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Notas de agosto de 2005 :: bienvenidosalafiesta ::    
bienvenidos a la fiesta
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miércoles, 31 de agosto de 2005

Merece un aplauso una nueva y cuidada edición bilingüe de un clásico del «nonsense»: El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum, nada menos que de T. S. Eliot. El formato y estilo del libro es para adultos aunque su autor escribió estos poemas para niños. Y, para quienes no lo sepan, estos textos y sus personajes han inspirado el musical Cats.

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martes, 30 de agosto de 2005

Kipling
señalaba que le repelían los que escribían sobre sus propios tormentos y pasiones y se planteó escribir sobre la gente que había conocido, pues pensaba que era mejor «atender a los hombres que hacen un trabajo de verdad que a los hombres que escriben sobre lo que creen que otros hombres han hecho o deberían hacer».

David Gilmour. La vida imperial de Rudyard Kipling: la larga retirada.

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lunes, 29 de agosto de 2005

Una verdadera experta en componer álbumes informativos que casi funcionan como relatos gráficos es la norteamericana de origen griego Aliki. No hace mucho se ha publicado en castellano ¡Oh, música!, un álbum que me parece modélico en su género.

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domingo, 28 de agosto de 2005

Hay quienes dicen que los valores de una época pueden ser enteramente distintos a los de otra. En ese caso, ¿por qué los llamamos igual? «Es lo mismo que si un hombre dijera: "los camellos son totalmente diferentes según los lugares: algunos tienen seis patas, otros ninguna; los hay con cuernos, con alas, de color verde, de forma triangular. No tienen un solo aspecto en común". La persona sensata preguntará: "Entonces, ¿qué es lo que hace que se les llame a todos camellos? ¿Qué es lo que se entiende por camello? ¿Cómo se sabe que el uno es camello y el otro también?"»

G. K. Chesterton. «El ingenio de Whistler», capítulo XVII de Herejes.

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sábado, 27 de agosto de 2005

Vivimos en un mundo tan erotizado que a veces estamos ciegos. «Confundir la lujuria propia del hombre y el deseo que aproxima a los sexos es dar el mismo nombre al tumor y al órgano que aquél corroe». Y, sigue más adelante George Bernanos en Diario de un cura rural, «el mundo se esfuerza, ayudado por el inmenso prestigio del arte, en esconder esa herida vergonzosa». Y, a poco conocimiento de la vida que se se tenga, se sabe que la táctica del avestruz nunca resulta.

Georges Bernanos. Diario de un cura rural (Journal d´un Curé de Campagne, 1936). Madrid: Encuentro, 1998; 287 pp.; col. Literaria; trad. de Jesús Ruiz y Ruiz, revisión de Cristina Ansorena; ISBN: 84-7490-515-X.

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viernes, 26 de agosto de 2005

Merece la pena conocer la nueva y cuidada edición del clásico de Louise May Alcott, Mujercitas. En ella se contienen algunas páginas que se suprimieron cuando el texto se imprimió las primeras veces, también figura la segunda parte de la historia, y además se incluyen las ilustraciones de la primera edición.

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jueves, 25 de agosto de 2005

Como mencioné días atrás, en los siglos posteriores al descubrimiento de América las novelas de naufragios llegaron a ser todo un género literario entre la épica y la historia en el que con frecuencia se confundían ficción y realidad. Naufragios es la primera narración sobre las culturas indígenas del sur de los EE.UU. y del norte de México. Su autor, Alvar Núñez Cabeza de Vaca (Jerez, 1490-Sevilla, 1560), después de una vida muy agitada —soldado, marino, explorador, juez de la Casa de Contratación, encarcelado varios años—, murió, según se cree, siendo prior de un convento. Los datos de su vida y los que se deducen de Naufragios, hacen sospechar que Cabeza de Vaca era un auténtico pícaro, valiente y audaz, que no dudaba en deformar la verdad con el fin de presentarse a sí mismo como un héroe cristiano sin tacha. No obstante, su relato, a caballo entre la creación literaria y la crónica histórica, no sólo es uno de los más entretenidos de su género sino que proporciona una gran información y es bastante objetivo en el modo de enjuiciar a indios y a los conquistadores... salvada la exageración en el auto-elogio.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Naufragios (1542). Madrid: Cátedra, 1989; col. letras hispánicas; edición de Juan Francisco Maura; ISBN: 84-376-0851-1. Otra edición en Madrid: Alianza, 2001; 185 pp.; edición de Trinidad Barrera; ISBN: 8420639389.

