suficiente, no faltan jugosas reflexiones metaliterarias ni explicaciones de, por ejemplo, el origen de su amor por los diccionarios y los juegos de lenguaje. Quien esté interesado en libros de recuerdos relacionados con la persecución de los judíos, anterior y durante la segunda Guerra Mundial, descubrirá en este relato una forma distinta e inteligente de abordar ese tema, que combina una gran contención emocional, una doliente ironía, y muchas reflexiones más que sugerentes.

Se cuentan, en capítulos alternos, dos historias. Una, la vida del niño que era Perec en los años cuarenta cuando sus padres desaparecen de su vida, para morir en Auschwitz, y él pasa de familiar en familiar o de vecino en vecino; esta parte se cuenta recuperando textos escritos por él mismo en el pasado, anotando antiguas fotografías, rememorando sucesos que se le grabaron más, haciendo comentarios sobre la fiabilidad de su propio trabajo al escribir y al recordar. Otra, un relato ficticio en el que un chico de ocho años llamado Gaspard Winckler ha desaparecido en un naufragio en el Cabo de Hornos y otra persona, llamada igual, Gaspard Winckler, es enviada en su busca; la segunda parte de ese hilo narrativo es la descripción de W, una utópica isla donde se vive para el deporte y cuyo nombre, de modo característico en Perec, oculta y desvela una clave: doble uve, doble vida.

Como se puede deducir, todo el libro tiene mucho de búsqueda y reconstrucción de la propia identidad cuando, en los años de infancia y primera juventud, faltan puntos de referencia y sólo quedan recuerdos que «son trozos de vida arrancados al vacío» y «sin nada que los fondee, sin nada que los fije». El autor explica su trabajo, en el interior de su narración, del siguiente modo: «No sé si no tengo nada que decir, sé que no digo nada; no sé si lo que tuviera que decir no es dicho por ser indecible (lo indecible no se agazapa en la escritura, es lo que la ha desencadenado mucho antes); sé que lo que digo es blanco, es neutro, es signo, de una vez por todas, de un anonadamiento de una vez por todas. (…) No escribo para decir que no diré nada, no escribo para decir que no tengo nada que decir. Escribo: escribo [sobre mis padres] porque hemos vivido juntos, porque he sido uno entre ellos, sombra entre sus sombras, cuerpo junto a sus cuerpos; escribo porque ellos han dejado en mí su marca indeleble y porque su rastro es la escritura: su recuerdo ha muerto en la escritura; la escritura es el recuerdo de su muerte y la afirmación de mi vida».

Georges Perec. W o el recuerdo de la infancia (W ou le souvenir d’enfance, 1975). Palencia: Menoscuarto, 2014; 205 pp.; col. Cuadrante nueve; trad. de Alberto Clavería; ISBN: 978-84-15740-13-1.

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jueves, 26 de junio de 2014

Silverwing, de Kenneth Oppel, fue el primer libro de una original trilogía que comenzó el año 2000 y que se ambientaba en una colonia de murciélagos. Perdió fuerza en el segundo y, más aún, en el tercer libro, pero, en cualquier caso, es de las que merece ser recordada.

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miércoles, 25 de junio de 2014

Entre los álbumes españoles de hace tiempo hubo una serie de cuatro inteligentes relatos ilustrados que fueron un difícil reto: Los artísticos casos de Fricandó, de Arnal Ballester y Montse Ginesta.

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martes, 24 de junio de 2014

Otro buen álbum español de hace unos años contra los miedos nocturnos infantiles: Comenoches, de Ana Juan.

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lunes, 23 de junio de 2014

Un estupendo álbum más, que versiona una vieja leyenda, de la vieja colección «Cuentos de la torre y la estrella»: El unicornio y el mar, de Fiona Moodie. Por lo que veo, en castellano ya está sólo accesible en bibliotecas.

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domingo, 22 de junio de 2014

Después del libro de Pierre Blet que puse hace unos días, añado ahora Cristianos contra Hitler: La apasionante historia de seis personas que se opusieron al nazismo, de José M. García Pelegrín.

