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Notas de julio de 2010 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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sábado, 31 de julio de 2010

Chesterton
señaló en ocasiones cómo, en las informaciones de prensa y en la conversación cotidiana, son muchas las expresiones sin sentido que facilitan la conversación pero dificultan pensar con orden y comprender la realidad. Ya cité las frases rítmicas tipo «la vida es la vida», con las que no se va muy lejos en materia de argumentos, y otros modos inconsistentes de razonar («Sobre una negación», Charlas). También mencioné el problema de la abundancia de restos de moralidad que son como esos enormes trozos informes de hielo a la deriva que causan tantos naufragios («On Dependence and Independence», All I Survey), que por cierto es una idea nuclear del famoso libro de Alasdair McIntyre, Tras la virtud.

En esa misma línea indicaba que lo más importante que debe decirse de un error es que es erróneo: a partir del principio de que media barra de pan es mejor que no tener pan, algunos concluyen que media verdad es mejor que no tener verdad ninguna, cuando el ejemplo que habría que aplicar en este caso es el de la media manzana ponzoñosa del cuento («On the New Insularity», All is Grist).

Esto último se ha de aplicar a esas frases hechas, completamente ilógicas, como la de hablar de «hombres de toda raza y credo», cuando estas dos últimas palabras no tienen nada que ver entre sí pues no van unidas como podrían ir «zapatos y pies», sino que están tan relacionadas entre sí como la Prensa Amarilla y el Peligro Amarillo, un piel roja y un rojo comunista. («On Current Claptrap», Come to Think of it)

Se ha de aplicar también a esas otras frases, que no es que sean falsas sino que no significan nada, como la de «la supervivencia de los más aptos», que equivale a «la supervivencia de los supervivientes»; o la de «avanzar hacia el progreso», o hacia el futuro, que no significa más que seguir hacia lo siguiente. («The Priest of Spring», A Miscellany of Men)

Y, por supuesto, a las que son completamente falsas, como cuando se asegura, por ejemplo, que la tortura es un vestigio de la barbarie, algo que se podría decir del látigo, del arado, de la caña de pescar, o del fuego en la chimenea. Es decir: primero, no hay nada reprobable en ser un vestigio de la barbarie; y, segundo, «el tormento no es un vestigio de la barbarie (...) sino un vestigio del pecado», y, más aún, «en historia comparada puede perfectamente denominarse un vestigio de la civilización. (...) A medida que progresamos en instrucción y refinamiento no nos alejamos de modo natural en ningún sentido de la tortura. Nos aproximamos, nos encaminamos hacia la tortura. Hemos de vigilar lo que hacemos si queremos evitar la enorme crueldad secreta que ha culminado en toda civilización histórica». («Los viajeros», Enormes minucias)

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BrownUniversoLocos.jpg
viernes, 30 de julio de 2010

Una novela de ciencia-ficción de la que tengo un gran recuerdo: Universo de locos, de Fredric Brown. Si no es el primero, es uno de los primeros relatos largos cuyo argumento se apoya sobre la existencia de mundos paralelos. No sé si la edición española que cito en el interior está disponible o no en librerías. A la derecha, la portada de una edición inglesa.

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jueves, 29 de julio de 2010

Después de la salvadoreña Lars y de la argentina Lange, le toca el turno a la venezolana Teresa de la Parra y a su extraordinaria novela con aires de memorias infantiles, Las memorias de Mamá Blanca. Un ejemplo de cómo combinar elegancia en el estilo y amable contundencia en algunas críticas, como la de la narradora hacia su padre, indiferente hacia sus hijas, pendiente sólo del hijo varón que nunca llegó.

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miércoles, 28 de julio de 2010

Hace poco tiempo falleció la australiana Patricia Wrightson. Cuando comencé a preparar Bienvenidos a la Fiesta (libro) leí varios libros suyos, igual que hice de todos los autores que habían obtenido el premio Andersen. Me pareció una buena escritora, centrada en un mundo propio —el de los aborígenes australianos, el de los conflictos entre los hombres y la naturaleza— con el que yo no conecté mucho. Elegí entonces una de sus novelas, Luna nueva, que creo que da idea de ambas cosas, de su calidad y de sus preocupaciones.