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miércoles, 24 de agosto de 2005

Un buen relato de amor juvenil, que además cumple con acierto la función de introducir al lector joven en la mejor poesía de amor de la literatura castellana, es Claudia y Grunch, de Rafael Gómez Pérez.

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martes, 23 de agosto de 2005

Thomas Mann,
citando a su vez a Schopenhauer, dice: «La tarea del novelista no es narrar grandes acontecimientos, sino hacer interesantes los pequeños».

Thomas Mann. El arte de la novela. Ensayos sobre música, teatro y literatura. Barcelona: Alba, 2002; 332 pp.; selección y trad. de Genoveva Dieterich; ISBN: 84-8428-154-X.

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lunes, 22 de agosto de 2005

Aunque no son muy frecuentes sí hay algunos relatos para niños que tratan sobre la muerte de los seres queridos y que, de distintas formas, intentan ayudarles a sobrellevar una situación que se les puede presentar como incomprensible. ¡Buenas noches, abuelo! es un álbum ilustrado con talento por Carme Peris i Lozano en el que se cuenta una historia en esta línea, un buen intento de dar serenidad y confianza. Ahora bien, como es lógico, un relato como este sólo pretende ser un paso adelante y no está de más recordar que las preguntas importantes vienen después.

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domingo, 21 de agosto de 2005

Robert Hughes: «El valor estético no emana de la aparente capacidad de la obra de predecir el futuro: no admiramos a Cézanne porque influyera en los cubistas. El valor nace de las profundidades de la obra misma: de su vitalidad, de sus cualidades intrínsecas, del discurso que dirige a los sentidos, al intelecto, a la imaginación; del uso que hace del cuerpo concreto de la tradición. En arte no hay progreso, sólo fluctuaciones de intensidad. Ni siquiera el médico más destacado en la Bolonia del siglo XVII sabía tanto sobre el cuerpo humano como lo que sabe hoy cualquier estudiante de medicina de tercer año. Pero ningún contemporáneo es capaz de dibujar tan bien como Rembrandt o Goya».

Robert Hughes. El impacto de lo nuevo: el arte en el siglo XX (The Shock of the New, 1990). Barcelona: Galaxia Gutemberg, 2000; 442 pp.; col. Arte S.XX; trad. de Manuel Pereira; ISBN: 84-8109-299-1.

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sábado, 20 de agosto de 2005

Una de las ideas que desarrolla James Stenson en Cómo tratar a los adolescentes, es que una gran masa de jóvenes han llegado a ser gregarios acríticos de las modas que otros les imponen, inconscientes totales de que buena parte de la cultura en la que viven no es más que una invención teatral, un fingimiento para entretenerles. Y, como usan el dinero que no han ganado, por desgracia (o quizá por suerte, nunca se sabe), no pocos acabarán comprobando la verdad del dicho de que el carácter es lo que te queda cuando te arruinas.

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viernes, 19 de agosto de 2005

Existe una concepción errónea de la escritura, dice Auden, por parte de quienes atienden al resultado y no al proceso. «Detrás de eso se oculta la falta de pasión y voluntad de superar las diferentes fases del largo proceso de aprendizaje y estudio. Debemos enamorarnos de nuestro trabajo, no de nosotros mismos».