Es un libro que contiene breves semblanzas del obispo católico Clemens August von Galen, del que ya cité una biografía; de Wilm Hosenfeld, el capitán del ejército alemán que salvó a El pianista del gueto de Varsovia; de Franz Jägerstätter, un campesino austríaco que se negó a realizar el servicio militar por motivos de conciencia y fue condenado a muerte; de Karl Leisner, un seminarista que fue ordenado sacerdote estando internado en Dachau; de Helmuth James von Moltke, un aristócrata protestante, abogado, que conspiró contra Hitler; y de Irena Sendler, una trabajadora social que entraba en el gueto de Varsovia para combatir las enfermedades infecciosas, y sacó de allí a dos mil quinientos niños judíos, más del doble de la famosa lista de Schindler. A propósito de la última, un personaje distinto a los otros que se citan en el libro, se indica que fue una mujer olvidada durante mucho tiempo, pues recibió el primer reconocimiento público en 1965, debido a que, según señala un compatriota, «se prefería hablar de Janusz Korczak que de Irena Sendler, porque esta nos recordaba lo que nosotros no hicimos, a pesar de que habría sido posible hacerlo».

José M. García Pelegrín. Cristianos contra Hitler: la apasionante historia de seis personas que se opusieron al nazismo (2010). Madrid: LibrosLibres, 2011; 174 pp.; ISBN: 978-84-92654-51-2.
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sábado, 21 de junio de 2014

Ramón Gaya: «A un señor como Dalí le interesa que se acuerden de él mientras está vivo, porque luego acabarán olvidándole por completo. No es ya que sea malo, es que no ha tenido nunca nada que ver con la pintura. Ahora se le ensalza, pero su nombre quedará simplemente como un suceso más dentro de la historia de la cultura, porque la historia tiene la mala costumbre de recoger todo lo que sucede. Miró tampoco tiene nada que ver con la pintura. Está haciendo la misma mancha roja desde hace cincuenta años, una crucecita, que él dice que es una estrella, y una línea negra que a mitad del lienzo se encuentra perdida sin saber a dónde ir. Eso no le sucede nunca a Picasso, porque él es un gran creador que sabe trascender todos los valores plásticos y darle al cuadro una vida real. Diría incluso que el cuadro no le importa porque él, a lo que viene es a dar vida, como todos los grandes creadores, y no a pintar cuadros para colgarlos. Los cuadros no son para colgarlos, son para que exista la vida, para que continúe, para que tenga perennidad. Para eso son los cuadros, y para eso son los poemas, las sonatas…».

Y es que Picasso, afirma en otro lugar, «incluso en sus búsquedas más estrafalarias, en sus homenajes, se está refiriendo a todo el recorrido de la pintura, desde las cavernas hasta él. Está siempre atento a ese río que es la pintura, porque es un sabedor de lo que es la pintura. En él la tradición está siempre al fondo, se la ve, se transparenta en cualquier cosa que haga. La tradición no puede romperse porque es como el hilo mismo de la vida. En Picasso se pueden rastrear fondos de cosas que han sido, y que él vuelve a ellas porque sabe que también son ahora, como los vasos griegos; son cosas que él actualiza, un poco como homenaje, quiero pensar; pero sobre todo está en él ese hilo de la vida que no pierde de vista y que los Mondrian y demás no conocen».

Ramón Gaya. De viva voz. Entrevistas (1977-1998) (2007). Valencia: Pre-Textos, 2007; 402 pp.; selección y presentación de Nigel Dennis; ISBN: 978-84-8191-787-1.

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viernes, 20 de junio de 2014

Sapphira y la joven esclava ue la última novela de Willa Cather. Se ambienta en Virginia pocos años antes de la elección de Lincoln. Sus protagonistas son los Colbert: Henry, que regenta un molino, y su mujer, Sapphira, que, aún con serias limitaciones físicas, lleva de modo señorial la casa y la granja en la que trabajan esclavos negros. La relación entre los dos cónyuges es distante y se acentúa cuando Sapphira da cierto crédito a las habladurías de una de sus esclavas acerca de la relación de su marido con otra, Nancy, que siempre había sido su preferida. La hija del matrimonio, la señora Blake, viuda, vive aparte con sus dos hijas, y tiene una relación fría con su madre porque no tiene ni desea tener esclavos.

Cada una de las partes de la novela se titula como alguno de los personajes: Sapphira, Nancy y Till (la madre de Nancy), la vieja Jezebel (una vieja esclava), la hija de Sapphira, Martin Colbert (un sobrino calavera de Sapphira), Sampson (un esclavo negro que trabaja con Henry en el molino), y Nancy. Esto permite que la narradora vaya presentando las distintas perspectivas de quienes viven el conflicto al mismo tiempo que va moviendo el relato atrás y adelante para contarnos lo que necesitamos saber del pasado de sus personajes. La novela se lee con agrado porque, como todas las de Cather, tiene diálogos bien construidos, unas descripciones ajustadas, y unos problemas humanos reales que se plantean sin maniqueísmos.