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MonteilhetDePFantasma.jpg
martes, 27 de julio de 2010

Hace pocos meses un amigo me recomendó De profesión, fantasma, de Hubert Monteilhet, y me hizo notar que su popularidad se mantiene desde hace décadas. Es decir: debería conocerlo..., pero no, no lo conocía, y es una inteligente parodia de los relatos de fantasmas, bien escrita y divertida.

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JunakovicRetratosAn.jpg
lunes, 26 de julio de 2010

Gran libro de los retratos de animales,
de Svjetlan Junaković, presenta una galería de retratos de animales a lo largo de la historia de la pintura.

Cada uno es un cuadro famoso en el que las figuras son animales. Así, La chica de la perla de Vermeer es La oveja de la perla, el retrato de Marat asesinado que hizo David aquí es sustituido por un Pollo, el Enrique VIII de Hans Holbein es Búho. Cada cuadro se acompaña de unas breves explicaciones que mezclan información real del cuadro con algunas alusiones bromistas. A veces, con los cuadros se muestra el diseño preparatorio en papel y a veces algún recuadro con un detalle significativo —como la mirada melancólica del orangután—. De todos se indica la fecha real y el tamaño del cuadro original y si es un óleo sobre tela (la mayoría), óleo sobre tabla, o témpera sobre tabla.

Es un buen ejemplo de álbum posmoderno y autoreferencial, en el que un ilustrador juega con su propio trabajo e ironiza sobre él, y que se podría comparar, en cuanto a su concepción, con Las pinturas de Willy, de Anthony Browne. Tal vez el álbum debería llevar un anexo con una reproducción de todos los cuadros originales y algunas explicaciones más.

Svjetlan Junakovic. Gran libro de los retratos de animales (2006). Pontevedra: OQO, 2006; 44 pp.; trad. de Antón Fortes; ISBN: 84-96573-80-X.

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domingo, 25 de julio de 2010

Algunos escolios de Nicolás Gómez Dávila sobre cuestiones literarias.

Acerca de qué es y del para qué de la literatura:

—«La literatura es el arte de devolver al vocablo significativo la función expresiva del grito».

—«La inteligencia literaria es la capacidad de pensar lo concreto».

—«La literatura se deshonra cuando se propone influir en vez de entretener».

—«La palabra no se nos concedió para expresar nuestra miseria, sino para transfigurarla».

—«Sin transfiguración estética toda realidad es pedestre».

Del estilo literario:

—«Rehuir metáforas inconscientes es la norma elemental del estilo claro y puro».

—«La frase que no se puntúa a sí misma es informe».

—«Las letras necesitan, con frecuencia, sangrías de adjetivos».

—«En el artista subalterno, el estilo precede la obra».

—«(...) El estilo se construye siempre sobre un estilo precedente. La obra se elabora al través de las obras que imita. El individuo se transforma en persona mediante las influencias que asume. (...)».

—«El estilo es el orden a que el hombre somete el caos».

Sobre las alusiones y las descripciones:

—«El talento de un escritor no está en describir un personaje, un paisaje, una escena, sino en hacernos creer que lo hizo».

—«La alusión es la única manera de expresar lo íntimo sin adulterarlo».

—«El escritor moderno olvida que tan sólo la alusión a los gestos del amor capta su esencia».

—«La descripción nada describe mientras no se desvanece en alusión».

—«La descripción depende menos de epítetos y de metáforas que de ritmos y eufonía».

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sábado, 24 de julio de 2010

Una idea recurrente de Chesterton es la de saber mirar todas las cosas con sentido de novedad.