W. H. Auden. Trabajos de amor dispersos: conferencias sobre Shakespeare.

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jueves, 18 de agosto de 2005

La prisión blanca
es un relato periodístico subtitulado Un viaje legendario hacia el Polo Sur. En él se cuenta cómo, después de que Admunsen consiguiera llegar al Polo Sur y Scott pereciera en el intento, Sir Ernest Shackleton decide promover y realizar una gran travesía transantártica que devuelva el honor a Inglaterra. Shackleton, que había participado en dos expediciones anteriores, emprende la suya cuando tiene cuarenta años pero su barco, el Endurance, que partió de Londres el 1 de agosto de 1914, se quedó atrapado varios meses en los hielos antárticos en octubre de 1915. Su gran hazaña fue que logró mantener la moral de todos sus tripulantes y organizar sus tareas de modo que sobrevivieran todos hasta que, al fin, los primeros lograron llegar a la estación ballenera de Stromness el 20 de mayo de 1916.

Usando los diarios de navegación que redactaron muchos expedicionarios y charlando muchas horas con los supervivientes, el periodista norteamericano Alfred Lansing compone un relato que logra mantener el interés del lector. Uno de los hombres escribió: «Para la dirección científica dadme a Scott; para un viaje rápido y eficaz, a Amundsen; pero cuando estéis en una situación desesperada, cuando parezca que no existe una salida, arrodillaos y rezad para que venga Shackleton». Otros, como diré dentro de unos días, sostienen otra versión en lo que se refiere a Scott.

Alfred Lansing. La prisión blanca (Shackleton´s Incredible Voyage, 1959). Barcelona: Mondadori, 1999; 352 pp.; col. Las mil y una voces; trad. de Elena de Grau; ISBN: 84-397-0374-0. Nueva edición, titulada Endurance. El legendario viaje de Shackleton al Polo Sur, en Capítán Swing, 2015; 336 pp.; col. Entrelineas; ISBN: 978-8494287985. [Vista del libro en amazon.es]

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miércoles, 17 de agosto de 2005

Recordando Momo: «Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que en el siguiente (...) entonces se hace bien la tarea (...) De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle». Es una lección de Beppo Barrendero también para quienes tienen que alimentar a diario una página web.

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martes, 16 de agosto de 2005

Un libro para primeros lectores, realista y subyugante con todo lo improbable que puedan resultar algunos extremos de lo que se cuenta, es Stone Fox y la carrera de trineos, de John Reynolds Gardiner. Es una historia óptima para enganchar por completo a un lector primerizo, de las que hacen descubrir a un chico el placer de una lectura completamente absorbente.

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lunes, 15 de agosto de 2005

Quizá la línea temática de los libros para pequeños donde hoy podemos encontrar los mejores productos es la que, de distintos modos, trata de desarrollar la sensibilidad artística del niño. Es lógico, pues no en vano es la que logra sacar el máximo partido a las características específicas de los álbumes y es la cuestión a la que más vueltas le han dado los ilustradores. Un ejemplo reciente, uno más, es Lola con alas, de Polly Dunbar.

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domingo, 14 de agosto de 2005

Uno de los núcleos temáticos de El Señor de los anillos está en el diálogo entre Legolas y Gimli, cuando están observando la mampostería en Minas Tirith:

«—Siempre es así con las obras que emprenden los Hombres: una helada en primavera, o una sequía en verano, y las promesas se frustran.
—Y sin embargo, rara vez dejan de sembrar —dijo Legolas—. Y la semilla yacerá en el polvo y se pudrirá, sólo para germinar nuevamente en los tiempos y lugares más inesperados. Las obras de los Hombres nos sobrevivirán, Gimli.
—Para acabar en meras posibilidades fallidas, supongo —dijo el Enano.
—De esto los elfos no conocen la respuesta —dijo Legolas».

Y es que, como explica Tom Shippey, Tolkien tenía interés en subrayar que si bien la perseverancia en intentar una y otra vez lo correcto no garantiza nada, esa es la única forma de permitir que lleguen nuevos aliados o de dar tiempo a que surjan divisiones en el otro bando, pues a fin de cuentas todos los traidores acaban traicionándose a sí mismos.