Willa Cather. Sapphira y la joven esclava (Saphira and the Slave Girl, 1940). Madrid: Impedimenta, 2014; 266 pp.; trad. de Alicia Frieyro; ISBN: 978-84-15578-91-8. [Vista del libro en amazon.es]

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jueves, 19 de junio de 2014

Un relato escrito hace poco más de veinte años: Una casa en Mango Street (o La casa de Mango Street en otras ediciones) de Sandra Cisneros. En su momento, cuando lo leí, me interesó: la escritora pinta bien, aunque sea de modo un tanto desesperanzado, el desarraigo de los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos usando la perspectiva de la protagonista y de las mujeres de su familia.

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miércoles, 18 de junio de 2014

Siguiendo con álbumes españoles de hace algún tiempo, uno chispeante y posmoderno que me atrajo en su momento fue El árbol de las hojas Din A-4, con texto de Carles Cano e ilustraciones de Carlos Ortín.
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martes, 17 de junio de 2014

Y, en línea con lo dicho ayer, otro álbum importante de la misma época firmado por Mercè Company e ilustrado por Agustí Asensio fue Nana Bunilda come pesadillas, un eficaz relato para combatir los miedos nocturnos infantiles.

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lunes, 16 de junio de 2014

Uno de los hitos en la historia de los álbumes ilustrados en España fue la colección protagonizada por Las tres mellizas, unos personajes creados por Roser Capdevila y Mercè Company a principios de los ochenta, que tuvieron primero un largo recorrido en álbumes y luego se convirtieron en una serie de dibujos animados.

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domingo, 15 de junio de 2014

Pio XII y la Segunda Guerra Mundial, de Pierre Blet, resume los doce volúmenes de las Actas y Documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra Mundial, una clarificadora perspectiva más de aquellos acontecimientos. En él se narra qué hizo Pío XII, y qué se hizo desde el Vaticano, para detener el conflicto —la historia de mensajes como el «nada se pierde con la paz; pero todo puede perderse con la guerra», del 24 de agosto de 1939, y otras acciones diplomáticas—; y, una vez que comenzó, para paliar sus consecuencias —actividades secretas para intentar impedir las deportaciones, esfuerzos por evitar los bombardeos aliados sobre Roma, ofrecimiento de refugio a judíos en edificios eclesiásticos y conventos de clausura, etc.—. Al final el autor se pregunta si el Papa, o cualquier otro en su lugar, habría podido hacer más y se dice que tal cosa «equivale a abandonar el campo de la historia para aventurarse en la maleza de las suposiciones y los sueños».

Pierre Blet. Pío XII y la Segunda Guerra Mundial (Pie XX et la Seconde Guerre Mondiale d’après les archives du Vatican, 1997). Madrid: Cristiandad, 2013, 2ª ed.; 428 pp.; trad. de Dionisio Mínguez; ISBN: 978-84-7057-582-2.

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sábado, 14 de junio de 2014

Ramón Gaya: «La pintura es un río continuo, un hilo que no se puede romper. Si Mondrian antes de ponerse a pintar su cuadro con sus cuadrados rojos, verdes y amarillos, recordara por un momento un cuadro de Rembrandt, pues él, que también es holandés, no tendría más remedio que abstenerse de esos cuadrados amarillos y de ese rojo que parece pintura para coche. Es decir, esas vanguardias extremosas han roto con el pasado y eso no tiene sentido. No tiene sentido ni siquiera dentro de la cultura. La cultura es como un recipiente al que va a parar todo, lo que es creación y lo que no es creación, lo que es genial y lo que no lo es, en fin, todo. La creación es un algo vital que hay en el hombre —lo hay desde las cuevas, claro— y es un hilo que no se puede romper. Esa es la polémica que yo tengo con el arte contemporáneo. Yo no quiero pintar como se ha pintado en el pasado, no es eso; lo que quiero es no apartarme del camino natural».

Ramón Gaya. De viva voz. Entrevistas (1977-1998) (2007). Valencia: Pre-Textos, 2007; 402 pp.; selección y presentación de Nigel Dennis; ISBN: 978-84-8191-787-1.