Las del pasado:

—«Un arqueólogo es un hombre que estudia cosas antiguas y encuentra que son nuevas». (El hombre que sabía demasiado)

—Para comprender esas «civilizaciones antiguas con extrañas virtudes enterradas como tesoros», no debemos acercarnos a ellas como turistas o como investigadores, sino «con la lealtad de los niños y la gran paciencia de los poetas. Conquistar esos lugares es perderlos. El hombre de pie en su propio huerto, con el mundo de las hadas abierto más allá del portón, es el hombre con ideas grandes. Su mente crea distancia, el automóvil la destruye estúpidamente. Los modernos piensan en la tierra como un globo, como algo a lo que se puede dar la vuelta con facilidad, con el espíritu de una maestra de escuela». (Herejes)

—«Hay en Chaucer, y en toda la civilización que produjo Chaucer, una cualidad que requiere esfuerzos de comprensión para los hombres de civilización más fatigada que aquella. Es algo que los modernos han exaltado principalmente en la niñez, precisamente porque no lo han conservado en la virilidad. Será deleite, será sabor con que se toman las cosas, será cierto apetito por las cosas tales como ellas son, por una piedra porque es piedra, con un cuento porque es cuento. (...) Quiero decir que si hemos de apreciar al poeta o a su época, tenemos que volver a aquello que nos conmovía y nos aguijoneaba cuando veíamos abrir la puerta de una casa de muñecas, o cuando esperábamos con paciente impaciencia el fin de un cuento para sorprendernos ante la admirable Cenicienta». (Chaucer)

Las que nos rodean:

—«Todo tiene un halo. Todo tiene una especie de atmósfera de lo que significa, lo que lo hace sagrado». (El poeta y los lunáticos)

—El romanticismo es más hondo que la realidad pues es consciente de la singularidad de la vida y ve que la vida es siempre una novela: «en el ígneo alfabeto de toda puesta de sol está escrito: “continuará al día siguiente”». (Herejes)

—«Las cosas que los hombres vemos a diario son las cosas que no vemos jamás». («El pesimista y la aldaba», Lectura y locura)

—«Los cínicos hablan a menudo de los efectos decepcionantes de la experiencia; personalmente, sin embargo, he descubierto que casi todas las cosas buenas son aún mejores en la experiencia que en la teoría». («Tener un perro», Lectura y locura)

—Inventos como el telégrafo o el barco de vapor o el telescopio hacen más pequeño el mundo. «Es sólo el microscopio el que lo hace mayor. [Los telescopistas] estudian las cosas grandes y viven en un mundo pequeño; [los microscopistas] estudian las cosas pequeñas y viven en un mundo grande». (Herejes)

Y, siempre, confiar en la propia mirada: «La característica principal del hombre moderno la ha constituido el poder atravesar un paisaje con los ojos absortos en la lectura de su guía, y el poder negar en el primero todo lo que no encontraba en la segunda». (William Cobbett).

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viernes, 23 de julio de 2010

Un relato de recuerdos de infancia que, como el que cité tiempo atrás de Claudia Lars, leí hace años: Cuadernos de infancia, de la argentina Norah Lange, amiga de juventud de Borges y poeta vanguardista entonces. Cuando escribo esto veo que hay tres ejemplares en la red de bibliotecas públicas españolas.

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CendrarsOro.jpg
jueves, 22 de julio de 2010

Una novela del Oeste diferente a las más conocidas: El oro, de Blaise Cendrars. Es como un gran panorama de un mundo en ebullición al que continuamente llegaban barcos llenos de toda clase de gente y, en cada uno, asegura el narrador, «hay al menos un representante de la fuerte raza de los aventureros».

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miércoles, 21 de julio de 2010

Un relato con acentos autobiográficos: La infancia de Nikita, de Alexei Tolstoi. Es como un retrato de la educación de un niño ruso de clase alta casi un siglo después de la que León Tolstoi (ningún parentesco con el anterior) cuenta en la primera parte de Infancia, adolescencia y juventud.

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martes, 20 de julio de 2010

Relatos infantiles publicados en España en 1930: Totó, Tití, Loló, Lilí, Frufrú, Pompoff y la señora Romboedro y otros cuentos para niños, de Manuel Abril. Vale la misma observación que hice, días atrás, a propósito de otros cuentos de la misma época: son valiosos en sí mismos también por el carácter rupturista (entonces) de las ilustraciones, interesantes para que los adultos que desean contar relatos a los niños los conozcan, difíciles o incómodos de leer directamente para los lectores niños de ahora.