Ideas que pueden aplicarse a muchas cosas pero también a los intentos por acercar a los niños y a los jóvenes a los mejores libros.

Tom A. Shippey. El camino a la Tierra Media (The Road to Middle-Earth, 1982). Barcelona: Minotauro, 1999; 423 pp.; trad. de Eduardo Segura, revisión de Ana Quijada; ISBN: 84-450-7353-2.

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sábado, 13 de agosto de 2005

Dice Birkerts en Elegía a Gutenberg que la lectura mantiene viva la idea de que «la vida no es una secuencia de momentos vividos, sino un destino». El lector «es un explorador de causas y efectos, y de conexiones a través del tiempo. No vive en el presente como los demás —o no del todo—, porque sabe que el presente es un punto móvil dentro del más amplio proyecto de que está pendiente».

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viernes, 12 de agosto de 2005

La importancia de cuánto debe la literatura rusa a la obra de Nikolai Gógol la sintetizó Turguenev en su famosa declaración de que «todos hemos salido de El capote de Gógol». Y es que, nos dice Nabokov, si «el formal Pushkin, el realista Tolstoi, el comedido Chéjov» nos han dejado en sus obras momentos en los que se producen como cambios de plano, momentos en los que se nos revelan significados secretos de la realidad, «con Gógol estos cambios constituyen la base misma de su arte». Y, por eso, cuando Gógol abandona cualquier deseo de seguir la tradición literaria y de seguir cualquier lógica, y se deja ir, como en El capote, «se convertía en el mayor artista que Rusia haya producido jamás».

Vladimir Nabokov. Nikolái Gógol (1944). Barcelona: Littera, 2002; 206 pp.; col. Ensayo; trad. de Anna Renau; ISBN: 84-95845-10-5.

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jueves, 11 de agosto de 2005

Un tal Bernardo Gomes de Brito, quizá un miembro de la Academia Real da Historia Portuguesa, escribió entre 1735 y 1736 la Historia Trágico-Marítima: doce relatos de naufragios recogidos entre los que circulaban en cuadernillos o en hojas sueltas por la Lisboa de la época, algunos anónimos, otros de supervivientes, otros de cartógrafos e ingenieros navales o de gente a quienes les fue contada la historia. La profesora y traductora Isabel Soler ha elegido cuatro de sus crónicas, las ha titulado Los mares náufragos, y las ha presentado con un prólogo que muestra el interés de tales textos, tan minuciosamente realistas, por su condición de ser como manuales de supervivencia y ejemplos para futuras expediciones, por su valor como testimonios de los rasgos de la condición humana que afloran en las situaciones desesperadas: «El heroísmo, la valentía, el coraje, la capacidad de decisión, el espíritu de sacrificio, el altruísmo». Se detiene, sobre todo, en aspectos que muestran algo de la mentalidad de la época: «Las crónicas no hacen nunca un juicio político sino un juicio moral. Critican la negligencia, la imprevisión, la falta de responsabilidad, la transgresión de las leyes de la navegación, la corrupción, la avaricia, el egoísmo. Se denuncian las condiciones del viaje y los motivos que llevan al desastre».

Isabel Soler Quintana. Los mares náufragos (2004). Barcelona: El Acantilado, 2004; 287 pp.; ISBN: 84-96136-57-4.

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miércoles, 10 de agosto de 2005

Una novela que, como La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher-Stowe a lo largo del siglo XIX, causó un enorme impacto emocional en muchos millones de personas a principios de la segunda mitad del XX y marcó un antes y un después, fue Llanto por la tierra amada, de Alan Paton. Es un relato poderoso con inolvidables personajes que merece la pena conocer..., aunque cueste un poco de trabajo encontrarlo pues ahora mismo no está en el mercado.