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viernes, 13 de junio de 2014

Un hombre al margen, de Alexandre Postel, es una novela extraordinaria, premio Goncourt, que merecería un comentario menos rápido, y de más hondura, que el que pongo a continuación.

Su protagonista es un oscuro profesor de una universidad provinciana, Damien North, viudo, sin hijos, nieto de un prestigioso político ya fallecido. La novela comienza cuando es detenido porque todos los indicios apuntan a que ha descargado fotografías de una red pedófila en su ordenador. Eso le conduce a interrogatorios humillantes, a ser insultado desde la prensa, a que le abandonen a su suerte sus vecinos, colegas y su propio hermano. Además, su abogado le dice que le conviene declararse culpable para que la pena que le caiga sea menor, cosa que hace. Pasa luego un tiempo en la cárcel y es una de las personas elegidas para un programa piloto que desea prevenir la reincidencia en ese tipo de delitos cuando el condenado salga de nuevo a la calle.

Novela tan bien construida y tan bien contada que resulta, sobre todo en su primera parte, muy desasosegante: resulta facilísimo pensar en que algo así le puede ocurrir a cualquiera, empezando por uno mismo. Se retratan de modo admirable los comportamientos de las autoridades de todo tipo —policial, judicial, académica, política, periodística, médica—. También, diría que con una honradez inesperada en las ficciones actuales (en las de nuestro entorno al menos), se critica con acierto la hipocresía del representante del movimiento gay en la universidad donde trabaja el protagonista. Este queda bien descrito como un hombre sin recursos, ni personales ni de amistades, para poder enfrentarse a todo lo que se le viene encima. Cuando está en la cárcel escribe algunas reflexiones y, entre otras, hace la siguiente: «El hombre los tiempos prehistóricos no dejaba tras de sí archivos, sino una plétora de rastros. Yo no dejo rastro alguno, por así decirlo, pero sí una plétora de archivos. Él y yo nos parecemos en que ni él ni yo tenemos control de lo que vamos dejando detrás. Lo que nos convierte en presas».

Alexandre Postel. Un hombre al margen (Un homme effacé, 2013). Madrid: Nórdica, 2014; 213 pp.; trad. de María Teresa Gallego Urrutia; ISBN: 978-84-15717-85-0.


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jueves, 12 de junio de 2014

Como un río de paz, de Leif Enger, es una novela popular norteamericana que tuvo mucho éxito cuando se publicó. Tiene defectos, sí, pero hace pensar, emociona, divierte, y es de las que muchos lectores lamentan terminar.

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miércoles, 11 de junio de 2014

Otro libro-álbum español de hace tiempo que es una continua explosión de ingenio: Columbeta: la isla libro, con texto de Carles Cano e ilustraciones de Miguel Calatayud.
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martes, 10 de junio de 2014

Un gracioso e inteligente relato de Pere Calders convertido en álbum por Joma hace unos años: Los niños voladores. Hay que buscarlo en bibliotecas.
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lunes, 9 de junio de 2014

El rebaño, de Guridi y Margarita del Mazo, recuerda un poco a La oveja número 108. Esta vez, una oveja con el número 1 afirma, en la primera doble página, que «ser oveja es fácil. Sólo tenemos que pasear, comer, dormir y ayudar a dormir». En la segunda, donde la vemos encabezando a su rebaño, dice que «cada persona tiene asignado un rebaño de ovejas diferente. Y a Miguel le ha tocado el mío. Nos llama cuando no puede dormir. Y nosotras sólo tenemos que saltar la valla»; y a la derecha, vemos a Miguel, a oscuras, con la valla en la cabeza. Ya, pero ¿qué pasa cuando una de las ovejas, la número 4, no está dispuesta, de ningún modo, a saltar la valla?

Las imágenes esquemáticas, con unas ovejas cuyo cuerpo es como un gurruño, son muy eficaces. El ilustrador usa el blanco y negro para las figuras y el verde para la hierba y los árboles. Sabemos que algo pasa con la oveja número 4, aunque no lo anuncia el texto, por lo que nos muestra la ilustración en la que la vemos por primera vez. La historia es divertida, está bien contada, y plantea de modo elemental pero eficaz qué ocurre con quienes no siguen a los demás porque sí pero sí responden cuando ven necesidades en otros. Y aquí hay otra reseña en la que se dicen más cosas.