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JohnsonAlphCity.jpg
lunes, 19 de julio de 2010

Como ejemplo de montaje vanguardista, en Cruces de caminos citamos Alphabet City, un abecedario que firma Stephen Johnson. Su página da idea de la singularidad de su trabajo.

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domingo, 18 de julio de 2010

Más escolios de Nicolás Gómez Dávila sobre cuestiones políticas.

Sobre políticos que conocemos todos:

—«El hombre prefiere disculparse con la culpa ajena que con la inocencia propia».

—«Los políticos, en la democracia, son los condensadores de la imbecilidad».

—«El político práctico perece bajo las consecuencias de las teorías que desdeña».

—«El político tal vez no sea capaz de pensar cualquier estupidez, pero siempre es capaz de decirla».

—«Quien adquiere experiencia política sólo confía en la máxima clásica: No hagáis hoy lo que podéis dejar para mañana».

—«El político vive de los saldos intelectuales del que no lo es».

—«Las ideas tiranizan al que tiene pocas».

—«Nadie más estúpido que el que celebra con entusiasmo toda inauguración».

—«Al demócrata no le basta con que respetemos lo que quiere hacer con su vida, exige además que respetemos lo que quiere hacer con la nuestra».

Sobre la política y la cultura:

—«El puntillero de la cultura es el Estado pedagogo».

—«La cultura se intimida y se esconde, cuando son funcionarios los que le alargan la pitanza».

—«Cultura es algo que vive mientras el fomento de la cultura no lo asfixia».

—«Llaman “fomentar la cultura” coronar a mediocres».

—«Salvo en pocos países, querer “fomentar la cultura” recomendando la lectura de “autores nacionales” es empresa contradictoria».

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sábado, 17 de julio de 2010

Chesterton
mantuvo muchas polémicas públicas con quienes, en su tiempo, defendían posiciones feministas. Aclaró repetidas veces que no atacaba el feminismo sino algunas de las reivindicaciones y de las razones de las feministas, en su opinión mal fundadas y a veces injustas con las mismas mujeres a las que decían defender.

En esa línea, decía, es una obviedad que necesitamos un ideal en nuestra mente con el que contrastar la realidad, pero es igualmente cierto, y se suele subrayar menos, que necesitamos la realidad para contrastar nuestros ideales. Por eso, indicaba, como piedra de toque de las teorías que oía siempre pensaba en la señora Buttons, una vecina suya que era señora de la limpieza: «cuando escucho cualquier moderna generalización acerca del sexo femenino simplemente sustituyo su nombre y veo cómo suenan las cosas. (...) Y es extraordinario qué diferente suena todo cuando hago la sustitución». («Simmons y el nexo social», Alarmas y digresiones)

Por ejemplo, señalaba que «la suposición moderna de que la mujer es un «hermoso parásito», un «bibelot de lujo», ha surgido evidentemente de «la penosa observación de una familia de banqueros» pero no de la observación de las mujeres reales (Lo que está mal en el mundo). Afirmaba que, históricamente, las mujeres en el hogar no han ocupado el lugar del esclavo, sino el lugar del déspota —y con razón, pues no es posible actuar democráticamente en una guardería infantil y no se pueden conceder algunas libertades en la habitación de los niños—, y por eso temía que la expansión de ciertas ideas feministas en la vida pública trajesen como consecuencia un estado con leyes y libertades de guardería (Lo que vi en América).