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martes, 9 de agosto de 2005

Uno de los grandes clásicos para primeros lectores, que data ya de los años veinte, es El conejo de terciopelo o El conejo de peluche, según uno prefiera la edición de Everest o de Vicens Vives, de Margery Williams Bianco. Es un relato sobre la relación afectiva entre un niño y sus juguetes, y sobre la vida propia que tienen cuando nadie los ve, según cuentan.

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lunes, 8 de agosto de 2005

No es ningún secreto que Anthony Browne es uno de los mejores autores de álbumes, de ahora y de siempre: ha publicado ya muchos excelentes y todos los que firma tienen calidad y un inconfundible sello propio. Entre otros méritos no pequeños se dirige a las dos audiencias de niños y adultos y consigue casi siempre dar en el blanco. Y digo casi siempre porque uno de sus últimos álbumes, En el bosque, no me parece acertado: creo que Browne se pasa de vueltas en la cantidad de sugerencias que hace de forma que no se sabe muy bien a donde conducen. Quizá sea eso, dirán algunos, que no tienen por qué conducir a ninguna parte o que pueden conducir a la vez a muchas. Vale. Pero, aparte de que así uno se sale del terreno de la literatura infantil, la impresión que a mí me dejan un álbum como este y tantas obras de metaficción posmoderna, es que sus autores nos están guiñando el ojo como diciéndonos «pero qué asociaciones tan inteligentes hago continuamente, ¿os dais cuenta?». Esto no es un demérito para Browne, del que hablaré con calma en otro momento, sino una constatación, que Browne además conoce mejor que nadie, de que también los monos se caen de los árboles.

Anthony Browne. En el bosque (Into the forest, 2004). México, Fondo de Cultura Económica, 2004; 32 pp.; col. A la orilla del viento; trad. de Juana Inés Dehesa; ISBN: 986–16–7218–6.

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domingo, 7 de agosto de 2005

Algunas personas se sienten desconcertadas al ver el éxito de tantas malas novelas y de tantas malas películas y llegan a la conclusión de que debe ser que a la mayoría de la gente les gustan. Una mejor explicación, a mi juicio, es la que da Chesterton: «Al pueblo no le gusta la mala literatura. Le gusta, sí, literatura de cierto género, y le gusta, aún cuando sea mala, con preferencia a la de otro género, aun cuando esta sea buena. No veo en ello nada de absurdo; la línea divisoria entre diferentes tipos de literatura es tan real como la que separa el llanto de la risa; y decir a gentes que no pueden obtener más que comedias malas, que ponéis a su disposición una tragedia de primer orden, es como ir a ofrecer a uno que tirita bebiendo café caliente un helado de clase indudablemente superior».

G. K. Chesterton. Charles Dickens (1903). Valencia: Pretextos, 1995; 210 pp.; trad. de Emilio Gómez Orbaneja; ISBN: 84-8191-052-X.

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sábado, 6 de agosto de 2005


El singular narrador de Vida de Pi, de Yann Martel, arremete de vez en cuando contra los agnósticos de una forma inmisericorde pero bien razonada. Quizá el autor tenía en la cabeza el comentario de E. F. Schumacher de que hay fes razonables y fes irracionales y, entre ellas, «la fe del agnóstico es quizá la más irracional de todas porque, a menos que sea un mero disfraz, implica la decisión de tratar el tema de la significación como insignificante». En cierto modo es como el que, del libro que tiene delante, afirma que sólo son formas coloreadas, signos sobre papel más o menos ordenados, y no está dispuesto ni a conceder que alguien ha tenido que fabricar ese libro ni a buscar qué nos quiere decir.

E. F. Schumacher. Guía para los perplejos.

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viernes, 5 de agosto de 2005

Padres e hijos
,
de Iván Turguenev, sigue siendo un gran retrato del nihilista revolucionario: el lector percibe con claridad cuánto hay de inmadurez en su pose y acaba viendo qué inútil y absurda es su rebelión contra la condición mortal del ser humano. Pero quizá es más interesante cómo muestra la metamorfosis de los jóvenes, del enfrentamiento a la identificación con sus padres, y cómo subraya el modo en que los padres van adquiriendo la conciencia de que los hijos deben volar solos.