Guridi. El rebaño (2014). Texto de Margarita del Mazo. Fraga: La Fragatina, 2014; 36 pp.; col. Lo Mullarero; ISBN: 978-84-942019-5-0.

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domingo, 8 de junio de 2014

Los conquistadores: una breve introducción, un libro de bolsillo firmado por Matthew Restall y Felipe Fernández-Armesto, es una excelente obra para comprender mejor qué clase de hombres fueron los que se lanzaron a la conquista de América y cuáles son las explicaciones más coherentes del éxito que tuvieron. Al final, una de las sensatas conclusiones es que las muchas razones que se han dado han de verse conjuntamente, formando una «armonía de explicaciones».

De todas ellas, una importante que subrayan los autores es que «en gran medida, lo que llamamos “conquista” es un nombre erróneo» pues «en la mayoría de los lugares no hubo conquista en absoluto». Señalan cómo las fuentes que manejamos, de guerreros y de batallas, «transmiten una imagen de intenso conflicto» y cómo, «además, en España hubo un fuerte grupo crítico contra los excesos», con lo que la impresión final que ahora tenemos es de que hubo gran violencia. Sin embargo, los llamativos episodios que protagonizaron hombres como Cortés o Pizarro, afirman, «fueron recursos desesperados de unos hombres desesperados que, ante una situación de aislamiento traumático, recurrieron al terror para aliviar sus terrores o para animar a sus compañeros». Es decir, se pone mucho el acento en las tres guerras que hubo en la conquista de México…, pero «no se suele llamar la atención sobre el rasgo más notable de estos conflictos: que fueron muy escasos».

Matthew Restall y Felipe Fernández-Armesto. Los conquistadores: una breve introducción (The Conquistadors. A Very Short Introduction, 2012). Madrid: Alianza, 2013; 185 pp.; col. El libro de bolsillo; trad. de Javier Alonso López; ISBN: 978-84-206-7543-5.

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sábado, 7 de junio de 2014

Contemplando un cuadro de Carpaccio en el Museo Correr, de Venecia, dice Ramón Gaya que «veía, arrancando de un solo manantial primero, dos brazos de agua grandes: uno, el del sentimiento; otro, el de la expresividad. Giotto abre, sin duda, el cauce expresivo, mientras que Carpaccio parece abrir el de un sentir inmóvil, interior, silencioso. El expresivo me conduce, después de algunas peripecias, a Goya y, más tarde, a Van Gogh; el del sentimiento, como un agua escondida, me lleva, pasando por Tiziano, hasta Velázquez y después hasta Constable. [Aunque a “los beatos de la historia y la crítica artísticas” estas raras asociaciones les parezcan absurdas, veo claro que esas son las] dos grandes líneas internas, centrales, sustanciales, del fluir pictórico»

Ramón Gaya. El sentimiento de la pintura, en Obra completa. Valencia: Pre-Textos y Madrid: Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, 2010; 986 pp.; edición al cuidado de Nigel Dennis e Isabel Verdejo; prólogo de Tomás Segovia; ISBN: 978-84-8191-969-1 (Pre-Textos) y 978-84-92827-73-2 (SECC).

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viernes, 6 de junio de 2014

Otro acercamiento al mundo propio de un niño que vivió hace unas cuantas décadas es Informe del interior, algunos recuerdos de infancia y juventud de Paul Auster. En ellos habla del niño y joven que fue él mismo, obviamente no como se veía entonces, sino como los ve ahora un narrador privilegiado que comenta y explica los procesos mentales del protagonista. La primera parte es «Informe del interior», su infancia hasta los doce años. La segunda recrea el impacto que le produjeron dos películas, una que vio con diez años y otra con catorce. La tercera se refiere a sus primeras tentativas como escritor. Al final hay un álbum fotográfico que no aporta nada de interés.

En la primera parte, la que a mí más me ha interesado, la intención del narrador es «seguir atentamente el funcionamiento de tu joven intelecto, verte aisladamente y explorar la geografía interior de tu infancia». Por eso habla con detalle de sus juegos, sus primeras lecturas, de cómo adquirió conciencia de su judaísmo, y de su familia, «desgraciada, extraña», «y sin duda esa rareza tenía bastante que ver con lo que eras de pequeño, quizá todo que ver». Para dar idea del tono pongo tres observaciones que a mí me han gustado:

—«No debe menospreciarse el aburrimiento como fuente de contemplación y ensueño, los centenares de horas de tu primera infancia en las que te encontrabas solo, nada inspirado, perdido, demasiado apático o despreocupado para jugar con tus cochecitos o camiones, para molestarte en disponer tus indios y vaqueros en miniatura».