Por el contrario, decía, es sorprendente que se hable tanto de la importancia de la educación al tiempo que se minusvalora el trabajo educativo de las madres: en este punto «el feminismo comete el mismo error que el militarismo y el imperialismo» cuando piensa que un gran éxito sólo lo es cuando sucede a gran escala y olvida que lo más importante no es lo público sino lo privado. («Turning inside out», Fancies versus fads)

Insistía en que, socialmente, tiene mucha más importancia el trabajo educativo en el hogar que cualquier otro: «¿Cómo puede ser una gran carrera enseñar a los hijos ajenos la regla de tres y una carrera pequeña enseñar a los hijos propios todo acerca del universo?»; además, ningún trabajo es tan enriquecedor (aunque pueda ser tan cansado): «La mujer está generalmente encerrada en casa con un ser humano que, en un periodo en que pregunta todo lo que se puede preguntar y algo de lo que no se puede. Sería extraño si conservara algo de la estrechez del especialista». (Lo que está mal en el mundo)

Por eso, cuando escuchaba la frase de que la situación de las mujeres ha progresado en el mundo moderno, aclaraba que el progreso no consiste en avanzar en una dirección, a menos que estemos hablando de cosas trascendentales como el amor a Dios, sino que consiste en saber y en buscar el lugar donde podemos parar. («The Pagoda of Progress», Fancies versus fads)

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viernes, 16 de julio de 2010

Si Tierra de infancia, de Claudia Lars, que introduje hace una semana, me deslumbró y encantó cuando lo leí, Una noche de luna, del galés Caradog Prichard, que también me abrió los ojos a un mundo del que no había leído nada, me pareció fascinante por su potencia literaria y, sobre todo, me dejó abrumado como pocos libros antes: raras veces he visto descrito, con tanta fuerza, el dolor de un niño.

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viernes, 16 de julio de 2010

Durante estos meses de verano, una parte del mejor arte español de la historia y un ejemplo de cómo se ha de organizar y presentar una exposición, está en Lo sagrado hecho real.

Los Talleres y las Jornadas de Ilustratour harán de Valladolid, en los primeros días de agosto, la capital mundial del álbum ilustrado.

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PergaudBotones.jpg
jueves, 15 de julio de 2010

Una novela de chicos campesinos franceses de principios del siglo XX: La guerra de los botones, de Louis Pergaud. Es una estupenda narración, que tiene fuerza, que hace comprender mejor algunos ambientes del pasado, y que presenta con verosimilitud algunos conflictos que siempre se han dado y se darán entre niños.

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miércoles, 14 de julio de 2010

Mi compañero Gruñón
,
de Fred Gipson, es un popular libro norteamericano del sub-sugénero amistad entre niño y perro, que se publicó hace años en España y ahora está descatalogado. Es divertido, es emotivo, tiene tensión, y, con todo, resulta una narración equilibrada. En la red de bibliotecas públicas españolas, ahora mismo, hay tres ejemplares en castellano y unos cuantos más en inglés.

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martes, 13 de julio de 2010

Un escritor español de las décadas centrales del siglo pasado: Antoniorrobles. Sus relatos tienen ingenio y calidad, y a mí me hicieron gracia cuando los leí en los ochenta y los noventa. Pero, en mi experiencia, no atrapan al lector niño de ahora. La explicación de tipo general es que los libros infantiles, más aún que la literatura popular, usan un lenguaje propio del momento y del lugar para conectar con sus lectores naturales, y por eso acusan mucho más el paso del tiempo. Esto se nota más todavía en los libros nacionales pues, como es lógico, a nadie se le ocurre editarlos de nuevo «traduciendo» las expresiones coloquiales, o cambiando nombres, o lo que sea, con vistas a conseguir que gusten aquí y ahora, como sí se suele hacer con libros que fueron escritos tiempo atrás en otros idiomas. También por eso los clásicos infantiles que duran, y siguen gustando a los niños de modo natural, son como milagros.

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VanAllsbZZapped.jpg
lunes, 12 de julio de 2010

Otro álbum que, al igual que Donde yo vivo, no estaba en esta página y citamos en Cruces de caminos, y es también una sucesión de escenas independientes pero unficadas de otro modo, es Los misterios del señor Burdick, de Chris Van Allsburg. Y otro más, de este mismo autor, no editado en España, es The Z Was Zapped: A Play in Twenty-Six Acts, un espectacular álbum-abecedario que ponemos como ejemplo de montaje posmoderno.