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jueves, 4 de agosto de 2005

Uno de los grandes relatos de descubrimientos de la historia es Historia verdadera de la conquista de la Nueva España donde quien fuera soldado de Cortés, Bernal Díaz del Castillo (Medina del Campo, 1492-Guatemala, 1580), cuenta con honradez y sin pomposidad alguna lo que vivió entre 1517 y 1521 durante la conquista de México, y que dejó su crónica escrita para que se publicase después de su muerte, como así se hizo en el siglo XVIII. Desde entonces hasta hoy, el lector encuentra en sus páginas, descripciones de «ciudades y villas pobladas por los aztecas en el agua; la calzada, tan derecha y por nivel, que iba a México; las grandes torres, cúes y edificios, cosas que le parecían de encantamiento»; y «revelaciones de un país fantástico, intrigas, ardides, encuentros y batallas. Le entretendrá también toda una novela de caballerías por los hechos sorprendentes, todo un diario de explorador por la minuciosidad geográfica, todo un parte militar por las operaciones y todo un informe político por las dificultades que va allanando el jefe de la empresa» (Pereyra).

Bernal Díaz del Castillo. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Madrid: Espasa Calpe, 1992, 9ª ed.; 720 pp.; col. Nueva Austral; prólogo de Carlos Pereyra; ISBN: 84-239-7266-6.

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miércoles, 3 de agosto de 2005

Hace pocos meses se ha publicado Cuentos para niños, de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1891-Buenos Aires, 1963). Es un volumen muy bien editado que contiene tres cuentos, En el bazar más suntuoso del mundo, El marquesito en el circo y Por los tejados, y una obrita de teatro titulada Cuento de Calleja. No son textos para chicos de ahora pero pueden resultar interesantes para un lector adulto que aprecie tanto el lenguaje rico como el buen humor en el modo de contar y en algunos golpes del argumento, y quiera recordar ambientes de antes como el bazar, o conductas como la del niño al que acompaña su niñera, o expresiones antiguas como «jamar»... Y, de paso, quien desee saber por qué un cuento infantil no permanece vigente con el paso del tiempo, aquí tiene una clave que va más allá de las referencias circunstanciales: para llegar al niño el ingenio literario-intelectual sin corazón no es el camino...

Ramón Gómez de la Serna. Cuentos para niños. Madrid: Clan, 2004; 128 pp.; col. Grandes cuentos para niños chicos; ilust. de Rafael Barradas; ISBN: 84-89142-73-4.

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martes, 2 de agosto de 2005

Es un hecho que muchas fábulas son relatos imperecederos que gustan siempre a todos y que vale la pena contar y transmitir una y otra vez. Para que los niños los conozcan a veces resulta útil ofrecérselos en ediciones vistosas, como es el caso de Las mejores fábulas de Esopo, doce relatos con ilustraciones y diseño de la inglesa Helen Ward editados por Parramón. Muchos lectores, sin embargo, preferirán una edición de Juventud titulada Fábulas de Esopo, por un lado porque contiene no doce sino cincuenta y tres fábulas y, por otro, incluye grandes ilustraciones clásicas de veintinueve artistas. Pero hay más ediciones, algunas con centenares de fábulas, de Esopo y de otros fabulistas, de los que iré hablando en semanas sucesivas.

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lunes, 1 de agosto de 2005

Algunos relatos funcionan como un espejo que se puede poner delante del lector-niño para que se vea reflejado. Es el caso de Y se lleva a los niños que comen poco, un álbum bien resuelto por el holandés Ceseli Josephus Jitta con unas ilustraciones expresionistas que se ciñen a lo que piden tanto la historia como cualquier lector pequeño.

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