—«Tendías a reflexionar sobre cuestiones eternas, cuestiones que aún hoy te sigues planteando y a las que nunca has sido capaz de responder, tales como la forma en que surgió el mundo y por qué existimos, o adónde va la gente al morir».

—«Te resultaba especialmente duro cuando en tu camino se cruzaba algún niño malintencionado, una persona que rechazaba las normas de sinceridad por las que os regíais tus amigos y tú, que se complacía en la discordia y el conflicto por sí mismo. Te refieres al comportamiento ético, no sólo a los buenos modales o al provecho social derivado de la conducta educada, sino a algo más fundamental, a los cimientos morales sobre los que todo se sostiene, y sin los cuales todo se derrumba».

Paul Auster. Informe del interior (Report from the Interior, 2013). Barcelona: Anagrama, 2013; 328 pp.; trad. de Benito Gómez Ibáñez; ISBN: 978-84-339-7878-3.

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jueves, 5 de junio de 2014

Una novela que, por su frescura y simpatía, me gustó mucho cuando la leí hace tiempo: Kamchatka, de Marcelo Figueras. Una parte de su impacto está en lo bien que captura y retrata muchos aspectos del mundo imaginativo de un niño en la década de los setenta.

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miércoles, 4 de junio de 2014

Cuando de noche llaman a la puerta, de Xabier P. Docampo, es un libro de hace unos años con relatos de miedo basados en narraciones orales gallegas.

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martes, 3 de junio de 2014
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lunes, 2 de junio de 2014

Topito y los pantalones
es un relato amable y optimista de un personaje creado en los años 60 por el animador checo Zdeněk Miler.

El protagonista, Topito, busca desesperadamente unos pantalones con grandes bolsillos para guardar en ellos todo lo que va encontrando. Acude a distintos animales y plantas —un ratón, una mariposa, un cangrejo, un caracol, un pájaro sastre, una flor de lino…— y, siguiendo tenazmente los consejos que le dan, y ayudándoles a cambio en otras cosas, acaba consiguiendo su objetivo.

El trabajo de Miler, muy premiado en su tiempo, es deudor del estilo Disney. Este relato fue primero una película de animación, que tuvo mucho éxito, pero el libro, como tal, es eficaz: la historia está contada con orden y simpatía, los personajes quedan suficientemente definidos y las imágenes están bien compuestas. Salvo en tres ocasiones, las ilustraciones ocupan los tres cuartos de la doble página y en la franja vertical blanca que queda van el texto y una ilustración pequeña más con un detalle. La narración consigue su objetivo: al lector le quedarán claras la tenacidad de Topito y la necesidad de colaborar unos con otros.

Zdeněk Miler. Topito y los pantalones (Jak Krtek ke kalhotkám přišel, 1960). Texto de Eduard Petiška, concepto de Zdeněk Miler. Barcelona: Ekaré, 2014; 64 pp.; trad. del inglés de Carmen Diana Dearden; ISBN: 978-84-941716-4-2.

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domingo, 1 de junio de 2014

Viktor Frankl:
«Se dice que Dios es invisible. Y alguien me lo ha planteado alguna vez como objeción; yo le pregunté si había estado en un escenario de teatro, y le expliqué que, desde la escena, no se suele ver nada del espacio ocupado por los espectadores. A pesar de hallarse allí cientos de espectadores, uno sólo percibe una especie de gran agujero negro, pero sabe que está actuando ante el público. Lo mismo sucede con el Señor. El gran Espectador está sentado en su palco, tú no sabes dónde, no puedes verlo. Pero sabes que está allí. Entiende ante quién estás, dice la Torá. Asume tu responsabilidad de igual modo que el actor representa su papel».

Viktor Frankl y Pinchas Lapide. Búsqueda de Dios y sentido de la vida. Diálogo entre un teólogo y un psicólogo (Gottsuche und Sinnfrage. Ein Gespräch, 2005). Barcelona: Herder, 2005; 156 pp.; trad. de Gilberto Canal Marcos; ISBN: 84-254-2404-6.

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