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domingo, 11 de julio de 2010

Algunos escolios de Nicolás Gómez Dávila sobre cuestiones políticas.

Sobre la vida política en general:

—«La política sabia es el arte de vigorizar la sociedad y de debilitar el Estado».

—«La política no es el arte de imponer las mejores soluciones sino de estorbar las peores».

—«La regla de oro en política está en no hacer sino cambios mínimos y en hacerlos con la mayor lentitud posible».

—«En el actual panorama político ningún partido está más cerca que otros de la verdad.
Simplemente hay unos que están más lejos».

Sobre las políticas de igualdad:

—«Desigualdad e igualdad son tesis que conviene defender alternativamente, a contrapelo del juicio social que impere».

—«La desigualdad injusta no se cura con igualdad, sino con desigualdad justa».

Sobre los estados modernos:

—«El Estado moderno fabrica las opiniones que recoge después respetuosamente con el nombre de opinión pública».

—«La divulgación irrestricta de noticias, impuesta por los medios de comunicación de masas, ha exigido que la mentira pública asuma, en el Estado, la función tradicional del secreto».

—«La mayoría de las tareas que el gobernante típico de este siglo se cree obligado a asumir no son más que abusos de poder».

—«El Estado moderno realizará su esencia cuando la policía, como Dios, presencie todos los actos del hombre».

Sobre situaciones de crisis:

—«El pueblo no se rebela nunca contra el despotismo sino contra la mala alimentación».

—«Mientras más graves sean los problemas, mayor es el número de ineptos que la democracia llama a resolverlos».

—«Nada más peligroso que resolver problemas transitorios con soluciones permanentes».

—«Mientras más complejas sean las funciones que el Estado asume, la suerte del ciudadano depende de funcionarios crecientemente subalternos».

—«Hoy no presenciamos una crisis sino velamos su cadáver».

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sábado, 10 de julio de 2010

En Más allá del escepticismo puse una cita de Chesterton a propósito del doble filo que tienen las medias verdades del escéptico. Pero fueron muchas las ocasiones en que Chesterton habló del escepticismo como una marca propia de su época.

En ocasiones, lo puso en paralelo con el impresionismo: «El impresionismo es escepticismo. Significa creer en las impresiones inmediatas de uno mismo a expensas de las ideas generales más permanentes y positivas de uno mismo. Significa poner lo que se percibe por encima de lo que se conoce. Significa la monstruosa herejía de que ver es creer. Una vaca blanca en un momento determinado bajo la luz de la tarde puede ser dorada por un lado y color violeta por el otro. El fundamento del impresionismo consiste en afirmar que no existe vaca blanca alguna. Y proclamar entonces: “¿De qué cosa podemos hablar, sino de lo que vemos?” Por el contrario, la esencia del misticismo consiste en porfiar en la existencia de una vaca blanca por mucho que la oculten las sombras y que la tiña de oros el ocaso del sol. Bienaventurados aquellos que han visto la vaca violeta y aún siguen creyendo en la blanca. Para el místico (...) la blancura de la vaca es más importante que todo lo demás, exceptuando su esencia vacuna. Si Blake hubiera introducido una vaca en cualquiera de sus cuadros, no habría habido ninguna ambigüedad en ninguno de esos dos elementos. Al igual que no habría habido ninguna ambigüedad en ninguno de los antiguos miniaturistas cristianos». (William Blake)

Años más tarde, al recordar el triunfo del impresionismo en sus años jóvenes, decía que había visto «un significado espiritual en el impresionismo en relación con esta época, como época del escepticismo. Quiero decir que ilustraba el escepticismo en el sentido de subjetivismo. (...) Cualesquiera que sean los méritos de esto, en tanto que método de arte, hay evidentemente algo subjetivo y escéptico en ello como método de pensamiento. Se presta, naturalmente a sugestiones metafísicas, verbigracia: que las cosas sólo existen tal y como las percibimos, o que las cosas no existen en absoluto. La filosofía del impresionismo está necesariamente próxima a la filosofía de la ilusión». (Autobiografía)

En fin, el escéptico, decía, es «una especie de colegial que no ha podido crecer» (El hombre que sabía demasiado); es alguien que «jamás cree estar equivocado, porque el verdadero escéptico no cree que haya nada que sea un error. Es alguien que no deja de hundirse cada vez más en un universo sin fondo» («La ortodoxia de Hamlet», Lectura y locura). A la vez hay que añadir que Chesterton se declaró escéptico del escepticismo y puso bastantes veces al Padre Brown en situaciones donde su escepticismo vital era mucho mayor que el de sus oponentes: «puedo creer en lo imposible, pero no en lo improbable», decía; es «más natural aceptar un relato sobrenatural que se refiera a cosas que no comprendemos, que aceptar un relato natural que se oponga a las cosas que comprendemos»; es más fácil creer algunas leyendas, que dar por buenas ciertas historias «que violan las leyes de un mundo que yo comprendo» («La maldición de la cruz de oro», La incredulidad del Padre Brown).

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LarsTierraInfancia.jpg
viernes, 9 de julio de 2010

Un rico relato de memorias de infancia y adolescencia que, hace años, me mandó un amigo desde Estados Unidos, y que, por su calidad literaria y por el colorismo y la vivacidad del mundo que describe, leí como un gran descubrimiento: Tierra de infancia, de la salvadoreña Claudia Lars. Acabo de comprobar que sólo hay un ejemplar en la red de bibliotecas públicas españolas...

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RawlingsYearling.jpg
jueves, 8 de julio de 2010

El despertar
,
de Marjorie Kinnan Rawlings, es una de esas novelas que dan mucho más de lo que, a primera vista, promete su argumento: la vida dura de una familia de colonos en Florida a finales del siglo XIX, la relación particular entre el niño y un cervatillo al que ve crecer. Tienen altura literaria y humana la forma de contar las cosas y, en especial, cómo el protagonista descubre la necesidad de madurar y dejar atrás la infancia. Pero hace tiempo que la edición española está descatalogada.

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MartinGaiteCaperucita.jpg
miércoles, 7 de julio de 2010

No hace mucho se comentaba aquí Caperucita en Manhattan, de Carmen Martín Gaite. Más recientemente, salía una reseña aquí y, en el mismo sitio, se añadía otro interesante comentario titulado abuelas-madres-nietas. Al margen de cualquier opinión sobre su oportunidad para lectores más o menos jóvenes, es un libro bien escrito y una inteligente recreación de un relato clásico.

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MayneBensonJob.jpg
martes, 6 de julio de 2010

Hace pocos meses falleció William Mayne, autor inglés del que yo recuerdo especialmente los libritos sobre Job, un duendecillo casero. Pongo a la derecha la portada de una edición inglesa porque me parece que la edición española está descatalogada.

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WolfeDondeYoVivo.jpg
lunes, 5 de julio de 2010

Hay unos pocos álbumes que citamos en Cruces de caminos y que no están aún en esta página. Uno es el nostálgico Donde yo vivo, de Frances Wolfe, un relato que no es más que una sucesión de escenas independientes unificadas por la perspectiva del narrador, unas porque son las cosas que él mismo ve, otras porque son las cosas que imagina el narrador que alguien podría contemplar (pues él mismo está en las escenas).

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domingo, 4 de julio de 2010

Entrevista de ayer en «Noche de cometas», un programa nocturno de la COPE:  primera media hora y segunda media hora.

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domingo, 4 de julio de 2010

Algunos escolios más de Nicolás Gómez Dávila sobre Arte.

Sobre la historia del arte, o acerca del arte y la historia:


—«La historia del arte es historia de sus materiales, sus técnicas, sus temas, sus condiciones sociales, sus motivos psicológicos, o su problemática intelectual, pero nunca historia de la belleza.
El valor no tiene historia».

—«Sobre la calidad de una época nos informa su arte, no sus discursos».

—«Las auténticas obras de arte estallan a espaldas de su tiempo, como proyectiles olvidados en un campo de batalla».

—«Pintar bien es hoy tan difícil como siempre, pintar mal es más fácil».

—«El valor de la obra de arte emerge de la historia, pero no la obra misma.
Todo es histórico en la obra, salvo su valor».

Sobre la relación entre el arte y el bien:

—«Sin el bien que encierra, como vestigio o como augurio, el mal es estéticamente opaco».

—«Mantengamos la confusión verbal entre estética y ética.
Que lo feo signifique siempre algo malo y malo algo feo».

—«La estética no triunfa liberándose de los valores éticos, sino absorbiéndolos».

—«Aún cuando se corrompe, el arte a la larga traiciona al diablo».

Varios más acerca de arte y trascendencia:

—«Toda obra de arte nos habla de Dios.
Diga lo que diga».

—«No es el mensaje de la obra de arte, sino la existencia de lo estético, lo que tiene significado trascendente».

—«La existencia del arte no es prueba de la grandeza del hombre, sino de la conmiseración divina con su impotencia».

—«Ninguna obra de arte nos franquea puertas de un trasmundo.
Pero la diferencia entre la obra fallida y la obra lograda es grieta de luz trasmundana».

—«La existencia de la obra de arte demuestra que el mundo tiene significado.
Aunque no diga cuál».

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sábado, 3 de julio de 2010

Novelas que más me han gustado de los últimos meses:

   Ángulo de reposo. Wallace Stegner.
   El cielo se nos cae. Lorenza Mazzetti.

Y libros de no-ficción:

   Mi siglo. Aleksander Wat.
   Cómo saborear un cuadro. Victor Stoichita.
   Estaciones. Mario Rigoni.
   Cuadernos de Escritura. Carlos Pujol.
   Escolios a un texto implícito. Nicolás Gómez Dávila.

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viernes, 2 de julio de 2010

Libros infantiles (o reediciones) que más me han gustado en los últimos meses:

   Se vende mamá. Care Santos.
   El maravilloso viaje de Xia Tenzin. Patxi Zubizarreta.
   El niño gol. Ramón García Domínguez.
   Catalinasss. Marisa López Soria.
   Rita y el secreto de la piedra negra. Mikel Valverde.
   La historia secreta de Tom Trueheart. Ian Beck.
   La canción de Shao Li. Marisol Ortiz de Zárate.
   Un oso llamado Paddington. Michael Bond
   Boris. Jaap ter Haar.

Y juveniles:

   El usurpador del Imperio. Rosemary Sutcliff.
   La última bruja de Trasmoz. César Fernández.
   El maestro de las Burujas. Walter Moers.
   OK Señor Foster. Eliacer Cansino.
   Montañas como islas. Forrest Carter.
   La evolución de Calpurnia Tate. Jacqueline Kelly.
   Flavia de los extraños talentos. Alan Bradley.

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jueves, 1 de julio de 2010

Los mejores álbumes para prelectores leídos en los últimos meses:

   Ladrón de gallinas. Beatrice Rodriguez.
   El gran bostezo. Sonja Bougaeva y Monika Spang.
   NO. Claudia Rueda.
   999 hermanas ranas se mudan de charca. Yasunari Murakami y Ken Kimura.
   Rana, ¿dónde estás? Mercer Mayer.

Y para primeros lectores:

   ¡Atrévete Bruno! Rocío Martínez y Anna Gasol y Teresa Blanch.
   Cuando me visto de marinero. Uri Shulevitz.
   La Ardilla Miedosa. Melanie Watt
   El tigre y el gato. Eitaro Oshima.
   De otra manera. Mónica Gutiérrez Serna y Ana Tortosa.
   Leonardo. Wolf Erlbruch.

Y para jóvenes:

   El rey y el mar. Wolf Erlbruch y Heinz Janisch.
   El muro. Peter Sís.
   La noche estrellada. Jimmy Liao.
   Esconderse en un rincón del mundo. Jimmy Liao.

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